31762(01-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 31762  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

Dr.  JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

Aprobado Acta No. 191  

Bogotá, D.C.,   julio primero ( 1 )  de dos mil nueve (2009)   

La  Corte  resuelve la solicitud de cambio de  radicación  del  proceso  que  por  el delito de tráfico de estupefacientes se  adelanta  contra  FERNA  ZÚÑIGA  BRITTON, OVERDAN BAENA SARMIENTO, NOLAN BAENA  SARMIENTO,  FRANKLIN  SÁNCHEZ  RUIZ,  FRANCISCO FERNANDO BALOY GARCÍA, ARMANDO  HOOKER  PADILLA,  MANUEL  BAZA  VALDERRAMA,  JUAN PABLO BUSH MARTÍNEZ, ERIBERTO  MÉNDEZ   PINEDA  y  DALE  RICHARD  BENT  BRITTON;  petición  elevada  por  sus  defensores.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

Afirman  los solicitantes que en diciembre de  2008  a la finca Villa del Carmen, ubicada en el sector de la vía al Cove de la  Isla  San  Andrés,  penetraron  varias  personas  pertenecientes  a  la  Armada  Nacional, procediendo a allanarla.   

Que durante la diligencia de allanamiento, los  señores   FERNA   ZÚÑIGA   BRITTON,  OVERDAN  BAENA  SARMIENTO,  NOLAN  BAENA  SARMIENTO,  FRANKLIN  SÁNCHEZ  RUIZ,  FRANCISCO FERNANDO BALOY GARCÍA, ARMANDO  HOOKER  PADILLA,  MANUEL  BAZA  VALDERRAMA,  JUAN PABLO BUSH MARTÍNEZ, ERIBERTO  MÉNDEZ  PINEDA  y DALE RICHARD BENT BRITTON fueron objeto de maltratos físicos  y  verbales  por  parte  de los soldados que inspeccionaban el lugar, quienes no  encontraron  más  que  las  motocicletas  y  los  celulares  de  los referidos.   

Relatan que los militares se dirigieron a las  afueras  de  la  finca,  de  donde  regresaron con una bolsa, cuyo contenido era  desconocido  por  los  sindicados,  y que ubicaron al lado del señor  BENT  BRITTON.   

También  informan que seguidamente miembros  de  la  Policía  Nacional  ingresaron al mismo predio con fines de realizar una  nueva  diligencia de inspección, hallando la bolsa, que contenía una sustancia  que dio positivo para cocaína.   

    

Que  de  inmediato,  los  señores  que  se  encontraban  en  la  finca  fueron  llevados a las guarniciones militares, donde  estuvieron  privados  de  su  libertad  e incomunicados hasta el día siguiente,  cuando   fueron   trasladados   a   la  Fiscalía  y  posteriormente  puestos  a  disposición de un Juez de Control de Garantías.   

Relatan   además  que  en  diligencia  de  audiencia  preparatoria,  tanto  la  defensa  como el agente del Ministerio  Público  solicitaron  la  exclusión  de los elementos materiales probatorios y  evidencia  física  recaudados  por  los  organismos  de la Armada Nacional, por  cuanto  se  obtuvieron  con  vulneración  de  los  derechos  fundamentales a la  intimidad  y al debido proceso, pero que tal petición fue negada por el juez de  instancia  al  considerar que las operaciones adelantadas por la Armada Nacional  son  urgentes y no dan tiempo para la consecución de órdenes de allanamiento y  registro,  y posteriormente confirmada en su integridad por el Tribunal Superior  de San Andrés.   

Cuentan  que  el  22  de  abril de 2008, los  defensores  radicaron solicitud de audiencia preliminar, orientada a requerir la  libertad  de  los  acusados,  por  el  vencimiento  del término de que trata el  artículo  317.5  de  la Ley 906 de 2004, la cual tuvo lugar al día siguiente y  fue  despachada  desfavorablemente  por  el Juzgado Segundo Promiscuo Municipal,  con funciones de control de garantías.       

Se  quejan  de  que  en el desarrollo de las  diferentes  instancias  procesales,  efectivos  de  la  Policía  y de la Armada  Nacional  y  demás  organismos  de  seguridad  con  asiento  en  la Isla de San  Andrés,  han  hecho  una  presencia  exagerada e injustificada, acordonando las  calles   y   restringiendo  la  entrada  a  las  salas  de  audiencia  pública.   

Una  de  las  firmantes  de  la solicitud de  cambio  de  radicación  hizo llegar a la Corte copia simple de una denuncia que  formuló  en  mayo  7 del cursante año, con ocasión de una llamada intimidante  que  recibió,   originada  en  un  teléfono  asignado a  San Andrés  Isla.   

CONSIDERACIONES  

La  Corte  es  competente  para  atender este  asunto  en  virtud  de  lo  dispuesto  por  el  numeral 8° del artículo 32 del  Código  de  Procedimiento  Penal,  por   cuanto  la solicitud de cambio de  radicación  apunta  a  que  el  proceso  se  adelante  en  un distrito judicial  distinto al de San Andrés Isla.   

El  artículo 46 del mismo estatuto establece  que  el  cambio  de radicación podrá disponerse cuando, en el territorio donde  se  esté  adelantando la actuación procesal, existan circunstancias que puedan  afectar  el  orden público, la imparcialidad de la administración de justicia,  las  garantías  procesales,  la  publicidad  del  juzgamiento,  la  seguridad e  integridad   personal   de   los   sujetos  procesales  o  de  los  funcionarios  judiciales.   

El cambio de radicación, ha dicho la Corte,  es  una  medida  de carácter excepcional encaminada a  resguardar  el  proceso  de  factores  externos  que perturben su desarrollo, de  manera  que  el  fallo  se  profiera  por  un  juez  que  esté  en  un ambiente  territorial  adecuado,  ajeno  a  circunstancias  que  se  opongan  a una recta,  cumplida y eficaz administración de justicia.   

Asimismo  ha  dicho  que  los  motivos  que  determinan  la  solicitud  de cambio de radicación deben estar probados o poder  comprobarse  en  la actuación, de tal manera que objetivamente permitan valorar  al  juez  encargado  de  resolver  el  incidente,  esto es, si en realidad en el  territorio   donde   debe  adelantarse  íntegramente  el  juicio  se  presentan  circunstancias   externas  que atentan contra su normal desarrollo y contra  el ejercicio integral de la administración de justicia.   

En  el caso que ocupa la atención de la Sala  no  se  accederá a la petición de cambio de radicación.  Esto por cuanto  sin  hacer  mayores  esfuerzos  se observa claramente que en el trasfondo de las  inconformidades  relatadas  en  el  libelo petitorio, se encuentra la defensa de  una  posición  procesal  que busca su espacio dentro del plenario, siendo allí  donde debe resolverse.   

La  solicitud que ahora se resuelve parte del  supuesto  fáctico  que  fue la autoridad pública, expresamente efectivos de la  Armada  Nacional,  al  parecer  con  la  aquiescencia de miembros de la Policía  Nacional,   los  que  “cargaron” con estupefacientes a los acusados, de  donde  se  sigue  que  la presión de que están siendo objeto apunta a minar la  imparcialidad  de  los  funcionarios judiciales con miras a reducir la capacidad  litigiosa  de  los  abogados  defensores  y  por  esta  vía que se produzca una  sanción ejemplarizante en contra de los acusados.   

El  cambio de radicación es una institución  que  tiene como objetivo alterar excepcionalmente los factores de competencia en  el juicio, cuando quiera que   

“en   el  territorio   donde   se   esté   adelantando  la  actuación  procesal  existan  circunstancias  que  puedan  afectar  el  orden  público, la imparcialidad o la  independencia  de  la administración de justicia, las garantías procesales, la  publicidad   del   juzgamiento,  la  seguridad  o  integridad  personal  de  los  intervinientes,   en   especial   de   las   víctimas   o   de  los  servidores  públicos.”   

De la revisión de la solicitud se observa que  los  primeros  cuatro  hechos relatan desde la posición de la defensa, la forma  ilegal  como se produjo el hallazgo de la sustancia prohibida, y entre el quinto  y  el  octavo se ponen de manifiesto las incidencias procesales y las decisiones  adversas  a  la  defensa,  de  los cuales no puede inferirse la satisfacción de  ninguno     de    los    presupuestos    que    justifican    un    cambio    de  radicación.   

En  el hecho noveno  se identifican como  situaciones  irregulares la excesiva presencia de los miembros de la Armada y la  Policía   Nacional  en  las  audiencias,  los  desproporcionados  controles  de  seguridad   que  se  adelantan  en  torno  de  las  audiencias,  que  van  desde  acordonamiento  de  calles hasta la restricción de ingreso a las salas  de  audiencia,  todo  lo cual redunda en perjuicio de la publicidad de la actuación  y  de  la  imparcialidad de la administración de justicia que se ve compelida a  reconocer  legalidad  a  la  cantidad  de  abusos  de  que  fueron víctimas los  acusados  al  momento de su captura, presión que se produce con la presencia de  los   comandantes   de   las  diversas  fuerzas  en  las  distintas  audiencias.   

Se  observa  entonces  que  la  solicitud  va  encaminada  a  proteger  y  asegurar  la  publicidad  de  las audiencias como la  imparcialidad de la administración de justicia.    

El artículo 48 de la Ley 906 de 2004 advierte  que  “La solicitud debe ser debidamente sustentada y  a   ella   se   acompañarán   los   elementos   cognoscitivos  pertinentes”.  Sin  embargo,  en  punto  de  acreditar,  aunque  sea  sumariamente,  que  la  publicidad  o  la  imparcialidad  judicial se encuentran  seriamente  amenazadas,  el  petente  se  abstuvo  de  realizar esfuerzo alguno,  distinto  de  su  ejercicio   argumentativo,  orientado  a  ofrecer el más  mínimo nivel de convicción de la seriedad de su dicho.   

Más, cuando  su pretensión descansa en  una  sindicación  tan  seria  contra  los  miembros  de la Armada y la Policía  Nacional,   de   suerte  que  la  ausencia  del  más  elemental  fundamento  de  convicción  en  tal  sentido,  permite  suponer  que  en el fondo del cambio de  radicación  que  se  persigue  se  esconde una estrategia procesal específica,  incomplatible  con los presupuestos que definen y caracterizan la esencia de tal  instituto, que como ya se consignó es excepcional.   

Siendo  el  proceso  penal  un  espacio  de  controversia,  la  presencia  en  la  sala de debate  de  personas que  alientan  o  se  interesan  por el éxito de una determinada teoría del caso no  deja  de  generar  cierta  presión  o por lo menos inquietud en los asistentes,  para  lo  cual  el  Código  de  Procedimiento Penal1    estableció    para   los  funcionarios  judiciales los deberes de protección y el cumplimiento de medidas  correccionales;   lo  cual  dista  mucho  de que tal situación se erija en  fundamento  suficiente  para  disponer  el  cambio  de  radicación.     

Adicionalmente  hay  que decir que una de las  solicitantes  presentó  recientemente a esta Corporación copia de una denuncia  que  formuló en relación con una supuesta llamada amenazante, documento con el  que,  al parecer, pretende acreditar que no existen garantías de seguridad para  los  defensores  en  la  ciudad  de  San  Andrés Isla.  Sin embargo, dicha  circunstancia  no  se  planteó  en la solicitud, pero además tampoco se agrega  medio   de   convicción  alguno  que  indique  que  la  supuesta  intimidación  telefónica  de  que  fue  objeto la doctora Dueñas Parra, haya sido perpetrada  por  los miembros de las fuerzas que denuncia como interesadas en que el proceso  termine  en  condena;  y más aún, llama la atención que en la denuncia relata  que  recibió  una  llamada amenazante y ofrece dos números desde los cuales se  le  hizo  el  único contacto telefónico; y se lee en su denuncia que cuando se  le  pregunta  que  si  sabe o presume qué personas y por qué motivos la están  amenazando, contesta negativamente.   

Por  estas  razones  la  Corte  despachará  desfavorablemente la solicitud de cambio de radicación.   

Por lo expuesto, la  Corte     Suprema    de    Justicia,    Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

PRIMERO: NEGAR  el cambio de radicación  pedido  por  los  abogados  Luz  Stella  Dueñas  Parra,  Jefrey  Roberto Pomare  Martínez,  Gregorio  Morales  Zambrano  y Maximiliano Tiberio Newball Escalona,  del   proceso   que   por  el  delito  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,  se  adelanta  contra  FERNA  ZÚÑIGA  BRITTON,  OVERDAN BAENA  SARMIENTO,  NOLAN  BAENA  SARMIENTO,  FRANKLIN SÁNCHEZ RUIZ, FRANCISCO FERNANDO  BALOY  GARCÍA,  ARMANDO HOOKER PADILLA, MANUEL BAZA VALDERRAMA, JUAN PABLO BUSH  MARTÍNEZ, ERIBERTO MÉNDEZ PINEDA y DALE RICHARD BENT BRITTON.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese,  comuníquese y remítase al despacho donde cursa el proceso.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSE       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                         SIGIFREDO    ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO    GÓMEZ   QUINTERO                                           MARÍA          DEL          ROSARIO          GONZÁLEZ          DE  LEMOS        

Permiso  

AUGUSTO   J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                          JORGE           LUIS          QUINTERO  MILANÉS              

YESID   RAMÍREZ BASTIDAS                                                    JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Los  artículos  138 y siguientes de la Ley 906 de 2004 contemplan los deberes de los  servidores   judiciales,    y  143  y  siguientes  los  poderes  y  medidas  correccionales.     

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