31706(15-07-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31706  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Aprobado  acta  No.  217                                                                                                                 Magistrado Ponente:   

Dr. JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ  

Bogotá   D.   C.,   quince   de   julio   de   dos   mil  nueve.   

Corresponde  a  la  Corte conceptuar sobre la  extradición  del ciudadano colombiano Alvaro de Jesús  Alvarán  Vélez, solicitada    por   el   Gobierno   de   los   Estados   Unidos   de  América.   

Antecedentes.   

1. Mediante Nota Verbal 3044 de 7 de noviembre  de  2008,  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América, a través de su  embajada   en  Colombia,  solicitó  la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del ciudadano colombiano Alvaro de Jesús  Alvarán  Vélez, para  ser  juzgado  por  delitos federales de narcóticos. El Fiscal  General  de  la Nación libró orden de captura en su contra el 29 de diciembre,  la  cual  se hizo efectiva por miembros de la policía nacional el 13 de febrero  de 2009.      

2.  Con  Nota  Verbal 0780 de 13 de abril, el  Gobierno  de  los Estados Unidos de América formalizó la referida solicitud de  extradición   y   adjuntó   para   fundamentarla  los  siguientes  documentos,  debidamente traducidos al idioma español:    

–  Acusación formal No.07-065, dictada el 16  de  marzo  de  2007 en la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito  de  Columbia,   mediante la cual se acusa a Alvaro  Alvarán   Vélez    por   el   delito  de   concierto  para distribuir cinco kilogramos o más de  una   mezcla   o   sustancia   que   contenía   una   cantidad  perceptible  de  cocaína.   

–  Declaraciones  de  apoyo  a  la solicitud,  rendidas  bajo juramento por Paul W. Laymon,    abogado  litigante  de  la  Sección  de  Narcóticos y Drogas Peligrosas de la División  Penal  del  Departamento  de  Justicia  de  los  Estados  Unidos, y Michael   Chase,  Agente  Especial  de  la  Administración de Control de Drogas (DEA).     

–  Listado  y  reproducción  de  las  normas  aplicables al caso, y   

– Orden de arresto impartida contra la persona  solicitada por las autoridades judiciales de los Estados Unidos.   

3.  El  14 de abril de 2009, el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia  remitió  el expediente de extradición al  Ministerio  del  Interior  y de Justicia, informando que por no existir convenio  vigente  con los Estados Unidos de América se imponía obrar de conformidad con  el  ordenamiento procesal penal colombiano. Y el 20 siguiente, el Ministerio del  Interior  y  de  Justicia  envió  la  actuación  a  la Corte, donde agotado el  procedimiento   previsto   en   la   Ley   906   de   2004,  corresponde  emitir  concepto.    

Alegaciones     de     los     sujetos  intervinientes.   

1.  El  Procurador  Segundo  Delegado para la  Casación  Penal  sostiene que los requisitos relacionados con la validez formal  de  la  documentación  presentada,  la  demostración plena de la identidad del  solicitado,  la  concurrencia  del  principio  de  la  doble incriminación y la  equivalencia  de la providencia proferida en el extranjero, que el artículo 502  de  la  Ley  906 de 2004 prevé como condiciones para emitir concepto favorable,  se cumplen a cabalidad en el caso en estudio.   

Por tanto, propone a la Corte emitir concepto  en  dicho  sentido, exhortando al Gobierno Nacional para que en el evento de que  acceda  a  la  entrega,  advierta  al Gobierno de los Estados Unidos de América  que  Alvaro  de  Jesús  Alvarán  Vélez  no  puede  ser  sometido  a juicio por delitos diversos de los que  motivan  la  solicitud  de  extradición,  ni  a  tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni a desaparición forzada, tortura o penas de destierro, prisión  perpetua  o  confiscación,  ni  a  la  pena  de  muerte, ni juzgado por delitos  cometidos con anterioridad al 16 de diciembre de 1997.   

2.    El    defensor    de   Alvaro   de   Jesús  Alvarán  Vélez  es  también  del  criterio  que  los  requisitos exigidos por la normatividad legal  para  el  otorgamiento  de  la  extradición,  vinculados  con la naturaleza del  delito  por  el que se procede, la época de comisión de los hechos, la validez  formal  de  la  documentación,  la  plena  demostración  de la identidad de la  persona  reclamada, el principio de doble incriminación y la equivalencia de la  providencia  dictada  en  el  extranjero  con  la  resolución de acusación del  ordenamiento  colombiano,  se  cumplen  a  cabalidad,  por lo que sólo pide una  decisión  pronta,  con  el fin de poder atender rápidamente los requerimientos  de la justicia norteamericana.   

SE CONSIDERA:  

La Ley 906 de 2004, estatuto aplicable al caso  por  la fecha en que ocurrieron los hechos y la ausencia de convenio vigente con  los  Estados  Unidos  de  América,  establece  que  el concepto que corresponde  emitir  a  la Corte debe fundarse en, (i) la validez formal de la documentación  presentada,  (ii)  la  demostración plena de la identidad del solicitado, (iii)  el  principio de la doble incriminación, (iv) la equivalencia de la providencia  proferida  en  el  extranjero,  y  (v)  el  cumplimiento  de  lo previsto en los  tratados    públicos   cuando   fuere   necesario1.   

Por  separado  serán  estudiadas cada una de  estas  específicas  condiciones,  con  el  fin de establecer si concurren en el  caso  analizado,  y  seguidamente  las  que  consagra  el  artículo  35  de  la  Constitución  Nacional,   relacionadas  con las causas de improcedencia de  la  extradición  por  razón  de  la fecha en que ocurrieron los hechos por los  cuales  se  procede,  el  lugar  de comisión de éstos y su naturaleza común o  política.   

1.   Validez   formal   de  los  documentos  aportados.   

La  normatividad  procedimental  exige que la  solicitud   de   extradición  se  haga  por  vía  diplomática,  o  de  manera  excepcional  por  la  consular  o  de  gobierno  a  gobierno, acompañada de los  siguientes   documentos   e   información,   en  la  forma  establecida  en  la  legislación  del Estado requirente: (i) copia o transcripción auténtica de la  acusación  o  del  fallo dictado en el país extranjero, o su equivalente; (ii)  indicación  de  los  actos  que  determinan  la  solicitud  de  extradición  y  señalamiento  del  lugar  y la fecha en que fueron ejecutados; (iii) inclusión  de  los datos que sirvan para establecer la identidad de la persona reclamada; y  (iv)    la    reproducción    certificada    de   las   disposiciones   penales  aplicables2.    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989, dispone, a  su  vez,  que  los  documentos  públicos  otorgados en país extranjero por sus  funcionarios,   o   con   su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, o en su  defecto  por  el  de  una  nación amiga, y que su firma debe ser abonada por el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia.  Y  si se trata de agentes  consulares  de  un  país amigo, se autenticarán previamente por el funcionario  competente  del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano3.      

Estas exigencias de carácter formal se hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado. La solicitud de extradición fue  tramitada  por  vía  diplomática  y  adjunta  a  la  misma  aparece  copia  de  acusación  formal  No.07-065,  dictada  el  16  de  marzo  de  2007 en la Corte  Distrital  de los Estados Unidos para el Distrito de Columbia, en la que aparece  relacionada  la  conducta  que la determina y los marcos temporales y espaciales  de su ejecución.   

De  la documentación aportada hacen también  parte,   copia   de   la   orden   de   arresto   dictada   contra  Alvaro    Alvarán    Vélez,  alias  Marcos,  por  las autoridades judiciales de los Estados Unidos;  la  declaración  jurada  de Paul W. Laymon,    abogado  litigante  de  la  Sección  de  Narcóticos y Drogas Peligrosas de la División  Penal  del  Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos, quien explica el  procedimiento  del  Gran  Jurado  y  hace un recuento de los hechos y los cargos  imputados   a  la  persona  solicitada  en  extradición;  y  el  testimonio  de  Michael   Chase,   Agente  Especial  de  la  Administración de Control de Drogas (DEA), quien se refiere a  los hechos y las pruebas del caso.   

Estos   documentos   fueron   aportados  en  traducción  al  español  y se encuentran debidamente autenticados. La copia de  la  acusación  aparece  certificada  por la Secretaria de la Corte Distrital de  Estados  Unidos  para  el  Distrito  de  Columbia. Las declaraciones del abogado  litigante  de la Sección de Narcóticos Paul W. Laymon  y del Agente Especial Michael  Chase,   se   hallan  certificadas  por  Thomas  Burrows,  Director  Asociado de la  Oficina  de Asuntos Internacionales de la División de lo Penal del Departamento  de  Justicia  de  los  Estados Unidos, cuya firma fue refrendada por  Eric  H. Holder,  Procurador  de  los  Estados  Unidos,  quien  ordenó  estampar  el  sello del Departamento de Justicia y solicitó al Director adjunto  de la Oficina de Asuntos Internacionales dar fe de su firma.   

De  la imposición del sello del Departamento  de  Justicia  de  los Estados Unidos en el referido documento certifica a su vez  la  Secretaria de Estado Hillary R. Clinton,  quien en prueba de ello ordenó imponer el sello del Departamento  de  Estado  y  solicitó  al  Funcionario  Auxiliar  de Autenticaciones de dicho  Departamento    Patrick    O.   Hatchett,  suscribir  su  nombre.  Finalmente,  el  Consulado  de  Colombia  en  Washington  da  fe  de la  autenticidad    de    la    firma    de   Patric   O.  Hatchett.   

En  las anotadas condiciones, se concluye que  los  requerimientos   formales  de  legalización  de la documentación que  sirve  de  sustento  a la solicitud de extradición, exigidos por las normas del  Estado  requirente y  el Estado colombiano, se cumplieron a cabalidad en el  presente  caso,  y  que desde esta perspectiva los documentos aportados con este  fin  se  tornan  aptos para ser considerados por la Corte en el estudio que debe  preceder el concepto.    

2.   Identidad   plena   de   la   persona  reclamada.   

El Gobierno de los Estados Unidos de América  solicita  la  entrega  de  Alvaro  de  Jesús Alvarán  Vélez,   también  conocido  como  “Double  AA”,  también  conocido  como  “Marcos”, de nacionalidad colombiana, nacido el 14  de   enero   de   1954,   portador  de  la  cédula  de  ciudadanía  colombiana  No.19’228.255,  según se  establece  de  la  información  que  aparece  consignada  en  la  solicitud  de  detención  provisional  con  fines  de  extradición, en la petición formal de  extradición   y   en   el  testimonio  de  apoyo  del  Agente  Especial  de  la  Administración    para    el    Control    de   Drogas   (DEA),   entre   otros  documentos.   

Estos  datos  de filiación coinciden con los  suministrados  por  la  persona  privada de la libertad en el acta de lectura de  derechos  del  capturado  y  en  el  acta  de notificación de los motivos de su  captura,  y  guardan  también correspondencia con los consignados en el informe  de  captura  y con los resultados de la verificación de identidad realizada por  la  Policía Nacional, información que permite concluir que la persona detenida  es    la   misma   que   el   Gobierno   de   los   Estados   Unidos   pide   en  extradición.   

3.     Principio     de     la    doble  incriminación.   

Este  postulado  impone  verificar  que  los  comportamientos  delictivos  imputados  a  la  persona  reclamada  en  el  país  solicitante  estén  previstos como delito en Colombia, y que tengan adscrita en  nuestra  legislación  una sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no sea  inferior a cuatro (4) años.     

Alvaro de Jesús Alvarán Vélez es  solicitado en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos  de  América  para  que  comparezca  a  responder  en  juicio  por  el  cargo de  concierto  para distribuir cinco kilogramos o más de  una  mezcla  o sustancia que contenía una cantidad perceptible de cocaína, con  la  intención  y  el  conocimiento  de  que  sería ilegalmente importada a los  Estados Unidos.   

Este  cargo  se  encuentran  condensado en la  acusación  formal  No.  07-065  de  16  de  marzo  de  2007,  en los siguientes  términos:   

CARGO UNO  

Desde  febrero  de  2005  o  en  una  fecha  aproximada  y  continuando  a  partir de entonces hasta e incluyendo la fecha de  radicación  de  esta  acusación formal, las fechas exactas siendo desconocidas  por  el  Gran  Jurado,  en  Colombia,  México  y  otros  lugares, los acusados,  CHRISTIAN   FERNANDO   BORDA,  alias  ‘Tony’,  ALVARO  ALVARAN VELEZ, alias  ‘Marcos’,  RAUL  VALLADARES  HERNANDEZ, alias  ‘Junior’,  CARLOS  GUZMAN  PALAZUELOS,  alias  ‘Chivo’         y        ‘Charlie’,  HUGO  BARRERA  CAVAZOS, JUAN JAIME  MONTOYA     ESTRADA,     alias     ‘Julián’, y  ALEXIS    BARRERA   PARRA,   alias   ‘Matemático’,  y  otros  conocidos y desconocidos por el Gran Jurado que no han  sido  acusados  formalmente  en  la  presente, a sabiendas e intencionalmente se  combinaron,  se  confabularon,  concertaron  y  acordaron  cometer  el siguiente  delito  contra  los  Estados  Unidos:  a sabiendas e intencionalmente distribuir  cinco  kilogramos  o  más  de una mezcla o sustancia que contenía una cantidad  perceptible  de cocaína, una sustancia controlada de la lista II, a sabiendas y  con  la  intención de que sería importada ilegalmente a los Estados Unidos, en  violación  del Título 21 del Código de los Estados Unidos, Secciones 959, 960  y   963,   y  el  Título  18  del  Código  de  los  Estados  Unidos,  Sección  2”.   

Las  normas  sustanciales  mencionadas  en la  acusación,  de  las  cuales  obra  traducción  al  español en el informativo,  describen  el  delito  de  asociación delictiva para  distribuir  cocaína  en  cantidad  igual  o  superior  a  cinco  kilogramos,  a  sabiendas  de  que  dicha  sustancia  sería importada ilegalmente a los Estados  Unidos,   para   el   cual   se  consagran  penas  de  encarcelamiento  que  oscilan  entre  cuando  menos diez (10) años y no más de  cadena perpetua.   

En  la  legislación colombiana esta conducta  encuentra  equivalencia  típica  en el artículo 340 inciso segundo del Código  Penal,  modificado por los  artículos 8° de la Ley 733 de 2002 y 19 de la  Ley  1121  de  2006,  que  define  el  concierto para  delinquir,  el  cual adscribe pena principal privativa  de  la  libertad  de  ocho (8) a dieciocho (18) años de prisión y multa de dos  mil  setecientos  (2700)  hasta  treinta  mil  (30000) salarios mínimos legales  mensuales. Dice la norma,   

“Art.  340. Modificado por la Ley 733/2002,  artículo  8°. Modificado por la Ley 1121 de 2006, artículo 19. Concierto para  delinquir.  Cuando  varias personas se concierten con  el  fin  de  cometer  delitos,  cada  una  de  ellas  será penada, por esa sola  conducta, con prisión de tres (3) a seis (6) años.   

“Cuando  el  concierto  sea  para  cometer  delitos    de   genocidio,   desaparición   forzada   de   personas,   tortura,  desplazamiento       forzado,      homicidio,      terrorismo,      tráfico   de   drogas   tóxicas,   estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,   secuestro,   secuestro   extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,   o   financiamiento   de  terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con actividades terroristas, la pena será de prisión de ocho (8)  a  dieciocho  (18) años y multa de dos mil setecientos (2700) hasta treinta mil  (30000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

“La  pena  privativa  de  la  libertad se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,  constituyan  o financien el concierto para delinquir”.   

Lo  visto  muestra  que  los  contenidos  del  principio   de  la  doble  incriminación  se  hallan  también  reunidos,  toda  vez   que  la conducta delictiva imputada a Alvaro  de  Jesús  Alvarán  Vélez  en el país requirente se  halla  tipificada  igualmente  como  delito en la legislación penal colombiana,  bajo    la    denominación    de   concierto   para  delinquir,  con sanción privativa de la libertad cuyo  mínimo es mayor a cuatro (4) años.   

4. Equivalencia de la  providencia proferida en el extranjero.   

Este  requisito  impone  establecer  que  la  decisión  judicial que contiene los cargos contra la persona reclamada, por los  cuales  se pide la extradición, corresponda en sus aspectos formal y sustancial  al  acto  procesal  conocido  en  la  legislación  colombiana como resolución  de acusación, es decir, a la  decisión  que sirve de introducción a la fase del juicio, a través de la cual  el  Estado  acusa  a  una persona determinada de violar la ley penal, discrimina  los  cargos  que  le  imputa,  señala  los  hechos que le sirven de fundamento,  indica  el  lugar  y  la  época  de  comisión, y precisa las normas jurídicas  aplicables  al  caso,  para  que el acusado tenga la posibilidad de conocerlos y  enfrentarlos.    

Revisada  la  acusación No. 07-065, de 16 de  marzo  2007,  se  establece  que  este  documento,  al  igual  que sucede con la  acusación  en  el sistema procesal colombiano, contiene cargos concretos contra  personas  determinadas, señala los fundamentos fácticos, identifica las normas  penales  aplicables  al caso y marca la iniciación del juicio, particularidades  que   permiten   concluir   que  se  está  en  presencia  de  actos  procesales  jurídicamente equivalentes.   

5.  Causas de improcedencia.   

La   Constitución   Nacional  prohíbe  la  extradición   en   los  siguientes  casos,  (i)  cuando  el  delito  objeto  de  investigación  o juzgamiento es de naturaleza política, (ii) cuando los hechos  que  motivan  la  solicitud fueron cometidos con anterioridad al 17 de diciembre  de  1997,  y (iii) cuando el solicitado es natural colombiano y el delito que se  le  imputa  ha sido cometido en territorio nacional.4   

Ninguna de estas prohibiciones se presenta en  el  caso  analizado.  El   delito  de  asociación  delictiva  para cometer  ilícitos  de  narcotráfico,  que la Corte Distrital de los Estados Unidos para  el  Distrito  de  Columbia le imputa a Alvaro de Jesús  Alvarán  Vélez, es  de  naturaleza  común, no política. Y los hechos que sustentan  la  acusación  ocurrieron  entre los años 2005 y 2007, según se establece del  contenido de la acusación y los testimonios de apoyo.   

El  lugar  de comisión del delito tampoco se  erige  en factor de improcedencia de la extradición, porque la acusación y las  declaraciones  de soporte permiten constatar que Alvaro  de   Jesús   Alvarán  Vélez  hacía  parte  de  una  organización  criminal  de narcotráfico liderada por CHRISTIAN FERNANDO BORDA,  que   transportaba  cocaína  a  los  Estados  Unidos,  a  través  de  México,   

“[…] los acusados son integrantes de una  organización  de  narcotráfico  encabezada  por  BORDA GOMEZ. Entre febrero de  2005  y  mayo  de 2006, los acusados actuaron en concierto para transportar y de  hecho   transportaron   desde   Colombia   hasta   México   un   cargamento  de  aproximadamente  1000 kilogramos de cocaína oculto en contenedores de aceite de  palma.  La  cocaína  sería  finalmente  destinada para los Estados Unidos. Los  acusados  también  hablaron  de  otros cargamentos de drogas y pagos durante el  mismo  período  de tiempo. Las pruebas de este caso consisten principalmente en  conversaciones  grabadas entre un informante que trabaja para los Estados Unidos  y      varios      de      los      acusados”.5   

Esta reseña deja en claro que los hechos por  los  cuales se acusa a Alvaro de Jesús Alvarán Vélez  trascendieron  las  fronteras del territorio patrio, y  que  se cumple, por tanto, el condicionamiento constitucional consistente en que  la  conducta  haya  sido  realizada  total  o  parcialmente  en  el  extranjero,  cualquiera  sea  la teoría que se aplique para determinar el lugar de comisión  del  ilícito  (de  la acción, del resultado o de la  ubicuidad).   

6.     El  concepto.   

La  Sala,  teniendo  en cuenta que en el caso  analizado  concurren los requerimientos relacionados con la validez formal de la  documentación  allegada,  la  demostración plena de la identidad de la persona  solicitada,   el  principio  de la doble incriminación, la equivalencia de  la  providencia  proferida  en el extranjero con la resolución de acusación, y  que  no  se  está frente a causas de improcedencia de la extradición, emitirá  concepto favorable.   

7.   Cuestión  final.   

La  Corte  previene al Gobierno Nacional para  que   en   el   evento   de   que  acceda  a  la  extradición  de  Alvaro  de  Jesús Alvarán Vélez advierta  al  Estado  requirente que su juzgamiento no podrá incluir hechos cometidos con  anterioridad  al  17  de  diciembre  de  1997,  ni sucesos diferentes de los que  motivan  la  solicitud  de extradición y determinan su entrega, y que no podrá  ser  sometido  a  desaparición  forzada,  tortura,  tratos crueles, inhumanos o  degradantes,  ni condenado a pena de muerte, cadena perpetua o confiscación, de  acuerdo  con  lo  establecido  en los artículos 11, 12 y 34 de la Constitución  Política de Colombia.   

El  Gobierno  Nacional advertirá también al  Estado  requirente,  que  en  caso  de  llegarse  a un fallo de condena, deberá  computarse  el  tiempo  que  Alvaro de Jesús Alvarán  Vélez  ha  estado privado de la libertad con ocasión  de  este  trámite de extradición. De igual modo, lo requerirá para que frente  a  situaciones  de  absolución,  retiro  de  cargos,  sobreseimiento  o eventos  similares,  o  el  cumplimiento  de  la  pena  por  los  cargos  que  motivan la  extradición  en  el  evento  de  ser  condenado,  garantice  la permanencia del  solicitado  en  ese  país  y su retorno a Colombia en condiciones de dignidad y  respeto por la persona humana.   

Al   Gobierno   Nacional  le  corresponde,  asimismo,  condicionar  la  entrega  a que el país reclamante, de acuerdo  a  sus  políticas  internas  sobre  la materia, le ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  al requerido para que pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política  de  Colombia  reconoce  a  la familia como núcleo  esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su  protección permanente, resguarda su  honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual  se  refuerza  con  la protección que  también  le  prodigan  la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos  en su  artículo  17  y  el  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el  23.   

Además,  conforme  precisó  la Corte en el  concepto  del  15  de  mayo  de  2008  (Rad.  29024),  como  el  mecanismo de la  extradición  entre  Estados  Unidos de América y Colombia se rige, en ausencia  de  un  instrumento internacional que la  regule, por las normas contenidas  en  la  Constitución  Política  y  en  el  Código  de Procedimiento Penal, el  Gobierno  Nacional  debe hacer las exigencias que estime convenientes en orden a  que  en  el  Estado  reclamante se le reconozcan todos los derechos y garantías  inherentes  a  la persona del solicitado, en especial las contenidas en la Carta  Fundamental  y  en  el  denominado  bloque  de  constitucionalidad, es decir, en  aquellos  convenios  internacionales  ratificados  por  Colombia que consagran y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo  93  de la  Constitución,   Declaración   Universal   de   Derechos  Humanos,  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y  Políticos), en virtud del deber de protección a esos  derechos  que  para  todas  las  autoridades  públicas  emana del artículo 2º  ibídem.6   

El Gobierno Nacional, encabezado por el señor  Presidente  como  supremo  director de la política exterior y de las relaciones  internacionales,  deberá realizar el seguimiento a los condicionamientos que se  impongan  a  la concesión de la extradición y determinar las consecuencias que  se  derivarán  de  su  eventual incumplimiento, en virtud de lo dispuesto en el  numeral 2° del artículo 189 de la Constitución Política.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACION  PENAL,  emite  CONCEPTO  FAVORABLE   a   la  extradición  del  ciudadano  colombiano     Alvaro     de     Jesús    Alvarán  Vélez,    solicitada  por  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos de América a  través  de  su  embajada en Colombia, por los cargos imputados en la acusación  formal  No.  07-065, dictada el 16 de marzo de 2007 en la Corte Distrital de los  Estados Unidos para el Distrito de Columbia.   

Por  la  Secretaría de la Sala, comuníquese  esta  determinación  al  señor  Alvaro de Jesús  Alvarán  Vélez, a  su defensor, al representante del Ministerio Público y al Fiscal  General de la Nación, para los fines pertinentes.   

Devuélvase al expediente  al Ministerio del Interior y de Justicia.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSE       LEONIDAS       BUSTOS  MARTINEZ          SIGIFREDO  ESPINOSA PEREZ   

                     Cita medica   

ALFREDO            GOMEZ  QUINTERO            MARIA  DEL  ROSARIO  GONZALEZ DE LEMOS            

AUGUSTO        J.        IBAÑEZ  GUZMAN                     JORGE LUIS QUINTERO MILANES   

Cita medica  

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS                          JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Excusa justificada  

                             

                                       

                                                  Teresa Ruiz Núñez   

                                                     SECRETARIA   

    

1  Artículo 502.   

2  Artículo 495 de la ley 906 de 2004.   

3 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  23  del  estatuto procesal  penal.   

4  Artículo  35  de la Constitución Nacional, modificado por el artículo 1° del  Acto Legislativo 01 de 1997, y 18 del Código Penal.   

5  Declaración  jurada  de  Paul  W. Laymon, abogado litigante del Departamento de Justicia.   

6 Así,  con  arreglo  al  artículo  29  de  la  Carta;  a  los  artículos 9 y 10 de la  Declaración     Universal     de     Derechos     Humanos,     5-3.6,    7-2.5,  8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de la Convención Americana de Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe condicionar la entrega de un  compatriota,  si  concede  la  extradición, a que se le respeten al extraditado  –como  a  cualquier otro  nacional   en  las  mismas  condiciones-  todas  las  garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular,  a  que  tenga acceso a un proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas,  a que se presuma su inocencia, a que  cuente  con  un  intérprete, a que tenga un defensor designado por él o por el  Estado,  a  que  se le conceda el tiempo y los medios adecuados para que prepare  la  defensa,  a presentar pruebas y controvertir las que se aduzcan en contra, a  que  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones  dignas,  a que la eventual pena que se le imponga no trascienda de su persona, a  que  la  sanción  pueda  ser  apelada  ante un tribunal superior, a que la pena  privativa  de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y readaptación  social.     

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