31832(18-08-09) (1)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31832  

          CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

          SALA      DE     CASACIÓN PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr.     JOSÉ     LEONIDAS     BUSTOS  MARTÍNEZ   

Aprobado  acta No.  259          

Bogotá,     D.    C.,    dieciocho   de   agosto   de   dos  mil  nueve.   

Se pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  revisión presentada por el defensor de               la              sentenciada    IRENE    TERESA   IVARS  BENALCAZAR,  contra  el  fallo  de  única  instancia  proferido   el   29   de  agosto de 2007 por la Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  mediante el cual se  condenó  a  la    accionante   a   la  pena  de  60 meses de prisión, como  consecuencia  de  hallarla  penalmente   responsable   del   delito  de  falsedad  ideológica   en   documento   público,   agravada   por   el   uso.   

HECHOS  

Los  “antecedentes  fácticos”  aparecen  consignados   en   la   providencia   objeto   de   la  acción,  de  la  manera  siguiente:   

“Fueron revelados por el segundo secretario  de  la  Embajada  de  Colombia en Suecia, Víctor Hugo  Echeverry  Jaramillo, en escrito de 8 de marzo de 2001  a  través  del  cual  refiere  que  la titular de esa Misión acreditó ante el  Gobierno  Sueco  como  miembros  del  nivel técnico de la Delegación a algunas  personas que no detentaban tal condición.   

“La  investigación  evidenció  que  en  respuesta  a  notas verbales enviadas el 1° de febrero de 1999 y el 20 de enero  de  2000  por  el  Ministerio  de Relaciones Exteriores de Suecia, la embajadora  colombiana  expidió  las notas verbales N° 108 de 9 de febrero de 1999 y 70 de  25        de        enero        de       20001,    mediante   las   cuales  suministró a la Cancillería Sueca la siguiente información:   

“1.   Roberto  Manuel   Harald   Reinhold  Casas  Rudbeck   fue  incluido  en  el  formulario  anexo  a la nota verbal N° 108 de 9 de febrero de  1999  como  miembro  del  nivel  técnico  de  la  Embajada.  Para  esa fecha el  mencionado  fungía  como  primer  secretario  de  la  Misión,  cargo del nivel  diplomático  que  desempeñó  desde  el 11 de noviembre de 1996 hasta el 21 de  mayo  de  19992.  En  la  misma  oportunidad  se  precisó que tenía nacionalidad  sueca.  Además,  a  través  del  formulario  correspondiente, se reportó a la  Cancillería  Sueca  que  este  funcionario, del nivel  técnico, dejaría de integrar la Misión desde el 21  de  mayo de 19993.   

“2. Ricardo León  Vargas   reportado  como  miembro  del  personal  técnico  de la representación colombiana en el registro anexo a la nota verbal  N°    70    del    25    de   febrero   de   20004.   Era   empleado   de   la  Federación  Nacional de Cafeteros, sin vínculos con la Embajada de Colombia en  Suecia5.   

“3.   Björn  Sandberg,  ciudadano  sueco incluido como miembro del  nivel  técnico de la Embajada en el formulario anexo a la nota diplomática N°  70  del   25  de  enero  de  2000,  no ostentaba calidad de funcionario del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores de Colombia o de contratista de servicios  personales        para        la       Misión6.   Además,   en  formulario  adicional,  se  comunicó  al  Ministerio de Relaciones Exteriores de Suecia, su  retiro  del  nivel técnico  de  la  misión7”.   

         La demanda.   

Con  apoyo en la causal tercera, el defensor  de     la              sentenciada    IRENE    TERESA   IVARS  BENALCAZAR  solicita  la revisión del fallo de única  instancia proferido por la Corte.   

Señala  al efecto  que  en  el  mes  de  noviembre  de 2007 “el  propio  Estado sueco dio nacimiento jurídico a un documento  que  suficientemente  logra demostrar la ausencia de antijuridicidad  de la  conducta desplegada por mi prohijada”.   

Después de reproducir el contenido del medio  a  que  se refiere, sostiene que con él “ha quedado  absolutamente  esclarecido  que  la conducta desplegada por mi prohijada surgió  como  respuesta a una petición especial elevada por el Estado sueco a todos los  embajadores  residentes  en  dicho  país;  que  en  los listados que se pasaban  debían  estar  incluidos  todos  los  funcionarios,  incluso  los  de carácter  privado,  que  prestaran sus servicios a la embajada; que el personal  además  debía  estar  inscrito  con  independencia  a  la  modalidad  de  empleo;  que  las  personas enlistadas bajo  ningún  efecto son o fueron consideradas personal diplomático de la embajada y  que,  finalmente;  el  tráfico jurídico entre Colombia y Suecia no se ha visto  afectado     con     el     actuar     descrito     anteriormente”.   

Indica,    además,   que   “en  este  contexto, la propia víctima del delito investigado en  el  proceso  de  la referencia, y con extrema claridad hace énfasis en que bajo  ninguna   circunstancia   y   por  ningún  motivo  se  ha  visto,  ni  siquiera  potencialmente  afectado,  el  tráfico  jurídico  entre  los dos países, bien  jurídico    que    se   pretende    proteger   mediante   este   tipo   de  delitos”.   

Con fundamento en lo expuesto, solicita a la  Corte  declarar  fundada  la causal de revisión invocada, declarar sin valor la  sentencia  motivo  de  la  acción  y  decretar  la  libertad  de  la condenada.   

Adjunta original y  traducción     al    castellano    del     documento      expedido  el  16 de noviembre de 2007 por el Director Encargado de  Protocolo  del  Ministerio  de  Relaciones Exteriores del Reino de Suecia, en el  cual        consta       que       “por   solicitud   de   la  antigua  embajadora   Teresa   Ivars,  tiene  el  honor  de  hacer  las  siguientes   declaraciones:   

“1- Se ha recomendado muy especialmente a  todas  las  embajadas  en  Estocolmo que presenten ante el Ministerio, usando el  formato  suministrado  por  el  Departamento  de  Protocolo   a  todas  las  embajadas,  una  lista  de  los miembros no diplomáticos del personal así como  también    de    todos    los    funcionarios    privados.    La   lista  completa  debe  ser remitida al  Departamento  de  Protocolo  al  final de cada año. La solicitud de la lista es  por razones de seguridad, principalmente.   

“2- Nótese que la sola inclusión en la  lista  no  otorga un tratamiento especial, privilegio o inmunidades a la persona  incluida  (inmunidad, exención de impuestos, etc.).   

“3-  Las personas que trabajen o presten  asistencia  a  una  embajada  o a sus diplomáticos, deben estar incluidas en la  lista,  independientemente  de  su  modalidad  de  empleo. Se debe hacer en tres  categorías   diferentes   (personal  administrativo  y  técnico,  personal  de  servicio  y  funcionarios  privados).  Para  definir  las  categorías que deben  incluirse  en  la  lista, Suecia aplica el Artículo 1, Sub-parágrafos f, g y h  de  la  Convención  de  Viena  sobre  Relaciones   Diplomáticas,  que  para  efectos  del  presente  documento  se denominará la Convención. Esto significa  que   estas   categorías   no   se  consideran  personal  diplomático  de  una  embajada.   

“4- Suecia considera que únicamente los  miembros  de la misión como se define en el Artículo 1, Sub-parágrafo b de la  Convención,  podrán  realizar funciones de Misión Diplomática como se define  en  el  Artículo  3  de la Convención, por ejemplo, cuando represente al país  remitente en el país receptor, etc.   

“5- El tráfico jurídico entre Suecia y  Colombia  no  se  ha visto afectado por la información contenida en la lista de  miembros  no  diplomáticos  presentada  por usted cuando estaba acreditada como  Embajadora    de    Colombia    en   Estocolmo”8.   

A  más  de lo  anterior,  adjunta  el  poder en cuyo ejercicio actúa, y fotocopia del fallo de  única instancia proferido por la Corte.   

                        SE  CONSIDERA:   

De  conformidad  con  la normativa procesal  penal,  la jurisprudencia de esta Corte tiene establecido que en razón a que la  acción  de  revisión  ostenta  el  carácter  de  instrumento extraordinario a  través  del  cual  se pretende remover los efectos de la cosa juzgada judicial,  resulta  consecuente  con tal finalidad la exigencia de que la demanda a través  de  la  cual  se promueve,  reúna  estrictamente  los  presupuestos  de  admisibilidad  establecidos por el  artículo  222 del Código de Procedimiento Penal de 2000, por el que se rige el  presente  asunto,  pues,  de  no cumplirse esta carga por el accionante, resulta  inexorable la inadmisión del libelo.     

En este sentido ha precisado que el actor no  solamente  tiene  el  deber de seleccionar cuidadosamente el motivo que pretenda  invocar  en  apoyo  de  su  pretensión y las pruebas en que se funde, sino que,  dado  el  carácter  eminentemente  técnico  y rogado que la revisión ostenta,  además  es  su  obligación  indicarle a la Corte, mediante la presentación de  una   exposición   lógica   y   racional,  de  qué  manera  se  demuestra  la  configuración  de  la  causal  escogida,  y  cómo  los fundamentos fácticos y  jurídicos   que   presenta,  dan  lugar  a  derruir  el  fallo  cuya  remoción  persigue.   

De este modo, ha  señalado  que si el ejercicio de la acción se apoya  en  el  motivo  tercero  de  los  previstos  por el artículo 220 del Código de  Procedimiento  Penal, esto es, por aparecer hechos o pruebas sobre las cuales el  fallador  no tuvo oportunidad de pronunciarse por no haberlas conocido y que, de  haberlo  hecho, habrían conducido definitivamente a la absolución o a declarar  el  estado  de inimputabilidad del procesado en el hecho por el que en su contra  se  dictó condena, compete al demandante no sólo relacionar las pruebas en las  que  funda  su  pretensión,  sino  acompañarlas  a  la demanda, y demostrar al  tiempo  que  de  haber  sido  oportunamente conocidas en el curso de los debates  ordinarios  del  proceso,  por  su  contundencia  demostrativa  la  decisión no  podría     ser     diversa     de     la     absolución    del    sentenciado  o   la  declaración  de  haber  actuado  en  estado  de  inimputabilidad.    

Por    ello    la    Corte9    ha  señalado  que  el  ejercicio  de la acción con fundamento en la causal tercera  del  artículo  220 del estatuto procesal penal, exige acreditar el cumplimiento  de  los siguientes presupuestos: a) surgimiento de hechos nuevos o de pruebas no  conocidas  al  tiempo  de los debates en las instancias ordinarias del trámite;  b)  que  el  acontecer  fáctico  esté  ligado a la conducta punible materia de  investigación  y  juzgamiento;  y  c)  que las pruebas aducidas sean aptas para  establecer  en grado de certeza la inocencia del procesado o su inimputabilidad,  o  de  tornar  cuando menos discutible la verdad declarada en el fallo, haciendo  que no pueda probatoriamente mantenerse.   

También ha dicho que la situación ex novo  debe  consistir  en  un  hecho  nuevo,  o una prueba, siendo entendido por hecho  nuevo  todo acaecimiento o suceso fáctico vinculado al hecho punible materia de  investigación,  del cual no se tuvo conocimiento en ninguna de las etapas de la  actuación judicial, de manera que no pudo ser controvertido.   

Y,   por  prueba  nueva,  todo  mecanismo  probatorio  (documental,  pericial o testimonial) no incorporado al proceso, que  da  cuenta  de  un  evento desconocido (se demuestra por ejemplo que fue otro el  autor  del  hecho),  o  de  una  variante sustancial de un hecho conocido en las  instancias,  cuyo  aporte  ex  novo  tiene  la  virtualidad de derruir el juicio  positivo  de  responsabilidad  (o  de  imputabilidad)  que  se  concretó  en la  decisión            de            condena10.   

Acorde entonces con los derroteros trazados  por  la  jurisprudencia,  no  se  trata,  entonces, de aducir cualquier clase de  medio  probatorio, sino solamente aquellos que por su pertinencia, conducencia y  eficacia  demostrativa,  apunten  a  establecer que el sentenciado es inocente en la diversa acepción de  no  autor,  realizador  no  responsable  del  hecho, o porque con igual grado de  eficacia,  esos  mismos  medios  probatorios,  dan lugar a afirmar que actuó en  situación     de     inimputabilidad.   

A  dicho  propósito  debe tenerse presente  que  la  revisión,  en  cuanto  a  esta  causal  se refiere, no tiene por finalidad la continuación del  juicio  que  terminó  con  la  ejecutoria  de  la  decisión  judicial que hizo  tránsito  a  cosa  juzgada,  o revivir el debate jurídico-probatorio llevado a  efecto  en  el  aludido  proceso, sino la de permitir un cuestionamiento serio y  respaldado  probatoriamente,  a  la declaración de justicia con que se culminó  definitivamente la controversia procesal.   

Por  esta  razón,  como  presupuesto  de  admisibilidad  del  libelo  demandatorio  de  la  revisión, cuando de la causal  tercera  se  trata,  resulta  indispensable  que las pruebas aportadas tengan la  virtualidad  de  modificar el sentido del fallo, es decir cumplir los requisitos  de  novedad  y trascendencia. De no cumplirse esta carga por el accionante, debe  entenderse  que  lo  pretendido  no  es  nada  distinto  que continuar un debate  estéril  e  impertinente  sobre  hechos, pruebas y argumentos ya considerados y  definidos   procesalmente,   imponiéndose   el   rechazo   in   límine  de  la  demanda11.   

En  el  presente  evento,  con  apoyo en la  causal   tercera   de   revisión,  el  defensor  de  la         sentenciada   IRENE   TERESA  IVARS  BENALCAZAR  pretende  la  remoción  del  carácter  definitivo  e  inmutable  de  la  sentencia proferida en contra de su  asistida,  a  partir  de  considerar  que  la constancia expedida a  solicitud de la sentenciada el 16 de  noviembre    de    2007    por    el    Director   Encargado   del  Departamento  de  Protocolo  del  Ministerio  de Relaciones  Exteriores  del  Reino  de  Suecia,        no       solo       es  novedosa,  en cuanto fue recaudada  con   posterioridad   al   pronunciamiento   de  la  Corte,  sino  que  también  patentiza     que  la   señora  IVARS  BENALCAZAR no es responsable  penalmente  del  delito  de  falsedad ideológica en  documento  público  agravada  por  el  uso, por cuya  realización fue condenada.   

Esto   por   cuanto,  a  criterio  de  la  defensa,  con  dicho elemento de juicio queda  “absolutamente esclarecido que  la  conducta  desplegada por mi prohijada surgió como respuesta a una petición  especial  elevada  por  el  Estado  sueco  a todos los embajadores residentes en  dicho  país;  que  en los listados que se pasaban debían estar incluidos todos  los  funcionarios, incluso los de carácter privado, que prestaran sus servicios  a  la  embajada; que el personal además debía estar inscrito con independencia  a  la modalidad de empleo; que las personas enlistadas bajo ningún efecto son o  fueron  consideradas  personal diplomático de la embajada y que, finalmente; el  tráfico  jurídico  entre  Colombia  y  Suecia  no  se ha visto afectado con el  actuar descrito anteriormente”.   

Además,      que      “la  propia  víctima del delito investigado en el proceso de la  referencia” enfatiza que en ningún momento se vio  afectado el tráfico jurídico entre los dos países.   

Para  la  Corte,  pese  a  los  esfuerzos  argumentativos  que  el demandante realiza en orden a  tratar  de  denotar  lo  contrario, lo que el libelo  evidencia  es  la  inocultable  pretensión  del actor por revivir, sin más, el  debate   probatorio   surtido   en   el  curso  del  juicio,  lo  cual,  por supuesto, escapa a los fines  del instrumento extraordinario a que se acude.   

En  este  sentido  debe  decirse  que  el  demandante  omite referir, que el planteamiento de la  ausencia  de  lesividad  de la conducta fue expuesto por la defensa en el debate  oral   del  juicio,  en  similares   términos   a  los  que  ahora  propone,  y  recogido  en  el  fallo  no   sólo   para  reflejar  los  términos  de  su  intervención  sino  para  emitir la correspondiente  respuesta  por  parte  de  la Corte, lo que denota que el asunto no es en manera  alguna  novedoso  como  para  que  proceda  abrir  la puerta a la posibilidad de  remover los efectos de la cosa juzgada.   

Al  efecto debe recordarse que en  el  fallo   proferido  por la Corte y que es objeto de la  acción, consta lo siguiente:   

“La  defensa inicia su intervención oral  cuestionando  la  postura  asumida por la parte civil, opuesta a la decisión de  archivar  el  expediente  disciplinario  seguido  contra la doctora IVARS   BENALCÁZAR  adoptada  por  la  Cancillería       Colombiana,      dado   que   si   algún  reproche  puede  merecer  la  actuación  denunciada  sería  en  ese ámbito, no en el penal, ordenamiento concebido como  instrumento   de  control  social  aplicable  a  comportamientos  verdaderamente  lesivos del orden jurídico.   

“Demanda  la  absolución  de su asistida  porque  su  comportamiento  no actualizó los elementos objetivos del tipo penal  de  falsedad  ideológica  en  documento  público,  tesis que con mayor detalle  asume  en  el  escrito  presentado al finalizar su alegato, cuya síntesis es la  siguiente.   

“Roberto   Casas   Rudbeck   fue  presentado  ante  el  Gobierno  Sueco  en  el  listado  de  funcionarios  no  diplomáticos  por  sugerencia  del  Ministerio  de Relaciones  Exteriores  de ese país, con la aprobación de la Cancillería Colombiana y con  precisa  indicación  de  su  nacionalidad sueca, razón ésta por la cual nunca  recibió  los  beneficios  contemplados  en el artículo 38 de la Convención de  Viena de 1961.   

“La      doctora     IVARS   BENALCÁZAR   propendió  por  registrar  al  secretario  Casas Rudbeck como   diplomático   siguiendo   orden   impartida   por  nuestra  Cancillería,  e  ignorando,  para  ese  momento,  su  nacionalidad  sueca. Pero  enterada  de  esa  situación  por  el  Jefe  de  Protocolo  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Suecia,  la  informó  a la Secretaria General de su  similar    en    Colombia,    doctora    Margarita  Salas,   quien   optó  por  acatar  la  sugerencia  transmitida  por  el   funcionario  foráneo  consistente  en  registrar  a  Casas como integrante del  nivel técnico de la misión.   

“Por   esta  razón  el  comportamiento  atribuido  a  su  asistida  no  contiene  el  desvalor  de  acción encaminado a  vulnerar  la  seguridad  del  tráfico  jurídico,  pues lo informado en la nota  verbal   era  cierto  dado  que  Roberto    Casas    Rudbeck    fue acreditado como funcionario técnico.   

“La  Fiscalía  carece  de  razón cuando  señala  como  móvil  de  la  conducta  la obtención de beneficios propios del  nivel  técnico,  pues ellos, en todo caso, son inferiores a los asignados a los  cargos  diplomáticos.  Además  el  artículo  37  de  la  Convención de Viena  reconoce  a  los miembros del personal administrativo y técnico de las misiones  los   privilegios   e  inmunidades  mencionados  en  sus  artículos  29  a  35,  siempre que no sean nacionales del país receptor ni  tengan  en  él  su residencia permanente y, de igual  modo,  Suecia  no  reconoce  tales privilegios según notificó su Ministerio de  Relaciones Exteriores.   

“Siendo así,  la  conducta  de  la embajadora acusada deviene irrelevante habida cuenta que no  mintió  a  ninguna  de las Cancillerías al reportar al secretario Casas  Rudbeck en el nivel técnico que  jurídicamente  le  correspondía  por  su doble nacionalidad; circunstancia que  además  le  impedía  disfrutar  de  cualquier  beneficio,  como lo explicó la  procesada    en    aparte   de   su   indagatoria   que   transcribe.   

“Sobre   el   reporte  de  Björn  Sandberg  destaca que éste, de  acuerdo  con  lo  certificado  por  la  Secretaria  General  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  en  comunicación DAF 37976 de 14 de octubre de 2003, no  aparece  registrado  ni  como funcionario de ese Ministerio, ni como contratista  bajo  contrato  de  prestación  de  servicios  personales  con  la  Embajada de  Colombia en Suecia.    

“No  obstante,  desarrolló  la  labor de  promoción  del  país   para  la  cual  fue  contratado  por la embajadora  IVARS, quien explicó que  canceló  sus  honorarios  con su propio dinero, aserto corroborado por dictamen  del  CTI  a  las  cuentas  canceladas  con recursos de la Misión de Colombia en  Suecia,  entre  las  cuales  no  aparecen  las  facturas  pagadas a Björn   Sandberg   allegadas  por  el  denunciante.   

“El   servicio  de  carácter  técnico  prestado  por este individuo a la Embajada, determinó su mención en el formato  remitido  por  el Gobierno Sueco, hecho del cual  no derivó beneficio pues  ni  constituye  un  acto de acreditación ni origina relación jurídica alguna,  porque  las  formas  de  acreditación  son  los  únicos documentos que generan  vínculos jurídicos diplomáticos.    

“Bajo  esa perspectiva, la conducta de la  doctora  IVARS BENALCÁZAR  no  es  dolosa  habida  cuenta  que  no  buscó  ocasionar  daño  ni obtener un  provecho;   tampoco   es   antijurídica   al  no  vulnerar  el  bien  jurídico  protegido.   

“En    relación   con   Ricardo  León  Vargas  aduce  que  su  inclusión  como  miembro  del  personal  técnico de la Embajada obedeció a la  investigación  que a instancias de  la responsable de la Misión realizaba  en  los  países  escandinavos para detectar las causas del descenso del consumo  de  café.  Así  lo  explicó  la investigada en sus intervenciones procesales,  cuyos apartes pertinentes transcribe.   

“Entonces,     si     León  Vargas  era un colaborador de la  Embajada,  así debía reportarse, no para la consecución de visa especial como  en  forma  errada  indica  la  Fiscalía, pues el trámite de la obtenida por el  mencionado  se  adelantó ante el Gobierno Sueco siguiendo los procesos usuales,  sin intervención de la embajadora.   

“En  aparte  especial  la  defensa  predica  la  ausencia de antijuridicidad en las conductas  atribuidas  a  su  poderdante,  dado  que  no  causaron  ningún daño social al  limitarse  a  suministrar  una  información  requerida  por  el Gobierno Sueco,  siguiendo  sus  instrucciones  y  las  impartidas  por la Secretaria General del  Ministerio     de    Relaciones    Exteriores    de    Colombia,    María Margarita Salas.   

“Para apoyar su  tesis  se refiere al contenido del documento expedido por la autoridad foránea,  demostrativo  en  su sentir de que las notas enviadas por su asistida cumplieron  la función específica que generó su creación.   

“Con el mismo  cometido    analiza    de    manera    exclusiva   el   caso   de   Roberto  Casas  Rudbeck,  indicando que  la  acusada  se  limitó  a  ratificar,  previa  consulta  con  el Ministerio de  Relaciones  Exteriores  Sueco,  su condición de no diplomático por causa de su  doble  nacionalidad,  evitando  así su acceso a beneficios que de otra forma le  hubieran  sido  deferidos.  En  esa medida, no ejecutó una acción desvalorada,  destinada  a  lesionar  el  tráfico  jurídico  y  ésta  no  es  materialmente  antijurídica   pues   Casas  Rudbeck  no   obtuvo  los  beneficios  propios  de  su  calidad.   

“Recurriendo a citas de la jurisprudencia  de  la  Sala  destaca  que los modernos desarrollos dogmáticos la han llevado a  replantear   su   anterior   posición   consistente   en  que  la  veracidad  e  intangibilidad  de  los  documentos  públicos,  por  provenir  éstos del poder  documentario  del  Estado, debía ser respetada con independencia de sus efectos  en  el  tráfico jurídico. El criterio de relevancia  social  y  jurídica, que ahora prevalece, tiene como  consecuencia  que  la  acción falsaria debe necesariamente recaer en documentos  aptos para acreditar un hecho con trascendencia social y jurídica.   

“Con   ese  fundamento  concluye que su defendida, al ratificar un hecho real, la condición  no   diplomática   de   Casas  Rudbeck,  no  alteró  ni  modificó  una  situación  jurídica previa al  reporte  y,  por tanto, no puso en peligro el bien jurídico tutelado. Más aún  si  se  tiene  en cuenta que aquél no obtuvo beneficio alguno, circunstancia en  la  cual  fundamenta  la  ausencia  de  voluntad  de  la embajadora IVARS     de    obtener    provecho  ilícito.   

“Demanda  finalmente  la  valoración  de  los  documentos  expedidos por el Ministerio de  Relaciones  Exteriores de Suecia allegados por esta parte y la absolución de la  procesada,  con  fundamento  en el inciso segundo del artículo 39 de la Ley 600  de  2000,  porque sus actuaciones no actualizaron los  elementos  objetivos del tipo y tampoco representan una dañosidad social con lo  cual  no  alcanzaron  a colocar en peligro el bien jurídico de la seguridad del  tráfico  jurídico”12.   

Para  responder  tales  planteamientos,  la  Corte  precisó  en  el  fallo objeto de la acción13:   

“Dado  que,  según se ha visto, la Sala  acogerá  las  solicitudes  de  condena  elevadas  por  los representantes de la  Fiscalía  General  de  la Nación, el Ministerio Público y la Parte Civil, por  compartir  las  razones que la sustentan, señalará en este aparte aquellas que  la  llevan  a  no acoger las justificaciones de la procesada y a apartarse de la  tesis de su defensor en pro de su absolución.   

“Con ese propósito impera referirse, en  primer   término,   a   las   manifestaciones   de   la   doctora  IVARS     BENALCÁZAR     en    sus  intervenciones  procesales, recogidas por su defensa en su escrito final, en las  cuales  acepta  que  actuó  en  la  forma  descrita  para evitar, en el caso de  Casas   Rudbeck,   la  pérdida  de  su  nacionalidad  sueca,  a  consecuencia  de  la  exoneración de  impuestos prevista por razón de su condición diplomática.   

“Justifica  su  actuar  en  la solicitud  expresa  del  interesado  de  ser  reportado  como miembro del nivel  técnico14  de  la  Misión  y  en el  interés  del  Gobierno  nacional  en que desempeñara la dignidad asignada; por  eso,  aceptando, según dijo, sugerencia del Ministerio de Relaciones Exteriores  Sueco  con aprobación expresa de la Secretaria General de nuestra Cancillería,  optó   por  incluirlo  en  el  escalafón  mencionado,  esto  es  el  técnico.   

“Esta explicación además de reñir con  elementales  obligaciones  impuestas  por  el  derecho  internacional, carece de  respaldo probatorio.   

“En primer término porque la variación  del  nombramiento,  en  esas circunstancias, requiere manifestación expresa del  Estado  receptor  emitida  con las formalidades inherentes a la trascendencia de  ese  acto,  de  suerte  que no se reduce a la hipotética aceptación verbal que  refiere  la  procesada,  de  cuya  existencia,  además, no hay constancia en el  proceso,  como  tampoco  la hay de la orden que, en igual sentido, supuestamente  recibió  de la Secretaria General de nuestra Cancillería, doctora María Margarita Salas.   

“Por  otra  parte,  de  aceptarse que la  inclusión    en   la   categoría   técnica   tendía   a   que   Casas  Rudbeck  pagara  impuestos,  la  mentira  plasmada  en  la  nota  verbal  se  advierte  innecesaria; aún si este  funcionario  conservaba  su  estatus original, – el diplomático -, no dejaba de  tributar   en   razón   a   que   por   tener  nacionalidad  sueca  y  ostentar  simultáneamente   la   condición  de  diplomático  extranjero  en  su  propio  país,   los   únicos  privilegios   que   conservaba   eran   la   inmunidad  de  jurisdicción  y  la  inviolabilidad  por  los  actos  oficiales  realizados  en  el desempeño de sus  funciones15.    Esto  es,  ninguna  de  las  dos  prerrogativas  apareja  exención    al    pago    de    los   gravámenes   fijados   por   el   Estado  receptor.   

“Entonces, si  la  excusa para reportarlo en un nivel diferente no tiene la consecuencia que se  le  asigna,  deviene  claro  que  el único propósito del reporte era obviar el  consentimiento  del  Estado  receptor  cuya concesión resultaba incierta, sobre  todo  teniendo  en  cuenta la política de Suecia de no aceptar a sus ciudadanos  como   agentes   diplomáticos   en  las  Embajadas  extranjeras  en  Estocolmo,  refrendada  por  el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores Sueco a través de su  Jefe  de  Protocolo  en  el  documento  allegado  por  la defensa al final de la  instrucción.   

“En este punto preciso es señalar que la  defensa  justifica  el  proceder  de la doctora IVARS  BENALCÁZAR  diciendo  que  no  incurrió en ninguna  falacia,   pues   se  limitó  a  ratificar  la  acreditación  de  Casas  Rudbeck presentado como empleado  técnico  por  sugerencia  informal  de  las  Cancillerías  Colombiana y Sueca.   

“La  excusa así planteada no resulta  atendible  para la Sala, pues parte de un hecho manifiestamente irregular, en la  medida  que  si  el  señor Casas Rudbeck   fue  acreditado  como  funcionario  técnico,  esa  no  era  la  condición  del  cargo  diplomático  donde  fue designado y que ejerció según  certificación  expedida  por  el  coordinador  de nóminas y prestaciones de la  Cancillería16.   

“Mal   puede   entonces   considerarse  justificada   la   actuación   ilegal   atribuida  a  la  doctora  IVARS  BENALCÁZAR en un precedente del  mismo  tenor,  que desconoce el deber de los acreditados de respetar las leyes y  reglamentos   del   Estado   receptor,   sin  perjuicio  de  sus  privilegios  e  inmunidades,   conforme   señala   el   artículo   41  de  la  Convención  de  Viena.   

“Tampoco puede  aceptarse  la  ausencia de vulneración al bien jurídico tutelado planteada por  el   defensor,   bajo   el  argumento  de  que  la  inclusión  de  Casas    Rudbeck   como   funcionario  técnico  no  le  irrogaba beneficios y que la embajadora se limitó a ratificar  en  ese  informe  su  condición  de no diplomático.   

“La  Sala precisó, en aparte anterior al  que  ahora  se  remite,  las  consecuencias  inmediatas  que,  al  margen  de la  obtención   de   beneficios   por   Casas  Rudbeck  en la categoría técnica, produjo la conducta de la  embajadora  colombiana para el Estado Sueco y para nuestro país al igual que la  razón  por  la  cual  esta  resultó  lesiva  del  tráfico  jurídico de ambas  naciones  y  de la fe pública, concretando en forma plena la antijuridicidad de  la conducta.   

“Por  otra  parte, se ofrece evidente que  Roberto    Manuel   Casas   Rudbeck   fue  designado  para  ejercer  una  dignidad  diplomática,  la de  primer  secretario;  siendo  así,  no tenía una condición diversa y cualquier  información  distante de esa realidad no ratificaba su real condición sino que  aparejaba un engaño al receptor de esa información.   

“En punto a la inclusión de Ricardo   León   Vargas  como  funcionario del nivel técnico de la Embajada a su cargo, la  procesada  expresó  que  se  limitó  a  acatar una solicitud de la Federación  Nacional  de Cafeteros, siguiendo la costumbre de actuar en forma mancomunada en  defensa  de  los  intereses  de  ese  sector  y  ante  la caída del consumo del  producto que se venía presentando.   

“Su defensor, retoma esta manifestación y  le  agrega  que  la  investigación  confiada a León  Vargas  por su empleador obedecía a sugerencia de la  jefe  de  nuestra  Misión  en  Suecia  y,  por  tanto,  dada  su  condición de  colaborador  de  la  Embajada  así  debía reportarse. No para obtener una visa  como  informa  la  Fiscalía,  porque en tal trámite ninguna injerencia tuvo su  procurada.   

“Para  la Sala ambas versiones se ofrecen  huérfanas  de  respaldo probatorio. La primera, porque si bien se allegó   una  comunicación de 30 de agosto de 1999 en la cual el Director para Europa de  la  Federación  Nacional  de  Cafeteros  requiere de la embajadora IVARS  apoyo a su empleado Ricardo    León   Vargas   para   la  ejecución  de  una  investigación,  de  ella no se infiere siquiera a nivel de  sugerencia,  la  inclusión  de  éste  en  el estatus técnico de la Embajada, que en esas circunstancias  se  advierte  surgida  del  simple  querer de su máxima responsable17.   

“El mismo documento muestra, en contravía  de  la  tesis  de  la  defensa,  que  el  estudio  sobre las precisas cuestiones  atinentes  a la Federación que en él se consignan, surge por iniciativa de esa  entidad,  no  de  la  embajadora  IVARS BENALCÁZAR.   

“Tampoco  puede  atender  la  Corte  el  argumento    encaminado    a    legitimar    la   inclusión   de   Björn  Sandberg como miembro del nivel  técnico  de  la misión, centrado en que éste fue contratado por la procesada,  prestó  efectivamente  sus servicios a la Embajada, no obtuvo ningún beneficio  reconocido  por  el  derecho  internacional  y  que  los únicos pagos recibidos  provenían de la embajadora.   

“La tesis resulta inaceptable porque parte  de  suponer  la  existencia de un contrato que nunca se concretó de acuerdo con  lo  certificado  por  nuestra  Cancillería  en  oficio  DAF  N° 37976 de 14 de  octubre   de   2003,  donde  se  indica  que  Björn  Sandberg,   Ricardo  León  Vargas  y  Lucinda  Rodríguez  Plazas,  no  parecen  registrados     como     funcionarios     del     Ministerio    de    Relaciones  Exteriores,  ni  como contratistas bajo contratos de  prestación    de    servicios    personales   con   la   Misión   (negrilla    fuera    del    texto)18.   

“Así  lo  manifiesta también la doctora  IVARS   BENALCÁZAR  al  referirse  a su contratación fallida por decisión del Ministerio de Relaciones  Exteriores.  Preciso  resulta  advertir,  por otra parte, que la designación de  asesores  especializados que presten en forma ocasional o permanente servicios a  las  misiones  en  el exterior,  corresponde en forma exclusiva al Gobierno  Nacional19.   

“En  ese  orden,  el trabajo cumplido por  Sandberg    para   la  representación  patria  en  Suecia  no  tiene la justificación expuesta por la  defensa,  ni  legitima  su inclusión arbitraria en la lista de sus funcionarios  técnicos.   

“Por lo demás,  si  obtuvo o no beneficios de esa condición, o si fue la embajadora quien pagó  sus  servicios y no el Estado Colombiano, son asuntos que no impiden predicar la  antijuridicidad  material del comportamiento reprochado que generó el riesgo de  alcanzarlos,  sin  olvidar  las  restantes  repercusiones que tuvo sobre el bien  jurídico  de  la  fe  pública  y  el  tráfico  jurídico de Colombia y Suecia  consignadas  atrás,  pues no se puede olvidar que el bien jurídico tutelado es  la  fe  pública  y  no  el  patrimonio  económico  de la embajada o del señor  Björn Sandberg.   

“Ha de concluirse entonces que no asiste  razón  a  la  defensa  en  su  solicitud  de  absolución  fundada  en  que las  actuaciones  de su asistida no concretaron los elementos objetivos del tipo y no  generaron  daño  social  y,  con  mayor  razón,  tampoco  puede  aceptarse  su  petición  de  preclusión  de  la  actuación  formulada  durante  el  traslado  señalado    en    el    artículo    400    del    código   de   procedimiento  penal”.   

Surge nítido, así, que  la propuesta  del  censor  en  torno a las motivaciones que tuvo la procesada para  haber  procedido  en  la  forma  como  lo hizo y  los  efectos que produjo la   información  falsa  ofrecida     de    manera    oficial  al  Gobierno  del  Estado  extranjero,  postulada,  se  entiende,  desde la perspectiva del interés de la  parte  que  representa, no corresponde a la naturaleza de la causal de revisión  que  invoca,   pues  es  claro que el documento  en   que  se  apoya  no  evidencia    que    los    señores   Roberto    Manuel   Harald   Reinhold   Casas   Rudbeck,   Ricardo   León   Vargas  y  Björn  Sandberg,   para   las   fechas   en   que  se  expidieron  las  certificaciones  diplomáticas,  en  verdad  estuvieran  vinculados  laboralmente con el Gobierno  Colombiano,  con  la  Embajada de Colombia en Suecia o correspondiera a personal  de   servicio   o  funcionarios  privados  del  cuerpo  diplomático  colombiano  acreditado  en  Estocolmo,  en  los  precisos  términos expresados en las notas  diplomáticas  emitidas  por la funcionaria sentenciada, como para que esta Sala  pudiera  llegar  a  entender  que  de  mantenerse la declaración de condena, se  perpetuaría una manifiesta injusticia.   

Pero  si  lo  expuesto  no  lograse      constituir      razón  suficientemente   ilustrativa   de   la   falta  de  fundamento    fáctico    en    lo   pretendido  por el defensor, pertinente  resulta  señalar  que  en  el curso del proceso  no  se  llegó  a  considerar  al  Reino  de  Suecia como  víctima  de  la  infracción  contra la fe pública  cometida  por  una  agente  diplomática colombiana,  como  para  entender que la certificación expedida por el Director Encargado de  Protocolo  del  Ministerio  de Relaciones Exteriores de dicho Estado  en  el  sentido de no haber visto afectado el tráfico jurídico  entre     los    dos    gobiernos,    tuviera   entidad  suficiente  para  demostrar  la  inocuidad  del  comportamiento llevado a cabo.   

Tanto es ello, que el análisis efectuado         por  la  Corte  en  relación  con  la  antijuridicidad      de      la     conducta  realizada  por  la procesada, no se limitó a evaluar la  trascendencia   del   comportamiento   en     el    restringido    ámbito    de   las   relaciones  diplomáticas   de   la   República   de  Colombia  con   el   Reino   de   Suecia,  sino  de  manera amplia, es decir  en  el  concierto  internacional  en  general,  como  así  se establece de los siguientes  apartes  de  la  decisión  que  el  demandante ni siquiera menciona:   

“También lo es que la falacia expresada  por   la   doctora   IVARS  BENALCÁZAR  en  la  comunicación  que avaló, impidió a Suecia, como país  receptor,  conocer  que uno de sus nacionales representaba los intereses de otro  Estado  en  su  territorio  con  el  nivel  diplomático,  limitó su derecho de  oponerse  a  tal situación o aceptarla consultando su propia conveniencia y, lo  obligó  por  esa  vía,  a  tolerar  una  situación expresamente tratada en el  derecho internacional.   

“En  esa  medida, aún si se considerara  que  el  reporte  del  funcionario  le  limitaba  los  beneficios  propios de su  condición  diplomática,  lo  cierto  es  que,  por  las  razones descritas, se  vulneró  efectivamente  el  tráfico jurídico del Gobierno Sueco, además  de  la  fe  pública  entendida  como  la  confianza  que  despiertan  en  la colectividad los documentos públicos como medio idóneo para  acreditar  la  relación jurídica consignada en ellos, con lo que se estructura  la    antijuridicidad    material    de   la   conducta   mencionada.   

“El  comportamiento  imputado además enfrentó al Estado Colombiano al riesgo cierto  del  deterioro  de  su  imagen internacional; al Gobierno Sueco a la posibilidad  legal  de  negar  el  reconocimiento  al señor Casas  Rudbeck  como  miembro de la Misión en ejercicio de  la  facultad  concedida  en  el  artículo  9 numeral 2 de la Convención que se  viene citando.   

“Un  asunto  semejante,  indudablemente  tiene  trascendencia  en  el  ámbito  internacional  en la medida que afecta la  credibilidad  depositada en el Gobierno Colombiano y por ende, sus relaciones en  el  concierto  mundial,  fundadas  entre  otros  principios,  en la buena fe, el  respeto,  la  transparencia  y  la lealtad entre los Estados, como lo enseña la  práctica diplomática.   

“Abundando  en razones, ha de concluirse  que   la  conducta  atribuida  a  la  doctora  IVARS  BENALCÁZAR     respecto     de     Roberto  Manuel  Casas Rudbeck  no  es  inocua,  deducción que apoya la demostrada expedición de nuevo documento a  través  del  cual  la  Embajada  Colombiana  regentada  por  ella,  informó al  Ministerio  de  Relaciones Exteriores Sueco la desvinculación del mencionado de  su    cargo   del   nivel   técnico   a  partir  del  21  de  mayo de 1999, fecha real de su retiro como  primer secretario.   

“De   resultar   intrascendente   la  información  suministrada  al  Estado Sueco, no habría sido necesario insistir  en  ella  como  aquí  se  hizo,  recurriendo  nuevamente  a  vulnerar de manera  concreta  el bien jurídico que busca tutelar el legislador con la penalización  de la falsedad en documento público.   

“En   relación   con   Ricardo    León   Vargas   ha   sido  demostrado  que  no era funcionario de nuestra Cancillería ni contratista de la  representación  colombiana  en  Estocolmo,  para  la  fecha  de  su  reporte al  Gobierno  Sueco  como  miembro  del  nivel técnico de aquella. Al contrario, se  desempeñaba   como   empleado  de  la  Federación  Nacional  de  Cafeteros  de  Colombia20.   

“La  inclusión  de  este  particular,  perteneciente  a  la nómina de una institución comercial privada como lo es la  Federación  Nacional  de  Cafeteros, en la lista de funcionarios de la Misión,  vulnera  el  tráfico  jurídico del Estado Sueco y el bien jurídico tutelado a  través  de  los  delitos  de  falsedad,  dado  que objetivamente le extiende la  posibilidad  de acceder a beneficios propios de una condición no ostentada, con  lesión  para  el  Estado Sueco cuya confianza en la validez de la información,  surgida  de  quien la enviaba y del medio utilizado para suministrarla – la nota  verbal  N°  70  de  25  de  febrero  de  2000 -, se vulneró.  También se  quebrantó  su  legítimo  derecho a conocer a quien otorga las prerrogativas de  la calidad funcional reportada.   

“Por  otra  parte,  si el propósito del  reporte   era   facilitar  a  Ricardo  León  Vargas  la   consecución   de   una   visa  como  informó  inicialmente   la  enjuiciada  o  ayudarle  a  concretar  reuniones  que  en  su  condición  de  empleado  de  la  Federación  Nacional  de Cafeteros no hubiera  logrado21,  para la Corte es obvio que no se está ante una conducta inocua  sino  claramente  antijurídica,  pues  el  documento  más  allá  de  su forma  conllevaba  a  una  situación  material  inherente  a  un  cargo  en la misión  diplomática.   

“En  el  primero  de los casos porque la  actuación  de la procesada significa una injerencia ilegítima en la autonomía  migratoria  de  Suecia  y  de  los  países  escandinavos  lesiva de su tráfico  jurídico  y,  en  el  segundo,  porque una ayuda semejante implica otorgar a un  particular  la representación de intereses colombianos ante entidades oficiales  y  privadas  de  los  países  nórdicos,  prevalido  de  la falsa condición de  miembro de la Misión con sede en Estocolmo.   

“Los efectos  lesivos  para  el  tráfico  jurídico  colombiano en esas circunstancias son de  igual  forma  palpables, pues colocó al Estado en riesgo cierto de ver afectada  su  credibilidad  ante  el  Gobierno  Sueco  y el concierto internacional por la  falacia  que  comportaba el reporte, así como en el de asumir las consecuencias  de  todo  orden  que  pudieran  surgir  de la supuesta relación de León  Vargas  con la Embajada y en el  de  afrontar los resultados de las gestiones realizadas por su falso funcionario  en     los     escenarios     donde     venía     desenvolviéndose.   

“En consecuencia, impera concluir que por  haberse  afectado el tráfico jurídico de los Estados Colombiano y Sueco, en la  forma  indicada,  se  concreta  la  antijuridicidad  material  de  esta conducta  atribuida a la procesada.   

“Se   analizará  a  continuación  la  actuación    imputada    por   la   Fiscalía   a   la   doctora   IVARS   BENALCÁZAR  en  el  caso  de  Björn  Sandberg, listado  en  la  nota  verbal  N°  70  del 25 de enero de 2000 como integrante del nivel  técnico de la Embajada.   

“De    acuerdo    con   la   denuncia   y  las  declaraciones  de  algunos  funcionarios de la  Misión   en   Estocolmo,   Sandberg   es   un   ciudadano   sueco  quien  se  había  desempeñado  como  representante  de  la  aerolínea Avianca  y  ofreció sus servicios para promocionar la imagen de Colombia  en        los        países        nórdicos22.   

“En  ese  mismo sentido se manifiesta la  procesada  agregando  que  por considerar necesario mejorar la imagen de nuestro  país  en  esa  zona,  ante  las  continuas  descalificaciones  de los medios de  comunicación,  sugirió  a  la  Cancillería Colombiana contratar los servicios  del  señor  Sandberg que,  en  su condición de nacional sueco, tendría mayor credibilidad en ese ámbito.  Mientras  tal  contratación  se producía, asumió con su patrimonio el pago de  algunas  gestiones  efectivamente  cumplidas por él y al no producirse aquella,  así se lo informó.   

“Considera  la Corte que al igual que en  los  anteriores casos, el reporte de este ciudadano sueco como miembro del nivel  técnico  de  nuestra  Misión  diplomática en su país, cuando carecía de esa  calidad, resulta antijurídica desde el punto de vista material.   

“Ello  es  así  porque  la información  suministrada  al  Gobierno  de  Suecia  por  nuestra representante acreditada, a  través    del    medio    idóneo    para    hacerlo,    dejaba    Björn   Sandberg   objetivamente   en   posición   de   acceder  a  unos  beneficios  reconocidos    por   el   derecho   internacional23  a  los  cuales  no tenía  derecho.   

“Al margen de si tales beneficios estaban  limitados  por  su condición de ciudadano sueco, se creó la posibilidad cierta  de  que  un  individuo  del  todo  ajeno a la actividad diplomática colombiana,  pudiera  obtenerlos  en  nombre  de  nuestro  país, quien aparece engañando al  Estado  en  el  cual tiene la representación, vulnerando su buen nombre ante la  comunidad internacional” (se destaca).   

Los apartes que se ponen de resalto, y sobre  los  cuales  guarda  silencio  el  demandante, permiten afirmar que el documento  aducido    en    el    libelo    en   manera         alguna  conduce  a  establecer la inocencia  de    la          señora  IRENE  TERESA  IVARS  BENALCAZAR, y  tampoco   corresponde  a  un   medio  de  prueba  novedoso,  en  los  términos  que  han  sido vistos, sino un recurso de último  momento  para  desconocer  la  sentencia, lo cual, como es apenas obvio, resulta  inadmisible  si  son  tomados  en cuenta los presupuestos exigidos por la causal  invocada.   

En  este  sentido  no  puede  dejarse  de  considerar  que  la  certificación  expedida  por el  Director  Encargado  del  Departamento de Protocolo del Ministerio de Relaciones  Exteriores     del    Reino    de    Suecia,    ni  siquiera  menciona  los  nombres  de  las personas a  quienes  la sentenciada falsamente hizo aparecer ante  el    gobierno    extranjero    como    que    se    encontraban    desempeñando  unas  funciones  que  en  realidad  no correspondían con la verdad, como para  entender   que   en  dicho  medio  se  presenta  un  panorama fáctico diverso del declarado por la Corte  en   la   sentencia   objeto   de   la   acción,   con   lo  cual  deja,     por    tanto,    incólume    la    decisión   de   condena.      

Se tiene en síntesis, que la prueba que se  anuncia  para  demostrar  los  fundamentos  básicos  de la acción no ofrece en  estricto  rigor  técnico  aporte  ex  novo,  como  quiera  que no revela hechos  desconocidos    para    el    juzgador,  ni  informa  sobre variantes sustanciales de un hecho conocido,  con  capacidad para derruir la declaración de verdad que la sentencia contiene,  únicos  eventos  en  los cuales resulta dable acceder en revisión al amparo de  la causal tercera, según se dejó visto.    

Entonces, ante el evidente incumplimiento de  los  presupuestos  de admisibilidad legalmente establecidos, la decisión que se  impone no puede ser otra que la de inadmitir la demanda.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

        R E S U E L V E:   

INADMITIR  la  demanda  de  revisión  presentada por el defensor de  la         sentenciada      IRENE      TERESA      IVARS  BENALCAZAR.   

Contra esta decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese   y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Magistrado  

SOLEDAD        CORTÉS       DE  VILLALOBOS                        DIEGO EUGENIO CORREDOR BELTRÁN   

                    Conjuez                                                                          Conjuez   

ALFONSO            DAZA  GONZÁLEZ                                        CARLOS BERNARDO MEDINA TORRES   

              Conjuez                                                                                 Conjuez   

JUAN        CARLOS       PRÍAS  BERNAL                                              HUGO QUINTERO BERNATE   

            Conjuez                                                                                     Conjuez   

YESID            REYES  ALVARADO                                              LUIS     GONZALO    VELÁSQUEZ    POSADA        Conjuez           –                Excusa  justificada                                                                 Conjuez   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Fls.  20 21, 22 y 17,18, 19 c.o. 1   

2 Fl.  21 c. anexo 5   

3 Fl.  23 ib.   

4 Fls.  17 a 19 ib.   

5 Fl.  66 c. incidente   

6 Fl.  17 c. anexo 5   

7 F. 17  a 19 y 24 c. 1   

8 Fls.  18-19   

9 Cfr.  Revisión de diciembre 12 de 2002. Rad. 16382.   

10En  providencia  de 15 de octubre de 2008, dentro del trámite de revisión radicado  con  el  número  29626,  la  Corte  precisó  que  frente  al  nuevo  modelo de  enjuiciamiento  penal  de  que  trata la Ley 906 de 2004, estos conceptos, en su  sustancialidad  básica,  se  mantienen,  pero  en  atención  a la facultad que  tienen  las  partes  que intervienen en el adelantamiento del proceso instancial  de  descubrir selectivamente los medios probatorios que pretenden hacer valer en  el  juicio  oral,  surge  un  requerimiento  adicional  a la exigencia de que la  prueba  no  haya  sido  debatida en el juicio: que el  accionante  no  haya tenido conocimiento de su existencia, o que teniéndola, no  haya       estado       en       condiciones       de      aportarla.      

Si la parte ha conocido la prueba, pero por  razones  estratégicas o de cualquier otro tipo decide voluntariamente renunciar  a  su  descubrimiento  y  debate  en la audiencia del juicio oral, no tendrá la  connotación  de  nueva,  porque  lo  nuevo para la estructuración de la causal  tercera  de  revisión  será  únicamente  aquello  de  lo cual no se ha tenido  conocimiento  que  existe,  o  que  se  sabe  que existe pero que no fue posible  aducir al proceso.   

Esta  exigencia,  además  de  consultar la  dinámica   del   nuevo  modelo  de  enjuiciamiento  penal,  que  otorga  a  los  protagonistas  del  proceso  autonomía  en  el manejo de la prueba, reafirma el  carácter  de  acción  de  la revisión, cuya caracterización impide tener los  juicios  rescindente y rescisorio como una prolongación del proceso instancial,  donde    sea    válido   reabrir   espacios   de   discusión   probatoria   ya  superados.   

11  Cfr. entre otros, auto de oct. 31 de 2000. rad. 17522.   

12  Fls. 46 a 52 cno. Corte   

13  Fls. 83 y ss. cno. Corte   

14  Supuesto  en  el  cual  según se infiere debía pagar impuestos y no perdía su  nacionalidad sueca.   

15  Artículo 37 numeral 1° de la Convención de Viena.   

16 Fl.  21 c. anexo 5   

17 Fl.  66 c. incidente   

18 Fl.  17 c. anexo 5   

19  Decreto 10 de 1992   

20 Fl.  17 c. anexo 5 y 66 c. incidente   

21  Explicación  ofrecida  durante  el  interrogatorio  formulado por la Sala en la  diligencia de audiencia pública.   

22  Fls.  11  c.  o.  1  denuncia,  2 c. anexo 21 y 1 c. anexo 22 declaraciones  María Smith Rueda Centeno y Idoia Astrid Valladares, en su orden.   

23 A  ellos se ha hecho referencia en el folio 47 de esta providencia.     

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