31339(08-05-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31339  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                   Magistrado Ponente   

                                                      ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO            

                                                       Aprobado Acta No. 135   

Bogotá  D.C.,  ocho (08) de mayo de dos mil  nueve (2009)   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre la viabilidad  formal  de la demanda sustento del recurso de casación discrecional interpuesto  por   el   apoderado   de   Miguel   Ángel   Patiño  Perdomo  contra la sentencia proferida por el Tribunal  Superior  de  Ibagué  el  28  de agosto de 2008, confirmatoria de la emitida en  primera  instancia por el Juzgado Séptimo Penal del Circuito de la misma ciudad  el  5  de diciembre de 2007, a través de la cual condenó a este procesado a la  pena  principal  de 18 meses de prisión, multa de $125.000.oo e inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por igual lapso de la pena  privativa   de   la  libertad  como  responsable  del  delito  de  peculado  por  apropiación  en  términos  del  inciso segundo del art. 133 del Decreto 100 de  1980.   

HECHOS Y ANTECEDENTES RELEVANTES  

El  episodio  fáctico  es sintetizado en la  sentencia impugnada, así:   

“El  17 de junio de 1999, en la oficina de  la  Caja Agraria de Playa Rica municipio de San Antonio, Tolima, se dio apertura  al  certificado  de  depósito  a  término No. 1024497 con vencimiento al 19 de  septiembre  del  mismo  año, a nombre de Etelvina Najar de Segura, por $500.000  más  los  intereses  causados  durante  la  vigencia  del CDT, expidiéndose el  Título  No.  1024497  suscrito  por  el  Director  de  la entidad, Miguel    Ángel   Patiño   Perdomo.   

La Oficina de la Caja Agraria en Liquidación  de  Playa  Rica  terminó  sus  operaciones  bancarias  el 28 de junio de 1999 y  migró   

a la Oficina Banco Agrario de Colombia S.A.,  de  San  Antonio  Tolima  y  al  momento  de  traslado  de activos y pasivos, el  referido  título  no  fue  incluido  en  la  base  de  datos,  detectándose su  apropiación,  ante  la reclamación hecha por la titular del CDT el 10 de junio  de 2000”.   

El  12  de marzo de 2002 estos hechos fueron  puestos  en  conocimiento  de las autoridades por la Directora de la Oficina del  Banco  Agrario  de  Colombia  S.A.,  de San Antonio, Tolima, Francy Milena Díaz  Useche,  adjuntándose  diversa  prueba  testimonial  y documental acorde con la  cual  logró establecerse que quien diligenció el referido CDT y no lo reportó  en  la  base  de  datos,  ni  adjuntó  el dinero correspondiente fue el gerente  Miguel Ángel Patiño Perdomo.   

Con  fundamento  en tales elementos el 25 de  junio  de  2002  se dispuso la formal apertura instructiva (fl.52) escuchándose  en  indagatoria  al  incriminado (fl.79). Clausurada la investigación, el 25 de  septiembre  de  2002 la Fiscalía 15 Seccional del Tolima acusó al imputado por  el delito de peculado por apropiación.   

Tramitada  la etapa del juicio sobrevinieron  las  sentencias  de  primera  y  segunda  instancia en los términos glosados en  precedencia.   

DEMANDA Y CONSIDERACIONES  

1.   Adujo   el  apoderado  de Miguel Ángel Patiño Perdomo  la  presentación  de  demanda  de casación discrecional, bajo el  supuesto   de  haberse  proferido  la  sentencia  con  quebranto  del  “debido  proceso-derecho  de  defensa”, por falta de aplicación del principio in dubio  pro  reo,  presunción de inocencia, además de sostener que “se pudo” haber  incurrido   en   el   delito   de   abuso   de   confianza   más   no   el   de  peculado.   

Bajo  este  enunciado  y  con  miras  a  la  demostración de un primer cargo afirma:   

   

“Tenemos el del deber ser. Si ese deber ser  es  el  proceso  legal,  de  cumplimiento  con  reglas  procesales, sería   una     visión    simplemente    mecánica    y    se   podrá  llegar  a un proceso no justo   

(sic). Si se le da una dirección al proceso,  permitiéndose   modificaciones   en  la  trayectoria  (sic),  derivadas  de  la  incertidumbre  frente  a  la  justicia,  la  solución sería mayor capacidad de  comprensión  hacia el orden justo (sic). Quiere decir lo anterior que si lo que  se  le  debe  a una persona es el proceso legal, en ocasiones puede carecer esto  de  sentido  (sic).  En realidad lo que se le debe como derecho prestacional, es  el derecho, a un proceso justo y adecuado”.   

2. Enfatiza en este  orden  de  ideas,  que  una actuación adecuada no debe colocar a una persona en  situación  de  “indefensión”  y  en concreto que, en relación con el acá  imputado  “el  delito  de  peculado no se perpetró” pues desde su margen el  CDT no alcanzó dicha condición por falta de algunos requisitos.   

A  manera de “cargo subsidiario” señala  el   actor  que  en  el  caso  concreto  le  fueron  vulnerados  los  principios  fundamentales  a  la  “presunción de inocencia, in dubio pro reo y el derecho  de  defensa”, pues desde un principio se le imputó que “era responsable por  el delito de apropiación”.   

No   se   le   creyó   a  su  mandante  y  “simplemente  analizaron  e  interpretaron (sic) más allá de lo que querían  decir  los testigos” y “tampoco fue muy afortunada la interpretación que se  le dio al estudio de la prueba documental”.   

Así, no se entró a examinar la inocencia de  su  representado,  colocándolo  en  una  situación en que no pudo defender sus  intereses.   

Solicita,  de esta manera, se case el fallo.   

3. De manera copiosa  que  ha  sido  además  constante  y  reiterada  por años, la Sala ha insistido  prolijamente  en  precisar  que  la  demanda  de casación discrecional exige de  manera  insoslayable  que  el  actor  cumpla  con  el  deber de exponer aquellos  fundamentos  en  que  sustenta la viabilidad del recurso en dicha modalidad. Por  ende,  es  imperioso expresar en acápite del propio escrito en forma sintética  pero   precisa  y  concreta  a  cuál  de  las  dos  alternativas  posibilidades  prevenidas  en  el  inciso tercero del art. 205 de la Ley 600 de 2000 -que es la  norma  aplicable-  se  acoge,  esto es, si la impugnación tiene como propósito  encontrar  por  parte  de la Corte un pronunciamiento con miras al desarrollo de  la   jurisprudencia,  o  si  procura  la  garantía  de  derechos  fundamentales  conculcados,  manera  de  fijar el sentido y alcance de la casación que liga la  propia   sustentación   de   la   demanda  con  su  aceptación  y  el  postrer  pronunciamiento de la Corte.   

4. De la reseña que  antecede  emerge supremamente claro que el actor casacional en este caso asumió  como  suficiente  en  orden al libelo que en la especie excepcional propuso, con  enunciar   que   se   acogía  a  dicha  modalidad,  sin  precisar  los  motivos  justificadores de la intervención de la Corte.   

5.  Y,  si bien los  enunciados  como  dos reproches son enmarcados bajo el supuesto de “violación  al  debido  proceso-derecho  de defensa” y aun cuando se pudiera asumir que en  dicho  lindero  está  comprendida  la  garantía a derechos fundamentales, todo  cuanto  de  ello  se  desprende  de  una  parte,  es  que  para  el  demandante,  Miguel    Ángel    Patiño   Perdomo   “no  ejecutó  en  ningún  momento”  la  conducta  que  le  fue  imputada,  criterio  enteramente  controversial  y personalísimo, pretextado en  forma  inesperada  para  proclamar  que existieron vicios en la elaboración del  CDT  que  sirvió al propósito del recaudo de la suma de dinero nunca reportada  al entrar en liquidación la oficina a su cargo.   

El   reproche   aducido  como  subsidiario,  escuetamente  reniega  de  la  valoración  probatoria testimonial y documental,  así como de la falta de credibilidad que se diera al procesado.   

6. Estos argumentos,  desde  luego,  distan  por  completo  de  ser  aceptables  como  derivados de la  necesaria  vulneración  a  garantías –así   se   afirme   ello   para  crear  una  supuesta  vinculación  sustentadora  de  la  casación incoada-, pudiéndose por el contrario calificar  de   ineficaces   en   dicho  orden,  máxime  cuando  más  allá  de  expresar  inconformidades  apreciativas,  no  evidencian  quebranto alguno de sus derechos  fundamentales,  ni  se  aprecia  concurrencia  de  esta índole que ameritara la  oficiosa  intervención de la Corte, razones que surgen como suficientes para su  desestimación.   

En razón y mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA en SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE  

Inadmitir la demanda de casación presentada  por   el   apoderado   de   Miguel   Ángel   Patiño  Perdomo.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  el  expediente al Tribunal de origen y cúmplase.   

JULIO       ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                 SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

             

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                       MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE LEMOS    

AUGUSTO   J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                               JORGE LUIS QUINTERO MILANES   

              

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                             JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

   

                                                     

                  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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