31312(27-02-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  31312   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

APROBADO ACTA Nº.53  

Bogotá, D.C., veintisiete (27) de febrero de  de dos mil nueve (2009).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Corte  resuelve  el  recurso de casación  propuesto    por    el    apoderado    de    la    parte    civil   –ECOPETROL     S.A-    contra  la  sentencia  del 22 de septiembre de 2008, por medio de la  cual  el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Arauca revocó la dictada el  27  de septiembre de 2007 por el Juzgado Único Penal del Circuito Especializado  de  Descongestión  de  la  misma  ciudad, para condenar al señor RAÚL SERRANO  MONCADA, por los punibles de terrorismo y rebelión.   

HECHOS  

El  8  de  junio  de  2001  a las 11 horas se  presentó   un  atentado  mediante  la  utilización  de  explosivos  contra  el  oleoducto    Caño    Limón   Coveñas  en  el  kilometro  028+660, a la altura del sitio denominado “El  Troncal”  dentro  de  la  jurisdicción del municipio de Arauquita  en el  departamento de Arauca.   

La investigación pudo establecer que el hecho  fue  perpetrado  por  un  grupo  adscrito  al  frente  10  de las Fuerza Armadas  Revolucionarias    de    Colombia    –FARC- ubicado en el sector de la pesquera.   

Con  base  en  el  testimonio  rendido  por  Brayan  Javier  García,  ex  militante  de las FARC, se establece que unos de los participantes en los hechos  fue     RAUL     SERRANO    MONCADA    alias  ÁLVARO,  quien    fue    capturado    al    ser    deportado   de   Venezuela    por  indocumentado.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  Con  fundamento en la denuncia instaurada  por   ECOPETROL   S.A.,   la   Fiscalía   Décima   Delegada  ante  los  Jueces  Especializados  de  la Unidad de Terrorismo de Bogotá, el 23 de febrero de 2004  acusó  al  señor RUBEN SERRANO MONCADA en calidad de coautor de los delitos de  terrorismo  en  concurso   con rebelión, resolución que cobró ejecutoria  el       5       de       marzo       siguiente1.    

2.  En sentencia del 27 de septiembre de 2007  el  Juzgado  Único Penal Especializado de Descongestión de Arauca, absolvió a  RAUL  SERRANO  MONCADA de los  delitos  por  los  cuales  fue  acusado,  fallo  que  fue  apelado  por la parte  civil.   

3. El Tribunal Superior de Arauca al resolver  el  recurso  de  alzada,  el  22  de  septiembre  de  2008  revocó la sentencia  absolutoria  y condenó a RAUL SERRANO MONCADA por los delitos mencionados, a la  pena  principal  de  14  años de prisión, a la accesoria de inhabilitación de  derechos  y  funciones públicas por el mismo lapso de la pena principal y multa  equivalente  a  2010 salarios mínimos legales mensuales vigentes. No reconoció  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  ni  la  prisión  domiciliaria    y   lo   exoneró   al   pago   de   perjuicios   materiales   y  morales.   

4.  Ante  la  inconformidad  por  no  existir  condena   al   pago   de   perjuicios   la   parte  civil  recurre  en  sede  de  casación.   

LA DEMANDA  

El  señor  apoderado  de  la  parte  civil,  sustenta el libelo textualmente bajo los siguientes “cargos”:   

“PRIMERO:  Por  remisión  expresa  del  artículo  181  numeral  4  de  la  Ley  600  de  2000 (Código de Procedimiento  Penal   para  la  fecha)  me  permito  invocar  como causal de casación la  primera  de  las  señaladas en el numeral primero del artículo 368 del Código  de  Procedimiento  Civil, por considerar la sentencia acusada como violatoria de  la  ley  sustancial,  del  artículo  56  de  la  ley 600 de 2000, norma que fue  indebidamente   aplicada   por  el  Tribunal  Superior  de  Arauca  –   Sala   Penal-,   procediendo  tal  infracción  de  la  apreciación  errónea,  por error de hecho, al no tener en  cuenta  los  avalúos  existentes  y  probados  en debida forma del valor de los  perjuicios   materiales   ocasionados  por  el  procesado  cuando  dinamitó  el  oleoducto  Caño  Limón Coveñas, manifestando el Tribunal que no los decretaba  por cuanto no se había probado.   

SEGUNDO:  Asimismo, me permito invocar como  causal  de ocasión (sic) la primera de las sindicadas (sic) en el artículo 368  del  Código  de  Procedimiento  Civil  por  considerar  la  sentencia objeto de  recurso  como  violatoria  de la ley sustancial, respecto de la ley 600 de 2000,  artículo  56,  por  existir  indebida  aplicación  de dicha norma, infracción  proveniente  de error en derecho, respecto de la apreciación de los informes de  costos   de  reparación  y  descontaminación, en la medida que los mismos  fueron  recepcionados   dentro  de  los  parámetros legales y tenidos como  pruebas   siguiendo  expresas  normas  del  Código de Procedimiento Penal,  razón  por  la  cual  debieron  ser  apreciados  por  el Tribunal al momento de  proferir  sentencia.  Sabido  es  que  el  error  de  derecho,  respecto  de  la  apreciación  de  las  pruebas,  se  configura  en  la  no  apreciación,  en la  sentencia,  de  una  prueba practicada en debida forma, conforme lo manda la ley  procesal,  ya  que  por haberse decretado y darse cumplimiento de los requisitos  legales, se observa una plena prueba.”   

Solicita  casar  parcialmente  la  sentencia  proferida  por el Tribunal Superior en el sentido de condenar al procesado RAÚL  SERRANO  MONCADA  al pago de  perjuicios   materiales  por  el  valor  de  $  269.185.741  correspondientes  a  materiales    y   labor  de  reparación  del  tramo  del  oleoducto,  más  $8.898.342,  correspondientes a materiales y labor de descontaminación  de  la zona afectada.   

MINISTERIO PÚBLICO  

Para  la  Procuraduría  Delegada  le  asiste  razón  al casacionista, por cuanto al proceso se allegó la prueba demostrativa  de   los  perjuicios  ocasionados   a  la  Empresa  Estatal  de  Petróleos  –  ECOPETROL,  los cuales  fueron cuantificados por la misma compañía.   

En el plenario obra informe técnico, que hace  mención   a  la voladura del oleoducto por el atentado dinamitero ocurrido  el  8  de  junio  de  2001,  con  referencia  a  la  cantidad  estimada de crudo  derramado,  los costos de reparación y descontaminación, así como la copia de  la  bitácora   que  contiene  la  información  técnica  de  reparación.   

El artículo 94 del Código Penal establece la  obligación  de  reparar  los  daños  materiales  y morales que provengan de la  conducta  punible,  al  paso  que  el  artículo  56 del estatuto Procesal Penal  impone  al  juez  el  deber  de  liquidarlos  y  condenar  al  responsable en la  sentencia,  en  armonía  con  el  artículo  170  ejusdem,  según  el  cual la  sentencia  debe contener la condena en concreto al pago de perjuicios, si a ello  hubiere lugar.   

Es evidente que el Código Penal consagra dos  clases  de  daños,  los  materiales y los morales; entendidos los primeros como  aquellos   que  afectan  el  patrimonio del perjudicado y los segundos, los  que  inciden  en  cualquiera  de  las  esferas  de  la  persona  diferentes a la  patrimonial.   

Con la comisión de los delitos, el procesado,  en  general,  no  causó  perjuicios  morales  habida  cuenta  que  no tienen la  potencialidad  de  mermar  considerablemente   la  capacidad  productiva  o  laboral   de  la  Empresa  Estatal  ECOPETROL  y,  menos,  poner  en  riesgo  su  existencia,  además,  las  persona jurídicas no sienten  dolor físico ni  moral y por lo mismo, no son cuantificables  económicamente.   

Advierte la Delegada, respecto a la tasación  de  la  pena  pecuniaria, una violación de derechos y garantías del procesado,  por  cuanto  se  desconoció  la  aplicación  del principio de favorabilidad en  punto  de  la pena de multa en relación con el delito de terrorismo, pues en el  artículo  187  del Decreto 100 de 1980, se estableció como pena de multa de 10  a  100 salarios mínimos mensuales, sin perjuicio de la pena que corresponda por  los demás delitos que se ocasionen con el hecho.   

En  esas  condiciones  imperaba  aplicar  tal  normatividad,  no  lo  dispuesto en el artículo 343 de la Ley 599 de 2000, como  efectivamente  lo  hizo  el  Tribunal,  pues  tal  y  como  lo  ha  admitido  la  jurisprudencia  casacional,  es  posible  aplicar apartes de la norma sustancial  que resulte favorable al procesado.   

Ahora, en razón a que el delito de rebelión  como  el  de  terrorismo,  de  acuerdo  a  lo previsto en el Decreto 100 de 1980  tenían  señalada  pena  de  multa  de 100 a 200 salarios mínimos legales  mensuales,  para cada delito, y en aplicación al sistema de cuartos, tal y como  lo  hiciera  el  Tribunal Superior, la multa a determinar por cada hecho punible  sería  de  115 salarios mínimos legales mensuales vigentes; pues como lo anota  el  ad  quem,  no podían tenerse en cuenta circunstancias de agravación que no  hubieran  sido  consideradas  en  la  acusación  y como quiera que el procesado  carece  de  antecedentes,  dicha  pena  se  ubicaría   dentro  del  cuarto  mínimo.   

En  definitiva por los dos delitos, procedía  aplicar  multa  de  230 salarios mínimos legales mensuales vigentes en lugar de  2010 por los que fue condenado.   

Igual  sucede  con  la  pena  accesoria; para  cuando  sucedieron  los hechos (8 de junio de 2001), se encontraba vigente   el  artículo 44 del Decreto 100 de 1980, modificado por la Ley 365 de 1997, que  establecía  un  máximo  de  10  años  de  duración para la pena accesoria de  interdicción  de derechos y funciones públicas; tal norma debió aplicarse por  favorabilidad  respecto  del  artículo 51 de la Ley 599 de 2000, que fija dicha  pena entre 5 y 20 años.   

En    consecuencia,    solicita    casar  parcialmente   y  de  oficio  el fallo, con el fin  de ajustar la pena  accesoria   a  la  legalidad;  esto  es,  reduciéndola  a 10 años, y  dejar  sin  efecto   el  numeral 6° de fallo, para que profiera condena en  perjuicios  materiales  contra  RAÚL  SERRANO  MONCADA  y  a favor de ECOPETROL  y   de manera oficiosa casar parcialmente el fallo impugnado para que en su  lugar  se  proceda  a redosificar la pena de multa impuesta al procesado de 2010  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes para fijarla en 230, y reducir la  inhabilidad  de  interdicción  de  derecho  y  funciones  públicas   a 10  años.   

    

LAS CONSIDERACIONES  

Independiente  de las falencias técnicas que  se  extractan  del  contenido  de  la  demanda  de  casación  presentada por el  representante  de la parte civil, la Sala observa la omisión del Tribunal al no  condenar  al procesado al pago de los perjuicios ocasionados con la infracción,  existiendo  mérito  para  ello.  Además,  admitida  la  demanda  surge para el  recurrente el derecho a un pronunciamiento de fondo.   

En  efecto,  el  argumento  que  sirvió  al  Tribunal   para   exonerar  al  sentenciado  del  pago  de  los  perjuicios  fue  la  falta  de demostración de los mismos al interior  de   proceso2,  argumento  que  no  es  acertado,  pues contrasta con la realidad  procesal, Véase:   

1.  Examinadas  las  diligencias  se observa  memorial  suscrito  por  el  apoderado de la parte civil en el cual solicitó al  juzgado   de  conocimiento  -en  forma  previa  a  la  audiencia  preparatoria-,  ofician  a  la  Gerencia de  Oleoductos  de  ECOPETROL  S.A. que informara de manera clara y precisa el valor  de  los  perjuicios  causados  con  ocasión  al  atentado  dinamitero contra el  oleoducto    Caño    Limón   Coveñas.3   

2.  En  el acta de audiencia preparatoria el  juez  accede  a  esa  petición  y  ordena  librar  los oficios respectivos para  obtener  la  información sobre los daños causados.4   

3.  ECOPETROL  S.A.  remite  respuesta  a lo  solicitado  mediante  oficio  46000-01212-04  del  23 de noviembre de 2004 donde  consta   la   cantidad   de   crudo  derramado,  los  costos  de  reparación  y  descontaminación,   los   nombres   de  los  funcionarios  que  dirigieron  las  operaciones   y   la   bitácora   que  registra  la  información  técnica  de  reparación.5   

4.  En  el acta de audiencia pública se dio  apertura  a  la  etapa probatoria donde el Despacho puso a consideración de los  sujetos  procesales  las  pruebas decretadas en la audiencia preparatoria, entra  ellas  el informe que establece los daños causados.6   

5. En sentencia del 27 de septiembre de 2007  el  Juzgado  Único  Penal  del  Circuito Especializado de Arauca en el acápite  denominado  (VI.  RELACIÓN  Y VALORACIÓN PROBATORIA  –     punto    23)  hizo referencia al informe suministrado por la entidad  petrolera.7   

En estas circunstancias, la Sala encuentra que  la  parte  civil  demostró  los  perjuicios materiales causados por la conducta  desplegada  por  el  procesado,  a  través  del  informe  técnico  y registros  fotográficos  suministrados  por el Líder Asociación Cravo Norte de ECOPETROL  S.A.  con sede en la ciudad de Cúcuta, en el cual se discriminan detalladamente  los   procedimientos,   reparaciones   y   costos   que   se  ejecutaron  en  la  infraestructura   del   oleoducto   de  Caño  Limón  Coveñas,     Así:8   

    

* Emergencia: No. 098/2001     

    

* Abscisa: 028+660     

    

* Municipio: Arauquita     

    

* Departamento: Arauca     

    

* Fecha   y   hora   del   atentado:   junio   08   de  2001  –  11:00  (Detección)     

    

* Fecha    y    hora    reparación:    junio   13   de   2001   10:35  (Finalización)     

    

* Daño  producido: Rotura que obligó  a cambiar 11.60 metros de  tubería de 18 pulgadas     

    

* Crudo derramado: 2000 barriles     

    

* Costos de reparación: $ 269.185.741     

    

* Costos de descontaminación: $ 8.898.342     

Así,   es   evidente   que  existe  prueba  demostrativa  de los perjuicios, allegada al proceso en debida forma. De ella se  surtió  el  traslado  de  rigor  a las partes sin que fuera objeto de reproche.  Cosa  distinta es que el acervo probatorio no fuera del todo convincente para el  juez  de primera instancia que se inclinó por una sentencia absolutoria a favor  del procesado.   

El Tribunal consideró que no existió prueba  para  condenar  en  perjuicios, a pesar de revocar la sentencia absolutoria para  condenar  al enjuiciado a 14 años de prisión y multa de 2010 salarios mínimos  legales mensuales vigentes.   

En esta materia, conviene precisar que en los  artículos    103    y    105   del   Código   Penal   de   1980   -preceptiva  vigente  para  la  época  de  los hechos-,  la  conducta  punible genera la obligación de reparar los daños  materiales   y   morales  que  se  deriven  de  su  comisión,  obligación  que  corresponde  en  forma  solidaria  a  los penalmente responsables y a quienes de  conformidad  con  la  ley  estén  obligados  a  responder,  hipótesis  que son  reiteradas por los artículos 94 y 96 de la Ley 599 de  2000.   

Esos  preceptos  guardan  relación  con  lo  dispuesto  por  el artículo 1494 de Código Civil, en cuanto estatuye el delito  como  fuente  de obligaciones. Por tal motivo, como lo ha sostenido la Corte, en  virtud  de  la  relación directa entre el origen del daño y la búsqueda de su  reparación,  el  legislador  ha  previsto  la  posibilidad  de  que  la acción  resarcitoria  pueda ser ejercida de manera concomitante con la definición de la  responsabilidad  penal  en  el proceso que se adelante contra quien es señalado  como  autor,  coautor,  partícipe o interviniente de la conducta punible que ha  causado   daño,   según   los  artículos  43  y  siguientes  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Decreto 2700 de 1991) y 137 y siguientes de la Ley 600 de  2000.   

Por  tal  motivo,  se  puede concluir que la  conducta  punible  produce  daños en dos ámbitos, a saber: público y privado.  El  primero afecta el orden, la tranquilidad y la paz que sufre la sociedad como  consecuencia  de  la  conducta  reprochable  penalmente. Y el segundo, es el que  recae  sobre la víctima como resultado del hecho ejecutado por el infractor del  comportamiento  punible,  daño  privado  que  origina  el derecho a favor de la  víctima  o  de sus herederos para impetrar la indemnización o resarcimiento de  perjuicios     causados     por    el    ilícito9.   

Se recuerda: la conducta punible no solamente  da  nacimiento  a  la  acción  penal  sino también, cuando exista un daño que  pueda   ser   apreciado   pecuniariamente,   da   origen  a  la  obligación  de  repararlo.   

Entonces,  bien  tiene el artículo 56 de la  Ley  600  de 2000 en indicar que en todo proceso penal en que se haya demostrado  la   existencia  de  perjuicios  provenientes  del  hecho  investigado  el  juez  procederá  a  liquidarlos de acuerdo con lo acreditado en la actuación y en la  sentencia condenará al responsable de los daños causados.   

De   manera   que   es   evidente  que  el  comportamiento  doloso  del  procesado  causó  daños  que  no  se reducen a la  avería   de   la   infraestructura   del   oleoducto;  sino  que  conllevan  al  resarcimiento  de  los  perjuicios  materiales  y  morales,  conforme  a la ley.   

En el caso que ahora ocupa la atención de la  Corte,  resulta  claro  que  con  la  comisión  de  las  conductas  punibles de  terrorismo  y rebelión se derivaron daños de orden material, concretados   en  deterioros  considerables a la infraestructura petrolera y la contaminación  al  medio  ambiente.  Ambas  circunstancias  tuvieron origen en un solo y único  acontecer, desencadenado con la conducta desplegada por el acusado.   

En estas condiciones, la solución dada por el  Tribunal  al punto de los perjuicios no se aviene al ordenamiento legal sobre la  materia,  si  se  tiene  en  cuenta  además, que desde el inicio de la etapa de  juicio  los  daños  fueron  demostrados   con  informe técnico legalmente  aportado.   

La  irregularidad  impidió  a  la  entidad  afectada,  que  se  había constituido oportunamente en parte civil, acceder sin  dilaciones  a  la correspondiente indemnización. De allí que resulten válidos  los reproches que al respecto hace el casacionista.   

Por  lo anterior, se desprende claramente que  el  Tribunal  Superior  violó indirecta de la ley sustancial por error de hecho  por  falso  juicio de existencia, al omitir el estudio de la prueba demostrativa  de   los   daños   causados   por   la   voladura  del  oleoducto  Caño   Limón   Coveñas,   prueba  que  brindaba  los  elementos  de juicio suficientes para condenar al sentenciado por  los perjuicios materiales causados.   

De esa manera, se ofrecería que se infringió  de  manera  directa el artículo 56 de la Ley 600 de 2000, toda vez, que el juez  estaba  obligado  oficiosamente  a  tasar  los  perjuicios  en  tanto estuvieran  demostrados, como en efecto sucedió.   

Ahora, el informe técnico se muestra razonado  y  suficientemente  soportado  con  fotografías  que  demuestran  claramente la  magnitud  de  los daños causados, unido a que fue legalmente aportado al juicio  y  no  cuestionado  por las partes, son razones suficientes, para que la Sala le  confiera  eficacia  y  validez.  En  consecuencia  se condenará a RAÚL SERRANO  MONCADA  a  pagar  las  sumas  allí  indicadas  que  ascienden a $ $269.185.741  correspondientes   a   costos  de  reparación  y  $  8.898.342  por  costos  de  descontaminación.   

De  ahí  que  el  cargo  esté  llamado  a  prosperar.   

CASACIÓN OFICIOSA   

La  Corte aceptará la petición de casación  oficiosa  formulada  por  el Procurador Delegado, porque es evidente que no  se  aplicaron  apropiadamente  los  principios  de  legalidad y favorabilidad en  relación  con  la  pena  de multa por el delito de terrorismo y la accesoria de  interdicción de derechos y funciones públicas.   

Si  bien  el  Tribunal  aplicó  la  pena  de  prisión   más   favorable      para  el  delito  de  terrorismo  (artículo  343  – Ley 599  de  2000)  no  sucedió  lo  mismo  con la pena de multa, pues debió aplicar la  normatividad  consagrada  en  el  Decreto  2266  de 1991, artículo 4° sub. 1°  –norma vigente al momento  de  los  hechos-  adoptada como legislación permanente  en  ejercicio  de la facultades del estado de sitio, que impone pena de multa de  10  a  100 salarios mínimos mensuales, y NO el artículo 187 del Decreto 100 de  1980 referenciado por el Ministerio Público.   

No  obstante,  el  Ministerio  Público  al  realizar  la redosificación de la pena de multa señaló equivocadamente que el  Decreto   100   de   1980   tiene   prevista   para   cada  delito  –terrorismo  y  rebelión-   multa  de  100  a  200 salarios mínimos legales mensuales y  determinó  que  por cada hecho punible la multa sería de 115 salarios mínimos  mensuales  legales vigentes, lo que en definitiva resultaría aplicable la multa  de  230  salarios  mínimos  mensuales  legales  vigentes  en lugar de los 2010.   

Lo cierto es, que los dos delitos difieren en  el  quantum  de  la  multa, porque el terrorismo tiene pena de multa de 10 a 100  salarios  mínimos  mensuales  legales  vigentes  y  la  rebelión  de 100 a 200  salarios mínimos mensuales legales vigentes.   

El  Tribunal  al  realizar  la  dofisicación  punitiva  previa  aplicación  del  artículo  61  del  Código  Penal  de  2000  consideró  que  era  justo  para  el delito de terrorismo imponer multa de 2000  salarios  mínimos  mensuales  legales  vigentes  y  para el delito de rebelión  multa  de  115  salarios  mínimos  mensuales legales vigentes. Para condenar en  definitiva  y  por  el  concurso  a  multa  de  2010 salarios mínimos mensuales  legales vigentes.   

Bajo  estos  lineamientos,  lo favorable para  condenar  por  concepto  de  multa es necesario tomar la multa contemplada en el  Decreto  2266  de 1991, artículo 4° sub. 1° y artículo 8° sub. 1° para los  delitos  de  terrorismo  y  rebelión que va desde 10 a 100  y de 100 a 200  salarios mínimos mensuales legales vigentes correspondientemente:   

PENA DE MULTA  

TERRORISMO  

(10 a100 S.M.L.M.V)  

Decreto  2266  de  1991,  artículo 4° sub.  1°             

   

REBELIÓN  

(100 a 200 S.M.L.M.V)  

Decreto  2266  de  1991,  artículo 8° sub.  1°  

Cuarto  Mínimo: De 10 a 32.5 s.m.l.m.v             

Cuarto  Mínimo: De 100 a 125 s.m.l.m.v  

1°  Cuarto Medio: De  32.5 a 55 s.m.l.m.v             

1°  Cuarto Medio: De  125 a 150 s.m.l.m.v  

2° Cuarto Medio: De 55  a 77.5 s.m.l.m.v             

2°  Cuarto Medio: De  150 a 175 s.m.l.m.v  

Cuarto  Máximo: De 77.5 a 100 s.m.l.m.v             

Cuarto  Máximo: De 175 a 200 s.m.l.m.v  

Se  tomará  como  referente la multa para el  delito  de  rebelión  (115  salarios mínimos mensuales legales vigentes)   por  ser  la  más  grave,  a la cual se le aumentará el porcentaje que tuvo en  cuenta el Tribunal por el concurso esto es, el 0.5% .   

De  manera que la multa a imponer por los dos  delitos será 115.575 salarios mínimos mensuales legales vigentes.   

Ahora, en lo que respecta a la pena accesoria  de  interdicción  de  derechos  y funciones públicas, la Sala acoge plenamente  los  planteamientos  de  la Procuraduría Delegada al señalar que al momento de  la  ocurrencia del atentado terrorista se encontraba vigente el artículo 44 del  Decreto  100  de  1980,  modificado  por  la Ley 365 de 1997, que establecía un  máximo  de  10 años de duración para esa clase pena accesoria, norma que para  el  caso,  tiene plena aplicación favorable, en comparación al artículo 51 de  la Ley 599 de 2000 aplicada por el Tribunal.   

Bajo ese entendido, la Sala reducirá la pena  accesoria   de   interdicción   de   derechos   y   funciones  públicas  a  10  años.   

   

Por  tal  motivo, la Corte haciendo uso de su  facultad  oficiosa consagrada en el artículo 216 de la Ley 600 de 2000, casará  parcialmente  y  de  oficio  el  numeral segundo en lo que respecta exclusivamente   a   la  pena  de  multa  impuesta  a  RAUL  SERRANO MONCADA y el numeral cuarto de la parte resolutiva de  la sentencia impugnada.   

En  lo  demás,  el  fallo  no  sufre ninguna  modificación.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA  DE  CASACIÓN  PENAL, administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

1.    CASAR  parcialmente  la sentencia impugnada, por prosperar el  cargo  formulado  por  el  apoderado de la parte civil, para dejar sin efecto el  numeral  6°  de  la parte resolutiva del fallo de segunda instancia emitido por  el  Tribunal Superior de Arauca el 22 de septiembre de 2008. En consecuencia, se  condena  al  procesado  RAUL SERRANO MONCADA, al pago de perjuicios materiales a  favor  de  ECOPETROL,  por  valor  de  $269.185.741 correspondientes a costos de  reparación  y por el valor de $ 8.898.342 por costos de descontaminación, más  los intereses correspondientes hasta que se produzca el pago.   

2.       CASAR       parcialmente,   de  oficio,  el  numeral  segundo  de  la  sentencia  impugnada         en         lo         que         respecta        exclusivamente        a  la  pena  de  multa, y en consecuencia,  reducir  a  RAÚL  SERRANO  MONCADA  la  multa impuesta de 2010 salarios mínimos legales mensuales vigentes  a 115.575.   

3.       CASAR       parcialmente,   de   oficio,  el  numeral  cuarto  de  la  sentencia  impugnada   y   en  consecuencia  reducir  la  pena  accesoria  de  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas de 14 años a 10 años.   

4. En lo demás, el  fallo no sufre ninguna modificación.   

5.  Contra  esta  decisión no procede ningún recurso.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTINEZ                  SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

Excusa justificada  

ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO           MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS       

Permiso  

AUGUSTO      J.      IBÁÑEZ      GUZMÁN                        JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS             

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS                                              JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

Permiso  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Folio  278 cuaderno original No. 2   

22       Folio      38      cuaderno  Tribunal.   

3 Folio  9 del cuaderno original No.3   

4  Folios 31 al 34 idem.   

5  Folios 40 al 49 idem.   

6  Folios 97 y 98 idem.   

7 Folio  24 cuaderno original No.4   

8 Folio  41 cuaderno original No. 3.   

9  Casación 23687 del 20 de septiembre de 2006.     

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