31202(06-05-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 31202  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No.127   

Bogotá  D. C., seis (6) de mayo de dos mil  nueve (2009).   

VISTOS  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne los  requisitos  formales que condicionan su admisión, examina la Sala la demanda de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  JORGE  GUILLERMO BRAVO  RODRÍGUEZ,  contra  el fallo de 9 de mayo de 2008, mediante el cual el Tribunal  Superior  de  Pasto  confirmó  la sentencia de primera instancia, dictada el 30  noviembre  de  2007  por  el  Juzgado  Penal  del Circuito de Túquerres, que lo  condenó  como autor del delito de corrupción al elector a la pena de treinta y  seis  (36) meses de prisión; multa de cien (100) s.m.l.m.v.; a la interdicción  de   derechos  y  funciones  públicas  por  igual  lapso;  y  le  concedió  la  suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

HECHOS  

El 26 de octubre de 2003 en el municipio de  Providencia  (Nariño) fue escogido por elección popular como Alcalde Municipal  JORGE  GUILLERMO  BRAVO  RODRÍGUEZ  y  el  23  de  diciembre del mismo año, el  ciudadano  Francisco  Mamerto  Portilla  denunció  que,  el éxito en el debate  electoral  obedeció  a  la  compra de votos realizada por el nuevo mandatario y  sus colaboradores.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

1. Mediante resolución de 19 de octubre de  20051,  la  Fiscalía,  acusó  a JORGE GUILLERMO BRAVO RODRÍGUEZ, como  autor del delito de corrupción al elector.   

         

Apelada  esta  decisión por la defensa, en  interlocutoria   de   28   de  septiembre  de  20062,   fue   confirmada  por  la  Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior de Pasto.   

2. Remitido el expediente para adelantar la  etapa   del   juicio,   el   4  de  junio  de  20073  se  celebró  la  audiencia  preparatoria;  y  el  3 de octubre siguiente la vista de juzgamiento, al cabo de  la  cual,  el  30  de noviembre del mismo año, el Juzgado Penal del Circuito de  Túquerres,  condenó  a  JORGE  GUILLERMO  BRAVO  RODRÍGUEZ,  en los términos  reseñados.   

3.  Contra  esta  decisión,  la defensa de  JORGE  GUILLERMO  BRAVO  RODRÍGUEZ  interpuso  el  recurso  de  apelación y el  Tribunal   Superior   de   Pasto,   en  sentencia  de  9  de  mayo  de  2008  la  confirmó.   

4. Inconforme con la decisión el abogado de  JORGE  GUILLERMO  BRAVO  RODRÍGUEZ,  presentó  el  recurso  extraordinario  de  casación.   

LA  DEMANDA   

El  apoderado  recurrente, postula un cargo  por  nulidad,  al cual le integra en un solo cuerpo otros reproches también por  nulidad,  violación  directa  de  la ley sustancial, violación indirecta de la  ley  sustancial  en  las formas de los falsos juicios de identidad, existencia y  raciocinio.   

Estos    son    los   motivos   de   su  disenso:   

    

1. Nulidad     por    violación    al    debido    proceso    (unidad  procesal).     

.-  La  sentencia  del Tribunal Superior de  Pasto  fue emitida dentro de un juicio viciado de nulidad, por transgresión del  debido  proceso  al  omitirse  durante  la  etapa de instrucción el concepto de  unidad  procesal,  de  la  manera como lo dispone el artículo 89 del Código de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de 2000),   con  desconocimiento  del  artículo  29  de  la  Constitución  Nacional,  rector  de  la garantía fundamental de la observancia de la plenitud  de las formas propias de cada juicio.   

.-  Para el actor, en el expediente además  de  JORGE  GUILLERMO BRAVO  RODRÍGUEZ,  obra  prueba demostrativa de la participación de ISIDRO YELA, como  coautor  en  la  comisión  del delito de corrupción al sufragante, sin existir  providencia  que ordene su vinculación. Bajo esta irregularidad se adelantó la  investigación  y  el  juzgamiento  y  sólo hasta el final, en la sentencia, se  dispuso la expedición de copias con esa finalidad.   

.- Como trascendencia del error, expone, que  lo  correcto  era  adelantar las pesquisas contra las dos personas como posibles  coautores,  pues  cuando  el  fiscal  adecua  la  conducta  en  contra  de BRAVO  RODRÍGUEZ         bajo        el        verbo        rector        “pagar”, necesitaba de la existencia  de  otra  persona que recibiera el dinero para la configuración del delito, por  tanto,   adelantar   procesos  por  separado  genera  la  grave  posibilidad  de  sentencias contradictorias e inseguridad jurídica.   

    

1. Nulidad:  “VIOLACIÓN  AL  DEBIDO  PROCESO MATERIAL AL MOMENTO DE  DICTAR SENTENCIA”.     

.-  El  juez  al emitir el fallo no tuvo en  cuenta  ninguna  de  las  pruebas  recaudas  en  el juicio. Obrar de esta manera  equivale   a  no  agotar  esa  etapa  procesal  y,  se  demuestra  con  la  sola  comparación  entre  la  relación  de  medios  de convicción en el fallo y los  recaudados    en    el    juicio    (no    menciona  cuáles).   

.- El error es trascendente, al convertir la  etapa  del juicio en un trámite sin importancia para el juzgador, vulnerando el  debido  proceso  al  desconocer  su  estructura, pues si se hubieran teniendo en  cuenta    las    probanzas    recaudadas    el    sentido   del   fallo   sería  absolutorio.   

Solicita se case la sentencia por haber sido  dictada   en   un   juicio   viciado   de   nulidad  por  violación  al  debido  proceso.   

De  la  misma  manera  y  como “petición  principal”  solicita  se  case  la sentencia por “violación directa de la ley  sustancial  que  establece  la unidad procesal…” y  se  declare la nulidad a partir de la apertura de instrucción o de la sentencia  de primer grado.   

Luego  y  en el mismo cuerpo de la demanda,  propone  un falso juicio de identidad por transmutación del testimonio de José  Olmedo  Yela;  falso  juicio  de  identidad en el de Francisco Mamerto Portilla;  falso  juicio  de  existencia  por omisión en la declaración de Nelson Armando  Portillo;  y  falso  raciocinio  al  inferirse  erradamente  de  un  solo  hecho  indicador   dos,  “completamente opuestos entre  sí”.   

Finalmente solicita casar la sentencia y en  su  reemplazo  “se  de aplicación del principio in  dubio    |pro    reo”    y    se    absuelva   al  procesado.   

ALEGACIONES DE LOS NO RECURRENTES  

El  apoderado  de  la parte civil presentó  escrito   donde   pide   se  inadmita  el  recurso  extraordinario  “pues  no  se  solicitó  en  el  escrito   de  casación un  pronunciamiento  que  desarrolle jurisprudencialmente el asunto y mucho menos se  ha   producido   detrimento   en   las  garantías  fundamentales”,  conforme  lo  dispone  el  inciso  tercero del artículo 205 del  Código   de   Procedimiento   Penal   (Ley  600  de  2000).   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

El    artículo    205    (procedencia   de   la   casación)  del  Código   de   Procedimiento   Penal   (Ley  600  de  2000),   ordenamiento  rector  de  esta  actuación,  establece  que  la  casación procede por delitos cuya pena máxima privativa de  la  libertad  exceda  de  ocho  (8) años, aún cuando la sanción impuesta haya  sido  una  medida de seguridad, procedibilidad extendida a los punibles conexos,  aunque la sanción prevista para éstos sea inferior.   

También  dispone  el citado precepto en su  inciso  tercero  que  la  Sala,  de  manera excepcional y en forma discrecional,  “…puede  admitir  la  demanda  de  casación  contra  sentencias  de segunda instancia distintas a las  arriba  mencionadas,  a la solicitud de cualquiera de  los  sujetos procesales, cuando lo considere necesario  para  el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o  la  garantía  de  los derechos  fundamentales,  siempre que reúna los demás requisitos exigidos por la ley.”  (negrilla fuera de texto).   

El   artículo   390  del  Código  Penal  (Ley  599  de  2000),   reprime  la  corrupción al elector con pena de prisión de tres (3) a cinco (5)  años  y  multa  de  cien  (100)  a  quinientos  (500) salarios mínimos legales  mensuales vigentes.   

De este modo, en el caso sujeto a examen, no  es  procedente  la  casación  común,  donde  la  pena  máxima para el punible  juzgado es de cinco (5) años de prisión.   

Por tanto, el impugnante debió acudir a la  casación  excepcional,  en  los  términos del inciso tercero del artículo 205  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de  2000)  y,  expresar la necesidad de su admisión para  el  desarrollo de la jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales  que  hubieren  sido  transgredidos en el trámite ordinario del proceso, únicos  motivos  por  los  cuales  y  ante  la  solicitud  de  cualquiera  de  los  sujetos  procesales,  puede  ser  aceptada,  correspondiendo  decidir  a la Corte, en ejercicio de la potestad que  la ley le otorga, si la concede o rechaza, labor que no realizó.   

Se  trata  de  dar  a conocer a la Sala las  razones  por  las  cuales  el  demandante  piensa  que  el  recurso de casación  excepcional  debe  ser  acogido. Estos motivos no siempre pueden confundirse con  la  fundamentación  de  los  cargos concretos contra el fallo de segundo grado,  pues  si  así  fuere  no  existiría  ninguna  diferencia  entre  la  casación  discrecional y la ordinaria.   

Por  tanto,  el  estudio  acerca  del  aspecto  formal  de  la demanda se efectuará a    posteriori,   siempre   y   cuando  previamente  la  Corte  haya  arribado  a  la  conclusión  de  la  necesidad de  tramitar,  por  excepción,  el  recurso extraordinario en pro de las garantías  fundamentales o con miras a desarrollar la jurisprudencia.   

Cuando  se  aboga por la efectividad de los  derechos  fundamentales,  al  recurrente le corresponde identificar la garantía  objeto  del  quebranto denunciado, así como la norma superior que la protege, y  vincular  su  afectación  con  las actuaciones del respectivo proceso; esto es,  señalar   en   forma   específica   en   qué   consistió   la   vulneración  alegada.   

En    lo    relativo    al   desarrollo  jurisprudencial,  es  deber  del  impugnante  indicar  si lo buscado es fijar el  alcance  interpretativo  de alguna disposición, o la unificación de posiciones  disímiles  de  la Corte, o el pronunciamiento sobre un punto concreto que hasta  ahora  no  ha  desarrollado, o la actualización de la doctrina, al tenor de las  nuevas  realidades  fácticas  y  jurídicas; y, además, es preciso resaltar la  incidencia  favorable de la pretensión frente al caso y la ayuda que prestaría  a  la  actividad  judicial,  por trazar derroteros de interpretación auxiliares  para dicho ejercicio.   

Advierte  la  Sala,  que  en  el escrito de  sustentación  el  censor  omite  la  manifestación  expresa  de  acudir  a  la  casación  por  la  vía  excepcional,  esto  es,  buscar  el  desarrollo  de la  jurisprudencia o la protección de garantías fundamentales.   

Ante  esa  carencia  y  en cumplimiento del  principio  de  limitación  propio  del  recurso  extraordinario,  no  le  es  dable  a la Corte, suplir las  omisiones  argumentativas  del  escrito  de  sustentación.  Por tanto, no puede  corregir,  complementar  o  de cualquier otra forma suplantar al libelista en la  construcción  de  la  demanda.  No  obstante, cuando atendiendo los fines de la  casación  y  en  procura  de  la  defensa  de las garantías fundamentales deba  hacerlo, evento que aquí no acontece.   

Estas  falencias  son  suficientes  para la  inadmisión  de  la  demanda,  pero  la  Corte no puede pasar por alto y como un  aspecto   pedagógico   indicar   que,   el  libelo  es  un  escrito  confuso  y  contradictorio,  donde  en  el  cuerpo de un mismo cargo, se plantean hasta seis  (6)  disímiles  formas  de  reproche,  en contravía a una metodología lógica  argumentativa  y  desconociendo  el postulado de autonomía en casación, cuando  se  inicia  el  escrito esbozando (i) una nulidad de estructura, luego (ii) otra  por  garantía, para de inmediato y con los mismos argumentos insinuar (iii) una  violación  directa  de la ley sustancial, y pasar a varios errores de hecho que  van  desde  (iv) el falso juicio de identidad, (v) existencia, pasando, por (vi)  el falso raciocinio.   

El  principio  de  autonomía  inadvertido,  consiste  en  la  prohibición al interior de una misma censura, de entremezclar  ataques  propios  de  causales  diferentes, al tener cada una características y  parámetros  lógicos  de  demostración  distintos  con  diversas consecuencias  jurídicas4.  Es  que  la  decisión  a  adoptar  por  la  Corte  en  caso  de  prosperidad  del  reproche formulado contra la sentencia, debe compaginar con el  motivo   invocado   y  el  error  aducido.  Sobre  este  principio  la  Sala  ha  dicho:   

“Al respecto, es imprescindible que quien  acude  en  casación  a  controvertir  la  legalidad de una sentencia de segunda  instancia,  lo  haga  con fundamento preciso en una de las causales expresamente  establecidas  en  la  ley,  sin  que  sea  admisible, lanzar reparos que no sean  directa  e  inequívocamente  atinentes  al  contenido  y alcance de los motivos  establecidos.   

No  es  por  tanto  permitida  la  fusión  abigarrada  de  enfoques  propios  de  diversas  causales, en cuanto cada una de  ellas  no  sólo  obedece  en su postulación teórica a supuestos propios, sino  que  metodológica  y  jurídicamente  exigen desarrollo independiente. En otras  palabras,  frente al principio de autonomía de las causales resulta desacertado  establecer  mixturas  entre  diversos  factores,  al  atacar  a  través de este  mecanismo    extraordinario    una   sentencia”.5   

También se expresó:  

“Por  eso, del principio de autonomía se  desprende  la  necesidad  de  que  el  planteamiento  de las censuras respete la  naturaleza  propia  de  las causales, por cuanto cada una de ellas, en virtud de  la  incidencia  que en el sentido de la sentencia o en la estructura del proceso  su  presencia  puede  causar,  exige  unos  derroteros  demostrativos diversos y  coherentes  con  la  pretensión final, o bien de que se case el fallo demandado  para  que  la  Corte  adopte  el  sustitutivo,  o  ya  para  que  retrotraiga la  actuación   a   estadios  superados  si  tiene  bases  viciadas”.6   

De  antaño  la Sala ha sentado el criterio  consistente  en que la impugnación es un juicio lógico-argumentativo, regulado  por  el legislador y desarrollada por la jurisprudencia, con el propósito de no  convertirla  en una tercera instancia. De esta manera, no es un escrito de libre  confección  el que derrumbe la doble presunción de acierto y legalidad atada a  los fallos.   

En  suma,  las  impropiedades  advertidas  conllevan  a inadmitir la demanda, máxime que en la revisión del expediente no  se   observa   vulneración   de   alguna   garantía  fundamental  -se  repite- que amerite el ejercicio de  las  facultades  oficiosas  de  la  Sala de Casación Penal en los términos del  artículo   216   (limitación   de   la  casación)  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley 600 de 2000).   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

1. Inadmitir   la   demanda   de  casación  presentada   a   nombre   de  JORGE  GUILLERMO  BRAVO  RODRÍGUEZ,  conforme  a  lo  expuesto  en  la  parte  motiva.   

2.  Contra  lo  decidido  en  el  presente  auto  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase      y    devuélvase  al Tribunal de origen.   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JOSÉ    LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                                 SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN                                           JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                 JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.   

    

1  Cuaderno No. 1, folio 195   

2  Cuaderno No. 2, folio 267   

3  Cuaderno No. 2, folio 247   

4  Sentencia   de   casación   de   22   de   agosto   de  2002,  radicación  No.  11963.   

5  Sentencia   de   casación   de   29   de   agosto   de  2002,  radicación  No.  12025.   

6  Sentencia   de   casación   de   11   de   julio   de   2002,  radicación  No.  13988.     

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