31091(07-04-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.° 31091  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No. 98   

Bogotá, D. C., siete (07) de abril de dos mil  diez (2010)   

VISTOS  

Se pronuncia la Sala acerca de la solicitud de  práctica  de  pruebas  elevada  por  la  defensa de JOSÉ RAFAEL ALVAREZ URUETA  – EYERLY FLOREZ BAUTISTA y  ALFONSO  ENRIQUE VELASCO TORRES, dentro de la acción de revisión promovida por  el   Procurador  30  Judicial  Penal  II,  respecto  del proceso que por el  delito  de  homicidio agravado se siguió en contra de los citados conjuntamente  con  ORLANDO  ESPITIA FONSECA, EYERLY FLOREZ BAUTISTA, GUSTAVO AMAYA RUIZ, PABLO  ANTONIO  SOLER  PALACIOS,  RAFAEL ALFONSO ARRUNATEGUI y JOSE LISANDRO LAGOS  SIERRA, el cual concluyó con cesación de procedimiento.   

ACTUACION PROCESAL  

Mediante auto de 11 de mayo de 2009, la Corte  admitió  la demanda de revisión instaurada por el Procurador 30 Judicial Penal  II  respecto  del proceso penal en el cual el Juzgado de Primera Instancia de la  Inspección  General  de  la  Policía Nacional, a través de proveído de 29 de  abril  de  1996 declaró la cesación de procedimiento a favor del Mayor ALFONSO  ENRIQUE  VELASCO  TORRES,  el  Teniente  RAFAEL ALFONSO ARRUNATEGUI, el Sargento  Viceprimero  JOSÉ  RAFAEL  ALVAREZ  URUETA, el Sargento Primero ORLANDO ESPITIA  FONSECA,  y  los  Agentes  de la Policía EYERLY FLÓREZ BAUTISTA, GUSTAVO AMAYA  RUIZ,  PABLO  ANTONIO  SOLER PALACIOS Y JOSE LISANDRO LAGOS SIERRA, con ocasión  de  la investigación que se les adelantó por haber sido sindicados de incurrir  en  calidad  de  coautores  del  delito  de  homicidio agravado perpetrado en la  persona  de  Santos  Mendivelso  Coconubo,  decisión confirmada por el Tribunal  Superior  Militar  a  través  de  pronunciamiento  de  19  de  julio  de  1996.   

Se apoyó el Ministerio Público en el numeral  3°  del artículo 220 de la Ley 600 de 2000 (o numeral 4º del artículo 192 de  Ley  906  de 2004) en virtud a que una instancia internacional de supervisión y  control  de  derechos  humanos,  cuya  competencia  es  aceptada  por el Estado,  señaló  un incumplimiento protuberante de las obligaciones de investigar seria  e  imparcialmente  las  violaciones de los derechos humanos, circunstancia ésta  que  llevó  a  la  Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en informe No.  62/99,  de  fecha  13  de  abril  de  1999,  a  que  estableciera:  “…agentes  de la Policía ejecutaron a  Santos  Mendivelso  Coconubo  el  5  de  abril  de 1991. No existen en este caso  indicios  de que la muerte de la víctima se hubiese producido en circunstancias  que  hubiesen justificado el accionar de los agentes del Estado. El Estado no ha  formulado  argumentos  de  ese  género  y  tampoco  surgen  del  expediente del  caso”.   

Notificado  el auto admisorio e incorporado a  la  actuación  el  proceso cuya revisión es solicitada, a través de decisión  de  19  de  enero del presente año, se ordenó correr traslado a las partes por  el  término  de  15  días  para  que  solicitarán  las  pruebas que estimaran  pertinentes,   

Oportunamente,   se  pronunciaron  los  defensores  de  JOSÉ  RAFAEL  ALVAREZ URUETA, EYERLY FLÓREZ BAUTISTA y ALFONSO  ENRIQUE  VELASCO  TORRES,  quienes  solicitaron  la práctica de pruebas, según  reseña que se hará a continuación.   

                                                       

DE LAS PETICIONES  

             

1. El defensor de JOSÉ RAFAEL ALVAREZ URUETA  y EYERLY FLÓREZ BAUTISTA:   

1.1  Escuchar  en  declaración  a  Valentín  Montañez  quien  en  atestaciones  anteriores refirió la participación de sus  prohijados  en  reuniones sin indicar clase y motivo de las mismas, sin precisar  tampoco  el  grado de participación de éstos en los hechos aquí investigados,  falencia  que  en  criterio  del  apoderado, también se advierte respecto de la  sindicación  realizada  a ALFONSO ENRIQUE VELASCO, RAFAEL ALFONSO ARRUNATEGUI y  GUSTAVO  AMAYA  acerca de su participación en los hechos en los cuales perdiera  la vida el profesor Santos Mendivelso Coconubo.   

1.2  Recepcionar  los  testimonios  de EYERLY  FLÓREZ  BAUTISTA a fin de que precise qué vehículo le fue asignado el día de  los  hechos y en qué condiciones. De JOSÉ RAFAEL ALVAREZ URUETA  para que  relate  lo concerniente a la vinculación del informante Valentín Montañez con  el sargento ORLANDO ESPITIA FONSECA.   

1.3  Oír  en  declaración  a  los  señores  Antonio  Barragán,  Stella  Deyanira Romero, Custodia Fuquen, Blanca Rodríguez  Arévalo,  Plinio  Guerrero,  Domingo  Mendoza  y  Arturo   García  Silva,  testigos   presenciales   de   los   hechos   motivo  aquí  de  investigación.   

                     

2.  El  defensor  de  ALFONSO ENRIQUE VELASCO  TORRES, solicita:     

2.1 Tener como pruebas la totalidad del acervo  probatorio   recaudado   dentro  del  expediente,  y  entre  otras  el  acta  de  inspección  judicial  practicada  al vehículo presuntamente involucrado en los  hechos  (folios  73  y 74 del cuaderno No. 1); el dictamen pericial en relación  con  el  arma  homicida  (folios 75 y 76 del mismo cuaderno No. 1), así como la  constancia  emitida por el Fiscal 258 de la Unidad de Investigaciones Especiales  (folio 136 cuaderno No.1).   

2.2  Considera también el testimonio rendido  por  la  señora  Rosa Maria Mendivelso (hermana de la víctima) obrante a folio  197  (cuaderno  No. 1), el acta de Inspección judicial practicada a la sección  de  armamento  de  la  Sijin por el Fiscal 258 folio 211 (cuaderno No. 1), en la  que  se  verificó  que  “EN  NINGÚN  MOMENTO HAN SIDO ASIGNADAS PISTOLAS AL PERSONAL DE LA SIJIN”.   

2.3 De la misma forma pide que se tengan como  pruebas  el  dictamen  pericial  rendido por la sección de comunicaciones de la  división  de investigación de la Fiscalía General de la Nación, folios 494 a  496  (cuaderno  No.  2)  en el cual se determina técnicamente “QUE  LOS RADIOS QUE TENIA A SU SERVICIO  LA  SIJIN  DE BOYACÁ, NO PERMITIAN COMUNICACIÓN PUNTO A PUNTO Y QUE LA MÁXIMA  DISTANCIA  ERA  DENTRO  DE  LA  CIUDAD,  DESDE  EL  COMANDO HASTA EL TERMINAL DE  TRANSPORTE”.   

2.4  Igual  petición  hace  respecto  de  la  solicitud  de  cierre de la investigación presentada por el Ministerio Público  folios  521  y 522 (cuaderno No. 2), las providencias de la Fiscalía 258 folios  35-36,  187 a 200 (cuaderno No. 3) las cuales dan cuenta del tiempo que estuvo a  disposición   del   ente   investigador,  también  el  auto  de  cesación  de  procedimiento,  el  concepto del Delegado del Ministerio Público quien solicita  confirmar  la  decisión de  primera instancia, así como la determinación  del   Tribunal  Superior  Militar  mediante  la  cual  avaló  la  cesación  de  procedimiento, folios 432 a 436 (cuaderno No. 3).   

2.5 También demanda escuchar en declaración  al  Mayor  General  ® Carlos Alberto Pulido, quien fungió como Juez de Primera  Instancia,  así como también al Teniente Coronel ® Uriel Rojas Gutiérrez que  hizo  parte de la Sala de Decisión del Tribunal Superior Militar  a fin de  obtener  del  primero información respecto al estudio que hizo en relación con  el  presente  asunto,  y el segundo frente al debate realizado para confirmar la  decisión.   

2.6   Finalmente,   solicita  oír  en  testimonio   al   Mayor  General  ®  Alfredo  Salgado  Méndez  Comandante  del  Departamento  de  Policía  de Boyacá, en abril de 1991 quien declaró respecto  al supuesto acuartelamiento para la época de los hechos.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La  práctica  de pruebas dentro de cualquier  actuación  procesal  exige  como presupuesto condicionante su relación con los  hechos  objeto  de  debate, su utilidad para ese propósito y la no presencia de  vicios que las tornen ilegales o ilícitas.   

La  presente  acción  se  tramita  bajo  la  ritualidad  del  artículo  235  de  la Ley 600 de 2000,  el cual establece  que:   

“Se inadmitirán  las  pruebas  que  no  conduzcan a establecer la verdad sobre los hechos materia  del  proceso  o  las  que  hayan  sido obtenidas en forma ilegal. El funcionario  judicial  rechazará  mediante  providencia  interlocutoria  la práctica de las  legalmente  prohibidas  o  ineficaces,  las que versen sobre hechos notoriamente  impertinentes      y     las     manifiestamente     superfluas”.   

La  acción  de  revisión que tiene como fin  remover  la  cosa  juzgada, cuando una decisión judicial se torna materialmente  injusta  por no corresponder a la verdad histórica del acontecer que fue objeto  de   investigación   o  juzgamiento,  no  constituye  una  excepción  a  tales  exigencias,  por  cuya  razón  por pruebas a practicar dentro de la misma deben  cumplir  los  parámetros  de pertinencia, utilidad y legalidad en mención, los  cuales  por obvias razones, deberán estar ligadas necesariamente a la causal de  revisión invocada.   

Para  el presente caso, se trata de la causal  tercera  prevista  en  el  artículo  220  de  la  Ley 600 de 2000, pero bajo el  alcance  fijado  en  la sentencia de la Corte Constitucional C-004 de 2003, cuya  hipótesis  fue  incluida  en  el numeral 4º del artículo 192 de la Ley 906 de  2004,  esto es, cuando después de la providencia judicial se establece mediante  decisión  de  una instancia internacional de supervisión y control de derechos  humanos,  respecto  de  la  cual el Estado colombiano ha aceptado formalmente la  competencia,   el   incumplimiento  protuberante  de  sus  obligaciones  de  investigar  seria  e  imparcialmente  las  violaciones  de  derechos  humanos  o  infracciones graves al Derecho Internacional Humanitario.   

Frente a lo expuesto, la Sala en decisión del  pasado  6  de  marzo  de  2008,  aclaró  que el demandante debe demostrar en el  trámite de la acción de revisión los siguientes aspectos:   

1. “Que  la  providencia  cuya autoridad de cosa juzgada busca removerse  haya   decidido  precluir  la  investigación,  cesar  procedimiento  o  dictado  sentencia con el fin de absolver a los implicados.   

2. “Que  los  hechos  investigados  tengan  relación con violaciones de  derechos    humanos    o    infracciones   graves   al   Derecho   Internacional  Humanitario.   

3.”Que  un  pronunciamiento  judicial  interno,  o una decisión de una  instancia  internacional de supervisión y control de derechos humanos, aceptada  formalmente  por Colombia, haya constatado la existencia del hecho nuevo o de la  prueba no conocida al tiempo de los debates.   

4. “O  alternativamente  que,  no  existiendo  hecho  nuevo o una prueba  nueva  no  conocida  al  tiempo  de  los  debates,  una  decisión interna o una  decisión  de  una instancia internacional de supervisión y control de derechos  humanos,   aceptada   formalmente   en  Colombia,  constató  un  incumplimiento  protuberante  de  las  obligaciones del Estado Colombiano de investigar en forma  seria  e  imparcial con violaciones de derechos humanos o infracciones graves al  Derecho   Internacional   Humanitario”.1   

Entonces,  como la actividad probatoria de la  defensa  en  el  trámite  de la acción de revisión deberá estar encaminada a  derruir  todos  o  algunos  de  tales  tópicos,  serán inadmisibles los medios  probatorios  que  se  aduzcan  con  la pretensión de desvirtuar o establecer la  responsabilidad   de  los  ciudadanos  favorecidos  con  la  decisión cuya  revisión  se  busca,  pues  ese,  es  un  aspecto  que  deberá debatirse en la  respectiva  actuación  penal  en  el  caso  de  prosperar  la  causal invocada.   

Efectivamente,  a la Corte cuando se trata de  la  aludida  causal  solo le corresponde resolver si es o no procedente disponer  la   remoción  de  la  cosa  juzgada  y  ordenar  que  el  trámite  se  rehaga  “a  partir  del  momento  procesal     que     se     indique”   conforme  lo establece el numeral  2° del artículo 227 del Código de Procedimiento Penal de 2000.   

En  tales  condiciones,  se  advierte  que la  totalidad  de  las  pruebas  pedidas por la defensa de los señores JOSÉ RAFAEL  ALVAREZ  URUETA,  EYERLY  FLOREZ  BAUTISTA  y  ALFONSO  ENRIQUE  VELASCO  TORRES  resultan manifiestamente impertinentes como pasa a expresarse:   

En  el  primero  de  los  casos  mentados, se  observa  que los testimonios  Valentín Montañez, Eyerly Flórez Bautista,  José  Rafael  Alvarez  Urueta,   Antonio  Barragán, Stella Deyanira   Romero,  Custodia  Fuquen,  Blanca Rodríguez Arévalo, Plinio Guerrero, Domingo  Mendoza  y Arturo García Silva ya fueron evacuados y sirvieron de apoyo  a  la  decisión  cuestionada,  por lo tanto no constituyen tema de controversia en  el  presente  caso,  pues  contrariamente  se  parte  de  la  base  que aquellos  surtieron  válidamente  su  propósito  y  es  por  ello por lo que se busca la  remoción  de  la  cosa  juzgada  que  ampara  en  este  momento la cesación de  procedimiento citada.   

Ahora  bien,  en el segundo evento,  con  las  partes  procesales  y  declaraciones cuya práctica solicita el defensor de  VELASCO  TORRES se aspira a demostrar la responsabilidad o no de su defendido en  los  hechos,  tema  que  no  corresponde  a  ser dilucidado en el trámite de la  acción  de  revisión,  sino  en  el  transcurso  del proceso penal si la Corte  ordena su reapertura al definir la presente acción.   

De  la misma manera,  no resulta con los  fines  de  la   acción  de revisión tener como pruebas la totalidad de la  actuación  surtida  en  las  instancias  de  la  jurisdicción militar, pues ha  quedado  anotado en precedencia que la actividad probatoria se debe desplegar en  los  puntos  ya enunciados y la controversia surtirse ante el respectivo proceso  penal.     

Tampoco se ordenará escuchar en testimonio al  Mayor  General  ® Carlos Alberto Pulido Barrantes, al Teniente Coronel ® Uriel  Rojas  Gutiérrez  y  al  Mayor General ® Alfredo Salgado Méndez, funcionarios  quienes  fungieron  como  juzgadores  en  las  instancias  y como comandante del  departamento  de Policía Boyacá, en la medida en que de las razones esgrimidas  no  se  advierte  que  con  dichos  elementos  de  juicio se pretenda desvirtuar  algunos  de  los  presupuestos  en  que  se  funda  el  motivo de sustento de la  presente acción de revisión.    

Lo  anterior,  es suficiente para que la Sala  niegue las pruebas solicitadas por la defensa.   

No  obstante  esta  Corporación ordenará de  oficio, el recaudo de las siguientes:   

1.  Solicitar  a  la  Dirección  de Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional  Humanitario  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  información  acerca de si existen decisiones adicionales atinentes  al  informe No. 11540 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en caso  positivo,  enviar  copia autenticada, o con las formalidades a que hubiese lugar  de los mismos.   

2. Por intermedio del Ministerio de Relaciones  Exteriores,   solicitar  a  la  Comisión  Interamericana  de  Derechos  Humanos  comunicar  a  la  Sala,  si  dentro del caso  62/99  de 13 de abril de  1999  se  ha  emitido  con posterioridad algún informe o recomendación o si se  dio  traslado  de  dicho  caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. De  haber  ocurrido  cualquiera de esas eventualidades, remitir copia autenticada de  las decisiones provenientes de dichos organismos internacionales.   

Por lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,  Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1º.  NEGAR   la   práctica   de  las  pruebas  solicitadas  por  los  defensores  de  los  señores JOSÉ RAFAEL ALVAREZ URUETA  –  EYERLY  FLOREZ BAUTISTA  y  ALFONSO ENRIQUE VELASCO TORRES.   

2.  OFICIAR  por la  secretaría  de  la Sala   al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores para los fines señalados en la parte  final de la parte considerativa de la presente decisión.   

Contra esta providencia, procede el recurso de  reposición.   

Cópiese, notifíquese y cúmplase  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ           SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

                                                                                             

       ALFREDO  GÓMEZ  QUINTERO                                            AUGUSTO     J.    IBÁÑEZ  GUZMÁN                      

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                               YESID  RAMÍREZ    BASTIDAS                              

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                     JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Radicación 24841 de 5 de marzo de 2008     

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