30910(16-06-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 30910  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Aprobado   Acta   N°  187   

Bogotá,  D.  C.,  junio  dieciséis  (16)  de  dos mil diez (2010).   

VISTOS:  

Se  pronuncia la Sala sobre la viabilidad de  la   acción  de  revisión  instaurada  por  el  apoderado  de  José  Joaquín  Rodríguez  del  Castillo,  contra  la  sentencia  condenatoria emitida el 18 de  octubre de 2006 por el Tribunal Superior de Santa Marta.   

HECHOS    Y    ACTUACIÓN   PROCESAL:   

1. Los primeros fueron reseñados en el fallo  de primera instancia en los siguientes términos:   

La  presente  investigación  se  inició en  atención  a  denuncia  presentada  por  el  doctor  Pedro Candelario Larios, en  contra  de  personas  desconocidas, ya que el 13 de agosto de 1998 la Tesorería  del  Municipio  de  Santa  Ana  (Magdalena), giró a su nombre el cheque número  9684126  de  la  cuenta corriente número 4263000593-3 de la Caja Agraria de esa  localidad  por  la  suma de un millón doscientos noventa y seis mil setecientos  cincuenta        pesos        ($1’296.750,00),  y  el  cheque  número  3746335 de la cuenta corriente  número  24002154-3  de  fecha  9 de octubre de 1998 por el mismo valor, cheques  que  se  giraron  presumiblemente  para el pago por haber prestado sus servicios  como  médico  en el corregimiento de Pinto durante el periodo comprendido entre  el  11  de  julio  y  el 11 de agosto y el 11 de agosto y el 11 de septiembre de  1998,  circunstancia que no era cierta ya que el doctor Pedro Candelario Larios,  manifestó  no  conocer dicho corregimiento y no haber prestado sus servicios en  ese  lugar.  Sin  embargo,  los  cheques  fueron  retirados  de  la Tesorería y  cobrados     por     personas     diferentes     al     beneficiario.   

2. José Joaquín Rodríguez del Castillo fue  recibido  en  indagatoria  por  la  Fiscalía,  luego de lo cual se le profirió  medida   de   aseguramiento   (27/03/2002)   por  los  delitos  de  violación  al  régimen  de  inhabilidades  e  incompatibilidades,  peculado  por  apropiación y  falsedad en documento privado.   

3. El 29 de noviembre siguiente la Fiscalía  Trece  Seccional de Santa Marta acusó a Rodríguez del Castillo por los delitos  de    peculado    por   apropiación   y      falsedad      en     documento  privado,  y  le  precluyó  la  investigación  por el  punible  de  violación al régimen de inhabilidades e  incompatibilidades.   

4. El Juzgado Penal del Circuito de El Banco,  Magdalena,  mediante  sentencia  de 2 de marzo de 2005 condenó al procesado por  el  delito  de  peculado por apropiación a  las  penas  de  36  meses  de  prisión,  multa  equivalente a lo  apropiado   e   inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  y  lo  absolvió  de  la  acusación  por  falsedad  en documento privado, decisión oportunamente  apelada por la defensa de Rodríguez del Castillo.   

5.  El  Tribunal  Superior  de  Santa  Marta  mediante  fallo  de  18  de  octubre  de  2006  confirmó  la  condena impuesta,  providencia  que  alcanzó  ejecutoria  el  30  de  enero  de  2007  al  no  ser  interpuesto el recurso extraordinario.   

FUNDAMENTO DE LA ACCIÓN:  

El apoderado de José Joaquín Rodríguez del  Castillo  invocó  la  causal  primera  del  artículo  192  de  la  Ley  906 de  2004.   

Narró  que  el  condenado  no  podía  ser  condenado   por  el  delito  de  peculado  porque  no  tenía la calidad de servidor público para el momento  de  los  hechos,  más  reconoció  que  su  asistido  para  esa  época  sí se  desempeñaba    como    concejal    de    la   municipalidad   de   Santa Ana, Magdalena.   

Dijo   que   los   concejales   no  tienen  establecidas  funciones  de  administración  y  custodia de bienes, que tampoco  disponen  de  los  recursos de las tesorerías municipales, por lo que cualquier  disposición  irregular  del  tesoro  público  es  atribuible  a los servidores  públicos  de  dichas  dependencias y no a ciudadanos elegidos a la corporación  ciudadana local.   

Por lo anterior solicitó que se declare sin  valor la sentencia cuya revisión demandó.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  La  acción de  revisión,  a  diferencia del recurso extraordinario de casación -a través del  cual,  con  apoyo  en  los  motivos  legales que lo hacen procedente, es posible  discutir   la   regularidad  del  trámite  procesal,  el  cumplimiento  de  las  garantías  debidas  a  las  partes,  los  supuestos de hecho de la sentencia de  segunda  instancia  no  ejecutoriada y sus consecuencias jurídicas-, tiene como  objeto  una  sentencia,  un  auto  de  cesación  de  procedimiento  o  una  resolución de preclusión de la  investigación   que   hizo   tránsito  a  cosa  juzgada  y  como  finalidad   remediar  errores  judiciales  originados  en  causas  que  no  se  conocieron  durante  el  desarrollo  de  la  actuación y que están limitadas a las previstas en la ley.   

2. No es la acción  de  revisión por tanto un mecanismo disponible para reabrir el debate procesal,  resultando  indebido por lo mismo sustentarla en fundamentos propios del recurso  de  casación. Tampoco es una tercera instancia a la que se accede para discutir  lo  resuelto  por  los  jueces  o  fiscales  con  base  en  los mismos elementos  probatorios que les sirvieron a aquellos para tomar las decisiones.   

2.  A partir de la  finalidad  de  la  revisión  también  se  ha  dicho  que  esta acción procede  únicamente  por  las  causales  que  taxativamente  señala  la  ley y que para  disponer  el  trámite  de  la  acción,  la  misma  debe  reunir las exigencias  requeridas  por  el  artículo  222  de  la  Ley  600 de 2000, estatuto procesal  aplicable    al    caso    sub   examine1.   

3.             Revisados  el  escrito  y  los  anexos  presentados  por  el  accionante a la luz de las reglas que gobiernan la acción  se  encuentran que la demanda de revisión debe ser inadmitida porque se limitó  a  revivir  el  debate probatorio atinente a la calidad de servidor público del  condenado.   

4. En relación con  la  causal  primera  es  pertinente  recordar  al actor que la jurisprudencia ha  entendido  que  las dos hipótesis a que ella se refiere, esto es, que el delito  no  podía  cometerse  sino  por  una  sola  persona, o que la infracción sólo  podía  realizarse  por  un  número  menor al de las personas condenadas, dicen  relación  a  aquéllos casos en que no obstante ser indiscutible en razón a la  naturaleza  y  características  de  la delincuencia objeto de juzgamiento y los  hechos  que  probatoriamente  se  hayan  acreditado en la sentencia, el fallador  condena  a  varias personas cuando la conducta imputada sólo podía ser obra de  una  de  ellas  o  ser  cometida  por  un  número  inferior  de  las que fueron  sentenciadas.   

De  ahí que al precisar su concreto alcance  haya señalado la Corte que   

esta  causal  no se refiere a los eventos en  que  por interpretación de las normas o de los hechos, el recurrente considera,  disintiendo  del  razonamiento  del  Juez que profirió la sentencia, que en una  determinada  conducta  no  se  puede predicar la coautoría, pues este debate se  tiene  que  dar en las distintas etapas del proceso, o en la Corte, pero solo en  sede  de  casación, y como violación directa o indirecta de la ley sustancial,  según  el  caso2,   

lo  que  significa  que la causal primera no  posibilita  -como  ninguna  lo  hace-,  discrepar  total  o  parcialmente con la  valoración  probatoria  de la sentencia, pues de lo que en realidad se trata es  de  demostrar que a través de los hechos probados surge de manera objetivamente  indiscutible,  que  frente  al caso concreto el delito tuvo que ser cometido por  una sola persona o por un número inferior a las condenadas.   

5. Como se expresó,  el  argumento  del  actor no se vincula con los supuestos de la causal invocada,  porque  en  vez  de  expresar  razones orientadas a demostrar que el punible por  virtud  del  cual  se  emitió  la  sentencia  no  admite su realización por un  número   plural   de   sujetos,  debiendo  demostrar  que  en  el  peculado   no  resultan  admisibles  las  diferentes  modalidades  de  autoría y participación de personas, se limitó a  sostener  que José Joaquín Rodríguez del Castillo no podía ser condenado por  dicho punible al no tener la calificad de servidor público.   

En otras palabras, el demandante se dedicó a  controvertir  las conclusiones probatorias de los falladores, quienes dieron por  establecido  que  Rodríguez  del  Castillo  participó con pleno conocimiento y  voluntad  en  el  delito  objeto  de  juzgamiento,  pretendiendo  de  esa  forma  prolongar  el  debate  que dio lugar a la condena, lo cual no resulta procedente  por vía del mecanismo de la acción de revisión.   

6.  Para la Sala es  evidente  que  el accionante desatendió las reglas procesales mínimas para una  demanda  de  revisión, de donde se tienen razones suficientes para que la misma  sea  inadmitida  por no reunir las exigencias requeridas en los artículos 220 a  222 de la Ley 600 de 2000.   

A  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

1°.  INADMITIR la  demanda  de  revisión  presentada por el apoderado de José Joaquín Rodríguez  del Castillo.   

2°.  ADVERTIR  que  contra la presente decisión procede el recurso de reposición.   

Notifíquese  y  cúmplase.   

  MARIA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS    

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                SIGIFREDO    ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                                                                             AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

  JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                       YESID RAMÍREZ  BASTIDAS   Permiso   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                                       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria.     

1  Teniendo  en cuenta la época de los hechos y la ley procesal vigente no resulta  afortunada  la  referencia  normativa que se hace en la demanda formulada por el  apoderado  del  condenado,  porque  al presente asunto no le es aplicable la Ley  906 de 2004.   

2 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, auto de 8 de febrero de 1990,  radicación 4665.     

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