30849(06-05-09)

2009

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  30849   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado Acta Nº 127  

          Bogotá,    D.C.,    seis   (6)   de   mayo   de   dos   mil   nueve  (2009).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la Sala sobre la solicitud de  práctica  de  pruebas  elevada  tanto  por  la  defensa  como por el Ministerio  Público,  dentro  de  la  acción  de revisión promovida por la Procuradora 35  Judicial   Penal   respecto   del   proceso   que   se  siguió  a  PLINIO  RODRÍGUEZ  VILLAMIL, concluido con  cesación de procedimiento.   

  ACTUACIÓN  PROCESAL   

          1.   Mediante  auto  del  3  de  diciembre  de  2008,  la Corte  admitió  la  demanda  de  revisión  instaurada  por la Procuradora 35 Judicial  Penal  respecto  del  proceso  en el cual el Comandante de la Quinta Brigada con  sede  en  Bucaramanga, como Juez Penal Militar de Primera instancia, decretó en  providencia  del  10  de noviembre de 1992 la cesación de procedimiento a favor  de     PLINIO    RODRÍGUEZ    VILLAMIL,  con ocasión de la investigación que se le adelantó donde se le  sindicó  de  incurrir en calidad de determinador en los homicidios cometidos en  las  personas  de Martín Calderón Jurado y  Primitivo  Silva Villamizar,  decisión  confirmada  por el Tribunal Superior Militar a través  de pronunciamiento emitido el 26 de julio de 1993.   

          2.  Notificado  el  auto  admisorio e incorporado a la actuación el  proceso  cuya  revisión  se  pide, por auto del 2 de marzo del cursante año se  ordenó  correr  traslado  a  las  partes  por  el término de 15 días para que  solicitaran las pruebas que estimaran pertinentes.   

          3.   Oportunamente,   se  pronunciaron  tanto  la  defensa  como  el  Ministerio  Público, sujetos procesales que impetraron la práctica de pruebas,  según reseña que se hará a continuación.   

LAS  PETICIONES   

El defensor:  

          Solicitó  escuchar  en  declaración a los Magistrados del Tribunal  Superior   Militar   que  suscribieron  la  providencia  mediante  la  cual  esa  corporación  confirmó  la  cesación  de  procedimiento  dictada  a  favor  de  PLINIO     RODRÍGUEZ     VILLAMIL     por  el  Comandante  de  la  Quinta Brigada. Según el peticionario,  estos  testimonios tienen como fin “confirmar si todo  lo  que  ellos  actuaron  corresponde a lo implícito al expediente y que si sus  firmas  corresponden  a  lo plasmado en dichos documentos y son las que utilizan  en sus actos públicos”.   

          También  demandó  oír  en  declaración  al  sargento  segundo en  retiro  del  Ejército  César  Augusto  Jiménez Ruiz  y al sargento en retiro David  Puentes   Ramírez,   con   la   finalidad   de   que  “testifiquen  si sus declaraciones fueron las mismas  que  aparecen en el expediente y que (sic) si   sus   firmas   son   las   que  utilizan  en  todos  sus  actos  públicos”.   

          El Ministerio Público:   

          Ejercido  por  el Procurador Primero Delegado para la investigación  y juzgamiento, solicitó lo siguiente:   

          1.  Practicar  inspecciones  judiciales  sobre  las  investigaciones  disciplinarias  que se adelantan o adelantaron en la Procuraduría General de la  Nación   con  ocasión  de  las  muertes  de  Martín  Calderón        Jurado,        Primitivo  Silva  Villamizar y Valentín  Bastos  Calderón, así como por  las   amenazas   de   muerte   dirigidas   contra   el   sacerdote  Pedro  Elías  Joya  Aponte  por parte del  Coronel  PLINIO  RODRÍGUEZ.  Tales  pruebas  buscan determinar, según el representante de la sociedad, si en  los   respectivos  expedientes  obran  elementos  de  juicio  relevantes  o  con  injerencia probatoria para el presente caso.   

          2.   Escuchar   en  declaración  a  Jairo  Alberto  Carvajal Tarazona, Personero para la época de  los  hechos  del  municipio  de  El Cerrito, Santander,  principal   testigo  de  oídas.  Su  pretensión  es  determinar  si  en la queja disciplinaria presentada por dicha persona hizo o no  referencia  a  los  suboficiales David Puentes Ramírez  y  César  Augusto  Jiménez  Ruíz,    como    presuntos   partícipes   de   los  hechos.   

          3.     Recepcionar     declaración    al    médico    César  Manuel  Carrillo Martínez, miembro  del  Comité  de  Solidaridad  para  la  defensa  de  los Derechos Humanos en la  Provincia  de  García  Rovira, con el fin de ahondar sobre las imputaciones que  hace  en  contra  de  los suboficiales Puentes Ramírez  y  Jiménez Ruiz  y  haga  entrega,  si  las  tiene  en su poder, de las grabaciones  magnetofónicas  contentivas  de  las  denuncias  públicas  realizadas  por los  señores      Valentín     Bustos     (sic)  Calderón y  Martín  Calderón Jurado los  días 7 y 8 de agosto de 1987.   

          4.    Escuchar    en    declaración   al   sacerdote   Pedro  Elías  Joya  Aponte, Presbítero de  la  vereda  la  Montonera,  Carcasí,  provincia  de García Rovira, quien fuera  víctima  de  amenazas  presuntamente  por la fuerza pública. Su pretensión es  que  testifique  sobre  los  hechos  y,  además,  verificar  si  en su poder se  encuentran las grabaciones referidas en el punto anterior.   

          5.  Oír  en  testimonio  al  señor Manuel  Guarín  Maya,  Alcalde de Málaga, Santander, para la  época  de  los  hechos,  en  cuyo  despacho,  según  el  testigo  César   Manuel   Carrillo  Martínez,  el  Coronel    PLINIO   RODRÍGUEZ   VILLAMIL  profirió  amenazas  de  muerte  contra  el sacerdote Pedro Elías Joya.   

          6.  Establecer  si  para  1988  o  con  posterioridad  se  adelantó  investigación   penal   contra   el   ex  oficial  del  Ejército  David  Puentes  Ramírez,  quien estuvo al  mando   del  Coronel  PLINIO  RODRÍGUEZ  para  la  época  de  los  hechos y quien, según este último, así  como  el  sargento  segundo  Jiménez Ruíz,  se  encontraba  detenido por diversos problemas, entre ellos, por  el  presunto  delito  de homicidio. Pide escucharlo en declaración en el evento  de establecerse su paradero.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          La  práctica  de  pruebas  dentro  de cualquier actuación procesal  exige  como  presupuesto  condicionante  su  relación  con los hechos objeto de  debate,  su  utilidad  para  ese  propósito y la no presencia de vicios que las  tornen ilegales o ilícitas.   

          En  ese  sentido,  el artículo 235 de la Ley 600 de 2000, bajo cuya  ritualidad se tramita la presente acción, establece lo siguiente:   

             “Se  inadmitirán  las  pruebas  que  no  conduzcan  a establecer la verdad sobre los  hechos  materia  del  proceso  o las que haya sido obtenidas en forma ilegal. El  funcionario   judicial   rechazará   mediante   providencia  interlocutoria  la  práctica  de  las  legalmente  prohibidas  o  ineficaces,  las que versen sobre  hechos      notoriamente      impertinentes      y      las      manifiestamente  superfluas”   

          La  acción  de  revisión,  como  actuación procesal que es y cuya  finalidad  consiste  en remover la cosa juzgada cuando una decisión judicial se  torna  materialmente  injusta  por  no  corresponder  a la verdad histórica del  acontecer  que  fue  objeto  de  investigación o juzgamiento, no constituye una  excepción  a tales exigencias, por cuya razón las pruebas a practicarse dentro  de  la misma han de cumplir los parámetros de pertinencia, utilidad y legalidad  en   mención,   los   cuales,   por  obvias  razones,  deberán  estar  ligados  necesariamente a la causal de revisión invocada.   

          En  el  presente  caso, se trata de la causal tercera prevista en el  artículo  220  de  la Ley 600 de 2000, pero bajo el alcance fijado por la Corte  Constitucional  en  la  sentencia C-004 de 2003, cuya hipótesis fue incluida en  el  numeral  4º  del  artículo  192  de  la  Ley  906 de 2004, esto es, cuando  después  de  la  providencia  judicial  se  establece mediante decisión de una  instancia  internacional de supervisión y control de derechos humanos, respecto  de  la  cual  el  Estado  colombiano  ha  aceptado  formalmente  la competencia,  un   incumplimiento  protuberante de sus obligaciones de investigar seria e  imparcialmente  violaciones de derechos humanos o infracciones graves al Derecho  Internacional Humanitario.   

          En  esas  condiciones, bien puede concluirse que cuando se trata del  referido  motivo  de  revisión  compete  al demandante demostrar los siguientes  aspectos:   

1.  Que la providencia cuya autoridad de  cosa  juzgada  busca  removerse  haya decidido precluir la investigación, cesar  procedimiento   o   dictado   sentencia   con   el   fin   de   absolver  a  los  implicados.   

2.  Que  los  hechos  investigados  tengan  relación  con  violaciones de derechos humanos o infracciones graves al derecho  internacional humanitario.   

3.  Que  mediante decisión de una instancia  internacional   de   supervisión   y  control  de  derechos  humanos,  aceptada  formalmente  en  Colombia,  se  constató  un incumplimiento protuberante de las  obligaciones  del Estado Colombiano de investigar en forma seria e imparcial las  violaciones  de  derechos humanos o infracciones graves al derecho internacional  humanitario”.   

          Mutatis  mutandi,  la actividad probatoria  de  la  defensa  en  el  trámite  de  la  acción  de  revisión  deberá estar  encaminada a desvirtuar todos o algunos de tales tópicos.   

          Por  lo  mismo,  resultarán inadmisibles los medios probatorios que  se  aduzcan  con la pretensión de desvirtuar o establecer la responsabilidad de  los  ciudadanos  favorecidos  con  la  decisión cuya revisión se busca. Ese un  aspecto  que  deberá  debatirse en la respectiva actuación penal en el caso de  prosperar  la  causal  invocada,  pues  a la Corte cuando se trata de la aludida  causal  sólo  le  corresponde  resolver  si  es  o  no  procedente  disponer la  remoción   de   la   cosa   juzgada   y  ordenar  que  el  trámite  se  rehaga  “a    partir   del   momento   procesal   que   se  indique”,  conforme  lo tiene establecido el numeral  2º del artículo 227 del Código de Procedimiento Penal de 2000.   

          En  tales  condiciones, forzoso resulta concluir que la totalidad de  las  pruebas  pedidas  tanto  por  la  defensa  como  por el Ministerio Público  resultan manifiestamente impertinentes.   

          En  el  caso  del primero de esos sujetos procesales, se observa que  pretende  establecer  el  efectivo  proferimiento  de la providencia mediante la  cual  se  decretó  la  cesación  de  procedimiento  a  favor  de  PLINIO  RODRÍGUEZ  VILLAMIL, así como la  real  práctica  de  los  testimonios  con  apoyo  en  los cuales se adoptó esa  determinación,  es decir, los rendidos por los sargentos en retiro César    Augusto    Jiménez    Ruiz   y  David   Puentes   Ramírez.             

          La  legalidad  de  dichas  piezas  procesales  no constituye tema de  controversia  en  el presente caso, pues, contrariamente, se parte de la base de  que  tanto  la  cesación  de  procedimiento como los testimonios en mención se  surtieron  válidamente  dentro  del proceso y, es precisamente por eso, que con  la  acción  de revisión se busca la remoción de la cosa juzgada que ampara en  este momento a la mencionada decisión.   

         

          Ahora  bien,  con  las  inspecciones judiciales y declaraciones cuya  práctica    solicita  el  Procurador  Delegado,  se  aspira  demostrar  la  vinculación  del  Coronel  retirado  PLINIO RODRÍGUEZ  VILLAMIL,  así  como  de los suboficiales también en  retiro   César  Augusto  Jiménez  Ruiz  y  David  Puentes  Ramírez,  con  los  homicidios  perpetrados  en  las  personas de Martín  Calderón  Jurado,  Primitivo Silva Villamizar y  Valentín  Bastos Calderón,  lo  mismo  que  con  las amenazas dirigidas contra el Presbítero  Pedro  Elías  Joya  Aporte,  temas  atinentes  a  la  responsabilidad  que,  como se dijo, no corresponde ser  dilucidados  en el trámite de la acción de revisión, sino en el discurrir del  proceso  penal  si  la  Corte  ordena  su  reapertura  al  definir  la  presente  acción.   

          Baste  lo  dicho para que la Sala niegue, como lo hará, las pruebas  solicitadas por la defensa y el Ministerio Público.   

          No  obstante,  la  Corte  ordenará,  de  oficio,  el recaudo de las  siguientes probanzas:   

1.  Solicitar  a  la  Dirección de Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional  Humanitario  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  enviar  copia  autenticada,  o  con  las formalidades a que hubiese  lugar,  si  existieren, de los informes No. 32/91 (de fecha 16 de enero de 1992)  y  No.  32/92  (de  fecha  25 de septiembre de 1992), dictados en el caso 10.454  COLOMBIA.   

          2.   Por   intermedio   del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  solicitar  a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos comunicar a la Sala  si  dentro del caso 10.454 se ha emitido con posterioridad algún otro informe o  recomendación  o  si se dio traslado de dicho caso a la Corte Interamericana de  Derechos  Humanos.  De  haber  ocurrido  cualquiera  de  esas eventualidades, se  remitirá  a  la Sala copia autenticada de las decisiones provenientes de dichos  organismos internacionales.   

         

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

         1.-  NEGAR  la  práctica   de   las   pruebas  solicitadas  por  el  defensor  de  PLINIO  RODRÍGUEZ  VILLAMIL  y  por  el  Procurador   Primero  Delegado  para  la  investigación  y  juzgamiento  penal.   

         2.-   Por   secretaría   de  la  Sala,  ofíciese  al Ministerio de  Relaciones  Exteriores  para los fines señalados en la parte final del segmento  considerativo de la presente decisión.   

         

         Contra  esta decisión procede el recurso  de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JULIO ENRIQUE         SOCHA          SALAMANCA   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ             

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO         MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS                

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                           JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                   

                                     

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                                          JAVIER      ZAPATA  ORTÍZ   

      TERESA RUIZ NÚÑEZ   

        Secretaria   

    

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