30788(04-08-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 30788  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.  248  

Bogotá  D. C., cuatro (04) de agosto de dos  mil diez (2010).   

VISTOS  

Decide  la  Sala  acerca  de los fundamentos  lógicos  y  debida  argumentación  de  la  demanda  de casación presentada en  nombre  de  JAVIER ANTONIO CÁRDENAS ALZATE,  contra la sentencia del Tribunal Superior de Distrito Judicial de  Pereira   (Risaralda),  que  confirmó  la  emitida en el Juzgado Promiscuo del Circuito de Apía, por la que  fue  condenado  como  autor  de  los  delitos de acceso carnal y acto sexual con  menor  de  catorce  años,  cometidos cada uno en concurso homogéneo y a la vez  heterogéneo.   

HECHOS Y SÍNTESIS DE LO ACTUADO  

1. Según se extrae  del   proceso,   hacia   finales   de  junio  de  2001,  la  menor  M.        E.        S.        C.1  quien  para  entonces  tenía  nueve   años   de   edad,   llegó   a   vivir   a   la  casa  de  JAVIER  ANTONIO  CÁRDENAS  ALZATE  en  la  vereda   La   Sonora,  del  municipio  de  Pueblo  Rico  (Risaralda),  con  el fin de  ayudar  a  la  compañera  sentimental  de  éste, amiga de la progenitora de la  niña,  en  las  labores  domesticas,  situación  que  aquél  aprovechó  para  someterla  a  diversos actos lujuriosos que incluyeron la penetración vaginal y  oral  de  la pequeña con su asta viril, así como de la primera cavidad con los  dedos  de  la  mano,  maniobras  que ejecutó en distintas fechas durante el mes  que,  aproximadamente,  la  párvula  residió  en la aludida morada2.   

2. Tales sucesos se  descubrieron  dos  años después, cuando la infante superó las amenazas hechas  por  su  victimario  y  narró  lo  acontecido  a un tío de ella y a la esposa,  quienes  la llevaron a una sede del Servicio Seccional  de  Salud  de Risaralda, entidad en la que en presencia  de  una  psicóloga  de  esa  institución la joven reiteró los vejámenes, los  cuales  de inmediato fueron notificados a las autoridades por esa funcionaria, y  con  base  en  ello  el  25  de  junio  de  2003  se  inició la correspondiente  investigación3.   

3.   Luego   de  declarar,  el 11 de febrero de 2004, persona ausente al sindicado, y de resolver  de  manera  provisional  su  situación  jurídica  el  2 de marzo siguiente con  detención  preventiva  por  los  delitos  de  acceso  carnal  y  actos sexuales  abusivos  con  menor  de  catorce  años, el Fiscal Veintitrés Delegado ante el  Juzgado   Promiscuo   del  Circuito  de  Apía,  profirió  contra  CÁRDENAS  ALZATE resolución de acusación  por  las  señaladas  conductas  punibles,  y  el  titular  del  despacho citado  últimamente,  el  17  de  septiembre  de  ese año, emitió contra aquél fallo  condenatorio  por los cargos atribuidos; sin embargo, con ocasión de la acción  de  tutela interpuesta por el procesado una vez fue capturado para la ejecución  de  la  sanción,  el  Tribunal Superior de Pereira, mediante decisión de 30 de  agosto  de  2006, resolvió el amparo a favor del precitado al encontrar que fue  indebidamente  vinculado  y  ordenó  la  nulidad  de  todo  lo actuado desde el  referido           acto           procesal4.   

4. En consecuencia,  el  expediente  regresó a la Fiscalía Veintitrés Seccional de Apía a efectos  de  enmendar  el  yerro,  como  en  efecto  se  procedió  bajo la dirección de  funcionarios  distintos  de  aquél  que inicialmente adelantó la instrucción.  Así,    tras   recibir   indagatoria   a   CÁRDENAS  ALZATE  y resolverle la situación jurídica de manera  provisional,  el  29  de diciembre de 2006 se dictó contra éste acusación por  las  conductas punibles otrora imputadas, de acuerdo con los artículos 26, 303,  305  y  306,  numerales 2 y 5, del Decreto Ley 100 de 1980, pliego de cargos que  alcanzó   ejecutoria  material  el  16  de  enero  de  2007  dado  que  no  fue  impugnado5.   

5.   La   causa  correspondió  nuevamente  al  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de Apía, cuyo  titular,  en principio, rehusó tramitarla aduciendo que podía concurrir en él  una  causal  de impedimento (Ley 600 de 2000, artículo  99-6)   por   haber   emitido  la  primera  sentencia  invalidada,  manifestación  que  su  homólogo  de La  Virginia                  (Risaralda)  consideró  infundada, siendo  resuelto  en  ese  mismo  sentido  tal  conflicto de competencia por el Tribunal  Superior  de  Pereira,  en  pronunciamiento  de  6  de marzo de 20076.   

Surtido  a  cabalidad  el  debate  oral  y  público,  el  18  de  julio  de  2007  el juez de conocimiento dictó sentencia  condenatoria  contra el procesado por los delitos atribuidos en la acusación, y  en   tal   virtud   le   impuso   la   pena   principal   de  cien  (100)  meses de prisión y la accesoria de  inhabilidad  para  el  ejercicio  de derechos y funciones públicas por el igual  lapso,  así  como  la  obligación  civil  de  repagar  los  perjuicios morales  ocasionados     a     la     víctima,     tasados    en    cien    (100)  salarios mínimos mensuales legales  vigentes7.   

6.  Del  expresado  fallo    apeló    el    defensor    de    CÁRDENAS  ALZATE,  y  el Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Pereira  lo  confirmó  mediante  el  suyo  de 9 de junio de 2008, decisión  contra  la  que  el  mismo  sujeto  procesal  interpuso y sustentó en tiempo el  recurso      extraordinario     de     casación8.   

LA DEMANDA  

Luego  de  un  recuento  extenso del devenir  procesal,  la  defensora  del  condenado  propone un cargo con base en la causal  tercera  de  casación prevista en el artículo 220 del Decreto 2700 de 1991, en  armonía con los artículos 1 y 304 de dicha codificación.   

Como  normas  procesadles que dejaron de ser  consideradas  por  el ad-quem cita los artículos 1, 2  y  10  del  aludido  Código  de  Procedimiento Penal,  relativos  al  debido  proceso,  la  presunción  de inocencia y el principio de  favorabilidad.   

Sostiene que el vicio denunciado consiste en  que,  tras  la decisión de tutela que invalido el proceso desde la declaración  de  ausencia  de su defendido, la actuación se rehizo, tanto en la instrucción  como  en  el  juicio,  por los mismos funcionarios, esto es, los titulares de la  Fiscalía  Seccional  Veintitrés  y el Juzgado Promiscuo del Circuito de Apía,  circunstancia  que  en  criterio  de  la  asistencia  letrada  comporta un grave  atentado  al  derecho  de  defensa, pues éstos ya habían expresado su opinión  acerca  de  lo  que  era  objeto  de  debate, y por lo tanto concurría en ellos  causas impeditivas para conocer por haber comprometido su criterio.   

Con  base  en  lo anterior solicita casar la  sentencia  impugnada  y en su lugar decretar la nulidad del proceso, para que se  surta   en   un   marco   de   legalidad   y   con   observancia  de  todas  las  garantías.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  Necesario  es  recordar  que,  en  cualquier  régimen, la casación  atiende  a  unos  fines  superiores  cuales  son  la reparación de los agravios  inferidos  con  la  sentencia recurrida a las prerrogativas fundamentales de las  partes  o  intervinientes, la efectividad del derecho material y la unificación  de  la  jurisprudencia (Ley 600 de 2000, articulo 206;  Ley 906 de 2004, artículo 180).   

Sin embargo, ello de ninguna manera significa  que  este  mecanismo  sea  de libre configuración, desprovisto de todo rigor, y  que  tenga  como  finalidad  reabrir  un  espacio  procesal  semejante al de las  instancias  para prolongar el debate respecto de los puntos que han sido materia  de  controversia, pues ha de resaltarse que mediante la proposición del recurso  el  censor  debe  sujetarse  a  las  causales  taxativamente  señaladas  en  el  ordenamiento  procesal  y  con  observancia  de  los  presupuestos  de lógica y  argumentación  inherentes  a cada una, persuadir a la Corte de que con el fallo  de  segunda  instancia  se  ha  originado  el  quebranto  de  alguna de aquellas  finalidades.   

En efecto, dado que el recurso extraordinario  de  casación  es  de  naturaleza  rogada  y  está  sometido  al  principio  de  limitación,  la  demanda  tiene  que elaborarse con el debido acatamiento a los  requisitos  establecidos  en el artículo 212 de la Ley 600 de 2000 (Decreto  2700  de  1991,  artículo  225),  esto  es,  respetando las reglas de formulación, desarrollo y demostración del  cargo  o  los cargos de que trata el artículo 207 de la misma obra (artículo 220 ibídem).   

Esas  exigencias  no  rinden  tributo  a  un  insustancial   formalismo,   sino  que  guardan  armoniosa  dependencia  con  el  carácter  restringido  de  este  instrumento de impugnación extraordinario, en  cualquiera  de  sus  modalidades,  en  el  que  la  pretensión  de  examinar la  legalidad  y constitucionalidad del fallo atacado no puede quedar circunscrita a  un  escrito  de  libre  formulación,  sino  que,  por  el contrario, debe estar  respaldada  por  un  contenido  mínimo  de  claridad  y  coherencia que permita  entender  el  vicio  o los vicios que se denuncian, así como la identificación  de sus consecuencias.   

2. Tratándose de la  causal  tercera  de  casación,  bajo  cuya  egida  son susceptibles de proponer  vicios   sustanciales   con   capacidad  de  enervar  la  actuación,  bien  por  desconocimiento   del  debido  proceso  o  ya  por  lesión  de  otra  garantía  fundamental  cuyo restablecimiento sólo pueda hacerse retrotrayendo el trámite  a  un  determinado  estadio,  si  bien la jurisprudencia ha consentido en que su  demostración  suele  no ser tan estricta como la exigida para los otros motivos  de  impugnación  extraordinaria, de todas formas es necesario que el demandante  observe  reglas  lógicas,  sumadas  a la claridad y precisión acerca del vicio  que  denuncia,  siendo  su  obligación  observar  y  acatar  los principios que  orientan  la declaración y convalidación de las nulidades, en particular el de  transcendencia,  por  cuya  virtud le asiste el deber de acreditar objetivamente  la  anomalía  alegada y demostrar su injerencia desfavorable en el fallo, en el  entendido  de  que al no existir otra manera de desagraviar el derecho afectado,  es perentoria la nulidad de todo o parte de lo actuado.   

En  el asunto que concita la atención de la  Sala  esas exigencias no fueron satisfechas por la demandante en el único cargo  formulado  al  amparo  del artículo 220-3 del Decreto 2700 de 1991 (norma  de  contenido  semejante al artículo 207-3 de la Ley 600 de  2000),  pues no precisa cuál es el motivo invalidante  que  gobernará el pretendido ataque, sino que se limita a enunciar el artículo  304  de  la  citada  codificación penal adjetiva, en el que de manera genérica  están  consagradas  como  eventuales  causas de nulidad la falta de competencia  del   funcionario   judicial,   la   comprobada  existencia  de  irregularidades  sustanciales  que  afecten  el  debido proceso, y la violación del derecho a la  defensa.   

Ignoró  la  recurrente  que cada uno de los  hipotéticos  escenarios de infracción aludidos en la norma, está erigido como  fuente  autónoma  de  nulidad  y  que  por  lo  mismo ostentan características  ontológicas  y  jurídicas distintas, y que si bien es cierto en un determinado  contexto  podría  configurarse el desconocimiento de los tres, es al demandante  a  quien  le  corresponde  la  carga  de  explicar  si una sola es la situación  anómala   que   causa   agravio   a   dichos  enunciados,  o  si  se  trata  de  irregularidades   distintas  que  conspiran  contra  estos,  caso  en  el  cual,  atendiendo  los  principios  de  prioridad  y  trascendencia,  tiene el deber de  señalar  cuál  afecta  en  mayor  medida el proceso, debiéndola proponer como  principal     y    las    demás,    en    orden    de    progresividad,    como  subsidiarias.   

La indeterminación de la censura tampoco es  superada  por la demandante en la sustentación del reproche, ya que al intentar  construir  una  proposición  jurídica  que armonice con la causal de casación  invocada,  cita como normas inobservadas, entre otros, los artículos 2 y 10 del  Decreto  2700 de 1991, relativos a la presunción de inocencia y al principio de  favorabilidad,  sin  articular  un  desarrollo  lógico argumental que demuestre  como  en  la valoración fáctica contenida en los fallos o en el discernimiento  jurídico  plasmado  en  los  mimos  se  pudo  incurrir  en  un  agravio de esas  garantías,  con  repercusión tal que obligue a la invalidación de lo actuado,  según lo reclama la censora.   

En últimas, buscando dotar de algún sentido  al  cuestionamiento,  si  se acepta que la réplica es por violación del debido  proceso,  conforme  a la invocación del artículo 1 del Decreto 2700 de 1991, y  atendiendo  la expresa alegación de la memorialista en el sentido de que, luego  de  la  nulidad por indebida vinculación de su defendido alcanzada a través de  un  fallo  de  tutela,  la  actuación  debió  ser reelaborada por funcionarios  distintos  de  los  que  inicialmente  intervinieron  en la instrucción y en el  juzgamiento,   la   queja   carece  de  trascendencia  por  las  siguientes  dos  elementales razones:   

En   primer   lugar,  porque  revisado  el  expediente  no  es verdad, como se afirma en la demanda, que luego se sobrevenir  la  nulidad  de  acuerdo  con  lo  ordenado  por  el  juez  de  tutela,  la fase  instructiva  hubiese  sido  repuesta  por  el  mismo  funcionario, y a efecto de  constar  tal falta de objetividad de la defensora es suficiente con observar los  nombres   del   que   suscribió   el   primer   pliego   de  cargos9, el de aquél  que    asumió    el    trámite    luego   de   la   definición   del   amparo  constitucional10,    y    de    quien   finalmente   emitió   la   resolución   de  acusación11  que  gobernó  el  proceso  hasta el proferimiento de la sentencia  ahora    cuestionada,    para    concluir    que   se   trató   de   diferentes  fiscales.   

En  segundo término, porque así se hubiese  tratado  de  los  mismos  funcionarios, como efectivamente ocurrió en el juicio  (etapa  en la que el juez, en procura de garantizar la  imparcialidad,   hizo  la  respectiva  manifestación  de  impedimento  que  fue  declarada  infundada),  ello en manera alguna se erige  en  un  atentado  contra  el  debido  proceso  o el derecho de defensa, como con  acierto  lo  puntualizó  el  Tribunal  al  desatar  el conflicto de competencia  suscitado  por  esa  circunstancia,  y posteriormente lo reiteró al resolver el  recurso  de apelación al fallo de primer grado, pues, como reiteradamente lo ha  sostenido  la  jurisprudencia de esta Sala, la opinión que se erige como motivo  impediente  es  la  expresada  por  el  funcionario  por  fuera del proceso y no  aquella  emitida  en  el  ejercicio  de  las  funciones  atribuidas  por la ley,  exceptuando  los  eventos de ser quien suscribe la providencia cuya revisión se  trata   y   el   de   haber  fungido  el  juez  como  fiscal  dentro  del  mismo  asunto.   

Por  otra  parte,  pero  en relación con lo  mismo,  hay  que  destacar  que  así  el  juez  de  primer  grado no se hubiese  declarado  impedido,  ese  hecho  tampoco  ocasionaría la nulidad de lo actuado  puesto  que  los  motivos  que  permiten  la  activación  de  ese  instituto no  transforma  los  extremos  determinantes  de  la  competencia,  vale  decir,  su  configuración  no  altera  la naturaleza del hecho, no muta el territorio donde  sucedió   y   no   le   quita   o   le   da   el   carácter   de   aforado  al  justiciable.   

Es  más,  en  la  misma  hipótesis, si los  sujetos   procesales  tampoco  hubiesen  recusado  al  funcionario  —en  este caso con base en el artículo  99-4   de   la   Ley   600   de  2000,  la  causal  que  tácitamente  alude  la  demandante—,  tampoco  se  ocasionaría  vicio  alguno con capacidad de anular el proceso por lesión a los  principios   de   favorabilidad   o   presunción   de   inocencia  —reclamados    sin    sustento    por  memorialista—,  ya que en  tal  caso  la  deficiencia  estaría  convalidada, sin perjuicio de que en otras  etapas,  bien  en  el  recurso  de  apelación  o  ya  en el de casación, pueda  intentarse  demostrar  los efectos dañosos de las garantías o de los cimientos  procesales,   originados   en   posibles   actos   arbitrarios  del  funcionario  —en la valoración de las  pruebas  o  en  aplicación del derecho—  que  no  se  declaró y que tampoco fue reconvenido por las partes  para apartarse del conocimiento del asunto.   

3. Conclusión: la  recurrente   no   demostró   con   claridad,   precisión   y   objetividad  la  configuración   de  un  vicio  susceptible  de  constituir  un  atentado  a  la  estructura  del  proceso  o cualquier otra garantía fundamental del acusado, de  suerte  que  ante  el  precario  alcance e insubsanable falta de rigurosidad del  cargo,  obligado resulta insistir en que en esta sede extraordinaria, en orden a  la  admisión  del escrito de casación, antes que exigencias formales lo que se  reclama   es   la  presentación  de  planteamientos  lógicos  y  concluyentes,  orientados  a  formular  y  demostrar,  con  trascendencia  sustancial,  que  la  declaración  de  justicia  objeto  de impugnación, la cual arriba ungida de la  doble  presunción de legalidad y acierto, se profirió al interior de un juicio  viciado  de  nulidad por graves irregularidades, o se fundó en errores de hecho  o  de  derecho manifiestos, falencias claramente diferenciadas en sus contenidos  materiales,  alcances y efectos, y que reclaman el correspondiente control legal  o constitucional y los necesarios correctivos.   

Cuando en la demanda de casación, que no es  de  libre factura, se desatienden los requerimientos lógicos y de trascendencia  orientados  a  derruir  las disposiciones de las sentencias de primera y segunda  instancias,  imbricadas  como  unidad jurídica inescindible en todo aquello que  no  se  contradicen,  o  cuando  se  yerra  en  señalar  de  manera  lógica  y  concluyente  el  objeto  de  lo censurado, la consecuencia procesal inmediata no  puede  ser  otra  que  su  inadmisión, por la manifiesta ausencia de requisitos  para  una  adecuada  fundamentación, al tenor de lo normado en el artículo 213  de la Ley 600 de 2000.   

Lo anterior no impide a la Sala precisar que  no  observa  que  con  ocasión del trámite procesal y o del fallo impugnado se  hubiese    configurado    violación    de    derechos    o    garantías    del  procesado    CÁRDENAS  ALZATE, como para que sea necesario el ejercicio de la  facultad  legal  oficiosa  que  le  asiste  para conjurar atentado alguno de esa  estirpe.   

En  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

NO   ADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  en  nombre  de  JAVIER    ANTONIO    CÁRDENAS    ALZATE.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                              SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                                                AUGUSTO   J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE  LUÍS  QUINTERO  MILANES                              YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                                                                JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  El  nombre  de  la  víctima  se  mantiene  en reserva de acuerdo con la Ley 1098 de  2006, artículo 47.   

2  Cuaderno original # 1, folios 9-11, 14 y 32-36.   

3  Ibídem, folios 1-8, 12, 13, 29-31, 39 y 42-46.   

4  Ibídem,  folios  47-49,  51-57,  59,  63-70,  87-95, 99-105, 123-133, 166-174 y  186-201.   

5  Ibídem,  folios 202, 204, 207-210, 217-221 y 294. Cuaderno original # 2, folios  326-331 y 339.   

6  Cuaderno  original  # 2, folios 346-350 y 353-354. Cuaderno original # 3, folios  2-6.   

7  Cuaderno original # 2, folios 420-441.   

8  Ibídem,   folios   457-462.   Cuaderno   original  #  4,  folios  4-25,  34,  y  43-53.   

9  Cuaderno original # 1, folios 63-70.   

10  Ibídem, folio 204-295.   

11  Cuaderno original # 2, folios 326-331.     

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