30560(27-10-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30560  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

   

Magistrado Ponente  

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS   

Aprobado   acta   N°  309   

Bogotá,  D.  C.,   veintisiete (27) de  octubre de dos mil ocho (2008).   

V    I   S   T   O  S   

La  Corte  resuelve  la solicitud de pruebas  elevada  en  el  trámite  de extradición del ciudadano colombiano GERARDO         ANTONIO         AGUILAR         RAMÍREZ.   

A  N  T  E C E D E N T E  S   

1.  El Gobierno de los Estados Unidos de  América,  mediante  Nota  Verbal  número  2537 del 5 de septiembre del año en  curso,   a  través  de  su  Embajada  en  Colombia,  solicitó  formalmente  la  extradición  del  ciudadano colombiano Gerardo Antonio  Aguilar Ramírez.   

2.     Mediante    oficio   número  OFI08-26978-DIJ-0100  del  9  de septiembre del presente año, el Ministerio del  Interior  y  de  Justicia,  luego  de  considerar  perfeccionado  el expediente,  remitió   la  documentación  relacionada  con  la  solicitud  de  extradición  presentada, demandando de la Corte el respectivo concepto.   

3.  La normatividad que rige al presente  trámite  es  la  contemplada  en  el  Capítulo  II  del Libro V del Código de  Procedimiento  Penal  (Ley  906 de 2004), en la  medida que no existe en el  momento  convenio  aplicable que regule el  asunto, como así lo conceptuó  el  Jefe  de  la  Oficina  de  Asesoría  Jurídica del Ministerio de Relaciones  Exteriores,  según  oficio  número  OAJ.E.  1812  del 8 de septiembre de 2008,  quien  además  certificó que  la  documentación  del  expediente  procedente  de  la  Embajada de los Estados  Unidos  de  América,  fue  presentada  “debidamente  autenticada”.   

SOLICITUD  DEL   DEFENSOR   

Corrido el traslado de que trata el artículo  500  del  Código  de Procedimiento Penal, el defensor del requerido, en escrito  presentado  dentro  del  término legal, solicita la práctica de las siguientes  pruebas:   

1.   Que  se  oficie  a  las Fiscalías  Quinta,  Dieciocho,  Diecisiete  y  Novena  Especializadas  de Bogotá, para que  certifiquen  la  existencia  de  los  procesos radicados bajo los números 009A,  1175A,  59522  y  63659,  respectivamente,  los cuales se adelantan en contra de  Gerardo    Antonio    Aguilar   Ramírez,  e  indiquen  el  estado  de  los  diligenciamientos,  los delitos  imputados,  si  se  han  proferido  las  respectivas  sentencias y, por último,  expidan copias de las resoluciones de fondo.   

2.  Que se oficie a los juzgados penales  del  circuito  especializados de Villavicencio, con el fin de que remitan copias  autenticadas  de  las  sentencias  condenatorias  que  se  hayan proferido o que  estén por proferirse en contra de su procurado.   

3.   Que  se  oficie  a  la  Fiscalía  Doscientos  Cincuenta  y  Una Delegada ante el Ejército Nacional, con el objeto  de  que  certifique  si  Aguilar Ramírez se  requiere  en  el  sumario N° 67541 o en cualquier otro proceso,  indicándose el estado de los mismos.   

4.   Que  se  oficie  al  Departamento  Administrativo  de  Seguridad  (D.  A.  S.), para que certifique si su procurado  registra  salidas  del  país.  En  caso  afirmativo, que especifique en cuantas  oportunidades, en qué épocas y hacia cuáles países.   

Indica el memorialista que con dichas pruebas  pretende       demostrar,      “entre      otros  aspectos”,   que  Aguilar  Ramírez   “está  siendo  investigado  y  juzgado  en  Colombia  en los procesos mencionados y que ha sido  condenado  al  menos en una de esas actuaciones y que muchos de los hechos a que  se  refieren  los  sumarios y procesos corresponden a los mismos por los que los  Estados   Unidos   está   pidiendo   la   extradición   de   mi  representado,  presentándose  una  violación  al  principio  de  non  bis in idem”.   

También indica que como los hechos imputados  en  Colombia  y  en los Estados Unidos “ocurrieron en  vigencia  de  la  legislación anterior, entre cuyos requisitos para conceder la  extradición  exigía  la no existencia de condenas o procesos penal vigentes en  Colombia,  pretende  la  defensa  probar  que hay condenas y procesos penales en  trámite  en  Colombia donde mi defendido debe responder y eventualmente reparar  a las víctimas en caso de condena”.   

Además, quiere demostrar que su procurado no  ha  viajado  a  los  Estados Unidos y, por tanto, es imposible que haya cometido  delitos en ese país.   

5.   Que  se  oficie  a  la  Comisión  Nacional  de Paz y a la Conferencia Episcopal Colombiana para que conceptúen si  “ante   un  eventual  intercambio  humanitario  y/o  acuerdo   de  paz  con  las  FARC  EP,  la  presencia  del  señor  Aguilar            Ramírez      es     necesaria     en  Colombia”.   

Pretende  demostrar  que  en  Colombia  es  indispensable  un  intercambio  humanitario y/o un tratado de paz, lo que impone  la  necesaria  presencia de su defendido en Colombia, motivo por el cual resulta  “inconveniente     su    extradición”.   

6.  Que se reciban las declaraciones de  la  Senadora  Piedad  Córdoba,  de  la  doctora  Ingrid Betancurt Pulecio y del  señor  Carlos  Lozano,  a  fin  de que indiquen si ante un eventual intercambio  humanitario  y/o  acuerdo  de  paz  se  requiere  la  presencia de su defendido.   

Sostiene   que   con   dichos  testimonios  demostrará  que  “no es conveniente ni procedente la  extradición  del  señor Aguilar Ramírez”,  pues el mismo puede cumplir un papel importante en el eventual  proceso de intercambio humanitario.   

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

Teniendo  en  cuenta  que  el concepto de la  Corte  acerca  de  la  viabilidad  o  no de la extradición, se fundamenta en la  demostración  plena  de la identidad del solicitado, en la validez formal de la  documentación  presentada,  en  el  principio de la doble incriminación, en la  equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero y, cuando fuere el  caso,  en  el  cumplimiento de los tratados públicos, según así lo dispone el  artículo  502 del Código de Procedimiento Penal de 2004, necesario es entonces  que  las pruebas solicitadas tengan estricta relación con dichos aspectos y que  así lo sustente el peticionario.   

Por lo tanto, lo concerniente a la aducción  y  práctica  de  pruebas  se  rigen  por las reglas generales que establecen la  admisibilidad  por  razón  de su conducencia, como se ha venido resolviendo por  la  Corte, lo que significa que serán inadmitidos los medios de convicción que  no  conduzcan  a  evidenciar  o a enervar los fundamentos del concepto o los que  versen   sobre   hechos   notoriamente   impertinentes   y  los  manifiestamente  superfluos.   

Consecuente con lo dicho, la Sala negará las  pruebas  solicitadas  por  el  defensor  del  ciudadano  colombiano Gerardo  Antonio  Aguilar Ramírez, por las  siguientes razones:   

En   lo  que  respecta  a  los  medios  de  convicción  de que tratan los numerales 1°, 2° y 3°, a través de los cuales  la  defensa  pretende  demostrar  que a su representado se le está investigando  y/o  juzgando  en  Colombia  por  los mismos hechos sobre los cuales se apoya la  solicitud  de  extradición,  no  resultan procedentes, toda vez que la eventual  trasgresión  del  principio  non  bis  in  idem  no  es tema que le corresponda  examinar  a la Corte en el concepto que habrá de emitir, en la medida en que su  estudio  concierne  al  Gobierno  Nacional  para  decidir  si  concede  o  no la  extradición,   en   el  evento  de  que  dicho  concepto  sea  favorable.    

Sobre este puntual tema la jurisprudencia de  la  Sala ha indicado de manera reiterada que “tampoco  es   fundamento  del  Concepto  que  ha  de  rendir  la  Corte  el  tema  de  la  jurisdicción  del  Estado  requirente.  El  análisis  que  la ley señala debe  hacerse  de  la documentación es meramente formal, lo que excluye temas como el  que  el  requirente pretende que se pruebe. Ese aspecto -el de la jurisdicción-  también  le  corresponde  al  Gobierno  Nacional  como  parte de su facultad de  extraditar.  Ese  precisamente  es el tema al que hacía referencia el declarado  inexequible  artículo  527  del Código de Procedimiento Penal, cuando ordenaba  que  ‘no habrá lugar a la  extradición  cuando  por  el  mismo  hecho la persona cuya entrega se solicita,  haya     sido     o     esté    siendo    juzgada    en    Colombia’.  En  tales  casos  la  jurisdicción  colombiana  ha  sido  ejercida   -‘ha     sido     juzgada’-      o     se     está     ejerciendo     -‘está   siendo   juzgada’-,   y   por  ello  no  hay  lugar  a  extradición  en  cuanto  en cualquiera de esos dos supuestos de hecho, ya se ha  definido  que  la República de Colombia tiene jurisdicción sobre el hecho y la  autoridad  judicial  que  actúa  en  su nombre ha obrado de conformidad. En tal  situación   la   concesión   de  la  extradición  significaría  declinar  la  jurisdicción  nacional  en favor del Estado extranjero al que se prefiere en el  juzgamiento  del  hecho  que  ya había sido juzgado en Colombia o que lo estaba  siendo.  Pero  el  análisis  de  los  supuestos  de  hecho  que conduzcan a esa  conclusión  le  corresponde  al  Gobierno  Nacional  por  mandato expreso de la  Constitución  y  la ley, pues esa es la autoridad encargada del ejercicio de la  soberanía    exterior    y    de    la    dirección    de    las    relaciones  internacionales”.1   

En  fin,  la  prohibición  contenida  en el  principio  denominado non bis in idem en que se apoya la defensa, por cuanto que  su  defendido es o fue juzgado por las autoridades colombianas, lo que no haría  viable  investigarlo  y  juzgarlo  nuevamente por la autoridad extranjera, es un  aspecto  que, como se indicó, le compete al Gobierno Nacional, específicamente  al  Presidente  de  la  República  como  autoridad  competente  para decidir si  concede,  niega  o  difiere  la  extradición,  sin  dejar pasar por alto que la  circunstancia  que hacía improcedente la extradición relativa a que la persona  solicitada  estuviera  o  hubiese sido juzgada en Colombia por los mismos hechos  que  es  requerida,  que  preveía el artículo 565 del Decreto 2700 de 1991, el  cual  era  aplicable  por  virtud  de  la  declaratoria  de  inexequibilidad del  artículo  527  de  la  Ley  600  de  2000,  no  fue  reproducida  en  el  nuevo  ordenamiento procesal de la Ley 906 de 2004.   

En  consecuencia,  las citadas pruebas no se  decretarán.   

Por  improcedente  tampoco se accederá a la  práctica  de  la  prueba indicada en el numeral 4°, la cual está encaminada a  demostrar  que  su  representado  no  ha  viajado a los Estados Unidos y, por lo  mismo,  es imposible que haya cometido delitos en ese país, pues surge evidente  que  la  argumentación que sustenta la petición de la defensa está dirigida a  cuestionar  tanto  la  autoría  y  responsabilidad de su prohijado Aguilar   Ramírez  frente  a  los  cargos  imputados  y  por  los  cuales se sustenta la solicitud de extradición, aspecto  sobre  el  cual  la  Sala  no  tiene  competencia,  ya que la misma recae en los  tribunales del país requirente.   

Sobre  este  cuestionamiento,  es  necesario  recordar     que    la  labor    de   la   Sala  se  centra,  exclusivamente,  en emitir el respectivo  concepto  dentro  de  los precisos parámetros que estatuye el artículo 502 del  Código  de Procedimiento Penal, sin que esté contemplado el de estimar y el de  valorar  los  elementos de juicio en que se apoya la petición de extradición y  los  cargos  que  se  imputan  en el respectivo indictment, pues, de hacerlo, se  estaría  entrometiendo en la soberanía y en la jurisdicción de los tribunales  del  Estado solicitante, por lo que dichos aspectos deben discutirse al interior  del proceso.   

En efecto, la Corte ha sido clara en afirmar  que  “la extradición no corresponde a la noción de  un  proceso  judicial  en  el  que  se  juzgue  la conducta de aquél a quien se  reclama  en  extradición,  sino  que  obedece  a un instrumento de cooperación  internacional  previsto normativamente (Convención, Tratado, Convenio, Acuerdo,  Constitución  o ley, según el caso), con la finalidad de evitar la evasión de  la  acción  de  la  justicia  por  parte  de quien ha realizado comportamientos  delictivos  escondiéndose  en  territorio  sobre el cual carecen de competencia  las  autoridades  jurisdiccionales que solicitan su presencia, y pueda responder  personalmente  por  los  cargos  que  le  son  imputados  y por los cuales se le  convocó a juicio criminal.   

“Debido a ello, en  su  trámite  no tienen cabida cuestionamientos relativos a la validez o mérito  de  la  prueba recaudada por las autoridades extranjeras sobre la ocurrencia del  hecho,    el    lugar    de   su   realización   (en  principio),  la  forma de participación o el grado de  responsabilidad  del encausado; la normatividad que prohíbe y sanciona el hecho  delictivo;  la  calificación  jurídica  correspondiente;  la  competencia  del  órgano  jurisdicente; la validez del trámite en el cual se le acusa; o la pena  que  le  correspondería  purgar  para  el  caso  de  ser  declarado  penalmente  responsable;   pues  tales  aspectos  corresponden  a  la  órbita  exclusiva  y  excluyente   de  las  autoridades  del  país  que  eleva  la  solicitud,  y  su  postulación  o controversia debe hacerse al interior del respectivo proceso con  recurso  a  los  instrumentos dialécticos que prevea la legislación del estado  que  formula  el pedido”.2   

Por   consiguiente,  el  medio  de  prueba  solicitado por la defensa no se decretará.   

Por último, las pruebas relacionadas en los  numerales  5° y 6°, mediante las cuales pretende el memorialista demostrar que  la  presencia  de  Gerardo  Antonio  Aguilar  Ramírez  en       Colombia       es       “necesaria”  frente  a un “eventual  intercambio humanitario y/o acuerdo de paz con las FARC EP  ”,   por   lo   que   su  extradición  resultaría  “inconveniente”, tampoco  se  decretarán  por  no  reunir  los presupuestos de conducencia y pertinencia,  toda  vez  que aquellos temas no hacen parte de los aspectos sobre los cuales la  Corte  debe  fundar el concepto que ha de emitir, además de que la conveniencia  o  no  de  la  extradición  del  requerido por razón de un posible intercambio  humanitario  o  de  un eventual proceso de paz, son asuntos de exclusivo resorte  del  Gobierno  Nacional  en  cabeza  del  Presidente  de la República y, por lo  mismo,   es   el  competente  para  decidir  si  concede,  niega  o  difiere  la  extradición por razón de dichos motivos.   

En síntesis, las pruebas solicitadas por el  defensor del solicitado en extradición no se decretarán.   

Como  la  Corte  no  observa la necesidad de  ordenar  pruebas  de  oficio, dispondrá que se de traslado a los intervinientes  por  el  término  de  cinco días, para que, si a bien lo tienen, presenten sus  alegaciones,  de  conformidad  con el inciso final del artículo 500 del Código  de Procedimiento Penal.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

1.          NEGAR    la    práctica   de     las     pruebas     pedidas     por     el   defensor    del   solicitado  en  extradición,  ciudadano  colombiano  GERARDO    ANTONIO    AGUILAR   RAMÍREZ.   

2.     Ejecutoriada   la   presente  providencia,  conforme  lo dispone el artículo 500 del Código de Procedimiento  Penal,  córrase traslado por el término de 5 días, para que las partes, si lo  estiman a bien, presenten las alegaciones respectivas.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

EXCUSA JUSTIFICADA  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

                                                                                                                                PERMISO   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO                         

                              PERMISO   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                    

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1 Ver,  entre  otros,  rad  16309, auto del 18 de enero de 2002; rad. 19963, auto del 21  de  enero de 2003; rad. 21989, auto del 9 de junio de 2004; rad. 22072, auto del  1°  de  septiembre  de  2004;  rad.  24878,  auto  del  3  de  octubre de 2006.   

2 Ver,  entre otros, concepto del 8 de agosto de 2000.     

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