30544(08-10-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30544  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                     Aprobado  Acta No. 288                                                                                                        Magistrado Ponente:   

                                     Dr. JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTINEZ   

Bogotá  D.  C.,  ocho de octubre de dos  mil ocho.   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  discrecional  presentada  por  el  defensor  de  Edilberto     Escobar     Pulgarín    contra  la  sentencia  dictada por el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Cali  el  14  de  marzo  de  2008,  mediante  la cual confirmó la  proferida  el  16  de noviembre de 2007 por el Juzgado Veinte Penal del Circuito  de  la  misma  ciudad,  que  condenó al procesado por el delito de omisión  de  agente retenedor o recaudador.   

Hechos.  

Se    toman    del   fallo   de   segunda  instancia:   

“El  21 de marzo de 2003, el representante  del  Grupo  Interno  de  Trabajo  de  la  Unidad Penal de la DIAN, denunció que  EDILBERTO  ESCOBAR  PULGARIN,  en  su condición de representante legal de INAPA  LTDA.,  no  consignó  las  sumas  que recibió por concepto de retención en la  fuente  correspondientes a los períodos Nos.8 y 9 de 2000; 1, 2, 5, 6, 7, 8, 9,  10,   11  y  12  del  2001;  y  2  y  3  del  2002,  los  cuales  ascendieron  a  $41’538.000”.   

Actuación  procesal  relevante.   

1.  La fiscalía abrió investigación formal  por  estos  hechos,  vinculó  al  proceso  mediante  indagatoria a Edilberto  Escobar  Pulgarín,  y el 29 de  julio  de  2003  calificó  el mérito probatorio del sumario con resolución de  acusación  en  su  contra por el delito de omisión de  agente  retenedor,  descrito  en  el artículo 402 del  Código   Penal.   Esta   decisión   causó   ejecutoria  el  28  de  noviembre  siguiente.1   

2.  El  16  de  noviembre de 2007, el Juzgado  Veinte  Penal del Circuito de Cali condenó a Edilberto  Escobar  Pulgarín  a la pena principal de 42 meses de  prisión     y    multa    de    $76’958.000,  y  la  accesoria  de  inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones públicas por un término igual a  la pena privativa  de  la  libertad,  como  autor  responsable  del delito imputado en el pliego de  cargos.  Las  defensa apeló este fallo, siendo confirmado por el Tribunal el 14  de          marzo          de          2008.2    

La         demanda.   

Con  fundamento  en  la  causal  tercera  del  artículo  207 de la Ley 600 de 2000, el demandante acusa la sentencia impugnada  de  haber  sido dictada en juicio viciado de nulidad, por errónea calificación  de  la  conducta,  por  cuanto  los hechos investigados estructuran el delito de  abuso     de    confianza    calificado,  descrito  en el artículo 250.3 de la Ley 599 de 2000, y no el de  omisión     de     agente    retenedor.    

La   selección   equivocada  de  la  norma  sustancial  afecta  una  garantía  fundamental,  por  cuanto  viola  el  debido  proceso.  “Tanto  el  fallador de primera como de segunda instancia, emitieron  sus  fallos  sin  advertir ni percatarse del vicio plasmado en la resolución de  acusación  y  ese  vicio  se  mantuvo  en ambos fallos y es por ello, que ambas  sentencias se dictaron en un juicio viciado de nulidad”.   

La Fiscalía, en la resolución de acusación,  se  aparta  inclusive  del concepto del Ministerio Público, quien en su alegato  de  conclusión  le  advierte  que  la  conducta  que  se estructura no es la de  omisión  de  agente retenedor, sino la de peculado por apropiación en concurso  homogéneo de delitos,   

“Hace  la salvedad el Ministerio Público,  que  la  resolución  de  acusación debe darse en aplicación del artículo 133  del  Decreto  100  de  1980,  inciso  segundo,  en  razón  a que se presenta un  concurso  homogéneo  de  delitos  y  que  lo  dejado  de pagar no supera los 50  salarios  mínimos  legales mensuales para la época de los hechos y por ende es  más favorable que el artículo 402 del Código Penal.   

“En  términos  generales  esta  Delegada  comparte  los  planteamientos  esbozados  por el agente del Ministerio Público,  especialmente  en lo que toca a la valoración probatoria y conclusión final de  decretar  resolución de acusación; sin embargo se aparta en lo relacionado con  la norma a aplicar”.   

La  calificación dada por la Fiscalía a los  hechos,  está  en  contravía  con  el  criterio jurisprudencial acogido por la  Corte   en   sentencia   de   casación  de  20  de  junio  de  2007,  sobre  la  estructuración  en  estos  casos  del  delito de abuso de confianza calificado,  previsto en el artículo 250.3 del Código Penal.   

Concluye  diciendo  que  el  error  de  los  juzgadores  es  violatorio  de  normas sustanciales “como el debido proceso de  rango  constitucional  al  no  aplicarse  las  formas  propias del vicio (sic) y  desconocerse  el contenido y alcance del derecho fundamental del debido proceso,  en  ese  mismo  sentido  se  viola  el  derecho  a  la defensa, por cuanto ni el  procesado  ni  su  defensor  pudieron defenderse ante el delito que realmente se  encontraba estructurado”.   

Pide, en consecuencia, anular la actuación a  partir  de la acusación, “para que a partir de ese momento procesal, se dicte  dicha    pieza    procesal    por   el   delito   que   realmente   corresponde,  sobreentendiéndose   que   quedan   nulas   todas  las  actuaciones  procesales  posteriores  a  ese  momento,  todo  por  haberse  dictado un fallo dentro de un  juicio viciado de nulidad precedente”.   

SE        CONSIDERA:   

La  casación  discrecional  requiere para su  procedencia  el  cumplimiento  de  tres  condiciones:  (i)  que el caso no tenga  casación  común,  (ii) demostrar que la intervención de la Corte es necesaria  para  la  protección  de  las  garantías  fundamentales  o el desarrollo de la  jurisprudencia,  y  (iii) presentar una demanda que cumpla las condiciones   mínimas  requeridas  por la ley y la lógica casacional para su estudio, en sus  aspectos formal y sustancial.   

La casación común exige para su procedencia  que  el  delito  objeto  de  enjuiciamiento tenga señalada pena privativa de la  libertad  cuyo  máximo  exceda  los  8  años,  condición  que no se cumple en  relación   con   el  delito  de  omisión  de  agente  retenedor  o  recaudador,  por  el  cual fue condenado  Edilberto  Escobar Pulgarín,  porque  la pena máxima privativa de la libertad prevista para este delito en el  artículo  402  de  la  Ley  599  de  2000,  aplicado  al caso, es de 6 años de  prisión.   

     

Esto  significa que el delito de omisión    de   agente   retenedor   o   recaudador,   por  el  que  se  procede,  no  admite  casación  ordinaria, por no  cumplir  el  requisito  de procedencia referido al umbral punitivo, y por tanto,  que  la  pretensión  del  demandante  de  acudir  en  casación discrecional es  válida.  Pero  como  ya  se  dijo,  este  no  es  el  único requisito que debe  cumplirse   para   la   admisión  a  trámite  de  esta  última  modalidad  de  impugnación extraordinaria.   

Aparte  de ello es necesario demostrar que la  sentencia  impugnada  desconoció  un  derecho fundamental específico, o que la  tesis  jurídica que los fallos recogen requiere desarrollos jurisprudenciales a  nivel  de  órgano  límite, y que la demanda cumpla los requerimientos mínimos  de  estructura y contenido exigidos por la normatividad legal y la lógica de la  causal  planteada  para  su admisión a trámite, exigencias que no se advierten  reunidos en el caso en estudio.   

El  actor  aspira  a  que  la  Sala admita la  casación  discrecional  con el fin de enmendar un vicio in procedendo, derivado  de  un error en la calificación jurídica de la conducta punible que compromete  el  debido  proceso,  pero   ningún  argumento  presenta para acreditar la  necesidad  de intervención de la Corte, ni explica por qué en el presente caso  la    conducta    investigada    no   tipifica   el   delito   de   omisión    de   agente   retenedor   o   recaudador,   ni  expone  las razones por la cuales la providencia de la Corte que  aduce  en  apoyo  de  su  tesis,  es aplicable al caso.   

Edilberto   Escobar   Pulgarín,  fue procesado y condenado por haber omitido consignar los dineros  percibidos   por   concepto   de   retención  en  la  fuente,  correspondientes  a  los  períodos 8 y 9 del  año  2000;  1,  2,  5,  6, 7, 8, 9, 10, 11 y 12 del año 2001; y 2 y 3 del año  2002,    por    un   total   de   $41’538.000.   

Antes  de  entrar  en  vigencia la Ley 599 de  2000,  esta  conducta  se hallaba tipificada en el artículo 22 de la Ley 383 de  1997,  modificatorio  del  artículo  665  del  Estatuto  Tributario3, como omisión  de  agente  retenedor, con sanciones iguales a las previstas para los servidores  públicos que cometían el delito de peculado por apropiación,   

“Responsabilidad  penal  por  no  consignar  las  retenciones  en  la  fuente y el IVA.  El  agente  retenedor que no consigne las sumas retenidas dentro  de  los  dos  (2)  meses  siguientes  a  aquel  en que se efectuó la respectiva  retención,  queda  sometido  a  las  mismas sanciones previstas en la ley penal  para  los  servidores  públicos  que  incurran  en  el  delito  de peculado por  apropiación.   

“En  la  misma  sanción  incurrirá  el  responsable  del impuesto sobre las ventas que, teniendo la obligación legal de  hacerlo,  no  consigne  las  sumas recaudadas por dicho concepto, dentro del mes  siguiente a la finalización del bimestre correspondiente.   

“Tratándose   de   sociedades  u  otras  entidades,  quedan  sometidas  a  esas  mismas  sanciones las personas naturales  encargadas  en  cada  entidad  del cumplimiento de dichas obligaciones. Para tal  efecto,  las  empresas  deberán  informar  a  la administración de la cual sea  contribuyente,  con  anterioridad al ejercicio de sus funciones, la identidad de  la  persona  que  tiene  la  autonomía suficiente para realizar el encargo y la  constancia  de  su  aceptación.  De  no hacerlo las sanciones previstas en este  artículo, recaerán sobre el representante legal…”   

Con  la  entrada en vigencia de la Ley 599 de  2000,  estas  conductas  fueron  tipificadas  autónomamente  como  delito en el  artículo  402,  bajo  la denominación de omisión del  agente  retenedor  o  recaudador,  en  los  siguientes  términos:   

“Omisión  del  agente  retenedor  o recaudador. El agente retenedor o  autoretenedor  que  no consigne las sumas retenidas o autoretenidas por concepto  de  retención en la fuente  dentro  de  los  dos  (2)  meses  siguientes  a  la fecha fijada por el Gobierno  Nacional  para  la  presentación  y  pago  de  la  respectiva  declaración  de  retención  en  la  fuente  o quien encargado de recaudar tasas o contribuciones  públicas  no  las consigne dentro del término legal, incurrirá en prisión de  tres  (3)  a seis (6) años y multa equivalente al doble de lo no consignado sin  que  supere  el  equivalente  a cincuenta mil (50.000) salarios mínimos legales  mensuales vigentes.   

“En  la  misma  sanción  incurrirá  el  responsable  del impuesto sobre las ventas que, teniendo la obligación legal de  hacerlo,  no consigne las sumas recaudadas por dicho concepto, dentro de los dos  (2)  meses  siguientes  a  la  fecha  fijada  por  el  Gobierno Nacional para la  presentación  y  pago  de  la  respectiva  declaración  del impuesto sobre las  ventas.   

“Tratándose   de  sociedades  u  otras  entidades,  quedan  sometidas  a  esas  mismas  sanciones las personas naturales  encargadas  en  cada  entidad  del  cumplimiento  de  dichas  obligaciones…”   

Si  el  demandante  pretendía,  por  tanto,  demostrar   que  la  calificación  jurídica  acogida  por  los  juzgadores  de  instancia  era  equivocada,  debió  explicar,  en  primer término, por qué la  conducta   consistente  en  omitir  consignar  dineros  recibidos  por  concepto  de retención en la fuente no  se  subsumía  en las referidas disposiciones, y adicionalmente a ello, precisar  por  qué,  en  cambio,  se  adecuaba al tipo penal que describe el abuso  de  confianza calificado, pero no lo  hace.   

El único soporte que aduce para sustentar la  tesis  de  la  errónea  calificación  de  la conducta, es el antecedente de la  Corte     de     20     de    junio    de    20074,  que  ni  siquiera se toma el  trabajo   de   examinar,  pues  de  haberlo  hecho,  habría  advertido  que  su  invocación   resultaba   impertinente,   por   corresponder  a  una  situación  relacionada  con  un  supuesto  fáctico  distinto, pues allí se investigaba la  apropiación   de  contribuciones  parafiscales  de  salud,  no  de  dineros  de  retención en la fuente, como ocurre en el presente caso.   

Plurales  han sido los pronunciamientos de la  Corte  donde  ha  sostenido  que  la  conducta  consistente  en no consignar los  valores  recaudados  por  concepto de retenciones en la  fuente   y   valor  agregado,  se  hallaba  sancionada  penalmente  por  el  artículo 22 de la Ley 383 de 1997, y que con la entrada en  vigencia   de   la   Ley  599  de  2000  continuó  siendo  delictiva,  bajo  la  denominación  de  omisión  del  agente  retenedor  o  recaudador,  conforme  a las previsiones del artículo  402,  como  se  destaca  en la decisión que el actor cita en apoyo de su tesis,   

“Antes de la norma supra (artículo 402 de  la   Ley  599  de  2000),  la  sanción  penal  de  los  agentes  retenedores  o  autorretenedores    se    limitaba    a    los    conceptos    de   retención   en  la  fuente  y/o  del  impuesto  sobre  las  ventas  IVA. Solamente respecto de estos tributos es correcto  afirmar  la comisión del delito de omisión de agente retenedor y/o recaudador,  antes de la Ley 599 de 2000”.   

En  síntesis,  la  demanda presentada por el  defensor  de  Edilberto Escobar Pulgarín no  acredita  el  error que denuncia. Por tanto, se la inadmitirá y  se  ordenará  devolver el proceso a la oficina de origen, de conformidad con lo  dispuesto  en  el  artículo  213  de  la  Ley 600 de 2000, no advirtiéndose la  existencia  de  violaciones  a garantías fundamentales que la Corte esté en el  deber de proteger de manera oficiosa.   

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda  de  casación  presentada  por el defensor de Edilberto  Escobar Pulgarín.     

Contra  esta  decisión no proceden recursos.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ  

JOSE       LEONIDAS       BUSTOS  MARTINEZ                      ALFREDO GOMEZ  QUINTERO             

MARIA    DEL    ROSARIO    GONZALEZ   DE  LEMOS      AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMAN   

JORGE        LUIS       QUINTERO  MILANES                           YESID RAMIREZ BASTIDAS   

JULIO        ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                         Comisión de servicio   

                                                  Teresa Ruiz Núñez   

                                                     SECRETARIA   

    

1  Folios 55, 67 y 81-95 del cuaderno principal.   

2  Folios 221-237 y 258-264 ejusdem.   

3  Decreto 624 de 1989.   

4  Casación 23982.     

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