30475(23-10-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  30475   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta No. 306  

Bogotá,  D.C., veintitrés de octubre de dos  mil ocho.   

V    I    S   T   O  S   

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación presentada por la defensora del procesado  PABLO  EMILIO  PÉREZ MARTÍNEZ contra el fallo de segundo grado del 21 de abril  de  2008,  proferido  por el Tribunal Superior de San José de Cúcuta, mediante  el  cual  confirmó  la  sentencia  proferida  por  el Juzgado Tercero Penal del  Circuito  de  la  misma  ciudad,  que  condenó  al  procesado en cita a la pena  principal  de  43.2 meses de prisión, multa por el equivalente a 100 s.m.l.m.v.  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo lapso de la pena de prisión y una tercera parte más,  como  autor  responsable  del  delito  de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes .   

HECHOS  

          Fueron  narrados así en los fallos de instancia:   

“Del  informativo  se  desprende  que  el  pasado  3  de  octubre  de  2007,  a  eso de las 09:10 horas, con ocasión a las  actividades  de control que realizaban unidades de la policía nacional sobre la  vía  que  del  Cgto.  La  Llana  conduce  al  municipio del Zulia, en el sector  conocido  como  la Alejandra , se procedió a registrar el vehículo de servicio  público  de  placas  URB  512,  número  interno  461,  afiliado  a  la empresa  Transportes  Risaralda  S.A., conducido por LEONARDO GÓMEZ PÉREZ, se encontró  en  su  interior un saco de fibra que contenía yuca y plátanos al igual que un  paquete  de  forma  ovalada  envuelto que cinta adhesiva de propiedad del señor  PABLO  EMILIO  PÉREZ  MARTÍNEZ,  quien es aprehendido, pues al ser sorprendido  pretendió  huir, siendo señalado por el conductor del automotor como dueño de  tales  elementos,  por  lo  que  es  conducido a las instalaciones de la base de  antinarcóticos,   donde   al  analizarse  la  sustancia  arrojó  un  resultado  preliminar positivo para cocaína y sus derivados.   

“De  la inspección judicial practicada a  la  sustancia  incautada  al  sindicado,  el  perito designado determinó que la  misma  trataba  de una sustancia sólida de morfología granular de color beige,  que  al pesarse arroja un peso neto de mil doscientos tres (1.203 gr.) gramos, y  que  al aplicársele a las muestras tomadas los correspondientes reactivos Soct,  se  obtiene una coloración azul turquesa, indicativo de un resultado preliminar  positivo  para  cocaína  y sus derivados.”        

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

          Con  base  en el respetivo informe de policía, la Fiscalía Tercera  de  la  Unidad  de  Reacción Inmediata ordenó la apertura de investigación en  contra  del  capturado  PABLO  EMILIO  PÉREZ  RAMÍREZ, a quien después de ser  escuchado  en indagatoria, se le resolvió la situación jurídica con medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  como  presunto  autor  del delito de  tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.   

          Notificada   la  anterior  decisión,  el  procesado  manifestó  su  voluntad  de acogerse al trámite de sentencia anticipada, motivo por el cual en  diligencia  llevada  a  cabo  el  23 de octubre de 2007, la Fiscalía le imputó  cargos   por   el   delito   arriba  señalado,  los  cuales  admitió  libre  y  voluntariamente  el  procesado,  asistido  de  su  defensor  e  informado de las  consecuencias.      

          La  sentencia  condenatoria  de primera instancia fue dictada por el  Juzgado  Tercero  Penal  del Circuito de Cúcuta, despacho que al individualizar  la  pena  privativa  de  la  libertad,  determinó  como pena básica el mínimo  señalado  en el tipo penal imputado, a saber, 72 meses de prisión, monto sobre  el  cual  hizo  una  rebaja  del 40% por el acogimiento al trámite de sentencia  anticipada  y  en aplicación favorable del artículo 351 de la Ley 906 de 2004,  arribando  a  una  pena  de  43.2  meses  de  prisión  que impuso al condenado.   

La  negativa  de  reconocer el máximo de la  rebaja  señalada en el precepto aplicado -50%-, se sustentó en el hecho de que  el  sometimiento  se  hizo  bajo  el  entendimiento  de las consecuencias de una  captura   en   flagrancia,   “y  luego  de  que  la  instructora  allegó  el mayor acopio probatorio, sin que le significara aquello  una  (sic)  verdadero  aporte  o  contribución  para  con la administración de  justicia…”.         

          Igualmente,  se  impuso al procesado la pena de multa y la accesoria  arriba especificadas.   

          La  defensora  de  PÉREZ MARTÍNEZ impugnó la sentencia de primera  instancia,  específicamente en lo que tiene que ver con la tasación de la pena  de  prisión,  lo  cual  dio lugar a la sentencia de segunda instancia del 21 de  abril  de  2008, que confirmó la decisión. Contra esta última determinación,  la      misma     defensora     interpuso     y     sustentó     recurso     de  casación.         

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

          Invocando  la  causal  primera  del  artículo  207 de la Ley 600 de  2000,  la  defensora de PABLO EMILIO PÉREZ MARTÍNEZ solicita la aplicación de  la  rebaja contenida en el artículo 40 de la Ley 600 de 2000 por acogimiento al  trámite  de  la sentencia anticipada,  a saber, de una tercera parte de la  pena,  norma  que,  dice,  favorece  los  intereses  de  su representado bajo el  entendido  de  que  la  rebaja  es  superior  al 40% que se le reconoció en las  instancias.   

Sostiene  que  sobre  una pena básica de 72  meses  de  prisión,  señalada  en  la  sentencia,  la rebaja en la proporción  reclamada  llevaría  a la imposición de una pena de dos (2) años de prisión,  menor  que  los  43.2  meses  determinados en la sentencia como consecuencia del  reconocimiento de una rebaja que tan sólo alcanzó el 40%.   

          Afirma  que  con  esa decisión el fallador vulneró el derecho a la  igualdad  de  su  representado, porque en otros casos de sentencia anticipada se  han reconocido rebajas del 50%.   

              Pide,   en  consecuencia,  que  se  aplique  la  rebaja  de  “una  tercera  parte” de  la  pena  y que se conceda la suspensión condicional en su ejecución y en caso  de  que no prosperen tales pretensiones que se “confirme” el subrogado de la  prisión domiciliaria.     

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         Tiene  decantado  la  jurisprudencia  de  esta  Corte  que, en materia  de  recursos,  incluido  el  extraordinario  de casación, opera el principio  del interés, de acuerdo con el  cual,  entre  otras  cosas, cuando se acude a su ejercicio importa partir de dos  presupuestos  esenciales  a  saber,  de  un  lado, la existencia de un perjuicio  causado  a  la  parte correspondiente con la decisión objeto del reparo, que se  busca  sea  subsanado; y, del otro, que en desarrollo del mismo se pueda obtener  una  ventaja  o  beneficio  y,  jamás,  un  perjuicio,  daño o menoscabo de la  situación  jurídica  ya  definida  del  recurrente1.   

                     

          En  el  caso sometido al estudio de la Sala,  se observa que la  defensora  de  PABLO EMILIO PÉREZ MARTÍNEZ, pretextando la vulneración de los  derechos  de su defendido porque por su sometimiento al trámite de la sentencia  anticipada  sólo  se  le  reconoció  una  rebaja  del 40% de la pena impuesta,  aspira  a  que  en  esta  sede  extraordinaria se le reconozca la rebaja de pena  señalada  en  el  artículo  40  de  la  Ley  600  de  2000  para  los casos de  acogimiento  al  trámite  de  sentencia anticipada en la etapa de instrucción,  esto  es,  de una tercera parte de la pena impuesta, porque según su equivocado  criterio,  ello  conduciría  a  la  imposición de una pena de dos (2) años de  prisión,  lapso  inferior  a  los  43.2  meses  que le fueron señalados en las  instancias.   

          De  entrada  se  advierte  que  la  tesis expuesta por la demandante  parte  de  una equivocada aplicación de normas elementales de aritmética, pues  indudablemente  que  la rebaja de un 40% de la pena impuesta es siempre superior  a una rebaja de una tercera parte.    

          En  efecto, para el caso, si se parte de la pena básica determinada  en  las  instancias,  esto es, 72 meses de prisión, que corresponden al mínimo  señalado  en  el tipo penal por el cual se acusó y condenó al procesado PABLO  EMILIO  PÉREZ  MARTÍNEZ,  se  tiene que el 40% de ese monto corresponde a 28.8  meses,  que deben restarse de la pena básica determinada, obteniéndose por esa  vía  una  pena  de  43.2 meses de prisión, como se señaló en las instancias.  Por  el  mismo camino, la tercera parte equivale a 24 meses, que al restarlos de  la  pena  básica,  arrojaría  una pena de 48 meses, superior a la señalada en  las instancias.   

          La  defensora  desconoce  el procedimiento que establece la ley para  computar  la  rebaja en tales eventos, pues el inciso 4º del artículo 40 de la  Ley 600 de 2000, claramente preceptúa que:   

“El   juez   dosificará  la  pena  que  corresponda  y  sobre  el  monto  que  determine  hará  una disminución de una  tercera  (1/3)  parte  de  ella  por  razón  de  haber aceptado el procesado su  responsabilidad”.   

          Bajo  esa  lógica,  es evidente que la defensora carece de interés  jurídico  para  reclamar la rebaja de pena contenida en el precepto anterior en  lugar  del  señalado  en  la norma aplicada por favorabilidad en las instancias  –artículo  351 de la Ley  906   de   2004-,   porque   la  enmienda  que  reclama  traería  consecuencias  perjudiciales  y  más gravosas a los intereses de su representado, postura esta  de inadmisible recibo en vía de la impugnación extraordinaria.   

         

          Ahora,  si  lo  pretendido por la defensora es que a su representado  se  le  reconozca  el  máximo de la rebaja señalada en el precepto aplicado en  las  instancias,  esto es, del 50% de la pena impuesta, como lo da a entender en  algún  aparte  de  su demanda, el cargo carece por completo de fundamentación,  porque  de  ninguna manera cuestiona las razones esgrimidas por el fallador para  descartar   esa   posibilidad,   en   aplicación   a  los  parámetros  de  ponderación que establece el artículo 351 de la Ley 906 de 2004.   

          Lo  dicho  es  suficiente  para  concluir  en  la  inadmisión de la  demanda  que se estudia, agregando que la Sala no encuentra razones que lleven a  la  activación  de  las facultades oficiosas contenidas en el artículo 216 del  Código de Procedimiento Penal.   

En mérito a lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

          1.   INADMITIR  la  demanda  de casación presentada por la  defensora   del  procesado  PABLO  EMILIO  PÉREZ MARTÍNEZ,  por las razones  esgrimidas en la parte motiva de esta decisión.   

   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

         SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                    ALFREDO GÓMEZ QUINTERO      

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS            AUGUSTO    J.   IBAÑEZ  GUZMÁN                           

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANES                 YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA            JAVIER  ZAPATA  ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

1 Ver,  entre   otros,  auto  de  casación  del  27  de  mayo  de  2003,  radicado  No.  20.593     

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