30359(20-08-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30359  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado acta N° 233.  

Bogotá, D. C., veinte (20) de agosto de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

          Define   la   Sala   la   competencia  para  desatar  la  apelación  interpuesta  por  el  sentenciado  contra  la  providencia  del  13  de mayo del  cursante  año  mediante  la  cual  el  Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y  Medidas   de   Seguridad   de   Manizales   negó   al   condenado  JHON    JAIRO    ALVARADO    GALEANO   la  sustitución de la pena de prisión por prisión domiciliaria.   

ANTECEDENTES  RELEVANTES   

          Mediante  sentencia  del  24  de  abril  de 2006 el Juzgado Séptimo  Penal  del  Circuito  de  Manizales  condenó,  con  sujeción  a  los trámites  previstos  en la Ley 906 de 2004, a JHON JAIRO ALVARADO  GALEANO  a la pena principal de cincuenta y cuatro (54)  meses  de  prisión  y multa en cuantía de $458.000, por el delito de tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes.   

El  trámite  de  ejecución  de la sanción  correspondió  al  Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad  de  la  mencionada  ciudad,  despacho  al  cual  el  condenado  le  solicitó la  concesión  de  la prisión domiciliaria, argumentando tener la calidad de padre  cabeza de familia.   

          El  mencionado juzgado de ejecución de penas, en la providencia del  13  de  mayo  del cursante año, negó la referida petición, por cuya razón el  condenado  interpuso  el  recurso  de  apelación. Concedida la impugnación, el  proceso  se  remitió  al  Juzgado  Séptimo  Penal del Circuito de Manizales de  conformidad  con  lo  dispuesto en el artículo 478 de la Ley 906 de 2004.    

          Recibida   la  actuación,  el  titular  del  Juzgado  Séptimo  del  Circuito  se  declaró  impedido  para  conocer  de la misma, motivo por el cual  ordenó  su  remisión  al  Tribunal  Superior de Manizales, Corporación que en  decisión   del   1º   de  julio  de  2008  declaró  infunda  la  inhibición.   

          Una  vez  regresó  el  expediente  a  su  sede,  el  Juez  Séptimo  manifestó  su  incompetencia  para  definir  la  apelación, en razón a que la  prisión  domiciliaria no es un mecanismo sustitutivo de la pena privativa de la  libertad,  hipótesis  en  la  cual  sí  corresponde  la  segunda  instancia al  funcionario a cuyo cargo estuvo la sentencia de primer grado.   

          Por  lo  anterior, ordenó enviar la actuación al Tribunal Superior  de  Manizales,  Corporación  que  a  su  vez la remitió a la Sala de Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  a  efectos de definir la discusión  suscitada en torno a la competencia.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

         

          En  el  evento  de  atribuirse  la  competencia  a un Tribunal, como  ocurre  en  el  presente  caso,  la  controversia  surgida  al respecto debe ser  zanjada  por  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia,  conforme  se  desprende de lo establecido en los artículos 32.6, 54 y 341 de la  Ley 906 de 2004.   

En tal virtud, necesario se hace precisar que  como  esta  actuación  se  adelantó  bajo  los  trámites  de  la sistemática  procesal  penal contemplada en la precitada disposición legal, corresponde a la  Corte  definir  si  asiste o no razón al Juzgado Séptimo Penal del Circuito de  Manizales  cuando  sostiene que la función de desatar la apelación interpuesta  contra  la  decisión  del  Juzgado  Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad,  mediante  la  cual  negó la sustitución de la pena de prisión por  prisión  domiciliaria al condenado JHON JAIRO ALVARADO  GALEANO,  es  del  resorte  del  Tribunal  Superior de  Manizales.   

          Pues  bien,  los  artículos 34.6 y 478 del Código de Procedimiento  Penal  de 2004 parecieran contemplar regulaciones contradictorias, pues mientras  la  primera de esas normas establece que a los Tribunales Superiores de distrito  judicial  les  corresponde  conocer  “del recurso de  apelación   interpuesto  contra  las  decisiones  del  juez  de  ejecución  de  penas”,  la  segunda  disposición  es del siguiente  tenor:   

          “Las  decisiones  que  adopte el juez de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad  en  relación  con  mecanismos  sustitutivos  de  la  pena  privativa  de  la libertad y la rehabilitación, son  apelables   ante   el  juez  que  profirió  la  condena  en  primera  o  única  instancia”.   

          Sobre  esa  aparente  contradicción  ya se ocupó la Sala, habiendo  efectuado las siguientes precisiones:   

“La  resolución  del  aparente  conflicto  normativo  reclama la atención hacia los criterios generales de interpretación  de las normas procesales.    

Sobre  el  particular,  la  ley  57  de 1887  enseña:   

Artículo    5°.     Cuando   haya  incompatibilidad  entre  una  disposición  constitucional  y   una  legal,  preferirá aquella.   

Si en los códigos que se adopten se hallaren  algunas  disposiciones incompatibles entre sí, se observarán en su aplicación  las reglas siguientes:   

1.  La disposición relativa a un asunto  especial prefiere a la que tenga carácter general.   

2. Cuando las disposiciones tengan una misma  especialidad  o  generalidad,  y  se  hallen  en un mismo código, preferirá la  disposición consignada en el artículo posterior…   

El  caso  leído  a  través  de la pauta en  precedencia  indica  que el competente para conocer del recurso de apelación es  el  Juez  Primero  Penal del Circuito de Pereira, con funciones de conocimiento,  que profirió el fallo condenatorio.   

El  artículo 34.6 consagra la regla general  de  competencia  de  los  tribunales  para conocer de los recursos de apelación  contra  las  decisiones de los jueces de ejecución de penas;  no obstante,  el  artículo  478,  norma  posterior  dentro  del  mismo  código, contiene una  circunstancia  de  concreción  y  exactitud  referida a las decisiones que  adoptan  estas mismas autoridades, pero sobre mecanismos sustitutivos de la pena  privativa  de  la  libertad,  en  cuyo  caso  se  aplica la regla de competencia  especial     para    los    sentenciadores    de    primera    o    única   instancia.   

El  artículo  478  de  la  ley  906 de 2004  preceptúa  una  excepción al factor funcional de competencia de los tribunales  en  lo  que  tiene  que ver con los recursos de apelación contra las decisiones  del  juez  de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad  relativas a los  mecanismos   sustitutivos   de   la   pena   privativa   de  la  libertad  y  la  rehabilitación.   

La controversia se dirime por el principio de  especialidad  de  la  norma  procesal, a la que auxilia el criterio del precepto  posterior,  porque  el  artículo 478 ejusdem que se revisa hace parte del Libro  IV,   que   desarrolla  única  y  específicamente la temática de la  ejecución de la sentencia.    

Adicionalmente,   la  norma  examinada  en  concreto  escinde  de la multiplicidad de materias de las que conocen los jueces  de  ejecución  de   penas  -redención de penas, acumulación jurídica de  penas,  aplicación  de  penas  accesorias,  libertad vigilada, extinción de la  condena,  entre  otras-  aquellas  que deciden sobre los mecanismos sustitutivos  privativos  de  la  libertad;  lo  que devela que por excepción y especialidad,  estos  temas  son del conocimiento del juez que profirió la condena1.   

Conforme   a   la   jurisprudencia   antes  remembrada,  la competencia para desatar los recursos de apelación interpuestos  contra  las  decisiones  que adoptan los jueces de ejecución de penas y medidas  de  seguridad  en  relación con mecanismos sustitutivos de la pena privativa de  la  libertad  y con la rehabilitación, es del resorte del juez que profirió la  condena  en primera o única instancia. Contrariamente, si se trata de otro tipo  de  decisiones  proferida  por  los jueces de ejecución de penas la competencia  corresponde al respectivo Tribunal Superior.   

          El  tema a dilucidar ahora es si la prisión domiciliaria constituye  un  mecanismo  de  sustitución  de la pena privativa de la libertad. Este punto  también   fue   ya   clarificado   por  la  Sala,  señalando  al  respecto  lo  siguiente:   

          “Recuérdese  que los mecanismos sustitutivos de la pena privativa  de  la libertad se encuentran consagrados en el Capítulo Tercero del Título IV  del  Libro  Primero  del  Código  Penal  (Ley 599 de 2000), dentro del cual, de  manera  específica,  se  contemplan como tales la suspensión condicional de la  ejecución  de  la  Pena y la libertad condicional (artículos 63 y 64 de la Ley  906  de  2004),  institutos  que,  dada  su  naturaleza  y finalidad, la ley los  erigió  en  sustitutivos  de la pena privativa de la  libertad, es decir, que reunidos los requisitos que el  legislador  les  ha  señalado,  su  reconocimiento  conlleva  a la libertad del  sentenciado,  quien  debe cumplir unas obligaciones expresamente contempladas en  el artículo 65 ibídem.   

“Por  su  parte, la prisión domiciliaria,  consagrada  en el artículo 38 de Código Penal, si bien es cierto se constituye  en  una  medida  sustitutiva,  también  lo  es  que la misma sólo sustituye la  prisión  penitenciaria  o  intramural,  implicando que el sentenciado continúa  privado  de  la  libertad  aun  cuando en el lugar de su residencia, sitio donde  debe purgar la pena de prisión impuesta.   

“Así,  entonces,  surge  lógico  que  la  prisión  domiciliaria  como  sustitutiva  de  la  prisión  penitenciaria es un  instituto  diferente  a la suspensión condicional de la ejecución de la pena y  a  la  libertad condicional como mecanismos sustitutivos de la pena privativa de  la  libertad,  al  punto  que  el  legislador,  como quedó visto, los ubicó en  ámbitos  normativos  distintos,  dada  la naturaleza y características de cada  uno.   

Por consiguiente, es claro que el recurso de  apelación  interpuesto  contra la providencia dictada por el juez de ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad que resuelve lo relacionado con la prisión  domiciliaria,  es  regulado por el numeral 6° del artículo 34 de la Ley 906 de  2004,  preceptiva  que fija en las salas penales de los tribunales superiores de  distrito   la   competencia   para   desatar  dicha  impugnación”2.   

          En  consecuencia,  la apelación interpuesta contra la decisión que  negó  la  sustitución  de  la  pena  de  prisión por prisión domiciliaria al  condenado  ALVARADO  GALEANO,  por  no  constituir  ésta  un  mecanismo sustitutivo de la pena privativa de la  libertad,  corresponde  ser  desatada  por el Tribunal Superior de Manizales. En  ese sentido se pronunciará la Corte   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          1.-  DEFINIR  la  competencia,  en  el sentido de determinar  que la competencia para decidir  la  apelación  interpuesta  contra  la  providencia mediante la cual el Juzgado  Segundo  de  Ejecución  de  Penas  y Medidas de Seguridad de Manizales negó la  sustitución  de  la  pena  de  prisión  por prisión domiciliaria al condenado  JHON  JAIRO ALVARADO GALEANO,  corresponde  al Tribunal Superior de la mencionada ciudad, a cuya sede se ordena  remitir la actuación.   

          2.-       COMUNICAR      para  su  conocimiento  lo  aquí  decidido  a los Jueces Segundo de  Ejecución de Penas y Séptimo Penal del Circuito de Manizales.   

Contra esta determinación no procede recurso  alguno.   

Cópiese y cúmplase  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                AUGUSTO   J.  IBÁÑEZ GUZMÁN                      

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                               YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                       

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                             JAVIER      ZAPATA  ORTÍZ   

            TERESA RUIZ NÚÑEZ   

         Secretaria   

    

1 Auto  del  13  de  junio de 2007, radicación 27612. En idéntico sentido, auto del 30  de abril de 2008, radicación 29644.   

2 Auto  del  3  de octubre de 2007, radicación 28343. En el mismo sentido se pronunció  la  Sala  en los siguientes autos: del 13 de febrero de 2008, radicación 29108,  del  12  de  marzo  de  2008,  radicación  29347  y  del  9  de  abril de 2008,  radicación 29498.     

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