30358(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 30358  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

                                  Aprobado acta N° 348.   

Bogotá,  D. C., dos (2) de diciembre de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

Estudia  la  Sala  lo  relacionado  con  la  admisibilidad   de  la  demanda  presentada  por  el  defensor  de  LUIS  ALEXIS  ORTEGA  RAMÍREZ  contra  la  sentencia  del  12 de diciembre de 2007 mediante la cual el Tribunal Superior de  Cúcuta  confirmó  el  fallo  proferido el 23 de octubre de 2006 por el Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de  la misma sede, que condenó al  mencionado  procesado  a las penas principales de 11 años y 4 meses de prisión  y  2.020  salarios mínimos legales mensuales de multa, así como a la accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el  mismo  término  determinado  para  la  pena  privativa  de  la  libertad,  como  responsable  del  delito  de  concierto  para delinquir con fines extorsivos, en  concurso  con  hurto  calificado  y  agravado,  porte  ilegal  de  armas  de uso  privativo  de  la  fuerza  pública y porte ilegal de armas de defensa personal.   

HECHOS  

          Los  que  declararon  probados los falladores de instancia se pueden  resumir de la siguiente manera:   

          Entre  los  años  de 1999 y 2000 un grupo de individuos conformaron  una  agrupación  delincuencial  que  se dedicaba a atentar contra el patrimonio  económico  de  los  habitantes  del Barrio Cundinamarca y zonas aledañas de la  ciudad  de  Cúcuta, para lo cual utilizaban armas de uso privativo de la fuerza  pública  y  de  defensa  personal.  Dicha  banda fue inicialmente comandada por  José  Ángel  Gómez Durán,  alias  “Comisario”, quien  la  dirigió  hasta  cuando  fue  privado  de  la  libertad. Después la lideró  Jorge   Orlando   Contreras   Bustamante,    alias    “Cepillín” hasta cuando perdió la vida en forma violenta.   

          Entre   los   integrantes   de  esa  organización  criminal  fueron  señalados  Juan Carlos Fuentes Ordóñez, alias       “Pechuga”,   Jair   Alonso  Ibarra  Medina,  Pedro  Alexánder   Rizo   Contreras,  alias  “Bollete”,    Juan    Carlos    Lizcano    Camargo,    alias   “El   choro”,   Ómar   Yesid  Hernández     Barajas,     alias    “La   churca”,   Gladys   Aurora   Moreno   Pineda,  Shirley  Anaya  Ortega  y  LUIS ALEXIS ORTEGA  RAMÍREZ.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

          Iniciada  la investigación, se vinculó mediante indagatoria, entre  otros,   a  LUIS  ALEXIS  ORTEGA  RAMÍREZ,  respecto  de  quien  la  Fiscalía  Especializada  de Cúcuta, al  resolverle  la  situación  jurídica,  se  abstuvo  de  afectarlo con medida de  aseguramiento, según decisión del 15 de diciembre de 2000.   

          El  18  de septiembre de 2001 el instructor decretó el cierre de la  investigación  y  el 18 de noviembre siguiente calificó el mérito del sumario  con  resolución  de  acusación  que  profirió  en  contra  de  varios  de los  indagados,   entre   ellos,   de  LUIS  ALEXIS  ORTEGA  RAMÍREZ,   a  quien  le  atribuyó  los  delitos  de  concierto  para extorsionar, hurto calificado y agravado y porte ilegal de armas  de defensa personal y de uso privativo de las fuerzas armadas.   

          En  firme  el pliego acusatorio, el proceso pasó a conocimiento del  Juez  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de Cúcuta, quien durante la  audiencia   preparatoria  decretó  la  nulidad  parcial  de  la  actuación  en  relación  con LUIS ALEXIS ORTEGA RAMÍREZ a  partir  del  acto  de notificación de la resolución acusatoria,  por   cuya   razón   ordenó   compulsar  copias  para  rehacer  la  actuación  invalidada.   

          Remitidas  a  la  fiscalía  las copias compulsadas e interpuesto en  tiempo  recurso de apelación por parte de la defensa, la actuación se envió a  la  Delegada  ante  el  Tribunal  de  Cúcuta,  uno  de  cuyos  funcionarios, en  decisión  del  3  de  febrero  de  2005, confirmó la resolución de acusación  proferida en contra de ORTEGA RAMÍREZ.   

La   consiguiente   etapa   del   juicio  correspondió  también  al  Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de  Cúcuta,  cuyo  titular  realizó  las  audiencias  preparatoria  y  pública de  juzgamiento,  tras  lo  cual  puso  fin  a  la instancia con la sentencia que el  Tribunal  Superior  de  la  misma  sede  confirmó  en  virtud  de la apelación  interpuesta  por  la  defensa,  sujeto  procesal  que  luego  acudió al recurso  extraordinario de casación.   

LA  DEMANDA   

          El  actor  formula  cuatro  cargos,  el primero con fundamento en la  causal  primera  de  casación, cuerpo primero de la Ley 600 de 2000, el segundo  con  apoyo  en el apartado segundo de la misma causal primera y los dos últimos  con  respaldo  en  la causal tercera de la citada disposición legal, aun cuando  el  demandante  fue  explícito en señalar que la tercera censura la postula de  manera prioritaria.   

Por razones de método y con el fin de evitar  repeticiones  innecesarias,  en  el  acápite subsiguiente la Sala realizará el  resumen,  en lo pertinente, de cada una de las demandas y de inmediato ofrecerá  la respuesta respectiva   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

          Primer cargo. Violación directa de la ley sustancial.   

          El  demandante  denuncia la violación directa de la ley sustancial,  de  una  parte,  por  falta de aplicación de los artículos 308 y 310 de la Ley  600  de 2000, los cuales regulan, respectivamente, la oportunidad para solicitar  nulidad  en la etapa del juicio y los principios orientadores de las nulidades y  su   convalidación   y,   de   la   otra,   por   aplicación   “impertinente”  de  los  artículos 400 y  401  ibídem,  a  cuyo amparo el Tribunal declaró extemporánea la solicitud de  nulidad  presentada  por  la  defensa  en el escrito de apelación que interpuso  contra el fallo de primera instancia.   

          Según  el  actor, en dicha solicitud invocó la invalidación de la  actuación  a  partir de la resolución de acusación o, subsidiariamente, desde  la   sentencia  de  primer  grado,  reiterando  así  la  existencia  de  hechos  constitutivos  de  irregularidades  sustanciales vulnerantes del debido proceso.  Pero,  añadió  el  libelista, el Tribunal se abstuvo de estudiar tal petición  aduciendo  que,  de  conformidad con los artículos 400 y 401 precitados, en ese  momento  no  era  posible  invocar  nulidades  que  no  fueron solicitadas en el  término  de  traslado  común a los sujetos procesales, pese a que el artículo  308   también  premencionado  autoriza  efectuar  ese  tipo  de  peticiones  en  cualquier estado de la actuación procesal.   

          Recordó  el demandante que la nulidad la fundamentó en el hecho de  no  haber  podido controvertir el testimonio de Andrés  Yesid  López Jaimes, no obstante erigirse junto con el  reconocimiento  en  fila  de personas, en pruebas fundamentales para edificar la  acusación,  circunstancia  que  tornaba imprescindible tal derecho defensivo, a  la  luz  de  lo  previsto  en  el  numeral  5º del artículo 310 del Código de  Procedimiento  Penal  de 2000, tal como lo puso de presente en petición similar  que elevó en la fase instructiva.   

          Para  el  impugnante,  ese  derecho de controvertir el testimonio de  López  Jaimes, así como el  de  Edgar Manuel Grimaldo, se  mantiene  así el primero haya fallecido y el segundo no compareciera al juicio,  pues  tales  pruebas  fueron  decisivas  al  momento de fundamentar la sentencia  condenatoria.   

          Consideró  trascendente el yerro, pues de no haberse desestimado de  plano  la  solicitud de nulidad el fallo hubiera sido sustancialmente diferente,  al  punto  de  no  haberse  podido  proferir  sino, por el contrario, se habría  “ordenado  subsanar desde que se presentó la causal  de  nulidad,  obligación  que  aún  de oficio tiene el operador judicial a las  voces  del  art.  307  del C.P.P. o, en el peor de los casos, hubiese avocado el  Tribunal  la  decisión de fondo sobre las causales de nulidad propuestas por la  Defensa así las hubiera denegado”.   

Con   sustento   en  lo  anterior,  pidió  “decretar la nulidad y ordenar rehacer el proceso en  Derecho,  con  las  garantías de presunción de inocencia, derecho de defensa y  debido   proceso   que   la   Constitución   y   la   ley   le   otorgan  a  mi  defendido”.   

          Consideraciones de la Sala:   

          El  cargo  no  satisface  los  presupuestos  de coherencia y lógica  argumentativa  contemplados  en  el numeral 3º del artículo 212 del Código de  Procedimiento  Penal  de  2000  y  desarrollados  por  la jurisprudencia de esta  Corporación,   cuyo  objetivo  es  evitar  que  el  recurso  extraordinario  de  casación  se  convierta  en una tercera instancia, en cuyo escenario las partes  formulen todo tipo de postulaciones sin ningún rigor técnico.   

          En  efecto,  cuando  se  acude  a  la  violación  directa de la ley  sustancial  al  actor  le  compete  citar  las  normas  de  ese carácter que el  juzgador  dejó  de  aplicar, aplicó indebidamente o interpretó erróneamente,  según  sea  el sentido de la violación escogido y, a partir de allí, plantear  el  problema  de naturaleza estrictamente jurídico respecto del cual se reclama  pronunciamiento de parte de la Corte.   

          Como  lo  tiene  precisado  la jurisprudencia de la Sala, las normas  sustanciales  susceptibles  de violación no son las que se ocupan de regular el  trámite  de  la  actuación, pues éstas tienen estirpe procesal. Se trata, por  el  contrario,  de  aquellas  que  tipifican el delito o consagran el respectivo  derecho       objeto      de      transgresión1.   

          De  lo anterior surge evidente el desacierto del libelista al atacar  por  vía  de  la  violación directa la decisión del Tribunal de abstenerse de  resolver  la  solicitud  de  nulidad  impetrada  por la defensa por considerarla  extemporánea,  temática  que  por referirse al trámite del proceso debió ser  postulada  al  amparo  de  la  causal  tercera  de casación, demostrando que la  sentencia se dictó en un juicio viciado de nulidad.   

         Pero  para  ello  estaba  en  la  obligación  de  cumplir la carga  argumentativa  inherente  a  ese  motivo  de impugnación  extraordinaria,     es     decir,     precisar     el     vicio    y    su    naturaleza,    explicando      si      es  de garantía o de estructura, indicar  las  normas  violadas,  mencionar  el  momento  procesal  en que se presentó la  irregularidad  y  las  actuaciones afectadas con la misma, así como expresar la  trascendencia  de  la  anomalía con respecto al fallo, en orden a acreditar que  su    corrección    solamente    se    lograría   mediante   el   remedio      extremo      de      la  nulidad2.   

          El   censor   no   cumplió   a   cabalidad   esas   exigencias   de  fundamentación,  pues  omitió  indicar  la  cobertura  de  la  irregularidad y  tampoco  explicó  por  qué  la  nulidad se torna en el único instrumento para  corregir la anomalía.   

Más  aún,  dejó de referirse al reiterado  criterio  prohijado  por la Sala, conforme al cual las nulidades que, acorde con  lo  previsto  en  el  artículo  308  de la Ley 600 de 2000, pueden invocarse en  cualquier  estado  de la actuación procesal son aquellas originadas en la etapa  del  juicio,  pues  las  surgidas  en  la  etapa  instructiva deben ser alegadas  durante  el  término  de  traslado previo a la audiencia preparatoria. Sobre el  particular,  en  auto  del  23  de  enero  del  cursante año la Corte expuso lo  siguiente:   

“De lo anterior se sigue que con fundamento  en  los  artículos  307, 308, 309, 400 y 401 de la Ley 600 de 2000, los sujetos  procesales  pueden  instar  nulidades  por  motivos ocurridos en la instrucción  hasta  el traslado del aludido artículo 400 del Código Procesal Penal de 2000,  y  que  toda  petición  presentada  con  ese  propósito  después de la citada  oportunidad  legal, es extemporánea, excepto, cuando tenga relación con hechos  o  circunstancias  sobrevinientes  durante  el  juicio, con el fin de depurar la  actuación  de  irregularidades  y  permitir  el  curso del juzgamiento libre de  defectos  que  invaliden  ulteriormente  el trámite3.   

          Se  concluye  de  lo  expuesto  que  el demandante, en primer lugar,  equivocó  el  sendero  casacional  a  partir del cual sustentó el ataque y, de  todas  maneras,  tampoco  estructuró  adecuadamente el reproche por la vía que  correspondía,  en  cuanto no indicó la cobertura de la nulidad, ni explicó su  trascendencia   y   menos   aún   rebatió  los  fundamentos  de  la  pacífica  jurisprudencia  de  la  Sala  expuesta  sobre  el  tema.  Tales  falencias,  por  consiguiente, conducen a la inadmisión de la censura.   

          Segundo cargo. Violación indirecta de la ley:   

          Atribuye  al  Tribunal  violar  indirectamente la ley sustancial por  incurrir  en errores de hecho y de derecho al apreciar la prueba que lo llevó a  declarar  probada,  sin estarlo, la responsabilidad del procesado en los delitos  objeto  de  imputación.  Al  respecto  plateó  la  presencia  de varios falsos  juicios  de  identidad,  existencia  y  legalidad,  los  cuales  fundamentó por  separado.   

          Consideraciones de la Sala:   

          Este  cargo  cumple los requisitos de forma exigidos para su estudio  de fondo, razón por la cual la Corte lo admitirá.   

          Tercer cargo. Nulidad.   

          Sostiene   que  al  ad  quem  vulneró  el debido proceso al desestimar las razones que la defensa  ofreció,  orientadas  a demostrar la irregularidad en la cual incurrió el juez  de  primera  instancia  al  fundamentar  la  condena  clonando en lo esencial la  providencia  proferida  anteriormente en contra de otros procesados, con lo cual  se  abstuvo  de  efectuar  un  estudio individual de la conducta de LUIS  ALEXIS  ORTEGA  RAMÍREZ, de modo que  sustentó  la  condena  esgrimiendo una especie de responsabilidad colectiva, en  cuanto  sobre  la  base  de  afirmar  su pertenencia a la banda delincuencial en  cuestión  lo  responsabilizó,  sin  más,  de  los  delitos  cometidos por esa  agrupación.   

          En     su    criterio,    se    trata    de    un    “sofístico  razonamiento”, por cuanto en  el  proceso  no obra prueba que, en concreto, lo señale de haber participado en  alguno  de  los  punibles  atribuidos  a  la  aludida  banda,  al  margen  de un  testimonio  mencionado  solo  tangencialmente  en  el fallo de primera instancia  que,  en  todo  caso, no incluye imputación relacionada con el porte de armas o  municiones de uso privativo o de defensa personal.   

          Consideraciones de la Sala:   

          Estima  la  Corte que esta censura, formulada por el actor de manera  prioritaria,   también   satisface   los   presupuestos  mínimos  de  adecuada  sustentación, de manera que también se admitirá.   

          Cuarto cargo. Nulidad.   

          Sostiene  que  el  Tribunal  vulneró  el  derecho  de  defensa  del  procesado,  así  como  las  normas  rectoras relativas a la libertad, igualdad,  legalidad,  presunción  de  inocencia,  in  dubio pro  reo,   acceso   a  la  administración  de  justicia,  contradicción, lealtad, investigación integral y prevalencia.   

          Con   la  pretensión  de  sustentar  el  reproche,  el  actor  hace  remisión  a  los  memoriales  presentados por la defensa en la etapa del juicio  donde  solicitó  la nulidad de la actuación, no resueltos técnicamente por el  ad  quem. Según señaló, en  esos  escritos  “se  establecen los múltiples (sic)  actos  procesales  viciados, la determinación de los preceptos constitutivos de  la  nulidad, en particular las graves violaciones de los principios rectores del  proceso,  el  DERECHO  DE  DEFENSA  EN  ESPECIAL, y la demostración objetiva de  estas   múltiples   (sic)  violaciones  de  las  garantías  fundamentales  del  procesado”.   

          Considera  que las violaciones referidas inciden decisivamente en la  sentencia,   pues   en   ésta   “se  convalidó  la  actuación  violatoria  del  ad  quo  (sic)  y  de  la  Fiscalía que claramente  aplicaron  al  procesado la PRESUNCION DE RESPONSABILIDAD desde el principio, al  punto  de haber incurrido el ad quo (sic) en prejuzgamiento, y en denegación de  la  libertad del procesado cuando era evidente que se  había extralimitado  en   la   aplicación   de  la  detención  preventiva  convirtiéndola  en  una  PRE-CONDENA, que finalmente legitimó con su ilegal sentencia”.   

          Consideraciones de la Sala:   

          Como  ya  se  señaló, el recurso extraordinario de casación no se  sustenta   con   cualquier   tipo  de  argumentación,  sino  a  través  de  la  presentación   de  una  demanda  confeccionada  con  el  cumplimiento  de  unas  exigencias  de  coherencia  y  precisión  que dependen de la causal seccionada.   

          Así,  por ejemplo, como también ya se expresó, cuando se aduce la  presencia    de    irregularidad   invalidatoria   al   actor   le   corresponde  “precisar  el  vicio y su naturaleza, explicando si  es  de  garantía  o  de  estructura,  indicar las normas violadas, mencionar el  momento  procesal  en  que  se  presentó  la  irregularidad  y  las actuaciones  afectadas  con la misma, así como expresar la trascendencia de la anomalía con  respecto  al  fallo,  en  orden  a  acreditar  que  su  corrección solamente se  lograría    mediante    el    remedio   extremo   de   la   nulidad”.   

          Por  lo  anterior,  resulta inadmisible que se pretenda sustentar la  impugnación  extraordinaria  haciendo  remisión a memoriales presentados en el  curso  del  proceso, cuya finalidad es cumplir con cargas procesales distintas a  las que son propias del recurso de casación.   

          Por  tanto,  era  obligación  del  libelista  sustentar el reproche  indicando  de  manera clara la anomalía alegada, señalando su naturaleza y las  normas  violadas  y  explicando  la  cobertura  de  la  nulidad, al igual que su  trascendencia.  Como  no procedió de esa manera, imperioso le resulta a la Sala  optar por su inadmisión.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

1.-  INADMITIR  los cargos primero y cuarto  de  la  demanda  instaurada  por  el  defensor  de LUIS  ALEXIS   ORTEGA   RAMÍREZ,  conforme  a  las  razones  expresadas en la presente decisión.   

         2.-  ADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  mismo sujeto procesal, únicamente en cuanto respecta a los  cargos segundo y tercero.   

         

En  consecuencia,  se  ordena  remitir  la  actuación  a  la Procuraduría Delegada para que emita concepto, de conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  213 del Código de Procedimiento Penal de  2000.   

          Contra este proveído no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Comisión de servicio  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                AUGUSTO   J.  IBÁÑEZ GUZMÁN                      

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                              YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                       

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                             JAVIER      ZAPATA  ORTÍZ   

            TERESA RUIZ NÚÑEZ   

             Secretaria     

1    Cfr.   Providencia   del   11   de   agosto   de   1999.   Rad.  12495.   

2 Cfr.  Auto del 27 de junio de 2007, radicación 27522.   

3  Radicación  28758.  En el mismo sentido, autos del 3 de mayo y 28 de febrero de  2007, radicaciones 19392 y 26102.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *