30868(24-11-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  30868   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ           DE           LEMOS   

Bogotá D.C., noviembre veinticuatro (24) de  dos mil ocho (2008).   

VISTOS  

En virtud de lo dispuesto en el artículo 7º  de  la  Ley  1095  de  2006,  procede  la  suscrita  Magistrada  a  resolver  la  impugnación  interpuesta  contra  la providencia del pasado 8 de los corrientes  proferida  por  un  Magistrado  del Tribunal Superior de Cali (Sala de Decisión  Penal)  mediante  la  cual negó la acción de hábeas  corpus  propuesta  por  el  apoderado  de HAROLD     MENA    VELASCO.    

       

ANTECEDENTES RELEVANTES  

         

1. En contra del accionante se sigue proceso  penal  por  su presunta responsabilidad en el delito de acto sexual con menor de  14  años,  por  el  cual se le formuló imputación y le fue impuesta medida de  aseguramiento  de  detención  preventiva en establecimiento carcelario, durante  audiencia  preliminar celebrada el 10 de abril del año en curso ante un Juzgado  de Control de Garantías de la capital vallecaucana.   

El  8  de  mayo  siguiente,  la  Fiscalía  presentó escrito de acusación por la misma conducta punible.   

2.     A    través    de    apoderada  judicial,   MENA   VELASCO  promovió  acción  de  hábeas  corpus  argumentando  prolongación  ilícita  de su libertad con fundamento  en  la  violación de los términos establecidos para la realización del juicio  oral  en  el numeral 5° del artículo 317 de la Ley 906 de 2004, modificado por  el 30 de la Ley 1142 de 2007.   

     

Sobre dicha solicitud conoció una Magistrada  de  la  Sala  de Decisión Laboral del Tribunal Superior de Cali, quien la negó  por  improcedente  el  8  de  octubre  ulterior al encontrar que para elevar esa  solicitud  ha  debido  acudir  previamente  ante  los  juzgados  de  control  de  garantías,  dado  que  “el hábeas corpus no tiene  por  finalidad  instaurar  una  justicia penal paralela, ni puede convertirse en  una   instancia   permanente   en  lugar  de  la  instituida  dentro  del  orden  jerárquico,  para  hacer  control  de las motivaciones de mérito de los jueces  ordinarios”.   

3.  Luego, a través de otro apoderado,  MENA   VELASCO   instauró  nuevamente   el  derecho  constitucional  de  hábeas  corpus  “como consecuencia del vencimiento de los términos establecidos en el  artículo   317  numeral  5”  agregando  que  elevó  petición  de  libertad en ese sentido ante el Juzgado Cuarto Penal Municipal de  Cali  con  Funciones de Control de Garantías, quien decidió de forma adversa a  sus pretensiones.   

Un  Magistrado de la Sala de Decisión Penal  del  Tribunal  Superior  de  Cali,  mediante  auto  del  7  de noviembre, avocó  conocimiento  y  ordenó  practicar  diligencia  de  inspección  judicial  a la  carpeta   relacionada   con   el   proceso   seguido  en  contra  de MENA VELASCO.   

Al  día  siguiente, el mismo funcionario se  pronunció  de  fondo  no  accediendo al derecho, fundamentado su determinación  básicamente  en  el  carácter  excepcional  de  este  instrumento “posible  de  implementar  sólo  cuando  no  se  tiene a la mano  ningún  otro  para  lograr de manera especial el cometido de la protección del  derecho a la libertad personal”.   

4.  Contra esta última determinación,  el  apoderado de MENA VELASCO  promueve la impugnación objeto de estudio.   

LA IMPUGNACIÓN  

          El  inconforme comienza por indicar que no  comparte  las  motivaciones  ofrecidas  para  negar  la  acción  tanto  por  la  Magistrada   de   la   Sala   de   Decisión  Laboral  del Tribunal de Cali, como la última adoptada por un  Magistrado de la Sala Penal de esa misma corporación.   

         Al  respecto,  estima  que  las dos hipótesis contempladas para la  procedencia  de  la  acción son amplias y genéricas permitiendo su aplicación  “frente    a   una   variedad   impredecible   de  hechos”.   

         En  cuanto  al  argumento  expuesto  por  ambos  funcionarios en el  sentido  de  que  no son competentes para resolver la acción puesto que ello le  corresponde  al  juez  de  garantías, afirma que esa postura va en contra de lo  consignado  en  la  sentencia C-187 de 2007 (sic), según la cual de conformidad  con  el  artículo  30  de  la Carta Política se podrá impetrar ante cualquier  autoridad judicial.   

         De   lo  expuesto  concluye  que  “los  argumentos  esbozados por los Magistrados de este Honorable Tribunal Superior de  Cali,  no  consultan  las  normas establecidas en la Ley 1095 de 2006, así como  tampoco  lo  establecido en esta providencia de obligatorio cumplimiento como es  la  C-187  de  2007  (sic),  así  como  tampoco  los  Tratados Internacionales celebrados por Colombia y que  forman  parte  del  bloque de constitucionalidad, de acuerdo con el artículo 93  de la misma C.N.”.   

         Con  fundamento  en  lo anterior, depreca  la inmediata libertad de su prohijado por vencimiento  de términos.   

CONSIDERACIONES  

1.- La suscrita Magistrada es competente para  conocer  en segunda instancia de la impugnación interpuesta contra la decisión  a  través  de  la  cual  se negó por improcedente la solicitud de hábeas   corpus   presentada   por  la  apoderada  de  HAROLD  MENA  VELASCO, como quiera que el  numeral   2º   del   artículo   7º  de  la  Ley  1095  de  2006  dispone  que  “cuando el superior jerárquico sea un juez plural,  el  recurso será sustanciado y fallado integralmente por uno de los magistrados  integrantes  de  la  Corporación,  sin  requerir  la  aprobación  de la sala o  sección  respectiva.  Cada uno de los integrantes de la Corporación se tendrá  como juez individual”.   

          2.-  Previo  a  ocuparse  de  las  razones de impugnación, oportuno  resulta  precisar  que  en  el  presente  evento  no  se  está en presencia del  supuesto  contemplado  en  el  artículo  1°  de  la  misma ley, según el cual  “(E)sta  acción  únicamente  podrá  invocarse  o  incoarse     por     un    sola    vez”.   

          La  Corte  Constitucional,  a través de la sentencia C-187 de 2006,  en  desarrollo  de  la  facultad  de  revisión  previa de la Ley Estatutaria de  hábeas  corpus, declaró la  exequibilidad     condicionada     de      la    expresión    “por  una  sola  vez” en el sentido de  que  se  “pueda invocar nuevamente tal derecho cada  vez  que nuevos hechos constitutivos de privación de la libertad con violación  de  las  garantías  constitucionales o legales, o de prolongación ilegal de la  libertad,  hagan  imperioso  recurrir  a  dicha  acción  en aras de asegurar la  protección       de       sus      garantías      fundamentales”.   

Ahora,  si  bien  es cierto que, como quedó  reseñado    en    los    antecedentes    de    esta   decisión,   HAROLD  MENA  VELASCO ha promovido en dos  oportunidades   este   mecanismo  constitucional,  pretextando  la  prolongación   ilícita   de  su  libertad  con  fundamento  en  la  violación  de  los  términos establecidos para la realización del juicio oral  en  el numeral 5° del artículo 317 de la Ley 906 de 2004, modificado por el 30  de  la  Ley  1142  de  2007,  también  lo es que en la segunda ocasión obra un  ingrediente fáctico novedoso que impide concluir su identidad.   

Tal  hecho  está  constituido por razón de  que,   a   diferencia   de   la   primera  oportunidad  en  que  se  invocó  el  derecho-acción  constitucional,  para  la  segunda se agotó el inicial medio o  instrumento  procesal  previsto legalmente para solicitar su libertad, como así  lo  hizo  saber  la  Magistrada  de  la  Sala Laboral del Tribunal de Cali en la  providencia  del  pasado  8 de octubre, consistente en acudir al juez de control  de  garantías  una  vez corroborado que continuaban laborando normalmente luego  del  atentado  terrorista  que  el  pasado  1°  de  septiembre  sacudió  a las  instalaciones   del  Palacio  de  Justicia  de  esa  ciudad,  sólo  que  obtuvo  resultados  igualmente negativos ante esa autoridad, los cuales, a la postre, lo  motivaron a intentar nuevamente la acción.   

Visto  que los hechos sustento de la acción  en  esta segunda ocasión tienen una variación con respecto a los que motivaron  la   inicial,   procede  la  suscrita  Magistrada  a  resolver  la  impugnación  interpuesta  contra  la  decisión  del  8  de  los  corrientes proferida por un  Magistrado  del  Tribunal Superior de Cali (Sala de Decisión Penal) mediante la  cual   negó   nuevamente   la   acción  de  hábeas  corpus  incoada  por  el  apoderado  de  HAROLD MENA VELASCO.   

             

                

3.-  Con  el  objeto de revisar la decisión  impugnada,  bien  está  comenzar por evocar que, de acuerdo con lo señalado en  el   artículo   1º   de  la  precitada  disposición  legal,  el  hábeas  corpus  procede en los siguientes  casos:   

         “1.-  Cuando  la  aprehensión de una persona se lleva a cabo por  fuera  de las formas o especies constitucional y legalmente previstas para ello,  como  son:  con  orden  judicial  previa  (arts.  28  C  Pol, 2 y 297 L 906/94),  flagrancia  (arts.  345  L 600/00 y 301 L 906/04), públicamente requerida (art.  348  L  600/00) y administrativa (C-24 enero 27/94), esta última con fundamento  directo  en  el  artículo  28  de  la  Constitución y por ello de no necesaria  consagración  legal,  tal como sucedió -y ocurre- en vigencia de la Ley 600 de  2000.   

2.-  Cuando ejecutada legalmente la captura  la  privación  de libertad se prolonga más allá de los términos previstos en  la  Carta Política o en la ley para que el servidor público i) lleve a cabo la  actividad  a  que  está obligado (escuchar en indagatoria, dejar a disposición  judicial  el capturado, hacer efectiva la libertad ordenada, etc.), o ii) adopte  la  decisión  que  al caso corresponda (definir situación jurídica dentro del  término,  ordenar la libertad frente a captura ilegal -arts. 353 L 600/00 y 302  L  906/04- entre otras)”1.   

Al  amparo  del  anterior  marco  legal, sin  dificultad    alguna  se  advierte  que  el impugnante en este caso no  cuestiona  ninguno  de  los  anteriores  aspectos  que  dan lugar a instaurar el  derecho  constitucional  de hábeas corpus,  pues  lo que persigue en esta segunda oportunidad  a través  de  esta  vía  es  discutir los argumentos en que se basó el Juez Cuarto Penal  Municipal  con  función  de  Control de Garantías de la ciudad de Cali para no  acceder  a  ordenar  su  libertad  dentro  del  proceso penal que se sigue en su  contra  por  el  delito  de acto sexual con menor de 14 años, por el cual se le  formuló  imputación  y  le  fue impuesta medida de aseguramiento de detención  preventiva en establecimiento carcelario.   

Cabe  señalar  que  la censura frente a esa  decisión  sólo  resulta  pertinente  al interior de la respectiva actuación y  mediante  los  mecanismos dispuestos para el efecto, por lo cual surge necesario  efectuar     las    siguientes    consideraciones2:   

(i)           En  punto  del  ámbito  de  la presente  acción,   es  claro  que  corresponde  a  un  mecanismo  extrasistémico,  cuya  prosperidad  tiene lugar cuando la afrenta a las garantías que protege tiene su  origen  en  causas  externas  al  proceso,  pues de lo contrario, esto es, si la  violación  del  derecho  a  la  libertad  personal tiene su génesis dentro del  diligenciamiento,   es   al   interior   de   éste   que   debe  demandarse  su  amparo.   

Lo  anterior  se sustenta en la necesidad de  reconocer  que  dentro  de  los  trámites  judiciales  las  diferentes partes e  intervinientes  cuentan  con  mecanismos  tales  como  los  recursos ordinarios,  mediante    los    cuales    pueden   abogar   por   la   protección   de   sus  derechos.   

Precisamente  esa circunstancia ha llevado a  la Sala a sostener lo siguiente:   

“La   acción       de       Habeas       Corpus      únicamente   puede   prosperar  cuando  la violación de  esas   garantías   provengan  de  una  actuación  ilegal  extraprocesal,   pues     en     tanto    se    controvierta    el   derecho    a    la   libertad   de  alguien   que   esté    privado    de   ella   legalmente,   tal   discusión    debe   darse  dentro  del  proceso  (…).   

Y no puede aseverarse, so pena de desquiciar  el  ordenamiento  jurídico,  que  como  la autoridad judicial puede incurrir en  ilegalidades,  tales  deberían  ser  abordadas por el Juez de Habeas Corpus, en  tanto  una  postura  de  tal  tenor  pone en riesgo un  sistema  penal  que está sustentado en la protección de la libertad personal a  través   de  los  recursos  ordinarios  que  pueden  impetrarse  dentro  de  la  actuación,  y  las  acciones  que como el control de  legalidad   se   promueven   ante   órgano   diferente   del   investigador   y  acusador”.   

En   ese   orden  de  ideas  resulta  extremadamente  nocivo  para  el desarrollo sistémico del  proceso  penal  un entendimiento que no armoniza los instrumentos de protección  constitucional  y  procesal  del derecho fundamental a la libertad, haciéndolos  coexistir   dentro   de   su   respectivo   ámbito  de  aplicación,  sino  que,  al contrario, entrega prelación a uno, subordinando  el  otro a extremo que de aceptarse terminaría en su extinción al convertir lo  extraordinario  en  corriente,  que  a su vez es su propia negación”3 (subrayas fuera de texto).   

         

          (ii)                      El              derecho–acción      de      habeas  corpus es de carácter fundamental  y  de  aplicación  inmediata. También el derecho al debido proceso tiene tales  características.   

          Por   tanto,   en   la   tensión   entre   los  referidos  derechos  fundamentales  se  impone  reconocer  que  los  procesos  judiciales  deben  ser  adelantados  con  “observancia de la plenitud de las  formas  propias  de  cada  juicio”, de manera que la  referida  acción  constitucional no puede de ningún modo sustituir o desplazar  los   mecanismos   dispuestos   por   el   legislador   al   interior   de  cada  trámite.   

(iii)          No  se  puede  confundir  la  naturaleza  jurídica  de  la  petición  de  libertad  provisional  con  el ejercicio de la  acción  de  habeas  corpus,  pero  lo  cierto  es  que,  precisamente  dentro  de la comprensión del derecho  fundamental  al  debido  proceso,  argumentos  jurídicos  y de razón práctica  permiten  colegir  que  antes  de  acudir  a  los  mecanismos constitucionales o  legales  de  protección  de  los  derechos,  su  reclamación  debe efectuarse,  siempre  que  ello  sea posible, al interior de las actuaciones ordinarias, todo  lo  cual  dota  al  proceso  penal  de  unos mínimos de coherencia, reconoce su  progresividad  y,  a  la  vez, proscribe la posibilidad de eventuales decisiones  contradictorias de la jurisdicción sobre una misma temática.   

Con fundamento en lo anterior, sin dificultad  se  advierte manifiestamente improcedente que el accionante pretenda acudir a la  acción  de hábeas corpus en  procura  de obtener la protección del derecho a la libertad personal, cuando es  evidente  que  contra  la  decisión  adversa  referida  procede  el  recurso de  apelación,  sin  que  obre  referencia  en  esta  actuación  sobre su efectivo  despliegue.    

         Finalmente,      se     debe    resaltar    que   no  es  de  recibo el argumento principal expuesto por el apoderado  del accionante para  fundamentar  la  impugnación  según  el  cual  tanto  la Magistrada de Sala Laboral del  Tribunal  de  Cali  como  su  homólogo  de  la  Sala  Penal  de  la misma   corporación  adujeron  no  ser  competentes para resolver la acción,   por   no  consultar   los   términos   de   la   referida  sentencia  C-187  de  2006  y     del    artículo    30    de    la    Carta    Política,  en  tanto  se    pueda   impetrar  ante cualquier autoridad judicial.   

         Lo    anterior,   porque   tras  revisar el contenido de las dos decisiones, sin dificultad se  constata  que  en  momento  alguno  dichos  funcionarios  expresaron su falta de  competencia   para   conocer   de  la  acción.   Al  contrario,  en  ambas  ocasiones      se  pronunciaron de fondo sobre  su    viabilidad.    

       

Todo surge a partir de la tergiversación de  su  texto  por  cuenta  del  impugnante, pues lo que allí se consigna no es que  carezcan  de  competencia para resolver la acción, sino que, en consonancia con  lo  expuesto  en  esta  providencia,  se  promueve  sin  considerar su carácter  excepcional  y  residual;   dicho de otro modo, sin agotar los instrumentos  que  dentro  del  proceso penal están contemplados para su procedencia, lo cual  es bien diferente.   

         

         De  esa manera,  la  decisión  que  corresponde  adoptar  es  la  de  confirmar  la  providencia impugnada mediante la cual  un        Magistrado       de       la    Sala   Penal   del    Tribunal    Superior    de   Cali  negó     la     acción     de     hábeas  corpus objeto de examen.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  suscrita  Magistrada  de  la  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

CONFIRMAR   la  decisión impugnada, por las razones expuestas en la parte motiva.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Magistrada  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria    

1 Auto  del  27 de noviembre de 2006, rad. 26503.   

2 Cfr.  Providencia     de     Habeas    corpus 26699 del 19 de diciembre de 2006.   

3  Sentencias  de  segunda  instancia 14752 y 17576 del 2 de mayo y del 10 de junio  de 2003, respectivamente.     

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