30350(24-11-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 30350  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 339   

Bogotá   D.  C.,  veinticuatro  (24)  de  noviembre de dos mil ocho (2008).   

VISTOS  

En  esta  oportunidad,  la Sala califica el  aspecto  formal  de  las demandas de casación presentadas por los defensores de  ALEXÁNDER    MERCHÁN   MAYA,   EDILSON   MONTES   LÓPEZ   y   SEGUNDO   FIDEL  CHÁVEZ1,  a  quienes  mediante  sentencia  de  19 de diciembre de 2006, el  Juzgado  Treinta  y  Ocho  Penal  del  Circuito de Bogotá, condenó a las penas  principales  de  sesenta  (60),  cuarenta  y  cinco (45) y noventa (90) meses de  prisión,  como  responsables  de los delitos de actos  sexuales  con menor de 14 años agravado, actos  sexuales  con  menor de 14 años y  acceso   carnal   abusivo  con  menor  de  14  años  agravado,         respectivamente; a inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas por un término igual al de la pena principal;  indemnización  de  perjuicios en forma solidaria por un valor de cincuenta (50)  s.m.l.m.v.;  y  les  negó  la suspensión de la ejecución de la sentencia y la  prisión  domiciliaria.  Decisión  que  apelada  por  los  defensores, fue  modificada  por  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de esa misma ciudad en el  sentido  de condenar a ALEXÁNDER MERCHÁN MAYA, EDILSON MONTES LÓPEZ y SEGUNDO  FIDEL  CHÁVEZ2,  por  los  mismos  delitos  a las penas de cincuenta y tres (53),  treinta  y  nueve  (39)  y  setenta (70) meses, respectivamente; la revocó para  concederle  a EDILSON MONTES LÓPEZ la prisión domiciliaria; y en lo demás, la  confirmó.   

HECHOS  

Así fueron determinados por el A quo:   

“Los hechos ocurrieron el día veinte (20)  de  octubre  de  dos  mil  dos  (2002),  J.  M. Z. B3.  contaba  con  once años de  edad  cuando conoció a FIDEL CHAVEZ (sic) quien se desempeñaba como patrullero  al  servicio  de la escuela de policía sespo (sic), luego de algunos encuentros  este  individuo  le  pidió  ser  su  novia,  después de pensarlo le aceptó la  proposición,  vinieron  varios encuentros, en una oportunidad la requirió para  que  ella  le  diera  una demostración del amor que sentía hacia él, pero por  ser  tan  pequeña  no  entendía  a  que  se  refería.  Advierte la menor que,  transcurrido  su  noviazgo, el procesado la invitaba a visitarlo en la garita de  la  escuela  donde  prestaba  su  guardia, ahí aprovechaba para acariciarla por  debajo  de  la  blusa, reiterando la petición de darle una prueba de amor. Para  el  día  19  de febrero de 2003, la invitó a salir sin decirle a donde irían,  llegaron  a un hotel, sitio desconocido para ella, luego de tocarle su cuerpo la  convenció  de  que  tuvieran  una  relación sexual, acto que se perpetró cada  ocho días.   

Para noviembre de 2003, camino para su casa  fue  abordada por un individuo que se desplazaba en un automóvil de color rojo,  marca  Renault,  placa BIB 052, refiriéndose al procesado EDWIN VILLAMIL, quien  la  convidó  a  dialogar,  entablaron  relaciones  de  amistad,  frecuentemente  salían  a  comer,  pasear,  y  lo  acompañaba  a  realizar algunas diligencias  personales  , posteriormente le plantea la posibilidad de conocer el interior de  la  escuela  Sespo  (sic), en varias oportunidades la condujo en el interior del  vehículo   automotor   y  la  llevaba  a  una  habitación  exigiéndole  tener  relaciones  sexuales,  ante  la negativa de la menor, la dejaba toda la noche en  el  lugar  de  referencia  y sólo hasta el siguiente la sacaba del lugar puesto  que  la advertía que no podía salir de ahí toda vez que podrían matarla. Con  Edwin  Villamil  sostuvo  relaciones  sexuales en tres oportunidades, siempre la  llevaba  en  moto  a  hoteles,  le  pedía  que  lo  tocara  a  lo cual accedía  voluntariamente.   

Con relación al procesado ALEXÁNDER ESPEJO  PARRA  refiere  la  menor afectada, que lo conoció en el centro comercial porto  alegre,  la  invitó a subir a la patrulla, fueron hasta la casa de unos amigos,  la  invitó  a  sentarse  en  la  cama,  comenzó a tocarle las piernas, ella le  manifestó  que  la dejara salir que no quería nada; posteriormente llegó a su  casa  con un compañero y en la patrulla, fueron por su amiga D., llegaron hasta  un  potrero,  el  lugar  era  solitario  y  oscuro, la comenzó a tocar, ella se  rehusaba  a  tener  algo,  pero  luego  se  dejó  convencer,  solo tuvieron una  relación sexual.   

Advierte   la  víctima  que  conoció  a  ALEXÁNDER  MERCHAN  (sic)  MAYA,  en  una patrulla de seguridad de Sespo (sic),  trabajaba  en  la  guardia,  la  condujo  a  un  potrero  oscuro y solitario, la  intimidó  para tener relaciones sexuales, ante la negativa de ella, la amenazó  con  esposarla,  como  no  accedió  abordaron  nuevamente  la  patrulla y en su  interior  nuevamente  le  insinúa  el acto sexual, coaccionándola al punto que  accedió a dejarse tocar sus genitales.   

Conoció  a  EDILSON MONTES LÓPEZ quien la  convidó  a  conocer la casa de él, estando adentro la intimidó con no dejarla  salir  si  no  le hacía un streeptease, así que tuvo que desnudarse y hacerlo,  ante la mirada morbosa de aquel individuo.   

En cuanto a DIEGO BARRIOS, la quejosa afirma  que  lo  conocido  (sic)  por intermedio de una amiga suya de nombre M. B., para  junio  de  2003  la  invitó  a  ir  a  coconito,  lugar que desconocía; cuando  llegaron  al  lugar  mencionado  se dio cuenta de que era un motel. Inicialmente  ella  se  negó  a  tener relaciones sexuales, pero él le manifestó que había  pagado  mucha  plata  y  novia  (sic) a perder la oportunidad, así que terminó  convenciéndola  y  sostuvieron  relaciones  sexuales,  luego  de lo acaecido no  volvió a saber nada de este hombre.”   

ACTUACIÓN RELEVANTE  

1.   Cerrada   la   investigación,   en  interlocutorio   de   26   de  septiembre  de  20054,  se calificó el mérito del  sumario  con  acusación  en contra de DIEGO ALEXÁNDER BARRIOS CELEMIN, SEGUNDO  FIDEL   CHÁVEZ   y  ALEXÁNDER  MERCHÁN  MAYA,  como  autores  del  delito  de  acceso   carnal   abusivo  con  menor  de  14  años  agravado;  a  ALEXÁNDER ESPEJO y EDWIN VILLAMIL, por  el  delito  de  acceso carnal abusivo con menor de 14  años;  y  a   EDILSON  MONTES  LÓPEZ,  por  el  punible  de  actos  sexuales abusivos con menor de 14  años.   

Impugnada  la  decisión,  se  resolvió el  recurso  de  reposición  el  12  de octubre de 20055  y se varió la calificación  jurídica  de la conducta por la que fue acusado ALEXÁNDER MERCHÁN MAYA por la  de   actos   sexuales   abusivos  con  menor  de  14  años;  se  concedió el subsidiario de apelación; y  en   interlocutorio   de   18   de  enero  de  20066,  la  Fiscalía Delegada ante  el     Tribunal     Superior     de     Bogotá,     la    confirmó.   

2. Remitido el expediente para adelantar la  etapa  del  juicio,  el  20  de  abril  de  2006,  se llevó a cabo la audiencia  preparatoria7  y  el  10 de mayo, 14 de junio, 1° de agosto y 9 y 27 de octubre  del  mismo  año8,  se  realizó  la  vista  pública  de juzgamiento, al cabo de la  cual,  en  sentencia  de 19 de diciembre de la anualidad que corría9,  el Juzgado  Treinta  y  Ocho  Penal  del Circuito de Bogotá, condenó a ALEXÁNDER MERCHÁN  MAYA,   EDILSON  MONTES  LÓPEZ  y  SEGUNDO  FIDEL  CHÁVEZ,  en  los  términos  reseñados.   

3.  Inconformes  con  esta  decisión,  los  defensores   la   apelaron   y    el   17  de  agosto  de  200710, el Tribunal  Superior   de   Bogotá   la    confirmó   de   la   manera   que  ya  fue  precisada.   

4.   Contra   esta   determinación,  los  apoderados  de  ALEXÁNDER  MERCHÁN MAYA, EDILSON MONTES LÓPEZ y SEGUNDO FIDEL  CHÁVEZ, interpusieron el recurso extraordinario de casación.   

LAS  DEMANDAS   

1.  Presentada  en nombre de los procesados  ALEXÁNDER     MERCHÁN     MAYA    y    EDILSON    MONTES    LÓPEZ.   

Anunciando  que  se  trata  de  un  recurso  extraordinario  de casación por la vía excepcional, expone que la sentencia de  segunda  instancia  viola  el  bloque  de constitucionalidad con relación a los  derechos  fundamentales  y afecta el debido proceso, la presunción de inocencia  e  indubio  pro reo, por lo  que  se  hace  necesario  acudir  a  esta vía para lograr la ampliación de los  mecanismos protectores de tales garantías.   

El recurrente, postula dos reproches contra  el  fallo  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  en su orden, uno por la causal  tercera;  el  otro, fundado en el cuerpo segundo de la primera, contenidas en el  artículo  207 del Código de Procedimiento Penal (Ley  600 de 2000).   

Expresa  como  fundamentos del recurso, los  siguientes:   

    

1. Primer cargo: Nulidad.     

-.  Considera  como  normas  violadas  los  artículos    29    (debido    proceso)    de    la    Constitución    Política,   y   89   (unidad  procesal)  de  la  Ley  600  de  2000.   

-. El Tribunal, no tuvo en cuenta los hechos  en  la  sentencia tal como fueron relatados por la ofendida y los policías, los  cuales   se   desarrollaron   de   manera  independiente,  por  tanto,  debieron  investigarse      por      separado,      el     no     hacerlo     –dice    el    censor-,    contraviene   el   mandato   del   articulo   89   (unidad   procesal)   del   Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de 2000),  que  establece  que  por  cada  conducta se adelantará una sola  actuación  procesal,  salvo  las  excepciones,  como  la  conexidad, que al ser  inexistente,    por    tratarse   de   dos   delitos   diferentes   -actos sexuales abusivos y acceso carnal  abusivo-,  se  imponía la  ruptura  de  la  unidad procesal. Así, se vulneraron el debido proceso, derecho  de  defensa,  presunción  de  inocencia e indubio pro  reo.   

-.  El  dicho  de  la víctima J.M.Z.B., en  todas  sus  versiones  afirma  sostuvo  relaciones  sexuales  con  SEGUNDO FIDEL  CHÁVEZ,  JULIO  EDWIN  VILLAMIL,  ALEXÁNDER  ESPEJO PARRA, ALEXÁNDER MERCHÁN  MAYA  y  EDILSON  MONTES  LÓPEZ, en condiciones, lugares y momentos diferentes,  con  intervalos  de  días,  meses y años que van de siete (7), hasta diez (10)  meses y sin que éstos tuvieran vínculo de amistad.   

–   En  el  dictamen  de  medicina  legal  practicado   a  la  menor  J.M.Z.B.,  manifestó  que  le  decía  a  todos  sus  acompañantes  que  era  mayor  de  14 años de edad, con lo cual se prueba, que  tuvo  varios  novios,  relaciones  de  amor o amistad por separado en periodos y  sitios  diferentes,  hechos que al tenor de la norma procesal citada debieron se  investigados  de  manera  separada,  pero adelantaron sólo una actuación y los  condenaron  en  forma  solidaria  al  pago  de  perjuicios,  teniendo  como base  “iguales pruebas” tanto  para  los  unos, como para los otros, sin que guarden relación para cada uno de  los implicados.   

Señala  el  demandante  que  ante  estas  condiciones  el  omitir romper la unidad procesal, genera la nulidad descrita en  el  numeral  2°  del  artículo  306 de la Ley 600 de 2000, pues no se presenta  ninguna  de  las  causales  descritas  en  el  artículo 90 ibídem, para que el  proceso fuera tramitado como si se tratara de hechos conexos.   

Al  indagar  de  manera  conjunta  hechos  inconexos,  el  fallo  carece  de  una  “MOTIVACIÓN  CONTUNDENTE que justificara dicha omisión procedimental”.   

Solicita se decrete la nulidad de lo actuado  a  partir de la resolución de apertura de la instrucción, para que desde allí  se  rompa  la  unidad  procesal  y  se investigue por separado a cada uno de los  procesados.   

2. Segundo cargo: Violación indirecta de la  ley sustancial por falso juicio de identidad.   

-.  El  juez  incurrió  en  “indebida   valoración   del  universo  probatorio  arrimado  al  proceso”.   

Expresa  que  la conducta debe ser típica,  antijurídica  y culpable; pero en los hechos por los cuales se investigaron los  implicados  MERCHÁN  MAYA  y MONTES LÓPEZ, si bien se cumplen las dos primeras  exigencias,  no  sucede  lo  mismo  con  la  tercera, por haber sido valorada la  prueba        de        manera        indebida11.   

-.  La ley 600 de 2000 exige como requisito  para   condenar,  la  certeza  sobre  la  responsabilidad  más  allá  de  toda  duda   razonable, por tanto, el fallador no podía inhibirse de valorar los  medios            de           convicción12  y  al  abstraerse  de ello  “alteró   la   tarifa   legal   de   la   prueba,  estableciendo  en  acopio  de  error  de  hecho  la existencia de una certeza de  responsabilidad  que  no existe”, por las siguientes  razones:  i)  la  Menor  J.M.Z.B.,  afirmó  que  en  los días de enero de 2003  conoció  a  ALEXÁNDER  MERCHÁN,  por  intermedio  de  su amiga I.R., quien la  invitó  a  subir  a  una  patrulla  policial, vehículo donde le tocó el área  genital;  ii)  respecto de EDILSON MONTES LÓPEZ, relató haber sido invitada en  el      mes      de     noviembre     a     su     casa,     la     “incitó”  para  usar  su uniforme y  realizar  un  streeptease,  sin ser tocada y luego la dejo salir.   

-.  Como el dicho de la menor contraría al  de  los  agentes,  se “establece la existencia de la  duda   razonable”,  que  no  fue  disipada  por  el  fallador,  al  carecer la sentencia de la verificación sobre las condiciones de  percepción  de  la  testigo,  trastornos durante el tiempo de conservación del  recuerdo,  la  existencia  de interés en perjudicar a los agentes del orden, la  corroboración de su dicho en los demás elementos de persuasión.   

Concluye  que, por estas razones se debían  aplicar  las  garantías  procesales  de presunción de inocencia e indubio  pro  reo y de este modo absolver  a    los    implicados.    El    no    hacerlo,   constituye   la   “vía  de  hecho  que  impulsa una violación indirecta de la ley  sustancial      por    error    de    hecho    por    falso    juicio    de  identidad.”   

Solicita casar la sentencia y se decrete la  nulidad  de  todo  lo  actuado  a partir de la apertura de instrucción o, en su  defecto,  se profiera sentencia absolutoria en favor de ALEXÁNDER MERCHÁN MAYA  y EDILSON MONTES LÓPEZ.   

2.  Demanda  presentada en favor de SEGUNDO  FIDEL CHÁVEZ.   

Primer Cargo: Violación indirecta de la ley  sustancial, falso juicio de existencia.   

Ataca  la  sentencia  de haber violado por  aplicación   indebida   los   artículos   208,   211  numeral  4°13, por error  de  hecho en la apreciación de las pruebas y desconocimiento de lo estatuido en  los     artículos    232    (necesidad    de    la  prueba) y 238 (apreciación  de  las  pruebas en conjunto) de la Ley 600 de 2000; y  13  (igualdad)   y 29  (debido  proceso)  de  la  Constitución Nacional.   

Dice  que   el  Tribunal  no  tuvo en  cuenta  la  denuncia  de  Y.M.Z.B.,  en  el  aparte  donde  lo  indujo  en error  “de   derecho”   al  implicado,  que  estructura la causal de ausencia de responsabilidad contemplada  en  los  numerales  10 y 11 del artículo 32 (ausencia  de   responsabilidad)   del  Código  Penal,  cuando  expresó:   

“…Fidel me dijo que estaba muy bonita  y  yo  me devolví a donde él y me preguntó que como (sic) me llamaba, le dije  que  MARIBEL  y  el  (sic)  me  dijo  que   CARLOS  CHAVEZ  (sic), luego me  preguntó la edad y le dije que tenía 14…”   

-.   El   yerro   en  que  incurrió  el  Ad  quem,  se  estructura  cuando  omitió tener en cuenta que el rostro de la denunciante aparentaba tener  más  de  14  años y con ello se demostraba el engaño en que hacía incurrir a  los  vigilantes  de  las  discotecas  donde  concurría, como se establece en el  aparte de su testimonio, cuando manifiesta:   

“…PREGUNTADO:  Haz  (sic)  consumido  licor.  CONTESTO:  Sí,  en  discotecas  con  mi amiga DIANA, pero yo decía que  tenía 17 años y me dejaban entrar…”   

-. El fallador se equivoca cuando considera  el          semblante          de          la         menor         “inequívocamente”  como  el  de una  mujer  menor  de  14 años. Se incurrió en error de hecho por no desestimar los  cargos  realizados  por la quejosa, al contener contradicciones, tal como cuando  inicialmente   manifestó  haber  sido  forzada  por  el  implicado  para  tener  relaciones  sexuales,  y  luego,  retractarse  al  aceptar  haberlo hecho por el  convencimiento verbal por parte de éste.   

En  un acápite denominado “CONCEPTO  DE  LA  INFRACCIÓN  POR  EL CARGO PRIMERO”,  dice,  se  incurrió  en error por la equivocada apreciación de  las  pruebas,  por  desatención  de  los principios14   de   la   ciencia,  sana  crítica,  lógica  y la experiencia; el testimonio de la menor J.M.Z.B., no fue  tenido  en cuenta en la sentencia y con este medio de convicción se establecía  el  “error  de derecho”  en que hizo incurrir al procesado.   

Luego   en  otro  punto  señalado  como  “DEMOSTRACIÓN    DEL    CARGO…”,  expresa  que  ante la inaplicación de los artículos 13 y 29 de  la       Constitución       Política,       se       generó      “nulidad”, al haberse desconocido el  “PRINCIPIO     DE    LA    PRIMACÍA    DE    LA  REALIDAD” por inaplicar el fallador las causales de  ausencia   de   responsabilidad,   por   el   error  de  hecho  al  “ignorar  y no considerar la prueba”.   

-.  En  el expediente no existen medios de  prueba  que  corroboren los señalamientos de la menor contra el acusado SEGUNDO  FIDEL  CHÁVEZ;   y,  el reconocimiento en fila de personas y el testimonio  trasladado  de  Hildoara  Beltrán,  recaudados con antelación a su captura son  “nulos” por haber sido  recaudados  con violación del debido proceso y derecho a la defensa15.   

Reclama que también se incurrió en error  de  hecho  en  el  fallo,  “por que (sic) no tuvo en  cuenta  que  no  existe  ningún  informe  de  los funcionarios encargados de la  vigilancia   del   ingreso  a  la  Escuela  SESPO  (sic),  ni  de  los  que  les  correspondían  la  vigilancia  de  las  cámaras…que  hubieran  detectado  la  presencia  en  esas  dependencias  de la menor J.M.Z.B. en compañía de SEGUNDO  FIDEL CHAVEZ (sic)”.   

Luego  destaca  que  el  Tribunal  omitió  valorar  los  testimonios de: i) la menor D.M.S., rendido el 8 de junio de 2005,  donde  depone  sobre  las  presiones  de  que  fue objeto para rendir su primera  versión;  ii)  Jhon  Javier  Castro,  quien  expone  su  desconocimiento de los  hechos,  y  iii) Berkley Mendoza Sánchez, comandante de guardia de CESPO, sobre  la  inexistencia  de  reportes de novedad el 20 de octubre de 2002, lo mismo que  sobre   el   ingreso   de   la   menor   J.M.Z.B.  a  las  instalaciones  de  la  escuela.   

Solicita  se  case  la  sentencia y que se  absuelva a SEGUNDO FIDEL CHÁVEZ.   

Segundo  cargo:  Violación  indirecta  de  la  ley  sustancial, falso  raciocinio.   

Acusa  la  sentencia  de haber violado por  aplicación   indebida   los   artículos   208,   211  numeral  4°16, por error  de  hecho en la apreciación de las pruebas y desconocimiento de lo estatuido en  los  artículos  232,  234  y  238  de  la  Ley  600  de  2000;  y 13 y 29 de la  Constitución  Nacional,  al  apreciar  de  manera  errada  los medios de prueba  y    “desatender”  los    principios    de    la    ciencia,    sana   crítica,   lógica   y   la  experiencia.   

Como    demostración    del    cargo  expone:   

-.  La sentencia del Tribunal se encuentra  viciada  de  “nulidad”  por  transgresión de los artículos 13 (igualdad)    y    29    (debido  proceso)  de  la  Constitución  Nacional,   como  consecuencia  de  los  yerros  en  la  valoración  probatoria  “es   decir   hay   mediación   de  los  aspectos  fácticos”.   

-.  Se  recaudaron  pruebas  antes  de  la  captura  de SEGUNDO FIDEL CHÁVEZ, con violación al debido proceso y el derecho  de  defensa.17   

-.  Se  dejó  de estimar el testimonio de  J.M.Z.B.,  donde  dice  que  el  implicado  SEGUNDO FIDEL CHÁVEZ, le regaló un  afiche  donde  le  escribió  una  nota respecto de la cual el grafólogo Jesús  Ángel   Villalba   Izquierdo,   dictaminó:   no  se  establecía  “fúndante  (sic)  grafológico” para  constituir   correspondencia,   contenido   de  la  pericia,  que  impide  darle  credibilidad  al  dicho de la menor y además demuestra que el agresor sexual no  se  encuentra  debidamente  identificado;  por  tanto,  el autor del hecho no es  SEGUNDO FIDEL CHÁVEZ.   

-.  Ante la falta de correspondencia entre  la  descripción  morfológica  dada  por la menor J.M.Z.B., con la observada en  SEGUNDO    FIDEL   CHÁVEZ,   y   lo   confusa,   contradictoria,   tendenciosa,  malintencionada,  preparada  y  manipulada  declaración  de  la denunciante, se  genera   duda   probatoria   que   conlleva   la  aplicación  del  indubio pro reo.   

Solicita se case el fallo y que se absuelva  a SEGUNDO FIDEL CHÁVEZ.   

CONSIDERACIONES  DE LA  SALA   

I. CUESTIÓN PREVIA  

Antes  de  analizar  los  aspectos lógico  formales  del  libelo,  que  condicionan su admisión, se determinará si por el  factor  de  la  punibilidad la admisión de la demanda puede estudiarse desde la  perspectiva  de  la  casación  común,  en  lugar  de  la discrecional, como lo  propone uno de los recurrentes.   

El   artículo   205   del   Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de 2000),  establece  que  la  casación  procede  por  delitos  que tengan  señalada  pena  privativa de la libertad cuyo máximo exceda de ocho (8) años,  aún   cuando   la   sanción  impuesta  haya  sido  una  medida  de  seguridad,  procedibilidad  que  se  extiende a los delitos conexos, aunque la pena prevista  para éstos sea inferior.   

Los artículos 208, 209 y 211 (circunstancias  de agravación punitiva)  numeral  4°  (se  realice  sobre persona menor de 12  años)     del    Código    Penal    (Ley  599  de 2003), vigente para el 2 de  octubre  de  2002,  época  de ocurrencia de los hechos, en su orden, reprimían  los  delitos  de  acceso  carnal abusivo con menor de  catorce   años,   acto   sexual   con   menor   de   catorce  años,  con penas de prisión de 4 a 8, 3 a 5, aumentados de una tercera  parte a la mitad, respectivamente.   

De esta manera, en el caso sujeto a examen,  la  casación  común  es procedente, pues la pena máxima fijada para el delito  acceso  carnal  abusivo  con  menor  de catorce años  agravado   excede  de  8  años de prisión.   

II. SOBRE LAS DEMANDAS  

Advierte   la   Sala   que  los  libelos  presentados  por  los  apoderados  de  ALEXÁNDER  MERCHÁN MAYA, EDILSON MONTES  LÓPEZ   y   SEGUNDO  FIDEL  CHÁVEZ,  no  satisfacen  los  requisitos  formales  establecidos  en  el  artículo 212 de la Ley 600 de 2000. Debido a ello, serán  inadmitidos.   

Dado  que  el  recurso  extraordinario  de  casación  se  rige por el principio dispositivo, las pretensiones de la demanda  delimitan  la  competencia  de  la Sala de Casación Penal, con excepción de la  nulidad  que  puede  ser decretada oficiosamente -si a  ello  hubiere  lugar- en aras de la protección de las  garantías fundamentales.   

Por  tanto,  no  constituye una especie de  tercera  instancia;  tampoco consiste en someter a un nuevo juicio al procesado,  ni  en  sede  de  casación puede postularse un debate probatorio generalizado y  sin  acatamiento  de  lógica argumentativa que le es inherente, pues el recurso  extraordinario   fue   concebido,  no  como  un  medio  adicional  para  litigar  libremente,  sino  como  una  excepcional  manera  de llevar al conocimiento del  máximo  tribunal  de  la  jurisdicción  ordinaria  el  fallo  proferido por el  ad-quem,  por las causales  taxativas   señalas   en   la  ley,  que  hubiesen  sido  seleccionadas  en  la  demanda.   

Por  ello  el  recurso  de  casación  se  proyecta  como  un  instituto procesal extraordinario que busca remediar o poner  fin   a   la   violación   de   la   Constitución  Política,  del  bloque  de  constitucionalidad  en  lo  pertinente y de la ley, ocurridos en la sentencia de  segunda  instancia, por errores de juicio o de actividad, y como tal comporta la  elaboración  de un razonamiento lógico jurídico sobre la legalidad del fallo,  siguiendo el derrotero trazado en las causales invocadas.   

No  se  trata  de  exigir que el libelista  utilice  la  terminología  acuñada  por  la  doctrina y la jurisprudencia para  designar  las  distintas  especies  de  errores posibles. Sin embargo, sí es de  esperar  su  discurrir  de  un  modo  claro,  preciso, lógico y coherente hasta  demostrar  que el fallo presenta defectos protuberantes en su estructura, de tal  suerte que no es factible mantener su vigencia.   

1.  Respecto  a  la  demanda presentada en  favor de  ALEXÁNDER MERCHÁN MAYA y EDILSON MONTES LÓPEZ   

1.1. Primer cargo: Nulidad.  

La  inobservancia  de  los  preceptos  que  regulan  la  conexidad como  constitutivos  de  la  violación  al debido proceso y derecho de defensa, es lo  que  el  censor alega como anormalidad sustancial que invalida la actuación, en  el  entendido  de  haberse  adelantado  bajo la misma cuerda procesal hechos que  considera  no  guardan relación entre sí por carecer de unidad de tiempo, modo  y  lugar.  Adiciona  también  al  ataque,  la vulneración de la presunción de  inocencia    e    indubio    pro    reo.   

La  jurisprudencia  de  esta  Corporación  tiene  establecido  que  quien  aspire  al  reconocimiento  de una nulidad, debe  correr  con  la  carga  de  acreditar  la  existencia  de  la  irregularidad  y,  adicionalmente,  probar de qué manera tal vicio menoscaba derechos sustanciales  de  los  sujetos procesales, pues la nulidad no tiene la finalidad en sí misma,  ni existe por el solo interés de la ley.    

Si bien la causal de nulidad como motivo de  casación  aparentemente no exige en su redacción formas específicas en cuanto  a  su  proposición  y  desarrollo,  la  demanda  no  puede  confundirse  con un  alegato   de  libre  confección,  pues,  igual  que  en  las  otras,  debe  ajustarse  a  ciertos parámetros lógicos de modo que se comprenda con claridad  y  precisión  las  razones  que  la  generan,  las irregularidades sustanciales  alegadas  y  la  manera como se quebranta la estructura del proceso o se afectan  las garantías de los sujetos procesales.   

En  punto  de  esta  causal,  corresponde  también   al   recurrente  demostrar  que  la  anomalía  cometida  durante  el  desarrollo  del  proceso e inadvertida en el fallo incide de tal forma, que para  remediarla  no  queda ninguna alternativa distinta a invalidar las diligencias y  por  ello,  quien  así  alega debe indicar con exactitud el momento procesal al  que  ha  de retrotraerse la actuación, una vez excluidas las alcanzadas por los  vicios.   

Tales  presupuestos no se satisfacen en la  demanda,   no   obstante  presentar  una  aglomeración  de  ideas  consideradas  suficientes  por el censor, como para nulitar el diligenciamiento a partir de la  apertura  de  la  instrucción  y a cada implicado se le adelante un proceso por  separado  por  los  abusos  sexuales  de  que  fue  objeto  la  menor  J.  M. Z.  B.   

El  recurrente  no  identifica  error  de  naturaleza  tal  que  su corrección sólo sea posible con el remedio extremo de  invalidar  lo  actuado,  además,  para  soportar  la  nulidad  como  motivo  de  trasgresión  propone de modo plano como yerro, el trámite de la investigación  bajo  una  misma  cuerda  procesal  al  considerar inexistente la conexidad para  ello,  postulado  que  deja carente de argumentación sobre la trascendencia del  vicio en el fallo.   

En efecto, sobre ello nada se dice, pues el  demandante  omite  enseñarle  a  la  Corte  en  un  discurrir  claro,  preciso,  coherente  y  sin  ambages,  que de no haberse incurrido en el error denunciado,  esto  es,  tramitar  la investigación y el juicio por separado para cada uno de  los  implicados,  la declaración de justicia hecha en la sentencia habría sido  diferente  y  favorable  a  los  intereses de ALEXÁNDER MERCHÁN MAYA y EDILSON  MONTES  LÓPEZ,  que  incite  a  la  Sala  para  estudiar  de  fondo  el asunto.   

Es  que  el  libelo no indica -se  repite-,  en el evento de adelantar  la  actuación separada para cada uno de los implicados, cuáles habrían podido  ser  los  resultados,  en  la  práctica  de  los medios de prueba evacuados, la  controversia   de   los  actos  procesales,  los  efectos  de  esas  actividades  defensivas  en  el  fallo  y  de  la  declaración  de  responsabilidad  de  sus  defendidos,  de  modo que lo hicieran diferente y beneficioso a los intereses de  quienes  representa,  al  punto de ameritar la intervención de la Corte para su  invalidación,      en     procura     de     restablecer     las     garantías  fundamentales.   

Un cargo soportado en manifestaciones   conclusivas,  como  el  que  concita  la  atención  de  la  Sala, no reúne los  presupuestos  lógico-argumentativos  mínimos  en  casación, pues la elemental  mención  de  presuntas anomalías es insuficiente para la admisibilidad en sede  extraordinaria.  Presentar  el  reproche  con  frases  de principio, tales como,  violación  al  derecho de defensa, inobservancia de la presunción de inocencia  e   inaplicación  del  indubio  pro  reo,  carentes  de  un  desarrollo  ordenado  y  completo, quedan como  simples  postulados al omitir desentrañar de forma clara y profunda los motivos  y  razones  en  que se fundan, e indicarle a la Corte, cuál fue la violación a  la  estructura  del proceso o la inobservancia de garantías y las consecuencias  generadas  por  tales  irregularidades,  que  no  puedan  ser remediadas de otra  manera, sino invalidando lo actuado.   

De  este  modo  el  actor  incumple  los  requisitos  de  claridad  y precisión que exige el artículo 212 del Código de  Procedimiento  Penal  (Ley  600 de 2000) y  los principios de trascendencia y razón suficiente, motivos que  bastan para inadmitir el reparo.   

No sobra, por resultar oportuno y sin que  constituya  un  pronunciamiento de fondo, traer a colación lo que sobre el tema  en   discusión   esta   Corporación   en   otro  momento  expresó18:   

“Así las cosas, ninguna razón le asiste  al   casacionista  para  pretender  que  se  considere  como  una  irregularidad  conculcadora   del debido proceso la investigación conjunta que se ordenó  de  la  actuación  reprochada,  por  lo  que la denunciada transgresión de los  Arts.  87  a 90 del anterior C. de P. Penal -90 a 92 del actual-, no pasa de ser  una  equivocada  postura  del censor, en cuyo desarrollo, como ya se dijo, sólo  atinó  a discrepar de los motivos por los cuales el ente instructor estableció  la  conexidad para la investigación conjunta de los hechos a los que se contrae  la   actuación,   resignando  el  deber  de  comprobar  la  existencia  de  una  irregularidad   sustancial  desconocedora  de  las  bases  fundamentales  de  la  instrucción  y  el  juzgamiento,  o  de  las  garantías  debidas  al  acusado,  presupuesto  este de inexcusable cumplimiento para alegar la nulidad conforme lo  tiene  establecido  el  Art.  308-2  del Dto. 2700 de 1991 -310 de la Ley 600 de  2000-, como inicialmente también se advirtió.   

La  unidad  procesal  depende de la prueba  existente  y  del  criterio  racional  del  funcionario  que  afirma  o niega su  existencia,  recuerda  la  Sala.  Por  modo  que,  su  aceptación  o  rechazo  no está elevada a la categoría de nulidad,  siempre  que  no  afecte  las garantías constitucionales. Si la  ruptura  de  la  unidad  procesal  no  genera  nulidad a condición de que no se  afecten  garantías  fundamentales,  como lo preveía el Art. 88 del derogado C.  de  P.  Penal  y  ahora lo hace el 89 del Estatuto Procesal vigente, no se ve de  qué  manera  la  investigación  y  fallo  de hechos objetivamente entrelazados  puede  dar  lugar  a  la  invalidez  del  proceso.”  (negrilla fuera de texto).   

1.2. SEGUNDO CARGO: Violación indirecta de  la ley sustancial, falso juicio de identidad.   

La  inconformidad del libelista por demás  confusa,  se  soporta bajo la forma del error de hecho derivado del falso   juicio   de  identidad,  por  la  equivocada  valoración  del  testimonio  de  la  menor J.M.Z.B., de quien dice,  realizó  imputaciones  por  actos  sexuales  contra  los  policiales ALEXÁNDER  MERCHÁN  y EDILSON MONTES LÓPEZ, señalamientos que por el solo hecho de haber  sido  rechazados  por  los uniformados, en su sentir, generaron duda probatoria,  que   no  fue  absuelta  en  su  favor.  Bajo  estos  presupuestos  solicita  la  declaratoria de nulidad de lo actuado.   

De  la  misma  manera considera que: i) la  conducta  por  la  que  fueron  procesados  sus  defendidos, no constituye hecho  punible  al  carecer del elemento culpabilidad; ii) se omitió la valoración de  algunos  medios  de  prueba;  y iii) se apreciaron otros que fueron allegados al  proceso en indebida forma.   

El  falso juicio  de  identidad  se  presenta,  cuando el juez tiene en  cuenta  el  medio  probatorio legal y oportunamente producido o incorporado; sin  embargo,  al  valorarlo  lo  distorsiona,  tergiversa,  recorta o adiciona en su  contenido  literal,  hasta  llegar  a  conclusiones  distintas a las que habría  obtenido si lo hubiese considerado en su integridad.   

En esa hipótesis, el censor tiene la carga  de  confrontar  por  separado  el tenor literal de cada prueba sobre la que hace  recaer  el  yerro,  con  lo que el Ad-quem  dedujo  ellas  decían;  y  una  vez  demostrado el desfase, debe  continuar hacia la trascendencia de aquella impropiedad.   

En  otras  palabras, quien así alega debe  comparar  puntualmente  lo dicho por los testigos, o lo indicado por las pruebas  de  otra  índole,  con  lo leído por el Tribunal Superior en esos específicos  contenidos  documentales,  versiones  testimoniales,  o  con  lo  que  entendió  indicaban  las  restantes  pruebas; todo con el fin de demostrar que el fallo se  ha  distanciado  de  la  realidad  objetivamente declarada con base en el acopio  probatorio,    por   distorsión,   recorte   o   adición   en   su   contenido  material.   

        Nada  de  esto hizo el demandante. Por el contrario, en desapego de  los  parámetros  lógico  argumentativos  en  el  planteamiento  de la censura,  anuncia   una   violación   indirecta   de  la  ley  sustancial,  para en seguida, pretender desarrollarla  como    si    se    tratara    de    la   violación  directa  y  luego  insinúa  un  error  de  hecho por  falso  juicio de existencia  y  pasa a esbozar un error de derecho por falso juicio  de  convicción,  ante  la inobservancia de la tarifa  legal,  para  terminar  elevando  petición para la invalidación de lo actuado,  propio   de   la   causal   de   nulidad,   en   pleno   desconocimiento   del  principio  de  autonomía en casación.   

Sobre  este postulado luego se hará mayor  precisión,  al  resultar  su  inaplicación,  común también con los reproches  siguientes, como se verá mas adelante.   

Tales  equivocaciones  del  libelista  se  evidencian  de  la  siguiente manera: i) considera que al ir el testimonio de la  menor   J.M.Z.B.,   contra   la   palabra   de  sus  agresores  se  “establece  la  existencia  de  la  duda razonable”,  aspecto que al no haber sido valorado  de  esa  manera  por el Tribunal se incurrió en error de hecho por falso  juicio  de  identidad; ii) enuncia  que  la  conducta  reprochada a sus defendidos MERCHÁN MAYA y MONTES LÓPEZ, no  es  punible,  pues  si  bien  con base en los medios de prueba resulta típica y  antijurídica,          carece         del         elemento         “culpabilidad”;  iii) expresa que el  Ad  quem  se  abstuvo  de  valorar  elementos  de  persuasión, que tampoco identifica; iv) esboza un error  de  derecho  por  falso  juicio  de  convicción  cuando  dice  que  el fallador  “alteró   la   tarifa   legal   de   la   prueba,  estableciendo  en  acopio  de  error  de  hecho  la existencia de una certeza de  responsabilidad  que  no  existe.” ; y v) cierra el  vaivén,  al elevar petición a la Sala para la declaratoria de la nulidad de lo  actuado,  por  transgresión  de  los  principios  de presunción de inocencia e  indubio pro reo, como si se  tratara de la causal tercera de casación.   

Reparos,  todos  presentados dentro de una  misma   censura,   de  manera  incompleta  y  omitiendo  indicar  cuál  fue  la  trascendencia  de  cada  uno  de  ellos en el fallo recurrido, desconociendo los  principios   de  identidad,  no  contradicción,  razón  suficiente,  claridad,  precisión y autonomía que conllevan a la inadmisión del cargo.   

2. Respecto de  la demanda presentada en favor de SEGUNDO FIDEL CHÁVEZ.   

En verdad el libelo es un escrito confuso y  contradictorio  en  el que se plantean dos cargos por violación indirecta de la  ley        sustancial        con       base       en       la       “equivocada” valoración probatoria,  donde  el  actor  en  primer  orden  insinúa  falsos  juicios  de  existencia,  luego  esboza  falsos     juicios    de    identidad,  falsos  raciocinios, vicios  invalidantes,  falsos juicios de legalidad  e  insiste nuevamente en falsos juicios  de  existencia  e identidad  por  tergiversación, como simples enunciados, sin que  se  logre  ubicar  en  alguna  de  las  formas  de  error  y  tampoco exponer su  trascendencia,   en   pleno   desconocimiento   del  rigor  propio  del  recurso  extraordinario de casación.   

Como  en  la  demanda se incurre de manera  general  en  las  mismas deficiencias lógico argumentativas y los dos reproches  guardan  gran similitud, para evitar repeticiones innecesarias se contestará en  un solo bloque.   

Los  siguientes,  son  los  defectos  más  sobresalientes en los que se incurre:   

2.1.  El  primer  reparo  que  merece  el  escrito,  corresponde  a  la  carencia  metodológica de la presentación de sus  planteamientos  y  deficiente  fundamentación.  Si  bien  el censor anuncia dos  cargos  por  violación indirecta de la ley sustancial, tales postulados carecen  de todo desarrollo.   

En  total distanciamiento de la lógica de  sustentación,  omite  no  sólo indicar, sino también demostrar, cualquiera de  las  formas  como  se  puede incurrir en los errores de hecho o de derecho en el  fallo, que amerite el estudio por parte de la Corte.   

Por  el  contrario,  propone  un  debate  probatorio   interminable,  pretendiendo  prolongar  los  momentos  del  recurso  ordinario  de  apelación  que  interpuso  contra la sentencia de primer grado y  enervar  el  fallo  del Tribunal según su propio parecer, como si se tratara de  una tercera instancia, lo cual resulta ajeno a esta sede.   

2.2.  En  las  dos  censuras, deja de lado  presentar  a  la  Sala,  una  concreta  temática  que  sea  susceptible  de ser  estudiada  en  casación,  dejando  sin  sustento  la  formulación  de plurales  reproches  en  una  misma  censura,  aspectos  con  los  cuales  el  recurrente,  desconoce  los  principios  de  claridad, precisión, razón suficiente y debida  argumentación que caracterizan a este medio de impugnación.   

2.3. Si el deseo del demandante era atacar  el  fallo  por  yerros  en  la  valoración probatoria, una vez escogida la vía  indirecta  de  violación  a la ley sustancial, anunciando para el primer evento  el    falso    juicio   de   existencia   y   para   el   segundo   el   falso  raciocinio,    debió    tener    en    cuenta   lo  siguiente:   

El  falso juicio  de  existencia  tiene  ocurrencia  cuando el medio de  prueba  legal  y  regularmente  aportado,  resulta  excluido  de  la valoración  efectuada  por el fallador (falso juicio de existencia  por  omisión  o  supresión) o cuando se lo inventa o  crea  sin que exista materialmente en el proceso, dando por probados hechos cuya  acreditación  no  está  atribuida  expresamente  a  los  demás  elementos  de  convicción   (falso   juicio   de   existencia  por  suposición o ideación).   

En   la   suposición   de  falso    juicio   de   existencia   por  supresión,  el  recurrente  tiene  la  carga  de  precisar  en  qué  parte del  expediente  se  ubica la prueba materialmente omitida y, seguidamente, cómo, de  haber  sido  estimada  con  los  demás  medios de persuasión, las conclusiones  adoptadas  en  el  fallo habrían sido sustancialmente diferentes y favorables a  su  pretensión;  pero  si se trata de falso juicio de  existencia  por  suposición,  el  deber  gravita  en  demostrar   el   dislate   mediante   el  señalamiento  de  la  correspondiente  consideración  de  la  sentencia en la que se aluda al medio de persuasión que  materialmente  no obra en el proceso, o lo que éste supuestamente acredita, y a  continuación  explicar  cómo,  suprimiendo  ese  elemento  de convicción o su  contenido,  las conclusiones de la decisión final pierden sustento y varían en  sentido beneficioso a sus intereses.   

Por    su    parte   el   falso  raciocinio  se  presenta cuando a  una  prueba que existe legalmente y es valorada en su integridad, el juzgador le  asigna  un  mérito  o fuerza de convicción con transgresión de los postulados  de  la  sana  crítica; es decir, los principios de la lógica, las reglas de la  experiencia  común y las leyes científicas, indicando cuál de esos postulados  fue  desconocido  por  el  juez; y concomitantemente indicar cuál era el aporte  científico  correcto, el raciocinio lógico o la deducción por experiencia que  debió aplicarse para esclarecer el asunto debatido.   

En  todos  los casos es preciso referir la  trascendencia  del error aducido, donde su demostración comporta la obligación  de  enseñar  a  la Corte que si tal falencia no se hubiese presentado, entonces  el sentido del fallo sería distinto.   

2.4.  Ninguna  de estas tareas emprende el  libelista,   por  el  contrario  dedica  el  escrito  a  realizar  una  crítica  generalizada  sobre  el  valor suasorio que el Tribunal otorgó a los diferentes  medios  de  prueba,  sin  agotar  el  esfuerzo  en demostrar alguna de estas dos  clases  de error que fueron las que anunció en los acápites correspondientes e  inobservando  todos los parámetros lógico argumentativos en casación, como se  pasa a indicar.   

2.4.1.  En  el  primer  ataque  propone un  falso  juicio de existencia  bajo  el  argumento  de que en el fallo no se tuvo en cuenta el testimonio de la  menor  Y.  M.  Z.  B.,  sobre  las  manifestaciones  que hizo sobre su edad para  aparentar  más  de  14  años. Pero luego en franca contradicción, reprocha al  Tribunal   por   apreciarlo   con   la  “equivocada  percepción”  sobre  el semblante de la víctima Y.  M.  Z.  B.  y  verlo  como  el  de una mujer menor de 14 años, como si ahora se  tratara  de  proponer  otro  error  de hecho por falso  raciocinio.   

De  inmediato  sigue  controvirtiendo el  fallo  por  no  desestimar  esa declaración, al considerarlo discordante en sus  afirmaciones  iniciales  de haber sido forzada para tener relaciones sexuales, y  que  luego  aceptar  que  lo  hizo como consecuencia de la persuasión, todo, en  oposición  a  la regla lógica de no contradicción, según la cual no se puede  hablar de que algo es y no es al mismo tiempo.   

De esta manera no se cumple con la lógica  del   pensamiento  racional  al  atacar  la  sentencia por prescindir de la  valoración  de  un  elemento  de prueba, para de inmediato cuestionarla, por la  forma como fue apreciada.   

Otro desacierto del impugnante en el mismo  cargo  lo constituye la adición como nuevo reproche, de la crítica al Tribunal  por  la equivocada apreciación de las pruebas con desatención a los postulados  de  la  ciencia,  la lógica y la experiencia, como simple enunciado, pues omite  expresar  a cuál máxima de la experiencia, ley de la ciencia o principio de la  lógica  se  refiere,  tampoco  la  forma  como se aplicó indebidamente y cuál  sería  el canon correcto y la manera en que se debería utilizar en el presente  caso,   acápite   por  falso  raciocinio  al  que  se  le  entremezcla  de  modo  persistente  el error por  falso  juicio de existencia  como  consecuencia  de  la omisión en el fallo de la valoración del testimonio  de   la   menor  J.M.Z.B.  y  la  nulidad  por el desconocimiento del “PRINCIPIO  DE  LA  PRIMACÍA  DE  LA REALIDAD” al inaplicar las  causales      de      ausencia     de     responsabilidad     e     “ignorar    y   no   considerar   la   prueba”,  sumando  al  ataque, insinuaciones de  reproche  por  otros  conceptos,  como  los de la causal tercera de nulidad  y  la  primera por violación directa.   

Como si fuera poco también alega de manera  conclusiva,  el  error  de derecho por falso juicio de  legalidad,   generado   por   la   valoración   del  reconocimiento  en  fila  de  personas  y  el  testimonio trasladado de Hildoara  Beltrán,  las cuales dice son “nulas”  por  haber  sido  producidas  y  aportadas  de  manera  ilegal al  proceso.   

Por  último y en la forma del error por  falso  juicio de existencia  cuestiona  que  el  Tribunal omitió valorar los testimonios de la menor D.M.S.,  de  Jhon  Javier  Castro  y  de Berkley Mendoza Sánchez, pero también de ellos  dice,   fueron   tergiversados,   como   si   se   tratara  de  un  falso juicio de identidad.   

2.4.2.  En  el segundo reparo de la manera  más   genérica,   anuncia   un   yerro   por  falso  raciocinio  por  desatención de los principios de la  ciencia,  la lógica y la experiencia en la valoración de los medios de prueba;  argumenta  como  desarrollo  del cargo, que la sentencia se encuentra viciada de  nulidad  por inobservancia  de    los   artículos   13   (igualdad)   y   29  (debido  proceso)  de  la  Constitución  Nacional;  y  agrega  como  en el reproche  anterior  que,  con  antelación  a  la  captura  de  SEGUNDO  FIDEL CHÁVEZ, se  recolectaron  varios  medios de convicción con transgresión del debido proceso  y  el  derecho  de  defensa,  insinuando  un  error de  derecho  por  falso  juicio  de  legalidad;  para  de  inmediato  persistir  en que el Tribunal dejó de valorar el  testimonio de  J.M.Z.B.,  como  si  se  tratara de un falso juicio de  existencia.   

Tal  ligereza  para impugnar en casación,  donde   de   manera  indiscriminada  se  entremezclan  múltiples  censuras  con  expresiones  conclusivas,  hacen  de  la  demanda un escrito confuso, carente de  desarrollo  en  sus  planteamientos,  donde nada se dice sobre su trascendencia,  convirtiendo  el  libelo  en  un simple alegato de instancia, ajeno a la lógica  jurídica  que  demanda  el extraordinario recurso, inadvirtiendo los principios  de  autonomía,  claridad,  precisión  y  razón suficiente, que le impide a la  Sala para ingresar en su estudio.   

Como se dijo atrás y por ser común en las  dos  demandas,  específicamente  en  los  tres  últimos  reparos que ocupan la  atención  de  la Sala, se debe precisar que el principio de autonomía consiste  en  la  prohibición  para  al  interior  de un mismo cargo entremezclar ataques  propios   de   causales   diferentes,  al  tener  cada  una  características  y  parámetros  lógicos  de  demostración  distintos  con  diversas consecuencias  jurídicas,19   según   así  lo  dispone  el  artículo  217  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de 2000).  Este  precepto,  estatuye  de  manera  clara  y  precisa  que la  decisión  adoptada  por  la Corte en caso de prosperidad del reproche formulado  contra  la  sentencia,  debe  compaginar  con  la  causal  invocada  y  el error  aducido.    

Sobre   este   postulado   la  Corte  ha  dicho:   

“Al respecto, es imprescindible que quien  acude  en  casación  a  controvertir  la  legalidad de una sentencia de segunda  instancia,  lo  haga  con fundamento preciso en una de las causales expresamente  establecidas  en  la  ley,  sin  que  sea  admisible, lanzar reparos que no sean  directa  e  inequívocamente  atinentes  al  contenido  y alcance de los motivos  establecidos.   

No  es  por  tanto  permitida  la  fusión  abigarrada  de  enfoques  propios  de  diversas  causales, en cuanto cada una de  ellas  no  sólo  obedece  en su postulación teórica a supuestos propios, sino  que  metodológica  y  jurídicamente  exigen desarrollo independiente. En otras  palabras,  frente al principio de autonomía de las causales resulta desacertado  establecer  mixturas  entre  diversos  factores,  al  atacar  a  través de este  mecanismo    extraordinario    una   sentencia”.20   

También se expresó:  

“Por eso, del principio de autonomía se  desprende  la  necesidad  de  que  el  planteamiento  de las censuras respete la  naturaleza  propia  de  las causales, por cuanto cada una de ellas, en virtud de  la  incidencia  que en el sentido de la sentencia o en la estructura del proceso  su  presencia  puede  causar,  exige  unos  derroteros  demostrativos diversos y  coherentes  con  la  pretensión final, o bien de que se case el fallo demandado  para  que  la  Corte  adopte  el  sustitutivo,  o  ya  para  que  retrotraiga la  actuación   a   estadios  superados  si  tiene  bases  viciadas”.21   

3.  En  cumplimiento  del  principio  de  limitación  propio  del  recurso  extraordinario,  no  le  es  dable  a  la  Corte  suplir  las omisiones  argumentativas  del  escrito  de  sustentación.  Por  tanto, no puede corregir,  complementar  o  de  cualquier  otra  manera  suplantar  al  casacionista  en la  construcción  de la demanda, salvo, cuando atendiendo los fines de la casación  y  en procura de la defensa de las garantías fundamentales deba hacerlo, evento  que aquí no acontece.   

4.  En  suma, las impropiedades advertidas  conllevan  a  inadmitir  las  demandas,  máxime que tampoco en la revisión del  expediente  se  observa  la  vulneración  de  alguna garantía fundamental, que  amerite  el  ejercicio de las facultades oficiosas de la Sala de Casación Penal  en  los  términos  del  artículo  216  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  (Ley 600 de 2000).   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

1.  INADMITIR  las  demandas  de casación  presentadas  por  los  defensores  de  ALEXÁNDER  MERCHÁN MAYA, EDILSON MONTES  LÓPEZ   y   SEGUNDO   FIDEL  CHÁVEZ,  conforme  a  lo  expuesto  en  la  parte  motiva.   

2.  Contra  la  presente  providencia  no  procede recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ    LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                                                     ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                     AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN             

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                                        YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria.    

1 En la  misma  sentencia  se  condenó  a  DIEGO  ALEXÁNDER BARRIOS CELEMIN, ALEXÁNDER  ESPEJO  PARRA  y  JULIO EDWIN VILLAMIL SÁNCHEZ, como responsables del delito de  acceso  carnal  abusivo con menor de 14 años a la pena de setenta (70) meses de  prisión;  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  un término igual al de la pena principal; indemnización de perjuicios por  un  valor  de  cincuenta  (50)  s.m.l.m.v.;  y  les  negó  la suspensión de la  ejecución de la sentencia y la prisión domiciliaria.   

2  El  Tribunal  revocó  la  sentencia  de  primer  grado respecto de DIEGO ALEXÁNDER  BARRIOS  CELEMIN  y  JULIO  EDWIN  VILLAMIL  SÁNCHEZ,   para  en  su lugar  absolverlos.  Respecto  de ALEXÁNDER ESPEJO PARRA la modificó y redujo la pena  impuesta  por  el  mismo  delito  que había sido condenado a cincuenta y cuatro  (54) meses de prisión. En los otros aspectos, la confirmó.   

3  En  aplicación  al  numeral  8°  del  artículo  47  de  la  Ley 1098 “Por   el  cual  se  expide  el  Código  de  la  Infancia  y  la  Adolescencia”,  se  prescinde  del nombre del menor  afectado, debido a que esta providencia puede ser publicada.   

4  Cuaderno de instrucción No. 2, folio 252.   

5  Cuaderno de instrucción No. 3, folio 44.   

6  Cuaderno segunda instancia en instrucción No. 2, folio 108.   

7  Cuaderno del juicio No. 1, folio 70   

8  Cuaderno del juicio No. 1, folios 96, 158, 188, 206.   

9  Cuaderno del juicio No. 3, folio No. 1.   

10  Cuaderno de segunda instancia, folio 4.   

11 El  censor   no   dice   de   qué   manera  fue  valorada  la  prueba  “en forma indebida”.   

12 El  demandante no dice a qué medios de prueba se refiere.   

13 No  se    dice    a    qué    ordenamiento   corresponden   las   normas   que   se  mencionan.   

14 El  libelista   omite   decir,   cuáles  son  los  principios  desatendidos  en  el  fallo.   

15 Los  motivos  por  los  cuales  dice  se  violó  el  debido  proceso y el derecho de  defensa, no fueron expresados por el censor.   

16 No  dice a qué ordenamiento corresponden los preceptos citados.   

17 El  impugnante, repite las mismas expresiones que en el cago anterior.   

18  Sentencia   de   casación   de   6   de   agosto   de   2003,  radicación  No.  17397.   

19  Sentencia   de   casación   de   22   de   agosto   de  2002,  radicación  No.  11963.   

20  Sentencia   de   casación   de   29   de   agosto   de  2002,  radicación  No.  12025.   

21  Sentencia   de   casación   de   11   de   julio   de   2002,  radicación  No.  13988.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *