30349(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30349  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado   acta   Nº    348   

Bogotá.  D. C., dos (2) de diciembre de dos  mil ocho (2008).   

V I S T O S  

La  Corte  resuelve  la acción de revisión  promovida   por   la   apoderada  de  FREDY  ALEXANDER  PATARROYO  SALCEDO contra la sentencia proferida el 13  de  junio  de  2006, mediante la cual el Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Bogotá  confirmó  la dictada el 22 de abril de 2005 por el Juzgado Décimo  Penal  del  Circuito de la misma ciudad, que lo condenó a las penas principales  de  24  meses  de  prisión  y  multa  de  veinte  mil pesos y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  plazo  de  la  pena  privativa  de  la libertad, como autor del delito de  estafa agravada por la cuantía.   

H E C H O S  

Fueron  sintetizados  en  la  sentencia  de  segunda instancia en los siguientes términos:   

“Se conocieron a  través  de  la  denuncia  formulada por GLORIA GIRALDO YEPES, en la que expresa  que  al  hallarse  en  una  de  las  notarias  situadas  al  norte  de la ciudad  registrando  un  contrato  de  prestación  de  servicios  se le presentó FREDY  ALEXANDER  PATARROYO,  quien  adujo  ser  abogado,  indicándole que el contrato  estaba  mal  elaborado  además  le  ofreció  su ayuda para colaborarle con las  tareas  a  las  cuales  la  señora GLORIA YEPES y su esposo se dedicaban, y que  tenían que ver con la importación de algunos artículos.   

“Una de las gestiones ofrecidas consistía  en  dirigirse al INVIMA para reclamar algunos formularios, razón por la cual le  pidió por adelantado la suma aproximada de $500.000.   

“También  se  comprometió  a  lograr  la  entrega  del apartamento en el que vivían los esposos y que fuera incautado por  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  solicitándoles la suma US$7.000.000 de  dólares  como  cuota  inicial,  suma  de  la  que  fue entregada la cantidad de  $120.000.000.,  sin  que  FREDY PATARROYO cumpliera con lo acordado, pues no les  entregó  los  bienes  ni les devolvió el dinero, ni tampoco los documentos que  ellos le habían facilitado para los respectivos tramites”.   

ACTUACIÓN  PROCESAL DEL  

PROCESO OBJETO DE REVISIÓN  

1.  Iniciada la instrucción, vinculado  mediante   indagatoria   Fredy   Alexander  Patarroyo  Salcedo,  practicadas plurales pruebas y clausurada la  investigación,  el  16  de febrero de 2000, la Fiscalía Seccional 179 Delegada  ante  la  Unidad  Octava  de  Delitos  contra  la  Fe  Pública  y el Patrimonio  Económico  de  Bogotá,  calificó  el  mérito  del  sumario  contra Patarroyo  Salcedo  por  la  conductas  punibles  de  estafa  agravada  por  razón  de  la  cuantía.   

De acuerdo con las constancias procesales se  sabe  que  la  citada providencia cobró ejecutoria el 3 de abril de 2000, fecha  en  la  cual mediante resolución se dispuso la remisión del proceso al Juzgado  Penal del Circuito de Bogotá (reparto).   

2.  El  expediente  pasó al Juzgado Décimo  Penal  del  Circuito de Bogotá, que, luego de cumplir con los trámites propios  del  juicio, el 22 de abril de 2005, dictó sentencia de primera instancia en la  que    condenó    a    Fredy   Alexander   Patarroyo  Salcedo  a  las  penas  principales  de  24  meses  de  prisión   y  multa  por  valor  de  veinte  mil  pesos  y  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  plazo  de  la  pena  privativa  de  la libertad, como autor del delito de  estafa agravada por la cuantía.   

Así mismo, le negó la prisión domiciliaria  como  sustitutiva  de  la prisión y la suspensión condicional de la ejecución  de la pena.   

3.  Apelado  el  fallo  por  el defensor del  procesado,  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  el  13  de  junio  de 2006, lo  confirmó en su integridad.   

LA    DEMANDA   DE   REVISIÓN   

La apoderada de Patarroyo Salcedo, basada en  la  causal segunda de revisión, asevera que cuando se profirió la sentencia de  segunda  instancia  la  acción  penal  ya se había extinguido por razón de la  prescripción.   

En  efecto,  afirma  que  la  resolución de  acusación  se  dictó  en  contra  de su representado el 16 de febrero de 2000,  providencia  que  adquirió firmeza el 3 de abril siguiente, fecha en la cual el  instructor     ordenó     remitir    el    diligenciamiento    al    juez    de  conocimiento.   

Expresado   de   otra  forma,  la  mentada  resolución de acusación cobró ejecutoria el 3 de abril de 2000.   

De ahí que cuando se dictaron los fallos de  instancia,  esto es, el 22 de abril de 2005 y el 13 de junio de 2006, la acción  penal se había extinguido por razón de la prescripción.   

Manifiesta  que si se tiene en cuenta lo  preceptuado  por  los  artículos  83, 84 y 86 de la Ley 599 de 2000, la acción  penal  se  extinguió  por  razón  de  la  prescripción mucho antes de haberse  proferido la sentencia de primera instancia.   

     

              

ACTUACIÓN   SURTIDA   ANTE   LA  CORTE   

Admitida    la    demanda,   recibido   el   expediente  en  la  Corte  y   aceptados    como     medios     de     prueba     los   presentados   con   el   libelo,   se   dispuso  correr  traslado   a   los   sujetos   procesales   para   la   presentación   de   sus  alegaciones.   

ALEGATOS      DE    LA   DEFENSA   

La apoderada del sentenciado, reitera que si  la  acusación  adquirió  firmeza  el 3 de abril de 2000 y a su defendido se le  condenó  por  el  delito  de  estafa consagrado en los artículos 356 y 372 del  Decreto  100  de  1980,  cuando  la  presente actuación se debió reglar por lo  estatuido  en los artículos 246, inciso 1°,  y 267, numeral 1° de la Ley  599   de   2000,   resulta   fácil  advertir   que  cuando  se  dictó  el  correspondiente  fallo  de  carácter  condenatorio  la  acción penal se había  extinguido por razón de la prescripción.   

Así,  depreca  a  la  Corte  declarar  la  extinción   de   la  acción  penal  por  razón  de  la  prescripción  y,  en  consecuencia, cesar todo procedimiento a favor de su representado.   

CONCEPTO    DEL    PROCURADOR    SEGUNDO  DELEGADO    

PARA  LA  INVESTIGACIÓN  Y  EL  JUZGAMIENTO  PENAL   

El Procurador Delegado, luego de referenciar  la  actuación  procesal, de reseñar una síntesis del libelo y de enunciar las  normas  pertinentes  con  relación  al instituto de la extinción de la acción  penal  por  razón  de  la prescripción, anota que de acuerdo con los datos que  obran  en el  diligenciamiento y por razón del principio de favorabilidad,  el  presente  asunto  se debió regir por los artículos 246 y 267 de la Ley 599  de  2000,  normas  que  imponen  como  pena  máxima para la conducta punible de  estafa agravada la de 12 años.   

En  consecuencia,  si  la  acción  penal se  interrumpió  el  3  de  abril  de  2000,  fecha en la cual cobró ejecutoria la  resolución  de  acusación,  “y se reanudó el día  siguiente,  4  de  abril,  fuerza  concluir, que la prescripción operó el 3 de  abril  del año 2006, lo que indica que si bien cuando se dictó la sentencia de  primera  instancia  – 22 de  abril  de  2005  –  dicho  fenómeno  no  había  tenido  lugar,  sí  se  había registrado para cuando se  dictó      la      sentencia      de     segunda     instancia     – 13 de junio de 2006-”.   

Por  lo expuesto, solicita a la Corte que se  deje  sin efecto la sentencia de segunda instancia y, por lo mismo, se cese todo  procedimiento a favor de Patarroyo Salcedo.   

CONSIDERACIONES   DE  LA   CORTE   

1.  De  conformidad  con  el numeral 2° del  artículo  75  del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000), la Corte es  competente  para pronunciarse respecto de la presente revisión, toda vez que la  sentencia    de    segunda    instancia  contra  la cual se dirige la acción fue proferida por el Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bogotá.   

2.  Así  mismo,  vale  recordar  que al ser  probable  que  la  sentencia  condenatoria  o absolutoria, o las providencias de  preclusión  o  cesación  de  procedimiento  que se encuentran ejecutoriadas no  contengan   la   verdad   histórica,  originándose  así  una  injusticia,  el  legislador  penal instituyó la acción de revisión como mecanismo idóneo para  remover  la  cosa  juzgada  y  declarar sin valor el fallo objeto de la acción,  dictando  la  providencia  que  corresponda o disponiendo tramitar nuevamente el  proceso  desde  el momento en que se indique, según la causal invocada y que la  Corte encuentre fundada.   

Es  decir,  la  remoción de la cosa juzgada  sólo  es  posible  cuando  frente  a la demostración de alguna de las causales  taxativamente   señaladas   en  la  ley,  se  evidencia  que  se  cometió  una  injusticia.   

3.   En  el  supuesto que ocupa la  atención  de la Corte, la apoderada de Fredy Alexander  Patarroyo  Salcedo  en su libelo invocó la causal 2ª  consagrada  en  el  artículo 220 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de  2000,  normatividad  que en su momento rigió el proceso que se adelantó contra  citado   sentenciado),   la   cual   contempla   como  motivo  de  revisión  la  siguiente:    

“Cuando   se  hubiere  dictado  sentencia  condenatoria  o que imponga medida de seguridad, en  proceso  que  no podía iniciarse o proseguirse por prescripción de la acción,  por  falta  de querella o petición válidamente formulada, o por otra causal de  extinción de la acción penal ”.   

La   demandante,   apoyada  en  la  citada  hipótesis  motivo  de  revisión,  afirma  que  la  acción penal del delito de  estafa  agravada  por el cual fue condenado su procurado, se extinguió antes de  dictarse los fallos de instancia.   

Antes   de   entrar   a   pronunciarse  la  Corporación  sobre  las  razones  esgrimidas  por la libelista, en primer   lugar,  vale  recordar  que  en  tratándose  de la causal segunda, es decir, la  extinción  de  la  acción  penal  por razón de la prescripción, la revisión  puede  proceder cuando dicho fenómeno prescriptivo opera antes de proferirse el  fallo   o   con   posterioridad  del  mismo,  pero  antes  de  que  éste  quede  ejecutoriado.1   

Frente al citado tema la jurisprudencia de la  Corte   ha  dicho,   “la  concreción  del  ius  puniendi  mediante la imposición de una pena conllevaría el desconocimiento de  los   presupuestos  legales de viabilidad del ejercicio de la acción penal  por  parte  del Estado, por no haber sido ejercida dentro del marco estricto del  principio  de  legalidad que se erige como límite al poder soberano y a su vez,  como  garantía  de  imparcialidad y de justicia quien es sometido a juzgamiento  por  la  administración  de  justicia,  los  que no pueden ser desconocidos por  constituir  los  soportes  del  Estado  Social  de  Derecho,  en  el  que se han  establecido,  de  manera previa, unas pautas de convivencia y control social que  deben  ser  respetadas,  así como aplicadas sus consecuencias cuando quiera que  los  valores  y bienes que son objeto de tutela se desconozcan, sanciones que no  podrán  ser  otras  que  las  previamente  establecidas  por  la ley, luego del  trámite  respectivo,  en  el  que  se  haya dado estricto acatamiento al debido  proceso   y   al  derecho  de  defensa”.2   

Aclarado  lo  anterior,  surge indispensable  verificar  si  en  este asunto la acción penal del delito de estafa agravada se  extinguió  por  razón  de  la prescripción, tal como se invocó en la demanda  con la cual se pretende la revisión.   

Así,  de  acuerdo con el artículo 83 de la  Ley  599  de  2000,  el  término  de  prescripción de la acción penal para la  conducta  punible de estafa  agravada será en un lapso igual al máximo de  la  pena  fijada  en  la  ley,  pero en “ningún caso  será  inferior  a  cinco  (5) años, ni excederá de veinte (20)…”.   

En  el  mismo sentido, el artículo 86 de la  mentada  ley,  estipula  que  el  plazo  de prescripción de la acción penal se  interrumpe  con la formulación de la acusación. Producida ésta el término de  prescripción  “comenzará  a correr de nuevo por un  tiempo  igual  a  la  mitad  del señalado en el artículo 83. En este evento el  término  no  podrá  ser  inferior  a  cinco  (5)  años,  ni  superior  a diez  (10)”.   

Ahora  bien,  como  lo precisa el Procurador  Delegado,  el  acusado  Patarroyo  Salcedo  debió  ser condenado, en virtud del  principio  de  favorabilidad,  según  las  normas contempladas en la Ley 599 de  2000,  y no por las del Decreto 100 de 1980, toda vez que aquellas resultan más  favorables  desde  el  punto  de vista de la pena, habida cuenta que la sanción  máxima  no  superaría  los  12  años, mientras que en la segunda sería de 15  años.     

Entonces,  para verificar la procedencia de  la  revisión  planteada,  la  Sala  tendrá  en  cuenta  lo  dispuesto  por los  artículos  246,  inciso  1°,  y  267 de la Ley 599 de 2000, en acato al citado  principio de favorabilidad.   

En  tales condiciones, resulta evidente que  el  citado  artículo  246, inciso 1°, señala como pena máxima de prisión la  de  8  años,  guarismo  que  hay que incrementar en la mitad, de acuerdo con lo  previsto  en el artículo 267, inciso 1°, de la Ley 599 de 2000, arrojando como  monto definitivo el de 12 años.   

Por  manera  que  si  se tiene en cuenta lo  preceptuado  en  el artículo 86 de la multicitada ley, dicho plazo, en la etapa  del juicio, no podía exceder de 6 años.   

Ahora  bien, conforme a los datos que obran  en  el  trámite  se  conoce  que  la resolución de acusación dictada el 16 de  febrero  de  2000 cobró ejecutoria  el 3 de abril del mismo año, tal como  acertadamente   lo  destaca  el  Procurador  Delegado.   De   la   misma    manera,    se   conoce  que   el   fallo   de   segunda   instancia  dictado  por el Tribunal Superior de Bogotá  lleva fecha del 13 de junio de 2006.   

Es decir, que contado el término entre el 3  de  abril de 2000 y el 13 de junio de 2006, se colegirá que la acción penal de  la  conducta  punible  de  estafa  agravada  se  extinguió  por  razón  de  la  prescripción.   

En consecuencia, hay lugar a declarar fundada  la  acción  de  revisión  objeto de estudio, razón por la cual se dejará sin  valor  la  sentencia  condenatoria  impuesta  a  Fredy  Alexander  Patarroyo Salcedo y, por ende, se dispondrá  la  cesación de procedimiento a su favor, por prescripción de la acción penal  del   delito   de   estafa   agravada.   (artículo  220.2  de  la  Ley  600  de  2000).   

De  otro  lado,  según  las  constancias  procesales  se  sabe  que Fredy Alexander Patarroyo Salcedo se encuentra privado  de  la  libertad,  razón  por la cual se ordenará la libertad inmediata e  incondicional por virtud de este diligenciamiento.   

Así  mismo,  se  ordenará   cancelar  los  antecedentes  penales  del  sentenciado  por este motivo y las demás anotaciones  que   se  hubieren  efectuado  en  los  registros  de  policía  y  de  control de  decisiones  judiciales,  así como la devolución de las cauciones prestadas por  este proceso.   

Como  quiera  que  en  el  trámite  no obra  constancia  que  la  acción civil se ejerció al interior del proceso penal, no  se ordenará su extinción.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA     DE     CASACIÓN    PENAL,  administrando  justicia  en  nombre de la República y  por autoridad de la  ley,   

R E S U E L V E  

1.   DECLARAR  FUNDADA la causal segunda de revisión invocada por el  defensor   de       Fredy       Alexander      Patarroyo      Salcedo.   

2.   DEJAR  SIN  EFECTO   la   sentencia   impuesta   a   Fredy    Alexander   Patarroyo   Salcedo,  contenida  en  el  fallo de segunda instancia proferido por el Tribunal Superior  de Bogotá el 13 de junio de 2006.   

3.           DISPONER  en  razón  de  este  proceso la  libertad  incondicional  e inmediata de Fredy Alexander  Patarroyo  Salcedo  y  la devolución de las cauciones  prestadas.   

4.   DECLARAR  que  la acción penal que por el delito de  estafa agravada  se  adelantó  en  contra del procesado Fredy Alexander  Patarroyo   Salcedo   se   encuentra   prescrita.  En  consecuencia,  decretar  en su favor la cesación de la  actuación procesal.   

5.  ORDENAR  la  cancelación de  los  antecedentes  que  le  aparezcan  registrados  al  citado     en    los    archivos    del    Estado    por    razón    de    este  expediente.       

6.   Contra  esta decisión no procede  recurso alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

COMISIÓN DE SERVICIO  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO                         

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

                                                                                                                              

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

                                     

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1 Ver  rad.  11519,  sentencia  del  29 de julio de 1997 y rad. 28701 del 15 de mayo de  2008.   

2 Rad.  19822  del  22  de  septiembre  de  2005  y  rad.  27444 del 1° de noviembre de  2007.     

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