30323(08-10-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30323  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta N° 288  

Bogotá,  D.C.,  ocho  de octubre de dos mil  ocho.   

VISTOS  

Dentro del presente trámite de extradición  que  se  adelanta  respecto  de  la  ciudadana  mexicana  ANA  GARCÍA VILLEGAS,  requerida  por  el  gobierno  de  Argentina, a nombre y en representación de la  República   de   Ecuador,  le  corresponde  a  la  Corte  emitir  concepto,  de  conformidad  con  lo establecido en el artículo 501 de la Ley 906 de 2004, toda  vez  que  venció  el  término de traslado a los intervinientes para alegar, en  desarrollo  del  cual  se  pronunciaron el delegado del Ministerio Público y la  defensa.   

ANTECEDENTES  

1.  Mediante las notas verbales Nos. 36/08 y  37/08  del  18  de  marzo  de  2008,  la  Embajada de la República Argentina en  Colombia,  a  nombre  y  en  representación  del  gobierno  de la República de  Ecuador,  solicitó  la  detención  preventiva  con fines de extradición de la  ciudadana  mexicana  ANA GARCÍA VILLEGAS, toda vez que en ese país fue dictada  sentencia   condenatoria   en   su   contra,   por  el  delito  de  tráfico  de  estupefacientes,  razón  por  la  cual  se libró mandato de detención, en los  términos     del     artículo     9°     del     Acuerdo    Bolivariano    de  Extradición.   

De  acuerdo  con  lo consignado en el citado  documento,  GARCÍA  VILLEGAS  fue condenada en primera instancia, el 24 de mayo  de  2006,  a  la  pena  de  12  años de reclusión mayor extraordinaria, por el  Tribunal  Cuarto  de  lo  Penal  de  Pichincha, sanción que fue modificada a 10  años  en sede de segunda instancia, por la Tercera Sala de lo Penal de la Corte  Superior  de  Justicia  de  Quito,  el  13  de  agosto  de 2007 (folios 31 y 94,  carpeta).   

2.  Con resolución del 18 de marzo de 2008,  el  señor  Fiscal General de la Nación ordenó, para los fines mencionados, la  captura  de  GARCÍA  VILLEGAS,  quien  había  sido  aprehendida el 15 de marzo  anterior  en el aeropuerto El Dorado de Bogotá por miembros del DAS, los cuales  luego  de  verificar  que  en  su contra recaía orden de captura emitida por la  INTERPOL    –para   la  ejecución  de  los  citados  fallos-,  comprobaron  su  identidad con un cotejo  técnico  –dactiloscópico-  entre  las huellas tomadas en ese momento, y la fotocopia de registro individual  N°  JAP0J0600040  de  la Unidad Policial del Departamento de Criminalística de  Pichincha (folios 37 a 56 y 97 a 132, carpeta).   

3.  Mediante  la nota verbal N° 3-8-11-2008  del  6 de junio del cursante año, el Consulado General del gobierno ecuatoriano  en  esta  ciudad,  solicita a la Embajada de la República Argentina que realice  la  petición  formal  de  extradición  de  la  ciudadana  mexicana ANA GARCÍA  VILLEGAS,  ante  el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, anexando  para  ello  “el oficio número 1230-PCSJ-2008, de 20  de  mayo  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  del  Ecuador y la documentación  sustentatoria,  con base en la causa penal número 45-07-GG adelantada en contra  de  la reclamada por el delito de tráfico de drogas, ante el Tribunal Cuarto de  Pichincha”.   

Al  efecto,  de conformidad con el artículo  8°  del  Acuerdo  de  Extradición  con  Países  Andinos,  adjuntó  en copias  certificadas los siguientes documentos:   

“1.   Providencia   de  8  de  mayo  de  2008,   

2.  Oficio  No.  861-TPCP-45-07-GG, de 4 de  abril  de  2008,  en el que se solicita se tramite la extradición de la señora  Ana García Villegas.   

3.  Sentencias  del  Tribunal  Cuarto de lo  Penal  de  Pichincha  y de la Tercera Sala Especializada de lo Penal de la Corte  Superior de Justicia de Quito.   

4.  Identificación  y  fotografía  de Ana  García Villegas.   

5. Disposiciones legales vigentes: artículo  85   de   la   Codificación  de  la  Ley  sobre  Sustancias  Estupefacientes  y  Psicotrópicas  artículo  72  del  Código Penal y artículo 88 de la Ley sobre  Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas.   

6.   Nombramiento   y   posesión  de  la  Secretaría  General de la Corte Suprema de Justicia”  (folios 134 y ss., carpeta).   

4.  Con las notas verbales Nos. 111/08 del 9  de  junio  de  2008  y  160/08  del  30  de  julio  del  mismo año, la referida  representación  diplomática  argentina  formaliza la petición de extradición  de  ANA  GARCÍA  VILLEGAS,  pidiendo tener en cuenta la documentación aportada  por el gobierno ecuatoriano (folios 204 y 321, carpeta).   

5. Al encontrar perfeccionado el expediente,  el  Ministerio  del Interior y de Justicia lo remitió a esta Sala, incorporando  el  concepto emitido por su homólogo de Relaciones Exteriores relativo a que el  Convenio  aplicable  en  este  caso  es  el  Acuerdo Bolivariano de Extradición  suscrito  en  Caracas el 18 de julio de 1911, y el numeral 6º de la Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra  el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes y  Sustancias  Psicotrópicas  firmada  en  Viena  el  20 de diciembre de 1988, que  dispone:  “Cada  uno  de  los  delitos a los que se  aplica  el  presente  artículo  se considera incluido entre los delitos que den  lugar  a  extradición en todo tratado de extradición vigente entre las partes.  Las  partes se comprometen a incluir tales delitos como casos de extradición en  todo tratado de extradición que concierten entre sí.”   

Igualmente,   informó   que  “frente  a  la  Convención  de  Viena  de 1988 se realizaron las  reservas  y  declaraciones  que  se  adjuntan  y  que mediante nota diplomática  OJ.AT.DM.  064829  del  22  de  diciembre  de  1997,  se  retiró la reserva que  Colombia  formuló respecto del artículo 3 párrafo 6 y 9 y el artículo 6º de  la   Convención”   (folios   206,  carpeta,  y  1,  c.o.).   

Así, luego de proveerse porque la requerida  contara  con defensa adecuada, se ordenó correr el traslado para pedir pruebas,  término  dentro  del  cual  no  se  elevó petición alguna (folios 7, 12 y 16,  c.o.).   

5. Con auto del 17 de septiembre de 2008, la  Corte  ordenó  correr  traslado  a los intervinientes, por el término de cinco  (5)  días,  de conformidad con lo establecido en el artículo 500 de la Ley 906  de  2004.  La  atribución de alegar fue ejercida por el delegado del Ministerio  Público y el defensor de la reclamada (folios 40, 47 y 50, c.o.).   

ALEGATO  DEL  MINISTERIO  PÚBLICO   

1.  El  Procurador  Cuarto  Delegado para la  Casación  Penal, después de sintetizar la actuación y enunciar los documentos  aportados   en   la   solicitud  de  extradición,  considera  que  si  bien  la  normatividad  aplicable en este evento es la contenida en el Acuerdo Bolivariano  de  Extradición  suscrito en Caracas el 18 de junio de 1911, también resultaba  procedente  consultar  las  disposiciones  del  Código  de  Procedimiento Penal  colombiano,  teniendo  en  cuenta que el referido convenio internacional señala  que  “La extradición de los prófugos, en virtud de  la  estipulaciones  del  presente Tratado, se verificará de conformidad con las  leyes  de  extradición  del  Estado  al  cual se haga la demanda”.   

En  ese  orden  de  ideas,  afirma  que para  estudiar  la  viabilidad  del  pedimento  extranjero, debe examinarse la validez  formal  de  la  documentación  aportada, la demostración de la plena identidad  del  requerido,  el  principio  de  doble  incriminación, la equivalencia de la  decisión  adoptada  en el extranjero con la acusación nacional y, cuando fuere  del caso, el cumplimento de lo previsto en tratados públicos.   

De  ahí  que concluya, en primer lugar, que  los  documentos  aportados  por  el  país  solicitante  gozan  de plena validez  formal,  destacando  que  si  bien  el  Acuerdo  Bolivariano  invocado exime del  requisito  de autenticación, en este evento fueron debidamente legalizados ante  el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Ecuador.   

2.   En  lo  que  tiene  que  ver  con  la  identificación  plena  de  la solicitada en extradición, manifiesta que en las  notas  diplomáticas  que  se adjuntaron a la documentación, además de ofrecer  su  descripción  morfológica,  la  misma  es  distinguida con el nombre de ANA  GARCÍA  VILLEGAS, quien es ciudadana mexicana, nacida el 8 de diciembre de 1973  en  Jalisco,  estado  civil  soltera,  grado  de  instrucción superior, hija de  Alejandro  Cortés  y  María  García  Villegas, con documento de identidad N°  06140199393 y cédula N° GAVA 731208RLNDF06.   

Agrega que como la anterior información fue  corroborada  al  momento  de la aprehensión y además se allegó fotografía de  la  requerida,  se  puede  evidenciar que se trata de la misma persona capturada  con  fines de extradición en este asunto. Por ello, concluye, se satisface este  requisito.   

3.  Teniendo en cuenta que el artículo VIII  del  Acuerdo  Bolivariano  sobre Extradición señala que esta no tendrá efecto  “si el hecho similar no es punible por la ley de la  nación  requerida”  y, a su vez el precepto V exige  que  el  delito imputado tenga una pena de privación de la libertad máxima que  exceda  de seis meses, el Delegado transcribe el cargo señalado en la sentencia  de  segunda  instancia  y  refiere  los hechos que se le imputan a la requerida,  para  determinar  que  la  conducta  descrita  tiene  en nuestra normatividad su  equivalente  jurídico  en  el  tipo  penal de tráfico, fabricación o porte de  estupefacientes,  previsto  y  sancionado  en  los  artículos  376  y 384-3 del  Código Penal, con prisión de 8 a 20 años.   

Evidenciando,  entonces,  la identidad entre  las  descripciones  conductuales  de ambas legislaciones, al tiempo que el marco  punitivo  satisface  el límite de la pena de prisión exigido y que no se está  frente  a  un  delito  político, considera que se cumple con el requisito de la  doble incriminación.   

4.  En  cuanto  a  la  equivalencia  de  la  providencia  proferida  en el extranjero, asevera el Procurador que la reclamada  ANA  GARCÍA  VILLEGAS se encuentra condenada por el delito de tráfico ilícito  de  drogas, pesando en su contra mandato de detención proferido por el Tribunal  Cuarto en lo Penal de Pichincha.   

Manifiesta,  a  continuación,  que en dicha  providencia  se precisan los hechos imputados -en cuanto a las circunstancias de  tiempo,  modo  y  lugar  que los rodearon-, las pruebas practicadas, la conducta  constitutiva  de  delito  y  las  normas que la regulan. Por ello, determina, se  cumple  igualmente  con  este  requerimiento,  aclarando  que  de acuerdo con el  Tratado aplicable, es suficiente con el mandato de detención.   

5.  Por  esas  razones, el representante del  Ministerio  Público  sugiere  a  la  Corte  que  emita  concepto favorable a la  extradición  de  la  ciudadana  mexicana  ANA  GARCÍA  VILLEGAS, exhortando al  Gobierno  Nacional  que  advierta expresamente que la requerida no sea procesada  por  hechos  diversos a los que motivaron la extradición, ni sometida a pena de  muerte,  desaparición  forzada,  torturas,  tratos o penas crueles, inhumanos o  degradantes,    ni   a   las   penas   de   destierro,   prisión   perpetua   y  confiscación.   

ALEGATO DE LA DEFENSA  

Luego de reseñar la actuación procesal y lo  que     denomina     “elementos    fácticos    y  jurídicos”, el defensor de la requerida refiere que  entre  el  momento  en  que su prohijada fue privada de la libertad y el día en  que  se  formalizó  la  solicitud de extradición, habían transcurrido más de  115  días,  superándose  así  “el TÉRMINO DE LA  DISTANCIA   de  NOVENTA  DIAS  como  se  estableció  en  intercambio  de  notas  diplomáticas   de   fecha   15   y   18  de  Noviembre  de  1933”,  resaltando  que  el  término  de  la  distancia señalado en esa  época,  obedecía a que las comunicaciones no eran tan expeditas como sucede en  el presente.   

Por ello, luego de lucubrar ampliamente sobre  el  derecho  fundamental a la libertad, solicita que el mismo le sea concedido a  la  reclamada  GARCÍA  VILLEGAS, dado el vencimiento de términos, “ante  el incumplimiento por el país requirente de no llenar los  requisitos  exigidos  por  el  acuerdo  Bolivariano sobre extradición y nuestra  legislación”.   

Hace  saber,  para  terminar,  que por estos  mismos  hechos  invocó  la acción pública de habeas  corpus,  la cual fue denegada en segunda instancia por  la Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia.   

A   su   vez,   dadas   las   “protuberantes  vías de hecho y de derecho que afectan el debido  proceso”,  interpuso  acción de tutela en contra de  la  decisión  de la Corte, la cual correspondió a uno de los Magistrados de la  Sala  de  Casación  Civil  de  la  Corporación.  Como  dicha  solicitud  está  pendiente  de  la sentencia respectiva y es posible que la misma incida de una u  otra   manera   en   este  procedimiento,  pide  que  se  suspenda  “el     trámite     de     la    acción    administrativa    de  extradición” de su prohijada.   

CONCEPTO   DE   LA  CORTE   

          1.     Aspectos    generales.   Conforme   a   las  previsiones  del  artículo  35  de  la Carta Política -modificado por el Acto Legislativo No. 01  de  1997-  y  el artículo 18 del Código Penal, la extradición se solicitará,  concederá  u  ofrecerá  de  acuerdo  con  los  tratados públicos y a falta de  éstos  el Gobierno procederá según lo establezca el  Código de Procedimiento Penal.   

         El  Ministerio  de Relaciones Exteriores de Colombia conceptúa que  los  instrumentos  internacionales aplicables al caso son el Acuerdo Bolivariano  sobre  Extradición,  suscrito  en  Caracas  el  18  de  julio  de  1911,  y  la  Convención   de   las   Naciones   Unidas   contra   el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes   y  Sustancias  Sicotrópicas,  suscrita  en  Viena  el  20  de  diciembre  de  1988,  los  cuales  se encuentran aprobados y ratificados por las  Repúblicas  de  Colombia  y  del  Ecuador.   

         Criterio    que   ratifica           la           Corte1  porque  aun cuando el delito  de  tráfico  ilícito  de  estupefacientes  no figura contemplado en el Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición  suscrito  en  1911,  como   uno  de  aquellos  hechos  punibles  que  ameritan la medida, también  aparece  claro  que  “la producción, la fabricación,  la  extracción,  la  preparación,  la  oferta,  la  oferta  para  la venta, la  distribución,  la venta, la entrega en cualquiera condiciones, el corretaje, el  envío,   el   envío   en  tránsito,  el  transporte,  la  importación  o  la  exportación       de       cualquier       estupefaciente      o      sustancia  sicotrópica…”,  y  “la  posesión   o   la   adquisición   de   cualquier  estupefaciente  o  sustancia  sicotrópica” con el objeto de realizar cualquiera de  estas  actividades, constituyen delito que da “lugar a  extradición   en   todo   tratado   vigente   entre   las   Partes”,     con    base    en     los    artículos    3°         y        6°  de  la  Convención  de las Naciones  Unidas   contra   el   tráfico   ilícito   de   estupefacientes  y  sustancias  sicotrópicas de 1988.   

         De  otro  lado,  aunque  la Cancillería  guardó  silenció  acerca  de  la normatividad que regula el trámite a seguir,  tal  como  advirtiera  el  delegado  del  Ministerio  Público,    los    instrumentos    internacionales  mencionados  prevén  que en los países signatarios se rige por la legislación  interna de cada uno de ellos.   

         La  Ley  26  de  1913,  por  medio de la cual se Aprobó el Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición,  suscrito  en  Caracas el 18 de julio de 1911,  señala   en   el   inciso   tercero   del   artículo   VIII  que  “La  extradición de los prófugos, en virtud de las estipulaciones  del   presente   Tratado,  se  verificará  de  conformidad  con  las  leyes  de  extradición del Estado al cual se haga la demanda”.   

         Por  su  parte,  la  Ley 67 de 1993, mediante la cual se aprueba la  Convención   de   las   Naciones   Unidas   contra   el  tráfico  ilícito  de  estupefacientes   y  sustancias  sicotrópicas,  suscrita  en  Viena  el  20  de  diciembre  de  1988,  establece  en  el párrafo 5o. del artículo 6°  que  “La  extradición  estará  sujeta a las condiciones previstas por la legislación de  la  Parte requerida o por los tratados de extradición aplicables, incluidos los  motivos    por    los    que    la    Parte    requerida    puede   denegar   la  extradición”.   

         Por  esta  razón,  teniendo  en cuenta que los hechos atribuidos a  GARCÍA     VILLEGAS  ocurrieron  en  el  mes de  septiembre  de  2006,  el  procedimiento  a  seguir  es  el  señalado  en  la  Ley 906 de 2004, la cual se  integra  a  los  Tratados Públicos aplicables al caso  en  cuanto  no contraríe lo dispuesto en los aludidos  instrumentos internacionales.   

         En  consecuencia,  la Corte, en ejercicio  de  su  competencia  atribuida por los referidos instrumentos internacionales, y  conforme  a  lo dispuesto en el artículo 502 de la referida ley, debe emitir su  concepto  con  fundamento  en la validez formal de la documentación presentada,  la  demostración plena de la identidad del solicitado, el principio de la doble  incriminación,  la  equivalencia  de  la  resolución  proferida  en  el  país  requirente  y,  cuando fuere el caso, en el cumplimiento de lo dispuesto por los  tratados     públicos,     aspectos     éstos     cuyo    estudio    abordará  seguidamente.   

2. Validez formal de  la     documentación    presentada.    Revisada  la  documentación allegada a la Corte, se tiene que ella  se  presentó por vía diplomática, y, por virtud de lo previsto por el Tratado  sobre  Ejecución  de  Actos  Extranjeros, suscrito en Caracas el 18 de julio de  1911  y aprobado en Colombia por la Ley 16 de 1913, no requiere del requisito de  autenticación o legalización.   

Se   observa,   no   obstante,   que   la  documentación     así    allegada    por    las    autoridades    ecuatorianas  se  legalizó  debidamente  ante  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  del  Ecuador  y  se presentó directamente por la Embajada  de  la República Argentina  en Colombia, lo que indica que su trámite fue diplomático.   

Por   lo  anterior,  teniendo  en  cuenta  que  la  solicitud  de extradición de la    nacional   mexicana   ANA   GARCÍA  VILLEGAS  se  hizo  por  la  vía  prevista  a  estos  efectos,  y,  además,  se cumplieron los ritos formales de legalización de los  documentos  allegados  conforme  a la legislación interna del país requirente,  la documentación presentada en respaldo del pedido de  extradición es formalmente válida.   

3.  Identidad plena  de  la solicitada en extradición ANA GARCÍA VILLEGAS.  La   persona   detenida   con   ocasión   de   este  procedimiento,  es  la  misma  cuya  extradición  solicita  el  Gobierno  de la  República   del  Ecuador  y  corresponde  a  ANA  GARCÍA  VILLEGAS,  ciudadana  mexicana,  nacida  el  8 de  diciembre  de  1973  en  Guadalajara  (Jalisco),  estado civil soltera, grado de  instrucción     superior,    hija    de    Alejandro    Cortés    –no   reconocida-   y   María  García  Villegas, con T.D. N° 65.137 y cédula N° GAVA 731208RLNDF06.   

El  país  requirente tanto en la solicitud  formal  de  extradición,  como  en  la  documentación  anexa  a ella, menciona  claramente  a  ANA GARCÍA VILLEGAS, con la filiación  preinserta,  la  cual  fue  capturada  en  el  aeropuerto  El  Dorado  de  esta  ciudad,  cuando  pretendía  abandonar  el  país,  rumbo a México. La aprehensión fue llevada a  cabo  en  cumplimiento  de  orden  de  captura       librada      por      la   INTERPOL,   por   funcionarios  del  Departamento  Administrativo  de Seguridad             –DAS-,  quienes  efectuaron  cotejo  técnico dactiloscópico  entre  las  impresiones dactilares de la retenida   y   el  registro  dactilar  aportado   por  el  Departamento  de  Criminalística  de  Pichincha, confirmando su plena identidad.   

Además,  en  este  asunto  no  se  puso  en  cuestión  la  identidad  de  la  solicitada,  por  manera  que  el requisito en  cuestión se encuentra satisfecho.   

4.  Equivalencia de  la  providencia  proferida en el extranjero. De acuerdo  con  el  artículo  VIII  del  Acuerdo  Bolivariano  sobre   Extradición   suscrito   en   Caracas   en  1911,  el presupuesto mínimo exigido para solicitar  la  extradición  refiere  al  “auto  de  detención  dictado  por  el  Tribunal  competente,  con la designación exacta del delito o  crimen  que  la  motivaren,  y  de  la  fecha  de  su perpetración”.   

En  este  caso,  dicho  requerimiento  se  encuentra   más   que  satisfecho,  como  quiera  que  el  sustento  de  la  solicitud  de  extradición  de  ANA  GARCÍA VILLEGAS  radica  en  sentencia  ejecutoriada  que  da  cuenta de su condena a 10 años de  reclusión   mayor   extraordinaria   –equivalente  a  la  prisión-, por el delito de tráfico ilícito de  estupefacientes.   

En  efecto, GARCÍA VILLEGAS fue sentenciada  en  primera  instancia el 24 de mayo de 2006, por el Tribunal Cuarto de lo Penal  de  Pichincha, decisión que fue confirmada en segundo grado por la Tercera Sala  de  lo  Penal  de  la  Corte  Superior  de Justicia de Quito, el 13 de agosto de  2007.   

En         dichas        providencias,   tal   cual   sucede   en   nuestra  legislación,   se   concretan   los   hechos   imputados,   la   fecha  de  su  realización,  el fundamento probatorio, la conducta  constitutiva  del  delito,  las  normas  en  que  se  encuentra  previsto  y las  consecuencias  del  mismo.  Por ello, insiste la Sala, se cumple a cabalidad con  el requisito de la equivalencia.   

5.  El principio de  la  doble  incriminación.  Según   el   artículo   VIII  del  citado  Acuerdo  Bolivariano    sobre   Extradición,   “En  ningún  caso  tendrá  efecto la extradición si el hecho similar no es punible  por   la  ley  de  la  Nación  requerida”,  y  de  conformidad    con    el    artículo  V  ibídem,  la medida no procede “Si  con  arreglo  a  las  leyes  de  uno  u  otro  Estado no excede de seis meses de  privación  de libertad el máximun de la pena aplicable a la participación que  se  imputa  a  la  persona  reclamada,  en  el  hecho por el cual se solicita la  extradición”.   

En este orden de ideas, la Corte tiene dicho  que  para  establecer  si  la conducta que se le imputa al requerido en el país  solicitante   es   considerada   como  delito  en  Colombia,  debe  hacerse  una  comparación  entre  las  normas que allí sustentan la sindicación, con las de  orden  interno  para  establecer  si éstas también recogen los comportamientos  contenidos en cada uno de los cargos.   

Tal   confrontación   se   hace   con  la  normatividad  que está en vigor al momento de rendir el concepto, puesto que lo  emite  dentro del trámite de un mecanismo de cooperación internacional, razón  por  la cual la aplicación del principio de favorabilidad que podría argüirse  como  producto  natural  de  la  sucesión  de  leyes no entraría en juego, por  cuanto  las domésticas no son las que operarán en el extranjero. Lo que a este  propósito   determina  el  concepto  es  que,  sin  importar  la  denominación  jurídica,  el  acto  desarrollado por el ciudadano cuya extradición se demanda  sea igualmente considerado como delictuoso en el territorio patrio.   

5.1.  En tales  condiciones,  se aprecia  que    a    ANA    GARCÍA    VILLEGAS    las   autoridades   del   Ecuador  le  dedujeron  responsabilidad  penal  como  autora  material  en  la conducta  punible     de     tráfico    ilícito   de   sustancias   estupefacientes,  tipificada  y  castigada  en  el  artículo 60 de la  Codificación     de     la     Ley     de    Sustancias    Estupefacientes    y  Sicotrópicas.   

Los  hechos  de  que se ocupa el  fallo  tuvieron  lugar  el  15  de  septiembre  de  2006,  en  la  sede de la Agencia de Correos SADECOM, ubicada en  Avenida  América  N° 40-81 y Bouger de Quito, cuando funcionarios de la Unidad  Canina  Antinarcóticos  del  Aeropuerto  Internacional  Mariscal  Sucre  fueron  contactados  por  el  gerente  de aquella entidad, quien les solicitó      el      chequeo  de un menaje de casa que se enviaría  a  México, el cual había sido coordinado por vía e-mail con el señor Gabriel  Gómez   Jiménez,   supuestamente   residente   en  ese país.   

En   el   sitio,   luego   de   revisar  minuciosamente        tres       cómodas    de    madera,    los    agentes  antinarcóticos  encontraron  camuflados  varios  paquetes,  los  cuales  contenían sustancia que sometida a prueba preliminar de  campo  y pesaje, arrojó resultado positivo para cocaína, en cantidad de 83.747  gramos.   

De  acuerdo  con lo consignado en el fallo  condenatorio,  a  la investigación de rigor fue vinculada la ciudadana mexicana  ANA  GARCÍA VILLEGAS, quien ese mismo día se acercó hasta la agencia de carga  SADECOM,  manifestando  que  era  la persona enviada por Gabriel Gómez Jiménez  para   realizar   los  trámites  pertinentes  a  la  exportación de los muebles.   

5.2.    El  delito  de  tráfico  ilícito de drogas   a   que  se  refiere  la  sentencia  condenatoria  y por la cual se concreta la solicitud  de  extradición,  en  la  legislación  ecuatoriana  se   enmarca,  como  se  dijo,  dentro de la descripción legal que como tipo  penal  básico  recoge  el  artículo  60 del Título  Quinto,  Capítulo  Primero,  de  la  Codificación  de  la  Ley  de  Sustancias  Estupefacientes   y   Sicotrópicas,   cuyo tenor es el siguiente:   

“Sanciones  para  el  tráfico  ilícito.  Quienes   compren,   vendan   o  entreguen  a  cualquier  título,  distribuyan,  comercialicen,  importen, exporten o, en general, efectúen tráfico ilícito de  sustancias  estupefacientes,  psicotrópicas  y  otras sujetas a fiscalización,  serán  reprimidos  con  reclusión  mayor  extraordinaria de doce a diez y seis  años   y   multa   de   sesenta   a   ocho   mil   salarios   mínimos  vitales  generales.   

Se  entenderá  por  tráfico  ilícito  de  sustancias  estupefacientes,  psicotrópicas  u  otras  sujetas a fiscalización  toda  transacción  mercantil  o  toda  entrega,  a cualquier título, de dichas  sustancias,    realizada   en   contravención   a   los   preceptos   de   esta  Ley” (folio 203, carpeta).   

5.3.   El   anterior   cargo   tiene   su  correspondencia   en   el  Código  Penal  colombiano,  específicamente  en  el  artículo  376  que  tipifica  el  delito  de  tráfico, fabricación o porte de  estupefacientes,  de  la  siguiente  manera: “El que  sin  permiso  de  autoridad  competente, salvo lo dispuesto sobre dosis para uso  personal,   introduzca  al  país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de  él,  transporte,   lleve   consigo,  almacene,  conserve,  elabore,  venda,  ofrezca,  financie  o  suministre  a  cualquier  título  droga  que produzca dependencia,  incurrirá  en prisión de ocho (8) a veinte (20) años y multa de mil (1.000) a  cincuenta  mil (50.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes”.  Conducta agravada de acuerdo con el  artículo     384     ibídem,     conforme    con    el    cual    “El  mínimo  de las penas previstas  en  los  artículos  anteriores  se duplicará…”,  entre  otros eventos, “Cuando la cantidad incautada  sea  superior  a  mil (1.000) kilos si se trata de marihuana; a cien (100) kilos  si  se trata de marihuana hachís; y a cinco (5) kilos si se trata de cocaína o  metacualona   o  dos  (2)  kilos  si  se  trata  de  sustancia  derivada  de  la  amapola.”   

Así,  en lo que respecta a la ilicitud de  la  conducta  por  la cual se pide la extradición, como en lo relativo al monto  de   la  pena  que  el  tipo  penal  prevé,  se  satisface  el  requisito  bajo  estudio.   

6.  Cumplimiento  de  lo  previsto  en  el  Acuerdo  sobre Extradición suscrito en Caracas el 18  de julio de 1911.}   

6.1. Acorde con  lo  dispuesto  en el referido instrumento internacional, vigente para Colombia a  partir    de   la   expedición   de   la   Ley   26   de   1913,   “Para  que  la  extradición  se  efectúe  es  preciso  que las  pruebas  de  la  infracción  sean  tales,  que  las  leyes  del  lugar donde se  encuentre  el prófugo o enjuiciado justificarán su detención o sometimiento a  juicio,  si  la  comisión,  tentativa  o  frustración  del  crimen o delito se  hubiere    verificado    en    él”   (artículo  1).   

De  conformidad  con  la  documentación  adjunta  a  la  solicitud,  se  establece  que  las autoridades judiciales de la  República  del  Ecuador,  analizaron de manera exhaustiva la prueba recaudada,  a  partir  de  la  cual  dedujeron  la responsabilidad penal de la procesada ANA  GARCÍA  VILLEGAS en el delito de tráfico ilícito de estupefacientes, toda vez  que  fue  señalada  como  la persona encargada de gestionar la exportación del  cargamento ilegal hacia el estado mexicano, de donde es oriunda.   

Dicho         señalamiento       se       funda  primordialmente  por  su  presencia  en  el inmueble  donde  funcionaba  la agencia de correos,  lo  cual  es  avalado  testimonialmente  por  el  gerente de la  compañía  y uno de los oficiales antinarcóticos, y  en     las     malas     explicaciones    brindadas   al   momento   de   ser   interrogada.       Dichos       elementos   probatorios,  dentro  del  sistema de procesamiento penal acusatorio contemplado  en   la   Ley   906  de  2004,  serían  suficientes  para  que  la  Fiscalía  General de la Nación, en  audiencia  de juicio oral,  hubiese         solicitado         al         juez        de        conocimiento,   previa   imputación  delictiva  y  acusación,  la  emisión  de  sentencia condenatoria.   

6.2.   Con  fundamento   en  el  artículo  2  del  Acuerdo  Multilateral,  la  extradición  solamente      procede     para     los delitos relacionados en el mismo.   

En  este  sentido,  el  delito de tráfico  ilícito  de  estupefacientes no figura contemplado en el Acuerdo Bolivariano de  1911  como uno de aquellos  hechos   punibles   que   ameritan  la  extradición,  sin  embargo,   como   se   acotó   anteriormente,  “la  producción, la fabricación, la extracción,  la  preparación,  la  oferta,  la  oferta  para  la venta, la distribución, la  venta,  la entrega en cualquiera condiciones, el corretaje, el envío, el envío  en  tránsito,  el  transporte,  la  importación o la exportación de cualquier  estupefaciente  o  sustancia sicotrópica…”, así  como  “la posesión o la adquisición de cualquier  estupefaciente  o  sustancia  sicotrópica”  con  el  objeto  de  realizar  cualquiera de estas actividades, constituyen delito que da  “lugar  a  extradición  en  todo  tratado vigente  entre  las  Partes”, de acuerdo con los artículos  3°   y  6°  de  la Convención de las Naciones  Unidas   contra   el   tráfico   ilícito   de   estupefacientes  y  sustancias  sicotrópicas  de  1988,  integrándose  de  esta  manera  los  dos instrumentos  internacionales  invocados  por  el Estado solicitante, lo cual significa que se  cumple con la el requisito en mención.   

6.3.   El  artículo  3° del Acuerdo  invocado    precisa    que    la    extradición    no    procede   “si  el  hecho  por  el  cual  se pide se considera en el Estado  requerido  como  delito  político  o  hecho  conexo  con  él”,  categoría   de   la   cual   no   goza   el   atribuido  a  GARCÍA  VILLEGAS.   

6.4.   Con  fundamento    en   el   artículo   5°  del Convenio en cita, la extradición procede si en las leyes de  uno  y otro Estado, el máximo de la pena privativa de la libertad aplicable por  el  delito  que  se  le  imputa  a la persona reclamada, excede de seis meses de  prisión.   

Al   respecto,   basta   remitir  a  las  consideraciones  plasmadas  en  el  acápite  correspondiente al principio de la  doble   incriminación,   en   el   cual   se   verificó  suficientemente  este  tópico.   

6.5.   El  artículo   5°-b  del  tratado  en  cita,  establece  que  la  extradición procede siempre y cuando la  acción   y  la  pena  no  se  encuentren  prescritas,  de  conformidad  con  la  legislación del Estado al cual se hace la solicitud.   

La conducta que  las   autoridades   del   Ecuador   le   imputan  a  ANA GARCÍA VLLEGAS, tuvo  realización  en el mes de  septiembre de 2006, cuando operó el decomiso de los  83.747   gramos   de  cocaína,  cuyo  objeto  era  la  exportación hacia la República de México.   

Con  fundamento  en  el  artículo  83 del  Código  Penal  Colombiano  la acción penal prescribe cuando ha transcurrido un  término  igual  o  superior  al  máximo  de  la  pena privativa de la libertad  señalada en el tipo realizado.   

En consecuencia, se advierte que la acción  penal   no  prescribió,  ya  que  el artículo 376  ibídem  prevé  un  máximo  de  veinte  años de prisión para el delito de tráfico de estupefacientes,  que aún no se han cumplido.   

Tampoco  ha  prescrito  la  pena,  lo cual  operaría  una  vez transcurra el término fijado en ella, sin que sea menor a 5  años,    según    lo    dispone    el    artículo    83    de    la    citada  codificación.   

Ahora  bien, la  acción  penal  para  perseguir  la  conducta de cuya  realización     es     acusada     la  requerida  en  extradición tampoco  se    extinguió   por   prescripción        en        la       República       del       Ecuador,          puesto    que    el   artículo    88   de   su   Ley     de    Sustancias    Estupefacientes    y    Sicotrópicas,  establece  que  prescribe  en  el  doble  del tiempo de la pena máxima prevista para cada infracción, sin  que  el  plazo  pueda  exceder de 25 años, en tanto que la pena prescribe en un  tiempo  igual  al doble de la condena, pero nunca mayor a 40 años ni menor de 5  (folio 292, carpeta).   

5.5.  Con  fundamento  en  el  artículo  5°-c  del  Convenio,  la  extradición no procede  cuando  el  requerido  “ha sido ya juzgado y puesto  en  libertad o ha cumplido su pena, o si los hechos imputados han sido objeto de  una amnistía o de un indulto”.   

En   este   caso,   de  acuerdo  con  la  documentación   oficialmente   allegada   por   vía   diplomática,  ANA  GARCÍA  VILLEGAS  no  ha  cumplido  la  pena que le fuera  impuesta     por    las    autoridades    judiciales    ecuatorianas.   

Tampoco   se  indica  en  la  solicitud, que los hechos imputados a  la solicitada  en  extradición hubieren sido objeto de amnistía o de indulto,  lo   cual  no  es  invocado  por  ésta  ni  su  defensor  como para que la Corte encuentre procedente la  evaluación de este aspecto.   

7.  Verificado  el cumplimiento de todos los  requisitos   señalados   en   el  Código  de  Procedimiento  Penal,  la  Corte  CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE a  la  extradición  de  la  ciudadana  mexicana  ANA GARCÍA VILLEGAS, cuyas notas  civiles  y  condiciones  personales  fueron  constatadas  en  el  cuerpo de este  pronunciamiento,  conforme  con la notas verbales Nos. Nos. 36/08 y 37/08 del 18  de  marzo  de 2008, y 111/08 del 9 de junio de 2008 y 160/08 del 30 de julio del  mismo   año,   suscritas   por   la  Embajada  de  Argentina,  a  nombre  y  en  representación  de  la  República  del  Ecuador,  por  el cargo deducido en la  sentencia  de  primera instancia del 24 de mayo de 2006, dictada por el Tribunal  Cuarto  de  lo Penal de Pichincha, decisión que fue confirmada en segundo grado  por  la  Tercera  Sala de lo Penal de la Corte Superior de Justicia de Quito, el  13 de agosto de 2007.   

7.1.  En  todo  caso,  teniendo en cuenta lo  solicitado  por  el  Delegado  del  Ministerio Público, se exigirá al Gobierno  Nacional  que  de  acoger esta opinión condicione la entrega a que la requerido  no  sea  juzgada  por  hechos  sometidos  a penas de muerte, destierro, prisión  perpetua  o confiscación, ni desaparición forzada por el país solicitante, de  conformidad   con  lo  dispuesto  por  los  artículos  12  y  34  de  la  Carta  Política.   

Es  importante  reiterar que en virtud de lo  dispuesto  por  el  numeral  2  del  artículo  189  Superior, le corresponde al  Gobierno  Nacional en cabeza del señor Presidente de la República como supremo  director  de la política exterior y de las relaciones internacionales, realizar  el  seguimiento  a  los  condicionamientos  que  imponga  a  la concesión de la  extradición  y  determinar  las  consecuencias  que  derivarían de su eventual  incumplimiento  (Cfr.  concepto  del  23  de  febrero  de  2005, radicación N°  22.375, entre otros).   

Asimismo,  advertir  a  su  homólogo Estado  requirente   que  el  solicitado  ha  permanecido  privado  de  la  libertad  en  detención provisional por motivo de este trámite.   

Por  último,  respecto de lo alegado por el  defensor  de  la solicitada en su escrito previo, apenas puede reiterar la Corte  que  su  intervención  en el trámite de extradición opera exclusivamente para  verificar  la  existencia  de requisitos formales preestablecidos, sin que tenga  carácter  de  decisión  el  pronunciamiento, ni mucho menos, de ser favorable,  obligue   del   Estado   colombiano   cumplir   con   el   pedimento  del  país  requirente.   

Por  tal  virtud, cualquier controversia que  quiera  plantearse  en  punto  de la libertad de la requerida o de los supuestos  hechos  que  constituyen  vulneración  a sus derechos, ha de plantearse ante la  Fiscalía general de la Nación o el Gobierno colombiano.   

Así mismo, en ausencia de cualquier tipo de  orden  judicial  que  demande de la Corte suspender el trámite formal que ahora  se  culmina  con  éste  pronunciamiento,  resta  anotar  que se hace perentorio  cumplir  con los términos judiciales y cualquier decisión de fondo emitida por  los  jueces  de  la  República,  conforme  lo  demandado  por el defensor de la  solicitada,  puede  tener  plenos  efectos respecto de la autoridad encargada de  decidir finalmente si se le extradita o no.   

La  Secretaría  de la Sala comunicará este  concepto  a  la  reclamada  ANA  GARCÍA  VILLEGAS y demás intervinientes en el  trámite de extradición.   

Devuélvase  el  expediente al Ministerio de  Justicia y del Derecho para lo de su competencia.   

Comuníquese    y  cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                       ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.                         AUGUSTO J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS                               YESID     RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                         JAVIER   DE  JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

Comisión de servicio  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1Asi lo  señaló en el Concepto del 20 de junio de 2007, Radicado 26.237.     

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