30227(17-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 30227  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

                                    Aprobado Acta N° 267.   

Bogotá, D. C., septiembre diecisiete (17) de  dos mil ocho (2008).   

VISTOS:  

Se procede a resolver sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por el defensor del procesado Edison  Armando  Ospina  Villalobos, condenado en fallos proferidos por el Juzgado Trece  Penal  del  Circuito  de  conocimiento  y  el Tribunal Superior de Bogotá, como  autor  responsable  de las conductas punibles de acceso carnal violento agravado  y acto sexual violento.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.- Los primeros fueron tratados en el fallo  impugnado de la siguiente manera:   

El  trece  (13)  de  junio  de dos mil siete  (2007),  …  informó  a las autoridades los vejámenes sexuales de los que fue  víctima,  por  parte  de  su padrastro Edison Armando  Ospina     Villalobos,  varios  años atrás, quien para accederla la amenazó  con  hacerle  daño  a  su mamá, obligándola de esta forma a guardar silencio.   

2.  Por  los  anteriores episodios, el 31 de  agosto  de  2007  la Fiscalía Segunda Seccional presentó ante el Juzgado Trece  Penal  del  Circuito  con  funciones  de  conocimiento  de  Bogotá,  escrito de  acusación  contra Edison Armando Ospina Villalobos como autor de los delitos de  acceso carnal violento y acto sexual violento agravados.   

3.  Realizadas las audiencias preparatoria y  de  juicio  oral, el 14 de febrero de 2008 ese mismo despacho judicial resolvió  condenar   al  acusado  a  las  penas  de  dieciocho  (18)  años  de  prisión,  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  de la sanción privativa de la libertad, al pago de indemnización  de  perjuicios  y  le  negó  la condena de ejecución condicional y la prisión  domiciliaria,   como   autor   responsable  de  los  cargos  de  la  acusación.   

4. La decisión anterior fue recurrida por la  defensa,  y  el  15  de  abril  siguiente el Tribunal Superior de esta ciudad la  confirmó,  mediante  fallo  objeto  del  recurso  extraordinario  de  casación  interpuesto por el mismo recurrente en primera instancia.   

LA DEMANDA:  

Bajo  la  égida  de  la  causal primera del  artículo  181  de  la  ley  906  de 2004, el recurrente formula un único cargo  contra  la  sentencia  condenatoria  por  violación  directa  debido a falta de  aplicación  del  artículo  7° ejusdem, porque no se tuvo en cuenta en ningún  momento  la  duda  existente  sobre la ocurrencia de los hechos investigados tal  como  puede  inferirse  de  los  registros  acopiados  durante el desarrollo del  proceso.   

Los  jueces  de  instancia  condenaron  a su  defendido  con  base  en  testimonios  de  referencia y no tuvieron en cuenta la  presunción  de  inocencia y el principio del in   dubio  pro reo.  Además, al proceso no se allegó  examen psiquiátrico que se le debió practicar a la víctima.   

Por lo anterior, pide que se case el fallo y  se profiera uno de reemplazo que absuelva al procesado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1. La Sala ha venido abordando el tema del  recurso   extraordinario  de  casación  en  el  marco  del  sistema  acusatorio  colombiano  y lo ha definido como un mecanismo de control constitucional y legal  que  procede  contra  las  sentencias  proferidas  en  segunda instancia por los  Tribunales    Superiores    en    los    procesos   adelantados   por   delitos,  independientemente  de la pena con la cual los sancione el legislador, cuando se  afectan  derechos  o  garantías  fundamentales  (artículo 181 de la ley 906 de  2004),  cuya materialización se debe cumplir a través de una demanda que no es  de  libre elaboración porque debe ceñirse a rigurosos parámetros lógicos y a  causales  taxativas,  no  obstante la gran flexibilidad permitida, acorde con la  estructura    del    Estado   Constitucional   de   Derecho   acogido   por   el  constituyente1.   

2.  En  relación  con  los requisitos de la  demanda  que  sustente  la impugnación extraordinaria, ha señalado que si bien  el  nuevo  estatuto  procesal  no  enumera rigurosamente los requisitos que debe  cumplir  un libelo de casación como lo hacía el anterior artículo 212, de los  artículos 183 y 184 se pueden deducir los siguientes:   

1.  Que  se  señalen  de  manera  precisa y  concisa las causales invocadas.   

2.  Que  se desarrollen los cargos, esto es,  que  se  expresen  sus  fundamentos  o  se  ofrezca  una  sustentación mínima.  Y,   

3. Que se demuestre que el fallo es necesario  para cumplir algunas de las finalidades del recurso.   

Esto porque de conformidad con lo establecido  en  el  inciso  2°  del artículo últimamente citado, no será seleccionada la  demanda que se encuentre en cualquiera de los siguientes supuestos:   

(i).  Si  el  demandante  carece de interés  jurídico.   

(ii).   Si   prescinde   de   señalar  la  causal.   

(iii).  Si  no  desarrolla  los  cargos  de  sustentación, y   

(iv).  Cuando  de  su  contexto  se advierta  fundadamente   que  no  se  precisa  del  fallo  para  cumplir  algunas  de  las  finalidades del recurso.   

3.  Las  siguientes  son  las  falencias que  ofrece  la  demanda  presentada  por  el  defensor  del procesado Edison Armando  Ospina Villegas:   

3.1.  Omitió  señalar  cuáles  eran  las  finalidades del recurso (art. 180 cpp de 2004).   

3.2.  En  el único  cargo  formulado el       libelista       acusó  al  Tribunal  de  incurrir  en  violación directa de la ley  sustancial  por  errores  en  la  estimación  probatoria. Esta forma de razonar  constituye  un  desconocimiento  de  elementales reglas de técnica en la medida  que  la  violación  directa  se presenta al momento de aplicar o interpretar la  ley,  sin  que  para  esa  clase  de  desaciertos  interfieran la apreciación o  valoración  de  las pruebas, yerro este propio de la transgresión indirecta de  la ley sustancial por errores bien de derecho o de hecho.   

3.3.  En  otras  palabras:  en la violación  directa  de  la  ley  sustancial,  el error del juez es de juicio o in  iudicando  al  momento  de  aplicar o  interpretar  la  ley llamada a regular el caso a resolver, y puede acontecer por  uno de estos sentidos:   

–   falta   de  aplicación   –error  de  existencia-,  cuando  se  ignora  que la norma existe, se considera que no está  vigente o se estima que está vigente, pero no es aplicable.   

–   aplicación  indebida    –error   de  selección-,  cuando  la  norma  escogida  y  aplicada  no  corresponde  al caso  concreto. E,   

–  interpretación  errónea    –error   de  sentido-,  cuando la norma seleccionada es la correcta, pero el juez no le da el  alcance que tiene o lo restringe.   

Frente a esta causal la jurisprudencia viene  enseñando   que  el  demandante  debe  aceptar  los  hechos  y  la  valoración  probatoria  tal  y  como  fueron  plasmados  por  los  jueces de instancia en la  sentencia,  debiendo  proponer una discusión eminentemente jurídica en la cual  demuestre  el  error o errores del intelecto al momento de aplicar o interpretar  la  ley  y  la  consecuente  trascendencia  del  yerro  en el sentido del fallo.   

3.4.  Cuando   se demanda una sentencia  por  violación directa de la ley sustancial -que es lo que plantea el censor en  el  único  cargo  propuesto-  en  cualquiera  de sus tres modalidades (falta de  aplicación,  aplicación  indebida o interpretación errónea), el casacionista  debe  demostrar, sin desconocer los hechos plasmados en el fallo y sin discrepar  de  la forma como el juzgador los declaró probados, que entre las partes motiva  y resolutiva de la providencia no existe armonía.   

3.5.  Al  demandante  le resultaba imperioso  acreditar,   mediante   la   confrontación   objetiva  de  esos  dos  elementos  constitutivos  de  la  sentencia  que  entre ambos, en lugar de un nexo lógico,  existía  falta  de correspondencia. Sin embargo, el recurrente no establece que  el  Tribunal  en  la  motivación  del  fallo,  hubiera  reconocido  sin lugar a  equívocos  que  a  favor  de  su defendido afloraban dudas sobre el delito y su  responsabilidad  y,  no  obstante, en la parte resolutiva lo condenó como autor  responsable   de  las  conductas  punible  de acceso carnal violento y acto  sexual violento.   

3.6.  En  la  violación indirecta de la ley  sustancial  en la sistemática del proceso acusatorio introducido por la ley 906  de 2004, la Sala ha venido sosteniendo:   

La    causal  tercera se refiere al “manifiesto desconocimiento de  las  reglas  de  producción  y  apreciación  de  la prueba sobre la cual se ha  fundado  la  sentencia”,  punto  frente  al  cual  el  legislador  fundió las  denominadas  violaciones  indirectas  por  errores  de derecho o de hecho, todas  relacionadas con el tema probatorio:   

Cuando  se invoca la violación indirecta de  la  ley  sustancial,  el  recurrente debe concretar el error, si de derecho o de  hecho,  la  prueba  o pruebas sobre las que recae y demostrar su trascendencia o  incidencia  en  la  transgresión de una norma del bloque de constitucionalidad,  constitucional o legal.   

Si   se   trata   de   un   error  de  derecho,  el  cual  entraña la  apreciación  material de la prueba por el juzgador, quien la acepta no obstante  haber  sido  aportada al proceso con violación de las formalidades legales para  su  aducción,  o  la  rechaza porque a pesar de estar reunidas considera que no  las  cumple  (falso  juicio  de  legalidad);   también,   aunque   de   restringida   aplicación  por  haber  desaparecido  de  la  sistemática procesal nacional la tarifa legal, se incurre  en  esta  especie  de  error  cuando  el  juez desconoce el valor prefijado a la  prueba   en   la   ley,   o   la  eficacia  que  esta  le  asigna  (falso juicio de convicción).   

Ahora:  si  el  yerro  es  de  hecho,  corresponde indicar la modalidad y  especie  del mismo, es decir, esta clase de yerros se pueden presentar cuando el  juzgador  se  equivoca  al  contemplar  materialmente el medio bien porque omite  apreciar  una  prueba que obra en el proceso, ora porque la supone existente sin  estarlo   o   se   la   inventa   (falso   juicio  de  existencia);   o   cuando  no  obstante  considerarla  oportuna  y  legalmente recaudada, al fijar su contenido la distorsiona, cercena  o   adiciona  en  su  expresión  fáctica,  haciéndole  producir  efectos  que  objetivamente  no  se  establecen de ella (falso juicio  de   identidad);  o,  porque  al  apreciar  la  prueba  transgrede  los  postulados  de la lógica, las leyes de la ciencia o las reglas  de  la  experiencia, esto es, los principios de la sana crítica como método de  valoración  probatoria  (falso raciocinio).   

Cuando el reparo se dirige por error de hecho  derivado     de     falso     juicio     de    existencia    por    suposición   de  prueba,  es  deber  del  casacionista  demostrar  el  yerro mediante la indicación correspondiente de la  sentencia  donde se alude a dicho medio que materialmente no obra en el proceso;  y  si  lo  es  por omisión de  prueba,  compete  concretar  en qué parte de la actuación se ubica ésta, qué  objetivamente  se  establece  de  ella,  cuál  el  mérito  que  le corresponde  siguiendo  los  postulados  de la sana crítica, y cómo su estimación conjunta  con  el  arsenal  probatorio  que  integra  la  actuación, da lugar a variar el  sentido del fallo.   

Si   lo   pretendido   es   denunciar   la  configuración  de  errores  de  hecho  por  falsos  juicios  de identidad en la  apreciación  probatoria,  el  recurrente debe señalar qué en concreto dice el  medio   probatorio,   qué  exactamente  dijo  de  él  el  juzgador,  cómo  se  tergiversó,   cercenó   o   adicionó   haciéndole   producir   efectos   que  objetivamente  no  se establecen de él, y, lo más importante, la trascendencia  del  desacierto  en la declaración de justicia contenida en la parte resolutiva  de la sentencia.   

Y  si  se  denuncia  falso  raciocinio  por  desconocimiento  de  los  postulados  de la sana crítica, se debe precisar qué  dice  de  manera  objetiva  el  medio,  qué  infirió de él el juzgador, cuál  mérito  persuasivo le fue otorgado, señalar cuál postulado de la lógica, ley  de  la  ciencia  o  máxima de la experiencia fue desconocida, y cuál el aporte  científico  correcto,  la  regla  de  la  lógica  apropiada,  la máxima de la  experiencia   que  debió  tomarse  en  consideración  y  de  qué  manera;  y,  finalmente,  demostrar  la  consecuencia del desacierto indicando cuál debe ser  la  apreciación  correcta  de  la prueba o pruebas que cuestiona, y que habría  dado    lugar    a    proferir    un    fallo    sustancialmente   distinto   al  impugnado2.   

3.7.  A  más  de  confundir  la  violación  directa  con  la  indirecta,  el  demandante  no  acreditó   por  qué  el  procesado  debía  ser  absuelto  en  aplicación del principio del in  dubio  pro reo  cuando los jueces  de  instancia  encontraron  certeza sobre el tipo penal y responsabilidad en las  conductas  punibles  investigadas,  limitándose  a  exponer que al asumir tales  determinaciones  se  basaron  únicamente en testimonios de referencia cuando lo  evidente  es  que  en los fallos se valoró y dio credibilidad a la declaración  directa  de  la  víctima, así como también a la de su progenitora, a personal  de  la  institución  educativa a quienes la menor acudió a contarles lo que le  venía  sucediendo  con  su  padrastro  y  a  peritos  del Instituto Nacional de  Medicina Legal.   

El defensor se contentó con plantear que se  debió  absolver por duda, sin sustento jurídico alguno, y con la esperanza que  la  Corte  asuma lo alegado por la defensa por encima de lo plasmado en el fallo  que  llega  precedido  de  la  doble  presunción  de acierto y legalidad que en  manera   alguna   desvirtúa  con  la  indicación  y  demostración  de  yerros  trascendentes   que  hicieran  posible  cambiar  el  sentido  de  la  decisión.   

3.8.  El  recurrente  anunció  que  no  se  practicó  dictamen  psiquiátrico  a  la  víctima, postulando así una posible  transgresión  al  debido  proceso  y  al  derecho de defensa, tema propio de la  causal  segunda  pero  no  de  la  primera.  Aún  así,  tampoco  demostró  la  trascendencia  del  medio  omitido  en  el  sentido  final  de  la decisión. Y,   

4. No puede la Sala superar las deficiencias  ni  corregir  las imprecisiones de la demanda luego se ve avocada a inadmitirla,  de  conformidad con lo dispuesto por el artículo 184, inciso 2°, de la ley 906  de   2004;  y  porque  no  encuentra  transgresión  de  derechos  o  garantías  fundamentales  que justifique salvar tales obstáculos, según autorización del  inciso  3°  de  la  misma  preceptiva,  en  concordancia  con  el artículo 180  ibídem.   

5.  La  declaratoria  de  inadmisibilidad  anunciada  tan  sólo  admite el “recurso de insistencia presentado por alguno  de  los  magistrados  de  la  Sala  o  por  el Ministerio Público”, según lo  dispuesto en el inciso segundo del artículo 184 ejusdem.   

En  el  citado ordenamiento procesal no fue  incluida  la  manera concreta de utilizar dicho instituto, razón por la cual la  Sala,  previa  definición  de  su  naturaleza, se vio impelida a establecer las  reglas que habrán de seguirse, en los siguientes términos:   

         5.1.     La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede ser promovido por el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la notificación de la  providencia  por  medio  de la cual la Corte decida no seleccionar la demanda de  casación,  con  el  fin  de provocar que reconsidere lo decido. También podrá  ser  propuesto oficiosamente por alguno de los Delegados del Ministerio Público  para    la    Casación    Penal    –siempre  que el recurso de casación no haya sido interpuesto por un  Procurador  Judicial–, el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates y  suscrito la providencia inadmisoria.   

         5.2.  La  solicitud se puede presentar ante el Ministerio Público a  través  de sus Delegados para la Casación Penal, o ante uno de los Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a la decisión mayoritaria de inadmitir la  demanda   o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en  la  discusión.   

         5.3.  Es  potestativo del Magistrado disidente, del que no intervino  en  los  debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien se formula la  insistencia,  optar  por  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para  su  revisión,  evento  último  en que informará de ello al  peticionario en un plazo de quince (15) días.   

         5.4.  El  auto  a  través  del  cual no se selecciona la demanda de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de casación, salvo que la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

A  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE :  

         

1.   INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado  Edison Armando Ospina Villalobos.  Y,   

2.           ADVERTIR   que   de  conformidad  con  lo  dispuesto   en   el  artículo  184  de  la  ley  906  de  2004,  es  viable  la  interposición  del  mecanismo  de insistencia en los términos precisados   atrás por la Sala.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

Cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                   ALFREDO   GÓMEZ  QUINTERO            

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                 AUGUSTO             J.             IBÁÑEZ  GUZMÁN                            

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                              YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                         

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                              JAVIER ZAPATA ORTIZ   

       

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

             Secretaria   

    

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala de Casación Penal, Autos  del  24  de noviembre de 2005, rad. 24.323; del 14 de  febrero  de  2006,  rad.  24.611;  y del  23 de marzo de 2006, rad. 25.197,  entre otros.    

2 CORTE  SUPREMA     DE    JUSTICIA,    Auto    agosto 10 de 2005, rad. 23.503.     

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