30185(17-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  30185   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 267.  

Bogotá  D.C., septiembre diecisiete (17) de  dos mil ocho (2008).   

VISTOS  

Emprende  la  Sala  el  análisis  de  las  exigencias  de  argumentación  lógica  y suficiente en la demanda de casación  allegada  por  la  defensora  de  la incriminada NORMA  ROCÍO  CARDONA  LÓPEZ, contra la sentencia de segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de Antioquia el 8 de abril de  2008,  mediante  la cual incrementó la sanción establecida en el fallo dictado  en  primera  instancia  por  el  Juzgado  Penal  del Circuito de Sonsón el 6 de  febrero  del  mismo  año,  al condenarla como autora penalmente responsable del  concurso  de  tres  (3)  delitos  de  contrato  sin  cumplimiento  de requisitos  legales.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Los   hechos   que  dieron  lugar  a  este  diligenciamiento  aparecen  sintetizados  en  el  fallo  de  primer grado en los  siguientes términos:   

NORMA  ROCÍO  CARDONA  LÓPEZ   “en   su  condición  de  servidora  pública  incumplió  y  desconoció  los  parámetros  que exige la ley para la  celebración  de  contratos  dentro  de  la función que cumplía en el Fondo de  Vivienda  Social (FOVIS), es decir, como Directora de ese organismo de carácter  municipal     (en     Sonsón,     Antioquia,    se  aclara)  (…)  Suscribió el 21 de julio de 2007 los  contratos  007  ($8.601.000.oo),  008 ($8.602.000.oo) y 009 ($4.404.000) para el  suministro   de  madera  (los  tres  con  José  Raúl  Moreno  Cárdenas en calidad  de  Representante  Legal de la Corporación Tierra Viva, se precisa)(…)  sin  el  cumplimiento de requisitos legales, donde inclusive  en  la  contratación directa se exigen unas formalidades mínimas, sumado a que  en  todo  caso  la  actividad  cumplida  se encontraba limitada por la Junta del  FOVIS,  entonces  desconoció no solo la Ley 80 de 1993, sino el Decreto 2170 de  2002 y el mismo Acuerdo Municipal”.   

La  Fiscalía Seccional de Sonsón solicitó  el  15  de  agosto  de  2007  ante  el  Juzgado  Primero Promiscuo Municipal con  función  de  control  de garantías de dicha localidad la captura de la señora  NORMA ROCÍO CARDONA LÓPEZ,  la  cual  se  materializó  el  mismo  día,  fecha  en  la  que se adelantó la  correspondiente   audiencia   de   legalización  de  la  aprehensión  en  cuyo  desarrollo  se  imputó a la mencionada ciudadana la comisión de los delitos de  peculado  por  apropiación,  falsedad  en  documento  privado  y  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales, que no aceptó. En la misma diligencia, a  instancia  del  ente  acusador  le  fue  impuesta  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva sustituida por domiciliaria.   

El  12  de septiembre la Fiscalía presentó  escrito  de acusación señalando a la señora CARDONA  LÓPEZ  como  presunta  autora del concurso de delitos  que  dio  lugar  a  la  medida  de  aseguramiento.  El día 26 del mismo año se  realizó la correspondiente audiencia de acusación.   

Una  vez concluida la etapa del juicio oral,  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de Sonsón profirió fallo el 6 de febrero de  2008,  por  medio  del  cual  condenó  a NORMA ROCÍO  CARDONA  a  la  pena  principal  de  sesenta  y cuatro  (64)   meses  de  prisión, multa de treinta millones setecientos sesenta y  seis   mil   seiscientos   sesenta   y  siete  pesos  ($30.766.667.oo)  y  a  la  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  de  la  sanción  privativa  de  libertad,  como autora penalmente  responsable  del  delito  de contrato sin el cumplimiento de requisitos legales,  concediéndole     la     prisión     domiciliaria     sustitutiva     de    la  intramural.   

Impugnada  la sentencia por la Fiscalía, el  Tribunal  Superior  de  Antioquia  accedió  a  las  pretensiones  de la entidad  acusadora,  en  el  sentido de señalar que se trataba de un concurso homogéneo  de  tres  (3)  delitos  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos legales,  circunstancia  que  imponía  tasar  la  sanción en setenta y dos (72) meses de  prisión,  multa  por  suma equivalente a noventa y dos millones trescientos mil  un  pesos  ($92.300.001.oo)  e  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y  funciones públicas por el término de noventa (90) meses.   

Contra   el   fallo   del   ad  quem la defensora interpuso recurso de  casación  y  allegó  la correspondiente demanda, cuya admisibilidad se estudia  en esta providencia.   

LA DEMANDA  

La  censora  formula dos reproches contra el  fallo  de  segundo  grado,  los  cuales  postula  y desarrolla en los siguientes  términos:   

          1.        Primer     cargo:     Nulidad     por    violación    del    debido  proceso.   

Con  fundamento  en  la  causal  segunda  de  casación  establecida  en el artículo 181 de la Ley 906 de 2004, la demandante  manifiesta  que el Tribunal afectó sustancialmente la estructura del proceso al  haber  confirmado  la  decisión del a quo  sin  tener  en  cuenta  que  la  condena  fue proferida por hechos  diversos   a  los  señalados  en  la  acusación,  además  de  “otorgar  en  segunda  instancia  un  agravante,  el  cual  solo fue  solicitado  por  la Fiscalía a la hora de Juicio Oral y no en la Resolución de  Acusación como lo establece la ley”.   

          Luego  de  transcribir  apartes  del  fallo de primer grado asevera:  “De  donde  se infiere que como lo afirma el propio  Juez   se   condeno  (sic)  ‘en especial’  por  un contrato con el señor Luis  Emilio  Delgado,  (el cual no existe y lo más importante y relevante dentro del  proceso  es  que  este hecho nunca se mencionó en la acusación y ni siquiera a  lo  largo  del  proceso  fue  pretensión  por  parte  de la Fiscalía, tal como  expresa  la  propia Fiscalía al momento de la sustentación de la apelación, y  que  fue  tenido en cuenta a la hora del fallo de segunda instancia) agrega el A  quo  que  junto a esta actividad se suma que con respecto a los contratos 07, 08  y  09  se requería autorización de la Junta Directiva, y que no se cumplió un  mínimo  de  formalidades  plena  para los contratos entre 15 y 25 SMLV; lo cual  apoya  en que el señor José Raúl Moreno no conocía si se ejecutaban o no los  contratos;  hechos estos dos últimos que la Fiscalía en ningún momento tuvo a  bien  referirse  en la Resolución de Acusación y con los cuales sorprendió al  momento del juicio”.   

          Añade    que    “se   presenta   una  inconsonancia  interna  dentro  de  la  propia  sentencia 014 de 200’8  del  Juzgado Penal, cuando el juez  al  resumir  el  testimonio del señor José Raúl Moreno afirma que este acerca  de      dichos      contratos      ‘precisó    que    ninguno   de   estos   se   ejecutó’  y si se mira la parte considerativa  de  la sentencia, que es la que antecede a la condena, el señor juez afirma que  el     señor     Moreno     respecto     de    los    contratos    ‘manifiesta  que  desconocía  si  se  ejecutaron  o no’, lo cual  deja  ver  lo  divergente  en  su  actuar  y como (sic)  incurre  en  un  error de hecho al emitir condena por  hechos  distintos  a  los  de  la  acusación  y sobre los cuales no puede tener  certeza,  como  lo  deja  ver su propia contradicción y más teniendo en cuenta  que  la  defensa  no  tuvo la oportunidad de controvertir ampliamente este hecho  por   haberlo   conocido   solo   hasta  el  día  del  juicio  oral”.   

          De  otra parte, en torno a la incongruencia entre la acusación y el  fallo  dice  que  si  bien  en  la  sentencia  de  primer grado se condenó a su  asistida  por  el “Concurso de un delito de peculado  por  apropiación,  referido  a  los  dineros  ingresados en la cuenta de ahorro  personal  de Manuel Tiberio Osorio Montoya, consagrado en el inciso 1º del art.  397  del  Código  Penal,  con  tres delitos de contrato sin cumplimiento de los  requisitos  legales consagrado en el artículo 410 del código Penal”,   “se  observa  que  si  bien  la  Fiscalía  refiere  un  concurso,  este es entre el peculado y la contratación,  más  (sic) no a un concurso  por   los   tres  contratos”,  pese  a  lo  cual  el  ad  quem la condenó por el  concurso  homogéneo  de tres delitos de contrato sin cumplimiento de requisitos  legales.   

          Entonces,  concluye que se vulneró al derecho al debido proceso y a  la  defensa  de  su patrocinada por quebranto del principio de consonancia entre  acusación  y  fallo, así como del principio de legalidad, pues “se  condena  por hechos diferentes a los acusados y además con una  agravante   modificadora   que   tampoco   fue   tenida  en  la  resolución  de  acusación”,   todo   lo   cual   conduce   a   la  “nulidad    constitucional    o   legal   de   la  sentencia”.   

          2.        Segundo cargo: Violación del derecho de defensa.   

          También   bajo   la  égida  de  la  causal  segunda  de  casación  establecida  en  la Ley 906 de 2004, la recurrente insiste en que el Tribunal no  constató  que  los  hechos  planteados en la acusación fueron diferentes a los  expuestos  en  el  fallo confirmado, amén de que incrementó la pena impuesta a  su  procurada  con base en “el agravante”  solicitado  “a  la hora del juicio  oral”.   

Planteando  los  mismos argumentos del cargo  anterior,   concluye   que   fue  violado  el  derecho  defensa  de  la  señora  CARDONA LÓPEZ, en cuanto no  se  le  brindó  la  oportunidad  de defenderse al ser sorprendida en el último  momento  del  juicio con la imputación de hechos diferentes a los que sirvieron  de  base  para  que fuera acusada, además de aportar para ello pruebas nuevas y  de    ser    tenida    en   cuenta   una   agravante   no   contenida   en   tal  acusación.   

          A  partir  de  lo anterior, la defensora solicita a la Sala casar la  sentencia  impugnada,  a  fin de que “se restablezca  el  respeto  al debido proceso y a la legítima defensa y en su lugar ABSOLVER a  la señora NORMA ROCÍO CARDONA LÓPEZ”.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Aunque en la Ley 906 de 2004 no se distingue  entre  recurso  de  casación por la vía común y por la discrecional en cuanto  se  marginó la exigencia de la cantidad de pena máxima del delito para acceder  a  dicha  impugnación,  es del resorte del recurrente demostrar el quebranto de  derechos  o  garantías  fundamentales,  lo  cual exige contar con interés para  impugnar,  señalar  la  causal,  desarrollar  los  cargos  de sustentación del  recurso  y  demostrar la necesidad del fallo de casación para cumplir alguno de  los  fines  establecidos  por  el  legislador  en  su artículo 180, esto es, la  efectividad   del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los  agravios  sufridos  por  éstos  y la  unificación  de  la  jurisprudencia, so pena de resultar inadmitida la demanda,  según   lo   establece   el   artículo   184   de   la   citada   legislación  adjetiva.   

         En  el  análisis de los requisitos de admisibilidad de los libelos  casacionales,   es   deber   de   la   Sala   constatar  en  la  formulación  y  desenvolvimiento  de  las censuras el acatamiento de las exigencias de lógica y  de  suficiente  demostración definidas por el legislador y desarrolladas por la  jurisprudencia,  con  el  fin  de  evitar  la  transformación  de  este recurso  extraordinario  en una instancia adicional a las ordinarias. Tales requisitos se  orientan  a  conseguir  el  desarrollo  de  los  libelos dentro de unos mínimos  lógicos  y  de  coherencia  en  la  postulación  y demostración de los cargos  propuestos,  en  cuanto  resulten inteligibles, esto es, precisos y claros, pues  no  corresponde  a  la  Sala  en  su  función reglada de orden constitucional y  legal,   develar   o   desentrañar  el  sentido  de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias alegaciones de los impugnantes en casación.   

         Ahora,   teniendo   en  cuenta  que  la  fundamentación     de     los    reparos    anunciados    es    sustancialmente  similar,  pues  en  su  desarrollo  ambos  cuestionan, de una parte, la    inconsonancia   fáctica   entre  acusación  y  sentencia  y,  de otra, la incongruencia  jurídica  entre la acusación y el fallo de segundo  grado,  procede  la Sala a  examinar  los  requisitos  para  conseguir  su  admisión  de manera conjunta.   

En tal cometido observa la Sala respecto del  primer   cargo   que   en  manifiesto  quebranto  del  principio  de  autonomía de las causales, según el  cual,  a cada una de ellas corresponde una configuración y estructura especial,  al  paso que cuentan de manera independiente con un discurrir diverso propio del  ámbito  de  protección  de  la norma quebrantada o de la garantía violada, la  demandante  invoca  de  manera  desordenada  toda clase de situaciones, desde la  incongruencia   fáctica   entre   la   acusación  y  el  fallo,  amén  de  la  incongruencia  jurídica  entre las mismas piezas procesales, pasando por lo que  denomina  una  “inconsonancia  interna dentro de la  propia  sentencia  014  de  2008  del Juzgado Penal”,  además  de  invocar  un “error de hecho”     del     ad    quem,   para  acto  seguido  postular  la  ausencia  de  certeza  para  condenar  y  culminar con la  denuncia de violación al derecho de defensa de su asistida.   

          Tal  mezcla impropia de plurales reproches pertenecientes a diversas  causales  no  se  compadece con la exigencia contenida en el artículo 183 de la  Ley  906  de  2004, de acuerdo con el cual, corresponde al censor señalar en la  demanda  “de  manera precisa y concisa las causales  invocadas  y  sus  fundamentos”, es decir, se aparta  del  principio  de  claridad  y  precisión  propio  de  este recurso de índole  extraordinaria.   

          Adicional  a  lo expuesto, marginándose por completo de la realidad  procesal  expresa  que erró el Tribunal al “otorgar  en  segunda  instancia  un  agravante,  el  cual  sólo  fue  solicitado  por la  Fiscalía  a la hora de Juicio Oral y no en la Resolución de Acusación como lo  establece  la  ley”,  cuando es lo cierto, en primer  término,  que  tanto  en  el  escrito  de  acusación,  como en la audiencia de  acusación,  en  el  juicio oral y en la impugnación del fallo de primer grado,  la  Fiscalía  siempre  se  refirió  a  tres  (3)  delitos  de  contrato sin el  cumplimiento de requisitos legales.   

Sobre  el  particular,  luego  de  citar los  contratos  007, 008 y 009, la Fiscalía señaló en el escrito de acusación que  “se   trata   de   tres  contratos   inconsultos   e  ilegales…”  (subrayas  fuera  de texto). A su vez, se refirió a los mismos  contratos  en  el  juicio  oral,  y  finalmente, en atención a que por error el  a  quo luego de ocuparse de  los  tres  contratos dosificó la sanción como si se tratara de un solo delito,  la   entidad   acusadora  impugnó  por  vía  del  recurso  de  apelación  tal  determinación,  encontrando  razonable  eco  en  el Tribunal, el cual corrigió  dicho yerro en la dosimetría de la pena.   

          En  segundo  lugar,  la  impugnante no dice, ni la Sala advierte, de  qué  manera  fue  socavada  la estructura del proceso, en cuanto no debe mediar  total  identidad  entre el escrito de acusación y los alegatos ofrecidos por la  Fiscalía  en  el  juicio  oral  como lo pretende la defensora, pues si sólo en  esta  última  fase cobra toda su fuerza la connotación adversarial del sistema  acusatorio,  resulta  obvio  que  sea  en  tal  momento  cuando  se precisen los  alcances  de  la  acusación ya definida, así como sus fundamentos jurídicos y  probatorios,   sin   que   ello   comporte   irregularidad   o   sorprendimiento  alguno.   

En tercer término, encuentra la Sala que la  misma  defensora en su argumentación reconoce expresamente que la acusación se  ocupó  de  tres (3) delitos de contrato sin cumplimiento de requisitos legales,  al  decir  en  la  sustentación  del reproche que se condenó en primer grado a  NORMA  ROCÍO CARDONA por el  “Concurso   de   un   delito   de   peculado   por  apropiación,  referido a los dineros ingresados en la cuenta de ahorro personal  de  Manuel  Tiberio Osorio Montoya, consagrado en el inciso 1º del art. 397 del  Código  Penal,  con  tres  delitos  de  contrato sin  cumplimiento  de  los  requisitos  legales  consagrado  en  el artículo 410 del  código  Penal”  (subrayas  fuera  de texto), razón  adicional  para advertir serias inconsistencias en el planteamiento y desarrollo  del cargo estudiado en su fundamentación lógica.   

          En  cuanto  se  refiere  al  contrato  con  el  señor  Luis  Emilio  Delgado,  sobre  el cual la  demandante   dice   no   se   mencionó   en  la  acusación  y  “que   fue  tenido  en  cuenta  a  la  hora  del  fallo  de  segunda  instancia”,  sin  dificultad  se observa que una vez  más  aquella  se  desentiende  de  la  realidad  procesal,  toda  vez que en la  sentencia   de   segundo   grado   al   respecto  se  precisó:  “Así,   por   lo   ya   expresado,   simplemente   se   impone   la  corrección  (de la dosificación punitiva, se aclara)  correspondiente,    no  incluyendo  en la declaración de responsabilidad el contrato celebrado entre la  procesada  y el señor LUIS EMILIO DELGADO” (subrayas  fuera  de  texto),  circunstancia  que  deja  ausente  de fundamento el reproche  planteado.   

          Finalmente  es  oportuno señalar que la censora falta a su deber de  señalar  la  cobertura invalidatoria de su propuesta casacional, razón de más  para  colegir  que  el  cargo  no satisface las exigencias de lógica y adecuada  argumentación para conseguir su admisión.   

Puntualmente   acerca   del   segundo    cargo    pueden    efectuarse  consideraciones  similares a las precedentes, pues como se advirtió, se soporta  en  los mismos argumentos ya examinados, bastando agregar que la casacionista no  explica,  ni  la  Sala  comprende  a  qué  se  refiere  cuando  al  plantear la  violación   del   derecho   defensa  de  su  patrocinada  concluye  solicitando  “se restablezca el respeto al debido proceso y a la  legítima      defensa”      de     NORMA ROCÍO CARDONA LÓPEZ.   

Al respecto se constata que la impugnante no  procede  a  precisar  si  su  queja  apunta  al  quebranto del derecho al debido  proceso  o  a  la violación del derecho a la defensa de aquella, dado que uno y  otro   corresponden   a   ámbitos   diversos  y  delimitados.  El  primero,  la  vulneración  del  debido  proceso,  constituye  por  regla  general un vicio de  estructura  (falta  de  competencia,  pretermisión  de  las  formas propias del  juicio,  etc.),  en  tanto  que el segundo, el quebranto del derecho de defensa,  engendra  afectación de la garantía, motivo por el cual era imprescindible que  fuera clara sobre el particular en su planteamiento.   

Además,  no  explica  de  qué  manera  fue  violado  el   derecho  de  defensa  de  su  procurada,  pues  en virtud del  principio  de  trascendencia que rige la declaratoria de nulidad del proceso, la  simple   ocurrencia   de   la  incorrección  no  conduce  necesariamente  a  la  invalidación  de lo actuado, en cuanto es preciso acreditar que aquella produjo  unos  resultados adversos y lesivos a los intereses y derechos del sindicado. De  lo  contrario,  el  vicio  carece  de  trascendencia  e imposibilita declarar la  pretendida invalidez.   

Tampoco   demuestra  por  qué  razón  el  ad     quem    estaba  imposibilitado  para dosificar la pena teniendo en cuenta el concurso de delitos  de  contrato  sin  cumplimiento de requisitos legales por el cual se acusó a la  incriminada,  temática sobre la cual trató la impugnación del fallo de primer  grado propuesta por la Fiscalía.   

En suma, encuentra  la  Sala que si la defensora  no  ajusta  su  demanda  a las mencionadas exigencias dispuestas para postular y  demostrar      los  reproches  que  presenta  contra  el  fallo  de  segundo grado, ello comporta el  desconocimiento  de  la  dual presunción de acierto y legalidad de la sentencia  atacada,  todo  lo  cual  impone  la  inadmisión  de la demanda (inciso 2º del  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004),  pues  en  virtud  del principio de  limitación  que  rige el trámite casacional la Corte no se encuentra facultada  para enmendar tales falencias.   

          Es   necesario   puntualizar  que  no  se  observa    con    ocasión   del   fallo  impugnado o  dentro  del curso de la actuación procesal, violación de derechos o garantías  de  la  incriminada,  como  para  que  tal  circunstancia  impusiera superar los  defectos  de  la  demanda para decidir de fondo, según lo dispone el inciso 3º  del artículo 184 de la citada legislación.   

          Precisión final   

          Dado  que contra la decisión de inadmitir la demanda presentada por  la   defensa   procede  el  mecanismo  de  insistencia  de  conformidad  con  lo  establecido  en el artículo 186 de la Ley 906 de 2004, es oportuno precisar que  como  dicha  legislación  no regula el trámite a seguir para que se aplique el  referido  instituto  procesal,  la  Sala  ha  definido las reglas que habrán de  cumplirse       para       su       aplicación1, como sigue:   

          i)        La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede  ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de  la  providencia  por  cuyo  medio la Sala decida inadmitir la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo término por  alguno  de  los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación Penal  –  siempre que el recurso  de   casación   no   hubiera   sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial  –, el Magistrado disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en  los  debates  o  suscrito  la  providencia inadmisoria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal, ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a  la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

          iii)                      Es potestativo del Magistrado disidente, del que  no  intervino  en  los debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien  se  formula  la  insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la  Sala  o  no  presentarlo  para su revisión, evento último en que informará de  ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

          iv)                       El  auto  a  través  del  cual  se  inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve la admisión del libelo.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR        el        libelo  casacional presentado por la defensora de la procesada  NORMA ROCÍO CARDONA LÓPEZ,  por las razones expuestas en la anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS               AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN             

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA     SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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