30132(08-10-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 30132  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

Dr.        JOSÉ        LEONIDAS        BUSTOS  MARTÍNEZ   

Aprobado acta número 288  

Bogotá,  D.C.,  ocho  de  octubre de dos mil  ocho.   

La  Corte  emite  concepto  respecto  de  la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   LUIS          FERNANDO          GALLEGO         SÁNCHEZ,  formulada por  el Gobierno de los Estados Unidos de América.    

ANTECEDENTES  

El  Gobierno  de  los  Estados  de  Unidos de  América,  a  través  de su embajada en Colombia, mediante Nota Verbal No. 3904  del  17  de  diciembre de 2007, solicitó la detención provisional con fines de  extradición  del  ciudadano  colombiano  LUIS FERNANDO  GALLEGO  SÁNCHEZ,  quien se identifica con la cédula  de      ciudadanía      No.      93’358.604,  para adelantar su juzgamiento por delitos relacionados con  narcotráfico.   

Atendiendo esa solicitud, el Fiscal General de  la  Nación  emitió  la  correspondiente  orden  de  captura,  la  cual se hizo  efectiva el 4 de abril de 2008.   

La Embajada del Gobierno de los Estados Unidos  de  América,  por  conducto  de  la  Nota  Verbal  1533  de 29 de mayo de 2008,  formalizó  la  referida  solicitud  de  extradición,  a  la cual adjuntó como  soporte la siguiente documentación:   

    

* Acusación  No.  07-278-LEON,  J.  RJL,  dictada el 17 de octubre de  2007  por  el  Gran Jurado ante la Corte Distrital de los Estados Unidos para el  Distrito  de  Columbia,  contra Juan Carlos Modesto Betancourt, Leonardo Modesto  Betancourt,  Oscar  Darío  Zapata  Medrano,  Celso Navarro Díaz, Oscar Hurtado  Campáz,  LUIS  FERNANDO  GALLEGO SÁNCHEZ,  Wilberth  Jesús  Ruíz  Marmolejo, Harol Rutilio Rivas Cáceres,  Ayne  Valencia Valencia, Genoder Ruíz Marmolejo, José Edinson Díaz Banguera y  Carlos  Alberto  Echeverry  Tascón,   por  cargos  de  conspiración  para  distribuir  cinco  Kilogramos o más de cocaína, con la intención de que dicha  sustancia   fuera  importada  ilegalmente  a  los  Estados  Unidos  (fols. 110 a 118).     

    

* Declaraciones  juradas  rendidas por Carmen Colón, Fiscal Litigante  de  la  Sección  de  Narcóticos  y  Drogas  Peligrosas, División de lo Penal,  Departamento  de  Justicia  de  los  Estados  Unidos  y Anthony L. Conte, Agente  Especial  de  la  Administración  de  Drogas  y  Narcóticos,  DEA (fols.   121   a   130   y  82  a  95,  respectivamente).   

* Listado   y   reproducción   de   las  normas  aplicables  al  caso  (fols.        251       a       259).     

    

* Certificación  del  Cónsul  de Colombia en Washington en la que se  indica  que  es  auténtica la firma de Patrick O. Hatchett, quien para el 15 de  mayo  de  2008 se desempeñaba como Auxiliar de autenticaciones del Departamento  de       Estado       (fol.      232).     

    

* Documentos  con  sus  respectivos  sellos  y  cintas  de  seguridad,  debidamente  firmados  por  la  Secretaria  de  Estado  Condoleezza  Rice  y  el  Procurador  General  de  los  Estados  Unidos  Michael  B.  Mukasey (fols. 228 a 231).     

    

* Certificación  expedida  por  Thomas C. Black, Director Asociado de  la  Oficina  de Asuntos Internacionales, División de lo Penal, del Departamento  de  Justicia  de los Estados Unidos, sobre las declaraciones rendidas por Carmen  Colón,  Fiscal  Litigante  de  la  Sección de Narcóticos y Drogas Peligrosas,  División  de lo Penal, Departamento de Justicia de los Estados Unidos y Anthony  L.  Conte,  Agente  de  la  Administración  de  Control de Drogas, ante un Juez  Magistrado  de los Estados Unidos, en apoyo de la solicitud para la extradición  formal  de  Colombia  a  los  Estados  Unidos  de  LUIS  FERNANDO      GALLEGO     SÁNCHEZ     (fol. 131).     

    

* Orden  de arresto impartida contra el solicitado por las autoridades  judiciales    de    los    Estados    Unidos    (fol.  103).     

El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores de  Colombia,  el  30  de mayo de 2008, remitió la nota verbal de extradición y su  expediente  anexo  al  Ministro del Interior y de Justicia, informando que al no  existir  convenio  aplicable  al  caso es procedente obrar de conformidad con el  ordenamiento   procesal  penal  colombiano,  y  el  2  de  julio  siguiente,  el  Viceministro  de  Justicia  envió la actuación a la Sala de Casación Penal de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  donde  cumplido  a cabalidad el procedimiento  legalmente  establecido,  corresponde  en esta oportunidad emitir concepto sobre  la  solicitud  elevada  por el Gobierno de los Estados Unidos de América.    

ALEGACIONES DE LOS INTERVINIENTES  

El  Procurador  Primero  Delegado  para  la  Casación   Penal,   considera   que  los  requisitos  relacionados   con  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada,  la  demostración  plena  de  la  identidad  del  solicitado,  la  concurrencia  del  principio  de  la  doble  incriminación  y  la  equivalencia  de la providencia  proferida  en el extranjero, que el artículo 502 del estatuto procesal penal de  2004  prevé como condiciones para emitir concepto favorable están satisfechos.  Por tanto, sugiere a la Corte emitir concepto en dicho sentido.   

El   apoderado   del   señor  GALLEGO   SÁNCHEZ,   por  el  contrario,  solicita    de    la   Corte   que   profiera   concepto   desfavorable   a   la  extradición.   

Como argumento central de la solicitud afirma  que  los  hechos  a  los que se refiere la acusación presentada en contra de su  asistido  sucedieron  en  Colombia. Por consiguiente, si se atiende la solicitud  del  Estado  requirente  en  este  caso,  se desconocería el artículo 35 de la  Constitución  Política,  de  conformidad  con  el  cual la extradición de los  colombianos   por   nacimiento   se  concederá  por  delitos  cometidos  en  el  exterior.   

CONSIDERACIONES  

El Código de Procedimiento Penal (Ley 906 de  2004,  artículo  502),  estatuto  aplicable al caso en virtud de la ausencia de  convenio  con  los  Estados  Unidos de América,  establece que el concepto  que  corresponde  emitir  a  la  Corte  debe  fundamentarse  en  los  siguientes  aspectos:  (i)  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada, (ii) la  demostración  plena  de  la  identidad del solicitado, (iii) el principio de la  doble  incriminación,  (iv)  la  equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero,  y  (v)  el  cumplimiento  de  lo previsto en los tratados públicos  cuando fuere el caso.   

Cada  una  de  esas condiciones se estudiará  individualmente  con  el  objeto  de verificar si concurren en este asunto, así  como  las  que  adicionalmente  establece el mismo estatuto, relacionadas con la  naturaleza  no  política  del  delito  o  delitos por los cuales se solicita la  extradición,   y  la  exigencia  de  que  se  trate  de  hechos  cometidos  con  posterioridad al 17 de diciembre de 1997.    

1.   Validez   formal   de  los  documentos  aportados.   

El estatuto procesal requiere que la solicitud  de  extradición  se  formule por vía diplomática, o de manera excepcional por  la  consular  o  de gobierno a gobierno (Art. 495), la cual deberá acompañarse  de  la  siguiente  información y documentación de acuerdo como lo establece la  legislación  del  Estado requirente: (i) copia o trascripción auténtica de la  sentencia,  de  la  resolución de acusación o su equivalente; (ii) indicación  exacta  de  los  actos que determinan la solicitud de extradición y del lugar y  fecha  en  que  fueron  ejecutados; (iii) inclusión de todos los datos que sean  útiles   para  establecer  la  identidad  de  la  persona  reclamada;   y,  (iv)   reproducción certificada de las disposiciones penales aplicables al  caso.    

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989, establece,  a  su  vez,  que  los documentos públicos otorgados en país extranjero por sus  funcionarios,   o   con   su  intervención,  deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de La República, y en su  defecto  por  el  de  una  nación  amiga.  Y  que la firma del cónsul o agente  diplomático  debe  ser  abonada  por  el Ministerio de Relaciones Exteriores de  Colombia,   y  si  se  trata  de  agentes  consulares  de  un  país  amigo,  se  autenticarán  previamente  por  el  funcionario  competente  del mismo y los de  éste      por     el     cónsul     colombiano1.      

Estas exigencias de carácter formal se hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado. La solicitud de extradición fue  tramitada  por  vía  diplomática,  y  adjunta  a  la misma aparece copia de la  acusación  07-278-LEON, J. RJL, dictada bajo sello el 17 de octubre de 2007 por  el  Gran  Jurado  ante La Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito  de   Columbia,   contra   Juan   Carlos  Modesto  Betancourt,  Leonardo  Modesto  Betancourt,  Oscar  Darío  Zapata  Medrano,  Celso Navarro Díaz, Oscar Hurtado  Campáz,  LUIS  FERNANDO  GALLEGO SÁNCHEZ,  Wilberth  Jesús  Ruíz  Marmolejo, Harol Rutilio Rivas Cáceres,  Ayne  Valencia Valencia, Genoder Ruíz Marmolejo, José Edinson Díaz Banguera y  Carlos  Alberto  Echeverry  Tascón,  decisión en la cual aparecen relacionadas  las  conductas  que  determinan  la  solicitud  y  los  lugares  y  fechas de su  ejecución.   

Se  allegó  copia  de  la  orden  de arresto  emitida     contra     LUIS     FERNANDO    GALLEGO  SÁNCHEZ por las autoridades judiciales de los Estados  Unidos;  de  la  declaración  jurada  de  Carmen Colón, Fiscal Litigante de la  Sección  de  Narcóticos  y  Drogas Peligrosas, del Departamento de Justicia de  los  Estados  Unidos,  quien  explica el procedimiento del Gran Jurado y hace un  recuento  de  los  hechos  junto  con  los  cargos imputados, y la de Anthony L.  Conte,  Agente  de  la  Administración  de Control de Drogas, quien también se  refiere a los hechos del caso.   

Todos  estos  documentos  fueron aportados en  traducción   al   español   y  se  encuentran  debidamente  autenticados.  Las  declaraciones  del  Fiscal  Litigante  Carmen  Colón  y  del  Agente Anthony L.  Conte,    se   encuentran  certificadas  por  Thomas  C.  Black, Director Asociado de la Oficina de Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal,  del Departamento de Justicia de los  Estados  Unidos,  cuya  firma fue refrendada por Michael B. Muskasey,   Procurador de los Estados Unidos,  quien  ordenó  estampar  el  sello  del Departamento de Justicia y solicitó al  Director  adjunto  de  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales  dar  fe  de su  firma.   

De  la imposición del sello del Departamento  de  Justicia  de los Estados Unidos en el referido documento, certifica a su vez  la  Secretaria  de  Estado Condoleezza Rice, quien en prueba hizo fijar el sello  del  Departamento  de Estado y que suscribiera su nombre el Funcionario Auxiliar  de  Autenticaciones  de dicho Departamento Patrick O. Hatchett. Por su parte, el  Consulado  de  Colombia  en  Washington  da fe de la autenticidad de la firma de  este último.   

Se  concluye entonces, que los requerimientos  formales  de  legalización  de  la  documentación  que soporta la solicitud de  extradición,  impuestos  por  la legislación del Estado requirente y el Estado  Colombiano,  efectivamente  se  cumplen  y  que  por  esa  razón los documentos  aportados  con  tal fin son aptos para ser considerados  por la Corte en el  estudio que precede al concepto.    

2.   Identidad   plena   de   la   persona  reclamada.   

Este presupuesto también se halla acreditado.  Del  examen  de la documentación aportada por el Gobierno de los Estados Unidos  de  América  (Solicitud de detención provisional con  fines  de  extradición,  solicitud  formal de extradición, acusación del Gran  Jurado    y   testimonio   de   apoyo   del   Agente   Especial,   entre   otros  documentos),  se  establece  que  la persona reclamada  responde  a  los  siguientes  datos  de identificación: ciudadano colombiano de  nombre   LUIS  FERNANDO  GALLEGO  SÁNCHEZ,  hijo  de  Luis  Enrique  e Isabel, identificado con la cédula de  ciudadanía  No.  93’358.604  de  Ibagué  (Tolima),  datos  que  coinciden  plenamente  con los de la persona  capturada  por  la  Fiscalía,  conforme  a lo consignado por el requerido en el  acta   de   lectura   de  los  derechos  del  capturado,  en  la  diligencia  de  notificación  de  los  motivos  de  su  aprehensión, en el memorial con el que  confirió  poder al abogado que lo representa en esta actuación y con el examen  de   confrontación   dactilar   realizado   por   un  técnico  profesional  en  dactiloscopia de la SIJIN.   

3.     Principio     de     la    doble  incriminación.   

Este  principio  impone  confrontar,  que los  comportamientos  delictivos imputados al ciudadano reclamado en extradición por  el  país  solicitante,  estén  previstos  como  delito  en  Colombia  y tengan  adscrita  sanción  privativa  de  la  libertad  cuyo  mínimo no sea inferior a  cuatro  (4)  años  (Art.  493 del C.P.P.).   

LUIS  FERNANDO  GALLEGO  SÁNCHEZ  es  solicitado  en  extradición  por  el  Gobierno de los Estados  Unidos  de  América  para que comparezca a responder en juicio por el siguiente  cargo:   

“CARGO  UNO”   

“Comenzando en agosto de 2006 o alrededor  de  ese  período,  siendo  la  fecha  precisa desconocida por el Gran Jurado, y  continuando   hasta   la  fecha  de  formulación  de  esta  Acusación  Formal,  inclusive,  en  los  países  de  Colombia,  Panamá,  Costa  Rica,  Guatemala y  México,  así  como  en  otros  lugares,  los acusados… LUIS FERNANDO GALLEGO  SÁNCHEZ,  alias  Fercho… y otras personas conocidas  desconocidas por el  Gran   Jurado,  ilegalmente,  con  conocimiento  e  intención,  se  combinaron,  conspiraron,  confabularon  y  acordaron entre si cometer el siguiente delito en  contra  de  los Estados Unidos: distribuir cinco kilogramos o más de una mezcla  y  sustancia  que  contiene  una  cantidad detectable de cocaína, una sustancia  controlada  de  la  Lista  II, con la intención y el conocimiento de que sería  importada  de  manera  ilegal  a  los  Estados  Unidos  en contravención de las  Secciones  963, 959 y 960 del Título 21 del Código Penal de los Estados Unidos  y   la   Sección   2   del   Título  18  del  Código  Penal  de  los  Estados  Unidos.”   

Las  normas  sustanciales  mencionadas  en la  acusación,  de  las  cuales  obra  traducción  al  español en el informativo,  tratan   de  los  delitos  de  fabricación,  distribución  e  importación  de  sustancias  controladas  (un  kilogramo  o más de una  mezcla    o    sustancia    que    contenga    una   cantidad   perceptible   de  cocaína),  así  como  de la tentativa y el concierto  para  cometer  esa  clase  de  delitos;  conductas para las cuales se establecen  penas  de  al  menos  diez  (10)  años  de  prisión  y  no  más que la cadena  perpetua.   

En  la  legislación colombiana, el delito de  concierto   para  fabricar,  distribuir  e  importar  cocaína,  corresponde  al  denominado   concierto   para   delinquir   agravado,  previsto  en  el  artículo  340  del  Código  Penal,  modificado  por  el  artículo  19  de  la  Ley 1121 de 2006, que prevé pena de  prisión  de  ocho  (8)  a  dieciocho (18) años cuando tiene por objeto cometer  conductas          de          narcotráfico2.   

En   consecuencia,   los  presupuestos  del  principio  de  la  doble  incriminación también concurren en el presente caso,  habida  cuenta  que  las  conductas imputadas a quien se reclama en extradición  está   tipificada   como   delito   en  la  legislación  colombiana,  bajo  la  denominación    de    concierto    para   delinquir  agravado  y  en  ambas  legislaciones se sancionan con  pena  privativa  de la libertad cuyo mínimo supera el límite de los cuatro (4)  años.   

Respecto  del  “Alegato  de  decomiso”  planteado  en la acusación, con base en el Título 21, Sección 853 del Código  de  los  Estados  Unidos,  la  cual busca el decomiso de todos los bienes que se  hayan  derivado  de  ingresos  obtenidos  como  resultado de la comisión de los  delitos  referidos,  si dichos bienes no estuvieren disponibles y que las normas  citadas  permiten  que  otros  bienes  del  acusado sean decomisados, es preciso  señalar  que  esta  mención no puede ser entendida en estricto sentido como un  cargo.   

Así  ha  tenido  ocasión de expresarlo esta  Corporación  en  actuaciones  similares al precisar que, el señalamiento de la  pena  de  decomiso no comporta imputación alguna; a lo sumo es el anuncio de la  consecuencia   patrimonial   que  la  declaratoria  de  responsabilidad  acarrea  respecto  de  los bienes involucrados en los delitos por cuya comisión se acusa  al  requerido  y  como se trata de un tema ajeno a la solicitud de extradición,  no  se  encuentra comprendido dentro de la temática de la cual debe ocuparse el  concepto  que  corresponde  emitir  a  la  Sala,  razón  por  la  que  no hará  pronunciamiento  sobre  este  punto  de  la  acusación  proferida en contra del  requerido por las autoridades estadounidenses.   

4. Equivalencia de la providencia proferida en  el extranjero.   

Conforme  a este requisito, debe establecerse  que  la  decisión  que contiene el cargo  contra la persona reclamada, por  el  cual  se  pide  la  extradición,  corresponda  en  sus  aspectos  formal  y  sustancial  al acto procesal conocido en la legislación colombiana como escrito  de   acusación   (arts.   336   y  337  Ley  906  de  2004),   es  decir,  a  la  decisión  que  sirve  de  introducción  a  la fase del juicio, a través de la cual el Estado acusa a una  persona  determinada  de  violar  la  ley  penal,  discrimina  los cargos que le  imputa,  consigna los hechos que le sirven de fundamento y determina la época y  el  lugar  de  comisión  del ilícito o ilícitos, para que el acusado tenga la  posibilidad de conocerlos y enfrentarlos.    

Confrontada la acusación No. 07-278-LEON, J.  RJL,  dictada  el  17  de octubre de 2007 por el Gran Jurado ante el Tribunal de  Distrito   de   los   Estados  Unidos  para  el  Distrito  de  Columbia,  contra  LUIS    FERNANDO    GALLEGO    SÁNCHEZ,  por  el  cargo  de conspiración para distribuir cocaína, con el  conocimiento  y la intención de que serían importados a los Estados Unidos, se  verifica  que la referida decisión, al igual que sucede con la acusación en el  sistema  procesal  colombiano,  contiene  cargos  concretos  contra  una persona  determinada,  señala los hechos que le sirven de sustento,  identifica las  normas  penales  aplicables al caso, y marca la iniciación del juicio, donde el  acusado  tendrá  la  oportunidad  de  ejercer  el  derecho  de  contradicción,  caracterizaciones  de  las  que  se  advierte que se está en presencia de actos  procesales equivalentes.   

5. El concepto.  

La   Sala,   teniendo  en  cuenta  que  los  requerimientos   relacionados   con  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada,  la demostración plena de la identidad del solicitado, el principio  de  la  doble incriminación y la equivalencia de la providencia proferida en el  extranjero,  concurren en el caso analizado, y que los delitos por los cuales es  solicitado  LUIS FERNANDO GALLEGO SÁNCHEZ  no  son  de  naturaleza  política,  emitirá  concepto favorable,  atendiendo,  además,  la  sugerencia  que en ese sentido presenta el Agente del  Ministerio Público.   

Aboga  el  defensor  por  una  determinación  contraria  a la anunciada, bajo el argumento que los hechos a los que se refiere  la  acusación sucedieron en el territorio nacional y la Constitución Política  establece  que  la  extradición  de  los  colombianos  por nacimiento, sólo se  concederá por delitos cometidos en el extranjero.   

Sobre  este punto, resulta necesario precisar  que   la   conspiración   en  la  que  se  atribuye  participación  al  señor  GALLEGO  SÁNCHEZ,  fue para  distribuir  cinco kilogramos o más de cocaína con la  intención  y  el  conocimiento  de  que sería importada de manera ilegal a los  Estados  Unidos,  de  manera  que  la conducta punible  desplegada  por  el  solicitado  en  extradición  y sus asociados en la empresa  criminal,  según  precisa  la  acusación extranjera, tuvo repercusiones en ese  País,   pues  allí  se  dirigía  la  sustancia  con  la  que  se  traficaría  ilícitamente.   

Y,   como   uno  de  los  objetivos  de  la  conspiración  era “Devolver las ganancias de las actividades de narcotráfico  ilegal  de  la  Organización  a  sus  miembros en Colombia, Sudamérica y otros  lugares”,  actividad en la que intervenía directamente el requerido, no queda  duda  que  la  conducta  trascendía  las  fronteras  hasta llegar a los Estados  Unidos,  país desde el cual se realizaba “la repatriación de los fondos y el  cobro  de  las  ganancias  de  las  actividades ilegales de la Organización”,  conforme  precisa  el  indictment presentado por el Gran Jurado ante el Tribunal  para el Distrito de Columbia.   

El  tema  propuesto por la defensa tiene que  ver  con  el  concepto  de  la  soberanía nacional, entorno al cual la Corte ha  manifestado en otros conceptos que,   

“no  puede  ser  entendida  hoy  bajo los  estrictos   y   precisos  límites  concebidos  por  la  teoría  constitucional  clásica.  La  interconexión económica y cultural, el surgimiento de problemas  nacionales  cuya  solución  sólo  es  posible  en  el  ámbito planetario y la  consolidación  de  una  axiología  internacional,  han  puesto en evidencia la  imposibilidad   de   hacer  practicable  la  idea  decimonónica  de  soberanía  nacional.  En  su lugar, ha sido necesario adoptar una concepción más flexible  y  más  adecuada  a  los tiempos que corren, que proteja el núcleo de libertad  estatal   propio   de   la   autodeterminación,   sin   que  ello  implique  un  desconocimiento  de  reglas  y principio de aceptación universal. Sólo de esta  manera  puede  lograrse el respeto de una moral internacional mínima que mejore  la  convivencia  y  el  entendimiento  y que garantice el futuro inexorablemente  común  e  interdependiente  de la humanidad” (Corte Constitucional, sentencia  C-574/92).   

Posteriormente  la  Corte  Constitucional  {precisó  que}, dentro de  los  principios  de derecho internacional a los que se debe someter la práctica  jurisdiccional  de  los  Estados, se encuentra el de territorialidad, de acuerdo  con  el  cual  cada  Estado  puede  prescribir y aplicar normas de su respectivo  territorio,   por   ser   éste   su  ‘natural      ámbito      espacial      de      validez’.  Forman  parte  integral  de  este  principio    las    reglas    de    ‘territorialidad  subjetiva’  (según el cual, el Estado puede asumir jurisdicción sobre actos  que  se  iniciaron  en  su  territorio  pero  culminaron en el de otro Estado) o  ‘territorialidad  objetiva’ (en virtud del  cual,  cada  Estado  puede aplicar sus normas a actos que se iniciaron por fuera  de  su  territorio,  pero  culminaron o tuvieron efectos sustanciales y directos  dentro    de    él),    y    el    ‘principio       real       o       de       protección’,  que  faculta  a  los  Estados para  ejercer  jurisdicción  sobre  personas  actos  o  situaciones  que,  si bien se  encuentran  o  se  generan en el exterior, lesionan bienes jurídicos que son de  importancia   crucial  para  su  existencia  y  soberanía,  como  la  seguridad  nacional,  la  salud  pública,  la  fe  pública,  el  régimen constitucional,  etc.   

Así  mismo,  esos  principios,  como  sus  excepciones,  están  previstos  normativamente en la Constitución Política en  los    artículos    4°,    9°,    95,    inciso    2°,   101,   ‘y  la  ley  penal  los  recoge en los  artículos  14  y  16 del Código Penal que, según el Juez Constitucional, debe  leerse  de  manera conjunta, por cuanto conforman un sistema… que se aviene al  caso,  pues  las  disposiciones  del anterior estatuto fueron reproducidas en el  actual.  En  efecto,  el  artículo  14 consagra el principio de territorialidad  como  norma  general…  el  artículo  16  enumera las hipótesis aceptables de  ‘extraterritorialidad’,  incluyendo tanto los principios internacionales reseñados, como  algunas  ampliaciones  domésticas  de los mismos; allí se enumera el principio  ‘real’      o      de      ‘protección’   (numeral  1°),  las  inmunidades  diplomáticas  y  estatales  (numeral  2°), el principio de nacionalidad activa  (numeral  4°)  y  el  de  nacionalidad  pasiva (numeral 5°), entre otros (Cfr.  Corte   Constitucional,   Sentencia   –  1189/  2000),  aspectos  que  no  sufrieron  modificación con la  expedición  del  Acto  Legislativo  N°  01  de  1997, que no desconoce que las  conductas  punibles  puedan ser realizadas en distintos lugares total o parcial,  como   lo   prevé   el   citado  artículo  14”.3   

Las  conductas  ilegales  propuestas  por los  integrantes  de  la  organización  relacionada  en  el indictment, tenían como  finalidad  la  importación  de  estupefacientes a los Estados Unidos, de manera  que  el  concierto traspasaba el ámbito nacional para afectar los intereses del  Estado  requirente,  de donde surge el presupuesto de la extraterritorialidad de  la  ley  penal del artículo  14-3 del Código Penal, de conformidad con el  cual  la  conducta punible se considera realizada en el lugar donde se produjo o  debió  producirse  el  resultado,  por  lo  que la condición a la que alude el  artículo  35 de la Constitución Política, confluye también para que la Corte  emita concepto favorable.   

6. Cuestión final.  

La Corte, como lo ha venido haciendo frente a  casos  similares,  previene  al  Gobierno  Nacional para que en el evento de que  acceda  a  la  extradición  de  LUIS FERNANDO GALLEGO  SÁNCHEZ,   advierta  al  Estado  requirente  que  su  juzgamiento  no  podrá  incluir  hechos  cometidos  con  anterioridad  al 17 de  diciembre  de  1997,  ni  sucesos  diferentes de los que motivan la solicitud de  extradición  y  determinan  su entrega; el extraditado no podrá ser sometido a  desaparición  forzada,  tortura,  tratos  crueles,  inhumanos o degradantes, ni  condenado  a  pena de muerte, cadena perpetua o confiscación, de acuerdo con lo  establecido  en  los  artículos  11,  12  y 34 de la Constitución Política de  Colombia.   

De     igual    modo,    la  Corte  considera pertinente precisar  en  orden  a  garantizar  los  derechos  fundamentales del requerido, que, si el  Gobierno   Nacional  lo  considera  pertinente,  el  Estado  requirente  deberá  garantizar  la permanencia  en  el  país extranjero y el retorno al de origen, en condiciones de dignidad y  respeto   por  la  persona  humana,   cuando   el   extraditado   llegare   a   ser  sobreseído,  absuelto,  declarado  no  culpable  o  eventos  similares, incluso  después     de    su    liberación    por    haber    cumplido    la   pena  que  le  fuere  impuesta  en  la sentencia de condena en  razón  de  los  cargos  que  motivaron la  solicitud  de  extradición  y  por los cuales ésta hubiere sido  concedida.   

Así   mismo,   al  Gobierno  Nacional  le  corresponde  condicionar  la entrega a que el país reclamante, de acuerdo  a  sus  políticas  internas  sobre  la materia, le ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para que el requerido pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política de 1991 reconoce a la familia como núcleo esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su  protección  y  reconoce  su honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se  refuerza con la protección que a ese núcleo también  prodigan  la  Convención  Americana de Derechos Humanos en su artículo 17 y el  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el 23.   

Además,  conforme  precisó  la Corte en el  Concepto  del  15  de  mayo  de  2008  (Rad.  29024),  como  el  mecanismo de la  extradición  entre  Estados  Unidos de América y Colombia se rige, en ausencia  de  un  instrumento internacional que la  regule, por las normas contenidas  en    la    Constitución    Política    (artículo  35)   y   en   el   Código  de  Procedimiento  Penal  (artículos   490   a   514   de   la   Ley   906  de  2004),  el Gobierno Nacional debe hacer las exigencias  que  estime convenientes en orden a que en el Estado reclamante se le reconozcan  todos  los  derechos  y  garantías  inherentes  a la persona del solicitado, en  especial  las  contenidas  en  la Carta Fundamental y en el denominado bloque de  constitucionalidad,  es decir, en aquellos convenios internacionales ratificados  por   Colombia   que  consagran  y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo   93  de  la  Constitución,  Declaración  Universal  de  Derechos   Humanos,   Convención   Americana   de   Derechos   Humanos,   Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y Políticos), en  virtud  del  deber de protección a esos derechos que para todas las autoridades  públicas   emana   del   artículo   2º  ibídem.4   

Por  esa  razón,  de  conformidad  con  lo  establecido  por  el  artículo 189-2 de la Constitución Política, al Gobierno  Nacional,  en  cabeza  del  señor  Presidente  de  la  República  como supremo  director  de  la  política  exterior  y  de  las relaciones internacionales, le  corresponde  hacer  estricto  seguimiento  del  cumplimiento por parte del país  requirente  de  los  condicionamientos  atrás  referenciados y establecer, así  mismo,   las  consecuencias  de  su  inobservancia.5   

Finalmente, el Gobierno Nacional advertirá al  Estado  requirente,  que  en  caso de un fallo de condena, deberá computarse el  tiempo  que  LUIS FERNANDO GALLEGO SÁNCHEZ  ha  permanecido  privado  de  la  libertad  con  ocasión  de este  trámite de extradición.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA    SALA   DE   CASACIÓN   PENAL   DE   LA   CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,   emite  CONCEPTO  FAVORABLE  a la solicitud de extradición del ciudadano  colombiano  LUIS FERNANDO GALLEGO SÁNCHEZ,   identificado  con  cédula  de  ciudadanía  No.  93’358.604,  formulada  por el Gobierno de  los  Estados  Unidos  de  América  a través de su embajada en Colombia, por el  cargo  contenido  en  la  acusación  No.  07-278-LEON, J. RJL, dictada el 17 de  octubre  de  2007  por  el  Gran  Jurado  ante la Corte Distrital de los Estados  Unidos  para  el  Distrito  de Columbia, exclusivamente por conductas realizadas  con posterioridad al 17 de diciembre de 1997.   

Por  la  Secretaría de la Sala, comuníquese  esta  determinación  al requerido señor LUIS FERNANDO  GALLEGO  SÁNCHEZ, a su defensor, al representante del  Ministerio   Público  y  al  Fiscal  General  de  la  Nación  para  lo  de  su  cargo.   

Devuélvase al expediente  al  Ministerio  del  Interior  y de Justicia para los trámites subsiguientes de  ley.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                     YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA               JAVIER ZAPATA  ORTIZ                 

Comisión de servicio  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al  caso  en  virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  25  del  estatuto procesal  penal.   

2  La  ley  890  de 2004 en su artículo 14 consagró un aumento de penas de la tercera  parte  en  el  mínimo  y  la  mitad  en  el  máximo  para  los  tipos  penales  establecidos en la parte especial.   

3  Concepto   del   21   de   agosto   de   2003.  Rad.  20446.   

4 Así,  con  arreglo  al  artículo  29  de  la  Carta;  a  los  artículos 9 y 10 de la  Declaración     Universal     de     Derechos     Humanos,     5-3.6,    7-2.5,  8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de la Convención Americana de Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe condicionar la entrega de un  compatriota,  si  concede  la  extradición, a que se le respeten al extraditado  –como  a  cualquier otro  nacional   en  las  mismas  condiciones-  todas  las  garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular,  a  que  tenga acceso a un proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas,  a que se presuma su inocencia, a que  cuente  con  un  intérprete, a que tenga un defensor designado por él o por el  Estado,  a  que  se le conceda el tiempo y los medios adecuados para que prepare  la  defensa,  a presentar pruebas y controvertir las que se aduzcan en contra, a  que  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones  dignas,  a que la eventual pena que se le imponga no trascienda de su persona, a  que  la  sanción  pueda  ser  apelada  ante un tribunal superior, a que la pena  privativa  de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y readaptación  social.   

5  Cfr.  concepto del 23 de febrero de 2005, radicación  N° 22.375     

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