28590(13-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  28590   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 028.  

          Bogotá,    D.C.,    febrero    trece   (13)   de   dos   mil   ocho  (2008).   

VISTOS  

          Procede   la   Sala   a   emitir  concepto  sobre  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano  colombiano RAMIRO ANDRÉS  MANTILLA  VÉLEZ, presentada por el Gobierno de España  a través de su Embajada en Colombia.   

ANTECEDENTES  

El mencionado ciudadano es requerido para que  comparezca  al  procedimiento  abreviado  que cursa en la Sección Primera de la  Audiencia  Provincial de Madrid, en cuyo marco el Ministerio Fiscal solicita una  pena  de  seis  (6)  años  de  prisión,  inhabilitación  para el ejercicio al  derecho  de sufragio y multa de doce mil (12.000) euros como autor del delito de  tráfico  de estupefacientes, amén de que mediante auto del 25 de septiembre de  2006  se  ordenó  su  busca, detención y presentación, y el 17 de octubre del  mismo año fue declarado en rebeldía.   

Para formalizar la solicitud de extradición  se allegaron los siguientes documentos:   

          La  nota verbal número 379/07 del 23 de agosto de 2007 remitida por  el  Gobierno de España a través de su Embajada en Colombia, en cuyos anexos se  anota   que  se  trata  de  un  ciudadano  colombiano,  de  nombre  RAMIRO  ANDRÉS  MANTILLA VÉLEZ, nacido el  17   de   octubre   de   1983   en   Cartago   (Valle),   hijo  de  Nelson        y        Amparo,   portador   de   la  cédula  de  ciudadanía  número  14.699.168,  quien  fue sorprendido a las ocho de la noche  del  29  de  diciembre  de  2004,  cuando en el Barrio Saugar de la localidad de  Torrejón   de   Ardoz  portaba  117.6  gramos  de  cocaína  para  su  ulterior  distribución.   

          Copia  del  auto  de busca, detención y presentación dictado en su  contra   el   13   de   abril   de   2007   por   la   Audiencia  Provincial  de  Madrid.   

          Copia  del  auto  en el que se declara en rebeldía al sindicado por  el referido despacho judicial español.   

          Copia  del  auto  por  medio del cual las Magistradas que conocen el  caso  proponen  al  Ministro de Justicia de España que solicite la extradición  del  citado  ciudadano  colombiano, con el propósito de que comparezca para ser  juzgado por la Audiencia Provincial de Madrid.   

          Copia   de  la  comunicación  remitida  por  la  Presidenta  de  la  Audiencia  Provincial  de Madrid al Ministerio de Asuntos Exteriores de España,  a  través  de la cual depreca se de curso a la solicitud de extradición del ya  mencionado ciudadano colombiano.   

Texto de las disposiciones del Código Penal  de España, relevantes al asunto.   

          La actuación en Colombia ha sido la siguiente:   

          Mediante  la nota verbal número 379/07 del 23 de agosto de 2007, el  Gobierno  de  España  solicitó  a  través  de  su  Embajada  en  Colombia  la  extradición     de    RAMIRO    ANDRÉS    MANTILLA  VÉLEZ;  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores de  Colombia  dio traslado de tal solicitud al Ministerio del Interior y de Justicia  y  al  Fiscal  General  de  la  Nación,  quien  mediante  resolución del 26 de  septiembre  del mismo año ordenó su captura con fines de extradición, la cual  se materializó el 2 de octubre siguiente en la ciudad de Cartago.   

          El  Ministerio  de  Relaciones Exteriores conceptuó mediante oficio  OAJ.E.  1617  del  27  de  agosto  de  2007,  que “el  Convenio  aplicable  al  presente caso es la Convención de Extradición de Reos  vigente  entre los dos Gobiernos, suscrita el 23 de julio de 1892 y aprobada por  ley  35  del 1892 y el Protocolo Modificativo del Convenio de Extradición hecho  en  Madrid el 16 de marzo de 1999. Debe tenerse en cuenta que, la Convención de  las  Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias  Sicotrópicas  firmada  en Viena el 20 de diciembre de 1988, en su artículo 6º  y     en     especial     en    el    numeral    2º    dispone:    ‘Cada  uno  de los delitos a los que se  aplica  el  presente  artículo  se considera incluido entre los delitos que den  lugar  a  extradición en todo tratado de extradición vigente entre las Partes.  Las  Partes se comprometen a incluir tales delitos como casos de extradición en  todo    tratado   de   extradición   que   concierten   entre   sí”.   

El señor Viceministro de Justicia envió la  actuación  a  esta  Sala  para los fines establecidos en el artículo 517 de la  Ley 600 de 2000.   

          Iniciado  el  trámite previsto en el artículo 518 de la Ley 600 de  2000  y dado que ninguno de los intervinientes solicitó la práctica de pruebas  dentro  de  la  oportunidad  surtida  para  tal  efecto, mediante auto del 14 de  diciembre  de  2007  se  ordenó  correr el traslado dispuesto por el legislador  para  que  aquellos  presentaran  sus  alegatos. La representante del Ministerio  Público  y  la  defensora  de  RAMIRO ANDRÉS MANTILLA  VÉLEZ   allegaron  en  oportunidad  las  alegaciones  previas al concepto que debe emitir la Corte.   

ALEGATOS     DE  CONCLUSIÓN   

          El Ministerio Público.   

La  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal considera que como no se reúnen las exigencias de autenticidad  de  los  documentos  públicos  enviados  por  el país requirente, toda vez que  carecen  de  la  apostilla  prevista  en  el  Convenio  de  la  Haya  en  el que  intervinieron  Colombia  y  España,  corresponde  a  la  Corte  emitir concepto  desfavorable  a  la  extradición  de  RAMIRO  ANDRÉS  MANTILLA    VÉLEZ   solicitada   por   el   Gobierno  Español.   

          Asevera  que  la  persona  requerida en extradición es la misma que  fue  capturada  por  orden  del Fiscal General de la Nación, pues coinciden los  datos  biográficos expuestos en la solicitud con los del individuo aprehendido,  amén  de  los  certificados  suministrados  por  la Registraduría Nacional del  Estado Civil.   

Acerca del principio de doble incriminación  indica  que  el  delito  de  distribución  de  estupefacientes  previsto  en el  artículo  368 del estatuto penal español equivale a la conducta descrita en el  artículo  376  de  la Ley 599 de 2000, la cual se encuentra sancionada con pena  de  prisión  superior  a  cuatro  (4)  años, de donde concluye que la referida  exigencia legal se encuentra satisfecha.   

          En  punto  de  la  equivalencia  de la providencia extranjera con la  resolución  de  acusación del sistema procesal colombiano, señala la Delegada  que  como  se aportaron las providencias dictadas por la Audiencia Provincial de  Madrid,   las   cuales  contienen  una  descripción  e  individualización  del  incriminado,  los  antecedentes  del  hecho,  su  calificación  jurídica,  los  fundamentos  de  derecho  con  la  correspondiente  valoración  probatoria y la  decisión  de  declarar  en  rebeldía a RAMIRO ANDRÉS  MANTILLA,  es  evidente  que  se encuentra cumplido el  referido requisito legal.   

          Con  fundamento  en  lo anterior, la Procuradora Delegada conceptúa  que   esta  Sala  debe  emitir  concepto  desfavorable  a  la  extradición  del  mencionado ciudadano colombiano.   

          La Defensora.   

          La  defensora  de  oficio de RAMIRO ANDRÉS  MANTILLA  VÉLEZ  manifiesta  que como su actividad se  circunscribe  a  verificar  el  cumplimiento  de  los  requisitos formales en la  solicitud  de  extradición  de  su  representado,  considera  que  se cumplen a  cabalidad  tales  exigencias  y  que, por tanto, el concepto de la Sala debe ser  favorable,  siempre que se lo condicione al respeto de sus derechos y garantías  judiciales por parte de las autoridades españolas.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

          En  atención  a  que  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores de  conformidad  con  lo  establecido  en  el  artículo  514  de la Ley 600 de 2000  conceptuó  que  “el  Convenio aplicable al presente  caso  es la Convención de Extradición de Reos vigente entre los dos Gobiernos,  suscrita  el  23  de julio de 1892 y aprobada por ley 35 del 1892 y el Protocolo  Modificativo  del  Convenio  de  Extradición  hecho en Madrid el 16 de marzo de  1999” y que debe tenerse en cuenta la Convención de  Viena  sobre  Sustancias  Sicotrópicas  firmada  el 20 de diciembre de 1988, la  cual  impone  a  los  Estados Parte incluir los delitos de los que se ocupa como  susceptibles  de extradición en los tratados que hayan suscrito, a tales reglas  debe  sujetar la Corte el análisis que le corresponde adelantar a fin de rendir  el concepto solicitado.   

En  efecto, el artículo VIII de la referida  Convención  de  Extradición  de  Reos adoptada por Ley 35 del 10 de octubre de  1892,  establece  los  requisitos que debe cumplir la solicitud de extradición,  cuando señala:   

“La demanda para  la  extradición  será  presentada  por  la  vía diplomática y apoyada en los  documentos siguientes:   

“1) Si se trata de  un  criminal  condenado  y  evadido,  se  presentará  copia  autorizada  de  la  sentencia.   

“2)  Cuando  se  refiera  a un individuo acusado o perseguido, se requerirá copia autorizada del  mandamiento  de prisión o auto de proceder expedido contra él, o de cualquiera  otro  documento  que  tenga  la misma fuerza que dicho auto y precise igualmente  los hechos denunciados y la disposición que les sea aplicable.   

“3)  Las  señas  personales  del  reo  o  encausado,  hasta  donde sea posible, para facilitar su  busca y arresto”.   

Por tanto, la solicitud de extradición debe  ser  presentada  por  la vía diplomática y a ésta debe acompañarse cuando se  refiera  a  persona  que  ha  sido  condenada  la  respectiva sentencia en copia  autorizada,  en  tanto  que, en los casos relativos a procesados, como ocurre en  este  asunto,  se aportará el auto de mandamiento de prisión o su equivalente,  que  debe  contener  una  relación  de  los  hechos y precisar las señales que  permitan identificar al solicitado y así facilitar su captura.   

          Pues   bien,  en  relación  con  cada  uno  de  tales  aspectos  se  tiene:   

1.              Solicitud    formulada    por   vía  diplomática.   

          Advierte  la  Sala  que  la  petición de extradición del ciudadano  colombiano  RAMIRO ANDRÉS MANTILLA VÉLEZ  se  ha  presentado  a  través  de  la vía diplomática entre los  Gobiernos  de  España  y  Colombia;  de  una  parte,  la Embajada de España en  Colombia  remitió  al Ministerio de Relaciones Exteriores de este país la nota  verbal  número  379/07  del  23  de  agosto de 2007 y, de otra, se anexaron los  soportes  correspondientes,  todo  lo cual resulta conforme con el artículo 259  del  estatuto  procesal  civil  colombiano,  modificado  por  el numeral 118 del  artículo  1º del Decreto Extraordinario 2282 de 1989 y la Resolución 2201 del  22  de  julio  de  1997,  emanada  del  Ministerio  de Relaciones Exteriores, en  concordancia  con el artículo 2º de la Ley 876 del 6 de enero de 2004 por cuyo  medio   se   aprobó   el   Protocolo   Modificatorio   de   la  “Convención  de  Extradición  entre  la República de Colombia y el  Reino  de España”, suscrito en Madrid el 16 de marzo  de mil novecientos noventa y nueve 1999.   

          Ahora,  en  atención a que la Procuradora Delegada considera que no  se  satisface  la  exigencia de validez formal de la documentación remitida por  el  país  requirente,  dado  que no cuenta con la correspondiente apostilla, se  impone abordar tal temática, como sigue.   

(i)            El   artículo  VIII  de  la  referida  Convención  de Extradición, suscrita entre España y Colombia establece, entre  otros   requisitos,   que   la   solicitud   de   extradición   “será    presentada    por    la    vía    diplomática”.   

(ii)          A través de la Ley 455 de 1998, Colombia  aprobó   la  “Convención  de  La  Haya”  del  5 de octubre de 1961, sobre la abolición del requisito de  legalización  para  documentos  públicos extranjeros, en cuyo artículo 1º se  establece  que  se  aplicará a “documentos públicos  que  han  sido  ejecutados en el territorio de un Estado contratante y que deben  ser   exhibidos   en   el  territorio  de  otro  Estado  contratante”,  y  se  precisa,  que son considerados documentos públicos los  “que   emanan   de  una  autoridad  o  un  funcionario  relacionado  con  las  cortes  o  tribunales de un  Estado,  incluyendo  los  que  emanen de un fiscal, un  secretario  de  un tribunal o un portero de estrados”  (Subrayas fuera de texto).   

(iii)          Por su parte, los artículos 3º y 4º de  la citada Convención preceptúan:   

“Artículo 3º. La  única  formalidad  que  puede  exigirse  para  certificar la autenticidad de la  firma,  la  calidad  en  que  el  signatario del documento haya actuado y, en su  caso,  la  identidad  del  sello  o  timbre  del  que  el  documento está   revestido,     será    la    fijación    de    la  apostilla  descrita  en el artículo 4º, expedida por  la autoridad competente del Estado del que dimane el documento.   

“Sin embargo, la  formalidad  mencionada  en  el párrafo precedente no podrá exigirse cuando las  leyes,  reglamentos o usos en vigor en el Estado en que el documento deba surtir  efecto,  o  bien  un acuerdo entre dos o más Estados  contratantes,   la   rechacen,   la   simplifiquen  o  dispensen     de     legalización    al    propio  documento” (subrayas fuera de texto).   

“Artículo 4º. La  apostilla  prevista  en  el  artículo  3º, párrafo primero, se colocará sobre el propio documento o sobre  una  prolongación  del  mismo y deberá ajustarse al modelo anexo a la presente  Convención”.   

La  apostilla es un certificado que avala la  autenticidad  de  la  firma  y  el  título  de  la  persona  que ha suscrito el  documento,  enuncia  el  número de folios del mismo e indica el nombre de quien  lo  firma,  dándole  carácter  legal  a cualquier documento en los países que  firmaron  y ratificaron la Convención de la Haya de 1961, en cuanto corresponde  a  un  método  simplificado  de  legalización  de  documentos  con  el  fin de  constatar  su  autenticidad  en  el ámbito internacional, a través del cual se  suprime  el requisito de legalización diplomática y consular de los documentos  públicos  que  se originen en un país del Convenio y que se pretendan utilizar  en otro.   

Como puede observarse, la apostilla expedida  por  la  autoridad competente de la nación de donde emana el documento no puede  ser  materia  de exigencia, si en virtud de ley, reglamento, práctica vigente o  acuerdo  entre  dos  o  más  estados, la han abolido, simplificado o dispensado  respecto del documento a ser legalizado.   

          (iv)                      El artículo 2º de la Ley 876 del 6 de enero de  20041  por  cuyo  medio  se  aprobó  el  Protocolo  Modificatorio  de la  “Convención  de Extradición entre la República de  Colombia  y  el Reino de España”, suscrito en Madrid  el 16 de marzo de 1999, dispone:   

“Los  documentos  presentados  con  las  solicitudes  de extradición que por vía diplomática se  tramiten,  en  virtud  de  la Convención de Extradición suscrita entre los dos  países,   estarán   exentos   del   requisito   de  legalización”.      (Subrayas      fuera     de  texto).   

Sobre  el particular se tiene que si bien en  este  asunto la documentación remitida por España no cuenta con la imposición  de  la  apostilla,  lo cierto es que de conformidad con la última de las normas  transcritas,  tal  exigencia  ya  no  es  necesaria,  pues  en la exposición de  motivos  de la citada legislación se dijo, que “con  el   fin   de   lograr   mayor   eficacia   y   agilidad  en  los  trámites  de  extradición,  se  consideró pertinente consagrar en  forma   expresa   la   exención  del  requisito  de  legalización”      (subrayas      fuera     de  texto).   

Así  las  cosas,  advierte  la Sala que no  asiste  razón  a  la  Procuradora  Delegada al considerar que la documentación  aportada  por  el Estado requirente no satisface los requisitos dispuestos en la  ley  para  que  se  la  tenga  como  válida formalmente, pues de acuerdo con la  normatividad  analizada,  entre  España  y Colombia se eliminó la exigencia de  legalización  de documentos en el ámbito de la aplicación del instituto de la  extradición,  a fin de que los de un país tengan validez en el otro, de manera  que ya no es obligatoria la mencionada apostilla.   

En   consecuencia,   es   claro que el requisito estudiado se satisface a plenitud.   

2.            Copia de la decisión judicial proferida  en el Estado requirente.   

Dado  que el requerido en extradición no se  encuentra  condenado,  pues  el  Ministerio Fiscal ha solicitado para aquél una  pena  de  prisión  de  seis  (6)  años  con  inhabilitación  especial para el  ejercicio  del derecho de sufragio pasivo durante la condena y multa de doce mil  (E$12.000)  euros, además de que la Audiencia Provincial de Madrid profirió el  25  de  septiembre  de  2006  auto  de  busca  y  captura,  y el 17 de noviembre  siguiente  fue declarado en rebeldía, atribuyéndole la comisión del delito de  tráfico   de  estupefacientes,  es  evidente  que  sólo  resulta  exigible  lo  establecido  en  los  numerales  2º  y 3º del artículo VIII de la Convención  aplicable a este asunto.   

          Sobre  el  particular  se  tiene  que  se  anexó  a la solicitud de  extradición  copia  autorizada  de los mencionados autos de busca, detención y  presentación   en   su  contra,  compulsada  por  la  Audiencia  Provincial  de  Madrid.   

En   tales   providencias   se   precisan  “los  hechos  denunciados  y la disposición que les  sea   aplicable”,   pues   se  afirma  RAMIRO  ANDRÉS  MANTILLA fue sorprendido a  las  ocho  de  la noche del 29 de diciembre de 2004 en la localidad de Torrejón  de  Ardoz  portando cocaína para su posterior distribución, la cual arrojó un  peso  de  177.6  gramos, conducta que se adecua a lo establecido en el artículo  368 del Código Penal de España.   

          Como  viene  de  verse,  no  hay  duda  de la equivalencia entre las  providencias  de procesamiento proferidas en el país requirente que convocan al  incriminado  a  juicio oral, con la resolución de acusación propia del sistema  procesal colombiano. El requisito, por tanto, ha sido cumplido.   

3.            Identidad del solicitado (“señas           personales           del           reo”).   

La  anunciada  temática,  cuya  evaluación  corresponde  efectuar a la Sala en el concepto que le corresponde emitir, apunta  a  establecer  que  la  persona  procesada  (acusada  o  condenada)  en el país  reclamante,  es  la  misma  sometida  al  trámite de extradición, sin que ello  implique  determinar  su  verdadera identidad, pues basta la citada coincidencia  entre una y otra.   

Al   respecto   se   advierte   que  está  suficientemente    acreditada    la    identidad   del   individuo   solicitado;  se  trata de un hombre nacido  el  17  de  octubre  de  1983  en  Cartago,  Colombia,  de  nombre  RAMIRO  ANDRÉS  MANTILLA  VÉLEZ, hijo de  Nelson   y   Amparo,  identificado  con  la  cédula de  ciudadanía   número  14.699.168,  el  cual  corresponde  a  la  misma  persona  solicitada  en  extradición  por  el  Gobierno  de  España,  aspecto que no es  cuestionado por el reclamado en extradición, ni por su defensora.   

          La exigencia, entonces, se encuentra satisfecha.   

          4.        Delitos     por    los    cuales    procede    la    solicitud    de  extradición.   

         Sobre    este    aspecto   impera   señalar   que   el   artículo  III  de  la  Convención de Extradición de Reos, fue  modificado  por el artículo 1º del Protocolo del 16 de marzo de 1999, mediante  el  cual  se  abandonó  el  sistema  de lista cerrada  en    la    cual   se   relacionaban   taxativamente       los  delitos  por  los  cuales  procedía, y  entonces,     se     hizo     tránsito     a     un     sistema    abierto,  pues establece que el referido  instituto “procederá con  respecto  a  las  personas  a  quienes  las  autoridades  judiciales de la Parte  requirente  persiguieren  por algún delito o buscaren para la ejecución de una  pena  privativa  de  libertad  no  inferior  a un (1)  año.  A  este  efecto,  será indiferente el que las  leyes  de  las Partes clasifiquen o no al  delito en la misma categoría de  delitos  o  usen  la  misma o distinta terminología para designarlo”      (subrayas      fuera     de  texto).   

Por  tanto,  si  el  delito  de  tráfico de  estupefacientes  imputado  a  RAMIRO  ANDRÉS MANTILLA  VÉLEZ  ante  la  Audiencia Provincial de Madrid tiene  una  pena  privativa  de  la libertad no inferior a un (1) año, es claro que el  requisito examinado se satisface a plenitud.   

          En   efecto,   el  país  requirente  envió  copia  de  las  normas  aplicables  al caso, entre las que se destaca el artículo 368 del Código Penal  Español,    referido    al   cultivo,   elaboración,   tráfico,   promoción,  favorecimiento  o  facilitamiento  del consumo ilegal de drogas tóxicas con una  pena de tres (3) a nueve (9) años de prisión.   

A su turno, el párrafo 1º del artículo III  de  la Convención de Viena, preceptúa que “Cada una  de  las  partes  adoptará  las  medidas que sean necesarias para tipificar como  delitos    penales    en    su    derecho    interno,    cuando    se    cometan  intencionalmente:   

          “a)  i) La producción, fabricación, la  extracción,   la   preparación,  la  oferta,  la  oferta  para  la  venta,  la  distribución,  la  venta, la entrega en cualesquiera condiciones, el corretaje,  el  envío,  el  envío  en  tránsito,  el  transporte,  la  importación  o la  exportación  de cualquiera estupefaciente o sustancia sicotrópica en contra de  lo  dispuesto  en  la convención de 1961, en la convención de 1961 en su forma  enmendada o en el convenio de 1971”.   

          “iii)  La posesión o la adquisición de  cualquiera  estupefaciente  o  sustancia  sicotrópica  con  objeto  de realizar  cualquiera  de  las actividades enumeradas en el precedente apartado”.   

Por tanto, es evidente que el comportamiento  del  ciudadano  solicitado  se  encuentra  descrito en la Convención de Viena y  también  aparece  sancionado  en  nuestra  legislación,  como una conducta que  lesiona  el  bien  jurídico  de  la  salud pública, en el artículo 376 inciso  primero de la Ley 599 de 2000, de la siguiente manera:   

“Tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes.  El  que  sin  permiso de autoridad  competente,  salvo  lo  dispuesto  sobre  dosis para uso personal, introduzca al  país,  así  sea  en  tránsito  o  saque  de  él,  transporte, lleve consigo,  almacene  conserve,  elabore,  venda, ofrezca, adquiera, financie o suministre a  cualquier  título droga que produzca dependencia incurrirá en prisión de ocho  (8)  a  veinte  (20)  años y multa de (1.000) a cincuenta mil (50.000) salarios  mínimos legales mensuales vigentes.   

“Si la cantidad de  droga  no  excede de mil (1.000) gramos de marihuana, doscientos (200) gramos de  hachís,  cien  (100)  gramos de cocaína  o  de  sustancia  estupefaciente  a base de cocaína o veinte (20)  gramos  de  derivados de amapola, doscientos (200) gramos de metacualona o droga  sintética,  la  pena  será de cuatro (4) a seis (6)  años  de  prisión  y  multa  de dos (2) a cien (100)  salarios   mínimos   legales   mensuales  vigentes”  (Subrayas fuera de texto).   

Adicional  a lo expuesto se encuentra que si  el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores conceptuó que también rige para este  asunto  “la Convención de las Naciones Unidas contra  el  Tráfico  Ilícito  de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas firmada en  Viena  el  20  de  diciembre  de  1988,  en su artículo 6º y en especial en el  numeral  2º dispone: ‘Cada  uno  de  los  delitos  a  los  que  se aplica el presente artículo se considera  incluido  entre  los  delitos  que  den  lugar a extradición en todo tratado de  extradición  vigente  entre  las  Partes.  Las  Partes se comprometen a incluir  tales  delitos  como  casos  de extradición en todo tratado de extradición que  concierten   entre  sí”,  debe  entenderse  que  es  procedente la extradición.   

En  suma,  concluye  la Sala que la conducta  punible  por  la que está siendo procesado el ciudadano colombiano RAMIRO  ANDRÉS MANTILLA VÉLEZ en el país  requirente,  también  está  prevista  como  delito, tanto en la Convención de  Viena,  artículo 3º, como en el artículo 368 del Código Penal Español, y en  el  artículo  376  del  Código  Penal  Colombiano, además de que su penalidad  satisface  el  requisito dispuesto en el Protocolo Modificatorio del Convenio de  Extradición suscrito entre España y Colombia.   

          En  consecuencia,  sin  dificultad  se  advierte que la exigencia de  doble  incriminación  de  la  conducta  por  la cual es acusado el requerido en  extradición se tiene por cumplida.   

          5.        La entrega de nacionales.   

Dado que el inciso 1º del artículo II de la  Convención   establece  que  “Ninguna  de  las  partes   contratantes  queda  obligada  a  entregar  sus  propios  ciudadanos  o  nacionales”, es oportuno señalar que al respecto ha  dicho  la  Sala  que “el instrumento internacional no  prohíbe  a  las Partes contratantes la extradición de sus propios ciudadanos o  nacionales,  sino  que prevé simplemente la posibilidad de negarse a concederla  por  esta  causa,  y  cuando  esto  suceda,  ambas  partes,  se comprometen, sin  embargo,  a  perseguir y juzgar, conforme a sus respectivas leyes, los crímenes  o  delitos cometidos por nacionales de la una Parte contra las leyes de la otra,  mediante  la  oportuna  demanda  de esta última, y con tal que dichos delitos o  crímenes   se   hallen   comprendidos   en   la   enumeración   del  Artículo  3º”2.   

Por  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL emite CONCEPTO FAVORABLE a la solicitud de  extradición  del  ciudadano  colombiano RAMIRO ANDRÉS  MANTILLA  VÉLEZ, formulada por el Gobierno de España  a  través  de  su Embajada en Colombia, motivo por el cual el Gobierno Nacional  está  en  la obligación de condicionar la entrega a que el extraditado no vaya  a  ser  condenado  a  pena  de  muerte, ni juzgado por hechos diversos a los que  motivaron  la  solicitud  de  extradición,  ni  por sucesos anteriores al 17 de  diciembre  de  1997,  ni  sometido  a  desaparición forzada, torturas, tratos o  penas  crueles,  inhumanas  o degradantes, ni a la sanción de destierro, cadena  perpetua  o  confiscación,  conforme  lo establecen los 11, 12 y 34 de la Carta  Política.   

          Además,  la Sala ha de indicar que en virtud de lo dispuesto por el  numeral  2º  del artículo 189 de la Constitución Política, le corresponde al  Gobierno,  encabezado  por  el  señor  Presidente  como  supremo director de la  política  exterior  y de las relaciones internacionales, realizar el respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  que  se  impongan  a la concesión de la  extradición  y  determinar  las consecuencias que se derivarían de su eventual  incumplimiento.   

Comuníquese por Secretaría de la Sala esta  determinación  al  requerido  RAMIRO ANDRÉS MANTILLA  VÉLEZ,   su  defensora,  a  la  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación Penal y al Fiscal General de la Nación para lo de  su  cargo, con relación a la persona contra la cual libró orden de captura con  fines de extradición.   

Devuélvase  la actuación al Ministerio del  Interior   y   de    Justicia   para   los   trámites   subsiguientes   de  ley.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO    GÓMEZ   QUINTERO                                          MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ    DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                          JORGE LUIS QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

                   Permiso   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Legislación  declarada  exequible  mediante sentencia C-780 del 18 de agosto de  2004.   

2  Concepto del 8 de julio de 2004. Rad. 19882.     

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