30122(08-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  30122   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 255  

Bogotá  D.C., septiembre ocho (8) de dos mil  ocho (2008).   

VISTOS  

Acomete  la  Sala  la  verificación  de los  requisitos  de crítica lógica y suficiente sustentación del libelo casacional  allegado  por  el defensor del procesado JORGE HUMBERTO  PARRA   GARZÓN,   contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el Juzgado Noveno Penal del Circuito de Cali el 31 de  marzo  de  2008,  confirmatoria  de  la  dictada por el Juzgado Veintidós Penal  Municipal  de  la misma ciudad el 22 de febrero de 2007, por cuyo medio condenó  al  mencionado  ciudadano  como  autor  penalmente  responsable  del  delito  de  lesiones   personales   culposas  en  Guillermo  Tovar  Torres.   

HECHOS  

En  el  mes  de  noviembre de 1998 el señor  Guillermo Tovar Torres, de 39  años  de  edad,  concurrió  a  COOMEVA  EPS  con  el  propósito  de conseguir  tratamiento  para  los dolores lumbares que lo aquejaban, siendo atendido por el  médico   Jaime  Lee,  quien  luego  de  ordenar  una  escanografía  y  un  electromiograma  concluyó que el  paciente  presentaba lesión en la columna vertebral consistente en comprensión  radicular  a  nivel  L5-S1 y una hernia discal grande a nivel de L4-L5 (problema  de  columna  vertebral  por  disco  que  ejerce  presión  sobre algunos nervios  causando   dolor   en  la  pierna  izquierda  y  en  el  lado  izquierdo  de  la  cintura).   

Entonces,  el  caso  fue  remitido al doctor  JOSÉ HUMBERTO PARRA GARZÓN,  quien  consideró  necesario  intervenir quirúrgicamente la hernia discal en la  zona  L4-L5.  Una vez realizados los respetivos exámenes, el 6 de enero de 1999  el  mencionado  profesional  de la medicina practicó la intervención al señor  Tovar  Torres en la Clínica  Nuestra    Señora    de    los    Remedios,    dándole   de   alta   al   día  siguiente.   

Como  el  paciente  manifestó  al  médico  neurólogo  que tenía dificultades para orinar, éste le respondió que ello se  debía  a  la  anestesia.  El  9  de  enero  siguiente  el  señor  Tovar  Torres  se  vio imposibilitado para  defecar,  razón  por  la  cual  el citado médico dispuso le fueran practicados  lavados  digestivos.  La  situación  se  fue  agravando  hasta  que el paciente  perdió   la   capacidad  de  erección  de  su  miembro  viril,  así  como  la  correspondiente función sexual.   

Posteriormente,  a  través  de un examen de  resonancia  magnética  ordenado por el procesado, se estableció que el enfermo  fue  operado  en  el espacio intervertebral L3-L4, mientras que la hernia discal  se encontraba en el espacio L4-L5.   

El     neurocirujano     Juan    Alfonso    Parra   realizó   en  Guillermo    Tovar    un  procedimiento  mediante el cual retiró la hernia de la zona L4-L5 y al explorar  la  zona  erróneamente intervenida por el doctor JORGE  HUMBERTO  PARRA  (L3-L4) encontró un cuerpo extraño,  consistente en una bolsa plástica cubriendo la raíz.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

Con  fundamento  en la denuncia presentada a  través    de   apoderado   por  Guillermo  Tovar  Torres,  la  Fiscalía  Local  de  Palmira  dispuso la  correspondiente   indagación   preliminar,  para  luego  de  practicar  algunas  diligencias  declarar abierta la instrucción, en desarrollo de la cual vinculó  mediante  indagatoria  al  doctor  JORGE HUMBERTO PARRA  GARZÓN,  resolviéndole  su  situación jurídica con  medida  de  aseguramiento de caución prendaria como posible autor del delito de  lesiones  personales culposas (artículos 331, 336, 337 y 340 del Decreto 100 de  1980).   

          A   través   de   apoderado,  el  lesionado  presentó  demanda  de  constitución  de  parte  civil en contra del incriminado y COOMEVA EPS, la cual  fue  admitida  y  notificada  a  la  apoderada  del representante legal de dicha  entidad.   

Clausurada  la  fase instructiva, el mérito  del  sumario fue calificado el 26 de junio de 2003 con resolución de acusación  en  contra  del procesado como posible autor del punible que sustentó la medida  de aseguramiento.   

          Impugnada  la  acusación  por  la  defensa,  la Unidad de Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  de Cali declaró desierto tal recurso por falta de  sustentación mediante proveído del 21 de noviembre de 2003.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Veintidós Penal Municipal de la capital Vallecaucana, despacho que  una  vez  surtido  el  rito pertinente profirió fallo el 22 de febrero de 2007,  mediante   el   cual   condenó   al   doctor   PARRA  GARZÓN  a  la  pena  principal  de  nueve (9) meses y  dieciocho  (18) días de prisión y multa por valor equivalente a diez mil pesos  ($10.000.oo),  a la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el mismo lapso de la sanción privativa de libertad y  al  pago  de la correspondiente indemnización de perjuicios de manera solidaria  con  COOMEVA  EPS (tercero civilmente responsable), como autor del delito objeto  de  acusación. En la misma providencia le fue otorgada la condena de ejecución  condicional.   

Impugnada  la  sentencia  por la defensa, el  Juzgado  Treinta  y  Uno  Penal del Circuito de Cali la confirmó mediante fallo  del   31  de  marzo  de  2008,  contra  el  cual  se  dirige  ahora  el  recurso  extraordinario   de  casación  interpuesto  por  el  defensor  de  JORGE HUMBERTO PARRA GARZÓN.   

EL LIBELO  

          Inicialmente  el  defensor señala que acude al recurso de casación  por  la  vía  discrecional  con el propósito de asegurar la protección de las  garantías  fundamentales  de  su  representado,  pues  al  no ser notificada en  debida  forma  la  resolución  acusatoria  se  han  quebrantado sus derechos al  debido proceso y a la defensa.   

          Precisa  que  si  bien  se dejó una constancia secretarial sobre la  ejecutoria  de  la  acusación,  no  fue  notificada de manera personal como era  obligatorio,  con  mayor  razón  si  podía  haber sido impugnada a través del  recurso  de  reposición,  argumentos  que  considera  suficientes en procura de  conseguir   la   admisión   excepcional   del   libelo   por   parte   de  esta  Sala.   

          Acto  seguido,  el demandante propone dos cargos contra el fallo del  Tribunal,   cuya   postulación   y   desarrollo   realiza   en  los  siguientes  términos.   

          Primer  cargo:  Nulidad  de  la actuación por violación del debido  proceso.   

          Al  amparo  de  la causal tercera de casación, el recurrente afirma  que  la  decisión  de segundo grado por medio de la cual la Unidad de Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  de  Cali  confirmó  el 21 de noviembre de 2003 la  acusación   proferida  en  contra  del  doctor  PARRA  GARZÓN no fue notificada en debida forma.   

          En  apoyo  de  su  aserto  cita  extensos  apartes  de  la decisión  adoptada  por  esta  Sala  el  6  de  septiembre  de  2007 dentro del proceso de  revisión  radicado  bajo  el  número 20457 en la cual se concluye respecto del  recurso  de  reposición  interpuesto  contra  la  acusación  en un trámite de  única  instancia  que  “al  resolverse  el  recurso  horizontal,   legalmente   debe   notificarse   la  decisión,  otorgándose  la  oportunidad  para que los sujetos procesales estudien la misma e intenten, si lo  consideran  procedente,  una  nueva  reclamación ante la eventual existencia de  una   cualquiera   de   las   dos   situaciones   reveladas  en  el  dispositivo  procedimental”.   

          Entonces  afirma  que  en este asunto “la  resolución  de acusación en segunda instancia fue proferida el 21 de noviembre  de  2003, debiendo haber sido notificada personalmente y ello nunca ocurrió, es  mas   (sic)  claramente  se  observa  que  se  deja una constancia de ejecutoria, pero sin que previamente se  hubiese  cumplido  el  trámite  por  secretaria (sic)  de  notificación  de  la misma, olvidándose que esta  decisión   necesariamente  tenia  (sic)  que  ser  notificada  en la medida que contra ella procedía incluso  la  posibilidad  de  interposición  de  recurso de reposición (…) dentro del  proceso  no obra que se hubiese realizado la notificación personal por tratarse  de  una  resolución  de  acusación, ni mucho menos que se hubiese intentado la  notificación  subsidiaria por Estado (sic),  en  consecuencia  al  no  haberse surtido el tramite (sic)  de notificación en legal forma, no  se  puede aceptar que la providencia haya quedado ejecutoriada y en consecuencia  esto  genera  una  violación  a  una  garantía fundamental en la medida que el  debido proceso se ha vulnerado”.   

          Con  fundamento  en  lo  anotado,  el  recurrente solicita a la Sala  casar  la  sentencia  impugnada  en  el  sentido  de  declarar  la nulidad de la  actuación  “a  partir  del  momento  en que se dejo  (sic)    constancia   de  ejecutoria  de  la  providencia  calificatoria  de segunda instancia”,  a  fin  de  que  se  proceda a notificar en debida forma dicha  decisión.   

Segundo cargo: Violación indirecta de la ley  sustancial por falso juicio de existencia por omisión.   

          Bajo  la  égida  de la causal primera de casación, cuerpo segundo,  el  defensor  manifiesta  que  los  falladores no tuvieron en cuenta el concepto  técnico  rendido  por  el  doctor  Fernando  Sánchez  Varón,     quien     señaló:     “EN  NINGÚN  ARTÍCULO  ENCONTRÉ QUE UNA CIRUGÍA DE HERNIA DISCAL  L3  L4  OCASIONE IMPOTENCIA SEXUAL, TAMPOCO UNA CIRUGÍA SOBRE UN DISCO OCASIONA  IMPOTENCIA  SEXUAL,  COMO  ÚNICO  SINTOMA”, amén de  concluir    que    la   cirugía   practicada   por   el   doctor   PARRA  no  fue  la  causa de la impotencia  sexual  del  denunciante,  todo  lo  cual  rompe  el  nexo  de  causalidad  y de  determinación  y,  por tanto, impide imputar al acusado las lesiones personales  culposas investigadas.   

          Resalta  que  también el doctor José Juan  Alfonso   Uribe  consideró  inexistente  el  nexo  de  causalidad   entre   la  intervención  quirúrgica  practicada  por  el  doctor  PARRA  GARZÓN y las lesiones  que   se   dice   fueron   causadas  al  señor  Tovar  Torres.   

          De  conformidad  con  lo  anterior, el demandante solicita a la Sala  casar  la  sentencia  impugnada,  para en su lugar, proferir fallo absolutorio a  favor    del    doctor    JORGE    HUMBERTO    PARRA  GARZÓN.   

ALEGATOS DE LOS NO RECURRENTES  

          El  apoderado de la parte civil  refiere  que  si  en  el  fallo  de segundo grado proferido por el  Juzgado  Noveno  Penal  del  Circuito de Cali se dijo en la parte resolutiva que  contra  dicha decisión no procedía recurso alguno, es evidente la inviabilidad  de esta impugnación extraordinaria.   

Agrega  que  el  recurso  de casación sólo  procede   contra   fallos   de  segundo  grado  proferidos  por  los  tribunales  superiores,   razón   adicional   para   considerar   improcedente  el  recurso  interpuesto por la defensa en este asunto.   

          A  partir  de  lo  anterior,  solicita  oficiar  a  la Procuraduría  General  de  la  Nación,  a  fin  de  conseguir su intervención dentro de este  trámite  para asegurar el cumplimiento del orden jurídico y de los derechos de  la  víctima,  amén  de  que  se  deje sin efecto el auto por medio del cual se  concedió  el  recurso  extraordinario  y se devuelva el trámite al despacho de  origen.   

Por  su parte, la apoderada del tercero  civilmente  responsable  considera  que  la defensa ha presentado los cargos propuestos contra el fallo del Tribunal  de  conformidad  con  las  reglas  lógicas  definidas  por  el  legislador y la  jurisprudencia.   

          Por  tanto,  solicita  a  la  Sala  admitir  el  libelo  y  casar la  sentencia   impugnada   de  acuerdo  con  el  planteamiento  ofrecido  sobre  el  particular   por   el   defensor   del  médico  PARRA  GARZÓN.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Cuestión inicial.   

(i)          Solicitud de la defensa   

Dado  que dentro del término dispuesto para  presentar  el  libelo  casacional,  la  defensa allegó un escrito a través del  cual  solicita  la  cesación  de  procedimiento por prescripción de la acción  penal  derivada  del  delito  de  lesiones  personales  culposas investigado, se  impone  ab initio resolver tal  planteamiento,  pues  en  caso  de  prosperar  tornaría inane cualquier estudio  sobre  los  mencionados  requisitos de la demanda de casación presentada por el  mismo sujeto procesal.   

Fundamentalmente el peticionario sustenta su  solicitud  en que de acuerdo con la sentencia de constitucionalidad C-643 del 13  de  agosto  de  2000, las decisiones judiciales sólo tienen efectos a partir de  su  notificación  y  que, por tanto, si el 21 de noviembre de 2003 la Unidad de  Fiscalía    Delegada    ante    el    Tribunal    de    Cali    “resolvió  el recurso de (sic) segunda  instancia”  interpuesto  por la  defensa  contra  la  acusación,  pero tal proveído no fue notificado en debida  forma,  no consiguió consolidarse la ejecutoria de la resolución acusatoria ni  se  interrumpió  el  término  prescriptivo,  de  manera  que  en  la  etapa de  instrucción  se  cumplió  dicho lapso extintivo de la acción penal del delito  investigado.   

Sobre  el  particular  es necesario precisar  que,  diverso  a lo expuesto por el censor, la Unidad de Fiscalía Delegada ante  el  Tribunal  Superior  de  Cali  no  confirmó  la  resolución  de  acusación  proferida  en  primera  instancia,  sino  que  declaró  desierto  el recurso de  apelación  por  falta  de  sustentación,  de  manera  que  tal  providencia no  corresponde  a  una  resolución  acusatoria  como equívocamente lo entiende el  recurrente  y  a  su vez, resulta impertinente la cita jurisprudencial que de un  fallo de revisión de esta Sala efectúa en su escrito.   

Advertido  lo  anterior, se encuentra que el  actor  no  atina  a  señalar  la  razón  por  la  cual considera indebidamente  notificada  la mencionada decisión, máxime si se advierte que el mismo día de  su  proferimiento,  esto  es,  el  21  de noviembre de 2003, fueron libradas las  respectivas  comunicaciones  para  conseguir  la  concurrencia  de  los  sujetos  procesales  a notificarse, y el lunes 1º de diciembre de la misma anualidad fue  notificada  subsidiariamente  por estado No. 0161, de donde se colige que cobró  ejecutoria  tres  (3)  días  más tarde, es decir, el jueves 4 de diciembre, en  cuanto no fue objeto de impugnación.   

          El  referido  proceder  se  ajusta rigurosamente a lo establecido en  los artículos 178, 179 y 187 de la Ley 599 de 2000:   

“Artículo  178.  Personal.  (…)  Las  notificaciones al sindicado que no estuviere detenido y a  los  demás sujetos procesales se harán personalmente  si  se  presentaren en la secretaría dentro de los tres (3) días siguientes al  de  la  fecha  de  la  providencia,  pasado  ese  término  se  notificará  por  estado   a  los  sujetos  procesales  que  no  fueron  enterados en forma personal”.   

“Artículo  179.  Por  estado.  Cuando no fuere posible la notificación  personal   a   los   sujetos   procesales,   se   hará   la  notificación  por  estado  que  se  fijará  tres  (3)  días  después,  contados  a  partir  de  la  fecha  en  que  se  haya realizado la diligencia de  citación  efectuada por el medio más eficaz o mediante telegrama dirigido a la  dirección  que  aparezca  registrada  en  el  expediente, citación que deberá  realizarse  a  más tardar el día siguiente hábil a la fecha de la providencia  que  deba ser notificada. El estado se fijará por el término de un (1) día en  secretaría  y  se dejará constancia de la fijación y desfijación”.   

“Artículo  187.  Ejecutoria     de    las    providencias.    Las    providencias    quedan     ejecutoriadas     tres    (3)    días    después    de  notificadas  si  no  se  han  interpuesto los recursos  legalmente    procedentes”   (subrayas   fuera   de  texto).   

De conformidad con lo expuesto, si los hechos  investigados  tuvieron  lugar  el  6  de  enero  de  1999  y  la  resolución de  acusación  cobró ejecutoria el 4 de diciembre de 2003, es claro que aún no se  había  cumplido  el  lapso  de cinco (5) años prescriptivo de la acción penal  derivada  del  delito  de lesiones personales culposas por el cual se procede en  este   diligenciamiento,  de  modo  que  la  petición  del  defensor  debe  ser  negada.   

(ii)          Solicitud  del  apoderado  de  la  parte  civil.   

          Como  dentro del traslado surtido a los no recurrentes, el apoderado  de  la  parte  civil  adujo, según se consignó en el acápite correspondiente,  que  el  recurso  de  casación  era  improcedente  en  este  asunto,  se impone  dilucidar  tal  planteamiento  previamente a resolver sobre la admisibilidad del  libelo casacional presentado por la defensa.   

          En  tal  cometido considera la Sala en primer lugar, que el término  dispuesto  por  el  legislador  dentro  de  este  trámite  para  garantizar  la  intervención  de los no recurrentes no fue instituido para que éstos de manera  libre  presenten  diversos escritos y peticiones, pues el ámbito de protección  de  tal  precepto  se  orienta  a  asegurar  la  dialéctica  propia del sistema  procesal,  en  el  sentido  de  permitir que quienes no demandaron se pronuncien  acerca  de  las  argumentaciones  ofrecidas  por los impugnantes (contradicción  horizontal),  con  el  propósito  de  que  los  falladores cuenten con diversos  puntos  de  vista  sobre  la  misma  temática  de  manera  previa  a adoptar la  respectiva decisión.   

          Siendo  ello así, no se aviene con la teleología del artículo 211  de  la  Ley  599  de  2000 que los no demandantes aprovechen indebidamente dicho  término  para  plantear  asuntos  diversos al objeto del debate, como ocurre en  este  caso con la petición de solicitar se oficie a la Procuraduría General de  la  Nación  a  fin  de  conseguir  su  intervención,  con  mayor razón si tal  pedimento  puede  ser  realizado  de  manera  directa  por  el mencionado sujeto  procesal ante dicha entidad.   

          En  segundo  término  encuentra  la Sala que carece de razón el no  demandante  al  plantear  la  procedencia  de  este recurso extraordinario sólo  contra  fallos  proferidos  por  los  Tribunales,  pues  lo  cierto  es  que  de  conformidad  con el inciso 3º del artículo 205 de la Ley 600 de 2000, también  es  viable la casación por vía discrecional contra sentencias de segundo grado  dictadas  por  autoridades  distintas  a los tribunales superiores o al Tribunal  Superior  Militar,  así  como  contra  fallos  proferidos por delitos cuya pena  máxima sea inferior o igual a ocho (8) años de prisión.   

          Por  tanto,  si en este diligenciamiento se procede por un delito de  lesiones  personales  culposas, cuyo extremo sancionatorio superior no excede el  mencionado  quantum punitivo, amén de que el fallo fue proferido por un Juzgado  Penal  del  Circuito, es claro que resulta viable el recurso de casación por la  vía discrecional.   

          Finalmente,   en   cuanto   se   refiere   a   que  el  ad   quem  señaló  en  la  sentencia  de  segundo  grado  la inimpugnabilidad de dicha decisión, baste indicar que según  se  dilucidó,  tal fallo si es susceptible de ser recurrido en casación por el  sendero  excepcional,  de  donde se concluye que lo anotado en sentido contrario  por  el  ad  quem en la parte  resolutiva  de  la sentencia no tiene la virtud de primar sobre lo señalado por  el  propio  legislador,  pues  ello  iría  en  contra del imperio de la ley que  obliga  a  los  funcionarios  judiciales,  todo  ello  dentro  de la más amplia  noción  del  debido  proceso,  según  el  cual,  la definición de los ritos y  procedimientos   judiciales  corresponde  al  legislativo,  en  atención  a  la  cláusula de reserva.   

          Las  razones  expuestas  resultan  suficientes  para advertir que el  apoderado de la parte civil carece de razón en sus planteamientos.   

          Admisibilidad de la demanda de casación.   

Ab   initio  es  pertinente   señalar   que  en  el  estudio  de  los  libelos  casacionales  es  obligación  de  la  Sala  constatar que los recurrentes formulen sus reparos de  conformidad  con  las exigencias de crítica lógica y suficiente argumentación  definidas  por  el  legislador  y  desarrolladas  por  la jurisprudencia, con el  propósito  de  evitar  que  esta  impugnación  se  convierta  en una instancia  adicional  a  las  ordinarias.  Dichos  requisitos  pretenden conseguir demandas  presentadas  dentro de unos mínimos lógicos y de coherencia en la postulación  y  desarrollo  de  los cargos propuestos, de manera que resulten inteligibles en  cuanto  precisos  y  claros,  pues  no  corresponde  a  la  Sala  en su función  constitucional   y   legal  develar  o  desentrañar  el  sentido  de  confusas,  ambivalentes    o    contradictorias   alegaciones   de   los   impugnantes   en  casación.   

Ahora, según el inciso 1º del artículo 205  de  la  Ley  600  de  2000,  este  recurso  extraordinario  es viable contra las  sentencias  de  segunda instancia proferidas “por los  tribunales   superiores   de   distrito   judicial   y  por  el  Tribunal  Penal  Militar”, siempre que se proceda por “delitos   que   tengan  señalada  pena  privativa  de  la  libertad  cuyo   máximo   exceda  de  ocho  años” (subrayas fuera de texto).   

Tratándose  de  sentencias  de  fallos  de  segundo  grado no proferidos por los mencionados tribunales (como ocurre en este  asunto)  o  cuando  el  delito por el cual se procede tiene pena privativa de la  libertad  inferior  al  quantum señalado en precedencia (como también acontece  en  este  caso)  o  sanción  no  restrictiva  de la libertad, el inciso 3º del  artículo  205  del  estatuto  procesal  penal  faculta a esta Sala para admitir  discrecionalmente   los   libelos   de  casación  presentados,  “cuando   lo   considere   necesario   para   el   desarrollo  de  la  jurisprudencia  o la garantía de los derechos fundamentales, siempre que reúna  los      demás      requisitos      exigidos     por     la     ley”.   

          Para  acudir al recurso de casación por la vía discrecional es del  resorte  del  impugnante  señalar con claridad y precisión las razones por los  cuales  debe intervenir la Corte, ya para pronunciarse con criterio de autoridad  respecto   de  un  tema  jurídico  específico,  bien  para  unificar  posturas  conceptuales  o  actualizar  la  doctrina,  ora  para abordar un tópico aún no  desarrollado,  con  el  deber  de indicar de qué manera la decisión solicitada  tiene  la  dual  utilidad  de brindar solución al asunto y servir de guía a la  actividad judicial.   

Si  el  censor  pretende   asegurar   la   garantía   de   derechos  fundamentales,  tiene  el  deber de acreditar la violación e indicar las normas  constitucionales  que  protegen  el  derecho  invocado,  así  como demostrar su  desconocimiento en el fallo recurrido.   

Es improcedente plantear simultáneamente las  dos  especies  de casación (ordinaria y discrecional), pues son excluyentes, en  cuanto  la  segunda  es  sucedánea de la primera, es decir, sólo procede en la  medida en que no resulte viable la casación ordinaria.   

         En    el   caso   examinado  advierte  la  Sala  que  en  punto  del recurso extraordinario de  casación  se impone acudir a la vía discrecional, pues se procede contra    un    fallo   proferido   por  un   Juzgado  Penal  del  Circuito,  respecto  de  un  delito  de lesiones personales culposas    establecido    en   los  artículos  331,  336,  337  y 340 del  Decreto    100    de   1980   (aplicados     ultraactivamente     en     virtud     del     principio    de  favorabilidad),  cuya  pena  máxima  privativa de la  libertad  no  supera  los  referidos ocho (8) años dispuestos para acceder a la  casación común.   

         Así  las cosas, establece la Sala que si  bien   el   censor  invoca  la  protección  de  las  garantías  fundamentales  de su procurado en punto de la falta de notificación  de  la  resolución  de  acusación,  el  desarrollo  de  tal  denuncia y de las  censuras  propuestas  resulta inconsistente, además de que el planteamiento del  segundo  cargo  no  guarda relación con las razones expuestas para conseguir la  admisión discrecional del libelo.   

En  efecto,  acerca  de la supuesta falta de  notificación  de la resolución acusatoria invocada para conseguir la admisión  discrecional  del  libelo  y,  a  su  vez,  como primer  cargo, es oportuno reiterar lo expuesto en el acápite  correspondiente  a  la “cuestión inicial”  de  esta  providencia, es decir, de una parte, que la Unidad de  Fiscalía  Delegada  ante  el  Tribunal  de  Cali  no  resolvió  el  recurso de  apelación  interpuesto  contra  la  acusación  proferida en primera instancia,  pues  declaró desierta tal impugnación al no haber sido debidamente sustentada  y,  de otra, que en la fecha de adopción de tal providencia (21 de noviembre de  2003)   se   enviaron   las  comunicaciones  para  que  los  sujetos  procesales  concurrieran  a notificarse, para posteriormente, el 1º de diciembre siguiente,  ser  notificada  por estado, sin que fuera objeto de impugnación, motivo por el  cual  cobró  ejecutoria el día 4 de los mismos mes y año, proceder ajustado a  lo   establecido   en   los  artículos  178,  179  y  187  de  la  Ley  599  de  2000.   

          Entonces,  sin  dificultad  se  constata  que  en  absoluta falta de  fidelidad  a  la  actuación  procesal,  el  demandante  pretende  justificar la  admisión  discrecional del libelo y sustenta un reproche, a partir de supuestos  procesales  diversos  a los acaecidos en el curso del diligenciamiento, proceder  inadmisible  en  este  recurso  extraordinario,  en cuanto falta al principio de  claridad  regulado  en  el  artículo  183  de  la  Ley 906 de 2004 al exigir la  interposición     de     este     mecanismo     impugnaticio    “mediante  demanda  que de manera precisa y  concisa   señale   las   causales   invocadas   y  sus  fundamentos” (subrayas fuera de texto).   

          Adicionalmente  se tiene que la extensa cita jurisprudencial traída  a  colación  resulta impertinente, pues allí se trató de la notificación del  auto  por  medio  del  cual  esta  Sala  resolvió  el  recurso  de  reposición  interpuesto  contra una resolución de acusación proferida por esta Colegiatura  en  única  instancia,  mientras que aquí, se reitera, el recurso de apelación  interpuesto   contra  la  acusación  fue  declarado  desierto,  se  surtió  su  notificación  y  no  fue  objeto  de  impugnación por la defensa ni los demás  sujetos procesales.   

Tampoco el demandante explica por qué razón  frente  al  claro  texto  de los artículos 178, 179 y 187 de la Ley 599 de 2000  resultaba  imprescindible  la notificación personal de tal decisión so pena de  resultar irregular.   

          Las  consideraciones  expuestas  resultan  suficientes para advertir  que  el impugnante no se sujeta a las reglas mínimas de coherencia y suficiente  demostración  exigidas  para acudir a este recurso, circunstancia que impone la  inadmisión del reproche.   

Acerca  del segundo  cargo,  la  Sala observa que si el defensor plantea la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial derivada de un error de hecho por  falso  juicio  de  existencia  por omisión del concepto técnico rendido por el  doctor    Fernando    Sánchez    Varón,  debía  indicar,  además  de  la prueba no valorada, cuál es la  información  objetivamente  suministrada,  el  mérito  demostrativo al cual se  hace  acreedora y de manera especial, cómo su estimación conjunta con el resto  de  elementos  del  acervo  probatorio conduce a trastrocar las conclusiones del  fallo censurado, deberes cuyo cumplimiento no asumió.   

          En  efecto,  en  manifiesto  olvido  de  la presunción de acierto y  legalidad  del  fallo  impugnado, el censor pretende que el fallo sólo tenga en  cuenta  el  concepto  técnico favorable a los intereses de su representado cuya  valoración  echa  de menos, pero no señala por qué razón las fundamentos del  fallo  sobre  el  particular son errados, es decir, de qué manera los conceptos  de   los   médicos   neurocirujanos   del   Hospital  Universitario  del  Valle  Alfredo  Pedroza,  Antonio  Montoya  y  Carlos Antonio  Llanos  son  equivocados  como  para  haber servido de  pilares en la decisión atacada.   

También  se  consigue  verificar  que  el  a  quo  en  su  fallo  dijo  “Empero,  como  bien  lo  refirió  el  Dr. FERNANDO  SÁNCHEZ  VARÓN…”,  circunstancia  que excluye la  posibilidad  del error por falso juicio de existencia por omisión y traslada el  asunto  a  un  eventual  error  de  hecho por falso juicio de identidad, el cual  ocurre   cuando   los   falladores  valoran  la  prueba,  pero  al  considerarla  distorsionan  su  contenido  cercenándola,  adicionándola  o tergiversándola,  yerro  que  impone  al  demandante identificar mediante el cotejo objetivo de lo  dicho  en  el  medio  probatorio  y  lo asumido en el fallo, el aparte omitido o  añadido  a  la  prueba,  los  efectos  producidos  a  partir de ello y, lo más  importante,  cuál  es  la  trascendencia del yerro en la parte resolutiva de la  sentencia   atacada,   tópico  de  improcedente  demostración  con  el  simple  planteamiento  del  criterio  subjetivo  del recurrente sobre el medio de prueba  cuya   tergiversación   denuncia,   en   cuanto  es  su  obligación  acreditar  materialmente  la  incidencia  del  yerro  en  la  falta  de  aplicación  o  la  aplicación  indebida  de  la  ley  sustancial en el fallo, esto es, señalar la  modificación  sustancial de la sentencia atacada con la corrección del yerro y  la  debida  valoración  de  la prueba, en conjunto con las demás, labor que de  ninguna manera emprendió.   

De   conformidad   con   lo  expuesto    advierte    la   Sala   que  si el defensor no ajusta su demanda a las mencionadas  exigencias  dispuestas,  de  una parte, para acceder a la casación discrecional  y,  de  otra, para postular y demostrar los reproches contra el fallo de segundo  grado  y, en virtud del principio de limitación que rige el trámite casacional  la  Corte  no  se encuentra facultada para enmendar las falencias de aquella, de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  213 de la Ley 600 de 2000 se  impone de plano la inadmisión del libelo.   

         Finalmente   es  oportuno  destacar  que  la  Sala  no  observa  en  el  curso  del  diligenciamiento  o  en la providencia  impugnada,   violación   de  derechos  o  garantías  del  acusado,  como  para  ejercer   la   facultad  oficiosa  conferida  por  el  legislador  en punto de  asegurar su protección.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.            NEGAR  la  solicitud  de  cesación  de procedimiento por prescripción de la acción penal  del    delito    de    lesiones    personales    culposas   formulada   por   la  defensa.   

2.          INADMITIR  la  demanda   de   casación   interpuesta   por   el   defensor   de   JORGE  HUMBERTO  PARRA  GARZÓN, por las  razones expuestas en la parte motiva de esta decisión.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra este proveído no  procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS               AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN             

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA     SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

          Comisión  de servicio   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

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