30043(02-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  30043   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 248.  

          Bogotá,    D.C.,    septiembre    dos   (2)   de   dos   mil   ocho  (2008).   

VISTOS  

Verifica la Sala si las demandas de casación  presentadas  por  los  defensores  de  ANDRÉS FELIPE  RAMÍREZ  GÓMEZ  y DIUSLEY  DELGADO  HERNÁNDEZ  contra  el fallo de segundo grado  dictado  por  el  Tribunal  Superior  de  Manizales  el  15  de febrero de 2008,  confirmatorio  de  la sentencia proferida el 4 de octubre de 2005 por el Juzgado  Penal   del   Circuito   Especializado   de   la   misma   ciudad   –  sólo  en  cuanto  se  refiere  a la  condena  de  los mencionados ciudadanos como autor y cómplice, respectivamente,  de  los  delitos  de  homicidio  en  el  Representante a la Cámara José  Oscar  González  Grisales y porte  ilegal    de    arma    de    fuego    de    defensa    personal    –  se  ajustan o no a las exigencias de  crítica  lógica  y  demostración  suficiente  dispuestas  para  conseguir  su  admisión.   

HECHOS  

Los    hechos    que    motivaron   este  diligenciamiento   fueron   sintetizados  por  el  ad  quem en los siguientes términos:   

“El  día 18 de  marzo  de  2005,  después  de  las  dos de la tarde, el congresista José Oscar  González   Grisales  quien  se  hallaba  en  la  sede  del  Directorio  Liberal  Barquista,    situada    en    el    centro    de   esta   ciudad   (Manizales,  se  aclara), fue atacado por  dos  personas que ingresaron abruptamente portando sendas armas de fuego, uno de  los  cuales  disparó  en  varias  ocasiones  contra su humanidad causándole la  muerte  de  manera  inmediata.  En el mismo hecho resultó herido de gravedad el  médico  Ricardo  Augusto  Serna  Bedoya  quien  se encontraba dialogando con el  político,  falleciendo  minutos  más  tarde  en  un centro asistencial a donde  fuera trasladado de inmediato”.   

“Sucedido  el  hecho  criminal y por los datos aportados por el conductor Oscar Andrés Cardona  García,                ‘informante’  de  la  policía judicial, se pudo establecer que los señores Ramírez Gómez y  Delgado  Hernández  habrían  tenido participación directa en ese crimen, pues  el  primero lo contrató en su condición de taxista para que transportara a los  que  considera  autores  materiales  del  mismo,  mientras  el  segundo  prestó  colaboración  eficaz  guardando en su residencia las armas que había observado  portar     a     los     sujetos    ‘Jorge’  y  ‘Camilo’,   situación   que  condujo  a  su  vinculación”.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

En  audiencia realizada en el Juzgado Quinto  Penal  Municipal  con  función  de  control de garantías de Manizales el 20 de  marzo  de  2005, la Fiscalía imputó a ANDRÉS FELIPE  RAMÍREZ  GÓMEZ  y  a  DIUSLEY  DELGADO  HERNÁNDEZ la  comisión del delito de homicidio agravado, la cual no aceptaron.   

La Fiscalía presentó escrito de acusación  el  27  de  abril  de  la  referida  anualidad  imputando  a los incriminados la  realización  del  concurso  material de doble homicidio agravado y porte ilegal  de  armas de defensa personal a título de coautores. El 10 de mayo siguiente se  realizó  la respectiva audiencia de formulación de acusación, cuyos cargos no  aceptaron los sindicados.   

La  etapa del juicio oral fue adelantada por  el  Juzgado  Penal del Circuito Especializado de Manizales, despacho que una vez  surtido  el  rito  dispuesto  para dicha fase profirió fallo el 4 de octubre de  2005,  a  través  del  cual condenó a ANDRÉS FELIPE  RAMÍREZ  GÓMEZ a la pena principal de cincuenta y dos  (52)  años  y  seis  (6)  meses de prisión y a la accesoria de inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por veinte (20) años,  además  de  la  indemnización  de  perjuicios  morales,  como autor penalmente  responsable  del concurso de delitos objeto de acusación. En el mismo proveído  le negó la condena de ejecución condicional.   

          A  su  vez,  condenó  a  DIUSLEY DELGADO  HERNÁNDEZ  a  la  pena  principal de veintiséis (26)  años  y  tres  (3) meses de prisión, a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  veinte  (20) años y a la  respectiva  indemnización de perjuicios morales, como cómplice del concurso de  conductas  punibles  por  las cuales fue acusado. En dicha decisión le negó la  suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

          Al  conocer  de  la  impugnación  de la sentencia propuesta por los  defensores,  el Tribunal Superior de Manizales decidió mediante fallo del 15 de  febrero  de  2008  absolver  a  los  acusados  por  la  comisión  del delito de  homicidio   agravado   en   Ricardo   Augusto  Serna  Bedoya  y  confirmar la decisión atacada en cuanto se  refiere  a  los  otros  delitos  concursantes,  de modo que tasó la sanción en  treinta  y  siete  (37) años de prisión para ANDRÉS  FELIPE  RAMÍREZ y en dieciocho (18) años y diez (10)  meses   respecto   de   DIUSLEY  DELGADO. A su vez, revocó la condena en perjuicios morales.   

Entonces,  los  defensores  de  los acusados  interpusieron   recurso  de  casación  contra  el  proveído  del  ad   quem   y   allegaron  las  demandas  oportunamente.   

LOS LIBELOS  

El     defensor     de    ANDRÉS  FELIPE  RAMÍREZ  GÓMEZ formula  dos  reproches  contra  el  fallo  del  Tribunal. El primero, por violación del  debido  proceso  y  el derecho de defensa del acusado, en atención a que pese a  haberse  autoincriminado  en la declaración rendida ante un Agente investigador  de  la  Fiscalía  y  haber  suministrado  datos  sobre  su intervención en los  delitos  investigados,  amén  de  identificar  a  los  autores  de  los  mismos  punibles,  “no  se  obtuvo  ni  se negoció ningún  beneficio” en su provecho.   

          El  segundo, por quebranto del debido proceso, toda vez que luego de  anunciarse  el  sentido  del  fallo  y  antes  de  la audiencia de lectura de la  sentencia,   el  a  quo  se  percató  de  la pérdida de un registro de video correspondiente al 5 de agosto  de  2005,  en  el cual aparecen las declaraciones de los testigos de la defensa,  así como las intervenciones de la Fiscalía.   

          Por  su  parte,  el  defensor  de  DIUSLEY  DELGADO  HERNÁNDEZ postula cuatro cargos. El primero,  por  violación indirecta de la ley sustancial derivada de un error de hecho por  falso  juicio  de  identidad que condujo a la aplicación indebida del artículo  30  del  código  Penal  y a la falta de aplicación de los artículos 7º, 380,  381 y 404 de la Ley 906 de 2004.   

El  segundo,  por violación indirecta de la  ley  sustancial  producto de un error de hecho por falso raciocinio respecto del  testimonio     de     Oscar     Andrés    Cardona  García.   

          El  tercero,  por  quebranto  del  debido  proceso  y  el derecho de  defensa  de  DIUSLEY DELGADO  derivado  de la “incongruencia entre formulación de  imputación  y  acusación”, en cuanto no se precisó  el  grado  de su participación en los delitos contra la vida y no se le imputó  el delito de porte ilegal de arma de fuego de defensa personal.   

          En  el  cuarto  reproche aduce la vulneración del derecho al debido  proceso  de  su asistido, toda vez que en la actuación no figura el registro en  video  de  una  sesión del juicio oral en la cual aparecen las declaraciones de  los  testigos  de defensa del procesado ANDRÉS FELIPE  RAMÍREZ  GÓMEZ, así como los alegatos finales de la  Fiscalía   y   el   defensor   público  de  DIUSLEY  DELGADO.   

Con  el  propósito de sortear reiteraciones  innecesarias  se  sintetizarán  los reparos formulados por el censor para, acto  seguido,  examinar  si  en  su  postulación  y  desarrollo  se cumplen o no los  requisitos  de  lógica  y adecuada fundamentación exigidos para acceder a este  recurso extraordinario.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Si bien en la Ley 906 de 2004 no se distingue  entre  recurso  de  casación por la vía común y por la discrecional en cuanto  se  marginó la exigencia de la cantidad de pena máxima del delito para acceder  a  dicha  impugnación,  es  claro  que  corresponde  al recurrente demostrar el  quebranto  de  derechos  o garantías fundamentales, lo cual le exige contar con  interés   para   impugnar,  señalar  la  causal,  desarrollar  los  cargos  de  sustentación  del  recurso y demostrar la necesidad del fallo de casación para  cumplir  alguno de los fines establecidos por el legislador en su artículo 180,  esto  es,  la  efectividad del derecho material, el respeto de las garantías de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los agravios sufridos por éstos y la  unificación  de  la jurisprudencia. De no ser ello así, según lo establece el  artículo   184  de  la  citada  legislación  adjetiva,  la  demanda  debe  ser  inadmitida.   

          Dado  que  no corresponde a la Sala en su función reglada de orden  constitucional   y  legal,  develar  o  desentrañar  el  sentido  de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias alegaciones de los impugnantes en casación, es  de  su  resorte  en el estudio sobre las exigencias de  admisibilidad  de  las  demandas  de  casación  verificar  que  los recurrentes  formulen   sus   reproches  con  sujeción  a  los  requisitos  de  crítica     lógica    y    adecuada  argumentación   definidos   por   el   legislador   y   desarrollados   por  la  jurisprudencia,  a fin de que este recurso extraordinario no se convierta en una  instancia  adicional  a las ordinarias. Tales exigencias se orientan a conseguir  que  los  libelos  sean  desarrollados  dentro  de  unos  mínimos lógicos y de  coherencia  en  la  postulación  y  demostración  de los cargos propuestos, de  manera  que  resulten  inteligibles  en  cuanto  precisos  y  claros.   

Advertido  lo  anterior,  procede  la Sala a  realizar  la  anunciada  constatación  sobre  los  cargos  formulados  por  los  defensores.   

1.             Demanda   a   nombre  de  ANDRÉS          FELIPE         RAMÍREZ         GÓMEZ.   

2.1.           Primer  cargo:  Violación  del  debido  proceso   y   el   derecho   de   defensa  del  acusado,  pues  pese  a  haberse  autoincriminado no obtuvo provecho alguno.   

Con  fundamento  en  la  causal  segunda  de  casación  establecida  en  el  artículo 181 de la Ley 906 de 2004, el defensor  plantea  que  desde  el  mismo  día  en  el  cual  se  produjo la captura de su  patrocinado,  fue  interrogado  por  el  Agente Edison  Alexander      Rodríguez,     consiguiendo     la  autoincriminación      de      ANDRÉS     FELIPE  RAMÍREZ,  la  corroboración  de  lo  expuesto por el  testigo   de   la  Fiscalía  Oscar  Andrés  Cardona  García,  así  como la identificación de los autores  materiales  de  los  investigados  delitos  contra  la  vida,  pero  sin  que el  procesado obtuviera beneficio alguno.   

Afirma que si el acusado no consiguió nada a  cambio   de   sus   informaciones,   ello   fue   producto   de  “una    radical    y    fundamental    falla   defensiva”,  sin  que  pueda  llamársele  estrategia, pues “para  el más ingenuo de los defensores, en un sistema adversarial,  como  el  consagrado  en  la  Ley  906 de 2004, no se puede entregar todo, hasta  pactar   como   probada   la  propia  responsabilidad,  a  cambio  de  nada.  La  protuberante  falla  de  la defensa, colocó al acusado en ostensible situación  de   inferioridad   y   hasta  de  deslealtad  con  él,  pues  dio  todas  esas  informaciones  y  hasta  ha puesto en peligro su vida y la de su familia, con la  esperanza de conseguir beneficios”.   

Por  lo anotado, el recurrente solicita a la  Sala  anular  la  actuación desde cuando el procesado rindió declaración ante  el  Agente Rodríguez el día  de  su  captura,  a  fin  de adelantar un nuevo diligenciamiento “con   una   mínima   defensa”  y  con  “mejores    condiciones    punitivas    para   el  acusado”.   

Acerca     de     este    primer  reproche  considera la Sala que el  demandante  orienta su esfuerzo a reprobar la forma en que su antecesor orientó  la  estrategia  defensiva del procesado ANDRÉS FELIPE  RAMÍREZ,  sin  tener  en  cuenta  que  como  ya lo ha  sostenido  de  tiempo  atrás  la  jurisprudencia  de  esta Colegiatura, resulta  improcedente  estructurar  el  reparo  por  violación  del derecho de defensa a  partir  de  la  crítica  al ejercicio profesional de un defensor anterior, como  que  ello  hace  parte de su particular percepción del asunto, más aún cuando  en  este  caso  se  advierte  que  tal  abogado  orientó  sus  planteamientos a  demostrar  que el acusado fue utilizado como “gancho  ciego”,  pues  carecía de cualquier interés en los  delitos  investigados  y  con  ello,  pretendía  conseguir  una declaración de  inocencia.   

No  sobra  señalar  que  el  ahora sugerido  sometimiento  a  terminación  anticipada  del  trámite  al que se acogería el  procesado  si  consigue  la  invalidación  de lo actuado, resulta ajeno a dicho  instituto  procesal  con  efectos sustanciales, pues los descuentos de pena más  beneficiosos  en  la  medida que hayan implicado un menor esfuerzo investigativo  para  el  Estado, no se corresponden con la actividad de surtir íntegramente el  trámite  con  sus  instancias,  para luego de ser proferido fallo condenatorio,  ensayar  de  manera tardía retrotraer la actuación a etapas precedentes y ahí  sí,  acogerse  a  dicha  culminación  antelada  del  diligenciamiento, como lo  pretende el casacionista.   

          Las  razones  expuestas  son  suficientes para advertir que el cargo  debe  ser  inadmitido,  pues  bajo  el  ropaje  de  la violación del derecho de  defensa,  se  postula  en  realidad  una  tardía  pretensión  de acogimiento a  sentencia  anticipada,  por  completo  ajena  a  las  razones  político –   criminales  de  dicha  figura  y  a  la fundamentación lógica y suficiente del  cargo anunciado.   

2.            Segundo  cargo  (subsidiario): Quebranto  del  debido  proceso derivado de la pérdida del registro en video de la sesión  del 5 de agosto de 2005.   

          También   bajo   la  égida  de  la  causal  segunda  de  casación  establecida  en  la legislación procesal penal de 2004, el recurrente aduce que  durante  la  fase  del  juicio  oral, una vez anunciado el sentido del fallo, el  a   quo  se  percató  del  extravío  del registro en video de la sesión correspondiente al 5 de agosto de  2005,  “cuando se recibieron las exposiciones de los  testigos  de la defensa Francisco Javier García López, Carolina Loaiza López,  Carlos  Arturo  Muñoz  Rincón,  María Lucena Llanos, Wilber Patiño, Bernardo  Osorio,  César  Augusto  González  Márquez,  Luz Marlén Díaz Cañón, Edgar  Ramírez   Carvajal,   César  Augusto  Valencia  Cubides  y  Ever  Angel  Baena  González”.   

          Resalta  que  en un sistema oral es necesario que lo ocurrido en las  audiencias  se  registre en videos de acuerdo con lo establecido en el artículo  146  de  la Ley 906 de 2004, sin que haya lugar a utilizar en su defecto notas o  apuntes  de  los  intervinientes como ocurrió en este asunto, pues se pierde la  fidelidad  y  lo  genuino  de  las  pruebas  practicadas, amén de que sin tales  registros   el   superior   carece   de  elementos  de  juicio  necesarios  para  pronunciarse sobre el fallo objeto de impugnación.   

          Igualmente  señala  que  en su condición de defensor no contó con  tales   medios  de  prueba  necesarios  para  el  recurso  extraordinario  ahora  estudiado.   

          En  suma,  considera que la mencionada irregularidad “desconoce  el  debido  proceso, no sólo por afectación sustancial  de  su  estructura,  como  quiera  que falta una parte esencial de él, sino por  violación  del  derecho  de  defensa,  por  lo  que, en principio, la manera de  subsanar  la  pérdida sería invalidar lo actuado desde cuando los registros se  perdieron,  para  que  se  reciban  nuevamente  los testimonios y se repitan las  demás      actuaciones      cuyos     registros     no     aparecen”.   

En    punto    de    este   segundo   cargo   importa   recordar  que  respecto  de las censuras orientadas a conseguir la invalidación de lo actuado,  no  basta con señalar la falencia, sino que es preciso acreditar los resultados  adversos  y  lesivos  a  los  intereses  y  derechos  del sindicado derivados de  aquella,  pues  de lo contrario, el vicio carece de trascendencia e imposibilita  declarar la pretendida invalidez.   

          Por   tanto,   si   en   este  asunto  el  casacionista  señala  la  incorrección  a  partir  de  la  cual  funda  su  reclamo, pero no se adentra a  señalar  la  trascendencia  de la misma, se aparta de las reglas definidas para  acceder a este medio impugnaticio.   

En   efecto,   el   defensor   no   dice  explícitamente  de  qué  manera  habría  variado  la  atribución de justicia  objeto  de  impugnación  extraordinaria si se hubiese contado con los medios de  prueba  recepcionados  en  la  sesión cuyo registro se perdió, tampoco precisa  cuál  habría  sido  el  sentido  diverso  y  favorable  a  los  intereses  del  incriminado  si no se hubiera extraviado el registro de las intervenciones de la  Fiscalía,   el   Ministerio   Público   y   la   defensa   dentro  del  juicio  oral.   

          Pertinente  resulta señalar que en casos como el de la especie, era  deber  del  recurrente  identificar  con precisión las pruebas cuyo registro en  audio  echa  de  menos,  indicando  acto  seguido  cuál  podría  ser su aporte  beneficioso  a  la  situación  del sindicado, además de señalar su injerencia  favorable  frente  a  las conclusiones del fallo, en cuanto es claro que no toda  prueba  practicada  a  instancia  de la defensa le reporta necesariamente alguna  utilidad,  labor  que  no  emprendió,  y  sin  ello,  la  incorrección deviene  intrascendente    en    punto   de   la   denunciada   violación   del   debido  proceso.   

Es   claro   que   si   el   censor     estructura    los           cargos  sin  atenerse a las reglas lógicas y  argumentativas    que    gobiernan    esta   impugnación,   ello   permite  advertir  el desconocimiento de  la  dual  presunción  de  acierto  y  legalidad del fallo atacado, todo lo cual  impone  la  inadmisión  de la demanda (inciso 2º del  artículo  184  de la Ley 906 de 2004), pues en virtud  del  principio  de  limitación  que  rige el trámite casacional la Corte no se  encuentra facultada para enmendar tales falencias.   

2.             Demanda   a   nombre  de  DIUSLEY DELGADO HERNÁNDEZ.   

1.            Primer cargo: Violación indirecta de la  ley   sustancial   derivada   de   un   error  de  hecho  por  falso  juicio  de  identidad.   

          Reprochando  la  aplicación indebida del artículo 30 de la Ley 599  de  2000  y  la falta de aplicación de los artículos 7º, 380, 381 y 404 de la  Ley  906,  el  demandante afirma que el Tribunal incurrió en un yerro por falso  juicio  de  identidad  respecto  de  la  declaración  del  testigo Oscar  Andrés  Cardona  García, pues en  primer  lugar,  en su intervención del 4 de agosto de 2005 narró lo acontecido  el  jueves  10  de  marzo de la misma anualidad, es decir, nueve días antes del  homicidio  del  Representante  José  Oscar González  Grisales,  sin  referir  de  manera alguna que en otra  oportunidad    hubiera    retornado    a    la    vivienda    de    DIUSLEY   DELGADO   a   donde  llevó  a  Camilo   y   Jorge,   de   manera   que   erró   el  ad  quem  al  edificar  la  responsabilidad   de  su  representado  a  título  de  cómplice  señalándolo  equívocamente  como  quien  el  día  anterior  a  los hechos guardó las armas  utilizadas en los hechos motivo de este averiguatorio.   

          En  segundo  término,  cuestiona  al  Tribunal  haber declarado que  DIUSLEY DELGADO fue visitado  por  los  sicarios,  pues  el  taxista  Oscar Andrés  Cardona  no mencionó tal circunstancia, de manera que  el    ad   quem   agregó  situaciones no expuestas por el testigo de cargo.   

          En  tercer  lugar,  dice que si el declarante pensaba que se trataba  de  un  atraco a un banco y no de la muerte de una persona, no podía señalar a  DIUSLEY   DELGADO   como  responsable de dicho atentado a la vida.   

          Concluye  de  lo expuesto que se presentó un yerro por falso juicio  de    identidad    en   la   ponderación   del   testimonio   de   Oscar  Andrés  Cardona  García, a partir  de  lo  cual  solicita  la  casación del fallo impugnado y la absolución de su  patrocinado.   

Acerca     de     este    primer   reproche  recuerda  la  Sala  que  tratándose  de  la  postulación  de  un  error  de  hecho  por falso juicio de  identidad,  el  cual  tiene  lugar cuando el juzgador se equivoca al apreciar la  prueba,    pues    obrando    en    el    proceso   distorsiona   su   contenido  cercenándola,   adicionándola o tergiversándola, es deber del demandante  señalar  mediante  el  cotejo  objetivo de lo dicho en el medio probatorio y lo  asumido  en  el  fallo,  qué  aparte  fue  omitido o añadido a la prueba, qué  efectos  se  produjeron  a  partir  de  ello  y, lo más importante, cuál es la  trascendencia  del  yerro  en  la declaración de justicia contenida en la parte  resolutiva  de  la  sentencia  atacada, tópico de indebida demostración con la  exposición  subjetiva  del  recurrente  sobre  el valor del medio de prueba que  estima  tergiversado, pues resulta imprescindible acreditar materialmente que el  error  condujo  a  la falta de aplicación o a la aplicación indebida de la ley  sustancial  en  el fallo, esto es, que corregido el yerro, la prueba debidamente  valorada  en  conjunto  con  las  demás  modifica  el  sentido  de la decisión  reprochada, labor no emprendida por el casacionista en este asunto.   

          En   efecto,   aunque   identifica   los   apartes   que   considera  tergiversados    en    la    apreciación   del   testimonio   de   Oscar  Andrés Cardona García, no atina a  señalar  su  incidencia  en  el  sentido del fallo de cara a otras pruebas, por  ejemplo     las    declaraciones    de    Rosemberg  Hidalgo  y  Nelson  Segura  Lozano,     la     entrevista    de    ANDRÉS  FELIPE RAMÍREZ GÓMEZ, así como  las  estipulaciones  acordadas por la defensa con la Fiscalía, en especial, las  identificadas  con los números 4, 6, 14, 20, 21, 24, 25, 26 y 28, en las cuales  se  fundamenta  el  fallo  de  condena  y  la  imputación  de responsabilidad a  DIUSLEY   DELGADO   como  cómplice.   

          Adicionalmente  se  tiene que, contrario a lo expuesto por el actor,  en   el   fallo   de  segundo  grado  se  afirma  que  el  testigo  Oscar   Andrés  Cardona  “refirió    que    en   uno   de   esos  itinerarios  se  desplazaron  hasta  la residencia de  Diusley   Delgado   Hernández,   conocido   con   el   mote   de   ‘el          gordo’  a  efectos  de  guardar  las  armas  homicidas” (subrayas fuera de texto).   

          A su vez, en la misma decisión se puntualiza:   

“Diusley Delgado  Hernández  sirvió  como cómplice en el atentado criminal, guardando las armas  poseídas  por  los  sicarios. Una conclusión de este  talante  surge  no solo (sic)  del  relato  de  Oscar  Andrés  Cardona,  sino de quienes presenciaron el sangriento acontecimiento, en la  medida   en   que   el   taxista   fue   iterativo  en  decir  que  en   una   de  las  trayectorias  cuando  hacían  el  seguimiento  al  congresista  (…)  observó  cuando  ‘Camilo’  sacó  una  pistola y le colocó un  silenciador    al    paso    que    ‘Jorge’  esgrimió  un  revólver  y  lo  cargó  con munición y se dirigieron a la sede  política  de  la  víctima,  diciéndole  que  los esperara en la esquina de la  calle  24  con  carrera  22,  regresando  minutos  más  tarde  entrelazados  en  discusión  porque  la  información  no  era cierta, esto es, la víctima no se  hallaba  en  el  sitio,  el plan había fallado, momento en el cual se comunican  telefónicamente  con  Andrés  Felipe  acordando  reunirse  en  el  Parqueadero  ‘La   19’,  donde  los tres discuten sobre los  pormenores  que  impidieron  ejecutar el plan esa tarde, para enseguida instar a  Oscar  Andrés a llevarlos hasta el Barrio El Carmen, hacia el CAI de la carrera  28  con  calle 18 esquina donde aprecia en una casa de tres pisos a un  individuo que identificó en el juicio como Diusley  pero  sin conocerlo anteriormente y a quien hacen señas para que  abriera     la     puerta,     ingresando    al    inmueble    y    regresando   sin   los   mentados   elementos  bélicos” (subrayas fuera de texto).   

          Por   tanto,   encuentra  la  Sala  que  si  el  censor  edifica  su  planteamiento  a partir de su personal ponderación de los medios de convicción  y  marginando por completo la realidad procesal, además de variar el alcance de  lo  dicho  por  los  falladores,  desconoce  con  tal proceder la presunción de  acierto  y  legalidad  de  la  decisión  impugnada  y no se sujeta a las reglas  expuestas  para  la  formulación  de  esta  clase  de reparo, circunstancia que  impone su inadmisión.   

2.            Segundo  cargo (subsidiario): Violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  producto  de  un  error  de  hecho por falso  raciocinio.   

          Afirma     el     demandante    que    el    testigo    Cardona   García   no  pudo  ver  cuando  Camilo   y   Jorge entregaron sus armas a DIUSLEY   DELGADO,  pues  “es  imposible  visualizar  situación  alguna  desde  el  taxi o la  calle,  hasta  el  interior de la residencia, que dicho sea de paso, queda en un  segundo piso”.   

Advierte que el Tribunal violó las reglas de  la  sana  crítica,  pues  “es  poco  probable  que  personas  que  van  a  cometer  un  delito  de semejante naturaleza, legos en la  materia,  le  comenten  cada detalle de su plan criminal a un presunto inexperto  ajeno   a   tan   delicada   situación   y   nervioso   por  demás”,  con mayor razón si no es creíble que personas de otra ciudad  contratadas  para causar la muerte a un individuo no porten consigo sus armas y,  por  el  contrario, decidan guardarlas en sitio diverso a la finca en la cual se  hospedan.   

          Se  aparta  de  la  lógica  que  un sicario confíe su arma durante  varios  días a personas desconocidas, en una ciudad ajena a la suya, pues puede  ser    alterado    su    funcionamiento    y   disponibilidad,   “siendo  claro  que  el  arma  no  solo constituye su herramienta de  trabajo  sino  la  diferencia  entre  salir  airoso  en la empresa criminal y su  muerte”.   

          Considera  violado el artículo 402 de la Ley 906 de 2004, en cuanto  el  testigo  dice  que  las  armas se guardaron en la residencia de DIUSLEY  DELGADO,  según  se lo contaron  Camilo   y   Jorge.   

          El  Tribunal  faltó  a  las  reglas  de la lógica y la experiencia  cuando  al  aplicar  el  artículo  404 “no tiene en  cuenta  la improbabilidad de que esos profesionales en el arte de matar hubieren  hecho  semejante  comentario  al  inexperto  y  temeroso  taxista  que no tenía  conocimiento de tan grave delito”.   

          Destaca  que  en  su alegato de conclusión se refirió al artículo  439  respecto  de  la  credibilidad  del  testigo,  quien fue favorecido con una  mesada  mensual  de  $1.200.000,oo  por  parte  del  programa  de  protección a  testigos.   

Aduce  que  lo  expuesto por “el  testigo  taxista”, quien estuvo con  los   sicarios   durante  varios  días,  no  resulta  verosímil  al  mostrarse  completamente ajeno a los hechos investigados.   

          Finalmente  manifiesta que según la lógica, ultimar detalles de un  delito  tan  grave como el investigado precisa de llamadas no efímeras como las  detectadas a través de interceptación en este diligenciamiento.   

          Con  fundamento en lo anterior, el defensor solicita a la Sala casar  el     fallo    impugnado,    para    proferir    en    su    lugar    sentencia  absolutoria.   

En    punto    de    este   segundo  cargo  advierte la Sala que si la  propuesta  casacional  alude  a un error de hecho por falso raciocinio, yerro de  apreciación  probatoria  que acontece cuando las pruebas son tenidas en cuenta,  pero  en  su  valoración  los  funcionarios  quebrantan  las  reglas de la sana  crítica,  esto  es, los principios de la lógica, las leyes de la ciencia y las  máximas  de  la  experiencia,  es  obligatorio para el demandante expresar qué  dice  concretamente el medio probatorio, qué se infirió de él en la sentencia  atacada,  cuál  fue  el  mérito  persuasivo  otorgado, determinar el postulado  lógico,  la  ley  científica  o  la  máxima de experiencia cuyo contenido fue  desconocido  en  el fallo, debiendo a la par indicar su consideración correcta,  identificar  la  norma  que  indirectamente  resultó  excluida  o indebidamente  aplicada  y  finalmente,  demostrar  la  trascendencia  del error expresando con  claridad  cuál  debe  ser  la  adecuada  apreciación de aquella prueba, con el  indeclinable  deber  de  acreditar  que  la enmienda del yerro daría lugar a un  fallo  esencialmente  diverso  y  favorable  a los intereses de su representado,  proceder no emprendido por el defensor en este asunto.   

Así pues, apartándose de lo expuesto en los  fallos,  el  recurrente asevera que el testigo Cardona  García    no    pudo    ver   cuando   Camilo        y        Jorge entregaron sus armas a DIUSLEY  DELGADO, cuando lo cierto es que  en  tales decisiones no se hace una tal afirmación, pues se dice que una vez el  taxista   los   llevó   al   Barrio   El  Carmen  a  la  casa  de  DIUSLEY   DELGADO,  aquellos  regresaron  “sin  los  mentados  elementos bélicos” (subrayas fuera de texto).   

          A  su  vez,  en  la audiencia del juicio oral, el mencionado taxista  declaró  que “Camilo le dice que lo lleve al Carmen  calle  18  por  el  CAI.  Se bajan Jorge y Camilo se van a una casa de ladrillos  rojos,   le   hacen  señas  al  señor  que  esta  allí,  señala  a  Diusley.  Ellos le manifestaron que iban a llevar unos juguetes  y  luego  que  ya habían dejado las armas” (subrayas  fuera de texto).   

          Adicionalmente,    si    bien    denuncia    que   el   ad  quem  violó  las  reglas  de la sana  crítica  y  los  postulados  de la lógica, no procede a identificar la máxima  quebrantada  o el principio lógico vulnerado, omisiones que le impiden señalar  a  continuación  su  correcta  comprensión  y  tanto  menos  se  esfuerza  por  acreditar  la incidencia de tales falencias en las conclusiones del fallo objeto  de impugnación.   

Sin dificultad constata la Sala que el actor  se  queda  únicamente  en la exposición simple y llana de su criterio en punto  de  la  ponderación  de  las  pruebas,  e  intenta cotejar dicha visión con la  plasmada  por  los  sentenciadores,  pero  no  acredita yerros en las decisiones  adoptadas,  proceder  inadmisible  en  este recurso extraordinario no instituido  para  prolongar  los  debates  de  las  instancias,  sino  para denunciar yerros  trascendentes  de  los  funcionarios  judiciales  con  incidencia  en  el  fallo  atacado.   

          Las  razones  expuestas  imponen inadmitir el cargo, en cuanto no se  ajusta  a  las  reglas  definidas  por  el  legislador  y  desarrolladas  por la  jurisprudencia para plantear tal censura y conseguir su admisión.   

          3.        Tercer  cargo  (subsidiario):  Quebranto  del  debido  proceso  y el  derecho  de  defensa  por  incongruencia  entre  formulación  de  imputación y  acusación.   

          Con  base  en  la  causal segunda de casación establecida en la Ley  906  de  2004,  el  recurrente  afirma  que  se  violó  el debido proceso de su  asistido  por  incongruencia  entre  la  formulación  de  la  imputación  y la  acusación,  pues en la primera se le imputó el delito de homicidio agravado en  razón  de  la  condición  de  servidor  público de la víctima, sin que fuera  precisado  su  grado de participación, ni se le imputó el homicidio del galeno  Ricardo  Augusto Bedoya o el  delito de porte ilegal de arma de fuego.   

          No  obstante,  en  la  audiencia de formulación de acusación se le  imputó  a  título de coautor la comisión del delito de homicidio agravado por  las  circunstancias  establecidas  en  los numerales 4º, 7º y 10 del artículo  104  de  la  Ley  599 de 2000 y la genérica del numeral 10 del artículo 58 del  mismo   ordenamiento,   amén   del   delito   de   porte   ilegal  de  arma  de  fuego.   

          Cita  en  apoyo  de  su  planteamiento  lo expuesto por esta Sala en  fallo  del 28 de noviembre de 2007 dentro del radicado 27518, así como lo dicho  por  la  Corte  Constitucional en sentencia C-1194 de 2005 sobre el particular y  destaca  que  si se le hubieran imputado los referidos comportamientos a título  de   cómplice,   se   habría   acogido   a   la  culminación  anticipada  del  proceso.   

          También  dice  que  en  el  alegato  de  conclusión  la  Fiscalía  solicitó  la  condena  de DIUSLEY DELGADO  como cómplice y en tal sentido fue proferido el fallo, pero no se  tuvo  en  cuenta la circunstancia de agravación punitiva derivada de la promesa  remuneratoria,   decisión   a   la   postre   confirmada  por  el  ad quem.   

          Citando  apartes  de  la  sentencia  del  25  de abril de 2007 en el  radicado   26309,  afirma  que  la  constante  variación  de  la  calificación  jurídica  sobre los mismos hechos representa inseguridad al opositor, todo ello  en  desmedro del debido proceso y el derecho de defensa del incriminado, pues en  el  juicio  oral la Fiscalía planteó una teoría principal solicitando condena  para  el  procesado  como  autor,  y otra teoría subsidiaria deprecando condena  para   aquél   como   autor,   amén   de   que   ab  initio no precisó que se trataba de complicidad, todo  lo  cual  habría  determinado  el  acogimiento  a  culminación  antelada de la  actuación.   

          Sobre   la   tercera  censura  observa  la  Sala  que  reúne  las  exigencias  dispuestas en los  artículos  181  y siguientes de la Ley 906 de 2004 para conseguir su admisión.  Por   tanto,   una  vez  superado  el  trámite  para  surtir  el  mecanismo  de  insistencia,  se  fijará  fecha  y  hora  para la sustentación oral del reparo  admitido.   

          4.        Cuarto  cargo  (subsidiario):  Vulneración  del  derecho  al debido  proceso   por  pérdida  del  registro  en  video  de  una  sesión  del  juicio  oral.   

          Afirma  el  demandante  que  se  violó el derecho al debido proceso  “a    través    del    principio    de    doble  instancia”,  pues se perdió el registro en video de  una  sesión  del  juicio  oral,  en  quebranto de los artículos 29 de la Carta  Política, y 146 en concordancia con el 9º de la Ley 906 de 2004.   

Precisa  que en dicha sesión se recibió en  su    totalidad    la    prueba   testimonial   de   defensa   de   ANDRÉS  FELIPE RAMÍREZ GÓMEZ, así como  los  alegatos  de  la  Fiscalía, el Ministerio Público y los defensores de los  acusados.   

          Añade  que si bien el defensor de DELGADO  HERNÁNDEZ solicitó se repitiera el juicio pues ya se  había  expresado  el sentido del fallo, esto es, condenatorio, lo cierto es que  el  a  quo  ordenó repetir  dicha  sesión, decisión impugnada por la defensa que finalmente fue confirmada  por el Tribunal.   

          Entonces,   el   censor   asevera   que   a  partir  del  Bloque  de  Constitucionalidad,  de los principios que rigen la declaratoria de nulidad y de  los  principios de doble instancia, impugnación, inmediación y concentración,  se  impone  declarar  la  invalidación del juicio oral a fin de repetirlo en su  integridad  bajo  la  dirección  de  otro  juez,  pues  quien ya lo conoció se  encuentra impedido por haber expresado el sentido del fallo.   

          Acerca       de      este      último  reproche  encuentra  la  Sala  que  tratándose  de la  causal  tercera  de  casación el actor tenía el deber de señalar con claridad  la  especie  de  incorrección  sustantiva  que  determina la invalidación, los  fundamentos  fácticos  y  las normas que estima conculcadas, con la indicación  de  los  motivos  de  su  quebranto.  También  era de su resorte especificar el  límite  de  la  actuación  a partir del cual se produjo el vicio, así como la  cobertura  de  la  nulidad, demostrar que procesalmente no existe manera diversa  de  restaurar  el  derecho  afectado  y,  lo  más  importante, acreditar que la  anomalía  denunciada  tuvo incidencia perjudicial y decisiva en la declaración  de  justicia  contenida en el fallo impugnado (principio de trascendencia), pues  este  recurso extraordinario no puede sustentarse en especulaciones, conjeturas,  afirmaciones  carentes  de demostración o en situaciones ausentes de quebranto,  reglas no acogidas por el impugnante en sus planteamientos.   

En  efecto,  si  bien  el  censor  invoca la  violación  del derecho al debido proceso “a través  del  principio  de  doble instancia”, pues se perdió  el  registro  en  video  de una sesión del juicio oral en la cual se escucharon  los  testigos correspondientes a la defensa de ANDRÉS  FELIPE  RAMÍREZ  GÓMEZ, así como los alegatos de la  Fiscalía,  el  Ministerio Público y los defensores de los acusados, no acomete  el  deber  de  señalar la injerencia de tal irregularidad en el fallo proferido  en   contra   de   su   asistido   DIUSLEY   DELGADO  HERNÁNDEZ.   

          Adicional  a  lo  anterior,  el casacionista no consigue plantear el  beneficio  de  su procurado en punto de repetir el juicio oral en su integridad,  pues  como  él  mismo lo precisa, las pruebas cuyo registro se perdió eran las  decretadas  para  la defensa del otro procesado, de modo que no dice, ni la Sala  advierte   cuál   sería  la  utilidad  que  podría  reportar  a  DIUSLEY    DELGADO,    acceder   a   lo  solicitado.   

          Las  razones  anteriores  bastan para concluir que el cargo debe ser  admitido,   en   cuanto  no  se  sujeta  a  las  reglas  propias  de  la  causal  aducida.   

          Precisión final   

          Dado  que contra la decisión de inadmitir los reproches presentados  por  los  defensores  procede  el mecanismo de insistencia de conformidad con lo  establecido  en el artículo 186 de la Ley 906 de 2004, es oportuno precisar que  como  dicha  legislación  no regula el trámite a seguir para que se aplique el  referido  instituto  procesal,  la  Sala  ha  definido las reglas que habrán de  cumplirse       para       su       aplicación1, como sigue:   

          i)        La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede  ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de  la  providencia  por  cuyo  medio la Sala decida inadmitir la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo término por  alguno  de  los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación Penal  –  siempre que el recurso  de   casación   no   hubiera   sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial  –, el Magistrado disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en  los  debates  o  suscrito  la  providencia inadmisoria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal, ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a  la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

          iii)                      Es potestativo del Magistrado disidente, del que  no  intervino  en  los debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien  se  formula  la  insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la  Sala  o  no  presentarlo  para su revisión, evento último en que informará de  ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

          iv)                       El  auto  a  través  del  cual  se  inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve la admisión del libelo.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         1.                      INADMITIR  el  libelo  casacional  presentado  por  el  defensor   del   procesado  ANDRÉS  FELIPE  RAMÍREZ  GÓMEZ  por  las  razones  expuestas  en  la  anterior  motivación.   

         2.                      INADMITIR  los cargos primero, segundo y cuarto de la demanda de  casación  allegada  por  el  defensor del incriminado  DIUSLEY  DELGADO  HERNÁNDEZ  de acuerdo con lo expuesto en la parte motiva de esta decisión.   

De   conformidad   con   lo  establecido  en  el  artículo 184 de la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  de los  demandantes  elevar petición de insistencia.   

         3.                      ADMITIR el   tercer   reproche   del  libelo  de  casación  presentado por el  defensor     de     DIUSLEY    DELGADO.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS               AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN             

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

Comisión de servicio  

JULIO ENRIQUE SOCHA  SALAMANCA                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

            Comisión de servicio   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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