29540(16-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 29540  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Aprobado    acta    No.    93        

Magistrado Ponente:  

Dr.  JOSÉ          LEONIDAS          BUSTOS  MARTÍNEZ   

Bogotá,    D.    C.,    dieciséis (16) de abril de dos mil ocho (2008)   

La Sala se pronuncia sobre la definición de  competencias  en  relación  con el asunto remitido por el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Antioquia,  que se declaró sin competencia para conocer  del  recurso  de  apelación  interpuesto por la víctima contra la decisión de  preclusión  adoptada  dentro  de  la  investigación  que  se  adelanta  contra  EVERARDO    ENRIQUE   OROZCO   ÁLVAREZ   por   el   delito   de  lesiones personales.   

1.- ANTECEDENTES.  

De la solicitud presentada por la Fiscalía  encontramos los siguientes:   

1.1.-  El  17  de  agosto de 2007 el señor  Jairo  Antonio González Narváez se encontraba departiendo bebidas alcohólicas  con  Everardo  Enrique  Orozco Álvarez en el municipio de Caucasia (Antioquia).  Mientras  conversaban,  sus  expresiones pasaron a ser desobligantes e iniciaron  las  agresiones  verbales;  en este escenario inamistoso, Orozco Álvarez atacó  con  una  botella  a  González  Narváez,  propinándole  varios  golpes  en su  humanidad  que  le  ocasionaron lesiones que, según el informe pericial, dieron  lugar  a  una  incapacidad  médico-legal definitiva de veinticinco (25) días y  secuela   de   deformidad   física   que   afecta   el   rostro   de  carácter  permanente.   

1.2.-  El  13  de  noviembre  de  la  misma  anualidad,  la Fiscalía 044 Local de Caucasia formuló imputación contra   Everardo  Enrique Orozco Álvarez ante el Juzgado Segundo Promiscuo Municipal de  Caucasia  con  funciones  de  control  de  garantías.  El  imputado  no se allanó a los cargos.   

1.3.-  El  12 de  diciembre  el  Fiscal mencionado presentó una solicitud de preclusión con base  en  el  artículo 332 numeral 6° del Código de Procedimiento Penal,    según    el    cual,   no  hay  mérito  para acusar cuando existe imposibilidad de desvirtuar la presunción de  inocencia.   

1.4.-  El  asunto  correspondió al Juzgado  Primero  Promiscuo Municipal con funciones de conocimiento y el 19 de febrero de  2008  decidió  precluir la investigación, mediante providencia que fue apelada  por  la  víctima.  El  Juzgado  remitió  la actuación al Tribunal Superior de  Antioquia para el trámite del recurso.   

1.5.- El Tribunal Superior, en proveído del  27  de  marzo  de  2008,  declaró su incompetencia para decidir el recurso, con  base   en  que  la  decisión  de  preclusión  constituye  auto  de  naturaleza  interlocutoria,  y  en  tal  sentido,  el competente para tramitar el recurso de  apelación  contra  esa decisión es el Juez Penal del Circuito. Por lo anterior  remitió  las  diligencias  a  la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia.   

SE  CONSIDERA   

En los términos del artículo 54 de la Ley  906  de  2004,  la  definición  de  competencia  es  un  mecanismo  orientado a  determinar  de  manera  ágil, perentoria y definitiva, el funcionario que ha de  conocer,  cuando  el juez ante quien se haya presentado la acusación, o se haya  solicitado  la preclusión, manifieste carecer de competencia para ello, caso en  el  cual  lo  hará  saber a las partes y remitirá el asunto al funcionario que  deba definirla.   

Adicionalmente, se ha dicho por la Sala, que  según  los  lineamientos   contenidos en el artículo 32 ordinal 4º de la  citada  normativa,  a  la Corte Suprema de Justicia  le corresponde definir  la competencia, en los siguientes eventos:   

1.- Cuando la declaratoria de incompetencia  se   produzca   dentro   de   actuación  en  la  que  el  acusado  tenga  fuero  constitucional o fuero legal.   

2.- Cuando la declaratoria de incompetencia  proviene  de  un  Tribunal Superior o la autoridad que así lo hace, es decir un  juzgado cualquiera, señala que el competente es un Tribunal.   

3.- Cuando la declaratoria de incompetencia  provenga  de  un  juzgado penal del circuito especializado, penal del circuito o  penal  municipal, que manifiesta que el competente es un juzgado que pertenece a  otro           distrito           judicial1.   

De  acuerdo  a  lo anterior y por ser de su  competencia,  la  Corte  pasa a definir la autoridad judicial llamada a resolver  la  apelación  interpuesta  por  la  víctima  contra  la  providencia de 19 de  febrero  de 2008, mediante la cual se dictó la preclusión de la investigación  que  se  adelantaba  en  contra  de  EVERARDO ENRIQUE  OROZCO ÁLVAREZ.   

Para  resolver  el  conflicto sometido a la  consideración  de  la  Corte, resulta pertinente traer a colación la posición  de  la Sala respecto de la naturaleza jurídica de la providencia que decreta la  preclusión, donde en reiterada jurisprudencia ha expresado:   

“          En  efecto, importa señalar, en primer  término,  que  la  regulación efectuada tanto en la Ley 600 de 2000 (art. 169)  como  en  la  Ley  906 de 2004 (art. 161) acerca de la clase y naturaleza de las  providencias  que  se  profieren  en el decurso del proceso penal son en esencia  similares,  con  las  únicas  modificaciones  consistentes  en  que  los  autos  interlocutorios      ahora     se     denominan     simplemente     ‘autos’ y los de sustanciación ‘órdenes’,  denominación  esta  última  que  igual  se  asigna  a  las decisiones de la Fiscalía. Pero la definición que el  legislador  asignó tanto en uno como en el otro estatuto procesal a cada una de  esas  providencias,  se  repite,  es  sustancialmente  idéntica,  de suerte que  sentencias  siguen siendo aquellas que ‘deciden  sobre  el  objeto  del  proceso, bien en única, primera o  segunda   instancia,   o   en  virtud  de  la  casación  o  de  la  acción  de  revisión’, en tanto que  autos   (los  de  naturaleza  interlocutoria)  continúan  siendo  aquellos  que  ‘resuelven    algún  incidente    o   aspecto   sustancial’.   

‘Frente a tales  definiciones   y   con  referencia  al  estatuto  procesal  penal  de  2000,  la  jurisprudencia  de  esta  Corte  siempre  entendió  que  la  preclusión  de la  instrucción  (o  la cesación de procedimiento, según el estado del proceso en  que  se  emita  la decisión) revestía naturaleza interlocutoria, y de ahí que  jamás  se  haya  admitido  la interposición contra decisión de esa naturaleza  del  recurso  de  casación,  en  tanto ese extraordinario medio de impugnación  sólo  procede  contra sentencias de segunda instancia, conforme lo establece el  artículo    205,    mandato   que   –dicho  sea  de  paso-  se  mantiene  en  la  Ley  906 de 2004 (art.  180).   

‘Y como atrás  se  señaló,  se carece de razones para concluir que ese entendimiento legal ha  variado  con  la  expedición del nuevo estatuto procesal penal, sólo porque el  artículo    334    antes    citado    utiliza    la   expresión   ‘sentencia’.  Si  no  fuera  así,  resultaría  inexplicable,   por   ejemplo,  que  el  legislador  hubiese  distinguido  entre  sentencia  y preclusión cuando en el artículo 32, numeral 2º de la Ley 906 de  2004  atribuye  a  la Corte Suprema de Justicia el conocimiento de la acción de  revisión  en  caso  de  proferirse  alguna  de  esas decisiones por parte de la  propia  corporación  o  de  los Tribunales Superiores. E igual acontece con los  artículos  33,  numeral  3º  y  34,  numeral  3º al radicar en los Tribunales  Superiores  similar  competencia si la sentencia o la preclusión es emitida por  los  Jueces  Penales  del  Circuito Especializado, los Jueces del Circuito o los  Jueces Municipales del respectivo distrito   

‘En  ese mismo  orden  de  ideas,  obsérvese cómo el artículo 192 de la misma Ley 906 de 2004  estructura  las  causales  de  procedencia de la acción de revisión, según se  trate  de  sentencias  condenatorias,  sentencias  absolutorias  o  decisión de  preclusión.   

Así las cosas, si la Ley 906 de 2004 frente  a  la  regulación  de  la  acción  de  revisión distinguió entre sentencia y  preclusión,  es porque partió del presupuesto que se trata de providencias que  revisten naturaleza jurídica diversa.   

Una  reflexión  adicional  que sustenta la  anterior  conclusión  tiene que ver con la disposición contenida en el último  inciso  del artículo 176 de la misma Ley 906 de 2004, de acuerdo con el cual la  ‘apelación   procede,  salvo  los casos previstos en este código, contra los  autos  adoptados  durante el desarrollo de las audiencias, y contra la sentencia  condenatoria      o     absolutoria’  (subraya  dentro  del  texto),  porque si no se entendiera que la  preclusión  reviste  carácter  interlocutorio (o auto en la nueva sistemática  procedimental  penal),  esa  determinación no sería susceptible del recurso de  apelación,   puesto   que   la  misma  de  ser  considerada  como  ‘sentencia’  ni  es  ni  condenatoria ni tampoco  absolutoria”2.   

La Sala, en sede de tutela, expresamente le  asignó  el  carácter  de  auto  al  que  resuelve  acerca  de  la solicitud de  preclusión. En efecto, allí se precisó:   

“Igualmente ha  de  dejarse  en claro que el pronunciamiento que en la respectiva audiencia haya  de  hacer el cognoscente en uno u otro sentido, vale decir, negando o decretando  la  preclusión,  tendrá el carácter de auto, en la medida en que a través de  ese  pronunciamiento  está  resolviendo  un aspecto sustancial de la actuación  (art.  161-2);  tan  trascendente  que  puede  -con  efectos  de  cosa  juzgada-  extinguir la acción penal.   

Ahora,   de  cara  a  la  posibilidad  de  impugnación  no  vacila  el  juicio  para  predicar  la  procedencia de los dos  recursos  ordinarios,  esto  es,  la  reposición  (que  procede  para todas las  decisiones,  excluida  la  sentencia)  y  la  apelación, porque esta la admiten  ‘los  autos  adoptados  durante       el       desarrollo       de       las      audiencias’    (cfr    art.   176)”3.   

Ahora bien, importa precisar finalmente, que  es  desde  la  perspectiva  de  los  efectos  de la decisión de preclusión, en  cuanto  la  misma  reviste  connotación  de  cosa  juzgada,  que se entiende la  indebida    pero   insular   inclusión   de   la   expresión   “sentencia”   en   la  redacción  del  artículo  334  de  la  Ley 906 de 2004.            

Más  aún,  si  se  revisa  el  contenido  material  del  artículo 177, fácil se advierte que allí se encuentra previsto  el  efecto  en  el  cual  se concede la apelación, y es así como al referir al  suspensivo     menciona     en     su    numeral    2º    el    “auto  que decreta o rechaza la solicitud  de  preclusión”  (subraya  la  Sala), norma que no  sólo  confirma  que  la  preclusión  es un auto sino que contra él procede el  recurso de apelación.   

Lo  dicho  en precedencia constituye razón  suficiente  para  que  la Corte, de conformidad con lo expuesto por el artículo  36  numeral  1°  del  Código  de  Procedimiento  Penal, defina en este caso la  competencia  para  conocer  de  la  apelación  de  la decisión de preclusión,  asignándola  al Juzgado Penal del Circuito de Caucasia, habida cuenta que la de  primera fue proferida por un Juzgado Penal Municipal.   

En  mérito  de  lo  expuesto, LA  CORTE  SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E:   

1.-  DEFINIR  la  competencia   para   adoptar  pronunciamiento  en  segunda  instancia  sobre  la  preclusión     de     fecha     19     de     febrero    de    2008,  asignándola  al  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Caucasia,  a donde se remitirá el trámite de conformidad con las  razones consignadas en la anterior motivación   

2.- REMITIR  copia  de  esta  decisión a la  Sala     Penal     del    Tribunal    Superior    de    Antioquia,    para    su  conocimiento.   

La  Secretaría  de  la  Sala  proveerá al  respecto y librará las comunicaciones respectivas.   

Comuníquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Comisión    de  servicio   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ             ALFREDO  GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS               AUGUSTO J.  IBÁÑEZ GUZMÁN          

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                      

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                   JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Auto  del 10 de octubre de 2006, radicado 26201.   

2  Auto   del   30   de  noviembre  de  2006,  radicado  26517.   

3  Sentencia del 21 de marzo de 2006. Radicación 24749.     

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