29740(19-08-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 29740  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº  231  

Bogotá D.C., diecinueve (19) de agosto de dos  mil ocho (2008).   

V   I   S   T   O   S   

La  Sala  resuelve  sobre los presupuestos de  lógica  y  debida  argumentación  de la demanda de casación presentada por el  defensor    del    procesado    FREDDY   VELARDE  DUQUE.   

H E C H O S  

Así  los resumió el sentenciador de segundo  grado:   

“El 15 de abril de  2004,  Margarita Londoño Restrepo, tía de la menor G…L…, denunció ante la  Fiscalía  General  de  la  Nación  que  desde  hace  aproximadamente dos años  atrás,  su  familiar,  al  igual  que  otras  menores de edad, son víctimas de  prácticas  sexuales  que se llevan a cabo al interior de la vivienda del señor  FREDDY     VELARDE1.”   

“A  raíz  de  lo  anterior,  la  Fiscalía  recepcionó   el   testimonio   de   la  menor  G…L…,  quien  corroboró  la  incriminación  al manifestar que, efectivamente cuando tenía 13 años de edad,  el    señor    FREDDY   VELARDE   DUQUE  la  accedió carnalmente, relaciones sexuales que se repitieron en  posteriores  oportunidades; H…V…, también fue concreta en afirmar que dicho  individuo  no  sólo  le  tocaba  la  vagina  sino  que  también  la incitaba a  acariciarle  su miembro viril, hechos que acontecieron en la vivienda del citado  sujeto”2 .   

A N T E C E D E N T E S  

1.   Por  los  anteriores  hechos,  el  27  de mayo de 2005 (fl. 68-74, cuaderno principal), la  fiscalía  18 Seccional de Manizales acusó   a  FREDDY  VELARDE  DUQUE  por las conductas  punibles  de acceso carnal abusivo con menor de catorce  años,  en concurso con actos  sexuales   con   menor   de  catorce  años,  agravado  (artículos  208  y 209, este último en concordancia con el 211-4 de la ley 599  de  2000),  decisión  que  cobró  ejecutoria el 3 de  junio de 2005.    

2.  La etapa del  juicio  la tramitó el Juzgado 7º Penal del Circuito de Manizales que, el 31 de  enero  de  2006, dictó sentencia (fl. 110-128), por medio de la cual condenó a  FREDDY  VELARDE  DUQUE  a la  pena  principal  de 60 meses de prisión, a la accesoria de inhabilitación para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo término de la pena  principal,  así  como  al  pago  de los perjuicios ocasionados con su conducta,  como    autor    del    concurso   de   conductas   punibles   de   acceso   carnal  abusivo  con  menor  de  catorce  años  y  actos  sexuales  con menor de catorce  años  agravado  (artículos  208, 209 en concordancia  con el 211-4 del Código Penal).   

3.  Apelada la  sentencia   por   el   defensor   de   FREDDY  VELARDE  DUQUE,  fue  confirmada  por  el  Tribunal Superior de  Manizales el 24 de enero de 2008 (fl. 139-146).   

L  A      D  E  M  A N D  A    D E   C A S A C I Ó N   

El  defensor  del  procesado  FREDDY  VELARDE  DUQUE  presenta demanda de  casación  (fl.  163-174)  en la que postula un cargo único por violación a la  ley sustancial,  cuyos argumentos se sintetizan así:   

Cargo único: violación indirecta de la ley  sustancial.   

A   través   de   la   causal   de   casación   de  que  trata  el   cuerpo    2º    del  artículo   207-1   de   la   Ley     600     de    2000,     el    censor   acusa   a   la  sentencia de violar de manera  indirecta  la ley sustancial por vía del error   de   hecho  en  la  modalidad  de  falso  juicio  de  identidad;  señala  que  el  yerro  acusado condujo al sentenciador a aplicar indebidamente  los  artículos  208  y  209  del  Código  Penal,  así  como  a desconocer los  artículos  2º, 9º, 24, 232, 234 de la Ley 600 de 2000, y los artículos 1º y  9º de la Ley 270 de 1996.   

En  desarrollo del cargo, el censor reprocha  que  la  decisión  de  condena  fue  el  resultado  de acciones y omisiones que  violaron  el  debido  proceso, toda vez que, se omitió corroborar y ampliar las  afirmaciones  de las víctimas y se desconoció el deber de investigar de manera  imparcial tanto lo favorable como lo desfavorable al procesado.   

En   lugar  de  lo  anterior  –dice  el  demandante-, el fallador dio  plena  credibilidad  a  las incriminaciones iniciales lanzadas por las víctimas  en  contra del procesado, y no a la retractación de H… V… quien afirmó que  dichas  incriminaciones  fueron  mentirosas;   por  lo  tanto  –agrega   el  censor-   su  dicho  “no sirve para predicar responsabilidad del acusado,  y  no  sirve  por  que  ella  misma  se inhabilita, porque ella misma se declara  mentirosa,  y  no  le es dable al operador judicial o al intérprete seleccionar  caprichosamente  en  qué  ha  podido  mentir  y  en  qué  ha  podido  decir la  verdad”.   

Asegura que los testimonios de las víctimas  debió    ser    apreciado    “con   beneficio   de  inventario”,  ya  que  las declaraciones de personas  “de  esa  edad”  suelen  estar  guiadas  por la venganza y el placer de mentir, tal como ocurrió en este  caso,   pues   así   lo   manifestó   una  de  las  víctimas,  así  como  su  madre.   

El demandante asegura que a una persona como  la  ofendida, que consume alucinógenos, tiene experiencia sexual y se dedica al  comercio  sexual,  no se le puede creer ciegamente, sino que su dicho debe estar  corroborado por otros que provengan de testigos directos.   

En lo que tiene que ver con la trascendencia  del  yerro  acusado,  el  demandante  señala  que  el sentenciador incurrió en  “un falso juicio de identidad al adicionar, cercenar  y/o  tergiversar  las  pruebas”, de manera que, de no  haber  mediado  el yerro, el fallador habría advertido la duda probatoria y, en  consecuencia,  absuelto  al  procesado.    Por lo tanto, solicita a la  Sala casar el fallo y proferir el absolutorio de reemplazo.   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.   Como  lo  ha  dicho  la  Sala en plurales  ocasiones,  la demanda de casación no es un escrito de libre elaboración, sino  que  debe  contener los presupuestos formales que la ley ha estatuido para dicho  efecto.   El  artículo  212  de  la  Ley  600  de 2000, entre otras cosas,  consagra  que  en  el  libelo  se debe enunciar la causal y la formulación  del  cargo,  lo  que obliga al casacionista a indicar en forma y clara y precisa  sus fundamentos, y las normas que estime infringidas.   

Por  tal  motivo,  no  basta con señalar la  causal,   sino  que  resulta  imperativo  que  en  la  demostración  del  yerro  in  iudicando o in  procedendo alegado, según el caso, se  evidencie  un  discurso  lógico  que  permita  a  la  Corte  deducir, de manera  nítida,  en qué consiste el reclamo del libelista y la trascendencia del vicio  frente a la parte resolutiva de la sentencia.   

Si  no  se  cumple  con dicho presupuesto, la  demanda  carece de la debida claridad y precisión; evento en el cual la Sala no  puede  entrar a complementar al libelista ni a desentrañar el verdadero alcance  de la censura, en virtud del principio de limitación.   

Ahora  bien, teniendo en cuenta la modalidad  de  error  de  hecho que invoca el censor, la Sala, una vez más, insiste en que  el    error   de   hecho   por   falso   juicio   de  identidad  consiste  en que el juzgador, al momento de  apreciar  un  medio de prueba, lo distorsiona, yerro que lo lleva a declarar una  verdad que no se compadece de su contenido literal.    

Por manera que el casacionista debe demostrar  cómo,  de  haber sido apreciado el citado elemento de juicio de manera estricta  a  su  contenido,  necesariamente el fallo, por lo menos, habría sido favorable  al acusado.   

2.  De entrada,  la  Sala  señala que inadmitirá la demanda presentada  por el defensor de  FREDDY         VELARDE        DUQUE, toda vez que no  se   acoge   a  los  principios  que  orientan  la  impugnación  en  esta  sede  extraordinaria,    en    especial     los     de     jerarquía      y     autonomía  de  las  causales;  veamos por  qué:   

En  primer  lugar,  si bien es cierto el  cargo  aparece postulado como una violación directa de  la  ley sustancial, también lo es que en su desarrollo  el  demandante  introduce  una  crítica  por  omisión  probatoria,  la cual debió postular como un motivo de  nulidad,  en  cargo  principal  y separado, en los términos de la causal 3ª de  casación  y  con  indicación  clara  del  momento  procesal  desde donde ésta  habría  de operar, argumentación que así expuesta desconoce los principios de  jerarquía  y  autonomía de los cargos.   

3.  La censura  que  ensaya  el  casacionista  se  aparta de los presupuestos de la modalidad de  ataque   escogida  para  incursionar  en  los  de  un  deficiente  argumento  de  falso  raciocinio,  toda vez  que,  no  atina a detallar cómo fue que el sentenciador tergiversó, cercenó o  adicionó  el  dicho de las víctimas, con el efecto de hacerlas decir lo que en  realidad  no  expresaron; en su lugar, el demandante dirige su crítica hacia la  manera en que el sentenciador apreció dichas declaraciones.   

En efecto, el censor cuestiona que el juzgador  hubiera  dado  credibilidad  al dicho incriminatorio inicial de las víctimas, y  sostiene  que,  por no concederle un mejor mérito a la retractación posterior,  el  sentenciador adicionó, cercenó “y/o”  tergiversó  su testimonio.  Es así como la sustentación  del  reproche no respeta el contenido del fallo, pues el casacionista olvida que  éste   sí   advirtió  que  las  víctimas  en  un  principio  incriminaron  a  VELARDE  DUQUE,  y  que más  adelante  expresaron  que  su dicho inicial había sido mentiroso, como también  se  percató  de  que  la  madre  de  una  de  ellas  tachó  de  mentirosa a su  hija.   

Por  lo tanto, el testimonio de las ofendidas  fue  fielmente plasmado en la sentencia, solamente que, a la hora de apreciarlo,  el  fallador  se  inclinó  por  otorgar  un  mejor  poder  suasorio  a su parte  incriminatoria  que  a  la  retractación;  de  manera  que  allí  no  hay  una  tergiversación   de   la   prueba   –en  la  medida  en  que  el  funcionario  judicial  observó todo su  contenido-  sino una apreciación opuesta a los intereses defensivos; y, como ya  la  Sala  lo  ha  precisado, la mera discrepancia con la apreciación probatoria  del  juzgador  no puede ser objeto de censura en esta sede extraordinaria.    

Aún  cuando  la Sala abordara el estudio del  reproche   del   casacionista   como   si   se   tratara   de   un  falso  raciocinio  (modalidad del error de  hecho  que tiene lugar cuando el sentenciador incurre en yerros trascendentes en  la  apreciación  de  la prueba, por razón de la violación a reglas de la sana  crítica),  tampoco  así  tendría  éxito,  habida  cuenta que el libelista se  limita  a ofrecer su personal interpretación de la prueba, sin demostrar que la  del  funcionario  judicial violó máximas de la experiencia, de la lógica o de  la ciencia.   

El  argumento  del censor insiste en alejarse  cada  vez más de la senda propia del falso juicio de identidad para asomar, sin  éxito,  por  demás,  en  los  presupuestos  del falso raciocinio, toda vez que  intenta  evidenciar  un  yerro  en  la  apreciación probatoria del juzgador, al  asegurar  que  el  testimonio  de  una  persona que se  dedica   al   comercio   sexual   y   consume   alucinógenos   no   puede   ser  creíble;  dicho  razonamiento, además de que se sale  de  todos  los  principios  que  rigen la racional apreciación de los medios de  convicción,  contradice  la  jurisprudencia  vigente,  por medio de la cual, la  Sala  ha  reconocido  la  relevancia y credibilidad que cabe otorgar al dicho de  los  menores  de  edad  que  han  sido  víctimas  de  abuso  sexual3.    

En           conclusión,  la demanda presentada por el  defensor  de  FREDDY  VELARDE  DUQUE  no reúne los requisitos de admisibilidad.   

5.    Para  terminar,  se  advierte que, del estudio del proceso, no se vislumbra violación  de  derechos fundamentales o garantías de los sujetos procesales que amerite el  ejercicio  de  la facultad oficiosa de índole legal que al respecto le asiste a  la Sala para asegurar su protección.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR  las  demandas  de  casación  presentadas    por  el defensor de FREDDY      VELARDE     DUQUE.     En  consecuencia,     se  DECLARA   DESIERTO   el  recurso.     

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Cópiese,  notifíquese  y  cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER     ZAPATA    ORTÍZ                                                                                                             

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  Localizada  en  la  calle  48D3  No.  03-C-18, Barrio  Bosques del Norte, Manizales   

2  La  Corte omite el nombre de la menor víctima por la  prevención  natural de no divulgar datos que los identifiquen o puedan conducir  a  su  identificación,  artículo  47  de  la  Ley  1098 de 2006 (Código de la  Infancia y adolescencia, que rige a partir del 8 de mayo de 2007.   

3  Sentencia  de  casación de 30 de marzo de 2006, Rad:  24468;  en  el  mismo  sentido,  sentencias  de 26 de enero de 2006, radicación  23706, y la de 13 de febrero de 2008, radicación: 28742.     

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