29733(28-05-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

Proceso No 29733  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                   

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado Acta No. 133  

         Bogotá   D.   C.,   veintiocho  (28)  de  mayo  de  dos  mil  ocho  (2008).   

  VISTOS  

La Sala se pronuncia respecto a la  colisión  negativa  de competencia suscitada entre el Tribunal  Superior  Militar  y  el  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial Cali, en el  proceso  seguido  contra  los Soldados Regulares VÍCTOR ALFONSO LÓPEZ ARCILA y  JOHAN  ALEXIS  RAMÍREZ CORREA, sindicados del delito de fabricación, posesión  y  tráfico  ilegal  de armas de fuego, municiones y explosivos, previsto por el  artículo 152 del Código Penal Militar.   

ANTECEDENTES   

         Hechos:   

Los  acontecimientos  investigados  en  las  presentes  diligencias  fueron  reseñados  en  la  decisión  que  resolvió la  situación     jurídica     de    los    sindicados,    en    los    siguientes  términos:   

“Obra en autos  que  el  día  03  de mayo de 2006, personal de Contrainteligencia de la Tercera  Brigada,  aproximadamente  a  las 22:45 horas cuando el SLR. LOPEZ ARCILA VICTOR  ALFONSO  se  desplazaba  en  una  moto  por  el  Barrio  Nápoles,  lo abordaron  encontrando  en su poder un paquete que contenía 104 cartuchos Cal 5.56 mm y 22  cartuchos cal 7.62 mm. (sic)”   

         Actuación Procesal:   

         1.  El  Juzgado  71  de Instrucción Penal Militar de Cali (Valle),  encontró  mérito  para  ordenar  la  apertura  del  sumario  y la vinculación  mediante  indagatoria  de  los Solados Regulares VÍCTOR ALFONSO LÓPEZ ARCILA y  JOHAN  ALEXIS RAMÍREZ CORREA, a quienes mediante auto de 10 de mayo de 2006 les  impuso  medida  de  aseguramiento  consistente  en  detención  preventiva,  sin  derecho  de  libertad  provisional,  por  el delito de fabricación, posesión y  tráfico  ilegal  de  armas  de  fuego, municiones y explosivos, previsto por el  artículo  152  del Código Penal Militar (folios 37 a  43 cuaderno original 1).   

2. Posteriormente, el juzgado instructor con  autos  de  1º  y  11 de septiembre de 2007, concedió la libertad provisional a  los  sindicados  (folios  209 y 221 cuaderno original  1).   

.  

3.  Luego que el Juzgado 71 de Instrucción  Penal   Militar   practicó   las  pruebas  que  estimó  pertinentes,  mediante  interlocutorio  de  17 de septiembre de 2007, oficiosamente revocó la medida de  aseguramiento  que había sido impuesta a los Soldados Regulares VÍCTOR ALFONSO  LÓPEZ  ARCILA  y  JOHAN  ALEXIS  RAMÍREZ CORREA, decretó la cesación de todo  procedimiento  a favor de los procesados y ordenó la consulta de esta decisión  ante   el   Tribunal  Superior  Militar  (folios  346  –  354 cuaderno original  2).   

         

         Criterio de los colisionantes:   

         

         El  Tribunal  Superior  Militar  mediante providencia de 27 de  febrero   de   2008,   manifestó  la  falta  de  competencia  para  desatar  la  consulta.    

         Argumentó en sustento de su posición,  que  el asunto no ha debido ser conocido por la Justicia Penal Militar, toda vez  que  no  se  encuentra  acreditado  el  nexo funcional que debe existir entre el  servicio   y   la  supuesta  conducta  punible  desarrollada  por  los  soldados  procesados.  Considera  que  el  comportamiento  desplegado  por  los  militares  investigados,   “ninguna  relación  tuvo  con  el  servicio,  considerándose  que  por  el  contrario,  hubo un alejamiento de las  funciones  asignadas  a  los  soldados, por ende, su conducta es asimilable a la  ejecutada  en  su  condición  de particular, pues su actitud se revela como una  decisión  personal,  de  cuenta  propia, que nada tiene que ver con el servicio  prestado;  que si bien ostentaban la calidad de miembros del Ejercicio Nacional,  para  el  día  de los acontecimientos y que los hechos se presentaron alrededor  de  Instalaciones  Militares, o siendo el objeto de uso privativo de las Fuerzas  Militares,  por  esas  simples  circunstancias no podían los procesados hacerse  merecedores  a  ser  investigados y juzgados por esta especial jurisdicción.”   

         Con apoyo en jurisprudencia de la Corte  Constitucional  y  del  Consejo  Superior de la Judicatura, concluye el Tribunal  Superior   Militar,  que  el  asunto  es  de  competencia  de  la  jurisdicción  ordinaria,  por  tanto,  remitió  el  expediente  a  la Sala Penal del Tribunal  superior  del  Distrito  Judicial  de  Cali,  provocando  colisión  negativa de  competencia  en  el  evento de no ser aceptados sus planteamientos (folio 365 a 371 cuaderno original 2).   

         2.  A  su vez, la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Cali,  con  auto  de  25  de  abril  de 2008, aceptó la  colisión  negativa  de  competencia  propuesta,  por considerar que el Tribunal  Superior  Militar  ha  debido  examinar el fondo del asunto y si estimaba que no  era  de  competencia  de la justicia penal militar ha debido decretar la nulidad  de  la  actuación  y  remitir el asunto al funcionario competente, que no es el  Tribunal  Superior  de  Cali,  porque  hasta  el momento no tiene competencia, y  ordenó  el  envío  del  expediente  a  la  Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia para resolver el conflicto.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

         Sea  lo primero anunciar, que la Corte Suprema de Justicia, bien en  Sala Plena o a través de la Sala de Casación Penal, no es   

competente   para  dirimir  el  conflicto  suscitado  en  el presente proceso que adelanta la justicia penal militar contra  los  Soldados  Regulares  VÍCTOR  ALFONSO LÓPEZ ARCILA y JOHAN ALEXIS RAMÍREZ  CORREA  por  el  delito de fabricación, posesión y tráfico ilegal de armas de  fuego,  municiones y explosivos, surgido específicamente por el conocimiento en  grado  de  consulta  de la cesación de procedimiento con que fueron favorecidos  los  citados  sindicados,  y  que  se  niegan  a  asumir tanto Tribunal Superior  Militar, como el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cali.   

1.  En  efecto,  de  conformidad  con  el  artículo  234  de  la Constitución Política, con desarrollo normativo además  en  el  artículo  15  de  la  Ley  270  de  1996,  la Corte Suprema de Justicia  “es   el  máximo  tribunal  de  la  jurisdicción  ordinaria”,  y  en esta comprensión, el legislador  le  asignó  la  facultad  para  resolver  las  colisiones de competencia que se  susciten  entre  los  funcionarios  de  esta  jurisdicción, en los específicos  eventos  señalados en el respectivo procedimiento o en la Ley Estatutaria de la  Administración   de  Justicia,  partiendo  además,  del  presupuesto  que  tal  atribución  le  corresponde a la autoridad judicial que ostenta el carácter de  superior  funcional  común  de  quienes  se  disputan  el  conocimiento  de  un  determinado proceso o que se niegan a conocer de él.   

         2.  Por  tal  razón,  el artículo 17-3 de la precitada Ley 270 de  1996  le  asignó a la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia la función de  “Resolver  los  conflictos  de  competencia  en  la  Jurisdicción  Ordinaria,  que   no   corresponda   a   alguna   de   sus   Salas   o   a   otra  autoridad  judicial”;  norma  en  cabal  consonancia  con  el  artículo    18    ibidem,    en    cuanto    dispone   que   los   “conflictos  de  competencia  que  se  susciten entre autoridades  de    la   jurisdicción   ordinaria   que  tengan  distinta  especialidad  jurisdiccional  y que pertenezcan a distintos distritos,  serán  resueltos  por  la  Corte  Suprema  de Justicia en la respectiva Sala de  Casación  que de acuerdo con la ley tenga el carácter de superior funcional de  las  autoridades  en  conflicto, y en cualquier otro evento por la Sala Plena de  la Corporación” (se destaca).   

        Con   no   menor   armonía  el  artículo  32-4  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  906 de 2004), establece por su parte, que la Sala de  Casación   Penal  de  la  Corte  conoce:  “De  la  definición  de  competencia  cuando  se  trate  de  aforados constitucionales y  legales,   o   de   tribunales,   o  de  juzgados  de  diferentes  distritos”.  En  suma,  entre  un  tribunal  y un juzgado de otro  distrito   judicial;   entre  tribunales,  entre  un  juez  penal  del  circuito  especializado  y  cualquier  juez  penal  de  la República, y entre juzgados de  diferentes  distritos  judiciales,  siempre  pertenecientes  a  la jurisdicción  ordinaria.   

        3.   Ahora   bien,   de   este   entendimiento   recogido  en  las  disposiciones  atrás citadas una conclusión surge irrebatible, no otra, que la  Corte  Suprema de Justicia carece de competencia para dirimir los conflictos que  se  suscitan entre autoridades que no pertenecen a la  jurisdicción  ordinaria, que al tenor del artículo  11  de  la  Ley  270 de 1996 sólo la integran la Corte Suprema de Justicia, los  Tribunales    Superiores    de    Distrito    Judicial    y   los   “Juzgados  civiles, laborales, penales, agrarios, de familia, de  ejecución  de  penas  y  los  demás  especializados  y promiscuos que se creen  conforme a la ley”.   

En  este  orden  de  ideas,  ha dicho esta  Sala,1  si  la justicia penal militar en manera alguna forma parte de la  justicia  ordinaria,  mal puede predicarse que le corresponda a la Corte Suprema  de  Justicia,  en  Pleno  o  mediante su Sala de Casación Penal, la función de  resolver  los  conflictos  de  competencia  que  se  susciten  entre    funcionarios  de  distinta jurisdicción, como el planteado en el presente caso,  donde  la  disputa  se  centra  entre el Tribunal Superior Militar y el Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial  de  Cali;  máxime  en el entendimiento que la  justicia  penal militar en los términos de los artículos 116 y 221 de la Carta  Política,  si bien administra justicia, restringida desde luego por los sujetos  sometidos  a su ámbito y por los asuntos de los cuales conoce, hace parte de la  Fuerza  Pública,   y  no  de  la  Rama  Judicial  de  Poder Público, como  precisó  la Corte Constitucional al declarar la inexequibilidad del literal f).  del  mencionado  artículo  11  de  la  Ley Estatutaria de la Administración de  Justicia en los siguientes términos:   

“El   literal   f)  establece  que  la  jurisdicción  penal  militar hace parte de la rama judicial. Al respecto, baste  manifestar  que  este  es  uno  de los casos en que a pesar de que se administra  justicia  (Arts.  116 y 221 C.P.), los jueces penales militares no integran esta  rama  del  poder  público,  pues  –  conviene  repetirlo  –  no  se encuentrán  incluidos  dentro  de los órganos previstos en el Título VIII superior. Por lo  demás,  no  sobra  advertir  que  en providencia de esta Corporación ya se han  definido  los  alcances del artículo 221 superior – que se encuentra dentro del  Capítulo  sobre la fuerza pública- al establecer que la justicia penal militar  únicamente  juzga a “los miembros de la fuerza pública en servicio activo, y  sólo por   

delitos cometidos en relación con el mismo  servicio”  En esa misma providencia se concluyó: “Es verdad que la Justicia  Penal  Militar,  según lo dice el artículo 116 de la Constitución, administra  justicia.  Pero  lo hace de manera restringida, no sólo por los sujetos llamada  a juzgar, sino por los asuntos de los cuales conoce”.   

“Por lo demás, estima esta Corporación  que  el  hecho  de  que  la  ley  le  haya atribuido a la Sala Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia  el conocimiento en casación de las sentencias proferidas  por  la  justicia  penal militar, no significa por ese sólo hecho que ella haga  parte  de la rama judicial, pues se trata de una relación funcional que en nada  compromete    la    estructura    orgánica    de    esta    rama    del   poder  público.”   

“Al  ser indiscutible, entonces, que los  jueces  penales  militares  no  tienen por qué hacer parte de la rama judicial,  esta  Corporación  deberá  declarar  la  inexequibilidad  del  literal  f) del  artículo  11  bajo  revisión…”  (sentencia C-037 del 5 de febrero de 1996,  M.P. Dr. Vladimiro Naranjo Mesa).   

        “La  ubicación  discernida  para la  justicia  penal  militar dentro de la estructura del Estado, a partir de la cual  se  colige  que  no  hace  parte  de  la  justicia ordinaria, ni aún de la Rama  Judicial  del poder público, se insiste, en manera alguna se afecta porque a la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia se le haya asignado el  conocimiento  de  la  casación  y de la acción de revisión cuando se trate de  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  por el Tribunal Superior Militar  (artículos  234 numerales 1º y 2º de la Ley 522 de 1999; 1º de la Ley 553 de  2000),   así como de la consulta, de los recursos de apelación y de hecho  en  los  procesos  de  que conoce en primera instancia dicho Tribunal (artículo  234-5º  ib.),  pues  esta competencia de la Corte simplemente está determinada  por  la  función  de  administrar  justicia  que en últimas cumple la justicia  penal  militar con las restricciones atrás señaladas, y que no puede ser ajena  a las garantías previstas en el proceso penal ordinario.”   

        5.  La  conclusión  anunciada en el presente asunto se afianza al  observar  que  la  Ley  522  de  1999, (Código Penal  Militar)  reiteró  implícitamente  que  el ámbito  funcional  de  la  Sala de Casación Penal en la justicia penal militar escapa a  la  resolución de los conflictos de competencia trabados entre los funcionarios  adscritos  a  ella,  pues  en el artículo 274 le asignó su conocimiento a otra  categoría   de   funcionarios.    El   precepto   es  pues  del  siguiente  tenor:   

“La colisión  puede  ser provocada de oficio o a solicitud de parte.  Quien la suscite se  dirigirá  al  otro juez o fiscal, exponiendo los motivos que tiene para conocer  o  no.   Si  éste  acepta,  asumirá  el  conocimiento; en caso contrario,  enviará  el  proceso  al  Tribunal  Superior  Militar,  o  al  fiscal ante esta  Corporación  o  a  la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura,  para que allí se decida de plano, según el caso”.   

        6.  Ahora  bien,  examinado  el  caso  concreto,  se  tiene que el  Tribunal  Superior  Militar  se  declara  incompetente  para conocer en grado de  consulta  de  la  cesación  de  procedimiento  proferida  por  el Juzgado 71 de  Instrucción  Penal  Militar  con sede en Cali (Valle), bajo el argumento que se  trata  de  un  delito  de  competencia  de  la justicia ordinaria y le remite el  asunto  al  Tribunal Superior del Distrito Judicial de esa ciudad, quien rehúsa  avocar  el  conocimiento de la actuación por carecer igualmente de competencia,  por   no   ser  superior  funcional  del  juzgado  penal  militar  y  acepta  en  consecuencia,  la  propuesta  de  colisión  negativa que le formula el Tribunal  Superior  Militar,  de  quien  predica ha debido declarar la nulidad y enviar el  expediente al funcionario que estimara competente.   

7.  En  este contexto, refulge la falta de  competencia  de  la  Sala  Penal de la Corte dirimir el conflicto suscitado, por  cuanto  no  es superior funcional común de los dos funcionarios que se niegan a  conocer  del  asunto,  caso  en  el  que  la  Corte  se  abstendrá de conocer y  ordenará  remitir  las  diligencias  a la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del  Consejo  Superior  de  la Judicatura, con fundamento en los artículos 273 y 274  del  Código  Penal  Militar  (Ley  522  de  1999),  y 256-6 de la Constitución  Política, para los fines pertinentes.   

        En  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala  de Casación Penal,   

RESUELVE   

        1.  Abstenerse  de decidir la presente  colisión  negativa  de  competencia,  y  ordenar  la  remisión  del expediente  a  la Sala Jurisdiccional del Consejo Superior de la  Judicatura para los fines que estime pertinentes.   

              2.  Por  la  Secretaría  de  la  Sala  infórmese  a las autoridades trabadas en el  conflicto  de  la  decisión  adoptada en esta providencia mediante el envío de  copia de la misma.   

Cópiese y cúmplase  

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                   ALFREDO GÓMEZ QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS        AUGUSTO   J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN    

                        Permiso   

JORGE  LUIS QUINTERO MILANÉS                                                                                     YESID        RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                               JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1.-  Auto de 22 de mayo de 2001, radicación 18016.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *