29237(15-05-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     No  29237   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 119.  

Bogotá   D.C.,  mayo quince (15) de dos mil ocho (2008).   

VISTOS  

Constata  la  Sala  si  el libelo casacional  presentado  por  el  defensor de JONATHAN CRUZ PACHÓN  contra  el  fallo  de  segundo  grado  dictado  por el  Tribunal  Superior  de  Villavicencio el 20 de septiembre de 2007, confirmatorio  de  la  sentencia proferida el 24 de julio del mismo año por el Juzgado Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  de la referida ciudad, a través de la cual  condenó   al   citado   ciudadano   como   autor  del  delito  de  tráfico  de  estupefacientes,  se  ajusta  o  no  a  las  exigencias  de  lógica  y adecuada  argumentación dispuestas para conseguir su admisión.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Los    hechos    que    motivaron   este  diligenciamiento   fueron   sintetizados  por  el  ad  quem en los siguientes términos:   

“El  día 29 de  abril  de 2007, en la vereda Caños Negros jurisdicción del municipio de Puerto  Rico  (Meta),  en  cercanías  a la finca Buena Vista, fue sorprendido el señor  JONATHAN   CRUZ   PACHÓN   cuando   se  movilizaba  en  una  motocicleta  y  al  practicársele  una  requisa  por  parte  de miembros del Ejército Nacional que  patrullaban  el  sector,  le  encontraron dentro de un morral que cargaba cuatro  bolsas  que  contenían  base  de  coca,  circunstancia  que motivó su captura,  incautándosele  la  sustancia  y  el vehículo en el que se desplazaba, los que  quedaron  a  disposición de la Fiscalía 15 de Puerto Lléras (Meta). Efectuada  la  prueba  preliminar  de  campo  a  la sustancia, ésta resultó positiva para  alcaloide     cocaína,     en     cantidad    de    5.215    gramos”.   

En  audiencia  realizada  por  el  Juzgado  Promiscuo  Municipal de Puerto Rico el 30 de abril de 2007, se declaró legal la  captura  en  flagrancia  del sindicado. La Fiscalía le imputó la comisión del  delito  de  tráfico  de  estupefacientes  agravado  en razón de la cantidad de  sustancia  incautada  (artículos  376 y numeral 3º del artículo 384 de la Ley  599 de 2000), la cual aceptó.   

La Fiscalía presentó escrito de acusación  el  25  de  mayo  de  la referida anualidad por el mismo delito que sustentó la  audiencia de formulación de imputación.   

El  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  con  funciones  de  conocimiento  de  Villavicencio  dio curso al  juicio  oral  y  una  vez  culminado,  profirió fallo el 24 de julio de 2007, a  través   del   cual   condenó   a   JONATHAN  CRUZ  PACHÓN  a  la pena principal de ciento cuarenta (140)  meses  y  veinticuatro  (24)  días  de  prisión  y  multa equivalente a 733,33  salarios  mínimos legales mensuales y a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el mismo lapso de la sanción  privativa  de libertad, como autor penalmente responsable del delito de tráfico  de  estupefacientes  agravado.  En  la misma decisión se le negó la condena de  ejecución  condicional,  así  como  la prisión domiciliaria sustitutiva de la  intramural.   

          Al  conocer  de  la  impugnación  de  la sentencia propuesta por la  defensa,  el  Tribunal  Superior de Villavicencio decidió mediante fallo del 20  de  septiembre de 2007 confirmar la decisión atacada. Entonces, el mismo sujeto  procesal  interpuso  recurso  de  casación contra el proveído del ad  quem  y  allegó  la  correspondiente  demanda en tiempo.   

EL LIBELO  

El casacionista formula dos reproches contra  el  fallo  del Tribunal. El primero, por nulidad de la actuación derivada de la  violación  al  debido proceso por interpretación errónea del artículo 351 de  la  Ley  906 de 2004. El segundo, por nulidad del trámite como consecuencia del  desconocimiento  del  debido  proceso, producto de falso juicio de identidad por  tergiversación de unas pruebas.   

A fin de obviar reiteraciones innecesarias se  sintetizarán  los reparos formulados por el censor para, acto seguido, examinar  si  en  su postulación y desarrollo se cumplen o no los requisitos de lógica y  adecuada    fundamentación    exigidos    para    acceder    a   este   recurso  extraordinario.   

PARA RESOLVER SE CONSIDERA  

Ab  initio impera  señalar  que  desde  la entrada en vigencia de la Ley  906   de   2004   la   Sala   ha   precisado,  que si bien al regular el instituto  casacional  no distingue entre recurso por la vía común y por la discrecional,  dado  que  fue  eliminado el requisito del quantum de pena del delito por el que  se  procede para acceder a tal impugnación, la verdad es que es del resorte del  demandante  acreditar  la afectación de derechos o garantías fundamentales, lo  cual   le  impone  contar  con  interés  para  impugnar,  señalar  la  causal,  desarrollar  los  cargos  de  sustentación  del  recurso  y  demostrar  que  es  necesario  el  fallo  de casación para cumplir alguno de los fines establecidos  por  el  legislador  en  su  artículo  180, esto es, la efectividad del derecho  material,  el respeto de las garantías de los intervinientes, la reparación de  los  agravios  sufridos  por  éstos  y la unificación de la jurisprudencia, so  pena  de  que  el  libelo  sea  inadmitido,  según  lo dispone el artículo 184  ejusdem.   

         Ahora,  en  el estudio sobre las exigencias de admisibilidad de las  demandas   de  casación,  corresponde  a  la  Sala verificar que los recurrentes formulen sus reproches con  sujeción  a  los  requisitos de lógica y adecuada argumentación definidos por  el  legislador  y desarrollados por la jurisprudencia, a fin de que este recurso  extraordinario  no  se  convierta  en  una instancia adicional a las ordinarias.  Tales  exigencias  se  orientan  a  conseguir que los libelos sean desarrollados  dentro  de  unos  mínimos  lógicos  y  de  coherencia  en  la  postulación  y  demostración  de  los cargos propuestos, de manera que resulten inteligibles en  cuanto  precisos  y  claros,  dado  que  no corresponde a la Sala en su función  reglada  de  orden  constitucional y legal, develar o desentrañar el sentido de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias  alegaciones  de  los impugnantes en  casación.   

Advertido  lo  anterior,  procede  la Sala a  realizar  la anunciada constatación sobre los cargos formulados por el defensor  de      JONATHAN     CRUZ     PACHÓN.   

1.            Primer  cargo: Nulidad por violación al  debido  proceso derivada de interpretación errónea del artículo 351 de la Ley  906 de 2004.   

Con  fundamento  en  la  causal  segunda  de  casación  establecida en el numeral 2º del artículo 181 de la Ley 906 de 2004  el  recurrente  afirma  violación al debido proceso de su defendido dado que se  quebrantó   el   principio   de  legalidad  de  la  pena  pues  los  falladores  interpretaron   de   manera   errónea   el   artículo   351   de  la  referida  legislación.   

          En   el   desarrollo   del  reproche  afirma  que  los  funcionarios  judiciales,  apoyados en un pronunciamiento de esta Sala del 29 de junio de 2006  dentro  del  radicado  24529, reconocieron en favor del procesado una rebaja del  cuarenta  y cinco (45) por ciento de la pena en razón del allanamiento a cargos  en  la  audiencia de formulación de imputación, sin tener en cuenta que en tal  decisión  no  se  afirma  que  el imputado deba prestar otra colaboración a la  administración  de  justicia,  ni que deba realizar delaciones o señalar a los  proveedores  de  la  sustancia  estupefaciente,  amén  de  que  la  captura  en  flagrancia  no desvirtúa la presunción de inocencia ni invierte la carga de la  prueba  en  cabeza  de  la Fiscalía, de manera que, concluye, en este asunto se  debió    rebajar    a   JONATHAN   CRUZ  la  pena  en la mitad, pues “colaboró  eficazmente   para   resolver   el   caso,  pero  no  se  podían  exigir  otros  comportamientos  al  imputado  como  lo  echan  de  menos  el Juzgado a quo y el  Tribunal”.   

Resalta    que   la   citada   decisión  jurisprudencial  sólo  se  circunscribe  al  caso en que fue proferida, sin que  resulte  procedente  aplicarla a este diligenciamiento, dado que “la  analogía  sólo  se  aplica en materias permisivas”,   máxime   que  el  artículo  351  de  la  Ley  906  de  2004  “no  condiciona  la  rebaja  de la pena imponible a  ningún evento en particular”.   

          Con  fundamento  en  lo expuesto, el censor solicita a la Sala casar  el  fallo impugnado, en el sentido de rebajar la pena impuesta al incriminado en  la  mitad  y  no  en  el  cuarenta  y  cinco  por  ciento (45%) dispuesto en las  instancias,  a  fin  de  que  se  unifiquen  los  criterios  para que los jueces  “dejen  de  acudir  a  los  pronunciamientos  de la  Honorable  Corte  Suprema  de Justicia para negar las rebajas que por ley se han  previsto  a  quienes  son  capturados  en  flagrancia  y se allanan a los cargos  formulados en la imputación”.   

Consideraciones de la Sala  

De  antaño  ha  señalado  la  Sala  que en  tratándose  de  la  causal  de  casación  orientada a conseguir la nulidad del  trámite,  es  imprescindible que el demandante señale claramente la especie de  incorrección   sustantiva  que  determina  la  invalidación,  los  fundamentos  fácticos  y  las  normas  que  estima  conculcadas,  con  la indicación de los  motivos  de su quebranto. También es de su resorte especificar el límite de la  actuación  a  partir del cual se produjo el vicio, así como la cobertura de la  nulidad,  demostrar  que  procesalmente no existe manera diversa de restaurar el  derecho  afectado  y,  lo más importante, acreditar que la anomalía denunciada  tuvo  incidencia perjudicial y decisiva en la declaración de justicia contenida  en  el  fallo  impugnado  (principio  de  trascendencia),  dado que este recurso  extraordinario  no puede sustentarse en especulaciones, conjeturas, afirmaciones  carentes  de demostración o en situaciones ausentes de quebranto, reglas que el  impugnante no acogió en su planteamiento.   

En el asunto objeto de examen observa la Sala  que  el defensor no se atiene a ninguna de tales reglas, como que su reproche se  orienta  a  deplorar la interpretación errónea del artículo 351 de la Ley 906  de  2004,  caso  en  el  cual  le  correspondía  acudir  a la causal primera de  casación      (numeral      1º      del     artículo     181     ejusdem),   esto  es,  a  la  violación  directa de la ley sustancial.   

          Además,  no adelanta labor discursiva alguna que permita establecer  el  fundamento de su aserto con relación al referido yerro interpretativo, más  allá  de  su  personal  percepción  del problema jurídico, pero sin acotar en  concreto falencias en la declaración de justicia que cuestiona.   

En efecto, en el desenvolvimiento del reparo  no  atina  a  señalar por qué razón su defendido se hace acreedor a la rebaja  del  máximo  de  pena  establecido  en  el  artículo 351 del estatuto procesal  penal,  si  se  tiene en cuenta que dicho precepto dispone que la aceptación de  los   cargos   formulados   en  la  audiencia  de  formulación  de  imputación  “comporta      una      rebaja     hasta   de   la   mitad   de   la  pena  imponible”  (subrayas fuera de texto), sin que, como  fácil   resulta   verificarlo,   el  legislador  haya  dispuesto  un  descuento  automático y fijo de la mitad de la sanción.   

          También  advierte  la  Sala  que el recurrente no explica la razón  por  la  cual no es aplicable a este asunto la interpretación que del artículo  351  del  Código de Procedimiento Penal efectuó la Sala en la citada sentencia  de  casación, dado que se ocupa de similares circunstancias fácticas a las que  rodearon   la   comisión   del   delito,   la   aprehensión   de  JONATHAN   CRUZ   y   el   curso  de  la  actuación,  como  se  puede verificar en los apartes pertinentes de dicho fallo  casacional:   

“Recuérdese que  a  María del Carmen Salamanca de Márquez  se  le  imputó el delito de tráfico,  fabricación,  o  porte  de estupefacientes tipificado  en  el  artículo  376, inciso 3°, del Código Penal, cuya pena privativa de la  libertad  oscila  entre  96  y  144  meses (artículo 14 de la Ley 890 de 2004),  conducta punible aceptada por ella en la audiencia de  formulación  de  imputación,  acto sobre el cual se  verificó la debida legalidad”.   

“Ahora bien, en  cuanto  a la disminución punitiva a que tiene derecho la imputada por razón de  haber  aceptado  los cargos en la audiencia de formulación de imputación, debe  la  Sala precisar que el hecho de haber sido capturada  en  flagrancia  conlleva  a que no sea acreedora a la totalidad de la rebaja que  señala  el inciso primero del artículo 351 del Código de Procedimiento Penal,  esto  es,  la  mitad,  pues  resulta evidente que la situación de flagrancia no  impone  a  la  administración  de justicia gran desgaste en su actividad, en la  medida  en  que,  como  sucedió en este caso, la imputada fue sorprendida en la  ejecución  del  delito  y,  a  sí  mismo,  se  hallaron  elementos  materiales  probatorios  suficientes  como  para  que  el  ente  acusador  tuviera  una alta  probabilidad  de  éxito  en  el  evento  de  que  el  asunto  hubiese llegado a  juicio”.   

“No  obstante,  teniendo  en  cuenta  que  la  procesada  en  su  primera intervención judicial  aceptó  de  manera  libre, voluntaria, espontánea y  debidamente  asistida los cargos que la fiscalía le imputó, lo cual produjo un  importante  ahorro  en  esfuerzo  investigativo,  consolidándose  de   esa    forma   una   clara   economía   procesal   y    una   evidente   celeridad  en  la  definición  del  caso,  considera  la  Corte  que la sentenciada se hace acreedora a una  rebaja  de  cuarenta  y cinco (45) meses de prisión, monto que es superior a la  tercera  parte  tantas  veces  mencionada, cifra aquella que será restada a los  mencionados  ciento ocho (108) meses” (subrayas fuera  de texto).   

         Adicional  a  lo  anterior,  en  manifiesto  quebranto lógico de la  exposición,  el  censor  reclama  de  la Sala un pronunciamiento orientado a la  unificación  de  criterios en punto de la dosificación de la mencionada rebaja  de   pena  por  allanamiento  a  cargos  en  la  audiencia  de  formulación  de  imputación,  sin percatarse que precisamente la providencia de esta Colegiatura  en   la  cual  se  fundamentan  los  falladores  para  conceder  a  JONATHAN  CRUZ  un descuento punitivo del  cuarenta  y cinco por ciento (45%) de la pena impuesta, cumple, de una parte, la  finalidad     de     “unificación     de     la  jurisprudencia”  establecida  en el artículo 180 de  la  Ley  906  de 2004 y, de otra, de acuerdo con el inciso 2º del artículo 230  de   la  Carta  Política  se  erige  en  “criterio  auxiliar de la actividad judicial”.   

          Basten  las razones precedentes para concluir que la censura no debe  ser admitida.   

2.            Segundo cargo: Nulidad por violación del  debido proceso, producto de falso juicio de identidad.   

          Aduce  el  impugnante  que  los  falladores  violaron  el derecho al  debido  proceso  de su defendido, toda vez que tergiversaron el contenido de las  pruebas   referentes   a   la   acreditación  del  estado  de  marginalidad  de  JONATHAN  CRUZ,  tales como  dos  declaraciones  extraproceso,  el  registro  civil  de la menor Dayra  Cruz,  hija  del  incriminado,  la  solicitud  de  remisión  del  acusado al Hospital de Puerto Rico y la fotocopia  del  carné  estudiantil  de  la  mencionada  niña, además de que la esposa de  aquél  se  encuentra en estado de embarazo; proceder con el cual incurrieron en  un error por falso juicio de identidad.   

Añade  que con dichos medios probatorios se  demostraba  la  situación  de marginalidad de su patrocinado, circunstancia que  imponía  dar  aplicación  a  lo  dispuesto en el artículo 56 de la Ley 599 de  2000,  pero  como  no  fue así, los sentenciadores quebrantaron “la  estructura  del  debido proceso (…) pues la sentencia adolece  de  falta  de  motivación  en  este tópico, al no haberse pronunciado sobre el  valor  probatorio  de cada uno de los elementos materiales probatorios arrimados  oportunamente al proceso”.   

          A  partir  de lo anterior, el recurrente solicita la casación de la  sentencia     atacada,     disponiendo    su    invalidación    “para  que el funcionario competente se pronuncie sobre los tópicos  que    no   fueron   objeto   de   pronunciamiento   en   el   fallo”.   

Consideraciones de la Sala  

          En  el  planteamiento y ulterior desarrollo de este reproche observa  la  Sala  que el recurrente viola el principio de autonomía de las causales, en  virtud  del  cual,  cada  una  de ellas cuenta con una argumentación propia, de  manera  que  no  pueden  confundirse los planteamientos de una causal con los de  otra,   pues   su   ámbito   de   protección   es  sustancialmente  diverso  e  inherente.   

Así   pues,   olvida  el  censor  que  la  invocación  del quebranto del derecho al debido proceso corresponde a la causal  segunda  de  casación  (inciso  2º  artículo  181 de la Ley 906 de 2004) y se  refiere,  tanto al agravio sustancial de la estructura del trámite, esto es, de  los  pasos  definidos  por  el legislador a través de los cuales debe cursar la  actuación,  como  de las garantías debidas a las partes, mientras que el falso  juicio  de  identidad  corresponde a un error de hecho trascendente que comporta  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  en  tanto tiene lugar en la  apreciación  de  las  pruebas  que han servido de pilar a la sentencia y que se  ubica  en  la  causal  tercera  de  casación  (numeral  3º  del  artículo 181  ejusdem).   

          Con  una  tal  confusión, el demandante se sustrae del principio de  claridad  que  regula  el  artículo  183  de la citada legislación adjetiva al  exigir  que  el  recurso  se  interponga  “mediante  demanda  que  de  manera precisa y concisa señale las  causales   invocadas  y  sus  fundamentos” (subrayas fuera de texto).   

          Es  oportuno indicar que el recurrente no dice, ni la Sala advierte,  de  qué manera las pruebas cuya ponderación critica aquél, tenían la aptitud  de  acreditar  que  el  delito  se realizó “bajo la  influencia  de profundas situaciones de marginalidad,  ignorancia   o  pobreza  extremas,  en  cuanto  hayan  influido  directamente en la ejecución de la conducta  punible”,  pues  es  claro  que  no  basta probar la  situación   de   marginalidad  sino  que  es  menester  demostrar  su  decisiva  injerencia en la comisión del punible investigado.   

          Para  concluir, resulta pertinente destacar que en manifiesto olvido  de  los  fundamentos  expuestos por los falladores en la sentencia impugnada, el  defensor  aduce  que  no  se pronunciaron sobre la circunstancia de marginalidad  que  se  alegó  durante  las instancias, cuando es lo cierto que en el fallo de  segundo  grado  se  dice  que  no  era  aplicable el atenuante establecido en el  artículo  56  de la Ley 599 de 2000, porque en el diligenciamiento se acreditó  que el procesado se ha dedicado:   

“(…)   a  actividades  varias  que  de  alguna manera le han reportado una forma de vivir,  así  sea  dentro  de  las  dificultades  que  la  generalidad de los habitantes  colombianos   afrontan,   pero   que   no  es  causal  determinante  para actuar contra la ley, recurriendo a  actividades  ilícitas  como  formas  de  proveer  el sustento de un hogar o una  familia,  circunstancias  que  igualmente  repugnan  la posibilidad de ubicar al  aquí  sentenciado dentro de un margen discriminado y de forzosas condiciones de  vida,  que permitan catalogarlo dentro de las precisas  circunstancias   descritas   por   la  normatividad  penal  invocada” (subrayas fuera de texto).   

Las  consideraciones expuestas irrumpen como  suficientes  para  concluir  que  el  casacionista no se sujetó a las reglas de  lógica  y  suficiente  argumentación  exigidas  para  acceder a este mecanismo  impugnaticio  extraordinario,  por  manera  que  también  este  cargo  debe ser  inadmitido.   

Así las cosas, encuentra la Sala que si el  censor   no   ajusta  su  demanda  a  los  mencionados  requisitos para postular y  demostrar  los  reproches  que  presenta  contra el fallo de segundo grado y, en  virtud  del principio de limitación que rige el trámite casacional la Corte no  se        encuentra       facultada       para       enmendar       tales  falencias,  de conformidad con lo  dispuesto  en  el  inciso 2º del artículo 184 de la  Ley  906 de 2004 se impone de plano la inadmisión del  libelo.   

          Es   necesario   puntualizar  que  no  se  observa  con  ocasión  de  la  sentencia  impugnada  o  dentro  del curso de la  actuación   procesal,   violación  de  derechos  o  garantías  del              incriminado,   como   para   que   tal  circunstancia  impusiera  superar  los  defectos  de  la demanda para decidir de  fondo,  según  lo  dispone  el  inciso  3º  del  artículo  184  de  la citada  legislación.   

         Precisión final   

          Dado  que contra la decisión de inadmitir la demanda presentada por  la   defensa   procede  el  mecanismo  de  insistencia  de  conformidad  con  lo  establecido  en el artículo 186 de la Ley 906 de 2004, es oportuno precisar que  como  dicha  legislación  no regula el trámite a seguir para que se aplique el  referido  instituto  procesal,  la  Sala  ha  definido las reglas que habrán de  cumplirse       para       su       aplicación1, como sigue:   

          i)        La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede  ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de  la  providencia  por  cuyo  medio la Sala decida inadmitir la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo término por  alguno  de  los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación Penal  –  siempre que el recurso  de   casación   no   hubiera   sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial  –, el Magistrado disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en  los  debates  o  suscrito  la  providencia inadmisoria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal, ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a  la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

          iii)                      Es potestativo del Magistrado disidente, del que  no  intervino  en  los debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien  se  formula  la  insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la  Sala  o  no  presentarlo  para su revisión, evento último en que informará de  ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

          iv)                       El  auto  a  través  del  cual  se  inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve la admisión del libelo.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  el  libelo  casacional  presentado  por  el  defensor  del  procesado    JONATHAN    CRUZ   PACHÓN, por las razones expuestas en la anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                ALFREDO      GÓMEZ  QUINTERO   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS               AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN             

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANES                                YESID      RAMÍREZ  BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA     SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *