29696(15-05-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     No  29696   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado Acta No. 119.  

Bogotá  D.C.,  mayo  quince (15) de dos mil  ocho (2008).   

VISTOS  

          Decide  la Sala la colisión negativa de competencia suscitada entre  los  Juzgados  Penal  del  Circuito  de Fresno (Tol.) y Segundo de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Armenia,  en  virtud  de  la cual rehúsan  proseguir  con  el  trámite  de  ejecución  de la pena impuesta a OSCAR  ORLANDO  ZAPATA TORRES, EDWIN MANUEL MEJÍA RAMÍREZ, JEISON  YESID   HERRERA  GIRALDO  y  MAYTHER  CASTRO  OSORIO condenados anticipadamente por  el delito de rebelión.   

ANTECEDENTES  RELEVANTES   

          El   Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Fresno,  mediante  sentencia  anticipada  de fecha abril 4 de 2006 condenó a JEISON  YESID   HERRERA  GIRALDO  y  MAYTHER  CASTRO  OSORIO  a  las  penas  principales de  cuarenta  y  ocho  (48)  meses  de  prisión y multa por valor de 66.67 salarios  mínimos    legales    mensuales   vigentes,   mientras   que   a   OSCAR    ORLANDO    ZAPATA    TORRES   y  a   EDWIN   MANUEL   MEJÍA   RAMÍREZ  a  la  de  cincuenta y cuatro (54) meses y un (1) día de prisión y  multa  por  valor  de  83.84  salarios mínimos legales mensuales vigentes, como  autores  penalmente  responsables  del  delito  de  rebelión.  En la misma  decisión,  les  negó  la suspensión condicional de la ejecución de la pena y  el sustituto de la prisión domiciliaria.    

          Como  quiera  que los condenados, quienes se encontraban privados de  su  libertad,  fueron  trasladados    a  la  Penitenciaria Nacional de  “Peñas   Blancas”,   ubicada   en  el  municipio  de  Calarcá  (Quindío),  correspondió  al  Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad  de   Armenia   vigilar   el   cumplimiento   de   la    ejecución   de  su  pena.   

          Dicho   despacho   judicial,   a  través  de  diversos  proveídos,  concedió  la  libertad  condicional  a  los  sentenciados,  en  tanto encontró  cumplidos  los  presupuestos  legales  previstos  en el artículo 64 del Código  Penal.   

Acto seguido, el Juzgado de Ejecución envió  la  actuación  al  Juzgado Penal del Circuito de Fresno, despacho que, por auto  1°  de  abril  se abstuvo de asumir conocimiento proponiendo conflicto negativo  de  competencias al juzgado remitente, en caso de no aceptar los argumentos para  el efecto expuestos.   

El  Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y  Medidas  de Seguridad de Armenia, por auto de fecha abril 18 siguiente insistió  en  que  carece de competencia y, por ello, aceptó la colisión de competencias  propuesta,  al  tiempo  que  ordenó el envío del expediente a esta Sala con el  objeto de que dirima el conflicto suscitado.   

RAZONES DEL CONFLICTO  

          Para  el  titular  del  Juzgado  Penal  del Circuito de Fresno no le  asiste  competencia  para  continuar  con  el conocimiento porque la conserva su  homólogo  de  Ejecución  “hasta  tanto se declare  extinguida la condena”.   

Lo anterior, agrega, en tanto así lo sostuvo  esta  Corporación  en  el  auto  de  20  de junio de 2007, rad. 27513.  En  consecuencia    “con    base    en   esa   línea  jurisprudencial  que viene de aducirse” refulge clara  la competencia del juzgado colisionado.       

A su turno, el titular del Juzgado Segundo de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Armenia  no  comparte  los  anteriores   motivos,   comenzando   por   señalar,  en  ese  sentido,  que  de  “las  solicitudes  posteriores  a  la  ejecución  efectiva  de  la  pena, como  devolución  de  títulos  judiciales,  certificados,  desglose  de  documentos,  expedición  de  copias,  extinción de condena etc.;  por meras razones de  orden  práctico,  le resulta más cómodo al penado tramitarlas ante el juzgado  que  profirió la sentencia; que empezar a viajar por todos los establecimientos  penitenciarios   donde   purgó   efectivamente  la  pena;   pues  nosotros  ejecutamos  condenas  de  todos  los  Juzgados  Penales del país”.   

En cuanto al fundamento legal de su postura,  advierte  que  aun cuando el estatuto procesal nada dice en torno al funcionario  competente  de  la  ejecución  de  las  declaraciones  contenidas  en  un fallo  condenatorio  una  vez el sentenciado ha recuperado su libertad, resulta preciso  acudir  a  la  normatividad  alusiva  al punto “cuya  aplicación  deviene  imperativa  en  tanto  no contraríe las disposiciones que  dicha     codificación     contiene     sobre     la     materia”.   

Así, remite, en primer lugar, al Acuerdo No.  54  del  24  de mayo de 1994, expedido por el Consejo Superior de la Judicatura,  artículo  1°,  inciso  segundo,  aplicable  al  caso  en  cuanto  “no  contraviene  la  reglamentación atinente a la ejecución de  las   penas   y  medidas  de  seguridad  contenidas  en  el  actual  Código  de  Procedimiento  Penal,  artículos  79-80-81  inciso  final  y 469”.   

A  la misma conclusión arriba tras analizar  el  Acuerdo  519  de  1999,  por  ser  claro en señalar que los procesos en los  cuales  exista  condenado no detenido “se remitirán  a  los  Juzgados  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad del lugar en que  se  dictó  la sentencia;  por lo tanto son ellos los que deben ejecutar la  sentencia”.   

Finalmente,   recuerda  cómo  esta  Sala,  mediante  determinación  del  16  de  julio de 2002 al resolver un conflicto de  competencia  relacionado  con  procesos sin personas purgando pena, decidió que  la   competencia   radica   en   el   juzgado   de   conocimiento   “cuando  quiera  que  en  el  lugar  de su sede no exista Juez de  Ejecución     de     Penas     y     Medidas     de    Seguridad”.       

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.  Es de competencia de la Corte dirimir el  presente  conflicto,  puesto que de conformidad con el numeral 4° del artículo  75  de  la  Ley  600  de  2000  le asiste para dirimir colisiones de competencia  suscitadas    “entre   juzgados   de   diferentes  distritos”.   

2. A efecto de dirimir el presente conflicto,  fundamentalmente  circunscrito  a  la  determinación del funcionario competente  para  asumir  la  vigilancia de la ejecución de la pena una vez el condenado ha  obtenido  su  libertad condicional, lo primero a considerar es que, como bien lo  precisa  el  despacho  judicial  colisionado,  el debate se origina en torno del  alcance  del  artículo  1º del Acuerdo 54 de mayo de 1994, emanado del Consejo  Superior  de la Judicatura, temática sobre la cual la Sala ya se ha pronunciado  en            diversas           ocasiones1   

.  

Dicha     disposición    textualmente  establece:   

“ARTICULO  PRIMERO.-  Los  jueces de ejecución de penas y medidas de seguridad, conocen de  todas  las  cuestiones relacionadas con la ejecución punitiva de los condenados  que  se  encuentren  en  las  cárceles del respectivo Circuito donde estuvieren  radicados,  sin consideración al lugar donde se hubiere proferido la respectiva  sentencia.   

Asimismo conocerán del cumplimiento de las  sentencias  condenatorias,  donde  no se hubiere dispuesto el descuento efectivo  de  la  pena,  siempre  y  cuando  que el fallo de primera o única instancia se  hubiere     proferido     en     el     lugar    de    su    sede”.   

Acorde  con el contenido de esta preceptiva,  se   pueden   extraer  las  siguientes  conclusiones,  dependiendo   de  la  condición      del      condenado,      concretamente      si      está      o  no       privado de la libertad.   

Así, si es la primera situación, aplica el  factor  personal  concerniente  al  lugar  donde está recluido, de la siguiente  forma:   

(i)  Corresponderá al juez de ejecución de  penas  y  medidas  de seguridad conocer del cumplimiento de todas las sentencias  condenatorias  que  se  hayan  proferido  en su jurisdicción, excepto cuando el  sentenciado  se encuentre recluido en un establecimiento penitenciario por fuera  de ella.   

(ii)   Contrario  sensu, el juez de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad,  no conoce de la ejecución de  sentencias  que  se hayan proferido en lugar distinto al de  su sede, salvo  que  los  respectivos  condenados  se  encuentren recluidos dentro de su ámbito  territorial.   

          Si  al condenado no se le restringe su libertad con la condena o con  posterioridad   la  recobra,  se  procede  de  conformidad  con  las  siguientes  pautas:   

(i)   Corresponderá   la  vigilancia  del  cumplimiento  del  fallo  al  Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad  del  circuito  en  donde  se  profirió la sentencia de primer grado2.   

(ii)  Si en dicho lugar no existiere juez de  tal   naturaleza,   la  vigilancia  de  la  ejecución  será  del  resorte  del  funcionario  de conocimiento, a tenor de lo normado en el parágrafo transitorio  del artículo 79 de la Ley 600 de 2000, según el cual:   

“En  aquellos  distritos  judiciales  donde  no  se  hayan  creado  las  plazas  de  jueces  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad,  cumplirán  estas  funciones,  mientras    tanto,    los    jueces    de   instancia   respectivos.”   

         

3. Descendiendo al presente caso, se tiene lo  siguiente:    

El  Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad de Armenia  venía conociendo de la vigilancia de la  ejecución  de la pena de OSCAR ORLANDO ZAPATA TORRES,  EDWIN   MANUEL  MEJÍA  RAMÍREZ,  JEISON  YESID  HERRERA  GIRALDO  y   MAYTHER   CASTRO  OSORIO,  a  quienes  se  condenó  anticipadamente  por el delito de   rebelión,  en  tanto se encontraban privados de su libertad en la Penitenciaria  Nacional    de    “Peñas    Blancas”,    ubicada   en   el   municipio   de  Calarcá.   

De   esa   forma,   resolvió   múltiples  solicitudes   elevadas   por  los  internos  alrededor,  principalmente,  de  su  redención   de   pena   y   libertad   condicional,   hasta   cuando,  mediante  determinaciones    individuales,    les    otorgó    el    último    beneficio  referido.   

              

Esta  situación,  como  ya  se  precisó,  repercute  en  la  competencia  para continuar conociendo de la vigilancia de la  ejecución de la pena, en atención las directrices señaladas.   

Ciertamente,  en  sentido  estricto el ahora  competente  para  proseguir  con  esa  función  sería el Juez de Ejecución de  Penas  y  Medidas  de Seguridad con jurisdicción en Fresno, pero como ese cargo  no  ha  sido  creado,  corresponde  al  Juez Penal del Circuito de esa localidad  continuar  con la vigilancia de la ejecución de la pena  de los condenados  OSCAR  ORLANDO  ZAPATA  TORRES,  EDWIN  MANUEL MEJÍA  RAMÍREZ,  JEISON  YESID  HERRERA GIRALDO y MAYTHER CASTRO OSORIO.   

Basten  los  argumentos expuestos en orden a  concluir  que  la  competencia  para  continuar  con  el  presente  trámite  se  asignará al Juez Penal del Circuito de Fresno.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACION PENAL,   

RESUELVE   

          1.        DIRIMIR  la  colisión legalmente trabada,  asignando  el  conocimiento del presente asunto al Juzgado Penal del Circuito de  Fresno,  despacho  a  donde  se  remitirá  el  expediente  para lo de su cargo,  conforme a las razones expuestas en la anterior motivación.   

2.             COMUNICAR  lo  aquí  decidido al Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad  de Armenia, remitiéndole copia de la presente decisión.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

          Comuníquese    y  cúmplase,   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS   MARTÍNEZ                       ALFREDO       GÓMEZ       QUINTERO             

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS         AUGUSTO                         J.                         IBÁÑEZ  GUZMÁN                  

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS                              YESID  RAMÍREZ  BASTIDAS                   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                  JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1Entre  otros,  cfr.  autos de fecha 21 de marzo de 2007, rad. 27033 y de 29 de julio de  2003, Rad. 21228.   

2 Cfr.,  entre  otros,  autos  del  23  de  julio de 2001, radicación 18195;  10 de  agosto  de  2001,  radicación  18450; 16 de julio de 2002, radicaciones 19574 y  19647; 15 de octubre de 2002.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *