29692(20-01-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n° 29692  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado Ponente   

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Aprobado Acta No. 7  

Bogotá, veinte (20) de enero de dos mil diez  (2010)   

VISTOS:  

Decide  la  Sala  la  demanda  de  casación  discrecional   presentada   por   la   defensora   del   procesado  GUSTAVO  ADOLFO  SALAZAR  CABRERA contra la  sentencia  condenatoria  proferida  por  el  Tribunal  Superior Militar el 15 de  noviembre  de  2007,  que  revocó  la  absolución que profiriera el Juzgado de  Primera  Instancia  de  la  Inspección  General de la Policía Nacional el 8 de  agosto de dicho año.   

El  Tribunal condenó al procesado a la pena  principal  de un año de prisión y a la accesoria de separación absoluta de la  Fuerza  Pública,  por  hallarlo  responsable  de  la  comisión  del  delito de  privación  ilegal  de  la  libertad;   le  concedió  el  subrogado  de la  suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

HECHOS  

El  12 de abril de 2001, a eso de las veinte  horas,  junto  a  la iglesia San José de la ciudad de Popayán, fue retenido el  señor  Julián  Andrés Sastoque Carvajal, vendedor ambulante de tintos, por el  TE   GUSTAVO   ADOLFO   SALAZAR   CABRERA,  quien  era  el  comandante  de  un  grupo de policías auxiliares  bachilleres.   

El  retenido fue conducido a la Estación de  Policía  y  golpeado  por  el oficial;  permaneció privado de la libertad  hasta la una de la mañana del siguiente día.   

El  reconocimiento médico legal arrojó una  incapacidad de veinte (20) días sin secuelas.   

SINOPSIS PROCESAL  

La resolución de acusación se profirió el  14  de  julio  de  2005,  por  los  delitos  de privación ilegal de la libertad  prevista  en  el  artículo  272  del  Decreto 100 de 1980 y lesiones personales  (artículo  332  ib.),  conducta última que fuera objeto de conciliación entre  las partes.   

El  6  de  febrero  de  2006 la Fiscalía de  segunda instancia confirmó la acusación.   

El  juzgado  de  primera  instancia  de  la  Inspección  General  de la Policía Nacional profirió sentencia absolutoria el  8 de agosto de 2007.   

La  Fiscalía  Penal  Militar  impugnó  la  sentencia  y  el Tribunal Superior Militar la revocó y profirió condena por el  delito  de  privación  ilegal  de  la  libertad.  (Folios 671 – 687 / ).   

La   defensora  pública  del  sentenciado  interpuso   el   recurso   extraordinario  de  casación  excepcional,  que  fue  parcialmente  admitido,  según  auto  del  15  de julio del año inmediatamente  anterior   (folios   5   –  12).   

El Ministerio Público rindió su concepto el  pasado     11     de    noviembre    de    2009    (folios    18    – 29).   

DEMANDA  

Fueron admitidos para estudio tanto el cargo  principal como el primero subsidiario:   

Primer cargo (Principal).  Violación de  las   garantías   de  la  legalidad  y  la  favorabilidad.   (artículos  29  de  la  Constitución, 15 del Pacto Internacional de  Derechos   Civiles   y   Políticos,   9   del  Pacto  de  San  José  de  Costa  Rica);   ib.  Cargo  segundo (subsidiario).   Violación  directa,  exclusión  evidente  del  artículo  174 de la ley 599 de  2000;   principio de favorabilidad.   

Como el libelista propone idéntica crítica,  la Sala resumirá de manera conjunta los reproches:   

La  sentencia  condenatoria  desconoció las  garantías  y  derechos fundamentales consagrados en los principios de legalidad  y   aplicación   de   la   ley   más  favorable  en  materia  penal.   En  efecto:   

El Tribunal condenó por el tipo previsto en  el  artículo  272 del Decreto 100 de 1980 (privación ilegal de la libertad), e  impuso  las  penas  de  un (1) año de prisión y la “accesoria” de pérdida  del empleo.   

Sin  embargo, no tuvo en cuenta el principio  de  favorabilidad,  al  excluir  el  artículo  174 de la Ley 599 de 2000 (nuevo  código  penal),  que  tiene  prevista,  en materia de la condena accesoria, una  sanción  mucho más favorable al procesado, en la medida que prevé una pena de  prisión  que  va  de 3 a 5 años, pero no tiene prevista la pérdida del empleo  como  pena  para  la conducta punible de privación ilegal de la libertad.   Repárese:   

“El servidor público que abusando de sus  funciones,  prive  a  otro  de su libertad, incurrirá en prisión de tres (3) a  cinco (5) años”.   

El  oficial GUSTAVO  ADOLFO  SALAZAR  CABRERA fue condenado por el Tribunal  Superior  Militar  a  un (1) año de prisión y como pena accesoria le impuso la  separación  absoluta  de la Fuerza Pública, sin considerar que la pérdida del  empleo  fue  retirada  del  ordenamiento  jurídico  por virtud de la ley 599 de  2000.   

De  manera pues que la ley posterior resulta  más  favorable, y en ese entendido, el juzgador debió aplicar el artículo 174  del  Código  Penal de 2000 que es la norma actualmente vigente, que no consagra  la  pena  de  pérdida  del  empleo  para  el  delito de privación ilegal de la  libertad.   

Solicitó  casar la sentencia y proferir una  decisión  en  la  que imponga al procesado la pena mínima de prisión prevista  en  el  artículo  272  del  Decreto  100 de 1980 (vigente para el momento de la  comisión   de  la  conducta),  y  abstenerse  de  retirarlo  del  servicio,  en  aplicación  retroactiva  de la norma sustantiva, posterior y favorable (Ley 599  de 2000).   

Lo  que se pretende, según el libelista, es  la  aplicación de lo favorable de la Ley 100 de 1980 (código anterior) y de lo  favorable  de  la  Ley  599  de  2000 que entró en vigencia poco después de la  comisión  del  delito,  en aras de reivindicar las garantías fundamentales del  procesado.   

EL MINISTERIO PÚBLICO  

Argumentó  el  Delegado que, de conformidad  con  los  principios  de  legalidad,  de  aplicación  preferente de la ley más  favorable  (artículo 6 de la ley 599 de 2000, artículo 6 de la ley 600 de 2000  y  artículo  6 de la ley 906 de 2004) y de retroactividad de la ley sustantiva,  posterior  y  favorable,  es  viable  combinar  las  leyes,  mediante la llamada  lex tertia, con el ánimo de  que      se      favorezca      al     procesado1.   

La  doctrina nacional acepta la combinación  de  leyes  con  el  mismo criterio de aplicar la favorabilidad en tratándose de  sucesión de leyes:   

“…bien  puede  suceder  que  una  ley  favorezca  al  sindicado  por  algunos  aspectos y lo desfavorezca por otros; v.  gr.,  en  la  nueva  ley  es  más  favorable  el  régimen de la pena principal  aplicable,   pero   en   la   antigua  es  más  benigno  el  de  las  sanciones  accesorias.   En  estos  casos,  entendemos que el juez, al aplicar de cada  ley  la disposición más favorable, no está mezclando indebidamente las leyes,  ni  creando  abusivamente  una tercera, sino reduciendo cada precepto al ámbito  que   le  corresponde”2.   

La  ley 599, que entró en vigencia el 25 de  julio  de  2001,  estableció  como única sanción para el delito de privación  ilegal  de  la libertad la pena de prisión de “tres (3) a cinco (5) años”,  y  no mantuvo la pérdida del empleo (artículo 174), que sí estaba prevista en  el artículo 272 del Código Penal de 1980.   

De  tal  comparación  emerge  diáfano  el  imperativo  de  aplicar  el  artículo  174  del  C.  P.  de  2000,  que  es  la  disposición  vigente a la fecha de la sentencia, y que no contempla la pérdida  de empleo, por ser la norma que más favorece al procesado.   

En materia de pena privativa de la libertad,  y  manteniendo  los criterios de dosificación tenidos en cuenta en la sentencia  objeto     de     impugnación     extraordinaria3  se  debe aplicar –por favorabilidad- el artículo 272 del  Código  de  1980,  que  era  la  disposición  vigente  para  el momento en que  cometió  la  conducta;   todo  ello  en aras de satisfacer el principio de  legalidad de la pena en su expresión más favorable.   

Pidió  casar  parcialmente  la  sentencia y  excluir  la  pena  de  pérdida  del  empleo,  para  mantener  sólo  la condena  privativa    de   la   libertad,   en   las   condiciones   señaladas   en   la  sentencia.   

CONSIDERACIONES  

Es  competente  la Corte Suprema de Justicia  para  resolver el recurso extraordinario de casación propuesto por el opugnador  contra  la  sentencia del Tribunal Superior Militar del 15 de noviembre de 2007,  de  conformidad  con  los  artículos  205,  206,  207  y  216  de la Ley 600 de  2000.   

Primer cargo (Principal).  Violación de  las   garantías   de  la  legalidad  y  la  favorabilidad.   (artículos  29  de  la  Constitución, 15 del Pacto Internacional de  Derechos   Civiles   y   Políticos,   9   del  Pacto  de  San  José  de  Costa  Rica);   ib.  Cargo  segundo (subsidiario).   Violación  directa,  exclusión  evidente  del  artículo  174 de la ley 599 de  2000;   principio de favorabilidad.   

Como  bien  lo  hizo  notar  el  Procurador  Delegado,  el  criterio  que  prohíja  la  jurisprudencia  pacífica de la Sala  consiste  en  sostener  que  es  viable  integrar una norma común (lex tertia),  cuando  se  tienen  disposiciones  sucesivas,  en  aras  de  la  aplicación del  principio de favorabilidad:   

Cuando   se   presentó  la  sucesión  de códigos penales Decreto 100 de 1980, Ley 599 de 2000,  la Sala hizo énfasis en ello:   

“…la  favorabilidad  es un problema que  ocupa  al  funcionario  judicial  en  el  momento de aplicar la ley, desde luego  siempre  de  cara  a una vigencia sucesiva de normas.  Es decir, como no es  un  problema  de  producción legislativa (legislador) sino de aplicación de la  ley  (funcionario  judicial),  debe atenderse al máximo al caso concreto o a la  práctica  y  un  poco menos al acervo teórico, con más veras si el propósito  legislativo  ha  sido el de que no se ponga cortapisa a la aplicación de la ley  benigna    o    favorable    así    definida   (“sin   excepción”,   dice   el  precepto).   

En  razón  de  la  amplitud que perfila el  legislador  en la aplicación de la ley permisiva, ha de entenderse por “ley” la  norma  o  precepto  que  por  regular jurídicamente un comportamiento, materia,  problema  o institución determinada, logra su propia individualización y tiene  su  particular  ámbito  de aplicación, sin importar en el concepto el grado de  relación  entre  ellas, porque éste se encuentra supeditado a la ontología de  aquéllas.   

Así  pues,  en  el  caso  de  las  penas  principales   concurrentes,   como  quiera  que  cada  una  de  ellas  tiene  su  regulación  general,  sus  propios fines y el respectivo ámbito de aplicación  que  depende  solamente  del  cumplimiento  de  la  condición  que significa el  supuesto  de  hecho,  en  hipótesis  (justificable sólo para determinar la ley  más  favorable)  sería factible conformar una norma con cada una de ellas y el  presupuesto  común…”4.   

El  fenómeno  conocido  con  el  nombre  de  conjugación,    conjunción   o   combinación   de  disposiciones,  igualmente llamado, tiene cabal cabida  en nuestro medio.   

Por tanto, frente a la sucesión de leyes en  el  tiempo  es  perfectamente posible tomar de una norma lo favorable y desechar  lo  odioso,  así  como  tomar  de la otra u otras lo benigno y dejar de lado lo  desfavorable5.   

Como la Sala encuentra legítima       la      aspiración      del  demandante,   en   virtud   del   cargo   propuesto  CASARÁ     la     sentencia     y    EXCLUIRÁ   la   pena  de  pérdida   del   empleo   como  condena  principal     (que    no    accesoria)    consagrada    en    el    artículo  272  del  Decreto  100 de 1980, por ser una decisión desfavorable.   

En las condiciones específicas, ciertamente  el  juzgador  debió  aplicar  la  pena  de  prisión  prevista   en  el  tipo  vigente  al  momento  de  la  ejecución  de  la conducta (artículo el artículo 272  del  Decreto  100  de  1980);   y  por  la vigencia del tipo que reguló la  conducta  en  la  ley  599  de  2000  (vigente  desde  el  25 de julio de 2001),  aplicable  por favorabilidad al momento de proferir el fallo, debió advertir la  exclusión  de  la  pena  de pérdida del empleo (artículo 174 de la Ley 599 de  2000).   

Ello  en  consideración  a  que  una y otra  normatividad  se  refieren  a  un  comportamiento  que  atenta  contra  el  bien  jurídico  de  la Libertad individual y otras garantías, es decir, se trata del  mismo tipo penal.   

El cargo prospera.  

En   mérito  de  lo  dicho  la    Corte   Suprema   de   Justicia,   en   Sala   de   Casación  Penal,   administrando  Justicia  en  nombre  de  la  República  y  por autoridad de la Ley,   

         RESUELVE   

1)   CASAR    la    sentencia  del  15 de noviembre de 2007  proferida  por  el  Tribunal  Superior  Militar.   

2)  CONDENAR  a    GUSTAVO   ADOLFO   SALAZAR   CABRERA  a  la pena de un (1) año de prisión, por encontrarlo responsable  del   delito   de   privación   ilegal   de   la  libertad;   EXCLUIR  de la sentencia la pena principal  de pérdida del empleo.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                           SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

       ALFREDO     GÓMEZ  QUINTERO                           AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE   LUIS  QUINTERO  MILANÉS                         YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                             JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

Teresa Ruiz Núñez  

Secretaria  

    

1CORTE  SUPREMA   DE  JUSTICIA,  Sentencia  del  16  de  febrero  de  2005,  Rad.  núm.  23006;   en  el  mismo sentido, sentencia del 3 de septiembre de 2001, rad.  núm.  16.837;   auto  del  5  de  junio  de 2003, rad. núm. 19.140;   sentencia del 6 de octubre de 2004, rad. núm. 19.445.   

2 Juan  Fernández  Carrasquilla,  Derecho  Penal  Fundamental. TEMIS, 1982, Pág. 102 y  103.   

3El  Tribunal  impuso  un  la  pena mínima (un año de prisión), de conformidad con  los  criterios  contemplados  en  el  artículo  65  del  Código Penal Militar,  teniendo  en  cuenta  que  no  concurren  circunstancias de agravación y sí de  atenuación  punitiva, como la buena conducta anterior del procesado debidamente  certificada y la carencia de antecedentes.   

4CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  sentencia  del  03  de  septiembre  de  2001, rad. núm.  16837.   

5CORTE  SUPREMA   DE  JUSTICIA,  sentencia  del  06  de  octubre  de  2004,  rad.  núm.  19445.     

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