29654(10-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No. 29654  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado acta N° 185.  

Bogotá, D. C., diez (10) de julio de dos mil  ocho (2008).   

VISTOS  

Procede  la  Sala  a  examinar  la  demanda  presentada  por el defensor de JHON JAIRO BEDOYA MUÑOZ  para   determinar  si  satisface  los  requisitos  de  fundamentación   necesarios   para  su  admisión.  Mediante  dicho  libelo  el  mencionado  profesional  del  derecho  sustenta  el  recurso  de  casación  que  interpuso  contra la sentencia del 11 de diciembre de 2007, a través de la cual  el  Tribunal  Superior de Medellín, al revocar la absolución pronunciada el 14  de  junio anterior por el Juzgado Décimo Penal del Circuito de la misma ciudad,  condenó  al  procesado  a  la  pena  principal  de 664 meses de prisión y a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  término  de  20 años, como coautor del delito de homicidio  agravado cometido en concurso homogéneo.   

HECHOS  

          Los  condensó  el  Tribunal  en  el fallo impugnado de la siguiente  manera:   

          “Los  hechos  objeto  de  este  proceso  ocurrieron  el  domingo  26  de  noviembre  de 2006, entre las 8:20 y 8:40 de la  noche,  en el sector comprendido entre la calle 97 con la carrera 75 de la parte  alta  del  Barrio  Castilla  de  esta  ciudad, cuando los jóvenes Jairo Andrés  Ayala  Valencia  (apodado  Parolo) y Jhonatan Alberto Posada Piedrahita (apodado  Fabiolo),  quienes  se  desplazaban en sendas motocicletas, al efectuar el cruce  de  la  intersección  vial,  fueron  interceptados  por  un  grupo  de  sujetos  provistos  de armas de fuego, las cuales accionaron repetidas veces en contra de  sus  humanidades,  lo  que  les  produjo la muerte de inmediato. Como autores de  esos  hechos fueron señalados Walter Andrés Acevedo Misas, a. Salserín y Jhon  Jairo  Bedoya  Muñoz,  a.  Totó,  en  compañía  de  por  lo  menos otros dos  jóvenes, al parecer menores de edad”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. En audiencia preliminar realizada el 11 de  diciembre  de 2006 por el Juzgado Sexto Penal Municipal con funciones de control  de  garantías  de  Medellín,  se  accedió  a  la solicitud de la fiscalía de  librar  orden  de  captura  contra  JHON  JAIRO BEDOYA  MUÑOZ.    

2. Materializada la orden de aprehensión, el  23  de  los  mencionados  mes  y  año  el  Juzgado  Tercero Penal Municipal con  funciones  de  control  de  garantías  también de Medellín celebró audiencia  preliminar,  en  cuyo  desarrollo legalizó el procedimiento de captura e impuso  medida    de    aseguramiento    de   detención   preventiva   a   BEDOYA  MUÑOZ  por el delito de homicidio  agravado,  previa la formulación de imputación efectuada por ese mismo punible  por parte de la fiscalía.   

3.  El  22 de enero de 2007 la Fiscalía 216  Seccional  presentó  escrito  de acusación, con fundamento en el cual el 23 de  marzo  siguiente  el  Juez Décimo Penal del Circuito de Medellín llevó a cabo  la  respectiva  audiencia  de  sustentación,  habiendo atribuido a JHON  JAIRO  BEDOYA  MUÑOZ  el punible de  homicidio  agravado  en  concurso  homogéneo  y  en  calidad de coautor, con la  presencia  de las circunstancias de mayor punibilidad previstas en los numerales  2  (ejecutar la conducta por motivo fútil)    y    10    (por   tratarse   de  coparticipación   criminal)  del  artículo  58  del  Código Penal.   

4.  Realizada  la audiencia preparatoria, el  juez  de  la causa instaló el 18 de mayo de 2007 el juicio oral, concluyéndolo  el  29  siguiente  con el anuncio del sentido del fallo, indicando que sería de  carácter absolutorio.   

5.  El  fallo,  en  el sentido anunciado, lo  profirió  el  14  de  junio  del citado año y contra esa decisión se alzó en  apelación  la  fiscalía  acusadora,  por  cuya  vía  el  Tribunal Superior de  Medellín  revocó  la  absolución  y,  en  su  lugar,  condenó a BEDOYA  MUÑOZ  por  homicidio agravado en  concurso  homogéneo,  habiendo encontrado probada solamente la circunstancia de  mayor punibilidad relacionada con la coparticipación criminal.   

6. Oportunamente, el defensor del sentenciado  interpuso  y  sustentó  el  recurso  extraordinario  de casación, cuya demanda  examina  la  Sala  desde  el  punto  de  vista de sus presupuestos lógicos y de  adecuada fundamentación.   

LA  DEMANDA   

          Al  amparo  de la causal primera de casación prevista en la Ley 906  de  2004,  la  defensa  formula  un solo cargo contra la sentencia del Tribunal.  Sostiene  al  respecto  que  esa  corporación  violó  en  forma directa la ley  sustancial,  por  aplicación  indebida  del  numeral  10  del  artículo 58 del  Código  Penal,  lo  cual  lo  llevó  a  inaplicar  la primera parte del inciso  segundo   del   artículo   61   ibídem,   conforme   al  cual  “el  sentenciador  sólo  podrá  moverse  dentro  del cuarto mínimo  cuando   no   existan   atenuantes   ni   agravantes   o  concurran  únicamente  circunstancias de atenuación punitiva”.   

          Para  sustentar el cargo, partió de señalar que, de acuerdo con el  alcance       doctrinal       dado       al       término       “circunstancia”,   una   cosa   es   la  estructura  misma del supuesto de hecho de la norma penal y otra muy distinta la  circunstancia.  En  ese  sentido  consideró  que  aplicar  la  causal  de mayor  punibilidad  de la coparticipación, como lo hizo el ad  quem,  a  pesar  de  haberse  condenado  al  acusado a  título  de  coautor  impropio,  es olvidar que ser coautor impropio y actuar en  coparticipación son una misma cosa.   

          Para  el  actor,  el  proceder  del  fallador  constituye  una doble  desvaloración,   pues   con   base   en   una  misma  situación,  esto  es  la  coparticipación,  terminó  penalizando  dos veces al sentenciado, en cuanto la  tomó,  de una parte, para fundar la responsabilidad y, de la otra, para agravar  la   sanción,   quebrantando  de  esa  manera  el  principio  del  non  bis in ídem así como el principio de  legalidad,    este    último   porque   “con   una  interpretación  de  esa  índole  al  coautor de un delito se le cerrarían las  puertas  para  imponerle  la  sanción  mínima prevista en la ley, pues siempre  concurriría  la  coparticipación  criminal  como  circunstancia  de incremento  punitivo…”.   

          Estimó  trascendente  el  yerro,  pues  con  la  aplicación  de la  circunstancia  de  mayor  punibilidad  en alusión el Tribunal fijó la sanción  dentro  del  cuarto  máximo  cuando  lo  que  correspondía  era ubicarse en el  segmento  mínimo  por  la  no  concurrencia  de circunstancias de la mencionada  naturaleza.  Por  consiguiente, solicitó casar la sentencia y proferir el fallo  de  reemplazo  con  marginación  de la coparticipación criminal como causal de  mayor punibilidad.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

Como lo tiene ampliamente precisado la Sala,  en  la  sistemática procesal penal regulada en la Ley 906 de 2004 el recurso de  casación  encuentra fundamento sólo en la medida en que con ese extraordinario  medio  de  impugnación  se  busque  el  cumplimiento  de  alguno  de  los fines  previstos  en su artículo 180, esto es, la efectividad del derecho material, el  restablecimiento  de las garantías de los intervinientes, la reparación de los  agravios inferidos a éstos y la unificación de la jurisprudencia.   

Por   ello,  aparte  de  los  presupuestos  tradicionales  relacionados  con  el interés para recurrir y la elaboración de  la  demanda  de  manera  lógica y comprensible, es deber del actor acreditar la  necesidad  del  fallo  en orden a cumplir alguna de las finalidades referidas en  precedencia.  Así  se  desprende  de  lo establecido tanto en el artículo 183,  como  en  el  inciso  segundo  del  artículo 184 del estatuto procesal en cita.   

De  conformidad  con  la  primera  de  esas  disposiciones,  la demanda de casación debe señalar  de  manera precisa y concisa las causales invocadas y sus fundamentos. Y, acorde  con  la  segunda  norma  citada, no se seleccionará el  libelo  si el demandante carece de interés, prescinde de señalar la causal, no  desarrolla  los  cargos  de  sustentación  o  cuando de su contexto se advierte  fundadamente   que  no  se  precisa  del  fallo  para  cumplir  algunas  de  las  finalidades del recurso.   

Lo  anterior,  desde luego, sin perjuicio de  que  la  Corte  supere  los  defectos de la demanda para decidir de fondo, si se  presenta  alguna  de las situaciones referidas en el inciso cuarto del precitado  artículo 184.   

En el caso que ocupa la atención de la Sala,  se  observa  que  el  casacionista  si  bien  ostenta  interés  para recurrir y  mencionó,  además,  la causal sobre la cual apoya el único cargo que formuló  contra  la  sentencia  de  segundo  grado,  no cumplió las demás exigencias de  motivación referidas en precedencia.   

En efecto, el único motivo de inconformidad  lo  dirige  el  actor  contra  la decisión del ad quem  de  aplicar  la  circunstancia  de  mayor  punibilidad  prevista  en el numeral 10 del artículo 58 del Código Penal, atinente a actuar  en  coparticipación  criminal,  para  lo  cual  invoca  la  causal  primera  de  casación  contemplada en el artículo 181 de la Ley 906 de 2004, sin desconocer  los  hechos que el Tribunal dio por demostrados ni controvertir las conclusiones  probatorias  postuladas  por esa corporación, condiciones que la jurisprudencia  de  la  Sala  ha  establecido  cuando se acude a la violación directa de la ley  sustancial.   

A  pesar  de  lo  anterior, el impugnante no  explicó  cuál o cuáles fines pretende alcanzar con el recurso, de modo que no  desarrolló  adecuadamente  los  cargos  de  sustentación.  En  este sentido se  observa  que el censor omitió por completo contrastar el criterio jurídico que  expuso  para  sustentar  el  cargo  con la pacífica jurisprudencia de la Corte,  sostenida  incluso  desde  la  vigencia  del  estatuto  penal  anterior, en cuya  codificación   se   erigió  como  causal  de  agravación  punitiva  genérica  “obrar   con   complicad   de   otro”1. Tal posición  jurisprudencial,  acorde  con  la  cual resulta dable formular un mayor reproche  punitivo  al  coautor  que  actúa  en  coparticipación  criminal, sin que ello  constituya  violación  al  principio  del  non bis in  ídem,  fue  reiterada  en sentencia del 27 de mayo de  2004, donde señaló:   

“No  se  viola principio constitucional o  legal  alguno  con  el  hecho  de  admitir  la mentada  concurrencia  de  circunstancias -tal como con tino lo anota el Procurador- pues  (i)    el    non    bis    in   idem   supervive,  dado  que una y otra condición si bien tienen origen en  un  mismo  presupuesto  fáctico  (la  intervención  de  varias  personas en un  delito),  de esa situación se predican diversas consecuencias jurídicas: ellas  obedecen  a  distinta filosofía; comportan disímiles alcances; además, a esos  sujetos  se les imputan diferentes grados de responsabilidad. (ii) tampoco sufre  mengua  la  igualdad, pues -a  no  dudarlo-  distinta  prédica  cabe  entre el sujeto agente que actúa solo y  aquel  que para cometer la conducta punible cuenta con la participación de otro  u  otros.  Ambos  casos  -frente  a  la  desigualdad-  deben  estar  sometidos a  tratamientos  desiguales.  (iii)  asimismo,  la   proporcionalidad  sale  indemne  por  cuanto  -como se  apunta  en  el  concepto- “la incidencia de la circunstancia de agravación en  la  individualización  de  la  pena  será para todos los que intervienen en la  realización  de la conducta punible, por manera que la diferencia entre autor y  partícipe  se  conserva  plenamente  y se traduce en la cantidad de pena que se  debe imponer”.   

De  otra  parte,  y para seguir ahondando en  respuestas  a  la demanda, dígase definitivamente que sí resulta cierto que un  cómplice  no  puede  hacerse merecedor a la pena mínima, dado que en todo caso  hará  presencia  la  tantas veces reseñada circunstancia de mayor punibilidad.  De  ello  se  duele el casacionista, pero igual, adviértese cómo tampoco a ese  reconocimiento  punitivo menor podrá aspirar el autor con quien aquél ejecutó  la  conducta,  como igualmente impedidos estarán para  ese  propósito un coautor, un determinador o el interviniente del artículo 30,  pues  unos  y  otros  al  concurrir  con  su intervención con el autor material  estarán     integrando     el     ‘obrar        en        coparticipación        criminal’  que  estructura la circunstancia de  mayor  punibilidad, la que -a su vez- lleva al sentenciador a extractar la pena,  si  no  del  cuarto  máximo,  en  cuanto  menos  sí  de los medios.  Si  ello  ocurre  en  las hipótesis señaladas no tiene por qué  suscitar  alarma  que  igual predicamento surja de otras situaciones, como la de  quien  delinque  estando  privado  de  libertad (art. 58-13 C.P.), o la de quien  comete  el  delito  en  el  exterior  (idem),  o la de quien ejecuta la conducta  utilizando  veneno  (art.  58-15  ibidem)”-subraya la  Sala  en  esta oportunidad-2.   

          En  tales condiciones, se insiste: el censor se abstuvo de referirse  al  criterio  de  la  Sala  en  aras de rebatirlo con argumentos que permitieran  evidenciar  su  falta  de  solidez  jurídica y la necesidad de sentar una nueva  postura  al respecto, dejando el reproche huérfano de la explicación inherente  a  los  fines de la casación y, en particular, al propósito de unificación de  la  jurisprudencia,  constitutivo  de uno de los cometidos de ese extraordinario  medio de impugnación.   

Las   falencias   puestas   de   presente  conducen  a  inadmitir  la  demanda  instaurada  por  el  defensor de JHON  JAIRO  BEDOYA  MUÑOZ,  sin  que se advierta la vulneración de  garantías  fundamentales  en  los temas contemplados en el libelo, que impongan  superar los desaciertos técnicos para decidir de fondo.   

   

No  obstante,  la  Corte  observa  que  el  sentenciador  pudo  vulnerar  el principio de legalidad cuando dosificó la pena  privativa  de  la  libertad,  pues  desbordó  el  límite  máximo  de 50 años  contemplado  en  el  artículo  2º  de  la  Ley  890 de 2004, modificatorio del  artículo 37 del Código Penal.   

Por  tanto,  se  ordenará que una vez cobre  ejecutoria  la  presente  decisión  y  se resuelva, en caso de interponerse, lo  relacionado  con  el  mecanismo de insistencia, vuelva el proceso al Despacho de  la   Magistrada   ponente   para   de   oficio   proferir,  en  su  momento,  el  pronunciamiento de rigor.   

          Cuestión final.   

Habida  cuenta  que  contra  la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa  procede  el  mecanismo  de  insistencia de conformidad con lo establecido en el artículo 184  de  la  Ley  906 de 2004, impera precisar que, como dicha legislación no regula  el  trámite  a  seguir  para  que se aplique el referido instituto procesal, la  Sala    ha   definido   las   reglas   que   habrán   de   seguirse   para   su  aplicación3, como sigue:   

          i)        La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede  ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de  la  providencia  por  cuyo  medio la Sala decida inadmitir la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo término por  alguno  de  los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación Penal  –  siempre que el recurso  de   casación   no   hubiera   sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial  –, el Magistrado disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en  los  debates  o  suscrito  la  providencia inadmisioria.   

          ii)                       La  solicitud de insistencia puede elevarse ante  el  Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal, ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a  la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

          iii)                      Es potestativo del Magistrado disidente, del que  no  intervino  en  los debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien  se  formula  la  insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la  Sala  o  no  presentarlo  para su revisión, evento último en que informará de  ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

          iv)                       El  auto  a  través  del  cual  se  inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          1.  INADMITIR la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  JHON JAIRO BEDOYA MUÑOZ.   

         De    conformidad    con    lo   dispuesto   en   el   inciso     segundo    del    artículo  184  de  la  Ley  906  de   2004  y,  en  los  términos  referidos  en  el  acápite   final   de   esta  determinación,  contra  la    misma    procede  la insistencia.   

2.  Ejecutoriada  la  presente  decisión  y  resuelto,  en  caso  de  interponerse,  el  recurso de insistencia, volverá  el  proceso  al  Despacho  de la  Magistrada  ponente, a fin de que la Sala provea de manera oficiosa acerca de la  posible  vulneración de garantías fundamentales, conforme lo expresado en esta  providencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                AUGUSTO   J.  IBÁÑEZ GUZMÁN                      

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                               YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                       

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                             JAVIER      ZAPATA  ORTÍZ   

            TERESA RUIZ NÚÑEZ   

             Secretaria   

    

1 Art.  66, numeral 10 del Decreto Ley 100 de 1980.   

2  Radicación 20642.   

3 Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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