29654(02-09-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

Proceso No 29654  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado acta N° 248.  

Bogotá, D. C., dos (2) de septiembre de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

          Como  se  contempló  en el auto del 10 de julio de 2008, en el cual  se   inadmitió   la   demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  JHON  JAIRO  BEDOYA  MUÑOZ  contra  la  sentencia  del  11 de diciembre de 2007 mediante la cual el Tribunal  Superior  de  Medellín,  al  revocar  la absolución pronunciada por el Juzgado  Décimo  Penal  del  Circuito  de la misma sede, condenó al procesado a la pena  principal  de  664 meses de prisión y a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  término de 20 años,  procede  la  Sala, de oficio, a examinar la posible vulneración de la garantía  fundamental    de   la   legalidad   por   parte   del   fallador   de   segundo  grado.   

HECHOS  

Se   vienen  resumiendo  de  la  siguiente  manera:   

“Los  hechos  objeto  de este proceso ocurrieron el domingo 26 de noviembre de 2006, entre las  8:20  y  8:40  de  la  noche,  en el sector comprendido entre la calle 97 con la  carrera  75  de  la  parte  alta  del Barrio Castilla de esta ciudad, cuando los  jóvenes  Jairo  Andrés  Ayala  Valencia  (apodado  Parolo)  y Jhonatan Alberto  Posada   Piedrahita   (apodado   Fabiolo),  quienes  se  desplazaban  en  sendas  motocicletas,   al   efectuar   el   cruce  de  la  intersección  vial,  fueron  interceptados  por  un  grupo de sujetos provistos de armas de fuego, las cuales  accionaron  repetidas  veces en contra de sus humanidades, lo que les produjo la  muerte  de  inmediato.  Como  autores  de  esos hechos fueron señalados Wálter  Andrés  Acevedo  Misas,  a.  Salserín y Jhon Jairo Bedoya Muñoz, a. Totó, en  compañía   de  por  lo  menos  otros  dos  jóvenes,  al  parecer  menores  de  edad”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. En audiencia preliminar realizada el 11 de  diciembre  de 2006 por el Juzgado Sexto Penal Municipal con funciones de control  de  garantías  de  Medellín,  se  accedió  a  la solicitud de la fiscalía de  librar  orden  de  captura  contra  JHON JAIRO BEDOYA  MUÑOZ.    

2. Materializada la orden de aprehensión, el  23  de  los  mencionados  mes  y  año  el  Juzgado  Tercero Penal Municipal con  funciones  de  control  de  garantías  también de Medellín celebró audiencia  preliminar,  en  cuyo  desarrollo legalizó el procedimiento de captura e impuso  medida    de    aseguramiento    de   detención   preventiva   a   BEDOYA  MUÑOZ  por el delito de homicidio  agravado,  previa la formulación de imputación efectuada por ese mismo punible  por parte de la fiscalía.   

3.  El  22 de enero de 2007 la Fiscalía 216  Seccional  presentó  escrito  de acusación, con fundamento en el cual el 23 de  marzo  siguiente  el  Juez Décimo Penal del Circuito de Medellín llevó a cabo  la  respectiva  audiencia  de  sustentación,  habiendo atribuido a JHON  JAIRO  BEDOYA  MUÑOZ el punible de  homicidio  agravado  en  concurso  homogéneo  y  en  calidad de coautor, con la  presencia  de las circunstancias de mayor punibilidad previstas en los numerales  2  (ejecutar la conducta por motivo fútil)    y   10    (por   tratarse   de  coparticipación   criminal)  del  artículo  58  del  Código Penal.   

4.  Realizada  la audiencia preparatoria, el  juez  de  la causa instaló el 18 de mayo de 2007 el juicio oral, concluyéndolo  el  29  siguiente  con el anuncio del sentido del fallo, indicando que sería de  carácter absolutorio.   

5.  El  fallo,  en  el sentido anunciado, lo  profirió  el  14  de  junio  del citado año y contra esa decisión se alzó en  apelación  la  fiscalía  acusadora,  por  cuya  vía  el  Tribunal Superior de  Medellín  revocó  la  absolución  y,  en  su  lugar,  condenó a BEDOYA  MUÑOZ  por homicidio agravado en  concurso  homogéneo,  habiendo encontrado probada solamente la circunstancia de  mayor punibilidad relacionada con la coparticipación criminal.   

6. Oportunamente, el defensor del sentenciado  interpuso  y  sustentó  el  recurso  extraordinario de casación. La demanda la  inadmitió  la  Sala  en  auto  del  10  de  julio  de  2008  por no cumplir los  presupuestos  de  adecuada  y lógica fundamentación. No obstante, en esa misma  decisión  la  Corporación  dispuso  que  una  vez  se  surta  el  trámite  de  insistencia  retornara  el  proceso  al  Despacho de la Magistrada sustanciadora  para examinar la posible violación del principio de legalidad.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

         

Una   de  las  grandes  conquistas  de  la  humanidad,  alcanzada  con ocasión de la revolución francesa e inspirada en el  pensamiento  de  CESARE  BECCARÍA,  lo  fue  el reconocimiento del principio de  legalidad.  Al  amparo  de ese postulado, todos los servidores del Estado están  sujetos a los dictados de la ley.   

En  el  ámbito  punitivo  dicho  apotegma  implica,  de  una  parte,  que  será la ley únicamente la encargada de definir  qué  conductas  constituyen  delitos  y  cuáles son las sanciones establecidas  para  quienes los cometan. Y, de la otra, que los jueces sólo podrán adelantar  juzgamientos  e  imponer  penas  por los delitos y por las sanciones previamente  definidos por el legislador.   

En ese sentido el  principio   de   legalidad  opera  en  una    doble  vertiente.    En    primer    lugar,   como    límite    al   ejercicio   del  poder  punitivo  del  Estado,  en la medida en que le  impone   definir   previamente   qué  acciones  son  constitutivas    de    delitos    y    cuál    la   sanción   a   aplicar   por  su  realización.  Y,  en  segundo   término,   como  garantía  para   el   procesado   y   la  comunidad  por    la   certidumbre  de    saberse de antemano que sólo será objeto de  sanción  penal  la  conducta  erigida  en delito por  la  ley  y que únicamente  se  impondrá la pena dentro  de   los   límites   cuantitativos  y  cualitativos  establecidos  por       la      misma.   

En  el  caso  materia de estudio, observa la  Sala  que  el  Tribunal  Superior  de  Medellín,  cuando  efectuó  la labor de  tasación  punitiva,  aplicó  una sanción superior a la establecida en la ley.   

En  efecto,  el ad  quem  condenó  a JHON JAIRO  BEDOYA   MUÑOZ  como  autor  de  un  doble  homicidio  agravado  cometido  el  26 de noviembre de 2006 cuando ya estaba rigiendo la Ley  890  de  2004.  En esas circunstancias, se hacía acreedor al aumento general de  penas  allí  establecido, luego los extremos punitivos previstos en el original  artículo  104  del  Código  Penal, que van de veinticinco (25) a cuarenta (40)  años, debían ser incrementados de una tercera parte a la mitad.   

Así  procedió el Tribunal. Sin embargo, al  efectuar  el  incremento correspondiente a la mitad, aplicable por mandato de la  propia  Ley  890  de 2004 al máximo punitivo, determinó 720 meses, es decir 60  años,  desconociendo de esa manera el límite máximo establecido en el numeral  1º  del  artículo 37 del estatuto punitivo, modificado por el artículo 2º de  la precitada disposición legal (la 890).   

Dicho límite está determinado en cincuenta  (50)  años.  Es  cierto  que la norma en mención establece como excepción los  casos  en  los  cuales  se  presenta  concurso  de hechos punibles, pues en esos  eventos,  de  conformidad  con lo establecido en el inciso segundo del artículo  31  del  Código  Penal,  modificado por el artículo 1º de la Ley 890, la pena  pondrá extenderse hasta sesenta (60) años.   

Empero  y  en  ello  radicó  el  yerro  del  ad  quem,  es  claro que el  límite  de  cincuenta  (50) años debe respetarse durante la labor de tasación  de  la  pena  aplicable  para  el  delito base, esto es, la correspondiente a la  infracción  que contiene la sanción más grave, pues la posibilidad de imponer  una  pena  superior  surge  cuando  se  efectúa  el  incremento  por razón del  concurso,   en   cuyo   caso   la   sanción   puede   ir   hasta  sesenta  (60)  años.   

Tal  es  la  comprensión  que  emerge de la  interpretación  armónica de los artículos 31 y 37 del Código Penal, pues si,  de  acuerdo  con la segunda de esas disposiciones, en caso de concurso de hechos  punibles    es   necesario   que   el   juzgador   realice   por   separado   la  individualización  de  la  pena  correspondiente  a  cada  una de las conductas  ilícitas  concursantes, para luego seleccionar la pena más alta y, a partir de  ella,  efectuar  un  incremento  de  hasta  otro  tanto, es porque en ese primer  procedimiento  dosimétrico será obligatorio para el fallador acatar el límite  máximo  de  cincuenta  (50)  años  que,  conforme al artículo 37 en mención,  opera para cada tipo penal.   

La  necesidad  de  efectuar  por separado la  tasación  punitiva en caso de concurso constituye criterio de la Sala, conforme  se observa en la siguiente cita jurisprudencial:   

“La punibilidad en el concurso de delitos  (artículo  26 ídem) parte de la pena para el delito base que no es otro que el  más  grave  desde  el  punto  de  vista de la sanción, aspecto éste que no se  establece  examinando  simplemente  el  factor cuantitativo y cualitativo de los  extremos  punitivos  mínimo y máximo previstos en abstracto en los respectivos  tipos  penales,  sino  mediante  la  individualización concreta de la que ha de  aplicarse  en cada uno de los delitos en concurso, por el procedimiento referido  en  los párrafos anteriores. Las penas para las conductas punibles concurrentes  se  confrontan  para optarse por la de mayor intensidad. Es con relación a esta  pena  considerada  como  la  más  grave,  sobre  la  que  opera  el  incremento  ‘hasta    en    otro  tanto’ autorizado por el  artículo   26  del  Código  Penal,  con  las  limitantes  que  en  seguida  se  señalarán1   

.  

Siendo    entonces    lo   correcto  fijar  los  extremos punitivos  entre   cuatrocientos   (400)   y   seiscientos   (600)  meses  para  el  delito  base,  resulta  vulnerado  el  principio de legalidad  cuando    el   ad   quem  no    procedió   en   esos   términos.   A  su  restablecimiento,   por  tanto,    debe   acudir  la  Corte en desarrollo del  mandato  contenido  en  el artículo 180 de la Ley 906  de  2004,  en  cuanto esa norma estatuye como  uno de los fines de la casación, precisamente, el respeto de  las garantías de los intervinientes.   

Esa  corrección  impone  efectuar una nueva  tasación punitiva, a lo cual procede la Sala.   

El  Tribunal,  a  partir  de  las  fronteras  punitivas  que  fijó,  se  ubicó  en  el  cuarto  máximo  por  concurrir  una  circunstancia  de  mayor  punibilidad.  Siguiendo  ese criterio dosimétrico, la  Sala  también  se  sitúa en dicho segmento, el cual corresponde a los límites  que  van  de  quinientos  cincuenta  (550) a seiscientos (600) meses. Como, a su  vez,   el  fallador  de  segundo  grado  seleccionó  el  mínimo  legal,  igual  procederá  la  Corte,  para  determinar  en quinientos cincuenta (550) meses la  pena correspondiente al delito base.   

Por  razón  del  concurso  el  ad  quem  hizo un incremento de 24 meses.  Ese  monto  corresponde  al  3.75% respecto de la pena deducida por el Tribunal,  porcentaje  que,  para respetar los criterios seguidos por éste y no desconocer  el  principio de la no reformatio in pejus,  habrá de aplicarse a los quinientos cincuenta (550) meses arriba  mencionados,  de modo que, en cuanto ese porcentaje equivale a veinte (20) meses  y  dieciocho  (18)  días,  la  pena a imponer ahora será de quinientos setenta  (570)   meses   y   dieciocho   días  o,  lo  que  es  lo  mismo,  cuarenta  y  siete  (47)  años,  seis  (6)  meses  y dieciocho (18)  días.    

En  consecuencia, de oficio la Corte casará  parcialmente  la  sentencia  de segundo grado, para fijar la pena de prisión en  la cantidad última referida.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN  PENAL,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE   

          De     oficio,    CASAR    parcialmente   la   sentencia  de  segunda  instancia,  para  fijar  en  cuarenta  y  siete (47)  años,   seis   (6)   meses  y  dieciocho  (18)  días  la    pena  principal  allí  impuesta  a JHON JAIRO  BEDOYA MUÑOZ.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS                AUGUSTO   J.  IBÁÑEZ GUZMÁN                      

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                                           YESID RAMÍREZ  BASTIDAS                       

Comisión de servicio  

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                             JAVIER      ZAPATA  ORTÍZ   

Comisión de servicio  

            TERESA RUIZ NÚÑEZ   

             Secretaria   

    

1  Sentencia  del  15 de mayo de 2003, radicación 15868.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *