29547(28-05-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  29547   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

DR. ALFREDO GOMEZ QUINTERO  

Aprobado Acta No. 133  

Bogotá D.C., veintiocho (28) de mayo de dos  mil ocho (2008)   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  sobre el recurso de  apelación  presentado  por  FERNANDO  BAHAMÓN  CESPEDES,  contra  la decisión  adoptada  por la Sala Penal del Tribunal Superior de Neiva el 4  de febrero  de  2008,  donde  se  negó  la  solicitud de cesación de procedimiento por él  formulada,  quien  ha  sido  acusado  como  posible  autor  de  los  delitos  de  extorsión  en  el grado de tentativa, agravado por la circunstancia prevista en  el  numeral  3º  del  artículo  245  del  Código  Penal  y  el de falsedad en  documento público.   

HECHOS     Y  ANTECEDENTES   

1.  La Fiscalía Primera Especializada de la  ciudad  de  Neiva,  por resolución del 26 de mayo de 2004, decretó la apertura  formal  de  instrucción en actuación adelantada en contra de FERNANDO BAHAMÓN  CESPEDES,  como  presunto  autor  del  delito  de extorsión, habiendo formulado  precedentemente la respectiva denuncia PAOLA ANDREA ROJAS OVIEDO.   

2.  En esencia, la denuncia vertida por  PAOLA  ANDREA  ROJAS  OVIEDO  refiere  que  FERNANDO  BAHAMÓN  CESPEDES habría  acusado  a  su  compañero  permanente,  César Augusto Artunduaga Oviedo de los  delitos  de  extorsión, secuestro y rebelión; razón esa por la que se hallaba  a  disposición  de  la  SIJIN  de  esa  ciudad.   Que,  de acuerdo con las  conversaciones  telefónicas  sostenidas con BAHAMÓN CESPEDES y a fin de que se  retractara  de  las  imputaciones  hechas  en contra de Artunduaga Oviedo debía  ella   entregarle   la   suma   de  $8.000.000.oo  anunciándole  igualmente  la  posibilidad   de   hacerle   daño   a   su   hijo   de   no   acceder   a   sus  pretensiones.   

3.  Habiéndose iniciado la indagación  preliminar  correspondiente  por  parte de la fiscalía referida, el Grupo GAULA  RURAL  HUILA,  con  fecha  25  de mayo de 2004 procedió a la realización de un  operativo  a  consecuencia  del cual se logró la aprehensión en flagrancia del  citado  FERNANDO BAHAMÓN CESPEDES, luego de recibir el paquete entregado por la  Señora  ROJAS  OVIEDO,  hallándose  asimismo  en  su  poder  un  carné  de la  Secretaría  de Salud del Huila que lo acreditaba como Supervisor del SISBEN, el  que  contenía  la  fotografía  del  anterior, pero el nombre de ALVARO PERDOMO  ROJAS     –    Doctor  -.   

4.     Previa   cláusula   de   la  investigación,  la  Fiscalía  Primera Especializada con fecha 23 de septiembre  de  2004,  profirió  Resolución  de  Acusación en contra de FERNANDO BAHAMÓN  CESPEDES  como  presunto autor y responsable de los delitos de extorsión, en el  grado  de  tentativa,  agravado por el numeral 3º del artículo 245 del Código  Penal  y  de  falsedad material en documento público1.   

5.  Luego  de  adelantada  la  diligencia de  audiencia  pública  y  cuando  el Juzgado Quinto Penal del Circuito de Neiva se  disponía  a  emitir  la  sentencia  de  primera  instancia, recibió, vía fax,  oficio  OF107-25190-GJP-0301  en  el que el Coordinador del Grupo Justicia y Paz  del  Ministerio  del  Interior y de Justicia solicitaba de ese despacho tramitar  los  beneficios  jurídicos  previstos en el artículo 24 de la Ley 782 de 2002,  prorrogada  y  modificada  por  la  Ley  1106  de 2006 (resolución inhibitoria,  preclusión  de  la  investigación  o cesación de procedimiento), “…de  acuerdo  al  estado  del  proceso  y  demás  condiciones  señaladas en la ley”.   

Lo anterior, en tanto la misma comunicación  indicaba  que  ante  esa  instancia,  el  prenombrado FERNANDO BAHAMÓN CESPEDES  solicitó   la  concesión  de  los  beneficios  jurídicos  como  desmovilizado  individual  de  las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia “FARC”; para  lo  que igualmente se precisó que el Comité Operativo para la Dejación de las  Armas  “CODA”,  expidió  la  certificación No. 1629-05 del 11 de agosto de  2005,  a  favor  de la citada persona, “…lo que le  permite  el  ingreso al proceso de reincorporación y otorgamiento a su favor de  los  beneficios  jurídicos  y  socio  –  económicos,  consagrados  en  la  Ley  418 de 1997, prorrogada y  modificada  por  las Leyes 782 de 2002 y 1106 de 2006 y su Decreto reglamentario  No.          128          de         2003”2.   

6. El 18 de noviembre de 2007, el juzgado de  conocimiento  remitió  la  actuación  a la Sala Penal del Tribunal Superior de  Neiva3,  para  decidir  sobre  la  anterior  solicitud  a  favor  de   FERNANDO BAHAMÓN CESPEDES.   

7.   A  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Neiva,  BAHAMÓN  CESPEDES  envió escrito en el que solicitaba se  diera  aplicación  a  los  “beneficios  jurídicos  de la Ley 782 de 2002”,  porque  “se  trata  de  un delito común contra el patrimonio económico (…)  cometido  en  militancia (…)”, por haberlo realizado el 24 de mayo de 2004 y  haberse entregado el 17 de abril de 2005.   

8.   Obra  igualmente,  certificación  expedida  por  la  Fiscalía Quinta Seccional de Neiva y copia de la resolución  del  10  de  diciembre  de  2007  proferida  por  ese mismo despacho4 de acuerdo con  las  cuales,  la  investigación que por el delito de rebelión se adelantaba en  contra  de  FERNANDO  BAHAMÓN  CESPEDES,  fue  precluida  en  la  citada fecha,  atendiendo  la actualización de los requisitos exigidos por la Ley 418 de 1997,  artículos  50 y 60, prorrogada y modificada por la Ley 540 de 1999 y la Ley 782  de  2002  y su decreto reglamentario 128 de 2003.  La mencionada decisión,  quedó debidamente ejecutoriada el 11 de enero de 2008.    

9.   El  4  de febrero de 2008, la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Neiva resolvió adversamente la petición de  BAHAMÓN  CESPEDES.  Inconforme  el  anterior con dicha determinación interpuso  recurso de reposición y subsidiariamente de apelación.   

10.   El  recurso  de  reposición  fue  resuelto  mediante  interlocutorio  del  27  de  febrero  de  2008, en el que se  confirmó  el auto impugnado.  Consecuentemente, se concedió el recurso de  apelación   subsidiariamente   interpuesto   ante  la  Corte  Suprema  para  lo  pertinente.   

PROVIDENCIA RECURRIDA  

La Sala Penal del Tribunal Superior de Neiva,  el  4 de febrero de 2008, resolvió la solicitud de BAHAMÓN CESPEDES negándole  la  cesación  de  procedimiento contemplada en el artículo 24 de la ley 782 de  2002,  al  considerar  que  no  puede  ser  beneficiado  con  tal  mecanismo  de  extinción  de  la  acción  penal,  pues  los  únicos, hechos constitutivos de  delito  político  por  los cuales pudo aquél acogerse a tal gracia, fueron los  calificados  como rebeldes, de lo cual, ya se benefició mediante la resolución  del  10  de  diciembre  de 2007 emitida por la Fiscalía Quinta Seccional de esa  ciudad.   

Asimismo, se indica, no puede determinarse la  existencia  de nexos de causalidad del delito de rebelión con los de extorsión  agravada,  en el grado de tentativa y el de falsedad en documento público, cuya  causa   se   halla   pendiente   de   sentencia.   Se  trata  entonces,  de  comportamientos   independientes   al   no  haber  tenido  relación  alguna  su  condición   de  rebelde  con  lucrarse  a  título  personal,  extorsionando  y  falsificando documento público.   

LA APELACION  

El  procesado  FERNANDO  BAHAMÓN  CESPEDES  sustentó el recurso argumentando lo siguiente:   

Existe Orden de Batalla y Militancia suya en  el  Ministerio  del  Interior  y  de  Justicia,  así como ante el Ministerio de  Defensa  – CODA – de acuerdo con las cuales, permaneció  20   años   militando  en  las  FARC  –  EP  y  que  el  17 de abril de 2005 se entregó voluntariamente al  Programa;  por  lo  que,  deduce  que para el mes de mayo de 2004 (época de los  hechos),   era   miembro   activo   de  la  Columna  Móvil  “Teófilo  Forero  Castro”.    

Releva la existencia de la Certificación No.  1629-05  (Acta  No.  22  del 11 de Agosto de 2005), procedente de la Secretaría  Técnica  CODA  – Ministerio  de  Defensa  -, de acuerdo con la cual perteneció a una organización armada al  margen  de  la  ley, se desmovilizó, manifestó su voluntad de abandonarla y se  permitió  su  ingreso  al  proceso  de  reincorporación  y otorgamiento de los  beneficios   jurídicos   y   socio   –  económicos  consagrados  en  la  Ley  418  de  1997, prorrogada y  modificada  por  la  Ley  548  de  1999  y  la  Ley  782  de  2002  y su Decreto  reglamentario 128 de 2003.   

Respecto  de los presupuestos demandados por  el  artículo 22 de la Ley 782 de 2002, afirma cumplirlos en su integridad, dado  que  si  bien  es  cierto no posee certificación del vocero o representante del  grupo  armado,  de  acuerdo  con  la  cual habría cometido el mencionado delito  en  militancia, ello obedece  a  que  sólo las AUC tienen vocero o representante.  Asimismo, señala, el  hecho  fue cometido con fines políticos, a  órdenes  de  un Comandante de la columna a la que pertenecía y,  para  que César Augusto Artunduaga Oviedo cancelara la deuda que tenía con las  FARC  EP  sobre  la  venta  de carros, como lo confirmara aquél en declaración  vertida en la diligencia de Audiencia Pública.   

Anota  igualmente, se trata, de acuerdo a lo  previsto  en  la  “Ley  600  de  2004”  (sic) de hechos conexos; sin que sea  óbice  para  alcanzar  su  pretensión  que  la  actuación  adelantada  por la  extorsión  se  halle  en  juicio,  mientras  que la seguida por la rebelión se  encuentre en etapa de investigación.   

Asevera  que  la  actuación  surtida por el  Juzgado  5º  Penal  del Circuito de Neiva se halla viciada de nulidad, en tanto  debió  remitirse  la  actuación a la Fiscalía 5ª Especializada de esa ciudad  para  que  la actuación seguida por el delito de extorsión se adelantara junto  con  la  promovida  por  el  ilícito de rebelión, habiendo confesado ante este  último   despacho   la   comisión   del   delito   en  contra  del  patrimonio  económico.   

Indica  que de acuerdo con las disposiciones  de  la  Ley 782 de 2002, los beneficios jurídicos del desmovilizado no sólo se  contraen  a  los  delitos  políticos  de  rebelión,  asonada,  conspiración y  sedición,  sino  para todos los cometidos en su labor  de  militancia,  excluyendo naturalmente a los atroces,  de  lesa  humanidad,  secuestro y homicidio fuera de combate, por lo que demanda  de  la  Sala  que  revoque  la  providencia  apelada  y en su lugar se adopte la  decisión que en derecho corresponde.   

CONSIDERACIONES  

1.   La  competencia  para  desatar  el  recurso   corresponde   a   esta   Sala,  pues,  como  se  concluyó  en  pasada  oportunidad5,  el  auto que decide la solicitud de cesación de procedimiento en  el  contexto  de  la Ley 782 de 2002 admite el recurso de apelación, pese a que  el  artículo  60  de  la  ley  418  de  1997,  prorrogado en su vigencia por el  artículo  24  de  la  ley  782 de 2002, no consagró la procedencia de recursos  frente   a  los  pronunciamientos  que  adopten  los  Tribunales  Superiores  de  Distrito, con ocasión de esa clase de solicitudes.   

La razón consiste en que dicha decisión se  adopta  mediante una providencia de naturaleza interlocutoria contra la que, por  regla   general,   han   sido   instituidos   los   recursos  de  reposición  y  apelación6.   

También porque los códigos de procedimiento  que  hoy  regulan  las  actuaciones  penales  en el ámbito nacional7 establecen que  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia conoce de los  recursos  de  apelación  contra los autos y sentencias que profieran en primera  instancia los tribunales superiores.   

Igualmente se invocó en aquella oportunidad  la  analogía,  para  indicar  que  en  el  ámbito de la justicia denominada de  transición,    como    es    el   caso   que   se   analiza   ahora,  la  ley de Justicia y Paz prevé en el  artículo  26  que “la apelación procede contra los  autos que resuelvan asuntos de fondo”.   

Y finalmente, porque así se desprende de la  norma   constitucional  que  consagra  el  derecho  fundamental  a  la         doble        instancia8,  principio  que,  como  lo ha  entendido    la    jurisprudencia    Constitucional9,  constituye piedra angular en  un  Estado  de  Derecho  al  hacer    efectiva    la   garantía   también   fundamental   de   la   defensa,  como  quiera  que  permite  revisar  si la decisión del inferior consultó con suficiencia lo fáctico y lo  jurídico o si debe ajustarse al ordenamiento.   

2.   El   problema  jurídico  sometido  a  consideración  de  la Corte en esta oportunidad lo constituye la aplicación de  la     cesación    de    procedimiento  en  el marco de la normatividad consagrada en la Ley 782 de 2002 y  la Ley 418 de 1997.   

La posición de la Corte Suprema de Justicia  en    torno    a    la    concepción   del   delito  político  y  al  otorgamiento  de  los beneficios que  aparecen  regulados  en las disposiciones arriba señaladas, quedaron claramente  establecidas,        cuando       se       dijo10:   

“5.  La Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia ha consignado que el delito  político  tiene ocurrencia cuando se atenta contra el régimen constitucional y  legal  vigente en búsqueda de un nuevo orden, resultando un imposible jurídico  predicar  de  tales  conductas  su  adecuación  al  delito  de  concierto  para  delinquir.   

Siempre  que la agrupación alzada en armas  contra  el régimen constitucional tenga como objetivo instaurar un nuevo orden,  sus  integrantes  serán  delincuentes  políticos  en  la  medida  en  que  las  conductas  que  realicen  tengan  relación con su pertenencia al grupo, sin que  sea  admisible  que  respecto  de  una especie de ellas, por estar aparentemente  distantes  de  los  fines  altruistas que se persiguen, se predique el concierto  para  delinquir, y con relación a las otras, que se cumplen dentro del cometido  propuesto, se afirme la existencia del delito político.   

Dicho en otros términos, si los miembros de  un  grupo  subversivo realizan acciones contra algún sector de la población en  desarrollo  de  directrices  erróneas, censurables o distorsionadas, impartidas  por  sus  líderes,  los  actos  atroces  que  realicen no podrán desdibujar el  delito  de  rebelión,  sino  que habrán de concurrir con éste en la medida en  que   tipifiquen  ilícitos  que,  entonces,  serán  catalogados  como  delitos  comunes11.   

6.  Los  delitos  cometidos  por  personas  vinculadas  a grupos paramilitares, como es el caso de  los  miembros  de  los  grupos  de  autodefensa que en virtud de acuerdos con el  Gobierno  Nacional  se  han  desmovilizado, bajo ningún pretexto alcanzan a ser  considerados   como   autores   del  punible  de  sedición,  por  cuanto  tales  comportamientos    no    pueden    ser    asimilados    al    concepto    delito  político.   

7.  Debido a que  los  hechos  delictivos cometidos por cuenta o en nombre de los paramilitares no  fueron   ejecutados   con   el   propósito   de   atentar  contra  el  régimen  constitucional  y  legal  vigente,  con denunciado apoyo de importantes sectores  institucionales  y procurando obtener beneficios particulares, pretender que una  norma  identifique  como  delito  político conductas claramente señaladas como  delitos  comunes  resulta  contrario  a  la  Constitución vigente, desconoce la  jurisprudencia  nacional  y  contradice  la  totalidad  de  doctrina  nacional y  extranjera.   

8. De lo dicho se  sigue  que  quienes  hayan  estado  vinculados  a  los grupos paramilitares o de  autodefensa,  cualquiera sea el grado de participación en la organización y en  los  delitos  cometidos  por  cuenta de la misma, no pueden ser beneficiarios de  amnistía,  indulto,  su  extradición  está permitida y, por regla general, no  podrán  acceder  al  servicio  público  y  si llegasen a ser elegidos a alguna  corporación  pública  se  encontrarán en causal de pérdida de la investidura  por  subsistir  la  inhabilidad  derivada  del antecedente penal que surge de la  comisión de un delito que apareja pena de prisión.”   

Luego,  citando a su vez un pronunciamiento  anterior              la             Sala12 anotó:   

i) En el ámbito de la Ley 782 de 2002 para  sometimiento  a  la  justicia  en  búsqueda  de  la  paz,  no  es procedente la  cesación  de  procedimiento  cuando  se  trata  del  delito  de  concierto para  delinquir agravado por pertenecer a grupos armados ilegales.   

ii) Para la tramitación de los beneficios  que  ofrece la Ley 975 de 2005 “de justicia y paz”, la competencia radica en  la  Unidad Nacional de Fiscalías para la Justicia y la Paz, y en los Tribunales  Superiores de Distrito Judicial en materia de Justicia y Paz.   

1. El Estado Colombiano, con el objetivo de  alcanzar  la desmovilización de los grupos armados ilegales y la consolidación  de  un  proceso  de  paz, ha diseñado diversos mecanismos y proferido distintas  normas, entre las que se destacan:   

Ley  418 de 1997 (diciembre 26), “Por la  cual  se  consagran  unos  instrumentos  para la búsqueda de la convivencia, la  eficacia de la justicia y se dictan otras disposiciones”.   

-.  Como  dicha Ley tenía una vigencia de  dos  años  a  partir  de  su  promulgación  y  no  alcanzaron  a  lograrse sus  cometidos,  fue  prorrogada  sucesivamente,  con la Ley 548 de 1999 y con la Ley  782   de   2002,   normas   éstas   que,   a   su   vez,  introdujeron  algunas  modificaciones.   

-.  La  Ley  782  de  2002,  contempla  el  indulto,  como beneficio posible para los condenados con sentencia ejecutoriada;  y  para  los procesados, según el estadio procesal, la resolución inhibitoria,  la   preclusión   de   la  investigación  o  la  cesación  de  procedimiento.  (Artículos  23  y  24, que modificaron los artículos 57 y 60, respectivamente,  de la Ley 418 de 1997”).   

Esos  beneficios  están  previstos  para  conductas  constitutivas de delito político, salvo actos atroces de ferocidad o  barbarie,  terrorismo, secuestro, genocidio, homicidio cometido fuera de combate  o  colocando  a  la  víctima en estado de indefensión. (Artículo 50 de la Ley  418 de 1997, modificada Ley 782 de 2002).   

Como  lo  estipula  la  misma  Ley  782:   

“Para  estos  efectos,  se tramitará la  solicitud  de  acuerdo  con los artículos anteriores y, una vez verificados los  requisitos,  el  Ministerio  de Justicia y del Derecho remitirá la solicitud al  Tribunal  correspondiente,  o  a  la  Dirección  de  Fiscalía  ante la cual se  adelante  el  trámite,  quienes  deberán  emitir  de plano, la providencia que  decida  la  respectiva  solicitud,  en  los  términos  legales,  observando  el  principio  de  celeridad.”  (Artículo  60, Ley 418 de 1997, modificada por la  Ley 782 de 2002.)   

Como  se  observa,  quien  aspire  a  los  beneficios  de la Ley 782 de 2002, debe iniciar el trámite correspondiente ante  el  Ministerio  del  Interior  y de Justicia, con el lleno de los requisitos que  esa  norma  exige.  Sólo  después  de  ese  trámite,  la  autoridad  judicial  competente,  en  ejercicio  de  sus  funciones,  determinará  si  el  beneficio  concreto  (indulto,  resolución  inhibitoria,  preclusión o cesación) es o no  procedente.   

2. Vino posteriormente la Ley 975 de 2005,  “Por  la  cual se dictan disposiciones para la reincorporación de miembros de  grupos  armados  organizados  al  margen  de  la  ley, que contribuyan de manera  efectiva   a   la   consecución   de   la   paz  nacional  y  se  dictan  otras  disposiciones.”   

La Ley 975 de 2005, denominada comúnmente  “de  justicia  y  paz”, no prevé beneficios como el indulto, la resolución  inhibitoria,  la  preclusión  o  la  cesación  de procedimiento; sino una pena  simbólica  alternativa,  muy inferior a la que correspondería a los delitos si  se   juzgaran   por   fuera   del   proceso   de   paz   con   la   legislación  ordinaria.   

Quien  pretenda  los beneficios que la Ley  975  de  2005  ofrece,  debe  sujetarse  a  los  requisitos  establecidos en los  artículos   10°   y  siguientes  de  la  misma;  y  son  competentes  para  su  conocimiento,  exclusivamente  la Unidad Nacional de Fiscalías para la Justicia  y  la  Paz  y  los  Tribunales  Superiores  de  Distrito  Judicial en materia de  Justicia y Paz -en primera instancia-.(sic)   

Y más adelante se agregó:  

6.1 Los beneficios consistentes en indulto,  resolución  inhibitoria,  preclusión  de  la  investigación  y  cesación  de  procedimiento,  que  establece  la  Ley  782  de  2002,  según  el estado de la  actuación,  sólo  son procedentes por los delitos políticos; y concierto para  delinquir  simple (artículo 340-1 de a ley 599 de 2000), utilización ilegal de  uniformes  e  insignias  (346  ídem),  instigación  a  delinquir simple (348-1  ibídem),   fabricación,   tráfico   y   porte  de  armas  y  municiones  (365  ídem).   

La  competencia  para  decidir  sobre  su  concesión,  radica en las Fiscalías delegadas según su especialidad, o en los  Tribunales  Superiores  de  Distrito  Judicial,  mediante  un trámite de simple  constatación  que  amerita  que la decisión se tome de plano (artículo 24 ley  782  de  2002),  constatación  que se efectuará después de agotar el trámite  administrativo en el Ministerio del Interior y de Justicia.   

Por disposición del artículo 24 de la Ley  782  de  2002  (que  modificó  el artículo 60 de la Ley 418 de 1997), en tales  eventos  son  imprescindibles varias exigencias: i) la confesión del implicado;  ii)  el  trámite  de  la  solicitud ante el Ministerio del Interior y Justicia;  iii)  que  este  Ministerio  remita  el resultado favorable de la solicitud a la  Dirección  Nacional de Fiscalías o al Tribunal Superior correspondiente; y iv)  sólo  al  final  de ese recorrido, el Fiscal delegado a quien se le asigne o el  Tribunal Superior adoptarán la decisión “de plano”.   

6.2   Cuando   los  implicados,  por  la  naturaleza  del delito cometido, no puedan acceder a los beneficios previstos en  la  Ley  782  de 2002 (indulto, resolución inhibitoria, preclusión o cesación  de  procedimiento), pueden considerar la posibilidad de acogerse a la Ley 975 de  2005  “de  justicia  y paz”, caso en el cual deben satisfacer los requisitos  establecidos  en  los  artículos  10°  y  siguientes  de  esta Ley.   

Cuando los implicados sólo puedan acceder  a  los  beneficios  previstos  en  la  Ley  975  de  2005,  la competencia recae  exclusivamente  la Unidad Nacional de Fiscalías para la Justicia y la Paz y los  Tribunales   Superiores   de   Distrito   Judicial  en  materia  de  justicia  y  paz.”   

De  igual  forma y acerca de la distinción  entre  los denominados delitos políticos de     los     comunes,    el   máximo   tribunal   constitucional  sostuvo  que  “La  acción  delictiva  de  la  criminalidad común no se dirige  contra  el  Estado  como  tal,  ni contra el sistema político vigente, buscando  sustituirlo  por  otro distinto, ni persigue finalidades altruistas, sino que se  dirige   contra   los   asociados,   que   se   constituyen  así  en  víctimas  indiscriminadas     de     esa    delincuencia”13; planteamiento ese reiterado  en  el  pronunciamiento  de  constitucionalidad  en  el que apoya su pretensión  BAHAMÓN   CESPEDES,   Sentencia   C   –                  928/0514   

.  

3.   En  el  caso concreto se sabe que  FERNANDO  BAHAMÓN  CESPEDES  ha sido enjuiciado por los delitos de extorsión  en el grado de tentativa, agravado por la circunstancia  prevista  en el numeral 3º del artículo 245 del Código Penal y el de falsedad  en documento público.   

Para  la  Sala  es  claro que las conductas  punibles  que se mencionan son delitos comunes, ya que no es posible enmarcarlas  en  alguna  de  las  modalidades  de  las  ilicitudes que atentan contra el  régimen constitucional y legal, denominados delitos políticos.   

En  efecto,  la  ley  975  de  2005  en  su  artículo  69  consagra  que  “Las  personas que se  hayan  desmovilizado  dentro  del  marco  de la Ley 782 de 2002 y que hayan sido  certificadas  por el Gobierno Nacional, podrán ser beneficiarias de resolución  inhibitoria,  preclusión  de  la  instrucción  o  cesación  de procedimiento,  según  el  caso,  por  los delitos de concierto para delinquir en los términos  del  inciso  primero del artículo 340 del Código Penal; utilización ilegal de  uniformes  e  insignias;  instigación  a  delinquir en los términos del inciso  primero  del  artículo 348 del Código Penal; fabricación, tráfico y porte de  armas y municiones.   

   

Las  personas  condenadas  por  los mismos  delitos  y  que  reúnan  las condiciones establecidas en el presente artículo,  también  podrán acceder a los beneficios jurídicos que para ellas consagra la  Ley 782 de 2002.”   

Conforme  a la constancia 1629-05, expedida  por  la  Secretaría  Técnica  del Comité Operativo para la Dejación de Armas  CODA,15,  se  tiene  que  FERNANDO  BAHAMÓN  CESPEDES se desmovilizó como  miembro  de  una  organización armada al margen de la ley, pero, de acuerdo con  las   normas   que  regulan  el  tema  –  leyes  782  de  2002  y  975  de 2005-, como lo expuso el Tribunal  Superior  de  Neiva,  no  es  posible  prodigar  en  su  favor  la  cesación  de  procedimiento que reclama,  porque  los  delitos  por  los  que  ha  sido  enjuiciado, esto es, extorsión  en el grado de tentativa, agravado por la circunstancia  prevista  en el numeral 3º del artículo 245 del Código Penal y el de falsedad  en  documento  público,  son conductas para las que el  legislador  no  estableció  expresamente  esa forma de extinción de la acción  penal.   

Los beneficios consagrados en la Ley 782 de  2002,  están  dirigidos a los procesados por los tipos penales a que se refiere  el  artículo  24  de  la  mencionada ley, que son los consagrados en el título  XVIII,   capítulo   único   de   la  ley  599  de  2000,  denominados  delitos  políticos.   

Dice el texto legal:  

“ARTÍCULO      24. El artículo 60 de la Ley 418 de 1997,  prorrogada por la Ley 548 de 1999, quedará así:   

Artículo 60. Se podrán conceder también,  según  proceda,  de  acuerdo  con  el  estado  del respectivo proceso penal, la  cesación  de  procedimiento, la resolución de preclusión de la instrucción o  la   resolución  inhibitoria,  a  quienes  confiesen  y  hayan  sido  o  fueren  denunciados  o  procesados  por  hechos  constitutivos  de  los delitos a que se  refiere  este  título  y  no  hayan  sido  aún  condenados  mediante sentencia  ejecutoriada.   

Para  estos  efectos,  se  tramitará  la  solicitud  de  acuerdo  con los artículos anteriores y, una vez verificados los  requisitos,  el  Ministerio  de Justicia y del Derecho remitirá la solicitud al  Tribunal  correspondiente,  o  a  la  Dirección  de  Fiscalía  ante la cual se  adelante  el  trámite,  quienes  deberán  emitir  de plano, la providencia que  decida  la  respectiva  solicitud,  en  los  términos  legales  y observando el  principio de celeridad.   

Si  la  persona se encuentra privada de la  libertad,  las  citadas  autoridades  deberán  dar  trámite preferencial a las  solicitudes  de beneficios jurídicos, y en la providencia en la cual se conceda  la  petición de preclusión de la instrucción o la cesación de procedimiento,  deberá  revocarse  el  auto  de  detención  del  beneficiario,  cancelarse las  órdenes   de   captura  en  su  contra  y  ordenar  oficiar  a  los  organismos  competentes.   

La  Sala  Penal  del  Tribunal  respectivo  deberá  resolver dentro de los tres (3) meses siguientes, contados a partir del  día    siguiente    al    recibo    del    expediente.    Este    término   es  improrrogable.”   

Así  mismo,  ninguna  razón  le asiste al  peticionario  BAHAMÓN  CESPEDES  cuando  indica que las conductas ilícitas por  las  que  ha sido enjuiciado se reputan conexas con el delito de rebelión, pues  en  su criterio la extorsión  traduce   una   de   las   formas  de  financiamiento  de  los  grupos  al  margen  de  la  ley,  en  tanto,  independientemente  de la certeza o no de tal aserto, no se desdibuja de acuerdo  con  ello  su  connotación  de  delito común.   Y  qué  decir  de  la  conducta  atentatoria del bien  jurídico    de    la   fe   pública   por  la  que igualmente se halla enjuiciado, dado que, tampoco puede  concluirse   que   se   trata   de   uno   de   los   denominados   delitos  políticos  y menos aún, que se  ofrezca conexa con aquéllos.   

Por  lo  expuesto,  se  debe  confirmar  la  decisión  del  Tribunal Superior de Neiva, ya que FERNANDO BAHAMÓN CESPEDES no  es merecedor a la cesación de procedimiento que solicita.   

En  mérito  de  lo  analizado,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero.  – Confirmar la decisión de  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de Neiva de fecha 4 de febrero de 2008, en  la  cual  negó  cesar  el  procedimiento  en  el juicio que adelanta el Juzgado  Quinto  Penal  del Circuito de esa ciudad contra FERNANDO BAHAMÓN CESPEDES, por  lo considerado en esta providencia.   

Segundo.-       Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

    JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                                     ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARIA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE   LEMOS                                   AUGUSTO    J.   IBAÑEZ  GUZMÁN   

Impedida   

                   

   JORGE LUIS  QUINTERO  MILANÉS                      YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                        

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Fls.  210 y s.s. c.o. No. 1   

2  Fl. 165 c.o. No. 3   

3 Folio  166 y s.s. c.o. No. 3   

4  Fls. 12 y s.s. c.o. No. 5   

5  Auto  de  segunda  instancia,  Radicado  No. 26945 de  julio 11 de 2007.   

6 Ver  artículos  189,  191  de  la ley 600 de 2000 y 176 y 177 de la ley 906 de 2004.   

7 Ley  600 de 2000, artículo 75 y  906 de 2004, artículo 32.   

8  Artículo 31 C.P.   

9  Sentencia T-083 de 1.998   

10   Auto  segunda  instancia  de  11  de  julio  de  2007 en el  Radicado No. 26945   

11  Colisión   de   competencias   de   26   de   noviembre  de  2003,  radicación  21639.   

12  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,  auto de segunda instancia, 23 de mayo de 2007, radicación 27213   

13  Sentencia   C-171/93,   reiterada  en  la  sentencia  C-069/94   

14  “…9.  En  el  presente  caso el sentido normativo  indicado  que  se  ciñe a la Constitución, según el cual el Gobierno Nacional  puede  conceder  sólo por delitos políticos el indulto consagrado en el aparte  demandado,  protege  el  interés  general,  que  es  uno de los fundamentos del  Estado  colombiano  (Art.  1o  C.  Pol.),  específicamente  en relación con la  atención  y  la  solución de los “graves motivos de conveniencia pública”  previstos  en el Art. 150, Num. 17, superior, para la concesión de los indultos  generales  por  parte  del  legislador, que el Presidente de la República puede  otorgar  en  los  casos particulares con arreglo a la ley respectiva, conforme a  lo  dispuesto  en  el Art. 201, Num. 2, ibídem. En dichos motivos se enmarca el  propósito   de  lograr  y  mantener  la  paz  en  el  país,  cuyo  significado  constitucional  tiene  un  amplio  espectro  como  valor  fundamental del Estado  (preámbulo),  fin esencial de éste (Art. 2º), derecho fundamental (Art. 22) y  deber  de  la persona y del ciudadano (Art. 95). Por el contrario, la concesión  del  indulto  por  delitos no políticos no protege los mencionados principios y  derechos  constitucionales  y  es  contraria  al  orden justo previsto como  valor   fundamental   del   Estado   colombiano   en   el   preámbulo   de   la  Constitución….”.   

15  Cuaderno original No. 5, folio 43     

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