29548(09-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     No  29548   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

          Bogotá D.C., abril nueve (9) de dos mil ocho (2008).   

VISTOS  

Con fundamento en la preceptiva del artículo  7º  de  la  Ley  1095  de  2006,  procede  la suscrita Magistrada a resolver la  impugnación  interpuesta contra la providencia del pasado 26 de marzo proferida  por  un  Magistrado del Tribunal Superior de Bogotá, a través de la cual negó  por    improcedente    la    acción    de    habeas  corpus   ejercida   por   el  procesado  JHON JAIRO ESPINOSA VILLAMIL.   

ANTECEDENTES   

          A  través  de  resolución  del  4  de  julio  de 2002 la Fiscalía  Treinta  y  Siete  de El Espinal declaró abierta la instrucción seguida por el  concurso  de  delitos  de  secuestro,  hurto y porte ilegal de arma de fuego, en  cuyo   desarrollo   dispuso   vincular   al   actor,  para  lo  cual  libró  la  correspondiente orden de captura.   

Mediante proveído del 9 de enero de 2003 el  referido  ciudadano  fue declarado persona ausente, le fue designado defensor de  oficio  y el 18 de septiembre siguiente se resolvió su situación jurídica con  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  sin  derecho  a  libertad  provisional como posible autor del mencionado concurso de delitos.   

Clausurada  la  instrucción, el mérito del  sumario  fue  calificado  el  30  de  septiembre  de  2004  con  resolución  de  acusación  en  contra  de  ESPINOSA VILLAMIL como presunto autor de los delitos  que motivaron la imposición de la medida de aseguramiento.   

La  fase  del  juicio  fue adelantada por el  Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Ibagué, despacho que  concluyó la respectiva audiencia pública el 10 de mayo de 2006.   

El  14  de  marzo de 2007 se materializó la  orden  de  captura  librada  en  contra  de  JHON JAIRO  ESPINOSA,  motivo  por  el  cual  el  citado  despacho  judicial  emitió la correspondiente boleta de detención ante el Director de la  Cárcel Nacional Modelo.   

          El  12  de  abril del mismo año el defensor del procesado solicitó  la  libertad  provisional  de éste, aduciendo para ello que había transcurrido  más  de  un  año desde la ejecutoria de la resolución de acusación sin haber  culminado  el  juicio,  solicitud  resuelta de manera desfavorable mediante auto  del   6   de  agosto  de  2007,  contra  el  cual  no  fue  interpuesto  recurso  alguno.   

          A  petición  del interesado se entregaron a la señora Angela    Tatiana    Cruz   copias   del  diligenciamiento el 8 de noviembre de 2007.   

FUNDAMENTOS   DE   LA  ACCIÓN   

          Aduce  el  actor  encontrarse  privado  de su libertad sin saber los  motivos  de  ello,  pues  no  le ha sido notificada decisión alguna. Igualmente  deplora  no  haber  sido escuchado en indagatoria, todo lo cual constituye en su  criterio una privación ilegal de su libertad personal.   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

Un  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá  decidió  mediante  providencia  del  pasado  26  de  marzo  negar  por  improcedente   la   referida   solicitud   de   habeas  corpus,   al   considerar   que   si  la  acción  de  habeas  corpus es residual de  los  procedimientos  ordinarios,  compete  al actor presentar las solicitudes de  libertad  ante  el  juez natural, más aún si conoce los motivos por los cuales  se  encuentra  privado  de  la libertad, pues otorgó poder a un profesional del  derecho    y    recibió    de    la    persona    autorizada   copias   de   la  actuación.   

LA IMPUGNACIÓN  

El   recurrente   afirma   estar   privado  ilegalmente   de  su  libertad,  pues  en  su  criterio  no  existe  confesión,  allanamiento  o  aceptación  de  cargos  en  punto  de  los  delitos  objeto de  acusación,  se  declara  inocente  respecto  de  la  comisión  de  los mismos,  considera  que  todo  se  debió  a  un  malentendido  y  por tanto, solicita se  investigue  a Leonidas Romero,  quien    tenía    guardada    la    mercancía    hurtada,    pero    no    fue  aprehendido.   

          Lamenta  no  haber  sido  escuchado en indagatoria, oportunidad apta  para  haber  explicado  a  la  justicia  los  hechos por los cuales se encuentra  vinculado.   

          Finalmente  echa  de  menos dentro de éste trámite la práctica de  inspección  judicial al proceso adelantado en su contra, omisión violatoria de  sus  derechos  al  debido  proceso,  defensa  y  acceso  a la administración de  justicia.   

          Con  apoyo  en  lo  expuesto,  el  accionante  solicita  a  la  Sala  “iniciar  la  correspondiente  investigación  a que  halla (sic) lugar” y disponer su libertad inmediata.   

PARA RESOLVER SE CONSIDERA  

La  suscrita  Magistrada  es competente para  conocer  en segunda instancia de la impugnación interpuesta contra la decisión  a  través  de  la  cual  se negó por improcedente la solicitud de habeas  corpus presentada por JHON  JAIRO  ESPINOSA  VILLAMIL,  pues  el  numeral  2º  del  artículo 7º de la Ley 1095 de 2006 dispone: “cuando  el superior jerárquico sea un juez plural, el recurso será  sustanciado  y  fallado  integralmente por uno de los magistrados integrantes de  la  Corporación,  sin requerir la aprobación de la sala o sección respectiva.  Cada   uno   de  los  integrantes  de  la  Corporación  se  tendrá  como  juez  individual”.   

Ab   initio  se  constata  que  el argumento medular de la acción radica en la alegada inocencia  de  JHON JAIRO ESPINOSA. Sobre  el  particular  es  necesario señalar, de una parte, que contra dicho ciudadano  no  sólo  se  ha  impuesto medida de aseguramiento de detención preventiva sin  derecho  a  libertad  provisional,  pues además se le ha acusado como autor del  concurso  de  delitos  de hurto, secuestro y porte ilegal de arma de fuego, y de  otra,  que  ha  culminado  la  fase  de juzgamiento, encontrándose pendiente el  proferimiento  del  fallo respectivo, es decir, tal como lo dijo el a  quo,  no  es  este  el  escenario  para  discutir  si  las  pruebas comprometen o no la responsabilidad del peticionario,  todo  lo  cual  descarta la invocada ilegalidad o arbitrariedad de la privación  de libertad.   

Adicionalmente, asiste razón al Tribunal al  señalar  que  le  corresponde solicitar su libertad ante el despacho judicial a  órdenes  del  cual  se  encuentra y en dado caso, impugnar la decisión adversa  que  allí se profiera, pues como de tiempo atrás lo ha precisado la Sala, esta  acción   es   de  índole  extrasistémica,  es  decir,  sólo  procede  cuando  intentados  los  mecanismos  ordinarios de protección de derechos fundamentales  reglados  por el legislador al interior de los trámites, no se ha conseguido su  condigno  amparo,  pues  de  lo  contrario  se  convertiría en un mecanismo que  violentaría   el   debido  proceso  propio  de  las  actuaciones  judiciales  y  quebrantaría   el   principio   de  independencia  y  autonomía  judicial,  al  pretender,  en  este  caso, dilucidar en un muy corto lapso circunstancias de de  inocencia,  sin  que  se  surtan  las  acreditaciones  y  debates  propios de un  planteamiento de tan importante trascendencia.   

En efecto, acerca de tal temática la Sala de  Casación   Penal   ha   efectuado  las  siguientes  consideraciones1.   

(i)           En punto del ámbito de la acción de que  aquí  se  trata,  corresponde  a un mecanismo extrasistémico, cuya prosperidad  tiene  lugar  cuando  la  afrenta a las garantías protegidas tiene su origen en  causas  externas al proceso, pues de lo contrario, esto es, si la violación del  derecho  a  la  libertad personal tiene su génesis dentro del diligenciamiento,  debe demandarse su amparo al interior de éste.   

Lo  anterior  se sustenta en la necesidad de  reconocer  que dentro de los trámites judiciales los sujetos procesales cuentan  con  mecanismos tales como los recursos ordinarios, por cuyo medio pueden abogar  por la protección de sus derechos, pues:   

“La   acción       de       Habeas       Corpus      únicamente   puede   prosperar  cuando  la violación de  esas   garantías   provengan  de  una  actuación  ilegal  extraprocesal,   pues     en     tanto    se    controvierta    el   derecho    a    la   libertad   de  alguien   que   esté    privado    de   ella   legalmente,   tal   discusión    debe   darse   dentro  del  proceso  (…)”.   

“Y  no  puede  aseverarse,  so  pena  de  desquiciar  el  ordenamiento  jurídico,  que como la  autoridad   judicial   puede  incurrir  en  ilegalidades,  tales  deberían  ser  abordadas  por  el  Juez  de  Habeas  Corpus,  en tanto una postura de tal tenor  pone  en riesgo un sistema penal que está sustentado  en  la  protección de la libertad personal a través de los recursos ordinarios  que  pueden  impetrarse  dentro de la actuación, y las  acciones  que  como  el control de legalidad se promueven ante órgano diferente  del investigador y acusador”.   

“En ese orden de  ideas   resulta   extremadamente   nocivo   para  el  desarrollo  sistémico  del  proceso  penal un entendimiento que no armoniza los  instrumentos  de protección constitucional y procesal del derecho fundamental a  la   libertad,  haciéndolos  coexistir  dentro  de  su  respectivo  ámbito  de  aplicación,   sino   que,   al   contrario,  entrega  prelación  a  uno,  subordinando el otro a extremo que de aceptarse terminaría  en  su  extinción  al convertir lo extraordinario en corriente, que a su vez es  su   propia  negación”2    (subrayas    fuera    de  texto).   

          (ii)                      El          derecho         –     acción     de    habeas  corpus es de carácter fundamental  y  de  aplicación  inmediata. También el derecho al debido proceso tiene tales  características.   

          Por   tanto,   en   la   tensión   entre   los  referidos  derechos  fundamentales,  se  impone  reconocer  que  los  procesos  judiciales  deben ser  adelantados  con  “observancia de la plenitud de las  formas  propias  de  cada  juicio”, de manera que la  referida  acción  constitucional no puede de ningún modo sustituir o desplazar  los   mecanismos   dispuestos   por   el   legislador   al   interior   de  cada  trámite.   

(iii)          No  es  viable  confundir  la naturaleza  jurídica  de  la  petición  de  libertad  provisional  con  el ejercicio de la  acción  de  habeas  corpus,  pues  precisamente  dentro  de la comprensión del derecho fundamental al debido  proceso,  argumentos jurídicos y de razón práctica permiten colegir que antes  de  acudir  a  los  mecanismos  constitucionales o legales de protección de los  derechos,  su  reclamación  debe  efectuarse,  siempre que ello sea posible, al  interior  de  las  actuaciones ordinarias, todo lo cual dota al proceso penal de  unos  mínimos de coherencia, reconoce su progresividad y a la vez, proscribe la  posibilidad  de  eventuales decisiones contradictorias de la jurisdicción sobre  una misma temática.   

          Así  las cosas, resulta manifiestamente improcedente la pretensión  del   actor   de   acudir   a  la  acción  de  habeas  corpus  en  procura  de  conseguir,  sin acreditación  alguna  y  por  fuera  de  los  trámites ordinarios señalados en la ley, se lo  declare  inocente,  cuando  es  al  interior del proceso adelantado en su contra  donde   directamente   o  a  través  de  su  defensor  debe  reclamar  una  tal  circunstancia y obtener la decisión que en derecho corresponda.   

          Como  el  actor  considera  violados  sus  derechos fundamentales en  cuanto  el  a  quo  en  este  asunto  no practicó inspección judicial al expediente adelantado en su contra,  es  suficiente señalar que dicha diligencia no se erige en presupuesto procesal  o  exigencia  sine qua non que  determine   la   validez   del   trámite   de  habeas  corpus,  pues  en  virtud del principio de libertad de  prueba  el funcionario puede acudir a otros medios demostrativos con base en los  cuales  conforme  su  criterio y decisión, como en efecto ocurrió en este caso  con  la  solicitud  de  informe  librada  al  despacho  donde  se encuentran las  diligencias pendientes de dictar sentencia.   

Las  consideraciones  precedentes  permiten  advertir  la  improsperidad  de  esta  acción,  esto es, se impone confirmar la  decisión impugnada.   

          En  mérito  de  lo  expuesto,  la  suscrita  Magistrada de la Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, administrando justicia en nombre  de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE   

          CONFIRMAR  la decisión impugnada por medio  de   la   cual  un  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá  negó  por  improcedente  el  amparo  de  habeas corpus  presentado  por  el  ciudadano JHON JAIRO  ESPINOSA  VILLAMIL,  de  conformidad  con  las razones  expuestas en la anterior motivación.   

         Notifíquese,  cúmplase     y     devuélvase     el     expediente     al     Tribunal     de  origen.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Magistrada  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Cfr.  Providencia     de     Habeas    corpus 26699 del 19 de diciembre de 2006.   

2  Sentencias  de  segunda  instancia 14752 y 17576 del 2 de mayo y del 10 de junio  de 2003, respectivamente.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *