29533(20-10-10)

2010

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 29533  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado Acta No. 334  

Bogotá,  D.C., veinte (20) de octubre de dos  mil diez (2010)   

DECISIÓN  

Resolver   la   acción  extraordinaria  de  revisión,  que  el  defensor  de  ROBINSON  SIERRA  CADAVID presentó contra el  fallo1  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Medellín, que  confirmó  la  sentencia  condenatoria  impuesta  por  el delito de tentativa de  homicidio  emanada  del  Juzgado  Transitorio  Primero  Penal  del  Circuito  de  Bello2.   

HECHOS  

Fueron   relatados   por   el  A Quo así:   

“Se  presentaron  el  día  viernes 24 de  marzo  del  año  [2006], a eso de las 5:30 a.m. aproximadamente en el pasaje de  la  Gran  Avenida  en  el  municipio de Bello, cuando se encontraba JADER ALEXIS  LONDOÑO  ARIAS  departiendo  con  su compañera permanente Maria Sofía Villa y  otros  amigos; de repente aparece ROBINSON SIERRA CADAVID solicitando licor pero  JADER  ALEXIS  se  lo  niega  y lo increpa para que se marche de ahí; en efecto  ROBINSON  le dio la vuelta a la manzana y regresa con un arma corto punzante con  la  que  arremete  contra  JADER  ALEXIS,  a quien lesiona gravemente por herida  penetrante  abdominal en flanco izquierdo, procediendo a emprender la huida pero  minutos  mas tarde es capturado por la policía que fue alertada de lo sucedido.   

JADER ALEXIS LONDOÑO ARIAS fue conducido de  inmediato  al  Hospital  Pablo  Tobón  Uribe  de  Medellín,  en donde recibió  atención  médica  oportuna,  pues de no haberse producido ésta “el paciente  hubiera  podido morir”, según lo estableció el médico forense que practicó  el dictamen a la víctima.   

Sin embargo, cuatro días después, el 28 de  marzo  de  2006,  JADER  ALEXIS  LONDOÑO  ARIAS, quien sufría de tiempo atrás  fuertes  convulsiones,  murió  como  consecuencia directa de SHOCK NEUROGÉNICO  por  EPISODIO  CONVULSIVO  como causa de MUERTE NATURAL, según necropsia que se  le   practicara   al  occiso  por  parte  del  Instituto  Nacional  de  Medicina  Legal.”   

ANTECEDENTES  

1.-  El 24 de marzo  de     2006,     fue     capturado     ROBINSON  SIERRA  CADAVID  por  agentes  adscritos a la Estación de  Policía  de  Bello,  portando  la  navaja  con  la cual lesionó a JADER ALEXIS  LONDOÑO.   A  solicitud  del  Fiscal  158  Seccional,  el  Juez  2º Penal  Municipal  con función de control de garantías de Bello, legalizó la captura,  incautó   la   evidencia,   formuló   imputación   y   le  impuso  medida  de  aseguramiento.   

El  13  de  junio siguiente, el Fiscal  227  Seccional,  requirió ante el  juzgado  1º  Penal  Municipal  de Bello con funciones de conocimiento audiencia  para  la  formulación  de  acusación  con  preacuerdo,  petición improbada en  diligencia  celebrada  el  11  de  julio de ese año,3  donde  fungió  como  Fiscal,  otro  funcionario  (encargado),  quien  advirtió  que solo hasta ese día se le  entregó  el  expediente,  pero  coadyuvó las irregularidades advertidas por el  juez.   El  apoderado  del  procesado  a  su  turno  manifestó que no hizo  presentación de acta de preacuerdo.   

El  14  de  julio  de  esa  anualidad,   el   Fiscal   227   Seccional   encargado,  elevó ante el Juez  Primero Penal del Circuito de Bello con  funciones     de     conocimiento,     escrito     de     acusación,  por el delito de homicidio simple en la  modalidad    de    tentativa,   contra   ROBINSON   SIERRA   CADAVID,   donde   señaló   que   transcurrieron   112  días después de la formulación de imputación.   

El 25 de julio de 2006, el defensor público  del  imputado,  solicitó  al  funcionario  judicial  de  conocimiento de Bello,  preclusión  de  la  investigación  por  cuanto  el  término establecido en el  artículo 175 había vencido.   

El 31 de julio del mismo año, dicho juzgado,  negó  la  petición  de  preclusión formulada por la defensa, con el argumento  que  los términos establecidos en el artículo 175 del Código de Procedimiento  Penal  se habían interrumpido por el paro judicial; además, que el plazo de 30  días  adicionales  (inciso 2º artículo 294) nunca inició su cómputo, porque  el  fiscal no solicitó a su superior la designación de otro funcionario que lo  sustituyera.  Esta  decisión  fue  recurrida en reposición y apelación por el  defensor  público,  quien  argumentó  no ser cierto que los fiscales, jueces y  defensores  públicos  hubiesen  entrado en paro; sin embargo fue confirmada por  el juez y enviada al superior.   

El 23 de agosto de 2006, el Tribunal Superior  de   Medellín   inadmitió   el  recurso  al  considerar  que  no  era  posible  interponerlo     como     subsidiario    a    la    reposición,    sino    como  principal.   

El 12 de agosto siguiente, el juez 1º Penal  del  Circuito  de  Bello  se  declaró  impedido  para  continuar conociendo del  proceso    por    haber   resuelto   en   forma   negativa   la   solicitud   de  preclusión,      la  manifestación  fue  aceptada  por  el  Tribunal  Superior  de  Medellín, quien  dispuso  su  envío  a  la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Seccional  de la  Judicatura  de Antioquia, donde se asignó el caso al Juez Penal del Circuito de  Girardota (Transitorio).   

El   31  de  octubre  de  2006   el  defensor  público,  con  el  mismo  argumento   (artículo   332-7),   nuevamente   solicitó   preclusión   de  la  investigación,  esta  vez  ante  el  Juez Transitorio 1º Penal del Circuito de  Bello,  quien  en audiencia celebrada el 8 de noviembre de ese año, decidió no  pronunciarse,  porque igual petición había sido resuelta por el Juez 1º Penal  del  Circuito  de  Bello.  En  firme  la  decisión, ordenó correr traslado del  escrito   de   acusación  a  las  partes,  sin  que  manifestaran  causales  de  impedimento, recusación, incompetencia ni nulidades.   

El 30 de noviembre posterior, se dio inicio a  la  audiencia  preparatoria y  el  defensor  público  solicitó  su  aplazamiento  con  el  fin de llegar a un  preacuerdo  con la fiscalía, el cual se concretó el 12 de diciembre siguiente,  donde  el  acusado  aceptó  el  cargo  de  homicidio  simple en la modalidad de  tentativa.   El  juez Transitorio aprobó el preacuerdo, y dictó sentencia  el  19  de  enero de 2007, condenando a SIERRA CADAVID a la pena principal de 69  meses  y 10 días de prisión, negó la suspensión condicional de la ejecución  de  la  pena  y  la  sustitución  de prisión intramural por domiciliaria; esta  decisión fue recurrida por el abogado del condenado.   

El  19  de  febrero  de  2007,  el  Tribunal  Superior  de  Medellín confirmó íntegramente la decisión condenatoria. El 12  de  junio  de  esa  data,  el  Juez  Transitorio 1º Penal del Circuito de Bello  expidió  orden  de  captura  contra  ROBINSON  SIERRA  CADAVID  y  remitió  el  expediente  al  Juzgado  de  Ejecución  de  Penas y Medidas de Seguridad de esa  ciudad.   

El 17 de diciembre de 2007 el hoy recurrente  fue   capturado   y   actualmente   se  encuentra  privado  de  la  libertad  en  establecimiento carcelario.   

El  3  de  abril  de  2008 SIERRA CADAVID, a  través    de    apoderado,   presentó   acción   de   revisión   ante   esta  Corporación.   

LA DEMANDA  

Con  fundamento  en lo descrito en la causal  2ª  de  revisión (artículo  192     de     la     Ley     906     de     2004)4,   en   concordancia  con  el  artículo  77 ibídem, según  el  cual  la  acción  penal  se  extingue  por  muerte  del imputado o acusado,  prescripción,…  y  “los demás casos contemplados  en  la  ley”,   al igual que con el numeral 7º  (sic)  del  artículo  82 del Código Penal, relativo también a las causales de  extinción  de  la  acción  penal,  en  donde  se  hace  una  remisión general  “a  las  demás  que  consagre  la  ley,  el  accionante  consideró  que  las causales de extinción de la  acción  penal no son taxativas y por tanto, el numeral 7º del artículo 332 de  la  ley  906  de  2004  consagró  una nueva causal de  extinción    de    la   acción   penal,    consistente   en   la   preclusión     ordinaria    de    la    investigación,  como  sanción  al  Estado por el vencimiento del término máximo  previsto  en  el  inciso  segundo  del  artículo 294 de la ley 906 de 2004 para  presentar  el  escrito  de acusación por parte de la fiscalía, ante el juez de  conocimiento.   

En su sentir, dicha  causal  es de carácter objetivo, es decir, opera de la  misma  forma  que  la  prescripción,  por  el  sólo  vencimiento de los plazos  establecidos  en  la  ley  y  se  interrumpe  únicamente  con  la presentación  oportuna  y  efectiva del escrito de acusación, perdiendo el Estado, en caso de  vencerse  dicho  término, la competencia para continuar investigando y juzgando  al ciudadano.   

Solicitó se declare sin valor las sentencias  de  instancia cuestionadas, especificando que el imputado fue capturado el 24 de  marzo  de  2006,  fecha  en  que se legalizó la captura, formuló imputación e  impuso  medida de aseguramiento; a partir de ese día, según  el artículo  175  de la Ley 906 de 2004, la Fiscalía tenía 30 días corridos para presentar  escrito  de acusación, término que venció el 23 de abril de 2006 sin que ello  ocurriera,  por  lo cual perdió competencia sobre la investigación, estando en  la  obligación  de  informar  al  superior tal circunstancia, situación que no  sucedió  y  sólo  112 días después presentó la acusación (luego de vencido  el  lapso  previsto  en  la  ley),  operó  así  la  preclusión como causal de  extinción  de  la  acción penal, por tanto el proceso no podía proseguir, sin  embargo  tal  medida no fue reconocida y la actuación continuó, concluyéndose  con la condena de SIERRA CADAVID con base en un preacuerdo.   

ACTUACIÓN DE LA CORTE  

1. El 21 de abril de  2008,  la  Corte  admitió la  demanda  de  revisión  y  solicitó  al  Juzgado  4º  de Ejecución de Penas y  Medidas   de  Seguridad  de  Medellín  la remisión del expediente completo del proceso seguido en contra de  ROBINSON           SIERRA           CADAVID.5   

2. El 3 de diciembre  de   ese   año,   se  abrió  a  pruebas  el  asunto  por  el  término  de  15  días6,  vencido el cual, la Sala decretó la práctica de las solicitadas  por    la   defensa   y   el   Ministerio   Publico7,    que   fueron   allegadas  así:   

          a.  Respuesta  del Juzgado Primero Penal  del  Circuito  con funciones de Conocimiento de Bello8, donde informa:   

“…  que  durante el primer semestre del  año  2006  se  presentó  un  paro  nacional  convocado por Asonal Judicial sin  embargo  este  juzgado  en  particular  realizó  las  tareas  rutinarias  propias  de  un  despacho  judicial,  y si se dejó de hacer  audiencias  del  sistema  penal  acusatorio, fue debido al bloqueo en la entrada  del  Edificio  ubicado  para la época de los hechos en la Calle 50 No. 52-59 de  Bello,  Antioquia.  Es por eso que en los procesos en  donde hubo dificultades se dejó expresa constancia.   

El  mencionado  cese de actividades a nivel  nacional  se  inició  el 11 de mayo de 2006 y finalizó el 2 de junio del mismo  año,  no  obstante,  el municipio de Bello no entró junto con los despachos de  las  ciudades  capitales,  sin  que  se  tenga una fecha exacta porque de eso no  existen   constancias   externas   ni  internas,  sino  como  se  dijo  de  cada  expediente”.   

b.  Respuesta  del  Consejo     Seccional     de     la     Judicatura     de     Antioquia,    Sala  Administrativa:   

“…durante el  primer  semestre del 2006 se presentó un cese de actividades desde el jueves 11  de  mayo,  hasta  el  viernes  2  de  junio  de  2006,  inclusive. A pesar de la  presencia  de  la  fuerza pública, hubo irregularidad  en  la  prestación  del  servicio  en  los diferentes despachos y corporaciones  judiciales  de  Medellín,  Bello e Itaguí. Los otros  despachos del Área Metropolitana laboraron normalmente.   

…  

La  anterior  información se obtuvo de los  archivos  que  con  respecto  a  los  paros  y  asambleas  reposan  en esta Sala  Administrativa,   en   los   cuales   aparece   un    reporte  general,  no  especificando con respecto a los juzgados de Bello”.   

c.  La  Directora Seccional de Fiscalías de  Medellín  en respuesta dirigida a la Sala y concretamente en lo relacionado con  la  participación  en  el  paro por parte de la Fiscalía 158 y 227 Seccionales  expresó: (folio 97 cuaderno principal)   

“…para  el  mes  de  mayo  de  2006  se  programó  por ASONAL JUDICIAL un cese de actividades a nivel nacional, pero los  despachos  en  mención  no interrumpieron sus labores  normales.”   

3.  El 30 de agosto  de  2010  se  realizó la audiencia de alegaciones, de conformidad con el inciso  8º del artículo 195 del Código de Procedimiento Penal.   

ALEGACIONES  

Del accionante.  

a.  Asevera,  de  conformidad  con la prueba  recavada   en   el   expediente   de   revisión,   se   ofrecen   informaciones  contradictorias  respecto  del  cese  de  actividades  judiciales   que  se  desarrollo  en  el  año 2006, con las mencionadas por los operadores judiciales  (Fiscalía  de  Bello  y  el  Juzgado  1º  Penal del  Circuito  de  la  misma ciudad) según las cuales en el  período  comprendido  entre  el 20 de marzo y 14 de junio de tal año laboraron  normalmente  y  en  otro  momento dicen que se obstaculizaron los términos, sin  dejar  de  mencionar  que  dentro de la foliatura no hay excusa de presentación  del escrito de acusación por dicha causa.   

b.  En  consecuencia,  en  su  sentir,  el  pretendido  “paro”  no afectó los términos en el proceso, por tanto operó  la  preclusión  como sanción, al superar los 60 días corridos previstos en la  norma  y,  transcurrir  112 sin que se presentara el escrito de acusación ni se  designara  nuevo  fiscal  desde  la formulación de la imputación; lo contrario  conllevaría  a  afirmar  que  una  etapa  procesal  se pueda ver dilatada en el  tiempo  sin  ninguna consecuencia o control jurisdiccional, sometida únicamente  a  la  discrecionalidad de la fiscalía; concluyó que tal contabilización debe  seguirse  de  manera  continua según se corresponde con la previsión contenida  en el numeral 4º del artículo 317 de la Ley 906 de 2004.   

Del Fiscal   

Solicitó  se desechen las alegaciones de la  defensa   y   no   se   acceda   a   sus   pretensiones   por   las   siguientes  razones:   

a.   Existieron  conversaciones  entre  la  Fiscalía  158  de  Bello  y  el  defensor  para la realización de audiencia de  formulación  de  acusación  con  preacuerdo,  lo  cual  prevé algún arreglo,  siendo  por  tanto  una  falta de lealtad alegar la ausencia de presentación de  escrito de acusación dentro del término legal.   

b.  La  defensa  técnica del sentenciado no  hizo  uso  de  la recusación al fiscal por cuanto había perdido la competencia  al dejar vencer los términos y continuar actuando.   

          c.  La  Corte  Suprema de Justicia en el  radicado  30363  ha dicho que el dejar de acusar dentro del término previsto en  la  ley  conlleva una sanción a la fiscalía cual es la libertad del procesado,  mas  no  significa  que el artículo 374 hubiese establecido un término para la  extinción de la acción penal.   

d.  Llama  la  atención  sobre  la  lealtad  procesal  con  que  las  partes  deben  actuar,  por  manera  que  existiendo la  aceptación  de  cargos sobre la cual se pronunció el juez de conocimiento, mal  puede  el  defensor  desconocer  el  preacuerdo  antecedente a las sentencias de  primera y segunda instancia.   

CONSIDERACIONES  

La Sala de Casación Penal es competente para  tramitar  la  presente  acción de revisión, de conformidad con lo dispuesto en  el  artículo  32.2  de la Ley 906 de 2004, toda vez que la sentencia de segunda  instancia  fue  proferida  por  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de  Medellín.   

          La  acción  de revisión es un medio para conseguir la realización  de  la  justicia  y  un mecanismo excepcional contra la inmutabilidad de la cosa  juzgada  por  la  ocurrencia  de hechos y conductas contrarias a derecho que una  vez  configuradas,  desvirtúan  la  oponibilidad  de la sentencia en firme y la  seguridad  jurídica  que  le  sirve  de fundamento. Dentro de este contexto, la  razón  de  ser  del  instituto  es  la  de  subsanar los defectos materiales de  aquellas  providencias  que  ponen fin al proceso penal tanto en la instrucción  como  en  el  juicio,  proferidas  en contravía de una recta administración de  justicia,  atendiendo  al  interés  general  de la verdad y de la justicia como  forma  de  garantizar  una  convivencia  pacífica  y  un  orden  justo  para el  conglomerado social.   

          Por  lo  mismo,  no  es un mecanismo para revisar la legalidad de la  sentencia  como  sucede  con  el  recurso  de  casación, sino la justicia de la  decisión  en  su  dimensión positiva, para evitar que se condene a inocentes o  se absuelva a los responsables.   

         

CUESTIONES PREVIAS  

a.  Procedencia  de  la acción de revisión  frente  a  procesos  terminados  anticipadamente  en  virtud  de  aceptaciones o  preacuerdos.   

Ha sido materia de discusión, la posibilidad  de  debatir  en  sede  de  revisión,  los  fundamentos probatorios de un fallo,  cuando  el  condenado,  por  iniciativa  propia o en virtud de un acuerdo con la  fiscalía,     aceptó     voluntariamente    la    responsabilidad    en    los  hechos.   

La  Corte,  en  postura  jurisprudencial que  ahora   se  reitera,  ha  tomado  partido  por  la  hipótesis  que  postula  la  procedencia  del  debate  en  sede  de  revisión,  sustentada  en  que,  (i) la  revisión,  en  su  concepción  de  acción,  es  autónoma e independiente del  proceso    por   el   cual   a   ésta   se   acude9;  ii)  no es una prolongación  del  proceso  instancial;  y  (iii)  los  fallos dictados dentro del marco de la  justicia  consensuada pueden también contener errores in iudicando de carácter  histórico,  determinantes de decisiones materialmente injustas. Al respecto, en  cita   dentro   del   radicado   29954   del   24   de   noviembre  de  2008  ha  dicho:   

“Esta  limitación  no  se  extiende a la  revisión,  que  como se sabe no es un recurso sino una acción, a través de la  cual  se  puede  intentar  remover  la condición de cosa juzgada a que ha hecho  tránsito  una  decisión  que  se  considera  injusta,  y es evidente que a las  particulares  circunstancias  previstas  en  la  ley  como causales taxativas no  escapan  los  fallos  por  el  simple  hecho  de  ser  fruto de un acuerdo o del  allanamiento del sindicado.   

“En el caso concreto de la causal tercera  de  revisión,  que  es la aducida en este asunto, si bien el condenado admitió  su  responsabilidad con la prueba que entonces existía en el proceso, no sería  acertado  cerrar la posibilidad de que ante hechos no conocidos o pruebas nuevas  se  pueda  revisar, pues ello sería desconocer que la aceptación del implicado  pudo  deberse  a razones tan poderosas, que aún siendo inocente, no tuvo en ese  momento alternativa distinta.   

“Y en materia de ejemplos se puede ir más  lejos,  es posible que el acusado haya aceptado la responsabilidad y después se  conozca  que  para  ese  momento  sufría  de  un  trastorno  mental.  No sería  razonable  decir  que  no  hay lugar a revisión simplemente porque el procesado  pidió        sentencia        anticipada”.10   

Es  así  como,  y en respuesta a uno de los  argumentos  de la Fiscalía, la acción de revisión incoada por SIERRA CADAVID,  no  puede ser entendida como una violación al principio de la irretractabilidad  o  desconocimiento  del  consenso al que llegó con el funcionario instructor en  el  proceso,  sino  el  ejercicio  de  un  derecho  que le cobija, el cual está  legitimado  para  ejercer,  respecto de cualquiera de las causales taxativamente  prevista          en          la          ley11.   

b.  Sobre  el cese de actividades judiciales  del 11 de mayo hasta el 2 de junio de 2006.   

No   comparte  la  Sala  el  criterio  del  accionante  en  el  sentido  que, para la época del paro judicial el proceso se  desarrolló   de   forma   normal   y  continua,  pues  de  conformidad  con  la  certificación  expedida  por la Sala Administrativa del Consejo Seccional de la  Judicatura  de  Antioquia  “hubo irregularidad en la  prestación  del servicio en los diferentes despachos y corporaciones judiciales  de  Medellín,  Bello  e  Itagüí”, sin embargo tal  situación  es  irrelevante,  por cuanto los términos motivo de discusión para  la  configuración  de  la  preclusión no se surtieron, como a continuación se  explicará.   

DEL CASO CONCRETO  

El accionante basa su inconformidad  en  la  causal  2ª  del  artículo  192 de la Ley 906 de 2004, al considerar que se  dictó  sentencia condenatoria en un proceso que no podía proseguirse por haber  operado  la  preclusión como causal de extinción de la acción penal, prevista  de manera novedosa en la norma procesal citada.   

Tal  razonamiento deviene del vencimiento de  los   plazos  señalados  en  los  artículos  294  en  concordancia con el  175   de  la  Ley  906 de 2004, los cuales -en su criterio- se deben contar  ininterrumpidamente,  mismos  que  fueron por demás superados ampliamente hasta  alcanzar  los  112  días  luego  de  formulada  la imputación, sin que se haya  presentado  escrito  de  acusación,  solicitado  la  preclusión  o aplicado el  principio  de  oportunidad,  de  donde surge inexorablemente la preclusión como  causal objetiva de extinción de la acción penal.   

De entrada la Sala dirá que no comparte los  planteamientos   del   accionante   por   las   razones   que   a  continuación  expondrá.   

Problema Jurídico  

1)   ¿Cómo  se  cuentan  los  términos  establecidos  en  el  numeral  7º  del  artículo  332 de la Ley 906 de 2004 en  concordancia  con  el  artículo  294  y  175  ibidem,  para que se configure la  preclusión  por  el  vencimiento  del  plazo  estipulado  en  la  ley  para  la  formulación de acusación?   

2)  ¿La  causal  de  preclusión  de  la  investigación,  prevista  en  el numeral 7º del artículo 332, se configura de  manera  objetiva  por  el solo vencimiento de los plazos establecidos en la ley,  conllevando a la extinción de la acción penal?   

1. De la preclusión  

La  preclusión  es  una  institución,  de  amplia  tradición  en los  sistemas  procesales, la cual permite la terminación de la actuación penal sin  el  agotamiento  de  todas las etapas del sumario, ante  la  ausencia  de  mérito  para  sostener  una  acusación  (art. 331 Ley 906 de  2004).   Implica   la   adopción  de  una  decisión  definitiva,   por  parte  del  juez  de  conocimiento,  cuyo  efecto  es  el  de  cesar  la  persecución penal  contra  el imputado respecto de los hechos objeto de investigación, poner fin a  la  acción  penal,  dirimir  de  fondo  el  conflicto  y por ende, se encuentra  investida   de   la   fuerza   vinculante   de   la   cosa  juzgada.12   

De manera contundente el inciso segundo del  artículo 250 de la Constitución establece que:   

“En  ejercicio  de  sus  funciones  la  Fiscalía       General      de      la      Nación      deberá:    (…)    

5.  Solicitar ante el juez de conocimiento  la  preclusión  de  las  investigaciones  cuando  según  lo  dispuesto  en  la  ley  no hubiere mérito para acusar”. (negrillas de  la  Corte).   

En igual sentido, el artículo 331 de la ley  906 de 2004 establece:   

“Preclusión:  en  cualquier  momento,  el  fiscal   solicitará   al   juez   de  conocimiento  la  preclusión,  si  no  existiere  mérito  para  acusar”.  (Negrillas  de  la  Corte).   

Como  se  observa,  se  trata  de  un claro  mandato,  por  regla  general,  para  el  Fiscal,  de  formular  ante el juez de  conocimiento,    la    solicitud    de   preclusión,  en   aquellos   eventos  en  que  no  hubiese  podido  recolectar  evidencia, o elementos materiales de prueba que le permitan sostener  una  acusación13.   Es  ésta  una  hipótesis que se  funda   en   los   principios   de   presunción  de  inocencia  e  in   dubio   pro   reo,   en   los   que  tradicionalmente   se   ha   inspirado   la  figura  de  la  preclusión  de  la  investigación.   

2. De la forma como se cuentan los términos  establecidos  en  el  artículo  294  y  175  de la Ley 906 de 2004, para que se  configure   la  preclusión  prevista  en  el  numeral  7º  del  artículo  332  ibídem.   

A   continuación,   y   para  una  mejor  comprensión,  la  Sala  transcribe las normas que se articulan, evidenciándose  que  los  términos  mencionados  no  corren de manera continua e ininterrumpida  como lo afirma el accionante:   

“Art.      175.     Duración   de  los  procedimientos.  El  término  de  que dispone la fiscalía para formular la acusación, solicitar la  preclusión  o  aplicar el principio de oportunidad no  podrá  exceder  de  treinta (30) días contados desde  el  día  siguiente a la formulación de la imputación, salvo lo previsto en el  artículo 294 de este código…”   

“Art.    294.     Vencimiento  del  término. Vencido  el  término  previsto  en  el  artículo  175  el  fiscal  deberá  solicitar  la  preclusión  o  formular  la  acusación   ante   el   juez  de  conocimiento.  De  no  hacerlo,  perderá    competencia   para   seguir  actuando      de      lo      cual      informará  inmediatamente a su respectivo superior.   

En  este  evento el superior designará un  nuevo  fiscal, quien deberá adoptar la decisión que corresponda en el término  de     treinta     (30)     días,    contados   a   partir   del   momento   en  que  se  le  asigne  el  caso.    Vencido    el  plazo,  si  la  situación  permanece   sin   definición   el  imputado  quedará  en  libertad  inmediata,  y   la   defensa   o  el  Ministerio  Público  solicitaran  la  preclusión al  juez      de      conocimiento”.     (Negrilla de la Sala).   

De  conformidad con las normas mencionadas,  la  Corte  precisa  que el término inicial  de  que  dispone  la Fiscalía para formular acusación, solicitar  preclusión  o  aplicar  el principio de oportunidad no  podrá  exceder de 30 días, los cuales se empezarán a  contar  desde  el  siguiente a la formulación de imputación (artículo 175 Ley  906  de  2004).  Vencido  este  período,  es  decir,  a  partir  del  día  31,  el    Fiscal    perderá    competencia  para  seguir  actuando,  de  lo que informará inmediatamente a su  superior  para  la  designación  de  otro  fiscal.   Cumplido lo anterior,  comenzará  a  correr,  un  término  adicional  de 30  días,  contados  a  partir  del momento en que se le  asigne              el              caso14 al nuevo fiscal,  para que formule acusación, o solicite  preclusión (inciso 2º artículo 294 ibídem).   

Es  claro,  por  tanto,  que  los  30 días  iniciales  y los 30 adicionales mencionados por el accionante para efectos de la  preclusión,  no  corren  de manera consecutiva e ininterrumpida, sino que   estos    últimos    se    cuentan,    después  de  la  remoción del fiscal del caso y   a  partir  del  momento  en  que se le  asigne  la  actuación  al  nuevo  fiscal, para     que     ahí     sí,     luego    de    su    vencimiento, se pueda alegar la causal de  preclusión  del numeral 7º del artículo 332 de la norma procedimental citada,  que   específicamente   dice:   “vencimiento  del  término  máximo previsto en el inciso segundo  del artículo 295 de éste  código”,  refiriéndose a los 30 días adicionales,  otorgados al nuevo fiscal.   

Surge  entonces  otra  pregunta, referida a  cuál  es  el  lapso  de tiempo que tiene el fiscal del  caso,     para  solicitar  ante  el  superior la designación del nuevo  fiscal,  cuando  por el vencimiento  del  término  de  los  iniciales  30  días  perdió  competencia,  es decir el  eslabón  entre  los  30  días  iniciales  y los 30 días adicionales. Sobre el  punto,  la  Ley  906  de  2004,  dispone  que  el  fiscal  del  caso  informará  “inmediatamente”  a  su  superior;  locución  que  denota el menor plazo razonable posible dentro de las  particulares  condiciones  temporo espaciales que amerite el proceso, situación  que  sería la ideal. Sin embargo podría resultar excedido dicho plazo, aún de  manera exagerada, como en el asunto examinado.   

Una  situación así se podría evitar, con  la  facultad  que tienen las partes de provocar el cambio de fiscal a través de  la    figura    de    la   RECUSACIÓN   prevista  en  el  numeral  8º  del  artículo  56  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  pues  en  el  evento de no solicitarse, no se surtirá el  cambio  de fiscal y por ende no empezará a correr el término adicional, con un  evidente  consentimiento de las partes interesadas, quienes no podrán alegar la  preclusión  con  base  en  la  causal  7ª  del  artículo 332 de la Ley 906 de  2004.   

Así  las cosas, se tiene que en el caso de  SIERRA  CADAVID el término preclusivo previsto en el inciso 7º referido, no se  configuró,  por  cuanto  nunca  comenzó  a correr el plazo adicional de los 30  días  para  que  el nuevo fiscal se pronunciara, aún cuando la defensa contaba  con  la  herramienta  de la recusación para subsanar la omisión del fiscal del  caso y no hizo uso de ella.   

Valga  la pena señalar, de conformidad con  lo   antes  mencionado,  que  el  defensor  dentro  de  la  actuación  procesal  desarrollada  en  la primera  instancia  tampoco  estuvo facultado para solicitar la preclusión, porque, como  se  ha  dicho,  él solamente la adquiere, una vez vencido el término adicional  de  los  30 días, como claramente lo expresa el inciso 2º del artículo 294 de  la        Ley        906        de        200415 y como este nunca comenzó a  correr,   la   misma  suerte   comportó  la  facultad  para  solicitar  la  preclusión.   

3.  De  los  requisitos  para  que  se  configure  la preclusión por la  causal 7ª del artículo 332 de la Ley 906 de 2004.   

En particular, respecto a la causal 7ª del  artículo  332  de  la  ley  906  de  2004, la Corte Constitucional, señaló en  sentencia C-806 de 2008:   

“En  ejercicio  de  sus  funciones  la  Fiscalía General de la Nación deberá:    

5.  Solicitar ante el juez de conocimiento  la  preclusión  de  las  investigaciones cuando, según lo dispuesto en la ley,  no    hubiere   mérito   para   acusar. (Subrayado y negrillas agregados).   

En    otras   palabras,   la  causal  séptima de preclusión, consagrada en el artículo 332  de   la   Ley   906   de   2004,  debe  ser  entendida  de  conformidad  con  la  Constitución,  lo  cual  significa que, no  basta  con  el  transcurso  de  sesenta  (60)  días  para  que  automáticamente  se  deba  decretar  la  preclusión  de una investigación. De  llegar  a  entenderse  la norma legal en esos términos, allí sí, se estarían  desconociendo  los  derechos  fundamentales  de  las  víctimas  a la verdad, la  justicia  y la reparación, por cuanto un delito grave quedaría impune debido a  la  falta  de  diligencia del órgano investigador. En  efecto,  recuérdese que, en principio, la Fiscalía cuenta con tan sólo con un  término  de  treinta  (30)  días,  contados  desde  el  día  siguiente  a  la  formulación  de  la  imputación,  para  formular  la  acusación, solicitar la  preclusión  o  aplicar el principio de oportunidad (art. 175 del C.P.P.), y que  sólo,  excepcionalmente, dispondrá de otros treinta  (30)    días    adicionales,    previa  remoción  del  fiscal  del  caso, para  “adoptar  la  decisión  que corresponda” (art.294 del C.P.P.). De allí que  no  se  justificaría  constitucionalmente  que  estos  casos,  en  términos de  víctimas,  la  negligencia  o  la  incapacidad  del órgano de investigación   conllevara  la  procedencia  automática de una causal de preclusión, decisión  que,    como    se    sabe,    hace   tránsito   a   cosa   juzgada”.(negrilla de la Sala).   

La  Sala  comparte  el  anterior criterio y  considera,  para  que  se  configure  la  causal  de  preclusión prevista en el  artículo  332-7  de  la ley 906 de 2004 y el juez de conocimiento la reconozca,  se  requiere  el  transcurso  del  término  legal, y que no exista mérito para  acusar.   

Sobre  la  “no  existencia  de  mérito  para  acusar”, para la Sala  éste  es  un  elemento imperativo de analizar por el juez de conocimiento antes  de  adoptar  la  decisión  preclusiva  respecto  de la causal 7ª, porque es su  cimiento,  es  la  razón de ser de dicha figura, la cual no se puede fraccionar  en  su  aplicación,  para  unas  causales  sí  y  para otras no, ello se puede  evidenciar  no  sólo  dentro  del  mismo  articulado de la Ley Adjetiva y en la  Carta  Política,  sino en la sentencia de constitucionalidad referida (C-806 de  2008) veamos:   

Inciso  segundo  del  artículo  250  de la  Constitución:   

“En  ejercicio  de  sus  funciones  la  Fiscalía       General      de      la      Nación      deberá:    (…)    

5.  Solicitar ante el juez de conocimiento  la  preclusión  de  las  investigaciones  cuando  según  lo  dispuesto  en  la  ley  no hubiere mérito para acusar”. (negrillas de  la  Corte).   

En igual sentido, el artículo 331 de la ley  906 de 2004 establece:   

“Preclusión:      en      cualquier  momento,    el   fiscal  solicitará  al  juez  de conocimiento la preclusión,  si no existiere mérito para acusar”. (negrillas de la Corte).   

Y es que no otra lectura puede darse a esta  disposición,  por  cuanto lo contrario desconocería los derechos fundamentales  de  las  víctimas  a  la verdad, justicia y reparación, toda vez que un delito  grave,  con toda la evidencia recabada, podría quedar impune, debido a la falta  de  diligencia  del  órgano  investigador,  lo  que  iría en contravía de los  principios  que  informan  el  Estado  social  de  derecho  y  la  Constitución  Política,    como   lo  es  conseguir  la  realización  de  la  justicia,  atendiendo  al  interés  general  de  la  verdad  como  forma de garantizar una  convivencia  pacífica  y  un  orden justo para el conglomerado social, evitando  que se condene a inocentes o se absuelva a los responsables.   

De  manera  pues que no le asiste razón al  accionante  cuando  afirma  que  la  causal  de  preclusión, opera per   se,  de  manera  objetiva,  con  el  vencimiento de los 60 días para presentar la acusación.   

Como   la   Sala   vislumbra  que  de  la  interpretación   expuesta   en   precedencia  podrían  derivarse  conclusiones  equívocas  en  punto  de la contabilización de los términos para acceder a la  libertad  mencionados  en  el inciso 2º del artículo 294 de la ley 906 de 2004  en  concordancia con el numeral 4º del artículo 317 ibídem, máxime cuando el  accionante  hace  referencia  a  este  último, se hace necesario indicar que la  Corte,  en decisión 30363, realizó un estudio detallado sobre las causales 4ª  y 5ª de libertad así:   

“El  texto de los referidos preceptos es  el siguiente:   

Artículo     317.    Causales    de  libertad:   

(…)  

     

1. Cuando  transcurridos  sesenta  (60)  días contados a partir de la  fecha  de  la formulación de imputación no se hubiere presentado la acusación  o  solicitado  la preclusión. Los términos previstos  en   este   numeral   se  contabilizarán  en  forma  ininterrumpida.     

….  

Los términos dispuestos en esta norma son  independientes   de  los  establecidos  en  el  acápite  correspondiente  a  la  duración  de  los  procedimientos.  En  efecto,  los  lapsos  en  la preceptiva  transcrita  obviamente  tienen como fin evitar la indefinición en la privación  real  de  la  libertad  personal  del  incriminado,  mientras  que  los  tiempos  señalados   en   el   artículo  175  se  ocupan  de  soslayar  las  dilaciones  injustificadas en el trámite.   

Por  lo  tanto, es claro que el ámbito de  protección  de las causales de libertad se concreta en el derecho fundamental a  la  libertad  personal de los individuos vinculados a un diligenciamiento penal,  mientras  que  la  “duración de los procedimientos” se ocupa de asegurar el  derecho también fundamental al debido proceso.   

No  hay  duda  que  entre  los  derechos  fundamentales  citados  hay una estrecha relación, no obstante, es palmario que  uno  y  otro  corresponden  a  ámbitos  y  contenidos  diversos, el de libertad  personal  referido  a  garantizar  que las personas se desplacen sin limitación  alguna,  salvo  los  taxativos  casos  en que de conformidad con el principio de  reserva  judicial  ciertos  funcionarios pueden limitar tal derecho. El segundo,  el  debido  proceso,  se  ocupa de señalar las reglas, momentos y oportunidades  que  gobiernan el curso de un averiguatorio, a fin de que los sujetos procesales  e  intervinientes  tengan  claridad  sobre  los  momentos pertinentes para hacer  valer sus derechos e intereses.   

…  

Se  reitera,  el  término  de  60  días  contados  a  partir  de  la  fecha  de la formulación de imputación sin que se  hubiere   presentado  la  acusación  o  solicitado  la  preclusión,  es  independiente  por  completo  del  término  de  30 días que para formular acusación o preclusión le asiste a la  Fiscalía en el artículo 175 de la Ley 906 de 2004.   

Por  ejemplo,  puede  ocurrir que el mismo  día  de su captura a una persona se le formule imputación y que a los 30 días  el  Fiscal  que conoce del asunto solicite a su superior la designación de otro  acusador  por  encontrarse en la causal impeditiva señalada en el artículo 294  de  la  Ley  906  de  2004.  Nombrado  otro  Fiscal  10  días después, formula  acusación 25 días más tarde.   

En la hipótesis analizada, el incriminado  tendría  derecho  a su libertad provisional al transcurrir el lapso de 60 días  ininterrumpidos   y   continuos   desde   el  siguiente  a  la  formulación  de  imputación,  independiente de que la acusación sea proferida 5 días después.  (Negrilla de la Sala).   

En  síntesis,  es  diferente  la  forma de  contabilizar   los   términos   para   que   se   configure   la   causal   de  libertad  y  la  causal  de  preclusión,  aunque partan de  elementos comunes.   

Para  la  procedencia  de  la  libertad por  vencimiento  del  plazo  previsto  en  el  numeral 4º del artículo 317, los 60  días  se  cuentan de manera ininterrumpida  a partir de la formulación de  imputación   sin   que   se   hubiere   presentado   acusación   o  solicitado  preclusión.   

En torno a la causal de preclusión prevista  en  el  numeral  7º  del  artículo  332  ibídem según la cual se requiere el  “vencimiento  del  término  máximo previsto en el  inciso  segundo  del artículo 294 de éste código”,  como  se  señaló  en  precedencia,  éste  hace  relación a los treinta días  adicionales,      contabilizados,     después  de  la  remoción del fiscal del caso y   a  partir  del  momento  en  que se le  asigne  la  actuación  al  nuevo  fiscal, para  confirmar  que  los términos se surten de manera discontinua,  separada por el lapso en que dure el nombramiento del nuevo fiscal.   

Cuestión Final.  

Toda  vez que se advierte incumplimiento de  los  términos  previstos en la ley por parte del Fiscal 227 Seccional de Bello,  Gabriel     Jaime    Arroyave    Zapata,  sin  que  hubiese  solicitado  prórroga  o  en  su lugar término  adicional  según   el  inciso  2º  del  artículo 294, la Sala dispondrá  remitir  compulsar  copias de esta decisión a la Sala Disciplinaria del Consejo  Seccional de la Judicatura de Antioquia para lo de su competencia.   

En  este orden de ideas, encuentra la Corte  que   la   causal  de  revisión  aducida  no  está  llamada  a  prosperar,  en  consecuencia se declarará infundada.   

Por    lo    expuesto,    la   Sala   de   Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

Primero:  Declarar  infundada  la  causal  de  revisión  invocada  por  el  defensor del condenado  ROBINSON SIERRA CADAVID.   

Segundo:    Compulsar    las    copias    indicadas   ante  la  Sala  Disciplinaria del Consejo Seccional de la Judicatura  de  Antioquia,  de  conformidad  con  lo  previsto  en  la  parte motiva de esta  decisión.   

Tercero: Contra la  presente sentencia no procede recurso alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS   

JOSÉ       LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                                                           SIGIFREDO     ESPINOSA    PÉREZ   

        Comisión de servicio   

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                                                             AUGUSTO   J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

        Comisión de servicio   

JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS                                                                JULIO         ENRIQUE        SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

1  Emitido el 16 de febrero de 2007   

2 El 19  de enero del mismo año   

3 Folio  17 y 18 del Cuaderno único de Investigación (CUI)   

4  “cuando  se  hubiere  dictado  sentencia condenatoria en proceso que no podía  proseguirse   …   por  cualquier  otra  causal  de  extinción de la acción penal”   

5 Folio  63 cuaderno de la Corte   

6 Folio  76 ibídem   

7 Folio  86 ibidem   

8 folio  92 cuaderno principal de la Corte   

9  Sentencia  de  4  de  agosto  de 2004, radicado 18453, y auto de 6 de febrero de  2007, radicado 23839, entre otros.   

10  Revisión 12365, auto de 18 de diciembre de 1996.   

11  Auto  del  18 de diciembre de 1996 (radicado 12.365), reiterado el 2 de marzo de  1999 (radicado 15.250).   

12  Corte Constitucional  sentencia C- 920 de 2007   

13  Artículo    332.Ley    906   de   2004  –  Causales.  El  Fiscal  solicitará la preclusión en los siguientes casos: 1. Imposibilidad  de  iniciar  o  continuar el ejercicio de la acción penal. 2. Existencia de una  causal  que  excluya  la  responsabilidad,  de  acuerdo con el Código Penal. 3.  Inexistencia  del  hecho  investigado.  4.  Atipicidad del hecho investigado. 5.  Ausencia   de   intervención   del   imputado   en  el  hecho  investigado.  6.  Imposibilidad  de  desvirtuar  la  presunción  de inocencia. 7. Vencimiento del  término  máximo  previsto  en  el  inciso  segundo  del artículo 294 de éste  código.   

14 Ley  906 de 2004, artículo 294, inciso 2º   

15  “Vencido   el   plazo  (refiriéndose  a  los  30  días  adicionales)  si la  situación  permanece  sin  definición,  …la defensa o el Ministerio Público  solicitarán la preclusión al juez de conocimiento”     

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