29509(29-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29509  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº 207  

Bogotá, D. C., veintinueve (29) de julio de  dos mil ocho (2008).   

V I S T O S  

Procede  la  Corte  a  conceptuar  sobre  la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   FERNÁN  VILLA  FLÓREZ,  elevada  por  el  Gobierno de los Estados Unidos de América.   

L  A     S O L I C I T U  D   

1.     Mediante    oficio   número  OFI08-8017-DIJ-0100  del  31  de  marzo de 2008, el Ministerio del Interior y de  Justicia  comunicó  a  esta  Sala  de  la  Corte que el Gobierno de los Estados  Unidos  de  América,  por  conducto  de su Embajada en Colombia y mediante Nota  Verbal  número  0790  del  18  de  marzo  de 2008, solicitó en extradición al  ciudadano  colombiano Fernán Villa Flórez,  capturado  el  24  de  enero  de  2008,  en  cumplimiento  de  la  resolución  del  19  de diciembre de 2007, expedida por el Fiscal General de la  Nación.   

2.  La normatividad que rige al presente  trámite  es  la contemplada en el   Libro V, Capítulo II del Código  de  Procedimiento Penal, en la  medida que no existe en el momento convenio  aplicable  que  regule  el asunto, como así lo conceptuó el Jefe de la Oficina  Asesora  Jurídica  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  según  oficio  número  OAJ.E.  0581  del  19 de marzo de 2008, quien además certificó que la  documentación  del  expediente  procedente de la Embajada de los Estados Unidos  de    América,    fue    presentada   “debidamente  autenticada”.   

3.  Los acontecimientos fácticos objeto  de  la  investigación  e  imputación  de  los  cargos formulados en su contra,  motivo  de  la  solicitud de extradición, fueron sintetizados en la Nota Verbal  número 0790 del 18 de marzo de 2008 de la siguiente manera:   

“Los  hechos de este caso indican que en  septiembre  de  2007 un informante de la Agencia para el Control de Drogas (DEA)  se  reunió  con  Fernán  Villa-Flórez.  Villa-Flórez  indicó que tenía dos  toneladas  de  cocaína  en  Venezuela  que  necesitaba despachar a México vía  Ecuador  o  Panamá.  A  la  pregunta de a quién le pertenecía dicha cocaína,  Villa-Flórez  manifestó  que  los  propietarios  de  la  cocaína eran Álvaro  Romero—James   y   Juan  Fernando  Muñoz—Restrepo.  El  informante  de  la  DEA  se  ha reunido posteriormente con Villa—Flórez     y     Romero—James  en  varias ocasiones para hablar  sobre   los   detalles   del   transporte   de  la  cocaína.  Villa—Flórez,   hablando  a  nombre  de  la  organización,   específicamente   indicó   que  la  cocaína  necesitaba  ser  despachada   a   México,   y   que   su   destino   final   era   los   Estados  Unidos.   

“Todas  las  acciones  adelantadas  por el  acusado  en  este caso fueron realizadas con posterioridad al 17 de diciembre de  1997”.   

4.   La  documentación remitida por el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  de  América  que  sustenta  la solicitud de  extradición  del  ciudadano  colombiano  Fernán  Villa Flórez, es la siguiente:   

4.1.   Copia   de  la  Acusación  número  07-269-WALTON  del  11 de mayo de 2006, por medio de la cual el Tribunal Federal  de   los   Estados   Unidos,  Distrito  de  Columbia,  acusó,  entre  otros,  a  Fernán  Villa  Flórez  del  siguiente cargo:   

“El Gran Jurado  acusa:   

“CARGO   UNO”   

“Concierto para fabricar y distribuir cinco  kilogramos,  o más, de una sustancia controlada (cocaína) con la intención de  importarla  a  los  Estados  Unidos, y ayuda y facilitación de dicho delito, lo  cual  es  en  contra  del  Título  21,  Sección 959 del Código de los Estados  Unidos,  en  violación  del  Título 21, Secciones 960 y 963 del Código de los  Estados  Unidos,  y  del  Título  18,  Sección  2  del  Código de los Estados  Unidos”.   

“La acusación también incluye la pena de  decomiso  de  conformidad  con  el  Título  21, Sección 853 del Código de los  Estados  Unidos,  la  cual  busca  el  decomiso de todos los bienes que se hayan  derivado  de ingresos obtenidos como resultado de la comisión de los anteriores  delitos.  Si  dichos bienes no estuvieren disponibles, la norma anterior permite  que otros bienes del acusado sean decomisados”.   

     

4.2.   También se allegó copia de las  declaraciones  juradas  de  Melanie Laflin, Abogada litigante en el Departamento  de   Justicia   de  los  Estados  Unidos  División  Penal  de  la  Sección  de  Estupefacientes  y  Drogas  Peligrosas  para el Distrito de Columbia, y de Steve  Fraga,  Agente  Especial  para  la Agencia Antinarcóticos de los Estados Unidos  (DEA),  las  que respaldan la acusación contra Fernán  Villa Flórez.   

El  primer  funcionario,  esto  es,  Melanie  Laflin,  incorpora  en  su  declaración la descripción y vigencia de los tipos  penales  imputados  en el pliego acusatorio, explica el alcance de la acusación  y  realiza una síntesis de los hechos, de la actuación  procesal y de los  cargos atribuidos al solicitado en extradición.   

Por su parte, el Agente Especial Steve Fraga  relata,  de  manera  pormenorizada,   los   hechos   objeto   de    juzgamiento    ante    el    citado   Tribunal   y  la  participación  en  los mismos por parte del requerido en extradición, respecto  de quien suministra la información necesaria sobre su identidad.   

4.3.   Así  mismo,  se informó que el  solicitado,  Fernán  Villa Flórez  “es  ciudadano  de Colombia, nacido el 3  de  julio  de  1962  en  Colombia.  Es  portador  de  la  Cédula Colombiana Nº  19.476.150”.   

4.4.     Se     adjuntó   copia    del    texto    de   las   disposiciones   del   Código   de  los   Estados   Unidos  de América  que    se    afirman   fueron   infringidas   por   el   solicitado  en   extradición   y   que   se   encontraban    vigentes   para   la   época   de   ocurrencia de los hechos.   

4.5.   Por último, se incorporó copia  de  la  orden  de  captura  proferida  en contra del requerido en extradición y  dictada  por  el Tribunal Federal de los Estados Unidos de América, Distrito de  Columbia.   

PERÍODO   PROBATORIO  

La Sala negó, mediante providencia del 18 de  junio  de  2008,  la  solicitud  de  pruebas  elevada  por  la defensa y tampoco  consideró necesario decretar de oficio.   

ALEGATO       DEL    PROCURADOR  SEGUNDO   

DELEGADO     PARA     LA   CASACIÓN  PENAL   

El  representante  del  Ministerio Público,  luego  de  relacionar de manera  detallada los hechos, los antecedentes, el  trámite  adelantado,  los  instrumentos  allegados a este diligenciamiento y de  mencionar  las normas aplicables al caso, dice que en cuanto a la validez formal  de  los  documentos  que  respalda  la  petición  de  extradición,  el  Estado  solicitante   aportó,   debidamente   traducidas   y   autenticadas,  la  pieza  acusatoria,  en  la  que  se   reseñaron  el  lugar  y  las  fechas  donde  ocurrieron  los  hechos  y  los  delitos   imputados,  las distintas normas  penales  y  las  declaraciones  de  apoyo  a la  solicitud de extradición,  motivo por el cual se cumple cabalmente con esta exigencia legal.   

Respecto  a  la  demostración   plena  de  la  identidad  del  requerido,  asevera  que  tampoco  encuentra  inconveniente  alguno,  toda  vez que los datos suministrados por las  autoridades  del  país  requirente  coinciden  con  los  de  la  persona que se  encuentra  detenida  con  fines  de extradición hacia los Estados Unidos y, por  tanto, el requisito de la plena identidad está cumplido.   

Agrega  que en la  Nota  Verbal  allegada al presente trámite se consignaron sus datos personales,  es  decir,  que  se  trata  de  un ciudadano colombiano, nacido el 3 de julio de  1962,  y  que es portador de la cédula de ciudadanía número 19.476.150, datos  que  confirman  dicha  identidad,  los  cuales coinciden con los que suministró  Fernán  Villa  Flórez  al  momento   de   su  captura,  sin  que  al  respecto  se  haya  mostrado  ninguna  objeción.   

En  lo que tiene que ver con el principio de  la   doble  incriminación,  sostiene  que  el  cargo  imputado  a  Fernán    Villa   Flórez   encuentra   adecuación  típica  en  el  artículo  340  modificado  por  las  Leyes  733  de  2002  y 1121 de 2006, y el  artículo  376,  modificado  por  el  artículo  14  de  la Ley 890 de 2004, del  Código  Penal,  los  cuales  consagran  los delitos de concierto para delinquir  para  cometer  delitos  de  narcotráfico  y  tráfico,  fabricación o porte de  estupefacientes,  cuya  pena  privativa de la libertad es superior a 4 años, lo  que le permite concluir que este postulado también se cumple.   

En cuanto a la equivalencia de la providencia  dictada  en  el  extranjero,  dice que “responde a la  Resolución   de   Acusación   de   nuestra   legislación  penal  adjetiva”,  con lo cual encuentra satisfecho este presupuesto, por  lo   que   estima   que   las   formalidades   legales   se   cumplen     cabalmente     para     que     la    Corte  proceda   a   emitir   concepto  favorable de  la   solicitud   de  extradición  que  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos de  América  elevó  respecto  del ciudadano Fernán Villa  Flórez.   

Por  último,  en  orden  a  garantizar  los  derechos  fundamentales  del  ciudadano colombiano requerido en extradición, el  Procurador  Delegado  sugiere  a la Corte exhorte al Gobierno Nacional para que,  en  caso de que se conceda la extradición, se condicione la misma en el sentido  de  que  el  solicitado  no sea juzgado por hechos anteriores ni distintos a los  que  motivan  la  extradición,  ni  sometido  a  pena  de muerte, desaparición  forzada,  torturas,  trato  o  penas  crueles, inhumanos o degradantes, ni a las  penas de destierro, prisión perpetua y confiscación.   

En  consecuencia, estima la Delegada que las  formalidades  legales  se  cumplen cabalmente para que la Corte proceda a emitir  concepto  favorable  respecto  de  la  solicitud  de  extradición del ciudadano  colombiano    Fernán    Villa   Flórez.   

El  defensor  de  Fernán  Villa  Flórez no  presentó alegatos.   

CONCEPTO      DE    LA   CORTE   

El artículo 502 del Código de Procedimiento  Penal  estatuye  que  el  concepto que emite la Sala debe estar centrado en  establecer  la  validez   formal  de  la  documentación  presentada, en la  demostración  plena de la  identidad del solicitado, en el principio de la  doble  incriminación,  en  la  equivalencia de la providencia proferida en  el  extranjero y, cuando fuere el caso, en el cumplimiento de lo previsto en los  tratados públicos.   

En  esas condiciones, se procederá a emitir  concepto, así:   

1.   La   validez       formal       de      los      documentos   aportados   

Advierte  la  Sala  que  la  documentación  presentada   como   soporte  de  la  petición  de  extradición  de  Fernán  Villa  Flórez,  cumple con las  exigencias  legales  contempladas en los Códigos de Procedimiento Penal y Civil  para tenerla como apta para fundar el respectivo concepto.   

En efecto, no hay duda que los documentos se  allegaron   por  vía  diplomática,  habiendo  sido  debidamente  traducidos  y  autenticados,  dentro  de  los  cuales  obra  la  copia de la Acusación número  07-269-WALTON  del 11 de mayo de 2006, dictada por el Tribunal de Federal de los  Estados  Unidos,  Distrito  de  Columbia,  la cual fue firmada por el Presidente  del   Jurado  indagatorio  y por la Abogada litigante en el Departamento de  Justicia   de   los   Estados   Unidos,   División  Penal  de  la  Sección  de  Estupefacientes  y  Drogas  Peligrosas  para el Distrito de Columbia, documentos  cuya  autenticidad  de  su  contenido  fue certificada con las firmas y el sello  pertenecientes a dicho Tribunal.   

A   su   vez,   obran   las   declaraciones   juradas   de   Melanie Laflin, Abogada  litigante  en el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, División Penal  de  la  Sección  de  Estupefacientes  y  Drogas  Peligrosas para el Distrito de  Columbia   y   de   Steve   Fraga,   Agente   Especial   de  la  Administración  Antinarcóticos  de  los Estados Unidos (D.E.A.), cuyos contenidos y traducción  al  español,  junto  con  el  resto  de  la   documentación      que      las      acompaña,     fueron   certificados,    el    3   de  marzo   de   2008,   por   Thomas  C.  Black,  Director   Asociado   de  la   Oficina  de  Asuntos Internacionales, División de lo Penal, del Departamento de  Justicia  de  los  Estados  Unidos de América.   

Así  mismo  aparece  que  la documentación  anexa  hace referencia a la orden de captura, a la resolución de acusación y a  las  normas  aplicables al caso, esto es, el Título 18, Secciones 2 (autores) y  3282  (delitos  no conminados con la pena de muerte),  el   Título   21,   Secciones  812  (listas  de  sustancias  controladas),  853  (extinción  penal  de dominio), 959 (posesión, fabricación o distribución de  sustancias  controladas),  960  (Actos prohibidos) y 963 (tentativa y concierto)  del    Código    de    los    Estados   Unidos   de  América.   

Por  su  parte,  la  rúbrica y el cargo del  señor  Thomas  C.  Black  fueron certificados por el señor Michael B. Mukasey,  Procurador  de  los  Estados Unidos, quien según su propia afirmación escrita,  ordenó  que  se  estampara el sello del Departamento de Justicia de los Estados  Unidos,  siendo  atestada  la  firma  de  aquél  por  el Director Adjunto de la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales,  División  de  lo  Penal, y el sello del  Departamento  de   Estado fue ordenado por la Secretaria de Estado, señora  Condoleezza  Rice,  de  cuyo nombre dio fe el Asistente de Autenticaciones de la  misma oficina.   

Por  último,  dichos  documentos  fueron  presentados  para su autenticación ante el Cónsul de Colombia en Washington D.  C.,  señor  Julio  Cesar  Aldana  Bula,  como  así lo constató y lo avaló la  Oficina   de   Legalizaciones   del   Ministerio   de   Relaciones   Exteriores,  cumpliéndose   con   lo  establecido  por  el  artículo  259  del  Código  de  Procedimiento  Civil,  modificado por el 1°, numeral 118 del D. E. 2282 de 1989  que  dice:  “Los  documentos  públicos otorgados en  país  extranjero  por  funcionario de éste o con  su intervención,   deberán  presentarse  debidamente  autenticados  por  el cónsul o agente   diplomático  de  la  República,  y  en su defecto por el de una nación amiga,  lo   cual  hace  presumir que se otorgaron conforme a la ley del respectivo  país.  La firma del cónsul o agente diplomático se abonará por el Ministerio  de  Relaciones Exteriores de Colombia, y si se trata de agentes consulares de un  país  amigo,  se  autenticará  previamente  por  el funcionario competente del  mismo  y  los  de  éste  por el cónsul colombiano”,  disposición  aplicable al caso en virtud del principio de integración previsto  en  los  artículos 25 y 495, último inciso, del Código de Procedimiento Penal  de 2004.   

Además,  el  Jefe  de  la  Oficina Asesora  Jurídica  del  Ministerio de Relaciones Exteriores, mediante oficio OAJ.E. 0581  del  19  de  marzo  de  2008,  certificó  que  la documentación del expediente  procedente  de  la  Embajada  de  los  Estados Unidos de América fue presentada  “debidamente         autenticada”.   

Por  lo  tanto,  teniendo  en cuenta que la  solicitud  de  extradición  de  Fernán Villa Flórez  se  hizo  por  la  vía  diplomática  y  que  en  la  expedición   y  trámite  de  los  mencionados  documentos,  así  como  en  su  traducción,  se cumplieron todos los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los tendrá como  aptos  para  servir  de prueba en este asunto, cumpliéndose así con la primera  exigencia legal.   

2.  La   identificación     plena     del     solicitado    en   extradición   

No  hay  duda que el colombiano  Fernán Villa Flórez, a quien se refiere  este  trámite,  es la persona solicitada en extradición por el Gobierno de los  Estados Unidos de América.   

En efecto, de la documentación remitida por  vía  diplomática se colige claramente que se trata de  Fernán   Villa   Flórez,  pues  basta  observar  que  el  número  de cédula de  ciudadanía  que  suministró  la  Embajada de los Estados Unidos de América, a  través  de  la  Nota Verbal número 0790 del 18 de marzo de 2008, concuerda con  el  que aparece en el acta de notificación personal de la providencia por medio  de  la cual se dispuso su captura, en  la diligencia mediante la cual se le  comunicó  sus  derechos de capturado por razón de este trámite, en el acta de  buen  trato  suscrita por él  y en la tarjeta decadactilar expedida por la  Registraduría  Nacional  del  Estado Civil (19.476.150), además de que ninguno  de los sujetos procesales ha cuestionado dicha identidad.   

De   igual   manera,   todos   los  datos  suministrados  coinciden  con  los que obran en la documentación, es decir, que  nació  el  3 de julio de 1962 y que se identifica con la cédula de ciudadanía  No.  19.476.150,  información  que  concuerda  integralmente  con  aquella  que  aparece  registrada  en  el  expediente, sin dejar pasar por alto que se aportó  fotocopia de una fotografía de su rostro.   

En esas condiciones, resulta evidente que la  persona  detenida  es Fernán Villa Flórez,  de  nacionalidad  colombiana  y  es  el  ciudadano  requerido  en  extradición por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

3.  El   principio  de  la  doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  493  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  para  que  la  extradición  se  pueda  conceder  se  requiere que el hecho que la motiva esté  previsto  como  delito  en Colombia y reprimido con una sanción privativa de la  libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4) años.   

Teniendo  en  cuenta  la Acusación número  07-269-WALTON  del  11 de mayo de 2006, por medio de la cual el Tribunal Federal  de  los  Estados  Unidos,  Distrito  de  Columbia,  se  sabe  que a Fernán  Villa  Flórez  se le acusó  de  “Concierto  para  fabricar  y  distribuir  cinco  kilogramos,  o  más,  de una sustancia controlada (cocaína), con la intención  de      importarla      a     los     Estados     Unidos…”.     (cargo   uno),  según    las    normas    penales   del   país   requirente   en   precedencia  citadas.   

   

En esas condiciones, advierte la Sala que el  único  cargo, de acuerdo con  los  hechos  que  se  imputan  y  las  normas  allegadas, encuentran adecuación  típica  en  nuestro  sistema penal en lo reglado por el artículo 340 del   Código  Penal,  modificado  por  la  Ley  733  del 29 de enero de 2002 y por el  artículo  19  de  la  Ley 1121 de 2006, que prevén el concierto para delinquir  relacionado   con   narcotráfico,   habida   cuenta  que,  como  quedó  visto,  Fernán  Villa  Flórez, con  conocimiento  de  causa  e  intencionalmente,  se concertó con la intención de  distribuir  y  poseer  en  los  Estados  Unidos  una sustancia que contenía una  cantidad perceptible de cocaína.   

Cabe  agregar  que  el  citado  delito  de  concierto  para  delinquir  (relacionado con el tráfico de estupefacientes), de  acuerdo  con  la legislación nacional anteriormente citada, contemplan una pena  privativa  de  la libertad que supera los cuatro años, según lo previsto en el  artículo 493, numeral 1° de la Ley 906 de 2004.   

Así las cosas, surge evidente que se cumple  con el principio de la doble incriminación.   

4.   Equivalencia  de  la  providencia   proferida  en  el  extranjero   

Advierte  la Corte que no existe dificultad  alguna  para  concluir  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la equivalencia  contemplado  en  el  numeral  2° del artículo 493 del Código de Procedimiento  Penal  de  2004,  el  cual exige “que por lo menos se  haya    dictado    en    el    exterior   resolución   de   acusación   o   su  equivalente”.   

En  efecto,  el  Tribunal  Federal  de  los  Estados  Unidos, Distrito de Columbia, acusó a Fernán  Villa   Flórez   por  las  conductas   punibles  señaladas  anteriormente,  mediante  acto  procesal que en nuestra legislación  equivale  a  la  acusación,  como emerge de las siguientes similitudes, que las  tornan equivalentes:      

a. Es  un pliego concreto de cargos en contra del acusado para que se  defienda de ellos en el juicio.     

     

a. Formulada  la acusación se inicia el juicio oral que finaliza con  el respectivo fallo de mérito.     

     

a. Se  señalan los hechos, con especificación de las circunstancias  de   tiempo, modo y lugar en que ocurrieron y la calificación jurídica de  las   conductas,   con   indicación  de  las  disposiciones  sustanciales   aplicables.     

Por  lo tanto, se observa que la acusación  emitida  por  el  tribunal  extranjero  es  equivalente  y tiene la misma fuerza  vinculante de la acusación propia de nuestro sistema judicial.   

ACOTACIÓN   FINAL  

Se pone de presente al Gobierno Nacional que  en  caso  de  concederse  la  extradición,  debe  condicionar  la entrega en el  sentido  de  que  Fernán  Villa  Flórez no  será  juzgado  por  hechos  distintos  a  los que originaron la  reclamación,  ni  sometido  a tratos crueles, inhumanos o degradantes, ni se le  impondrá  la pena capital o perpetua, al tenor del artículo 494 del Código de  Procedimiento Penal de 2004.   

De la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por  señor  Presidente de la República como supremo director de la  política  exterior  y  las  relaciones  internacionales,  para  que efectúe el  respectivo  seguimiento  a los condicionamientos que se impongan a la concesión  de  la  extradición  y  determinar  las  consecuencias que se derivarían de su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de  lo  señalado  en  el  ordinal 2° del  artículo 189 de la Constitución Política.   

En    caso    de    que    Fernán   Villa  Flórez   sea  absuelto,  sobreseído,  declarado  no  culpable  o  por cualquier otra vía legal, de los cargos que dieron origen a su  extradición  y  dejado  en  libertad, al regresar al país de origen, el Estado  requirente   deberá   asumir  los  gastos  de  transporte  y  manutención  del  extraditado  de  acuerdo  con  su  dignidad  humana  (artículos  1° y 93 de la  Constitución Política).   

Por  último,  se  pide  al  ejecutivo  que  recomiende  al  Estado  requirente que, en caso de condena, tenga en cuenta como  parte  de  la  pena  el tiempo que el solicitado haya podido estar privado de la  libertad con motivo del trámite de extradición.   

En  consecuencia,  como la totalidad de los  requisitos   formales   contemplados   en   el  artículo  502  del  Código  de  Procedimiento   Penal  se  cumplen  satisfactoriamente,  la  Corte  CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE  a    la    solicitud    de    extradición   elevada   por   el   Gobierno   de   los   Estados  Unidos  de  América, respecto del ciudadano colombiano  FERNÁN  VILLA  FLÓREZ, en cuanto tiene que ver con el  único  cargo  que le fue imputado en la Acusación número 07-269-WALTON del 11  de  mayo  de  2006, dictada por el Tribunal  Federal de los Estados Unidos,  Distrito de Columbia.   

Comuníquese   esta   determinación   al  requerido  ciudadano  Fernán Villa Flórez,  a  su  defensor, al Ministerio Público y al Fiscal General de la  Nación, para lo de  su  cargo.   

Devuélvase el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia, para lo de ley.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aclaración de voto  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                   

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

ACLARACIÓN  DE  VOTO  

Con el respeto que siempre profeso por las  decisiones  de  la Sala, expongo a continuación los aspectos que, en mi sentir,  deben  incluirse  en  los  conceptos de extradición que emite la Corte frente a  trámites  que involucran ciudadanos colombianos por nacimiento, particularmente  cuando  se  desarrollan  en  ausencia  de  cláusulas  pactadas  en instrumentos  internacionales   de   carácter  bilateral  o  multilateral,  en  la  forma  de  condicionamientos  que  el  Gobierno  Nacional  debería  exigir  al  momento de  acceder  a  la  entrega  de  un  connacional,  además  de  los que se le vienen  sugiriendo de manera común.   

La  posición que he venido sustentando en  Sala  y que no ha tenido acogida, descansa en que la Corte al asumir la función  de  conceptuar,  no  sólo  ha  de tener como guía los parámetros que sobre la  materia  están  fijados  en  el  ordenamiento  procesal penal patrio, sino que,  además,  su misión también debe estar influida por la regla del artículo 2º  de  la  Constitución,  pues  en  cuanto  órgano  máximo  de  la jurisdicción  ordinaria  y,  por tanto, componente esencial en la estructura del Estado Social  de  Derecho,  también  debe  velar  por  la efectividad de los principios   –entre ellos el fundante  de  la  dignidad  humana-,   derechos  y  deberes  consagrados en la Carta;  defender  la  independencia  nacional y proteger a todas las personas residentes  en    Colombia    en   su   vida,   honra,   bienes,   creencias,   derechos   y  libertades.   

En  ese  orden  de  cosas,  estimo  que es  preciso   advertir   en  el  concepto  sobre  la  necesidad  de  plantear  otras  condiciones  a  la  entrega del reclamado, derivadas del hecho de que el acto de  extradición  no  implica  que el extraditado pierda la nacionalidad colombiana,  lo  cual sólo ocurre frente a los presupuestos señalados en el artículo 98 de  la Constitución.   

En tales condiciones, cuando la entrega en  extradición  de  un  nacional  colombiano se tramita y agota, en ausencia de un  convenio   multilateral   o  bilateral  sobre  la  materia,  con  arreglo  a  la  Constitución  y  a  la  ley,  debe tenerse en cuenta que a diferencia de lo que  ocurre  si  se  hubiera adelantado conforme a un instrumento internacional en el  cual  las  partes  acuerdan condiciones que pueden significar la restricción de  ciertos  derechos,  en  virtud  a  la  configuración del Estado colombiano como  social  y  democrático  de derecho, en el cual es base fundamental el respeto a  la  dignidad  humana  (artículo  1º de la Carta), las condiciones que se deben  exigir  al país reclamante tienen que estar ligadas con la observancia allí de  los  derechos  y  garantías  que  cobijarían  al  solicitado de ser juzgado en  Colombia.   

Eso  es  así,  porque  al  acceder  a  la  extradición  de  un colombiano por nacimiento el Estado, a través del Gobierno  Nacional,  renuncia  a la potestad de ejercer su propia jurisdicción, pero no a  la  obligación  de  proteger al extraditado, pues en tanto siga siendo súbdito  de  Colombia, tiene derecho a todas las prerrogativas, garantías y derechos que  emanan  de  la Constitución y la ley, en particular, aquellos que se relacionan  con   su   calidad   de   procesado  y  que  tienen  que  ver  con  la  dignidad  humana.   

Así las cosas, siendo el marco esencial de  la   figura   de  la  extradición  lo  señalado  en  el  artículo  35  de  la  Constitución,  que  fija  un  sistema  de  fuentes1 para que se solicite, conceda  u  ofrezca,  que son los tratados públicos y, en su defecto, la ley, es preciso  comentar  que  como  no hay un instrumento vigente de esa naturaleza que ligue a  Colombia  con Estados Unidos en el tema de extradición, el ámbito para evaluar  la  procedencia  de  una  solicitud,  concesión  u ofrecimiento de extradición  entre los dos países es el Código de Procedimiento Penal.   

Obsérvese   que   los   preceptos   que  desarrollan  la  extradición  tanto en la Ley 600 de 2000 como en la ley 906 de  2004,  además  de  reiterar  las  reglas  constitucionales  (improcedencia  por  delitos  políticos, o la de colombianos por nacimiento por hechos cometidos con  anterioridad     al     17     de     diciembre     de     1997     –artículo   508   y  artículo  490,  respectivamente-);  fijan  el organismo al que le corresponde ofrecer o conceder  la  extradición  de  una persona y las facultades sobre la materia –el   gobierno-,   el   ámbito   de  competencia  de  cada ente gubernamental, y el que le corresponde en el trámite  a   la  Corte;  señalan  requisitos  adicionales  (doble  incriminación,  acto  procesal   mínimo  en  el  exterior  –artículo  510  y artículo 492 ib.-); estructuran la forma como se  desarrolla  el trámite mixto, así como los fundamentos del concepto (artículo  520  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000 y artículo 502 del Código  Procesal  Penal  de  2004);  determinan cuándo se decide sobre la solicitud, en  qué  momento  se  hace  la  entrega  y regula la orden de prelación en caso de  varias  solicitudes  (artículos  522,  523  y  524, y artículos 504, 505 y 506  ibídem);  consagran el derecho a la defensa y los eventos en que hay lugar a la  libertad  (artículos  529 y 530 de la Ley 600 de 2000 y artículos 510 y 511 de  la Ley 906 de 2004).   

Además, el artículo 512 de la primera de  las  leyes  en  cita  le impone de modo imperativo al gobierno la obligación de  exigir  que  el  solicitado  no vaya a ser juzgado por un hecho anterior diverso  del  que motiva la extradición, ni sometido a sanciones distintas de las que se  le  hubieran  impuesto en la condena, y a que se le conmute la pena de muerte en  caso  de  que  la  legislación del país reclamante la prevea como sanción del  delito  que  motiva  la  solicitud  de  extradición,  circunstancias éstas que  igualmente  se  encuentra  previstas  en  el  artículo 494 del Código Adjetivo  Penal  de  2004, con la inclusión en este último de que tampoco al extraditado  se  le  someta  a  desaparición forzada, torturas ni a tratos ni penas crueles,  inhumanas  o  degradantes,  como  tampoco  a  las  penas  de destierro, prisión  perpetua o confiscación.   

Recuérdese  que  las  condiciones  arriba  señaladas  fueron  extendidas,  con el mismo carácter imperativo, por la Corte  Constitucional a otras situaciones, al señalar que:   

“…no  sólo  habrá  de  entenderse que en caso de que exista en el Estado requirente la pena  de  muerte,  la entrega se hará bajo la condición de la conmutación de ésta,  sino,  también  bajo el entendido de que al extraditado no se le podrá someter  ni  a  torturas,  ni  a tratos o penas crueles, ni a desaparición forzada, ni a  tratamiento   degradante   e  inhumano,  razón  por  la  cual  así  habrá  de  condicionarse  la  constitucionalidad  que  se  declara  del  artículo  550 del  Código de Procedimiento Penal.   

Por  otra  parte, se observa por la Corte,  que  la  Constitución  colombiana,  prohíbe  en  su  artículo 34 ‘las  penas  de  destierro,  prisión  perpetua      y      confiscación’,  a las cuales, por las mismas razones anteriormente expuestas, no  podrá  someterse  al extraditado por el país que lo juzgue, lo que implica que  igualmente   en  ese  sentido  habrá  de  condicionarse  la  exequibilidad  del  artículo     550    del    Código    de    Procedimiento    Penal.”2   

Sin  embargo,  esas  no  son  las  únicas  condiciones  susceptibles  de formularse, pues al fin y al cabo el primer inciso  del  artículo  512  del  Código  de  Procedimiento Penal de 2000, así como el  primer  inciso  del  artículo  494  de  la  Ley  906  de  2004,  preceptúa que  “El gobierno podrá subordinar el ofrecimiento o la  concesión    de    la    extradición   a   las   condiciones   que   considere  oportunas.”   

Esa  facultad,  debe  señalarse,  no  es  discrecional,  pues  al  momento  de  decidir  sobre  la  entrega de un nacional  colombiano  el  gobierno  está  en  el  deber  de  armonizar  los  criterios de  conveniencia  nacional o de cooperación internacional, con la premisa según la  cual  al  concederse la extradición no se renuncia a la soberanía, sino que se  ejerce3,  y  con  los  derechos  y garantías que están consagrados en la  Constitución  y  en  los instrumentos internacionales sobre derechos humanos en  pro   de   un   justiciable,   así   como   en   protección   de  su  dignidad  humana.   

Así,  con  arreglo  al artículo 29 de la  Carta;  a  los  artículos  9  y  10  de  la  Declaración Universal de Derechos  Humanos,  5-3.6, 7-2.5, 8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5, 9 de la Convención  Americana  de  Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3,  14-1.2.3,5, y 15 del Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe  condicionar  la  entrega de un compatriota, si concede la extradición, a que se  le    respeten    al   extraditado   –como  a  cualquier  otro  nacional en las mismas condiciones- todas  las  garantías  debidas  a  su  condición de justiciable, en particular, a que  tenga  acceso  a  un  proceso  público  sin dilaciones injustificadas, a que se  presuma  su  inocencia, a que cuente con un intérprete, a que tenga un defensor  designado  por  él  o por el Estado, a que se le conceda el tiempo y los medios  adecuados  para  que  prepare la defensa, a presentar pruebas y controvertir las  que  se  aduzcan  en contra, a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones  dignas, a que la eventual pena que se le imponga no  trascienda  de  su persona, a que la sanción pueda ser apelada ante un tribunal  superior,  a que la pena privativa de la libertad tenga la finalidad esencial de  reforma y readaptación social.   

Igualmente, el gobierno debe condicionar la  entrega  a  que el país reclamante, conforme a sus políticas internas sobre la  materia,  le  ofrezca  posibilidades racionales y reales para que el extraditado  pueda  tener  contacto  regular  con sus familiares más cercanos, habida cuenta  que  la  Constitución  de  1991, en su artículo 42, reconoce a la familia como  núcleo  esencial  de la sociedad, garantiza su protección y reconoce su honra,  dignidad  e  intimidad,  lo  cual se refuerza con la protección adicional que a  ese   núcleo  le  otorgan  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos  (artículo 23).   

En cumplimiento de su deber de protección  a  las  garantías y derechos del nacional colombiano entregado en extradición,  es  misión  del  Estado,  por medio del ámbito de competencias de los órganos  respectivos,  vigilar  que  en  el  país reclamante se respeten las mencionadas  condiciones  (artículo  9  y 226 de la Carta). Así, en primer orden, a través  del  cuerpo  diplomático,  en concreto, por las diferentes oficinas consulares,  con  apoyo  de  la  Procuraduría  General  de  la  Nación (artículo 277 de la  Constitución)  y  de  la  Defensoría del Pueblo (artículo 282 ibídem), de lo  cual,  además,  habrá  de darse informes periódicos a la Corte, en virtud del  principio  de  colaboración  armónica  entre  los diferentes Poderes Públicos  (artículo  113  de  la  Carta),  con  el  fin  de  que todos los estamentos con  injerencia  en  el  tema  tengan elementos de juicio que les permitan sopesar la  conveniencia    de    privilegiar   jurisdicciones   foráneas   frente   a   la  interna.   

De   esa   manera,   dejo   sentado   mi  criterio.   

Señores Magistrados,  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Corte  Constitucional, sentencia C-740/00.   

2  Sentencia C-1106/00.   

3 Cfr.  Corte Constitucional, Sentencia C-621/01.     

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