29502(22-08-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 29502  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                   

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado    Acta    No.    236   

         San  Gil,  Santander; veintidós (22) de agosto de 2008   

         

VISTOS:   

La  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de  América   solicitó  en  extradición al ciudadano colombiano JOSÉ MANUEL  OCAMPO    MONTES,    para    que   comparezca   en   juicio   por   delitos  federales  de narcóticos.    

Surtido  el  traslado  que  establece  el  artículo  500  del  Código  de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004, decide la  Sala  sobre  la  solicitud  de  práctica  de pruebas  elevada por el defensor del ciudadano requerido.   

ANTECEDENTES:   

1.  Con  la  Nota Verbal No. 3599 del 20 de  noviembre  de  2007,  la Embajada de los Estados Unidos de América solicitó la  detención  provisional  con  fines  de  extradición,  del ciudadano colombiano  JOSÉ   MANUEL   OCAMPO   MONTES,   requerido  para  comparecer  en  juicio  por  delitos    federales   de   narcóticos.   

2. Recibida la Nota Verbal, el Ministerio de  Relaciones  Exteriores remitió copia al Fiscal General de la Nación, quien con  resolución  de  19  de  diciembre  de  2007,  decretó  la captura con fines de  extradición  del  requerido,  la  cual  se  hizo  efectiva  el  24  de enero de  2008  por  miembros  de la  Policía Judicial de la Policía Nacional.   

3.  Con  la  Nota  Verbal No. 0786 el 18 de  marzo  de  2008,  la  Embajada  de  los Estados Unidos de América formalizó la  solicitud  de  extradición,  en la cual se resumen los hechos y las pruebas que  fundamentan   las  imputaciones  delictivas  contenidas  en  la  Acusación  No.  07-270-WALTON,  dictada el 11 de octubre de 2007, en la Corte de Distrito de los  Estados  Unidos  para el Distrito de Columbia, donde señala que el requerido es  miembro  de  una  organización  de  tráfico  de  narcóticos  que  opera desde  Colombia  donde  tiene una red de laboratorios para el procesamiento de cocaína  y  a  través  de  compañías  de transporte internacional, despachan a Estados  Unidos  y  Europa,  de  cuatro  a  cinco  toneladas  del  estupefaciente, con la  utilización  de  rutas por Venezuela y México (Folio  102 a105 cdno. anexo).   

En  la mencionada resolución acusatoria se  formulan los siguientes cargos:   

“– Cargo Uno:  Concierto  para fabricar y distribuir cinco kilogramos, o más, de una sustancia  controlada  (cocaína)  con  la intención de importarla a los Estados Unidos, y  ayuda  y  facilitación  de  dicho  delito, lo cual es en contra del Título 21,  Sección  959  del  Código de los Estados Unidos, en violación del Título 21,  Sección  960 y 963 del Código de los Estados Unidos y del Título 18, Sección  2 del Código de los Estados Unidos”.   

“La acusación también incluye la pena de  decomiso  de  conformidad  con  el  Título 21, Secciones 853 del Código de los  Estados  Unidos,  la  cual  busca  el  decomiso de todos los bienes que se hayan  derivado  de ingresos obtenidos como resultado de la comisión de los anteriores  delitos.  Si  dichos bienes no estuvieren disponibles, la norma anterior permite  que otros bienes del acusado sean decomisados.”   

Explica que en el curso del concierto, JOSÉ  MANUEL  OCAMPO  MONTES,  con otras personas, trabajaron en la organización  para  la  fabricación,  transporte  y tráfico de cocaína desde Colombia hasta  los   Estados  Unidos.  Se  demuestra  esta  actividad  del  requerido,  con  la  interceptación  de  comunicaciones  telefónicas  judicialmente  autorizadas en  Colombia  y  los  Estados  Unidos,  la   manifestación de los testigos que  colaboran  con  el  gobierno  de Norte América y el decomiso de algunos envíos  llevados  a  cabo,  como  ocurrió  el  14  de  septiembre  de  2006  y el 24 de  septiembre de 2007, en Venezuela y México respectivamente.   

Refiere  la  acusación,  que  según  las  evidencias,  JOSÉ  MANUEL  OCAMPO MONTES es gerente de una empresa de carga que  suministra  los  nombres  de  compañías  de  transporte a otros miembros de la  organización  para  su  aprobación  y  envío  de  los  narcóticos ocultos en  paquetes  o  despachos  de  carga  legítimos  a  través de distintas rutas por  Venezuela y México.   

Afirma,  que  todas  las  acciones  fueron  ejecutadas   por   el   acusado   con   posterioridad  al  17  de  diciembre  de  1997.   

Con relación a la identidad de JOSÉ MANUEL  OCAMPO   MONTES,   dice   que  también  es  conocido  con  los  alias  de   “Jota”      y  “El  Canoso”, ciudadano  colombiano,  nacido  el  3  de  abril  de  1957 en Colombia, y es portador de la  cédula de ciudadanía colombiana No. 16.585.001.   

Con  la  nota diplomática fueron remitidos  los  siguientes  documentos,  autenticados  y  traducidos  al  castellano,  para  sustentar la solicitud de extradición:   

3.1.  Declaración  jurada rendida el 28 de  febrero  de  2008,  por  Melanie  Laflin,  abogada  de juicio con la Sección de  Narcóticos  y  Drogas  Peligrosas  de  la  División  Penal del Departamento de  Justicia  de  los  Estados  Unidos.  Se refiere al procedimiento cumplido por el  Gran  Jurado para dictar la  acusación;  presenta  una  síntesis  de  los  hechos  que  dieron  lugar  a la  solicitud  de  extradición,  concreta   los cargos formulados contra JOSÉ  MANUEL  OCAMPO MONTES; precisa los elementos integrantes de los delitos y aporta  los  datos  allegados  a  la  investigación  sobre  la  identidad del requerido  (Folio 116 a 125 cdno. anexo).   

3.2 Acusación No. 07-270-WALTON, dictada el  11  de  octubre  de 2007, por la Corte de Distrito de los Estados Unidos para el  Distrito   de   Columbia   (Folio  102  –  105  cdno.  anexo).   

3.3. Declaración jurada de 28 de febrero de  2008,   del  detective  Steve  Fraga,  agente  especial  de  la  Administración  Antinarcóticos  (DEA),  adscrito  al Grupo de casos bilaterales de la División  de   Operativos   Especiales   (Folio  52  -70  cdno.  anexo).   

3.4.  Transcripción  de  las disposiciones  penales   sustantivas   supuestamente   transgredidas   por   el   requerido  en  extradición    con    las   conductas   que   se   le   endilgan   (Folio 107 a1148 cdno. anexo).   

3.5  Fotografías  de  JOSÉ  MANUEL OCAMPO  MONTES y otros implicados.   

3.6  Copia  de  la  orden  de  captura y el  informe  dando  cuenta  de las circunstancias en que se produjo la detención de  aquél.   

4. El Ministerio del Interior y de Justicia  estimó  que el expediente se encontraba completo y la solicitud de extradición  formalizada,  por  lo  cual,  lo envió a la Sala de Casación Penal de la Corte  para  lo  de  su  competencia.  Adjuntó  el  concepto rendido por el Jefe de la  Oficina  Jurídica  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores, en el sentido que por no existir tratado de  extradición  aplicable  entre Estados Unidos y Colombia, es procedente obrar de  conformidad    con   lo   dispuesto   en   el   ordenamiento   jurídico   penal  colombiano.   

5.   El  requerido  JOSÉ  MANUEL  OCAMPO  MONTES      inicialmente      no     designó  defensor,  por  tanto  la  Corte  le  nombro apoderado de  oficio;  pero  ahora, en el curso de este trámite otorgó poder a un abogado de  confianza.   

Se  observó  el  traslado  para  solicitar  pruebas.   

6.  El  defensor del requerido solicitó la  práctica de pruebas; el Ministerio Público guardó silencio.   

DE   LAS   PRUEBAS  SOLICITADAS   

El  defensor  del  ciudadano  JOSÉ  MANUEL  OCAMPO  MONTES pide a la  Corte  Suprema  de  Justicia  decretar  la  práctica  de  los siguientes medios  probatorios:   

1.    Oficiar    a    “quien  corresponda” para que mediante  peritazgo  se  establezca  la  plena  identidad,  ciudadanía  y  la  cédula de  ciudadanía del requerido (sic).   

2.   Establecer   la   existencia   de  “Tratado,  ley,  decreto  u  otro, que autorice al  Estado  colombiano  la  extradición  hacia  los  Estados Unidos de América, de  ciudadanos residentes en Colombia.”   

3.     Verificar     “que   los  cargos  impuestos  en  el  Indictmen  o  acusación  al  ciudadano  que  se  requiere  en extradición son claros, concretos y que no hay  lugar a confusión…”   

Con   relación   a   la  pertinencia  y  conducencia  de  las  pruebas solicitadas, recuerda que si bien, la extradición  esta  consagrada para aquellos casos en que un nacional o extranjero ha cometido  un  delito  en  el  exterior  y se refugia en el territorio nacional, en el caso  concreto,  en  la  acusación  no  se  precisa  las fechas en que ocurrieron los  hechos   y   tampoco   señala   las   pruebas   en   que   se   fundamenta   el  Indictment. (folio      42      –     45     cdno     original).   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1. Debido a que  no  existe  tratado  de  extradición  aplicable  entre  los  Estados  Unidos de  Norteamérica  y  Colombia,  según  lo  informó  el  Ministerio  de Relaciones  Exteriores,  y  porque los hechos ocurrieron hasta septiembre de 2007 inclusive,  como  se  afirma  en  la  acusación,  este trámite de extradición se rige por  el Código Penal, Ley 906  de 2004, que empezó a regir a partir del 1° de enero de 2005.   

2. De conformidad con el artículo 502 del  Código  de  Procedimiento  Penal, Ley 906 de 2004, la Corte Suprema de Justicia  debe  fundamentar  su  concepto  exclusivamente  en  la  validez  formal  de  la  documentación  presentada,  en  la  demostración  plena  de  la  identidad del  solicitado,  en  el  principio de la doble incriminación, en la equivalencia de  la  providencia  dictada  en  el  extranjero  y,  cuando  fuere  el  caso, en el  cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos.   

Lo   anterior  significa  que  para  ser  pertinentes,  las  pruebas  solicitadas  tienen que relacionarse únicamente con  dichos  tópicos,  esto  es,  validez formal de la documentación, identidad del  requerido,  doble  incriminación,  equivalencia de la resolución acusatoria y,  si    fuere    el   caso,   algún   ítem   necesario   al   cumplimiento   del  tratado.   

Cualquier otro aspecto que el interesado se  proponga  acreditar  en  el  trámite  de  extradición  excede  la  naturaleza,  alcances  y  limitaciones del concepto que debe emitir la Corte y, por ende, las  pruebas   destinadas   a   verificar   cuestiones   extrañas  al  concepto  son  impertinentes.   

3.   En  el  anterior  orden  de  ideas, las pruebas cuyo decreto, práctica e incorporación  pretende  el  defensor  del  requerido,  JOSÉ MANUEL  OCAMPO  MONTES,  deben rechazarse por impertinentes.   

En  invariable  jurisprudencia la Corte ha  reiterado  que  la  extradición  es  un  mecanismo de asistencia y cooperación  judicial  entre  los Estados, mediante el cual el país en donde se ha refugiado  una  persona  para  eludir  la acción de la justicia, la entrega a otro en cuyo  territorio  ha  delinquido,  para que la someta a juicio o al cumplimiento de la  pena   impuesta   y   evitar   de   ese   modo   la  impunidad  de  la  conducta  delictiva.   

Las  leyes  colombianas  prevén  para  la  extradición    pasiva    un   trámite   mixto:   administrativo   –      judicial     –  administrativo,  que  asigna a la  Corte  Suprema  de  Justicia  la  función  de  emitir  un  concepto destinado a  examinar  la  validez  formal de la documentación allegada con la solicitud del  país  requirente, esto es si se reúnen los elementos previstos en los tratados  internacionales   o   en   la  ley  interna;  si  ello  ocurriere,  conceptuará  favorablemente;  de lo contrario, opinará de modo adverso, hipótesis ésta que  obliga al Gobierno Nacional.   

Como  se  observa,  en  el  trámite  de  extradición  la  Corte  no  asume  una  labor  de carácter jurisdiccional. Por  tanto,  su  función  se  restringe  a  la  confrontación objetivo formal de la  documentación presentada frente a los elementos del concepto.   

No corresponde a la Corte, en consecuencia,  realizar  juicios  sobre  la  validez  y  el  mérito  de  las  pruebas; tampoco  verificar  las circunstancias de modo, tiempo y lugar de ocurrencia y ejecución  de   los   hechos   investigados;   no   debe   decidir  sobre  la  tipicidad  o  antijuridicidad  de  la  conducta  del  requerido;  ni  debe opinar acerca de la  responsabilidad penal.   

Factores como los anteriores no pertenecen  al  concepto  de  extradición, sino al proceso penal adelantado en el exterior.  Por  ello,  deben  investigarse  y  definirse  por  las  autoridades  judiciales  extranjeras,  bajo  el  entendido que la persona solicitada cuenta con todas las  garantías procesales para hacer valer sus derechos.   

En  síntesis,  en  tratándose  de  los  elementos  de  la  conducta  delictiva  y  de la responsabilidad penal, la Corte  Suprema  de  Justicia   no  puede  interferir,  a  riesgo  de abrogarse una  jurisdicción  que  no  le  compete  y  sustituir  a  las autoridades judiciales  extranjeras;  hipótesis  en la cual desbordaría el objeto del concepto e iría  contra la soberanía del país requirente.   

4.  Bajo  los anteriores lineamientos, se  evidencia   que  las  pruebas  solicitadas  por  el  apoderado  de  JOSÉ  MANUEL  OCAMPO MONTES no guardan  relación  con  los  elementos  del concepto que debe emitir la Corte Suprema de  Justicia, anunciados en precedencia.   

En efecto, las pruebas solicitadas por la  defensa,  se  encaminan,  según  se  establece  del contexto de la solicitud, a  desvirtuar  el  fundamento fáctico de los cargos por los que las autoridades de  los  Estados  Unidos  de  Norte  América  formularon  acusación y solicitan en  extradición  al  requerido  OCAMPO  MONTES, por lo que la Sala se abstendrá de  ordenar su práctica.   

Sobre   este   tópico,   en   reciente  pronunciamiento la Sala señaló:   

“..el   trámite   especial   de   la  extradición  no  constituye un proceso judicial a través del cual se juzgue la  conducta  de  aquel  a  quien  se  reclama  en  extradición, motivo por el cual  resultan  ajenos  al thema probandum aquellos medios probatorios que se orienten  a  censurar    la  validez o mérito de las pruebas recaudadas por las  autoridades  extranjeras  sobre  la materialidad del delito o la responsabilidad  del  requerido,  pues  tales  aspectos  corresponden  a  la  órbita exclusiva y  excluyente   de  los  funcionarios  del  país  que  eleva  la  solicitud  y  su  postulación  o  controversia  debe  efectuarse  en  el  respectivo  proceso, de  conformidad  con  los tipos procesales penales dispuestos en la legislación del  Estado     que     formula    la    solicitud    de    extradición.”1   

Resulta evidente entonces, que los medios  de  prueba  que  pide  la  defensa relacionados con el fundamento fáctico de la  acusación  proferida  por las autoridades norteamericanas contra el requerido y  las  pruebas  en  que se fundamenta, ninguna pertinencia, conducencia y utilidad  ostentan  frente  a  los  requisitos establecidos en el Código de Procedimiento  Penal  (Ley 906 de 2004),  que  le  corresponde  examinar  a  la Corte en su concepto, razón por la que se  denegará  la práctica de las pruebas solicitadas por el defensor del requerido  en extradición.   

Respecto  a  la acreditación de la Ley o  decreto  que autorice al Gobierno de Colombia para entregar en extradición a un  ciudadano  colombiano  pedido por otro país, se recuerda que aún en el caso de  no  existir  tratado  de  extradición,  como  ocurre con los Estados Unidos, la  Constitución   Política   en   el   artículo  35  prevé  este  mecanismo  de  cooperación  internacional  y  la  Ley 906 de 2004, artículo 490 y siguientes,  facultan  al  Gobierno  para  conceder o negar la extradición, aspecto sobre el  cual no se requiere demostración probatoria alguna.   

Con relación a la identidad del requerido  y  cuya plena demostración pide el defensor, no advierte la Sala razón válida  para  la  práctica  de  pruebas  en tal sentido, en tanto que el solicitante no  señala  el  motivo  o las circunstancias que lo llevan a tal petición y lo que  pretende,  y  además,  porque ante cualquier duda al respecto, no es el momento  para entrar a considerar este punto.   

En  estas  condiciones y por cuanto no se  requiere  la  práctica de pruebas de oficio, de conformidad con lo previsto por  el  artículo  500  de la Ley 906 de 2004 (Código de  Procedimiento   Penal),   se  dispone  que  por  la  Secretaría  de  la  Sala se corra traslado por el término de cinco (5) días a  los interesados, para que presenten los alegatos respectivos.   

Como el requerido otorgó poder al abogado  Carlos   Arturo  Toro  López  como  su  defensor  de  confianza,  es  del  caso  reconocerle  personería  como  tal,  por  lo  tanto,  el defensor de oficio que  venía actuando quedará relevado de su cargo.   

En  mérito  de  lo  expuesto, la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

1. Negar  la  práctica  de  las  pruebas  solicitadas  por  el  defensor  del  requerido, JOSÉ  MANUEL OCAMPO MONTES.   

2.  Reconocer  personería  al  abogado  Carlos Arturo Toro López, como defensor del ciudadano  JOSÉ  MANUEL  OCAMPO  MONTES,  para  que  lo  asista  en  este trámite, en los  términos a que se refiere el poder conferido.   

3.    De  conformidad  con el artículo 500 del Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de  2004,  se  dispone  correr traslado del expediente a los intervinientes para que  presenten alegatos.   

Cópiese,      notifíquese     y  cúmplase   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                         ALFREDO GÓMEZ QUINTERO    

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS          AUGUSTO  J. IBÁÑEZ  GUZMÁN   

       Excusa justificada   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

                                                                                                                 Permiso   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

       Comisión de servicio   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

1.-  Auto de 20 de febrero de 2008, radicado 28.625.     

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