29465(31-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  29465   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL   

Magistrada:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ           DE           LEMOS   

Bogotá D.C., marzo treinta y uno de dos mil  ocho (2008).   

VISTOS  

En  atención a lo dispuesto en el artículo  7º  de  la  Ley  1095  de  2006,  procede  la suscrita Magistrada a resolver la  impugnación   interpuesta  contra  la  providencia  del  pasado  1°  de  marzo  proferida  por un Magistrado del Tribunal Superior de Villavicencio, mediante la  cual  declaró  improcedente  la  acción  de  habeas  corpus  interpuesta, a nombre propio, por la ciudadana  PATRICIA      MAHECHA      GUTIÉRREZ.   

       

ANTECEDENTES  

          1.-   El   18   de   abril   de   2001,   la   señora  Rosa  Judith  Polanco  formuló  denuncia  penal  en  contra  de  varios funcionarios del Hospital Departamental de Granada  (Meta),  entre  ellos  la  aquí  accionante  PATRICIA  MAHECHA  GUTIÉRREZ,  a  través  de  la cual informó  haber  recibido  amenazas de muerte a raíz de las denuncias que efectuó, en su  condición   de  directiva  del  sindicato  ANTHOC,  relacionadas  con  posibles  vínculos  de  tales  trabajadores  con  grupos  paramilitares, hasta poner a su  disposición  los servicios hospitalarios del mencionado centro de salud para la  atención de heridos en combate.   

       

2. Con fundamento en la denuncia anterior, se  inicio  la  correspondiente  instrucción  penal, dentro de la cual se vinculó,  mediante  diligencia  de  indagatoria  que  tuvo  lugar  el  13 de febrero de la  anualidad    en    curso,    a    PATRICIA   MAHECHA  GUTIÉRREZ.   

3.   A  la  última  en mención, se le  resolvió  situación  jurídica  el  18 de febrero siguiente por el Fiscal 10°  Delegado  destacado para los casos OIT de la Unidad Nacional de Derechos Humanos  y  Derecho  Internacional Humanitario, con medida de aseguramiento de detención  preventiva  como  autora  del delito de concierto para delinquir agravado y como  coautora  de  las  conductas  punibles  de  desplazamiento  forzado  agravado  y  amenazas.         

4.  El  pasado  29  de  febrero,  PATRICIA  MAHECHA  GUTIÉRREZ, a nombre  propio, instauró derecho de  habeas corpus, a través del  cual  argumenta  que  la  privación  de  su  libertad  con base en la medida de  aseguramiento   de  detención  preventiva,  sin  beneficio  de  excarcelación,  “se  torna  ilegal  y violatoria del debido proceso  como  quiera  que me desempeñaba como gerente de la empresa de salud social del  Estado  de  Floridablanca,  lo  que  al  tenor  de lo normado en el artículo 20  del   Código  Penal,  me  deja  dentro de la  categoría de servidora  pública  y  más  exactamente  empleada  oficial, por lo cual y como gerente me  correspondía  tomar  decisiones  trascendentales  en  la  dirección  de  dicha  empresa    y    por   ende   en   la   administración   pública”.   

En ese orden de ideas, añade, no se tuvo en  consideración  el  contenido  del  artículo  359  del estatuto procesal penal,  según  el  cual  cuando  se  imponga  medida  de  aseguramiento en contra de un  servidor  público,  en  la  misma  providencia  se  solicitará  a la autoridad  respectiva    que  proceda  a  la  suspensión  en  el ejercicio de su  cargo,  la cual en este caso resultaba procedente por su desempeño como gerente  de  una  empresa  social  del  Estado  del sector de la salud, con un gran poder  decisorio,  de  donde  “es apenas lógico que sí se  afecta la administración pública”.   

Como  en este caso, finaliza, el funcionario  no  ponderó  esa  situación,  terminó  por vulnerar las normas especiales que  regulan  la  privación  de  la  libertad  de  los servidores públicos, lo cual  determina que su detención sea ilegal.   

Con  base  en  lo  expuesto,  solicita  la  concesión  inmediata de su libertad “por violación  de  mis derechos constitucionales y legales, especialmente el artículo 30 de la  C.N.,  3,  6,  359  de  la Ley 600 de dos mil y por violación al debido proceso  referido  en  los  artículos  29  de  la  C.N.  y al principio de congruencia y  motivación de las decisiones”.   

DECISIÓN IMPUGNADA  

          El    Magistrado    del    Tribunal    a  quo,  una  vez  dispuso la realización de inspección  judicial  al  proceso,  mediante  decisión  del  pasado  1° de marzo, negó la  acción interpuesta con sustento en los siguientes argumentos:   

          Comienza  por  señalar que, de acuerdo con las directrices sentadas  por  la  jurisprudencia  constitucional,  así como por esta Sala, la acción de  habeas corpus procede frente  a   las  situaciones  establecidas  en  el  artículo  30  de  la  Constitución  Política,  en  el entendido de que no es un mecanismo alternativo, supletorio o  sustitutivo  para debatir los asuntos propios al trámite de los procesos en que  se investigan y juzgan conductas punibles.   

De ahí que, agrega, el juez de habeas  corpus carece de competencia para  cuestionar  elementos  del punible, o la responsabilidad de los procesados, o la  validez  o  valor  de  persuasión  de  los  medios  de prueba, pues, como lo ha  recordado  esta  Corporación,  “su ejercicio sólo  permite  el  examen  de  los  elementos  extrínsecos de la medida que afecta la  libertad,  no  la  de los intrínsecos porque éstos son del ámbito exclusivo y  excluyente del juez natural”.   

A partir de tales presupuestos, colige que no  se  presentó prolongación ilegal de los términos de privación de la libertad  de  la  accionante  dado  que  la  captura de PATRICIA  MAHECHA  GUTIÉRREZ fue consecuente con la necesidad de  vincularla  a la investigación por hechos ocurridos cuando se desempeñaba como  funcionaria  del  Hospital  de  Granada  (Meta)  durante el año de 2001, siendo  oportunamente  escuchada  en  diligencia  de  indagatoria  y,  de  igual  forma,  resuelta su situación jurídica.   

En  relación  con  lo  manifestado  por  la  accionante,  destaca  que “como se fundamentó en la  resolución  que  decretó  la medida detentiva, la libertad no resultó viable,  en  punto  de  las  prohibiciones  del artículo 357 ibídem, y con mayor razón  frente   a   conductas   de   conocimiento  de  Juzgados  Penales  del  Circuito  Especializados,  justificándose  ponderadamente  los  fines  de  la  medida  de  aseguramiento”.   

Frente  a  tales  situaciones,  añade,  no  resultan  necesarias  las  previsiones  del  artículo 359 del estatuto procesal  penal,  porque  así  lo establece la ley como excepción, conforme lo indica el  artículo 11 transitorio de la Ley 600 de 2000.   

Lo  anterior le permite concluir que no hubo  vulneración   alguna  de  las  disposiciones  referentes  a  la  imposición  y  efectividad  de  la  medida  detentiva,  sin  que,  por  ello, se verifiquen los  supuestos  que  dan  lugar a la protección constitucional emprendida, a lo cual  añade  que  si  lo pretendido es discutir la motivación del pronunciamiento de  medida  de  aseguramiento,  el  contradictorio  debe  ejercerlo  al interior del  respectivo proceso penal.   

LA IMPUGNACIÓN  

          Pese  a haber anunciado al momento de interponer la impugnación que  con  posterioridad  presentaría  la  respectiva sustentación, la accionante se  abstuvo  de  allegar  escrito  a  través  del  cual  expusiera  sus  razones de  disentimiento.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Como  primera medida, impera precisar que la  suscrita  Magistrada  es  competente  para  conocer  en  segunda instancia de la  impugnación  interpuesta  contra la decisión a través de la cual se negó por  improcedente     la     solicitud     de     habeas  corpus   presentada   por  PATRICIA   MAHECHA  GUTIÉRREZ,  como  quiera  que  el  numeral   2º   del   artículo   7º  de  la  Ley  1095  de  2006  dispone  que  “cuando el superior jerárquico sea un juez plural,  el  recurso será sustanciado y fallado integralmente por uno de los magistrados  integrantes  de  la  Corporación,  sin  requerir  la  aprobación  de la sala o  sección  respectiva.  Cada uno de los integrantes de la Corporación se tendrá  como juez individual”.   

Ahora  bien,  con  el  objeto  de revisar la  decisión  impugnada,  oportuno  resulta evocar que, de acuerdo con lo señalado  en  el  artículo  1º  de  la  precitada  disposición  legal,  el habeas  corpus  procede en los siguientes  casos:   

         “1.-  Cuando  la  aprehensión de una persona se lleva a cabo por  fuera  de las formas o especies constitucional y legalmente previstas para ello,  como  son:  con  orden  judicial  previa  (arts  28  C  Pol,  2 y 297 L 906/94),  flagrancia  (arts.  345  L 600/00 y 301 L 906/04), públicamente requerida (art.  348  L  600/00) y administrativa (C-24 enero 27/94), esta última con fundamento  directo  en  el  artículo  28  de  la  Constitución y por ello de no necesaria  consagración  legal,  tal como sucedió -y ocurre- en vigencia de la Ley 600 de  2000.   

2.-  Cuando ejecutada legalmente la captura  la  privación  de libertad se prolonga más allá de los términos previstos en  la  Carta Política o en la ley para que el servidor público i) lleve a cabo la  actividad  a  que  está obligado (escuchar en indagatoria, dejar a disposición  judicial  el capturado, hacer efectiva la libertad ordenada, etc.), o ii) adopte  la  decisión  que  al caso corresponda (definir situación jurídica dentro del  término,  ordenar la libertad frente a captura ilegal -arts. 353 L 600/00 y 302  L  906/04- entre otras)”1.   

Al  amparo  del  anterior  marco  legal, sin  dificultad    alguna  se  advierte,  como acertadamente lo precisó el  Magistrado     del    Tribunal    a-quo,  que  la  impugnante  en  este  caso  no  cuestiona ninguno de los  anteriores  aspectos  que  dan  lugar  a  instaurar el derecho constitucional de  habeas  corpus, pues lo que  persigue  a  través  de esta vía es discutir en punto de los argumentos en que  se  basó la decisión adoptada el 18 de febrero de esta anualidad por el Fiscal  10°  Delegado  destacado  para  los casos OIT de la Unidad Nacional de Derechos  Humanos  y  Derecho  Internacional  Humanitario  dentro del proceso penal que se  sigue  en  su  contra  por  los  delitos  de  concierto para delinquir agravado,  desplazamiento  forzado  agravado  y  amenazas, por cuyo medio se decretó en su  contra  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  sin beneficio de  excarcelación, esto es, legalizando la privación de su libertad.   

Cabe  señalar  que  la censura frente a esa  decisión  sólo  resulta  pertinente  al interior de la respectiva actuación y  mediante  los  mecanismos dispuestos para el efecto, por lo cual surge necesario  efectuar     las    siguientes    consideraciones2:   

(i)           En  punto  del  ámbito  de  la presente  acción,   es  claro  que  corresponde  a  un  mecanismo  extrasistémico,  cuya  prosperidad  tiene lugar cuando la afrenta a las garantías que protege tiene su  origen  en  causas  externas  al  proceso,  pues de lo contrario, esto es, si la  violación  del  derecho  a  la  libertad  personal tiene su génesis dentro del  diligenciamiento,   es   al   interior   de   éste   que   debe  demandarse  su  amparo.   

Lo  anterior  se sustenta en la necesidad de  reconocer  que  dentro  de  los  trámites  judiciales  las  diferentes partes e  intervinientes  cuentan  con  mecanismos  tales  como  los  recursos ordinarios,  mediante    los    cuales    pueden   abogar   por   la   protección   de   sus  derechos.   

Precisamente  esa circunstancia ha llevado a  la Sala a sostener lo siguiente:   

“La   acción       de       Habeas       Corpus      únicamente   puede   prosperar  cuando  la violación de  esas   garantías   provengan  de  una  actuación  ilegal  extraprocesal,   pues     en     tanto    se    controvierta    el   derecho    a    la   libertad   de  alguien   que   esté    privado    de   ella   legalmente,   tal   discusión    debe   darse  dentro  del  proceso  (…).   

Y no puede aseverarse, so pena de desquiciar  el  ordenamiento  jurídico,  que  como  la autoridad judicial puede incurrir en  ilegalidades,  tales  deberían  ser  abordadas por el Juez de Habeas Corpus, en  tanto  una  postura  de  tal  tenor  pone en riesgo un  sistema  penal  que está sustentado en la protección de la libertad personal a  través   de  los  recursos  ordinarios  que  pueden  impetrarse  dentro  de  la  actuación,  y  las  acciones  que como el control de  legalidad   se   promueven   ante   órgano   diferente   del   investigador   y  acusador”.   

En   ese   orden  de  ideas  resulta  extremadamente  nocivo  para  el desarrollo sistémico del  proceso  penal  un entendimiento que no armoniza los instrumentos de protección  constitucional  y  procesal  del derecho fundamental a la libertad, haciéndolos  coexistir   dentro   de   su   respectivo   ámbito  de  aplicación,  sino  que,  al contrario, entrega prelación a uno, subordinando  el  otro a extremo que de aceptarse terminaría en su extinción al convertir lo  extraordinario  en  corriente,  que  a su vez es su propia negación”3 (subrayas fuera de texto).   

         

          (ii)                      El              derecho–acción      de      habeas  corpus es de carácter fundamental  y  de  aplicación  inmediata. También el derecho al debido proceso tiene tales  características.   

          Por   tanto,   en   la   tensión   entre   los  referidos  derechos  fundamentales  se  impone  reconocer  que  los  procesos  judiciales  deben  ser  adelantados  con  “observancia de la plenitud de las  formas  propias  de  cada  juicio”, de manera que la  referida  acción  constitucional no puede de ningún modo sustituir o desplazar  los   mecanismos   dispuestos   por   el   legislador   al   interior   de  cada  trámite.   

(iii)          No  se  puede  confundir  la  naturaleza  jurídica  de  la  petición  de  libertad  provisional  con  el ejercicio de la  acción  de  habeas  corpus,  pero  lo  cierto  es  que,  precisamente  dentro  de la comprensión del derecho  fundamental  al  debido  proceso,  argumentos  jurídicos  y de razón práctica  permiten  colegir  que  antes  de  acudir  a  los  mecanismos constitucionales o  legales  de  protección  de  los  derechos,  su  reclamación  debe efectuarse,  siempre  que  ello  sea posible, al interior de las actuaciones ordinarias, todo  lo  cual  dota  al  proceso  penal  de  unos mínimos de coherencia, reconoce su  progresividad  y,  a  la  vez, proscribe la posibilidad de eventuales decisiones  contradictorias de la jurisdicción sobre una misma temática.   

Con fundamento en lo anterior, sin dificultad  se  advierte como manifiestamente improcedente que la accionante pretenda acudir  a   la   acción   de   habeas  corpus  en  procura  de  obtener  la protección de su derecho a la libertad  personal,  cuando  es  evidente  que  contra  la  decisión  mediante la cual se  decretó  en  su  contra  medida  de aseguramiento de detención preventiva, sin  beneficio  de  excarcelación,  procede  el recurso de apelación o un mecanismo  como  el  control  de  legalidad  judicial,  sin  que  obre  referencia  en esta  actuación sobre su efectivo despliegue.    

          Finalmente,  debe  resaltar  la  suscrita  Magistrada  que  como  la  accionante  centra  fundamentalmente sus argumentos en la interpretación que le  merece  el artículo 359 de la Ley 600 de 2000, en orden a discutir la decisión  aludida  del  pasado  18  de  febrero,  por  medio  de  la  cual se resolvió su  situación  jurídica  con medida de aseguramiento de detención preventiva como  posible  autora  del delito de concierto para delinquir agravado y como presunta  coautora  de  las  conductas  punibles  de  desplazamiento  forzado  agravado  y  amenazas,  ello  por  sí  solo  no permite evidenciar que se trate de decisión  arbitraria  o  caprichosa,  constituyéndose en razón adicional para colegir la  improcedencia de esta acción.   

         De   esa   suerte,  se  confirmará  la  providencia        impugnada       mediante    la   cual   un   Magistrado  del     Tribunal    Superior    de    Villavicencio   negó   la  acción  de  habeas  corpus  objeto  de  examen.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  suscrita  Magistrada  de  la  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

CONFIRMAR   la  decisión impugnada, por las razones expuestas en la parte motiva.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Magistrada  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria  

    

1 Auto  del  27 de noviembre de 2006, rad. 26503.   

2 Cfr.  Providencia     de     Habeas    corpus 26699 del 19 de diciembre de 2006.   

3  Sentencias  de  segunda  instancia 14752 y 17576 del 2 de mayo y del 10 de junio  de 2003, respectivamente.     

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