29406(24-04-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29406  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

          Magistrado  Ponente:   

DR. ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

Aprobado Acta No.  100  

Bogotá,  D.C., veinticuatro (24) de abril de  dos mil ocho (2008)   

VISTOS:  

Decide  la  Sala el recurso extraordinario de  casación  interpuesto  por  el  apoderado de la parte civil contra la sentencia  del  22  de octubre de 2007,  por   medio  de  la  cual  el Tribunal Superior de  Cundinamarca  confirmó  la  absolución  proferida  por  el  Juzgado  Penal del  Circuito  de  Funza  en  marzo  28  del  mismo  año  a  favor  de  NELSON  MAURICIO  BLANCO  DURÁN quien fue  procesado por homicidio culposo agravado.   

HECHOS  

El  28  de febrero del año de 1999 a eso de  las  18:50  horas  aproximadamente, en la carretera que conduce del municipio de  Mosquera  a  Bogotá,  colisionaron  el  campero  de  color blanco, marca Nissan  Patrol,  con  placa AIJ-556 conducido por el señor Samuel Ballesteros González  con  el  camión  conducido por NELSON MAURICIO BLANCO  DURÁN,  por  una  maniobra  imprudente de cerramiento de los vehículos.   

Producto  del roce los ocupantes del campero  Angelmira   Rodríguez,   Flavio   Cañadulce,  Doris  Lucila  Tovar,  Alexandra  Cañadulce  y  Víctor  Manuel  Rojas  resultaron  heridos,  mientras que María  Herlinda  Bermúdez  Rojas  que  viajaba de copiloto falleció en el Hospital de  Madrid (Cund.) a consecuencia del impacto.   

El  conductor del camión Chevrolet de placa  EJC-238  adscrito  al  Ejército  Nacional abandonó el lugar, pero fue detenido  sobre   la   variante   de   Fontibón   y   se  identificó  como  NELSON   MAURICIO   BLANCO  DURÁN  quien  transitaba  en  el  mismo sentido y a esa misma hora (en el trayecto Facatativá  –  Bogotá) en compañía  de Henri Barrera.   

La  investigadora  del  CTI  que efectuó el  levantamiento  del  cadáver  consignó  que  en la llanta trasera izquierda del  camión  y en su parte inferior había huellas de pintura blanca, tomó muestras  y  las  remitió  a  Medicina  Legal;   además  reportó  que el conductor  “…manejaba   en   estado  de  embriaguez,  apagó  las  luces  para  no  ser  identificado  y  huyó  del  lugar  sin auxiliar a las víctimas”.  (Cfr.  Reporte   Acta   de   inspección   del   cadáver,   folios   35   –   40   /   1);   el  estado  de  embriaguez se demostró (folio 6).   

ANTECEDENTES  

La Fiscalía Primera Delegada ante los Jueces  Penales  del  Circuito  de  Funza  profirió  resolución de acusación el 25 de  abril   de   2003   contra   NELSON  MAURICIO  BLANCO  DURÁN  por  los delitos de homicidio culposo agravado  del  artículo  329 y 330 –  2  del Decreto 100 de 1980 y lesiones personales culposas agravadas. (Folios 204  –  213  /  1).   La  acusación cobró ejecutoria material el 29 de mayo de  2003.   

El  Juzgado  Penal del Circuito absolvió al  procesado  mediante  sentencia  del 28 de marzo 2007 y declaró la prescripción  por   la   conducta   de   lesiones   personales  agravadas.   (Folios  122  – 139 / 2)   

El  representante  legal  de  Sualmy Viviana  Ballesteros  Bermúdez (Hija de la víctima) se constituyó en parte civil en el  proceso  mediante  demanda  del  23  de  abril  de  2007  (folios 2 – 5) y fue admitida la acción por auto  del  26  de  abril siguiente (folios 7 –  9);   el  15  de  mayo  de  2007  la  defensora del procesado  presentó  memorial en que se opuso a las pretensiones del accionante (folios 15  – 17).   

Tanto el representante de la parte civil como  el  agente  del  Ministerio  Público  impugnaron  la  absolución y el Tribunal  Superior  de Cundinamarca confirmó la sentencia el 22 de octubre de 2007.   (Folios   5   –   18  /  3)   

El  apoderado de la parte civil interpuso el  recurso       de       casación.        (Folios       38      – 49 / 3)   

LA    SENTENCIA  IMPUGNADA   

En unidad inescindible, tanto el Juzgado de  Funza,   como   el  Tribunal  de  Cundinamarca,  absolvieron  al  procesado  con  fundamento en la duda.   

La  idea nuclear de la absolución consiste  en  que, como no se allegó al expediente prueba científica del cotejo químico  de  pintura  (de  color  blanco)  hallada  en  el  vehiculo  que colisionó con el campero (blanco) donde se  transportaba  la  víctima,  la  mera  referencia acreditada en el proceso de la  coincidencia  de  las  huellas  de  colisión y de los rastros de pintura blanca  hallados  en  el  vehículo  que ocasionó el impacto no basta para acreditar la  responsabilidad  del  procesado,  no  obstante que el color blanco de la pintura  hallada     en     el     último     automotor     corresponda     –a  simple  vista-  a la del vehículo  colisionado.   

LA DEMANDA:  

El  actor  fundamentó  la  demanda  por  el  trámite  excepcional  del  recurso  extraordinario (Artículo 205 inc. 3 del la  Ley          600          de          2000)1.   

Primer      cargo.       Falso  razonamiento   

A  partir  de la indagatoria de NELSON  MAURICIO BLANCO DURÁN el Tribunal  reconoció  el  desplazamiento,  a la misma hora y en el mismo trayecto donde se  presentó  la  colisión,  que  fue  retenido 30 minutos después conduciendo el  camión  con  rastros  evidentes  de  pintura  blanca  en  las  llantas  y en la  carrocería;     esas    huellas    –según   la   sentencia   impugnada-   son  “compatibles  con  las  raspaduras que exhibe el campero accidentado”.   

Esos  supuestos  probatorios  impedían  que  desconociera  la  regla  de  la  experiencia  según  la cual “…si  un  vehículo  presenta  huellas  externas de pintura del mismo  color   de   otro   que   fue  golpeado  momentos  antes  y  el  primero  reúne  características  similares  a  las del que se vio huir, es probable que ese sea  el causante del siniestro”.   

Si  la  regla  de  experiencia  anunciada se  cumple,  entonces “…el vehículo oficial, cantó o  delató  a su conductor”, es decir, el camión fue el  que  produjo  la  colisión  y  por  ende,  vano  resultaba  exigir  una  prueba  científica   de   análisis   químico   de   la  pintura  para  determinar  la  compatibilidad   de   las   huellas,   en   tanto   existe   un  “conocimiento  objetivo”  que  delata al  conductor del camión como el causante del arrollamiento.   

Insiste  el demandante:  a pesar de que  la  pericia  de  Medicina  Legal  no  se  aportó  al proceso por razones que el  Tribunal  mismo  ordenó investigar, “no se requiere” porque “…salta  a  la vista que se trata de los mismos colores y pinturas  de  los  vehículos  involucrados”, como lo reflejan  las fotografías que aparecen en el expediente.   

A pesar de ello, el Tribunal desconoció las  reglas     de     la    sana    crítica    al    crear    la    “incertidumbre  abismal”  para fundar la  sentencia  absolutoria  en  la  duda, cuando toda la argumentación del fallo se  dirigía  a la certeza para condenar al conductor del camión;  sin embargo  terminó   absolviéndolo  simplemente  porque  echó  de  menos  una  “prueba  científica”  a  los  rastros de pintura recolectados en los vehículos que no  era imprescindible.   

Solicita casar la sentencia absolutoria para  que, en reemplazo, la Corte condene al conductor del camión.   

Segundo  cargo  (subsidiario).  Nulidad  por  desconocimiento  de  la  investigación integral y por violación al debido  proceso   

La sentencia absolutoria se dictó en proceso  viciado  de  nulidad  por  omisión  del  principio  de investigación integral,  teniendo  en cuenta que el C.T.I recogió, embaló y envió al Grupo de Química  y  Geología  Forense  del  Instituto  Nacional  de  Medicina  Legal muestras de  pintura  halladas  en  el  camión y de pintura del vehículo campero objeto del  accidente con el objeto de determinar su correspondencia.   

Esa  pericia  científica no fue allegada al  expediente,    a    pesar   de   que   el   Instituto   la   remitió   en   dos  oportunidades2,  irregularidad  que  constató  el  Tribunal  y  ordenó compulsar  copias para que se investigue el antecedente (Página 11).   

La  experticia  de  Medicina Legal que no se  allegó  al  proceso  incidió  en  la  construcción de la duda que cambió por  completo  la  orientación (condenatoria) de la sentencia que habría satisfecho  los  intereses  de  verdad,  justicia y reparación de las víctimas respecto de  quienes  se  rompió  el  equilibrio  y  la igualdad procesales, en tanto que el  responsable fue absuelto.   

Para corregir la irregularidad, el demandante  solicitó  casar  la  sentencia  y  declarar la nulidad del proceso a partir del  auto   de   clausuró   la   investigación   para   que  se  aporte  la  prueba  científica.   

EL     CONCEPTO     DEL    MINISTERIO  PÚBLICO   

En concepto del pasado 15 de abril de 2008 el  señor  Procurador  Cuarto Delegado para la casación penal sostuvo que el actor  desconoció  el  principio  de  prioridad o precedencia de las causales;  a  pesar  de  ello,  respondió  la  censura en el mismo orden en que la propuso el  actor.   

En   relación   con   el   falso   razonamiento   precisó   que  el  Tribunal    dedujo    cuatro    indicios:    i)  el             de             oportunidad,  puesto que se demostró que  evidentemente  el procesado transitaba por la vía donde ocurrió el accidente a  la    misma   hora;    ii)    el   de  huellas  del  delito,  en  la  medida  que  un  perito  del  CTI, detectó en el camión  rastros  de  pintura  del  mismo  color  del  campero  accidentado y abolladuras  compatibles  con  el accidente;  iii)   de mala justificación  puesto  que  el imputado sostuvo en la indagatoria que las huellas  blancas  registradas  en  las llantas del vehículo fueron producto de roces con  los   andenes,   y  iv)  el  indicio   de   oportunidad  fundado  en  el  estado  de  embriaguez  en  el  que se hallaba el conductor del  camión  momentos después de los hechos cuando fue retenido por las autoridades  de  policía.   “la  embriaguez pudo facilitar al agente la comisión del  delito culposo”.   

Ante esos cuatro indicios que fundamentan la  responsabilidad  del  conductor  del  camión,  resaltó  el  Delegado que “la  ausencia  del  cotejo  pericial  no  hace  más  que  derribar  uno de ellos, en  particular   el   de   huellas   del   delito,  pero  los  demás  razonamientos  inferenciales  se  mantienen  y  sustentan la responsabilidad del procesado, sin  que el Tribunal se hubiera ocupado de desvirtuar su mérito”.   

Ante  la  falta  de  tarifa  legal, los tres  indicios  que  no desquició el Tribunal permiten fundamentar la responsabilidad  del procesado.   

La  Corte  debe casar el fallo y proferir la  condena en contra del procesado absuelto por duda.   

En  relación  con  el  reparo  por nulidad,  sostuvo  que  no  la  hay porque la situación irregular que se presentó con la  prueba  científica  del  cotejo  químico de los rastros de pintura del camión  con  la  del  vehículo  en el que transitaba la víctima era superable, primero  porque  el  Juzgado  requirió  la experticia a Medicina Legal (fl. 33 / 2) y al  saber  que  el  estudio  ya  había  sido  remitido  (fl. 56 / 2), nada hizo por  solicitar  una  nueva  copia  o  enviar  un  investigador  para que obtuviera el  dictamen,  por  suerte  que  hubo  inercia  probatoria por parte del juzgado, en  circunstancias  irregulares  que  ameritaron ordenar la investigación por parte  del Tribunal.   

El  asunto  es que la ausencia de esa prueba  científica  de  cotejo  de las pinturas de los vehículos “…no puede servir  de  fundamento  para  apoyar  un  juicio de exclusión de responsabilidad” por  cuanto  “…lo  probado  en  la actuación no permitía deducir esa figura”,  ante  la  pluralidad  de  indicios de responsabilidad que apreciados en conjunto  conducen a la condena.   

CONSIDERACIONES  

La prioridad o preeminencia de las causales  implica  formular  en  primer  término los cargos de nulidad y en segundo lugar  los   de   violación  de  la  Ley  sustantiva;   la  nulidad  no  puede ser un cargo subsidiario porque  si   llegare   a   prosperar,   resultaría  irrelevante  responder  las  demás  censuras.   

El   único   reparo  de  la  Sala  a  la  presentación   de   la   demanda   en  dos  cargos  es  que  son  evidentemente  contradictorios  y  excluyentes,  puesto  que  si  en  verdad  la  parte  civil  (recurrente)  estimaba  que  la  ausencia de la prueba  científica     era     imprescindible    para    determinar   el   sentido   del   fallo   (condena  /  absolución), el reproche de  nulidad  debió  formularse como cargo principal, porque en todo caso con él se  caería  la  actuación  desde  la  clausura del ciclo investigativo.   

Pero si estimaba, en el cargo principal por  violación  de  la ley sustantiva que formuló en primer lugar, que la        prueba        restante3          era             suficiente  para  determinar  el sentido  condenatorio  de  la  sentencia  y que se presentaron  errores  en  la  contemplación  material  de  la  prueba  (falso razonamiento),  entonces  el cargo de nulidad por deficiencia investigativa resultaba totalmente  irrelevante (ni siquiera debió formularlo).   

Segundo    cargo.     Nulidad   por  desconocimiento  de  la  investigación  integral  y  por  violación  al debido  proceso   

Asiste razón al Representante del Ministerio  Público  en  cuanto  que,  cualquiera  que  hubiese  sido  el  resultado  de la  experticia,  la prueba Química Forense del Instituto Nacional de Medicina Legal  que  comparó  las muestras de pintura halladas en el camión con la pintura del  vehículo  accidentado  es  irrelevante en este caso para definir que el camión  que     conducía     NELSON    MAURICIO    BLANCO  DURÁN  la  noche  de  los  hechos  fue  el que estuvo  involucrado en el accidente:   

La   omisión   en  la  aducción  de  tan  específica  prueba  es intrascendente por cuanto está demostrado, sin  dubitación de naturaleza alguna y desde el primer momento del  proceso  que fue ese camión  y  ningún  otro  vehículo  el que colisionó con el campero blanco.   

En efecto:  

El  informe  del  accidente de tránsito del  Intendente  Héctor  Fabio  Marín  Echeverri  dio  cuenta  de  la colisión del  vehículo  núm.  1  conducido  por  Samuel  Ballesteros González (en lo que no  existe  controversia),  con  el  vehículo  número 2  conducido     por     NELSON    MAURICIO    BLANCO  DURÁN        (folio       1       – 4).   

A  partir  del  “croquis” o Informe de  accidente   de  la  Dirección  General  de  Transporte  y  Tránsito  Terrestre  Automotor    (núm.    98    05593)    que   se   levanta   en   ese   tipo   de  accidentes,      obsérvese      bien,   que  se  levantó  la  misma  noche  del  suceso  (domingo  28/02/99),  es relevante que el  conductor  del  camión  Chévrolet  Kodiak  modelo  98  fue  identificando como  NELSON    MAURICIO    BLANCO    DURÁN   con  la  cédula  79  645  474  de  24  años  de  edad,   con   domicilio  en  Facatativá,  teléfono   8920584,  licencia  de  conducción  número  1972028,  no  controvirtió  ningún  dato  al  funcionario  que  elaboró el  informe la ocurrencia del suceso.   

En   aquel  documento  el Agente de Tránsito refirió que el camión pertenece al Ejército  Nacional,  que  su conductor presentaba señales de “embriaguez o droga”, lo  remitió  al  Hospital  para  que  le  hicieran  el  examen respectivo y así lo  corroboró   Medicina  Legal  cuando  fue  conducido  después  de  la  captura:  “Embriaguez, positivo, primer grado”.  (Fl. 6 / 1).   

Se   tiene   claridad  absoluta  de  que  transcurrió  un  tiempo  considerable  de  una hora y  diez  minutos  desde  que  el Agente de Tránsito que  atendió  la  emergencia  que  reportó como hora ocurrencia del accidente a las  18:50   en   el   croquis  (o  las  19:00  en  el  documento  del  folio  número  7  en el que solicitó al  Médico  del  Hospital  de  Funza  la  valoración  del estado de embriaguez del  conductor  del  camión), la hora de levantamiento del plano las 19:30 y la hora  de  la solicitud del examen médico (20:10)  al  conductor  del camión a quien identificó como NELSON   MAURICIO   BLANCO   DURÁN  con  cédula número 79 645 474 de Soatá (Boy.).   

El intendente del Tránsito que atendió el  caso  retuvo  los  dos  vehículos  comprometidos  y  los dejó a órdenes de la  Fiscalía  el  campero  Nissan  en  un  parqueadero  del municipio de Funza y el  Camión  “En  las  instalaciones  de  la  Estación de Policía de Mosquera”  (folio 1).   

Si  hubiese habido algún error del Agente  que  atendió  la  emergencia  en  cuanto a la identificación de los vehículos  comprometidos  en  el  choque, lo natural y obvio hubiese sido que desde aquella  oportunidad   –y  aunque  bajo   la   ingesta   de   alcohol-  NELSON  MAURICIO  BLANCO  precisara al Agente que nada tuvo que ver con  el    accidente;    sin   embargo   nada   controvirtió   y   los  procedimientos  de  captura,  firma  de la declaración de los  derechos   del   capturado,  identificación  del  conductor,  elaboración  del  croquis,  remisión  del  camión  a  la  Estación  de  Policía  de Mosquera y  diligenciamiento  médico  para  detectar  estado  de  salubridad del conductor,  fueron  rutinarios  y  se  adelantaron sin objeción  alguna   por  parte  del  chofer  del  camión.  (Cfr.  Folios  1  –   9  /  1).   

Esos   datos  excluyen  cualquier  duda  respecto  de  la  identificación  del  vehículo  (camión)  involucrado  en el  accidente.    En   esas   condiciones   específicas,  cualquier  evidencia  posterior,   como  los  signos  de  pintura  blanca  detectados  “a  simple  vista” en las llantas y en  la  carrocería  no hacen más que corroborar lo ya sabido, aunque la estrategia  defensiva    se    fundamentara    –a  partir  de  la  indagatoria-  en la negación indefinida de los  hechos como es normal en los procesos penales.   

Al  día  siguiente  (1°  de  marzo), el  proceso  se  asignó  por  reparto  al  Fiscal  Primero Seccional de Funza quien  profirió  la  resolución  de  apertura  de instrucción y ordenó vincular por  indagatoria  al  capturado.   La infantil excusa del imputado consistió en  que:   

“…a mi me  pararon  en el carro llegando a Bogotá en los faroles, me dijeron que yo había  estrellado  un carro, le dije al policía que si el carro estaba golpeado que lo  mirara…  después  me  trajeron  para  aquí  a  la  estación  de Policía de  Mosquera…”   

Y  para  explicar  los rastros de pintura  blanca  que  registran  de las llantas y la carrocería del camión, compatibles  a  simple  vista  con la  pintura  blanca  del campero accidentado como lo corroboran las fotografías que  se aportaron al proceso, otra ridícula excusa brindó:   

“…El roce  es  que en Faca las calles son estrechas y las llantas se rozan con los andenes,  por eso es que está asi…”.   

Con  explicaciones  pueriles  de la misma  índole  trató  de  eludir  también una de las circunstancias agravantes de la  conducta imprudente:  El influjo de bebidas embriagantes.   

“…existe un  dictamen  de  embriaguez  el  cual  arrojó  positivo  y primer grado, diga qué  sustancia   o   líquido  ingirió.   CONTESTO:   Doctor  sinceramente  terminamos  de trastear y la mujer trajo un poco de pollo asado y papas saladas,  terminamos  lo  que  nos  tomamos  fue  un refajo, trajo tres colombianas y tres  cervezas  águilas,  eso fue lo que tomamos, el médico no me tomó ni prueba de  sangre,  me  mandó  dar vueltas y dijo, no pero es que este no está borracho y  anotó  eso,  si hubiera venido borracho no hubiera llegado donde me detuvieron,  yo  le  orillé de inmediato, no me hizo el doctor examen de sangre ni orina, no  me  tomaron  ninguna  muestra  para  laboratorio,  así no mas…”    (Folios   19  – 21 / 1).   

El   cargo   de   nulidad  no  prospera  sencillamente  porque,  a  soslayo de la experticia científica que sin  razón el Tribunal echó de menos,  la     identidad    del    camión    involucrado    en    el    accidente    es  irrefutable.   

Primera     censura.      Falso  razonamiento   

Aquí, la Sala advierte que le asiste total  razón  al  casacionista,  porque  si  el  juzgador  (individual y colectivo) no  apreció          correctamente         las         pruebas         fundamentales  del  proceso (referidas en  la  respuesta al primer cargo), todo cuanto dijo para construir la incertidumbre  en  relación  con  la  participación  del camión en el choque es un verdadero  atropello a la lógica y a la sana crítica.   

Establecido  sin  equívocos  –como  lo  precisa  la  Sala-   que  el camión fue el vehículo  comprometido  en la colisión con el campero blanco, había que entrar a evaluar  la   participación  imprudente  del  conductor  del  camión  en  el  homicidio  culposo:   

Para   ello,  el  juzgador  tenía  a  su  disposición  pruebas  relevantes  cuyo  deber  era apreciarlas correctamente en  forma  articulada;  esos medios de convicción fueron referidos con acierto  tanto   por   el   impugnante,   como   por   el  Representante  del  Ministerio  Público:   

El  Tribunal  reconoció,  con  acierto, el  hecho  indicador  de  que  el  procesado  se  desplazaba  a esa hora en el mismo  trayecto  donde  se  presentó  la  colisión  (el  conductor  lo  reconoce  sin  ambages);   que fue retenido 30 minutos después de que abandonó sin justa  causa  el  lugar  del  accidente;   que  el  camión  evidenció rastros de  pintura  blanca  en  las  llantas  y  en  la  carrocería y que esas huellas son  compatibles  a  simple  vista  con   las   pintura   del   campero  accidentado  (en  este  punto  ¡creer  que  los  rastros blancos de las ruedas del camión tienen  su  origen  en  los contactos con los andenes del municipio de Facatativa es una  verdadera locura!).   

En  esas condiciones probatorias (referidas  en  la  respuesta  de  la Corte tanto en el primer cargo como hasta ahora), a la  Sala  no  le  queda  la  menor  duda de le asiste razón al actor que invocó la  siguiente   regla   de   la   experiencia:   

“…si  un vehículo presenta huellas externas de pintura del mismo  color   de   otro   que   fue  golpeado  momentos  antes  y  el  primero  reúne  características  similares  a  las del que se vio huir, es probable que ese sea  el causante del siniestro”.   

Con  los antecedentes referidos, apreciados  de manera articulada, la Sala encuentra, ciertamente que:   

“…el  vehículo  oficial  (camión),  cantó  o  delató  a su  conductor”.   

No era dable exigir con la prioridad que le  asignó  el Tribunal que, ante la falta de comparación química de la evidencia  (rastros   de   pintura   recogidos   por  el  CTI,  en  el  camión4  relacionados  con  la  pintura  del  automotor accidentado que echó de menos el Tribunal para  fundamentar   la   duda   probatoria)   no   estaba   cabalmente  demostrada  la  participación  del  camión  en  el  accidente  por  esa  vía  absolver  a  su  chofer.   

Insiste   la   Corte:   Ninguna  duda  en  relación  con la identidad del camión hay en el  expediente:   

Por manera que el recaudo probatorio con el  que  contó  el Juzgador (individual y colectivo) es suficiente para fundamentar  correctamente la sentencia de condena.   

Vano resultaba reclamar la mentada “prueba  científica  de  análisis químico de la pintura” como si fuese esa la prueba  diabólica  para  poder tener la certeza de que el camión estuvo involucrado en  la colisión.   

Finalmente,  el  reparo  es trascendente en  tanto  en  cuanto  la  experticia de Medicina Legal que no se allegó al proceso  incidió  de  modo  definitivo  en  la  construcción  de  la duda y cambió por  completo  la  orientación  correcta de la sentencia que debe ser condenatoria y  no  absolutoria,  en aras de satisfacer el interés público y privado de verdad  y   de   justicia   que  con  razón  reclama  el  demandante  y  el  Ministerio  Público.   

El  accidente  se  presentó  con  ocasión  de una maniobra imprudente  de  cerramiento,  en  la  medida  que  las  ruedas delantera y traseras del lado  izquierdo  del  camión  registran  la  evidencia  del rozamiento que generó la  desestabilización  del campero que se volcó, atravesó el separador y terminó  en  la  calzada  oriente  –  occidente de la vía que de Bogotá conduce a Facatativá.   

La  actividad  imprudente  y  el  carácter  agravado  de  la  conducta  estuvieron  suficientemente  acreditados  porque  el  conductor   del   camión,   que   conducía   bajo  el  influjo  de  sustancias  embriagantes,  abandonó  sin  justa  causa  el  lugar  de  la  comisión  de la  conducta.   

En  suma,  auscultado  el criterio del señor  Representante  del Ministerio Público, la Sala declara la prosperidad del cargo  y  casará la sentencia objeto  del extraordinario recurso.   

DOSIMETRÍA DE LA PENA  

El procesado fue acusado por homicidio culposo  agravado  de  conformidad  con  los  artículos 329 y 330 del Decreto Ley 100 de  1980.   

Penas  de prisión, multa y suspensión en el  ejercicio  de  la profesión (Artículos329 del Decreto  100 de 1980).   

La  pena  de  prisión  establecida  para  la  conducta  básica  oscila entre dos y seis años, que incrementados de una sexta  parte   a   la  mitad  (artículo  330  en  concordancia  con  el  artículo  60  – 4 de la Ley 599 de 2000)  reportan  unos  límites  punitivos de esa conducta que oscilan entre veintiocho  (28) meses a ciento ocho (108) meses de prisión.   

El  ámbito  punitivo de movilidad equivale a  ochenta  (80)  meses,  con  cuartos  equivalentes  a veinte (20) meses.  De  manera  que  el  primer  cuarto  va  de  veintiocho  (28) a cuarenta y ocho (48)  meses.   

Los cuartos medios van de cuarenta y ocho (48)  meses  a  ochenta  y  ocho  (88) meses. El último cuarto oscila entre ochenta y  ocho (88) meses a ciento ocho (108) meses.   

Como   no   se  demostraron  circunstancias  agravantes  de  la pena salvo la especifica de abandonar sin razón el teatro de  los   hechos5  que  hace  parte de la imputación del tipo de conducta deducido y  sí  la  circunstancia  favorable de carencia de antecedentes penales (artículo  55  –  1 de la Ley 599 de  2000),  la  pena  corresponde  tasarla  en  los  linderos  del cuarto mínimo de  dosificación  de  conformidad  con  el  artículo  61  inciso  2  de la Ley 599  ib.   

Así,  la  pena  de  prisión    que    deberá    pagar    NELSON  MAURICIO  BLANCO DURÁN con cédula  número 79 645 474 de Bogotá es de veintiocho (28) meses.   

La  pena  de  multa  que deberá cancelar el Sentenciado es de cinco  mil  ($5000)   pesos,  que  el  sentenciado  deberá  consignar en la cuenta especial destinada a la prevención  del  delito  y  al  fortalecimiento  de la estructura carcelaria, a órdenes del  Consejo   Superior   de   la   Judicatura   (artículo  42  de  la  Ley  599  de  2000).   

Como  la  conducta  objeto  del  proceso tuvo  relación  íntima con la imprudencia en la actividad de conducir vehículos, en  virtud  de  esta  sentencia  la  Sala  Penal  de  la Corte impone a NELSON  MAURICIO BLANCO DURÁN identificado  con   cédula   número   79   645   474   la   de   Bogotá   la   suspensión  por  tres  (3) años en el ejercicio de la actividad de  conducir                 vehículos6.   

INDEMNIZACION DE PERJUICIOS  

De   conformidad  con  los  artículos  103  – 107 del Decreto Ley 100  de    1980,    en    concordancia    con    los   artículos   94   – 97 de la Ley 599 de 2000, la conducta  punible  genera responsabilidad civil en cabeza del penalmente responsable o, en  forma  solidaria  por  quienes  están  obligados  a indemnizar y al juzgador le  corresponde  liquidar  los  perjuicios en la sentencia (art. 56 de la Ley 600 de  2000).  A ello procede la Sala de la siguiente manera:   

Daños materiales:  

Se  demostró en el proceso que para la fecha  del  accidente la señora María Herlinda Bermúdez Rojas, quien falleció en el  Hospital  de  Madrid  (Cund.) a consecuencia del impacto, tenía treinta y cinco  (35)  años de edad más no se demostró que ocupase algún cargo específico ni  que  tuviera  profesión  diversa a la de comerciante, que le reportara ingresos  superiores,  por  manera  que  para  determinar  una  expectativa de ingresos el  perito  estimó como base el salario mínimo, una expectativa de vida de sesenta  y  cinco  (65)  años  según  el  índice de mortalidad femenina y una   expectativa   de  vida  laboral  activa  de  veintitrés  (23)  años   [que  equivalen  a  doscientos   setenta   y   seis   (276)  meses  de  vida  laborables].  (Cfr. Folios. 84 y 85 / 2).   

De conformidad con ello, la Sala determina que  el    monto    de    los    perjuicios   por   lucro  cesante  que  corresponde pagar al sentenciado a favor  de  la  heredera  de  la  víctima  reconocida  como  parte  civil en el proceso  asciende  a  doscientos  setenta y seis (276) salarios  mínimos legales mensuales vigentes.   

El  daño material  emergente (costos funerarios que se generaron a partir  de  la  conducta)  no  se  acreditó.   (Artículo  97  de  la  Ley  599 de  2000).   

Perjuicios      Morales.    Como   los   perjuicios   morales  denominados  “puros  o  subjetivos”   no   son   susceptibles  de  avalúo  por  peritos,  corresponde  determinarlos  prudencialmente al Juez en la sentencia (Art. 106 del Dto. 100/80  conc. Art. 97 inc. 1 y 2 Ley 599/00).   

La  norma  vigente  para  la  época  de  la  comisión  de  la  conducta determinaba que la indemnización del daño moral se  tasaba  en   cuantía  de  hasta un mil gramos oro y en el nuevo código se  habla  de  una suma equivalente a moneda nacional de hasta mil salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes;  la  Sala  determinará  la  cuantía  en salarios  mínimos  teniendo  en  cuenta  el efecto de la inflación monetaria7.   

En  consideración  a  ello,  como perjuicios  morales  el  sentenciado  deberá  pagar  diez  (10)  salarios  mínimos legales  mensuales  vigentes,  teniendo  en  cuenta  el  dolor  afectivo  y  el perjuicio  irreparable   que   se  le  causó  a  la  menor  con  el  fallecimiento  de  su  madre8.   

MECANISMOS  SUSTITUTIVOS DE LA PENA PRIVATIVA  DE LA LIBERTAD   

Libertad condicional  

En  esta  materia  y  de  conformidad  con el  artículo  64  de  la  Ley 599 de 2000, la Sala confirma la decisión del señor  Fiscal  Delegado  ante  el Juzgado Penal del Circuito de Funza, que la concedió  en  la  resolución  del  25  de  abril  de  2003  cuando  calificó el sumario,  aclarándose  que  para  la  precitada  fecha  lo  que procedía era la libertad  provisional  por  acreditar  los  requisitos necesarios para obtener la libertad  condicional  (Art.  365-2  Ley 600 de 2000), advirtiéndose que respecto de esta  sentencia  se habla ya de libertad condicional, dada la ejecutoria que cobra con  la  firma  de  los  Magistrados.  Ello,  en  la  medida en que se satisfacen los  requisitos  exigidos  por  la  norma  en  cita para la concesión del subrogado.   

COPIAS  

Finalmente,  como  aparece  acreditado  en el  proceso  que  en  la Sección Tercera del Tribunal Contencioso Administrativo de  Cundinamarca  cursa  el  expediente  radicado número 01-0417, demandante Samuel  Ballesteros   González   Vs.  Ejército  Nacional,  M.P.  Dr.  Leonardo  Torres  Calderón,  por  Secretaría  de  la  Sala  Penal  se  compulsará copia de esta  sentencia  con  destino  a esos Despachos para lo de su competencia.  (cfr.  Folios 16 y 17 / 2).   

En  razón de lo expuesto la Corte Suprema  de Justicia en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1)   CASAR  la  sentencia  absolutoria  del  22 de octubre de 2007 proferida por el Tribunal   Superior   de  Cundinamarca,  mediante  la cual confirmó sentencia del 28 de marzo anterior, proferida por el  Juzgado  Penal del Circuito de Funza, a favor de NELSON  MAURICIO BLANCO DURÁN   

2)   CONDENAR a  NELSON MAURICIO BLANCO DURÁN  identificado  con  la  cédula  número  79  645  474  de Bogotá a las penas de  veintiocho  (28)  meses  de  prisión,  multa  de  cinco  mil  ($5000)  pesos  y  suspensión  por  tres  (3)  años  en  el ejercicio de la actividad de conducir  vehículos.   

3)  CONDENAR a NELSON  MAURICIO  BLANCO  DURÁN  a  pagar  a  favor de Sualmy  Viviana  Ballesteros  Bermúdez (Hija de la víctima), parte civil reconocida en  el  proceso, la suma de doscientos setenta y seis (276)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  como  lucro  cesante derivado de la conducta de homicidio culposo del que fue víctima  María   Herlinda  Bermúdez  Rojas,  más  diez  (10)  salarios   mínimos  legales  mensuales  vigentes  por  concepto  de  perjuicios  morales derivados del delito, según la motivación de  la sentencia.   

4)   CONCEDER a  NELSON MAURICIO BLANCO DURÁN  la  libertad condicional, según la motivación de la sentencia, debiendo firmar  la respectiva diligencia de compromiso.   

5)   COMPULSAR  copia   de  la  sentencia  con  destino  a  la  Sección  Tercera  del  Tribunal  Contencioso  Administrativo  de  Cundinamarca y al Comando General del Ejército  Nacional,  de  conformidad  con  la parte motiva del fallo. (Expediente radicado  número  01-0417;   Demandante  Samuel  Ballesteros González Vs. Ejército  Nacional).   

6)  El Juzgado  Penal     del     Circuito     de     Funza     (de     origen)     LIBRARÁ  las  comunicaciones de que trata  el  artículo  472  del C. de P.P. (L. 600 de 2000), entre ellas a la Dirección  de  Tránsito  de  Bogotá  y  Cundinamarca  para ejecutar la sentencia en legal  forma   y   COMPULSARÁ  las  copias    que    ordenó    el    Tribunal    en   la   sentencia   de   segunda  instancia.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

   JOSÉ LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ                                          ALFREDO GÓMEZ  QUINTERO             

MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                                               AUGUSTO    J.   IBAÑEZ  GUZMÁN   

    JORGE  LUIS QUINTERO  MILANÉS                       YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

   

JULIO      ENRIQUE     SOCHA  SALAMANCA                       JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                      

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1La  pena  máxima del homicidio culposo agravado (sucedido el 28 de febrero del año  de  1999)  en  cualquiera  de los regímenes punitivos (Decreto Ley 100 de 1980,  artículos  329  y 330 num. 1 y 2 y Ley 599 de 2000, artículos 109 y 110 num. 1  y  2 en concordancia con el artículo 60 un. 4 de la Ley 599) tiene prevista una  pena   máxima   de   nueve   (9)  años,  de manera que el delito accede al recurso de casación ordinaria  de  conformidad  con  el  artículo  205  de  la  Ley  600 de 2000 que rigió la  actuación.   

2Cfr.  Folios 52 / 2.   

3Excluida  la  prueba  del  cotejo  químico  de las pinturas de los  vehículos    que    jamás   llegó   al   proceso,  irregularidad  que  constató  el Tribunal y por la que dispuso compulsar copias  para que se investigue el antecedente (Página 11).   

4Cfr.  Fol. 38 / 1)   

5El  estado  de  embriaguez  también  se demostró de forma palmaria, con la pericia  del  médico  que  lo  examinó la noche de los hechos y determinó un estado de  embriaguez      “positivo     en     primer  grado”  (folio  6 / 1).  El problema radica en  que  tal  circunstancia  no  se  imputó de manera adecuada en la resolución de  acusación   y   por   ello  la  Corte  no  la  deduce  ahora.    

6Conc. Art. 59 de la Ley 599 de 2000.   

7  Confrontar Corte Constitucional Sentencia C-070 de 1996.   

8  Confrontar  Corte  Constitucional C-916 de 2002; Corte Suprema de Justicia, Sala  Penal, Casación del 29 de mayo de 2000, radicación 16441.     

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