29361(12-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  29361   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.57  

Bogotá  D.C., doce (12) de marzo de dos mil  ocho (2008).   

VISTOS  

Decide  la Corte acerca de la manifestación  de  impedimento  hecha  por un magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior  del   Distrito  Judicial  Ibagué  (Tolima),  dentro del procedimiento oral adelantado contra ANDRÉS ARÉVALO  por el delito de tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.   El  16  de  noviembre  de  2007,  en  el  puente  de  Cajamarca,  en la vía que conecta ese  municipio   con   el   de  Rovira  (Tolima),  a  eso  de  las  12:30  p.m.,  agentes  de  la Policía Nacional  interceptaron  el  vehículo  marca  Renault  6, de placa HHT-477, en el que, al  practicarle  un  registro,  hallaron mimetizados bajo las sillas delanteras doce  (12)  paquetes  contentivos  de  una  sustancia que resultó ser morfina, con un  peso  neto de dos mil seiscientos sesenta y dos coma cuatro (2.662,4) gramos. En  razón  de  ello  fueron  aprehendidos Bladimir Valencia Mancilla y ANDRÉS  ARÉVALO,  quienes se movilizaban  en el referido automotor.   

2.   Al   día  siguiente,  17  de  noviembre  de  2007,  se  practicó  ante  el Juez Promiscuo  Municipal  de  Rovira  con  funciones  de  control  de  garantías, audiencia de  legalización  de  la  captura,  formulación  de  imputación  por el delito de  tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes, agravado, de acuerdo con los  artículos  376,  inciso  primero,  y  384,  numeral  3,  de la Ley 599 de 2000,  modificados  por  la  Ley  890 de 2004, artículo 14, e imposición de medida de  aseguramiento   consistente   en   detención   preventiva   en  establecimiento  carcelario,  decisión  ésta  contra  la  cual el defensor interpuso recurso de  apelación,  que  fue declarado desierto el 4 de diciembre por el Juzgado Quinto  Penal del Circuito.   

3.   El  14  de  diciembre   de  2007,  la  Fiscal  Segunda  Especializada  de  Ibagué  (Tolima)  presentó   escrito   de   acusación   contra   Bladimir  Valencia  Mancilla  y  ANDRÉS   ARÉVALO  por  la  conducta   punible   de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,  agravada,  de  acuerdo con los artículos 376, inciso primero, y 384, numeral 3,  de  la Ley 599 de 2000, modificados por la Ley 890 de 2004, artículo 14, y seis  días  después,  el  20  de  diciembre,  la  misma  funcionaria allegó escrito  contentivo  del  preacuerdo  celebrado  con  el  primero de los citados, en cuya  virtud  éste  aceptaba  responsabilidad  en  el  delito atribuido, a cambio del  reconocimiento  de  la  reducción  de una tercera parte de la pena por imponer,  partiendo del mínimo y sin acudir al sistema de cuartos.   

4. Tanto el escrito  de  acusación  como  el  de preacuerdo fueron adjudicados por reparto, el 28 de  diciembre  de  2007,  al  Juzgado  Segundo  Penal  del Circuito Especializado de  Ibagué.  El  titular  de  dicho despacho convocó para el 8 de enero de 2008 la  celebración  de  una  audiencia  para verificación de preacuerdo y emisión de  sentencia,  fecha  en  la  que  tras  identificar a las partes e intervinientes,  atendido  el objeto de la diligencia, con base en el artículo 53, numeral 3, de  la  Ley  906  de 2004, ordenó la ruptura de la unidad procesal y dispuso que en  relación      con     el     implicado     ANDRÉS  ARÉVALO  la  actuación  fuera  remitida  al  Juzgado  Primero   Penal   del   Circuito  Especializado  de  la  misma  ciudad  para  su  conocimiento, toda vez que,   

“…al proferirse  la  correspondiente  sentencia  condenatoria  de  la  que  hoy nos ocuparemos de  antemano,  el  despacho  está  emitiendo  concepto  vinculante que restringe su  imparcialidad  para  el  posible  adelantamiento  de  un  juicio  oral en lo que  corresponde   a   éste   procesado…”1   

Acto  seguido, invocando el artículo 339 de  la  Ley  906  de  2004,  corrió traslado del preacuerdo de Valencia Mancilla al  Ministerio  Público,  al  defensor  y al procesado, e instó a las partes a que  expresaran  las causales de incompetencia, impedimentos, recusaciones, nulidades  y  observaciones al escrito de preacuerdo. Luego, con sujeción al artículo 369  ídem,  concedió  al  fiscal  la  palabra  para  exponer  el  preacuerdo  y  la  pretensión  punitiva.  Después,  tras  citar  el  artículo  131  de  la misma  codificación  procesal  penal,  interrogó a Valencia Mancilla acerca de si los  términos  del  acuerdo  eran  los  pactados y si la decisión de acogerse a ese  mecanismo  era  un  acto  libre, consciente, voluntario y debidamente informado,  para  finalmente, constatado lo anterior, aprobar el acuerdo y proceder a dictar  sentencia condenatoria contra el precitado.   

5. Las diligencias  respecto  de  ANDRÉS ARÉVALO  fueron  remitidas  al  Juez  Primero Penal del Circuito Especializado de Ibagué  para  la  respectiva  audiencia  de  formulación  de  acusación,  pero este se  abstuvo  de  asumir  conocimiento,  señalando  que  su homólogo, al declararse  impedido,  en  cumplimiento  de lo dispuesto en el artículo 57 de la Ley 906 de  2004,  debió  remitir  la  actuación  al  Tribunal  Superior  de  ese Distrito  Judicial  para  que  se  pronunciara al respecto, razón por la que procedió de  conformidad,  no  sin antes advertir, con sustento en una amplia argumentación,  que  las  causales  impeditivas  previstas  en el artículo 56, numerales 4 y 6,  ídem,  a  las  que,  al  parecer,  aludía  el  Juez Segundo Penal del Circuito  Especializado, no se configuraban en el presente caso.   

6. Las diligencias  fueron  recibidas  el  12 de febrero de 2008 en el Tribunal Superior de Ibagué,  repartidas  a  la  sala de decisión penal presidida por el doctor Alirio Sedano  Roldán,  y  mediante  proveído  que  carece  de  fecha  y  número  de acta de  aprobación,    el   fallador   colegiado   resolvió   abstenerse   de   emitir  pronunciamiento  de fondo acerca del impedimento manifestado por el Juez Segundo  Penal  del  Circuito  Especializado,  porque  éste  no  suministró  argumentos  concretos  y  específicos  en  relación  con los motivos que incidirían en su  ecuanimidad  e  imparcialidad  para adelantar el juicio respecto de ANDRÉS  ARÉVALO, limitándose simplemente  a  decretar la ruptura de la unidad procesal porque iba a conocer del preacuerdo  celebrado con el otro procesado.   

El aludido pronunciamiento fue firmado por el  ponente  y  otro  integrante de la sala, doctor Juan Carlos Arias López, mas no  por  el  doctor  Héctor  Hernández  Quintero, funcionario que, con fecha 22 de  febrero  de  2008,  se  declaró  impedido  para  actuar dentro del proceso, con  fundamento  en  el artículo 56, numeral 5, de la Ley 906 de 2004, por compartir  una  relación  sentimental  desde  hace tres años con la Fiscal Especializada,  doctora  Alba  Cristina Morales Lozano, que presentó los escritos de acusación  y  preacuerdo,  razón  por  la  que  el  citado  magistrado  dispuso remitir la  actuación  a  esta  Colegiatura, de conformidad con el artículo 57 del Código  de Procedimiento Penal.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1. Precisa la Sala,  que  se  abstendrá  de  emitir pronunciamiento acerca del motivo de impedimento  expresado  por  el  doctor Héctor Hernández Quintero, dado que la decisión en  la   que   éste  debía  participar  —sin     injerencia    en    el    fondo    del    juicio—,  fue  adoptada por sala mayoritaria,  luego  carece  de  objeto  su  manifestación  impeditiva,  y  la misma no puede  analizarse  en abstracto, frente al hipotético evento de que, a futuro, pudiese  llegar  a  su  conocimiento  la resolución de algún asunto que tenga relación  ver  con  lo  que  apenas  va  a  ser  materia  de  juzgamiento,  es  decir,  la  responsabilidad  penal  de ANDRÉS ARÉVALO  en la conducta punible imputada por la Fiscal Especializada con la  que   el   magistrado   comparte   desde   hace   varios   años  una  relación  sentimental.   

No  obstante,  advertido  el errado trámite  dado  al  presente  asunto,  en  ambas  instancias,  para  ilustración  de  los  funcionarios intervinientes se harán las siguientes precisiones:   

2.  Es  necesario,  entonces,  recordar  que  en armonía con la propuesta del Legislador de adoptar  para  el  país  un  sistema  de  justicia  que  resolviera  los  conflictos  de  naturaleza  penal  mediante  un  juicio  público, oral, célere y con todas las  garantías,  el  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004  prevé un trámite  expedito  para  resolver  aquéllas situaciones que eventualmente pueden generar  polémica  acerca del funcionario con jurisdicción y competencia para adelantar  el proceso hasta su culminación.   

Tales   situaciones   conflictivas  pueden  manifestarse  a  través  de  las  definiciones de competencia, reguladas en los  artículos  54  y 55 de la Ley 906 de 2004, o de los impedimentos y recusaciones  reglados en los artículos 56 a 65 ídem.   

A pesar de la aparente identidad o similitud  entre     estas     instituciones,     la    Sala2  ha  puntualizado que se trata  de  figuras  que revisten una naturaleza jurídica distinta, pues mientras en la  definición  de  competencia  se trata de dirimir la discusión que surge acerca  de  si  el  juez  ostenta o no atribución jurisdiccional para conocer un asunto  determinado,  en  los impedimentos y recusaciones está ausente una controversia  de  esa  índole,  ya que, por el contrario, se sabe que el funcionario tiene la  competencia   para   tramitar   el  proceso,  sólo  que  concurre  en  él  una  circunstancia  personal  que,  en guarda de la recta y debida administración de  justicia,  le  impide  asumir  su  conocimiento, hallándose en el deber de así  manifestarlo  o,  en  su  defecto,  los  intervinientes tienen la atribución de  recusarlo   para   que   se   aparte   del   asunto,   en   pro   de   la  misma  finalidad.   

3.  Acerca  de  la  definición   de   competencia   se   tiene   dicho3    que   propende   por   la  determinación  del  juez  natural  de conocimiento, luego de que se presenta el  escrito  de acusación, tal y como se establece en el artículo 54 de la Ley 906  de  2004, figura que bien vale la pena aclarar, también difiere de la colisión  de  competencias  de  que  trata  la  Ley 600 de 2000, en la cual el juez que se  declaraba  incompetente  se  lo remitía a quien estimaba que era el competente,  proponiéndole   colisión   negativa   de   competencias,  para  que  éste  se  pronunciara  y  en  caso  de  que  no compartiera el criterio lo enviara a quien  debía resolver el conflicto.   

La regulación del instituto en comento tiene  por  objeto  que  en  el  trámite  judicial  se  determine  de  manera  ágil y  definitiva  el  juez competente para conocer de la fase procesal de juzgamiento,  es    decir,    la    iniciada    con    la   presentación   del   escrito   de  acusación.   

Igualmente,   esa   determinación   debe  entenderse  que abarca la fijación del juez que ha de conocer de la preclusión  de  la  investigación  de  que  prevista en los artículos 331 y siguientes del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  pues  esa  facultad de terminar el  proceso corresponde exclusivamente al juez de conocimiento.   

Como  regla  general,  la  competencia sólo  puede  ser  cuestionada  por  las  partes  en  la  audiencia  de formulación de  acusación  ó,  agrega la Sala, en la audiencia que se convoque para el estudio  de  la  solicitud  de  preclusión  de  que  trata el artículo 333 de la citada  codificación  instrumental,  conclusión  a  la  que  se llega por integración  normativa dentro del contexto sistemático de la Ley 906 de 2004.   

No   obstante  lo  anterior,  el  juez  de  conocimiento,  así  como  se  desprende  del  mencionado artículo 54, está en  posibilidad  de  revelar  tal incompetencia desde el mismo instante en que se le  ha  presentado  el  escrito de acusación o solicitud de preclusión, la cual se  considera  como definida y definitiva si: a) el juez así no lo declara ó b) no  se  alega  incompetencia  por  las  partes  en  la  audiencia de formulación de  acusación,  que es el instante procesal oportuno, excepto cuando se trate de la  competencia  derivada  del  “…  factor  subjetivo o  esté  radicada en funcionario de mayor jerarquía …”  tal  como  lo  señala  la  prórroga  de  competencia  a que hace referencia el  artículo  55 ídem, entendiéndose que el juez penal del circuito especializado  es de mayor jerarquía que el juzgado penal del circuito.   

Cuando  son  las  partes las que rechazan la  competencia   del  juez  de  conocimiento,  deben  acudir  a  la  figura  de  la  impugnación  de  competencia tratada en el artículo 341 de la Ley 906 de 2004,  mientras  que  si  es  el  mismo  juez  quien así lo advierte, lo debe poner de  presente  a  las  partes atendiendo al artículo 54 de la misma obra, y en uno u  otro  caso,  la actuación debe remitirse de inmediato al funcionario competente  para    resolver    el    incidente,    de    acuerdo    con    las   siguientes  atribuciones:   

Según el artículo 32, numeral 4, de la Ley  906  de  2004,  corresponde  a  la  Sala  Penal  de la Corte Suprema de Justicia  atender  las  definiciones  de competencia en los procesos en los que el acusado  tenga  fuero  constitucional  o legal, o en aquéllos en los que la declaración  de  incompetencia  provenga  de  un  tribunal,  o  el  funcionario  que  haga la  manifestación  se  la  atribuya  a  un  tribunal,  o  cuando la declaratoria de  incompetencia  provenga  de  un  juzgado penal del circuito especializado, penal  del  circuito  o  penal  municipal,  que señale como competente a un juzgado de  otro           distrito           judicial4.   

De conformidad con los artículos 33 y 34, en  sus  numerales  5, ídem, los tribunales superiores de distrito, respecto de los  jueces    penales    del   circuito   especializado,   conocen   “de   la   definición  de  competencia  de  los  jueces  del  mismo  distrito”,   y   de  la  definición   de   competencia  entre  “jueces  del  circuito  del  mismo distrito, o municipales de diferentes circuitos”.   

Finalmente,  el artículo 36, numeral 3, del  ordenamiento  procesal penal, prevé que los jueces penales del circuito conocen  de  “la  definición  de  competencia de los jueces  penales    o    promiscuos    municipales    del    mismo   circuito”.   

4. En cuanto a los  impedimentos el artículo 57 de la Ley 906 de 2004, establece:   

“Cuando   el  funcionario  judicial se encuentre incurso en una de las causales de impedimento  deberá  manifestarlo  a  la  Sala  Penal de la Corte Suprema de Justicia o a la  sala   penal  del  tribunal  de  distrito,  según  corresponda,  para  que  sea  sustraído  del conocimiento del asunto”.   

El Código de Procedimiento Penal de 2004 no  incluye  norma  que  establezca  expresamente  en qué casos la competencia para  definir  el  impedimento  corresponde  a  la  Sala  Penal de la Corte Suprema de  Justicia  y  en  qué  eventos  a  los  Tribunales  Superiores,  sin embargo, el  artículo 341 prevé:   

“De   los  impedimentos,   recusaciones,   o  impugnaciones  de  competencia  conocerá  el  superior  jerárquico  del  juez,  quien deberá resolver de plano lo pertinente  dentro  de  los  tres  (3) días siguientes al recibo de lo actuado.”   

Un  ponderado ejercicio hermenéutico exige,  para  entender  el sentido normativo del artículo 57, que se lo armonice con lo  regulado  en  el  artículo  341. Esa labor interpretativa permite con facilidad  concluir  que  si  el impedimento es manifestado por uno o varios Magistrados de  algún  Tribunal,  su  definición  será  del  resorte  de  la Corte Suprema de  Justicia.  A su turno, que si la inhibición proviene de un juez, cualquiera que  sea  su rango, la competencia le corresponde al Tribunal Superior del respectivo  Distrito Judicial.   

Lo  anterior,  porque,  para los efectos del  artículo  341, se entiende que la Corte Suprema funge como superior jerárquico  de  los  Tribunales,  en  tanto estos últimos tienen esa condición respecto de  los  jueces en general. Ese ha sido el criterio jurisprudencial decantado por la  Sala5, el cual hoy se reitera:   

“Por  manera,  entonces,  que  sólo  en  los  eventos  en  los  cuales  la  manifestación  de  impedimento  provenga  de uno o varios magistrados de una Sala Penal de Tribunal  de  Distrito  Judicial,  se  atribuye  a la Corte la competencia para definir el  asunto,  en  la  perspectiva de verificar si efectivamente se materializa alguna  causal    que    demande    separar    del    conocimiento    del    asunto   al  magistrado.   

“De igual manera,  si  el  impedimento corresponde a un juez, no importa si es del rango municipal,  del  circuito o especializado, la decisión de verificar su soporte, corresponde  exclusivamente  al Tribunal de Distrito Judicial al cual se halla adscrito este,  porque la ley así lo dispuso”.   

Respecto  del  trámite  de  impedimentos  y  recusaciones,  debe  destacarse  que  el Código de Procedimiento Penal de 2004,  suprimió    el    paso   que   en   la   legislación   derogada   —y  en  la  Ley 600 de 2000—,  obligaba  a  que el funcionario que  manifestaba   una   causal  de  impedimento,  o  que  rechazaba  la  recusación  propuesta,  enviara  el asunto a aquel que consideraba habilitado para asumir el  asunto,  y  sólo  en caso de que este rechazara la manifestación del anterior,  intervenía  el  funcionario  de  superior  categoría, para determinar a quién  correspondía continuar con el conocimiento.   

Ahora,  por  virtud  de  lo  dispuesto en el  Capítulo  VII  de  la  Ley  906  de  2004,  una  vez hecha la manifestación de  impedimento  o  presentada  la  recusación,  se  obvia  ese  primer  paso y, en  consecuencia,  la  actuación se remite de inmediato a la autoridad encargada de  resolver  la  cuestión,  la  cual designará el funcionario que ha de continuar  con el conocimiento del asunto.   

Conviene  aclarar  que  en  tratándose  de  recusación,  una  vez  formulada ésta por alguna de las partes con base en los  motivos  expresamente  señalados en la ley, el juez o los magistrados, deberán  manifestar  razonadamente  si  aceptan  o  rechazan  la causal argüida, pero el  competente  para  resolver  de  manera  definitiva acerca del acierto o no de la  recusación  es  el  respectivo  superior,  conforme  quedó  precisado  en  los  párrafos precedentes.   

La   consagración   de   los  motivos  de  impedimento  y  recusación  se fundamenta en la necesidad de garantizar, dentro  de  un  Estado  social  y  democrático  de derecho, que el funcionario judicial  llamado  a  resolver un conflicto jurídico, es indiferente a cualquier interés  distinto  al  de  administrar  una  recta  justicia  y  que,  por  lo  tanto, su  imparcialidad  y  ponderación  no  se encuentran perturbadas por circunstancias  ajenas  al  proceso,  de  donde  se  colige  que  para  alcanzar ese cometido la  manifestación  de  impedimento  o  de  recusación debe hacerse antes de que se  produzcan  las  decisiones  inherentes  al juicio en su  fondo,  y  no  con  posterioridad,  y que “[d]esde   cuando   se   presente  la  recusación  o  se  manifieste el impedimento del funcionario judicial hasta que  se   resuelva   definitivamente,   se   suspenderá   la  actuación”6,  suspensión  que  debe  ser  ordenada  por el juez singular, y en tratándose de juez colegiado, por la misma  sala  en  pleno,  cuando  el  impedimento  sea  conjunto,  o por el magistrado o  magistrados en los que no concurre la causal impeditiva.   

Tampoco sobra recordar que como a los jueces  no  les  está  permitido  separarse por su propia voluntad de las funciones que  les  han  sido asignadas, y a las partes no les está dado escoger libremente la  persona  del juzgador, las causas que dan lugar a separar del conocimiento de un  caso  determinado  a  un juez o magistrado no pueden deducirse por analogía, ni  ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en cuanto se trata de reglas con  carácter  de  orden  público,  fundadas en el convencimiento del legislador de  que  son  éstas  y  no  otras  las  circunstancias fácticas que impiden que un  funcionario   judicial  siga  conociendo  de  un  asunto,  porque  de  continuar  vinculado  a  la  decisión compromete la independencia de la administración de  justicia  y quebranta el derecho fundamental de los asociados a obtener un fallo  proferido     por    un    tribunal    imparcial.7   

Por último, adicionalmente, impera recordar  que  de  acuerdo  con el artículo 61 de la Ley 906 de 2004, no es procedente la  manifestación  de  impedimento  del  funcionario  al que corresponde decidir un  impedimento o recusación.   

5.  En  síntesis,  como  en  el  asunto  estudiado  correspondía  al  Tribunal Superior de Ibagué  resolver  el  impedimento  expresado  por  el  Juez  Segundo  Penal del Circuito  Especializado  de  la  misma ciudad, y en efecto la respectiva sala adoptó, por  mayoría,  la  determinación  reseñada  en  la sinopsis procesal consignada al  inicio   de  esta  providencia,  además  de  carecer  de  objeto  la  posterior  manifestación  impeditiva de uno de los integrantes de la terna, de acuerdo con  lo  últimamente  puntualizado  tampoco  tendría  suerte  la  misma,  ya que su  intervención  se  requería  para solucionar un conflicto meramente formal, sin  trascendencia  en el fondo del juicio, en el que por disposición legal no tiene  cabida   la   manifestación   de   impedimento   del   funcionario   llamado  a  proveer.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

ABSTENERSE   de  resolver  el impedimento que  en  razón del presente asunto manifestó el doctor Héctor Hernández Quintero,  en  su  condición  de  integrante  de  la  sala de decisión penal del Tribunal  Superior  de  Ibagué.  En  consecuencia, envíese la carpeta a esa corporación  para que se de cumplimiento a lo resuelto en sala mayoritaria.   

Contra  la  presente  decisión  no  procede  recurso alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                             MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ DE L.   

Permiso  

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                JORGE LUÍS QUINTERO MILANES   

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                                                               JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

Permiso  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Permiso  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Disco  anexo  a  folio  146,  record Nº 73001600045020070110200_730013107002_1, minuto  05:00 a 06:10.   

2   Cfr.   Auto   de  6  de  septiembre  de  2007.  Radicación  Nº  28147.   

3 Cfr.  Auto de 26 de septiembre de 2007. Radicación Nº 28136.   

4 Cfr.  Auto de 29 de agosto de 2006. Radicación Nº 25983.   

5 Cfr.  Auto del 9 de mayo de 2007. Rad. 27308.   

6  Artículo 62 Ley 906 de 2004.   

7 Auto  de 19 de octubre de 2006, Rad.26.246.     

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