25645(22-05-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     No  25645   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.128  

Bogotá D.C., veintidós (22) de mayo de dos  mil ocho (2008).   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos  y  de  adecuada  argumentación  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el defensor del procesado ÁLVARO DE JESÚS SÁNCHEZ  GRANADA,  contra  el  fallo  de segundo grado de 12 de enero de 2006 mediante el  cual  el  Tribunal  Superior  de Medellín confirmó el proferido por el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito de Bello-Antioquia por cuyo medio lo condenó como  autor del delito de cohecho por dar u ofrecer.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

El  aspecto  fáctico  fue presentado por el  Tribunal de la siguiente forma:   

“En  el instante en el que descargaban un  camión     con     60     bultos     de     cemento    de    la    ‘Empresa    El    cairo’ en un inmueble ubicado en la avenida  43  #  65 47 del barrio Niquía del municipio de Bello, fueron capturadas varias  personas  entre  las  que  se  encontraba  el  señor  Álvaro  Sánchez Granada  propietario  del  inmueble donde fueron hallados además 151 bultos adicionales.  Este  señor,  en  tal  lugar,  como  se  expresó  en  el  informe ‘se  acerca  a  los policías al mando  del  sargento  Segundo  MARÍN  MARTÍNEZ  FRENES  y  le  ofreció  la  suma  de  cuatrocientos  diez  mil  pesos  ($410.000)  para  que  hiciera  caso  omiso  al  procedimiento  que  estos  delincuentes estaban llevando a cabo en el mencionado  lugar,  de igual forma se le practicó una requisa al sujeto en mención y se le  incauta   trece   (13)   papeletas  de  Bazuco  con  un  peso  aproximado  de  5  gramos’.  Este  suceso  acaeció  el  31  de  agosto de 2003 y además del informe de la misma fecha, se  allegó   denuncia  penal  del  señor  Guillermo  Restrepo,  quien  asumió  la  representación  de  Cementos  El  Cairo,  por  el hurto de 200 sacos de cemento  avaluados  en  la  suma  de  6  millones  de  pesos, todo mediante procedimiento  continuo,  reconociendo,  además, al señor Sánchez Granada como trabajador de  la empresa”.   

La  Fiscalía  General  de la Nación abrió  formal  investigación penal en contra de SÁNCHEZ GRANADA y una vez lo escuchó  en  indagatoria,  mediante  proveído de 8 de septiembre de 2003 le resolvió la  situación  jurídica  con medida de aseguramiento de detención preventiva, sin  beneficio  de  la  libertad  provisional,   como  presunto  responsable del  delito  de  porte  de  estupefacientes,  delito  que  aceptó  el  7  de octubre  siguiente   para   efectos   de  acogerse  a  los  beneficios  de  la  sentencia  anticipada.   

Clausurado  el ciclo instructivo respecto de  los  otros  ilícitos,  el  mérito probatorio del sumario se calificó el 28 de  octubre  de  2004  con  resolución  de acusación por el concurso de delitos de  hurto   agravado   continuado   y   cohecho   por   dar  u  ofrecer.1   

La  Unidad  de  Fiscalía  Delegada  ante el  Tribunal  de  Medellín  al  resolver  el recurso de apelación promovido por la  defensa,    mediante  proveído  de  16  de  febrero  de  2005  revocó  la  resolución  de  acusación  en  lo  referente  al  delito  contra el patrimonio  económico,  dejando  indemne  lo  relativo  al delito contra la administración  pública.   

La  fase  del juicio la adelantó el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  de  Bello, despacho que luego de llevar a cabo el  acto  público  de juzgamiento, a través de fallo de  24 de agosto de 2005  condenó  a  ÁLVARO DE JESÚS SÁNCHEZ GRANADA como autor del delito de cohecho  por  dar  u ofrecer a las penas principales de cuarenta (40) meses de prisión y  multa  de  cincuenta y cinco (55) salarios mínimos legales mensuales, así como  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones  públicas    por    el   mismo   término   de   la   pena   privativa   de   la  libertad.   

Inconforme   el   defensor  del  procesado  interpuso  recurso  de  apelación  contra  el  fallo  y el Tribunal Superior de  Medellín  mediante  decisión  de  12  de  enero  de  2006  lo  confirmó en su  integridad,  por  lo  que  insiste  el  mismo  sujeto  procesal  a través de la  impugnación   extraordinaria,   demanda   cuya   admisibilidad   se   ocupa  la  Sala.   

LA DEMANDA  

Luego  de anunciar que presenta el libelo de  casación  por la vía discrecional ante las “serias  inconsistencias  jurídicas”  del  fallo, formula un  cargo  al  amparo  de  la  causal  primera  por  violación  indirecta de la ley  sustancial debido a un error de hecho.   

Funda el yerro fáctico en un falso juicio de  existencia,  toda  vez  que  “el operador jurídico  omitió  valorar  las  pruebas  existentes  en  el  informe policial en donde el  sindicado  del  Cohecho  por dar u ofrecer es el señor Álvaro Sánchez Isaza y  no Álvaro de Jesús Sánchez Granada”.   

Agrega  que  sin  vincular  procesalmente al  primero,  se  terminó condenando equivocadamente a su defendido, situación que  considera  lesiva  del preámbulo de la Constitución Política que contempla un  marco  de  justicia  e  igualdad, así como de los artículos 29 y 228 del mismo  ordenamiento y 246 del Código de Procedimiento Penal.   

En consecuencia, solicita a la Sala casar el  fallo impugnado para  absolver a su defendido.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Teniendo  en cuenta lo previsto en el inciso  1º  del  artículo  205  de  la  Ley  600 de 2000, el recurso extraordinario de  casación  es  viable  contra las sentencias proferidas en segunda instancia por  los  tribunales  superiores de distrito judicial y por el Tribunal Penal Militar  cuando  se  proceda  por  delitos  que  tengan  señalada  pena  privativa de la  libertad cuyo máximo exceda de ocho (8) años.   

Cuando  el  fallo  de  segundo  grado  no es  emitido  por los citados tribunales o el delito por el que se procede tiene pena  privativa  de  la  libertad inferior a dicho quantum punitivo, el inciso 3º del  artículo  205  del ordenamiento adjetivo penal faculta a esta Sala para admitir  discrecionalmente  las  demandas  de  casación  que se ajusten a los requisitos  legales  cuando lo considere necesario para el desarrollo de la jurisprudencia o  la garantía de los derechos fundamentales.   

Lo  anterior  es  dable  siempre y cuando el  impugnante  precise  la  razón por la cual es imprescindible el pronunciamiento  de   la   Corte,   sea  que  se  requiera  su  criterio  de  autoridad  para  la  actualización  o  unificación  de  la jurisprudencia, así como también, debe  indicar  el  por  qué  la  decisión  solicitada tiene la doble utilidad de dar  solución al asunto y servir de norte en la actividad judicial.   

También  cuando  la  pretensión del actor  apunta  a  asegurar  la garantía de derechos fundamentales, ha de acreditar tal  pretermisión  e  indicar  las  normas  constitucionales que protegen el derecho  invocado  y  de  manera  obvia,  la  forma  como  fue  desconocido  en  el fallo  recurrido.   

Advertido  esto,  dado  que  el  delito de cohecho por dar u ofrecer previsto en el artículo 407  de  la Ley 599 de 2000 establece una pena máxima de prisión de seis (6) años,  en  todo  caso inferior al límite establecido en el artículo 205 de la Ley 600  de   2000,   el   recurso   sólo   es   posible   a  través  de  la  casación  excepcional.   

Pese      a     lo     expuesto,   el   nulo   desarrollo  del  cargo   por   parte   del   demandante  al  quedarse  en  su  simple  enunciado, lo que en todo caso atenta  contra  el  principio lógico de razón suficiente de  observancia  en  esta  sede  el  cual  conlleva la explicación metódica que se  baste    a    sí   misma,   impide   motivar  la  atención  de  la  Corte  acerca  de  las vertientes que  admiten  tal  vía,  sea  para  la  clarificación de la jurisprudencia a fin de  emitir  un  pronunciamiento  respecto  de  un  tema jurídico especial, unificar  posturas  conceptuales  o actualizar la doctrina, o para restaurar el agravio de  alguna garantía fundamental que le fuera vulnerada al procesado.   

Si  bien  el  libelista  opta  por la causal  primera  de  casación  por violación indirecta de la ley sustancial no explica  los  errores  de  apreciación  o  valoración  probatoria  en  que incurrió el  juzgador,  ni  repara  en  la  necesaria trascendencia de los mismos en la parte  dispositiva del fallo.   

Y  si  bien  incluye  normas  de  carácter  constitucional  como  el  preámbulo,  el artículo 29 que contiene el principio  del  debido proceso y el 228 acerca de la independencia de la administración de  justicia  no señala la forma como fueron desconocidas en el trámite judicial o  en  la  emisión  de los fallos para derivar de allí la necesaria intervención  excepcional de la Corte.   

De  tiempo  atrás  la Sala ha precisado que  cuando  se opta por la causal primera de casación de manera lógica y detallada  se  deben  anunciar  las  normas  que  se  estiman  infringidas  y su sentido de  violación,  sea  de manera directa o mediada por yerros de carácter probatorio  y  si  se  trata  de  estos,  precisar  los  elementos probatorios en los cuales  recayó   el  vicio,  pero  el  libelista  sólo  pretende  sobredimensionar  un  error    calami  del informe policial acerca de la  equivocación  en  el segundo apellido —Álvaro   Sánchez   Granada   por   Álvaro  Sánchez  Isaza—, de la  persona  que ofreció el dinero a los miembros de la autoridad para que hicieran  caso  omiso de la incautación del cemento encontrado y la captura de quienes lo  estaban  descargando,  cuando  es  claro que en el mismo escrito anotaron varias  circunstancias  que  lo  individualizaban  como  el anunciarse propietario de la  casa  donde  estaba  siendo dejado el cargamento, y ser trabajador de la empresa  de    cemento,    circunstancias    que    incluso    él    aceptó    en    su  indagatoria.   

En    consecuencia,    el    recurrente    no   cumple   con   las    exigencias   

legales  dispuestas  para  que  proceda  la  admisión   de  su  libelo  de  casación  por  la  vía  excepcional,  además,  la  Sala  no  observa  con  ocasión  del trámite procesal o en el fallo impugnado violación de derechos o  garantías   de   SÁNCHEZ   GRANADA   como  para  que  se  hiciera  necesario  el ejercicio de la facultad  legal  oficiosa  que  le  asiste  a  fin de asegurar su  protección  en  los  términos del artículo 216 del  Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000).   

En  mérito de lo expuesto, la Sala Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

NO  ADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  ÁLVARO  DE  JESÚS  SÁNCHEZ  GRANADA,  por  las  razones  dadas en la anterior  motivación.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

       Notifíquese    y  cúmplase.   

     SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

      

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                   ALFREDO GÓMEZ QUINTERO      

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  L.              AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                       YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  La  resolución de acusación por el delito contra el  patrimonio  económico  referido  también cobijó a Jorge Iván Álvarez Isaza,  Ricardo    de    Jesús    Montoya   Urrea   y   Bernardo   de   Jesús   Zapata  Pulgarín.     

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