29323(12-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     No  29323   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARIA DEL     ROSARIO    GONZÁLEZ DE LEMOS   

Aprobado Acta No. 057.  

         

          Bogotá D.C., marzo doce (12) de dos mil ocho (2008).   

  VISTOS  

Corresponde  a la Sala pronunciarse sobre la  admisión  de  las  demandas  de casación presentadas por los defensores de los  procesados  JUAN PABLO BERNAL RESTREPO, HOLMER ORTEGA  TOBÓN,  ALEXIS EUSKADI ARROYAVE GUZMÁN y MARÍA  DE  LOS  ÁNGELES MARTÍNEZ contra  la  sentencia  proferida  por el Tribunal Superior de Antioquia el 27 de febrero  de  2007,  mediante  la  cual  confirmó,  con  algunas  modificaciones,  la  de  carácter  condenatorio  dictada  por el Juzgado Promiscuo del Circuito  de  Yolombó,  en  el  mismo  departamento,  el  30 de octubre anterior.     

ANTECEDENTES  

Los  hechos por los cuales se procede fueron  declarados  por  el  ad-quem,  de la siguiente forma:   

“En el mes de enero de 2001, la alcaldesa  popular   del   municipio  de  Vegachí  (Antioquia),  MARÍA  DE  LOS  ÁNGELES  MARTÍNEZ,  inició  gestiones  ante  el  Concejo  de  la  localidad,  siendo su  presidente  el  concejal  JUAN PABLO BERNAL RESTREPO, con el fin de adelantar un  acuerdo  mediante el cual se efectuaran los trámites pertinentes para conseguir  a  favor del municipio regalías por concepto de explotación aurífera. Así se  logró  la  aprobación  de  los  Acuerdos  números 011, 013 y 036 de ese año,  mediante   los   cuales   se   creó   y   reglamentó  el  Fondo  Municipal  de  Regalías   

En   desarrollo   de  este  proyecto,  la  burgomaestre   contrató  al  señor  HOLMER  ORTEGA  TOBÓN  para  que  se  encargara  de  conquistar  inversionistas  privados  para capitalizar el fondo y  atraer  a los vendedores de oro que ubicarían su procedencia en el municipio de  Vegachí  ofreciéndoles un 50% del total de la regalías futuras.  A estos  vendedores  de  oro  se les pagaba su participación de contado, lo cual exigía  la  presencia de inversionistas. A los inversionistas se les prometió, además,  compensaciones  o  intereses  que  ascendían  a  otro  15%  del  dinero  de las  regalías.   Por  su  gestión,  el  contratista  recibiría  la  suma de $  2.000.000  mensuales  según  lo  pactado  en  el  contrato  de  prestación  de  servicios  que  carecía  de  rubro de ejecución, disponibilidad presupuestal y  póliza  de  garantía.  Tales  pagos  los  efectuaba la señora Tesorera ASTRID  ELENA SIERRA MONROY.   

En tales circunstancias, se inició y operó  el  Fondo  de  Regalías de Vegachí durante los años 2001 y hasta mediados del  2002,  cuando  las  irregularidades  fueron descubiertas por una comisión de la  Contraloría  de  Antioquia,  que logró establecer que de los $ 436.195.122 que  ingresaron  a  las  arcas  municipales  por  concepto de regalías del oro hasta  mediados  del  año  2002,  $ 139.274.226 se habían pagado a los inversionistas  por  concepto  del  15%.   Para este momento ya fungían como alcaldesa Ana  Julia    Ramírez  de Valencia y como tesorero ALEXIS EUSKADI ARROYAVE  GUZMÁN”.   

Con fundamento en lo anterior, se dio inicio  a  la  correspondiente  instrucción penal, dentro de la cual fueron vinculados,  mediante  indagatoria,  JUAN  PABLO  BERNAL RESTREPO,  HOLMER  ORTEGA TOBÓN, ALEXIS EUSKADI ARROYAVE GUZMÁN,  MARÍA   DE   LOS   ÁNGELES   MARTÍNEZ,  Ana Julia Ramírez de Valencia, Astrid  Elena   Sierra   Monroy,   Álvaro   de   Jesús  Cortés  Montoya  y     Carlos    Humberto    Velásquez  Moreno, a quienes se definió su situación jurídica,  mediante   providencia   del   27   de   agosto   de   2003,   con   medida   de  aseguramiento.   

Clausurado este ciclo procesal, se calificó  el  mérito  del sumario por la Fiscalía 106 Delegada de la Unidad Seccional de  Fiscalías  de  Delitos  contra  la  Administración  Pública  y de Justicia de  Antioquia, en los siguientes términos:   

a) Con resolución de acusación en contra de  MARÍA   DE   LOS  ÁNGELES  MARTÍNEZ  como  autora  del  delito de interés indebido en la celebración de  contratos   y   determinadora   de   peculado   por   apropiación  a  favor  de  terceros.   

b)   Con  resolución  de acusación en  contra  de Ana Julia Ramírez de Valencia como  autora  de  los  delitos  de  contrato sin cumplimiento de los  requisitos  legales,  interés  indebido  en  la  celebración  de  contratos  y  peculado  por  apropiación  a  favor  de  terceros  en  cuantía superior a 200  salarios   mínimos   legales   mensuales   vigentes   y   con   preclusión  de  investigación   por   la   conducta   de   peculado   por  aplicación  oficial  diferente.       

c)   Con  resolución  de acusación en  contra   de   HOLMER   ORTEGA   TOBÓN  como  autor  de  los  delitos  de  contrato  sin cumplimiento de los  requisitos  legales  e  interés indebido en la celebración de contratos y como  cómplice  de peculado por apropiación a favor de terceros en cuantía superior  a 200 salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

d) Con resolución de acusación en contra de  JUAN    PABLO    BERNAL    RESTREPO    como  determinador  del  delito de peculado por apropiación a favor  de  terceros  y  con preclusión de investigación por la conducta de destino de  recursos  del  tesoro para el estímulo o beneficio indebido de los explotadores  y comerciantes de metales preciosos.   

e)   Con  resolución  de acusación en  contra  de  Astrid  Elena  Sierra Monroy y      ALEXIS     EUSKADI     ARROYAVE  GUZMÁN  como  autores  del  delito  de  peculado  por  apropiación a favor de terceros.   

     

f) Con preclusión de investigación a favor  de  Álvaro  de  Jesús  Cortés  Montoya   por   la  conducta  de  peculado  por  apropiación  a  favor  de  terceros.   

g) Con preclusión de investigación a favor  de   Carlos  Humberto  Velásquez  Moreno  por  la  conducta  de  destino  de  recursos  del  tesoro  para el  estímulo  o  beneficio  indebido  de los explotadores y comerciantes de metales  preciosos y peculado por aplicación oficial diferente.   

Contra esta decisión, interpusieron recurso  de  apelación los defensores de Ana Julia Ramírez de  Valencia   y   ALEXIS  EUSKADI  ARROYAVE  GUZMÁN, motivo por el cual el 8 de  marzo  de  2004  se  pronunció  la  Fiscalía  Segunda de la Unidad de Fiscales  Delegados    ante    el    Tribunal    de    Antioquia    en   el   sentido   de  confirmarla.   

El  juzgamiento  le correspondió al Juzgado  Promiscuo  Municipal  de Yolombó, despacho que dictó sentencia de primer grado  el   30   de   octubre   de  2006,  mediante  la  cual  adoptó  las  siguientes  determinaciones:   

a)     Condenó     a     MARÍA  DE  LOS  ÁNGELES  MARTÍNEZ  como  coautora  del  delito  de  interés  indebido  en la celebración de contratos y  determinadora  de  peculado  por  apropiación  a  favor de terceros  a  las  penas  principales de siete (7)  años   de  prisión,  multa  por  valor de $ 115.322.376 e inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un tiempo igual, al  tiempo  que  le  negó  los  subrogados  de  la  suspensión  condicional  de la  ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

b)  Condenó a Ana  Julia  Ramírez  de  Valencia  como  coautora  de  los  delitos  de  contrato  sin cumplimiento de los requisitos legales y peculado por  apropiación  a  favor  de terceros en cuantía superior a 200 salarios mínimos  legales     mensuales     vigentes,    a  las  penas  principales de diez (10) años de prisión, multa por  valor  de  $  115.322.376  e  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y  funciones   públicas   por  un  tiempo  igual.   En  la  misma  decisión,  expresamente  le  negó  los  subrogados  de  la  suspensión  condicional de la  ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

c)     Condenó     a     HOLMER  ORTEGA  TOBÓN como coautor de los  delitos  de  contrato  sin  cumplimiento  de  los  requisitos legales e interés  indebido  en  la  celebración  de  contratos  y  como cómplice de peculado por  apropiación  a  favor  de terceros en cuantía superior a 200 salarios mínimos  legales     mensuales     vigentes,    a  las  penas  principales de diez (10) años de prisión, multa por  valor  de  $  115.322.376  e  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  un  tiempo  igual.  En la misma oportunidad, de forma  expresa,  le negó los subrogados de la suspensión condicional de la ejecución  de la pena y prisión domiciliaria.   

d)  Condenó  a  JUAN  PABLO BERNAL RESTREPO,  ALEXIS   EUSKADI   ARROYAVE   GUZMÁN   y   Astrid   Elena   Sierra  Monroy,  como  coautores  de  peculado  por  apropiación  a  favor  de  terceros  a  las penas  principales  de  seis  (6) años de prisión, multa por valor de $ 115.322.376 e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un  tiempo igual.   

Inconformes  con  la  anterior sentencia, la  impugnaron   los  defensores  de  JUAN  PABLO  BERNAL  RESTREPO,  Ana Julia Ramírez de Valencia, Astrid Elena Sierra Monroy, MARÍA DE  LOS  ÁNGELES  MARTÍNEZ,  HOLMER  ORTEGA  TOBÓN  y de  ALEXIS    EUSKADI    ARROYAVE   GUZMÁN,  pronunciándose  al  respecto  el  Tribunal de Antioquia el 27 de  febrero  de  2007,  en el sentido confirmarla en lo esencial, con las siguientes  modificaciones:   

a)  Precisó  que  la  pena  privativa de la  libertad   a   purgar   por  Ana  Julia  Ramírez  de  Valencia    es   de   siete   (7)   años   de   prisión.    A   igual   quantum   redujo  la  pena  de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones públicas.   

b)  Aclaró  que  la  pena  privativa  de la  libertad   a   purgar   por   HOLMER  ORTEGA  TOBÓN  es de cinco (5) años de  prisión y, en la misma  cantidad,  dejó  la  pena  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y  funciones públicas.      

c)  Señaló que la pena de multa a cancelar  por    Astrid   Elena   Sierra   Monroy  es  de $ 24.946.901 y por ALEXIS EUSKADI  ARROYAVE  GUZMÁN es de $ 90.375.475.      

d)     Concedió     a    MARÍA   DE  LOS  ÁNGELES  MARTÍNEZ  el  subrogado de la prisión domiciliaria.   

En desacuerdo con lo decidido, los defensores  de  los  procesados JUAN PABLO BERNAL RESTREPO, HOLMER  ORTEGA   TOBÓN,   ALEXIS  EUSKADI  ARROYAVE  GUZMÁN,  MARÍA   DE   LOS  ÁNGELES  MARTÍNEZ  y  Astrid Elena Sierra Monroy interpusieron recurso extraordinario de casación.   

Mediante  auto de fecha  febrero 15 del  año  en  curso,  el  Tribunal  de  Antioquia  declaró  desierto  el recurso de  casación  interpuesto a favor de la última en mención por no haber presentado  la  respectiva  demanda  dentro  del  término  del  traslado.  En consecuencia,  corresponde  en este momento a la Sala pronunciarse en punto del cumplimiento de  los   presupuestos  lógicos  y  de  mínima  argumentación  exigidos  para  su  admisión,  respecto de las demandas presentadas oportunamente por los restantes  defensores aludidos.   

LAS DEMANDAS  

          Para  su  relación en este acápite, la Sala respetará el orden en  que  fueron allegadas, el cual corresponde con el     de los  traslados en el Tribunal.   

El  defensor  del  procesado  HOLMER  ORTEGA  TOBÓN allegó demanda de  casación,  a  través  de  la  cual  formula  dos     cargos con  soporte  en  la  causal  tercera de casación prevista en el artículo 207 de la  Ley 600 de 2000.   

A   su  vez,  el  defensor  del  procesado  JUAN  PABLO  BERNAL RESTREPO  también  presenta  dos  cargos.   El  primero  de  ellos (principal) tiene  fundamento  en la causal tercera de casación prevista en el artículo 207 de la  Ley  600  de 2000 y, el segundo, en la causal primera de la misma preceptiva por  violación  indirecta  de  la  ley sustancial a consecuencia de errores de hecho  por  falsos  juicio de existencia en la apreciación de la prueba (subsidiario).   

          Por    su    parte,   el   defensor   del   procesado   ALEXIS    EUSKADI    ARROYAVE   GUZMÁN,  igualmente  promueve  dos reparos. El primero (principal), con base en la causal  prevista  en  el  numeral  1°  del  artículo  181  de la Ley 906 de 2004 y, el  segundo  (subsidiario),  por  el  motivo  previsto en el numeral 2° de la misma  preceptiva.                      

Finalmente,  el  defensor  de  la  procesada  MARÍA   DE   LOS  ÁNGELES  MARTÍNEZ  postula,  del  mismo modo, dos censuras. La primera (principal), con  soporte  en  la  causal  tercera de casación prevista en el artículo 207 de la  Ley  600  de 2000 y, la segunda (subsidiaria), por la causal primera de la misma  preceptiva por violación directa de la ley sustancial.   

          Con  el  objeto  de determinar si las anteriores demandas satisfacen  los  presupuestos  legales exigidos para su admisión, en el siguiente capítulo  de  esta  providencia,  se  empezará por individualizar los libelos que cumplen  tales  condicionamientos;  acto  seguido,  se  ocupará  de  los  restantes  con  sujeción  al  orden  en  que  fueron  presentadas,  sintetizando brevemente sus  fundamentos  y  luego   exponiendo  el  criterio de la Sala.   Se  deja  en  claro  que, en desarrollo de dicha tarea, se asumirá simultáneamente  el  análisis  de  los  segundos reparos contenidos en las allegadas a nombre de  HOLMER      ORTEGA      TOBÓN      y     ALEXIS     EUSKADI     ARROYAVE  GUZMÁN,     dado     que     exhiben     falencias  similares.          

CONSIDERACIONES DE LA SALA:  

                         1.  Demandas  presentadas  por  los  defensores  de  los  procesados  JUAN PABLO BERNAL RESTREPO y  MARÍA   DE   LOS   ÁNGELES  MARTÍNEZ:   

Para  la Corte es indudable que las censuras  contenidas  en  estos libelos satisfacen a cabalidad los presupuestos de lógica  y   adecuada   argumentación  previstos  legalmente,  motivo  por  el  cual  se  dispondrá  su  admisión  y,  consecuentemente, se ordenará correr traslado al  Procurador   Delegado   para   que   emita   concepto,  de  conformidad  con  lo  presupuestado   en   el  artículo  213  de  la  Ley  600  de  2000.   

                         2.  Demanda  presentada  por  el  defensor del procesado   HOLMER   ORTEGA   TOBÓN:     

          2.1.  Primer  cargo.  Causal tercera del artículo 207 de la Ley 600  de 2000, sentencia proferida en un juicio viciado de nulidad.   

          2.1.1. Fundamentación:   

          A  juicio  del actor, se configura la causal invocada porque el juez  de  conocimiento,  de forma arbitraria, realizó una sesión de la diligencia de  audiencia  pública  “sin  la  presencia  de varios  abogados,  entre otros del sucrito que de manera contractual había concurrido a  este   municipio   de   Yolombó   en   todas   las  ocasiones  en  que  me  fue  citado”,  menos aún, añade, cuando su defendido no  le  había  revocado  el poder, a lo cual se suma que no es cierto que ello haya  sido a consecuencia de su renuencia a comparecer.   

          Expresa,  a  continuación, que desconoce los motivos por los cuales  para  esa oportunidad no se libraron comunicaciones a los lugares registrados, a  donde  ya  le habían llegado previamente, precisamente para cuando terminaba la  audiencia  y  le  correspondía  intervenir,  “como  tampoco    mi    representada    (sic)   quien  estaba interesadísima en asistir a la audiencia pública de  juzgamiento”.   

         En  seguida, añade que el abogado designado de oficio para suplirlo  en       dicho       acto       “no      actuó  técnicamente”,   transcribiendo   los   argumentos  planteados   por   dicho   profesional,  de  lo  cual  colige  que  “no  se  preparó  para asumir la defensa de HOLMER en un proceso  tan   extenso,   tan  complicado  por  las  falencias  del  operador  fiscal  en  la    justificación;   demostró un desconocimiento total de los  temas  que  tenía  que  analizar  para  la  defensa;  no mostró la profundidad  conceptual  que  el  asunto  requería  pues fue absolutamente superficial en lo  poco     que     aportó     en     la     audiencia     pública”.   

          Al  respecto,  refiere  a  algunos  temas  que,  a  su juicio, dicho  profesional  necesariamente  debió  abordar,  a lo cual agrega que no se podrá  alegar  la  imposibilidad de ubicarlo porque la sentencia proferida de inmediato  le  fue  notificada  y,  por ello, tuvo la oportunidad de interponer y sustentar  recurso de apelación en su contra.   

          2.1.2. Consideraciones de la Sala:   

Deviene  incuestionable  la  inadmisión del  reparo   objeto   de   estudio,  con  sustento  en  los  siguientes  argumentos:   

          Sin  pretender  asumir  un estudio de fondo, la revisión somera del  expediente  pone  de  manifiesto la intrascendencia absoluta del presente cargo,  condicionamiento  ineludible  para  su  admisión,  no  sólo  por la naturaleza  extraordinaria  del  recurso de casación sino por la del instituto mismo de las  nulidades,  esto último conforme lo precisa el numeral 2° del artículo 310 de  la  Ley  600  de  2000,  en  tanto,  sin  dificultad  alguna se corrobora que la  prédica no consulta con la realidad procesal.   

          En  efecto,  como  quedó  reseñado  en  el acápite precedente, el  actor  sostiene que en momento alguno fue renuente a comparecer al desarrollo de  la  audiencia  pública,  tanto  así  que siempre asistió cuando fue citado, y  que,  por  lo  tanto,  no  se  justificaba  su  relevo  en  la  labor defensiva,  encomendada  en  confianza  por  el  procesado  HOLMER  ORTEGA  TOBÓN, para  en  su  lugar  designar  un abogado de oficio, quien, desde su  particular  punto de vista, no realizó una intervención adecuada durante dicha  diligencia.   

Sea  lo  primero destacar la gran dificultad  que  entrañó  la realización de dicha diligencia desde su instalación formal  el  4  de  agosto de 2004, con más de 10 suspensiones derivadas de reiterativas  solicitudes  de aplazamiento principalmente promovidas por los defensores de los  procesados   y   a   raíz   de  su  inasistencia  a  la  sesiones  programadas,  circunstancia  que condujo al titular del juzgado a acudir al mecanismo previsto  en  el  inciso  tercero del artículo 408 del estatuto procesal penal, según el  cual:   

“En  los  casos en que debieren actuar un  número  plural de defensores, la ausencia de alguno o algunos de ellos no será  obstáculo  para  la  iniciación  y  continuación de la audiencia, mientras el  respectivo   procesado  no  deba  intervenir,  caso  en  el  cual,  si  persistiere  la inasistencia del defensor, deberá ser asistido  por   uno   designado   de   oficio”  (subrayas fuera de texto).   

Precisamente  en  virtud  de  la  ostensible  inasistencia     del     defensor     de     ORTEGA  TOBÓN,  quien  faltó  a  la  sesiones  de  audiencia  pública  de fechas octubre 20 y 5 de noviembre de 2004, febrero 11, mayo 17, 26  de  julio,  20 de septiembre, 11 de octubre y 17 de noviembre de 2005, así como  a  las  del  2  y  22  de  febrero  de  2006,  no  obstante  habérsele remitido  comunicación  previa  a  sus  direcciones  registradas,  actitud  con  la cual,  resulta  evidente,  perjudicó  el cabal desarrollo de la diligencia, el juzgado  de  conocimiento  optó,  mediante auto del 2 de febrero de la última anualidad  en  cita,  a  requerir  a  su  defendido  “para que  designe  un nuevo defensor o amoneste a quien lo asiste actualmente y comparezca  a  la  audiencia,  de  lo  contrario  el  despacho  nombrará  uno de oficio, en  cumplimiento   al   art.   408   del  C.  de  P.P.,  inciso  2º.”.   

Como  el  defensor  prosiguió  con la misma  actitud  en  detrimento  de  la  celeridad  procesal,  según  se verifica de su  injustificada  inasistencia  a la diligencia programada para el 22 de febrero de  2006,  cuando  sólo  restaba  su  intervención y la del defensor del procesado  ALEXIS EUSKADI ARROYAVE y en  vista  del  infructuoso requerimiento a su prohijado, el titular del despacho se  vio  compelido  a designar defensor de oficio para estos dos procesados por auto  del  16  de  marzo  siguiente, profesional con quien, una vez tomó posesión de  cargo, se logró culminar la diligencia.   

Si ello es así, resulta irrefutable que los  argumentos  en los cuales el casacionista funda su pretensión, como se señaló  previamente,  no  consultan  con  la  realidad procesal, cuando quiera que está  plenamente  acreditada  su  renuncia  a  comparecer  a  la  realización  de  la  diligencia  de  audiencia  pública,  circunstancia  que  condujo al titular del  despacho  a  acudir al mecanismo legal establecido con el objeto de conjurar esa  situación nociva de la celeridad del proceso.   

En  consecuencia,  no  sólo carecen de todo  sustento   real  los  fundamentos  de  su  prédica,  sino  que,  además,   constituye  claro  despropósito  aludir ahora al quebranto del debido proceso y  del  derecho  de  defensa  con  base en una  situación por él propiciada,  amén  de  que tampoco resulta admisible, en cuanto riñe con el mismo principio  de  trascendencia orientador del medio extraordinario y de las nulidades, aducir  vulneración  de  la segunda garantía con fundamento en la disparidad subjetiva  que  tiene  con  los  argumentos  expuestos  por el defensor de oficio designado  durante su intervención en la audiencia pública.   

Los anteriores argumentos permiten evidenciar  que  la propuesta contenida en este cargo es ayuna de la trascendencia necesaria  para  derruir  el fallo atacado, básicamente porque el casacionista distorsiona  la  realidad  objetiva de la actuación procesal, motivo suficiente para inferir  su  inadmisión,  de  conformidad  con  lo  normado  en  el  inciso  tercero del  artículo  212  de  la  Ley  600  de 2000, en cuanto el reproche debe exhibir un  fundamentación   “clara  y  precisa”,   presupuestos  que,  ciertamente,  no  se  satisfacen  cuando  su  fundamento no consulta la realidad procesal.   

3.  Demanda  presentada  por el defensor del  procesado   ALEXIS   EUSKADI   ARROYAVE:     

          3.1.  Primer  cargo (principal). Causal primera del artículo 181 de  la Ley 906 de 2004, violación directa de la ley sustancial.   

          3.1.1. Fundamentación:   

El  actor  comienza  por  señalar  que  la  sentencia  impugnada  “no  apreció el principio de  orden  constitucional y legal definido en el artículo 12 del Código Penal o de  la   culpabilidad”,   cuyo  texto,  inmediatamente,  transcribe  en  su integridad, porque al tipificar la conducta de su patrocinado  en  el  delito  de  peculado  por  apropiación no se analizó el elemento de la  intencionalidad.   Así,  el  sentenciador  “no  tuvo  en cuenta la existencia de móviles, y no se logró probar la presencia de  un   actuar   voluntario   en   pro   del   resultado  lesivo  del  ordenamiento  jurídico”.   

Acto seguido, indica que en relación con ese  mismo  tema  los sentenciadores se sustrajeron al deber de probar   el  elemento   subjetivo   del   tipo   y,   en  su  lugar,  acudir  a  “supuestos   imaginarios  acordes  con  la  prueba  del  elemento  objetivo   del  tipo”,  con  lo  cual,  añade  más  adelante,  se  incurrió  en  violación del debido proceso por la existencia de  “falsa motivación del fallo de primer grado, en el  cual  sin  la existencia de pruebas se pretendió determinar una conducta dolosa  por  parte  de  mi  prohijado, no se dio respuesta a los argumentos en ese mismo  sentido  presentados  por esta defensa, ni siquiera de forma velada o tácita se  abordaron  los  argumentos  defensivos  para  controvertirlos  como  lo exige la  lealtad  y decoro para con las partes y lo ordena el artículo 170 de la ley 600  de  2000,  situación  que  luego  avaló  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial”.   

En   el   acápite  siguiente,  denominado  “cuestión       privada”       insiste  en  que  su  defendido  no  tenía móviles para cometer la  conducta,  desconociéndose, por tanto, que la conducta punible debe ser un acto  consciente  y  porque  de  los  medios  de  prueba, como lo señala in  extenso, se colige que la conducta no  fue   cometida   con  dolo  “y  mucho  menos  puede  consistir en una conducta omisiva”.   

De  esa forma, expresa su disentimiento con  los  diferentes  planteamientos  sobre  los cuales los sentenciadores basaron el  fallo  de  responsabilidad,  para  indicar,  a  continuación, que a tenor de la  propia  jurisprudencia  de  esta  Sala  en  este caso no es procedente dictar un  fallo  de  reemplazo  en  los  términos del artículo 217 del estatuto procesal  penal,  sino  decretar  la  nulidad  desde  el fallo de primer grado para que el  titular  del  juzgado  de  conocimiento  enmiende  los  defectos  de motivación  aludidos,  pues,  de  otra  manera,  se enervaría la posibilidad de recurrir en  apelación esa decisión, omitiéndose la segunda instancia.   

Por  lo  anterior, depreca la casación del  fallo,  con  el  fin  de  que  se  decrete la nulidad del proceso a partir de la  sentencia de primera instancia.   

          3.1.2. Consideraciones de la Sala:   

Para   acometer   el   estudio  sobre  la  admisibilidad  de  esta  censura,  conviene  recordar  que  los  requisitos para  admitir  la  demanda  por  cuyo  medio  se sustenta el recurso extraordinario de  casación  están  previstos  en  el  artículo 212 de la Ley 600 de 2000.   Así,  conforme  lo  prescribe  el   numeral  3°  de  tal disposición, es  preciso  que  ella contenga “(L)a enunciación de la  causal  y  la  formulación  del  cargo,  indicando en forma clara y precisa sus  fundamentos y las normas que el demandante estime infringidas.   

         Por  su parte, el numeral 4° de la misma disposición,  prevé  que  “(S)i fueran varios los cargos, se sustentarán  en capítulos separados”.   

         Con  sustento  en  las anteriores previsiones normativas, se infiere  que  de las censuras debe aflorar absoluta claridad y precisión, de suerte que,  en  contraposición,  debe estar libre de confusión o incertidumbre que impidan  determinar  las  razones  o  motivos  invocados  en  procura del decaimiento del  fallo.   

          

El examen del presente reproche arroja como  conclusión  el  incumplimiento  del  anterior  presupuesto, en la medida en que  incluye  diversos  aspectos  que  no  sólo  carecen  de relación con la causal  elegida  para  atacar el fallo, sino que, adicionalmente, se han debido plantear  en  forma separada, de acuerdo con el numeral 4° de la norma citada, pues sólo  así se posibilita su comprensión.   

De acuerdo con los principios que regulan el  recurso   extraordinario   de   casación,   a   fin   de  precaver  confusiones  argumentativas  y conceptuales entorpecedoras del entendimiento de la propuesta,  en  especial  cuando  se  trata  de  asuntos  que  tienen fundamento en diversas  causales  de casación, las censuras deben ser abordadas por separado (principio  de  autonomía)  y,  en  el  caso  de  que  sean  excluyentes  (principio  de no  contradicción),  no  es  suficiente  con ello, puesto que igualmente es preciso  indicar  cuáles  son  las  subsidiarias,  en  atención a su cobertura procesal  (principio de prioridad).   

Como   se   precisó   en  los  párrafos  precedentes,   en   la  censura  es  ostensible  el  desconocimiento  de  dichos  principios,  en  la  medida  en que se invoca para emprender el ataque la causal  primera  de  casación  prevista  en el artículo 181 de la Ley 906 de 2004, que  corresponde       al       motivo       primero,       aparte       ídem, del artículo 207 de la Ley 600 de  2000,  por  violación  directa  de  la ley sustancial;  sin embargo, en su  interior  se  involucran  diferentes  tópicos  incompatibles entre sí, pues en  forma  simultánea  se  atribuyen  al  fallador errores en la apreciación de la  prueba   y   defectos  de  motivación,  estos  últimos  particularmente  de la sentencia de primer grado,  los  cuales,  dada  su  notoria  disimilitud,  se  han  debido postular en forma  independiente,  conforme  las  reglas  señaladas  en  precedencia,  como única  forma,  se  insiste,  de  conseguir  claridad,  precisión  y de desarrollar una  propuesta lógica.   

Efectivamente,   cuando  el  casacionista  refiere  a la violación del debido proceso y al derecho de defensa por defectos  atinentes  a  la  motivación  del  fallo,  debió considerar que tales defectos  entrañan   afectación   de   la  actuación  procesal  o  yerros  in  procedendo,  cuya  única  forma  de  enmienda  es  a través de la  declaratoria   de   invalidez  a  partir  del  momento  en  que  se  generó  la  irregularidad,  como  así lo solicitó desde el fallo de primer grado, pero esa  propuesta  es  totalmente  incompatible  y  contradictoria  con  los  errores de  apreciación  probatoria  que simultáneamente desarrolla en el cargo, en cuanto  reprocha  que  su correcta valoración conducía a demostrar la ausencia de dolo  en la conducta imputada a su defendido.   

Lo  anterior,  dado  que  estas  últimas  incorrecciones  constituyen  errores  de  juicio  o in  indicando,   inherentes,  por tanto, a una causal diferente a la elegida, como lo  es  la  tercera  del  artículo  181  de  la  Ley  906 de 2004 o primera, cuerpo  segundo,  del  artículo  207 de la Ley 600 de 2000, por violación indirecta de  la  ley  sustancial,  que  de manera alguna comportan invalidez de la actuación  procesal  y  obligan,  en  caso  de verificarse, al proferimiento de un fallo de  reemplazo.   

Por  lo  mismo,  cabe advertir que, en todo  caso,  ninguna  de  las propuestas postuladas en el reproche encuentra abrigo en  la  causal  seleccionada,  cuando  so pretexto de vulneración de garantías, se  circunscribe   a   cuestionar   el   mérito   probatorio   otorgado  a  algunas  pruebas.   

En ese estado de cosas, no se tuvo en cuenta  que  cuando  se  trata  de  desarrollar violación directa de la ley sustancial,  como  en  forma  insistente  lo ha manifestado esta Corporación, el actor está  obligado  a  respetar  los  fundamentos  fácticos y probatorios de la decisión  impugnada  con  el  fin  de que desarrolle el error de juicio que recae sobre la  norma  sustancial, pues en caso de que pretenda ventilar discusiones en derredor  de  la apreciación de la prueba, para ello cuenta con la alternativa que ofrece  la referida causal de violación indirecta de la ley sustancial.   

A  los  defectos  anteriores se suma que la  crítica  elaborada  por  el  casacionista  a  la  apreciación de los medios de  prueba  parte de su estricto criterio personal, actitud que no compagina con las  alternativas  existentes  en  el  ámbito  de  la violación indirecta de la ley  sustancial  para  demostrar  la  ilegalidad  del  fallo  (errores  de hecho o de  derecho,  por  falsos  juicios de existencia, identidad, raciocinio, legalidad o  convicción).   Dicho  criterio  subjetivo  sobre  la  apreciación  de las  pruebas,  por  cierto,  no cuenta con la entidad para derruir el fallo, atendido  el  hecho  de  que  éste  viene  precedido  de  las presunciones de legalidad y  acierto,  siendo    admisible  ese  tipo  de  discusión  sólo en las  instancias ordinarias del proceso.      

Las  múltiples  falencias  advertidas,  en  cuanto  afectan  la  claridad  y precisión del libelo, así como su exposición  lógica,  conducen  inexorablemente  a  la  inadmisión  del  presente reproche.   

4.  Síntesis  y  análisis conjunto de los  cargos  segundos  de  las  demandas  presentadas  a  nombre  de  los  procesados  HOLMER   ORTEGA  TOBÓN  y  ALEXIS  EUSKADI  ARROYAVE,  sustentados  en  la  nulidad de la actuación procesal:   

Previamente  se  dejó consignado que estas  censuras  ostentan  similares  falencias,  razón  por  la cual resulta del todo  viable    su   estudio   paralelo,   una   vez   compendiados   brevemente   sus  fundamentos.   

          4.1. Planteamiento:   

En el cargo segundo de la demanda presentada  a   nombre   de   HOLMER  ORTEGA  TOBÓN  se  comienza  por  señalar  que  la  conducta  debe  ser típica,  antijurídica  y  culpable  y  que  la  causalidad por sí sola no basta para la  imputación jurídica del resultado.   

Con el citado precedente, el censor advierte  que  en  este  caso  se  produjo  la  nulidad  por  violación  del principio de  antijuridicidad,  en atención a que la conducta “ni  lesionó  ni  puso  en  peligro el interés que en este tipo de evento tutela la  ley  penal”,  como  surge  de  lo  expuesto  por  su  defendido  durante  su  diligencia  de  indagatoria,  cuyos  apartes  que estima  pertinentes trascribe a continuación.   

A   renglón   seguido,   puntualiza  que  “de  todo  lo  explicado por mi defendido se colige  con  absoluta  claridad  que  en  su  conducta  no hubo antijuridicidad alguna y  entonces  uno de los ingredientes que sumados a la tipicidad y a la culpabilidad  conducen  a  la responsabilidad, en este caso falla y entonces por esa razón no  es  responsable  de  los  delitos  por  los  cuales fue condenado”,  idéntica  conclusión  surge,  añade, de la revisión total del  expediente  por  no  aparecer  demostrado  que  el municipio de Vegachí hubiera  sufrido  detrimento  patrimonial  alguno  con  las conductas desplegadas por los  sindicados.          

Con  fundamento  en  lo  expuesto, solicita  casar el fallo y, en su lugar, absolver a su defendido.   

Por  su  parte,  en  la  segunda  censura  propuesta  con  carácter  subsidiario en la demanda allegada por el defensor de  ALEXIS  EUSKADI ARROYAVE, se  indica   que   se   vulneró   el   debido   proceso   por  cuanto  “se  pretermite la protección a la prueba, cuando se permite que  un  sujeto  con  interés  en  adulterarla,  el  señor JUAN PABLO BERNAL, tenga  acceso  a  la  prueba  cuando  preside  la  alcaldía del municipio de Vegachí,  supuestamente ofendido en este proceso”.   

De  inmediato,  advierte  que  la sentencia  incurre  “en errores de hecho (existencia, identidad  y   raciocinio)   en   la   apreciación   de   las   pruebas   arrimadas  a  la  foliatura”,  los  cuales determinaron la aplicación  indebida  de  los  artículos  9,  30,  397, inc. 1° de la Ley 599 de 2000 y la  falta  de  aplicación  de  los  arts.  7,  inc. 2°, y 12 del estatuto adjetivo  penal,  a consecuencia de la imposibilidad de practicar una inspección judicial  sobre  la  documentación  que  reposaba  en  la  Tesorería  del  municipio  de  Vegachí,  no obstante haberse decretado, “pues para  la  parte  a  la que represento no cabe duda de que fue objeto de manipulación,  posible  adulteración o desaparición, por parte de otro de los implicados JUAN  PABLO  BERNAL,  quien  ocupó  con  antelación a la práctica de   la  prueba    el   cargo   de   alcalde   municipal   del   municipio   (sic)     de    Vegachí”.   

Por  lo  anterior,  depreca  “CESAR      (sic)      con  la  sentencia de 27 de febrero de 2007…y declarar la NULIDAD  del     proceso,     a     partir,     inclusive,    de    la    sentencia    de  primera      instancia”.     

4.2. Consideraciones de la Sala:  

Aun  cuando la Corte ha señalado de manera  reiterada  que  la  propuesta  de nulidad con fundamento en la causal tercera de  casación,  contemplada en el artículo 207 de la Ley 600 de 2000 (o segunda del  artículo  181  de  la  Ley  906  de  2004),  goza  de cierta flexibilidad en su  formulación,  no  por  ello  se puede prescindir de algunos requisitos mínimos  para que se entienda debidamente satisfecha.   

         

          En  ese  orden  de ideas, es preciso que el casacionista identifique  claramente  el  motivo  sobre  el  cual  gira  la irregularidad que advierte, la  causal  de  nulidad que procede como consecuencia de ese defecto, las normas que  apoyan  su  pretensión,  la  trascendencia  que  genera, bien en el marco de la  estructura  del  proceso  o  en  el  de las garantías fundamentales de quien la  invoca,  y  el  momento  procesal  a  partir  del  cual  se  debe  invalidar  la  actuación.           

         De   suerte   que   sólo   si  la  censura  reúne  los  anteriores  condicionamientos  se  podrá  concluir que se ajusta a los requisitos previstos  en  el  artículo  212  de la Ley 600 de 2000, para así admitirla a voces de lo  dispuesto en el siguiente artículo del mismo estatuto.    

          No  obstante  lo  anterior, es la constante de los dos cargos objeto  de  estudio  que  los demandantes ni siquiera identifiquen, con la indispensable  claridad,   el  motivo  sobre  el  cual  versan  las  supuestas  irregularidades  procesales  constitutivas  de  nulidad  y  ello  en  virtud  de que entremezclan  aspectos  concernientes  a  diversas  causales  de casación, todo lo cual sólo  produce   confusión,   perplejidad   y  la  imposibilidad  de  desentrañar  su  pretensión.   

Así, en el reproche objeto de análisis de  la  demanda  presentada  por  el  defensor  de  HOLMER  ORTEGA  TOBÓN,  el  actor  comienza  por pretextar la  violación  del  principio  de antijuridicidad de la conducta que, de una parte,  no  tiene  cabida  en  esta  causal  y,  de  otra,  al  referir en su desarrollo  posterior  a  una incorrecta apreciación de la indagatoria de su defendido y al  cuestionamiento   genérico  de  la  prueba,  se  aleja  todavía  más  de  ese  propósito,  para  reducir su propuesta a una vana e intrascendente controversia  probatoria emprendida desde su particular punto de vista.   

Otro  tanto  ocurre  con la segunda censura  contenida  en  el libelo presentado en representación del procesado  ALEXIS  EUSKADI  ARROYAVE, en cuanto su  confusión es mayor.   

En  efecto, en esta censura el casacionista  invoca  la  causal  de  nulidad  por  violación  del debido proceso, pero en su  argumentación  dice  que  se incurrió en errores de hecho en la valoración de  la  prueba  en todas sus modalidades, esto es, por falsos juicios de existencia,  identidad  y  raciocinio,  los  cuales,  dicho  sea  de  paso, en momento alguno  desarrolla,  y,  adicionalmente,  no  tienen  relación  alguna  con  el  motivo  seleccionado.    

Luego,  para mayor perplejidad, refiere que  no     se     practicó     una     diligencia     de    inspección    judicial  debidamente     solicitada  y  ordenada,  aspecto  que sí guarda  relación  con  la  causal pretextada; sin embargo, inmediatamente se contradice  cuando  advierte  que  dicha probanza fue “objeto de  manipulación,     posible    adulteración    o    desaparición”    por    parte    de    JUAN    PABLO  BERNAL,    otro    de    los    implicados   en   esta   actuación,  valiéndose para ello de su condición  de alcalde municipal de Vegachí.    

Una  propuesta  de está índole, es claro,  únicamente   transmite   indecisión  y  ambigüedad,  en  tanto  transita  por  diferentes  motivos de casación, expone argumentos excluyentes y termina por no  desarrollar  ninguno de ellos, razón por la cual, como ocurre con la presentada  a  nombre  de  ORTEGA TOBÓN,  resulta indiscutible su inadmisión.   

5. Decisión:  

         En  consideración  a  lo  expuesto,  se  procederá  a  admitir las  demandas   presentadas   por   los   defensores  de  los  procesados    JUAN   PABLO   BERNAL   RESTREPO   y  MARÍA   DE   LOS   ÁNGELES   MARTÍNEZ  y  a inadmitir las allegadas por los representantes de  HOLMER  ORTEGA  TOBÓN  y  ALEXIS EUSKADI ARROYAVE.   

         

         En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.  ADMITIR  las  demandas    de    casación    presentadas    por    los   defensores   de   los  procesados  JUAN  PABLO  BERNAL RESTREPO y     MARÍA     DE    LOS    ÁNGELES  MARTÍNEZ,  como  se  dejó  precisado  en  la  parte  considerativa de esta providencia.   

2.  INADMITIR  las  demandas  presentadas  por  los  defensores  de los procesados HOLMER   ORTEGA   TOBÓN  y  ALEXIS  EUSKADI  ARROYAVE, por las razones  consignadas en la anterior motivación.   

En  consecuencia,  se  ordena  remitir  la  actuación  a la Procuraduría Delegada para que emita concepto en relación con  las  demandas  admitidas, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 213 de  la Ley 600 de 2000.   

         Contra este proveído no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO            MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE LEMOS   

Permiso  

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                 JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANES              

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                         JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA       

Permiso  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

Permiso  

TERESA    RUIZ  NÚÑEZ   

Secretaria   

    

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