29294(29-07-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29294  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                   

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado Acta No. 207  

         Bogotá   D.  C.,  veintinueve  (29)  de  julio  de  dos  mil  ocho  (2008)   

         

VISTOS:   

La  Embajada  de  los  Estados  Unidos  de  América   solicitó  en  extradición al ciudadano colombiano LUIS HORACIO  RESTREPO   MARTÍNEZ,   para   que   comparezca   en   juicio  por  delitos  federales  de narcóticos.    

Surtido  el  traslado  que  establece  el  artículo  500  del  Código  de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004, decide la  Sala  sobre  la  solicitud  de  práctica  de pruebas  elevada por el defensor del ciudadano requerido.   

ANTECEDENTES:   

1.  Con  la  Nota Verbal No. 3854 del 10 de  diciembre  de  2007,  la Embajada de los Estados Unidos de América solicitó la  detención  provisional con fines de extradición, del ciudadano colombiano LUIS  HORACIO   RESTREPO   MARTÍNEZ,   requerido   para   comparecer  en  juicio  por  delitos    federales   de   narcóticos.   

2. Recibida la Nota Verbal, el Ministerio de  Relaciones  Exteriores remitió copia al Fiscal General de la Nación, quien con  resolución  de  12  de  diciembre  de  2007,  decretó  la captura con fines de  extradición  del  requerido,  la  cual  se hizo efectiva el 19 de diciembre del  mismo   por   miembros   de  la  Policía  Judicial  de  la  Policía  Nacional.   

3.  Con  la  Nota  Verbal No. 0428 el 14 de  febrero  de  2008,  la  Embajada de los Estados Unidos de América formalizó la  solicitud  de  extradición,  en la cual se resumen los hechos y las pruebas que  fundamentan  las imputaciones delictivas contenidas en la Acusación No. 06-232,  dictada  el 11 de mayo de 2006, en el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos  para  el  Distrito de Columbia, donde señala que el requerido es miembro de una  organización  de  tráfico  de narcóticos cuya base de operaciones es el norte  de      Colombia,     donde     “construye     y  administra”,   en  unión  de  ex –  miembros de las Autodefensas Unidas  de  Colombia (AUC), laboratorios para el procesamiento de cocaína, que producen  miles  de  kilogramos  del  alcaloide,  el cual es enviado a los Estados Unidos.  (Folio 80 a 86 cdno. anexo)   

En  la mencionada resolución acusatoria se  formulan los siguientes cargos:   

“– Cargo Uno:  Concierto,  comenzando  en  enero de 2005, o aproximadamente en ese fecha,   para  distribuir cinco kilogramos o más de una mezcla o sustancia que contenía  una  cantidad  perceptible de cocaína, una sustancia controlada en la Tabla II,  con  la  intención  y  el  conocimiento de que dicha sustancia sería importada  ilegalmente  a  los  Estados Unidos, y ayuda y facilitación de dicho delito, lo  cual  es en contra del Título 21, Sección 959 y 960 del Código de los Estados  Unidos,  todo  en  violación  del  Título  21, Sección 963 del Código de los  Estados  Unidos  y  del  Título  18,  Sección  2  del  Código  de los Estados  Unidos”.   

“La acusación también incluye la pena de  decomiso  de  conformidad  con el Título 21, Secciones 853 y 970 del Código de  los  Estados  Unidos, la cual busca el decomiso de todos los bienes que se hayan  derivado  de ingresos obtenidos como resultado de la comisión de los anteriores  delitos.  Si  dichos  bienes  no  estuvieren  disponibles, las normas anteriores  permiten que otros bienes del acusado sean decomisados.”   

Explica  que  en  el  curso  del concierto,  LUIS    HORACIO    RESTREPO   MARTÍNEZ,  con  otras  personas,  trabajaron  en  la  organización para la  fabricación,  transporte  y  tráfico  de  cocaína  desde  Colombia  hasta los  Estados   Unidos.   Se   demuestra   esta   actividad   del  requerido,  con  la  interceptación  de  comunicaciones  telefónicas  judicialmente  autorizadas en  Colombia  y  los  Estados  Unidos, y la  manifestación de los testigos que  colaboran con el gobierno de Norte América.   

Refiere  la  acusación,  que  según  las  evidencias,       LUIS      HORACIO      RESTREPO  MARTÍNEZ  es  oficial del Ejército de Colombia y se  encarga    de    suministrar   información   a   Jaime   Medina   (el  jefe  de  la organización), sobre el  movimiento  de  tropas,  cuando  éstas se dirigen a las montañas para destruir  laboratorios, y así proteger la droga ya procesada.   

Afirma,  que  todas  las  acciones  fueron  ejecutadas   por   el   acusado   con   posterioridad  al  17  de  diciembre  de  1997.   

Con relación a la identidad de LUIS  HORACIO  RESTREPO  MARTÍNEZ, dice  que    también    es   conocido   con   el   alias   de    “Frederico”,   ciudadano   colombiano,  nacido  el 1º de septiembre de 1970 en Colombia, y es portador de la cédula de  ciudadanía colombiana No. 77.033.186.   

Con  la  nota diplomática fueron remitidos  los  siguientes  documentos,  autenticados  y  traducidos  al  castellano,  para  sustentar la solicitud de extradición:   

3.1.  Declaración  jurada rendida el 18 de  enero  de  2008,  por  Patrick  H.  Hearn,  abogado  litigante en la Sección de  Narcóticos  y  Drogas  Peligrosas  de  la  División  Penal del Departamento de  Justicia  de  los  Estados  Unidos.  Se refiere al procedimiento cumplido por el  Gran  Jurado para dictar la  acusación;  presenta  una  síntesis  de  los  hechos  que  dieron  lugar  a la  solicitud   de   extradición,   concreta   los  cargos  formulados  contra  LUIS    HORACIO    RESTREPO   MARTÍNEZ;  precisa  los  elementos  integrantes de los delitos y aporta los  datos   allegados   a   la  investigación  sobre  la  identidad  del  requerido  (Folio 100 a 112 cdno. anexo).   

3.2 Acusación No. 06-232, dictada el 11 de  mayo  de  2006,  por  el  Tribunal  de  Distrito  de  los Estados Unidos para el  Distrito   de   Columbia   (Folio   80  –  86  cdno.  anexo).   

3.3.  Declaración jurada de 18 de enero de  2008,  del  detective  Matthew  O´Brien,  agente especial de la Administración  Antinarcóticos  (DEA),  adscrito  al  Grupo  Operativo  contra  la Delincuencia  Organizada  y  el  Narcotráfico, quien proporciona información adicional sobre  la  investigación  y  la identidad del acusado (Folio  54 – 68 cdno. anexo).   

3.4.  Transcripción  de  las disposiciones  penales   sustantivas   supuestamente   transgredidas   por   el   requerido  en  extradición    con    las   conductas   que   se   le   endilgan   (Folio 89 – 98 cdno. anexo).   

3.5    Fotografías   de   LUIS  HORACIO  RESTREPO MARTÍNEZ  y  otros implicados.   

3.6  Copia  de  la  orden  de  captura y el  informe  dando  cuenta  de las circunstancias en que se produjo la detención de  aquél.   

4. El Ministerio del Interior y de Justicia  estimó  que el expediente se encontraba completo y la solicitud de extradición  formalizada,  por  lo  cual,  lo envió a la Sala de Casación Penal de la Corte  para  lo  de  su  competencia.  Adjuntó  el  concepto rendido por el Jefe de la  Oficina  Jurídica  del  Ministerio Relaciones Exteriores, en el sentido que por  no  existir  tratado  de extradición aplicable entre Estados Unidos y Colombia,  es  procedente  obrar  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  ordenamiento  jurídico penal colombiano.   

5.    El    requerido    LUIS  HORACIO  RESTREPO MARTÍNEZ   designó  defensor  de  confianza  y  se  observó  el  traslado  para solicitar  pruebas.   

6. El defensor del solicitado solicitó la  práctica de pruebas; el Ministerio Público guardó silencio.   

DE   LAS   PRUEBAS  SOLICITADAS   

El  defensor  del  ciudadano  LUIS HORACIO  RESTREPO  MARTÍNEZ   pide  a  la  Corte  Suprema  de  Justicia decretar la  práctica de los siguientes medios probatorios:   

1.  Oficiar  al  Ministerio  de Relaciones  Exteriores  de Colombia, para que por su conducto se solicite al Gobierno de los  Estados  Unidos  de  Norteamérica,  se complemente la documentación presentada  como  soporte  del  pedido  de  extradición del ciudadano LUIS HORACIO RESTREPO  MARTÍNEZ, en relación con los siguientes puntos:   

1.1.  Se remita al Gobierno de Colombia el  documento   oficial   conocido   como   acusación   formal   o  “INDICTMENT”,    especificando   los  delitos     que     se     le     imputan    al    requerido,    “describiendo   los   actos  o  conductas  específicas,  claras  y  concretas  supuestamente  realizadas  por  mi  defendido  en  territorio  de  la  república  de  Colombia,  cuando  se  desempeñaba  como miembros del Ejército  Nacional de Colombia.”   

1.2.  Que  el  Agente  Especial  de la DEA  Matthew  O´Brien,  amplíe  su  testimonio para que  precise  de  manera  clara y específica los actos y conductas ejecutadas por el  requerido,  señalando las circunstancias de modo, tiempo y lugar en que habría  ejecutado las violaciones de la ley penal de los Estados Unidos.   

2.  Solicitar  al Ministerio de Relaciones  Exteriores  certifique  si  entre Colombia y los Estados Unidos se ha suscrito y  se  encuentra  vigente  algún  tratado o convenio en virtud del cual se otorgue  inmunidad  a  las  tropas de uno y otro país que realizan operaciones militares  en  Colombia  en  la  lucha contra el terrorismo y el narcotráfico; y se remita  copia del respectivo instrumento internacional.   

Con   relación   a   la  pertinencia  y  conducencia  de las pruebas solicitadas, recuerda que si bien, el concepto de la  Corte  versa  sobre  la  validez formal de la documentación, no es menos cierto  que  la  Acusación  del  Gran  Jurado  en  el caso penal 06-232 del Tribunal de  Distrito  de  los  Estados  Unidos  para  el Distrito de Columbia, no reúne los  requisitos  de  la  propia legislación Norteamericana, pues omite describir los  actos  de  cada  acusado  que alegan son violaciones de la ley, por lo que no es  posible  determinar  con precisión, en que consistió la omisión o acción del  solicitado;  por  lo que el Indictment, en este caso, es un documento genérico,  abstracto  e  inespecífico,  que  vulnera  el derecho de defensa, puesto que no  permite contradecir el requerimiento.   

Las  declaraciones  del Fiscal Auxiliar de  los  Estados  Unidos  y  el  Agente  especial  de la DEA rendidas en apoyo de la  solicitud  de  extradición  se  ocupan  de  señalar  los disposiciones legales  violadas  y la actividad de la organización de la cual supuestamente hace parte  LUIS  HORACIO  RESTREPO  MARTÍNEZ, pero no indican que actos concretos realizó  éste,  por  lo  que  fácilmente  se  pueden  confundir con las acciones de los  demás coacusados, lo cual es abiertamente injusto.   

Con relación a la existencia del convenio  sobre  inmunidad  de  los  militares  de  uno y otro país en la lucha contra el  terrorismo  y  el  narcotráfico,  resulta  que  el  mencionado instrumento debe  basarse  en  la igualdad jurídica de los Estados y si ello es así, entonces al  requerido  RESTREPO  MARTÍNEZ  tendría  que juzgársele en Colombia, así como  los  Estados  Unidos  no  permite que ningún otro país del mundo procese a sus  militares,    tal    como   sucedió   recientemente   cuando   unos   militares  Norteamericanos  fueron  sorprendidos  en  territorio  colombiano a bordo de una  aeronave  del  ejército  de  ese  país y bajo el principio de inmunidad no fue  posible  que  se  juzgaran en Colombia (folio 31 – 37  cdno original).   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

1.  Debido  a  que  no  existe  tratado de  extradición  aplicable  entre  los  Estados Unidos de Norteamérica y Colombia,  según  lo  informó el Ministerio de Relaciones Exteriores, y porque los hechos  ocurrieron  hasta septiembre de 2006 inclusive, como se afirma en la acusación,  este  trámite  de  extradición  se  rige  por  Código de Procedimiento Penal,  (Ley  906  de  2004), que  empezó a regir a partir del 1° de enero de 2005.   

2.  De conformidad con el artículo 502 de  la   Ley  906  de  2004  (Código  de  Procedimiento  Penal),   la   Corte   Suprema   de  Justicia  debe  fundamentar   su   concepto   exclusivamente   en   la   validez  formal  de  la  documentación  presentada,  en  la  demostración  plena  de  la  identidad del  solicitado,  en  el  principio de la doble incriminación, en la equivalencia de  la  providencia  dictada  en  el  extranjero  y,  cuando  fuere  el  caso, en el  cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos.   

Lo  anterior  significa que la Corte sólo  está  habilitada  para  decretar  la  práctica  de  aquellas  pruebas que sean  conducentes,   pertinentes   y  útiles  únicamente  en  relación  con  dichos  tópicos,   esto   es,  validez  formal  de  la  documentación,  identidad  del  solicitado,  doble  incriminación, equivalencia de la resolución acusatoria y,  si    fuere    el   caso,   algún   ítem   necesario   al   cumplimiento   del  tratado.   

Cualquier  otro  aspecto  que  se proponga  acreditar  en  el  trámite  de  extradición  excede  la naturaleza, alcances y  limitaciones  del  concepto  que  debe  emitir la Corte y, por ende, las pruebas  destinadas    a    verificar    cuestiones    extrañas    al    concepto    son  impertinentes.   

En  invariable jurisprudencia esta Sala de  la  Corte  ha  reiterado  que  la  extradición  es un mecanismo de asistencia y  cooperación  judicial  entre los Estados, mediante el cual el país en donde se  ha  refugiado  una  persona  para eludir la acción de la justicia, la entrega a  otro  en  cuyo  territorio  ha  delinquido,  para  que  la  someta a juicio o al  cumplimiento  de  la  pena  impuesta  y  evitar  de  ese modo la impunidad de la  conducta delictiva.   

Las  leyes  colombianas  prevén  para  la  extradición  pasiva un trámite mixto administrativo- judicial- administrativo,  que  asigna  a  la  Corte  Suprema de Justicia la función de emitir un concepto  destinado  a determinar si los anexos allegados con la solicitud de extradición  reúnen  los  elementos  previstos  en  los tratados internacionales o en la ley  interna;  si  ello  ocurriere,  conceptuará  favorablemente;  de  lo contrario,  opinará   de   modo   adverso,   hipótesis   ésta   que  obliga  al  Gobierno  Nacional.   

Como  se  observa,  en  el  trámite  de  extradición  la  Corte  no  asume  una  labor  de carácter jurisdiccional. Por  tanto,  su  gestión  se  restringe  a  la  confrontación objetivo formal de la  documentación presentada frente a los elementos del concepto.   

No corresponde a la Corte, en consecuencia,  realizar  juicios  sobre  la  validez  y  el  mérito  de  las  pruebas; tampoco  verificar  las circunstancias de modo, tiempo y lugar de ocurrencia y ejecución  de   los   hechos   investigados;   no   debe   decidir  sobre  la  tipicidad  o  antijuridicidad  de  la  conducta  del  requerido;  ni  debe opinar acerca de la  responsabilidad penal.   

Factores como los anteriores no pertenecen  al  concepto  de  extradición, sino al proceso penal adelantado en el exterior.  Por  ello,  deben  investigarse  y  definirse  por  las  autoridades  judiciales  extranjeras,  bajo  el  entendido que la persona solicitada cuenta con todas las  garantías procesales para hacer valer sus derechos.   

En  síntesis,  en  tratándose  de  los  elementos  de  la  conducta  delictiva  y  de la responsabilidad penal, la Corte  Suprema  de  Justicia   no  puede  interferir,  a  riesgo  de abrogarse una  jurisdicción  que  no  le  compete  y  sustituir  a  las autoridades judiciales  extranjeras;  hipótesis  en la cual desbordaría el objeto del concepto e iría  contra la soberanía del país requirente.   

3.  Bajo  los  anteriores  lineamientos, se evidencia que las pruebas cuyo decreto, práctica e  incorporación  pretende  el defensor de LUIS HORACIO  RESTREPO  MARTÍNEZ  no  guardan  relación  con los  elementos  del  concepto que debe emitir la Corte, anunciados en precedencia; en  consecuencia, deben rechazarse por impertinentes.   

En  efecto,  en  el  caso de análisis la  defensa  requiere  la  práctica  de pruebas relacionadas con la ampliación del  testimonio  del  Agente Especial de la DEA, y la remisión del documento oficial  denominado  Acusación  formal o Indictment, por cuanto el inicialmente allegado  con  la  solicitud  de extradición no cumple con el requisito de validez formal  de  la  documentación,  porque  no especifica los cargos, los actos y conductas  realizadas  por  el requerido en Colombia, o de que manera pudo violar las leyes  de  los  Estados Undidos, lo que resulta evidente que tales documentos y pruebas  cuyo  acopio  pide  la defensa ninguna relación ostentan con el requisito de la  validez  formal,  en tanto que si se está cuestionando aspectos sustanciales de  la  acusación  proferida por las autoridades judiciales del Estado solicitante,  tópicos  que  son  ajenos por completo a los presupuestos de carácter adjetivo  que le  corresponde analizar la Corte en su concepto.   

Con  respecto  a  la validez formal de la  documentación presentada, la Sala tiene dicho que:   

“…dentro  del  trámite  que  finaliza con la emisión del concepto por parte de la Corte,  lo  que  se analiza de la documentación remitida por el Gobierno requirente, es  su  validez  formal,  es  decir,  que conforme a las cláusulas de los Convenios  bilaterales  o  multilaterales  sobre  la  materia,  o  en  su defecto a las del  artículo  551  del  Código  de  Procedimiento  Penal (artículo 513 Ley 600 de  2000,  artículo 495 cpp de 2004), hayan sido agregados por la vía diplomática  y    contengan    el    mínimo    de    información   necesaria   –conforme  al  Tratado  o  a la Ley-  para el estudio del asunto y decisión del concepto respectivo.   

Deviene  de lo anterior la inhibición de  la  Corte  para adentrarse en el contenido material de la documentación o, peor  aún,  para  discutir  el  contenido  de justicia material de las decisiones del  Estado  extranjero,  pues  la  conceptualización  de  “validez  forma” hace  referencia  precisamente  a ello, a la “forma”, es decir a lo contrapuesto a  lo    esencial”.1   

Adicional  a  lo  dicho, con relación al  principio  de  reciprocidad,  se  ha  sostenido  de  manera  reiterada que es el  Presidente   de   la   República,  como  supremo  director  de  las  relaciones  internacionales,  la  autoridad  que  en  la decisión final en relación con la  solicitud   de   extradición,  debe  definir  si  la  concede  o  la  niega,  o  eventualmente  la otorga pero difiriendo la entrega del solicitado, aspectos que  también  escapan  a  los  precisos  parámetros  que  ocupan el concepto que le  corresponde  emitir  a  la  Sala de Casación Penal2.   

De manera que, los medios probatorios que  pide  la  defensa,  ninguna  relación  de  pertinencia  ostentan  frente  a los  requisitos  establecidos  en  el  Código  de  Procedimiento Penal (Ley  906  de  2004), que le corresponde  examinar  a la Corte en su concepto, razón por la que se denegará la práctica  de  las  pruebas  solicitadas  por  el  apoderado del requerido en extradición.   

En  estas  condiciones y por cuanto no se  requiere  la  práctica de pruebas de oficio, de conformidad con lo previsto por  el  artículo  500  de la Ley 906 de 2004 (Código de  Procedimiento   Penal),   se  dispone  que  por  la  Secretaría  de  la  Sala se corra traslado por el término de cinco (5) días a  los interesados, para que presenten los alegatos respectivos.   

En  mérito  de  lo  expuesto, la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

1. Reconocer al  abogado  Carlos  Arturo  Toro  López,  como defensor del requerido LUIS  HORACIO  RESTREPO  MARTÍNEZ, para que lo represente en este  trámite de extradición.     

2.   Negar  la  práctica de pruebas solicitadas por el defensor  del     ciudadano     LUIS    HORACIO    RESTREPO  MARTÍNEZ.   

3.  No  se  decretan   pruebas  de  oficio.   

4. De  conformidad  con el artículo 500 del Código de Procedimiento  Penal,  Ley  906  de  2004,  se  dispone  correr  traslado  del expediente a los  interesados para que presenten los respectivos alegatos.   

Cópiese,      notifíquese     y  cúmplase   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                           ALFREDO GÓMEZQUINTERO    

MARÍA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS          AUGUSTO  J. IBÁÑEZ  GUZMÁN   

JORGE       LUIS       QUINTERO  MILANÉS                                YESID RAMÍREZ BASTIDAS   

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                JAVIER ZAPATA ORTIZ   

TERESA RUIZ NUÑEZ  

Secretaria    

1.  Auto de 20 de febrero de 2008, radicación 28795.   

2.  Auto de 20 de febrero de 2008, radicación 28932.     

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