29293(31-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29293  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

YESID    RAMÍREZ  BASTIDAS   

                                    Aprobado Acta N° 70.   

Bogotá,  D. C., marzo treinta y uno (31) de  dos mil ocho (2008).   

VISTOS:  

Se procede a resolver sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del   procesado  Alfredo  Antonio  Vives Lacouture, condenado en fallos proferidos por  el  Juzgado  17  Penal del Circuito y el Tribunal Superior de Bogotá como autor  responsable  de  la  conducta  punible  de  violación  del  régimen  legal  de  inhabilidades e incompatibilidades.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.  Los  primeros  fueron  tratados  en  el  fallo  impugnado de la siguiente manera:   

El  22  de  noviembre  de 1999, la Comisión  Nacional  de  Televisión  adjudicó a la firma “Vives Comunicaciones Sociedad  Anónima   Comercial”,  representada  por  Alfredo  Antonio  Vives  Lacouture,  concesión   para   la  operación  y  explotación  del  servicio  público  de  televisión  por  suscripción  en Santa Marta Distrito Turístico y, al efecto,  el  14  de  diciembre  del  mismo  año,  se  suscribió el respectivo contrato.   

Para  el  2001,  la  Comisión  Nacional  se  enteró  de  que  el  representante  legal  de  la  firma concesionaria, Alfredo  Antonio  Vives  Lacouture,  había  sido  condenado  en  los  Estados  Unidos de  Norteamérica  a  la  pena  principal  de  8  años  de prisión y 4 de libertad  condicional,   por   posesión   con   intención  de  distribuir  cocaína,  sanción que terminó de cumplir  el  22  de  abril  de  1993,  lo  que condujo a la entidad oficial contratante a  decretar  la  caducidad del contrato y a compulsar copias a la Fiscalía General  de la Nación.   

2. Por los anteriores episodios, el  20  de  septiembre  de  2005 la Fiscalía 68 Seccional de Bogotá dictó resolución  de  acusación  contra  el  sindicado Vives Lacouture como presunto autor de los  delitos  de  fraude  procesal  y violación al régimen legal de inhabilidades e  incompatibilidades,  pronunciamiento que alcanzó ejecutoria el 25 de septiembre  de  2006 cuando la Fiscalía 44 Delegada ante el Tribunal Superior de Bogotá lo  confirmó  al  resolver  el recurso de apelación interpuesto por el procesado y  su defensor.   

3.  Correspondió  al  Juzgado  17 Penal del  Circuito  de  esta ciudad adelantar el juicio y celebrada la audiencia pública,  el  22  de  junio  de  2007 adoptó las siguientes determinaciones: absolvió al  acusado  por  la  conducta  punible  de fraude procesal y lo condenó como autor  responsable  del  delito  de  violación  al  régimen  legal de inhabilidades e  incompatibilidades  a  la  pena  de  cuatro (4) años de prisión, multa de diez  (10)  smlmv,  a  la accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  un  período  de dos (2) años, se abstuvo de imponer  condena   al   pago  de  indemnización  de  perjuicios,  negó  la  suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena y le otorgó la prisión domiciliaria.   

4.  Esa  providencia  fue  recurrida  por la  representante  del  Ministerio Público y por el defensor del enjuiciado, y el 9  de  agosto  siguiente  el  Tribunal Superior de Bogotá la modificó al declarar  que  la  interdicción  de derechos y funciones públicas es pena principal y no  accesoria,  y  la  confirmó  en  lo demás, decisión contra la cual el segundo  recurrente interpuso y sustentó el recurso de casación.   

LA DEMANDA:  

Bajo  la égida de la causal primera, cuerpo  segundo,  artículo  207  de  la  ley  600  de  2000, un cargo único propone el  demandante de la siguiente manera:   

Violación indirecta de la ley sustancial por  error  de  hecho  derivado  de  falso  juicio  de  identidad  al  tergiversar el  contenido material de la prueba.   

El  Tribunal  al  deducir  certeza  sobre la  autoría  y responsabilidad del procesado en el delito de violación al régimen  legal  de inhabilidades e incompatibilidades manifestó que ese compromiso penal  consistió  en  que  no  obstante  el  sindicado  saber  de la existencia de una  sentencia  condenatoria  proferida  en  su  contra  en  los  Estados  Unidos, se  presentó  como proponente en licitación convocada por la Comisión Nacional de  Televisión,  en  cuyo  desarrollo  y, bajo juramento, sostuvo que no registraba  ningún   antecedente   penal,  con  lo  cual  habría  incurrido  en  quebranto  manifiesto al tipo penal previsto en el art. 144 cp de 1980.   

La corporación de segundo grado acreditó la  existencia  de  responsabilidad  en  la  comisión  de  la  conducta  punible en  cuestión,  “con criterios absolutamente subjetivos,  traídos  al  proceso  de  los  cabellos”,  porque no  señaló  la  prueba  que  acredita  ese  compromiso  y  la existencia misma del  delito.   

Los  artículos  239  y  240 del cpp de 2000  señalan  con  claridad  lo  referente  a  la  prueba trasladada, las sentencias  condenatorias  proferidas  en  el  exterior y el medio de allegarlas al proceso,  normas  que  no  fueron  tenidas  en  cuenta por los funcionarios judiciales que  tuvieron  a  cargo  el  proceso.  Afirma  que  con  lo anterior, “es   imposible   extraer   la   certeza  a  través  de  otro  medio  probatorio.”   

Luego de citar las pruebas tenidas en cuenta  en  la  sentencia de primera instancia critica al Tribunal porque al realizar un  estudio  detenido  del  fallo  de  segundo  grado “no  encontramos   claridad   de   los   elementos  probatorios  con  los  cuales  la  magistratura  dispone  haber  encontrado  todos  los  criterios  de  certeza que  conduzcan   a   la   real   existencia  de  la  conducta  investigada  y  de  la  responsabilidad de quien terminara siendo condenado.”   

Para   el   ad  quem  el  soporte  fáctico  de  la inhabilidad que se  predica  como  concurrente  en  el  procesado a tiempo de su intervención en el  proceso  licitatorio  y  de  contratación  con  el Estado no fue producto de la  inventiva  del  juez  de  instancia,  ni  de su desbordada imaginación, como lo  afirmó  el defensor apelante, sino que éste desconoció que dentro del proceso  obra  certificación  expedida  por  la  Oficina de INTERPOL del DAS con sede en  Bogotá,  documento  público  que  sin duda da cuenta del fallo condenatorio de  que  fue  objeto  Vives  Lacouture por las autoridades judiciales de los Estados  Unidos  y  que,  por  supuesto,  el  acusado  conocía  con  suficiencia dado el  carácter de antecedente penal que esa decisión representaba.   

El  demandante  considera que esa inferencia  resulta  equivocada y ajena al derecho, porque el medio idóneo, en su opinión,  era   el  acopio  del  fallo  debidamente  traducido  y  con  constancia  de  su  ejecutoria,  lo  cual  no se procuró en el presente asunto debido a negligencia  de   los   funcionarios   correspondientes   que   no  les  interesó  saber  la  verdad.   

Los medios de prueba -precisa el impugnante-  requieren  de  valoración  de acuerdo con los principios de la lógica, aportes  científicos  y  reglas  de la experiencia, a fin de evitar un desbordamiento en  la  libre apreciación. Lo primero no ocurrió en el presente caso, debido a que  el  Tribunal  consideró  que  si  bien por vía general el antecedente penal se  prueba  con  la copia o el original del fallo condenatorio y la constancia de su  ejecutoria,  en  virtud  del  principio  de  libertad  probatoria que orienta el  estatuto  procesal  penal,  no  es el único medio de convicción para probar su  existencia  y,  por tanto, bien se puede acreditar con la certificación oficial  que  se  refiera  al  tema,  de  manera  que  para  el  demandante  con esa  inferencia  se  desconoció que la libertad probatoria es procedente a menos que  la  ley  exija  prueba  especial  como así se deduce del contenido del art. 237  cpp. Y,   

La conclusión a la que llega el libelista es  la  carencia  de  prueba  que  conduzca  a  la  certeza  que Vives Lacouture fue  condenado  por  delito  doloso  en  el  exterior, porque el medio con el cual se  pretendió   acreditar   esa  situación  es  inapropiado  para  tales  efectos.   

Por  lo  anterior, solicita casar el fallo y  proferir el de reemplazo que absuelva al acusado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1.  Las  siguientes  son las falencias de la  demanda   presentada  por  el  defensor  del  procesado  Alfredo  Antonio  Vives  Lacouture  que impiden tener por cumplida la exigencia referida a la indicación  clara   y   precisa   de   los   fundamentos  del  único  reparo  propuesto,  a  saber:   

2.  Omitió  señalar  la  norma  o  normas  sustanciales   supuestamente   transgredidas   y  si  lo  fueron  por  falta  de  aplicación, aplicación indebida o interpretación errónea.   

3.  Cuando se invoca la violación indirecta  de  la  ley sustancial –que  fue   precisamente   la   anunciada   en   este   caso,   en   el   cargo   único-,   el   recurrente   debe  concretar  cada uno de ellos, si de derecho  o  de  hecho, la  prueba  o  pruebas sobre las que recae y demostrar su trascendencia o incidencia  en la transgresión de la ley.   

Si  se  trata  de  un  error de derecho,  el cual entraña la apreciación  material  de  la  prueba por el juzgador, quien la acepta no obstante haber sido  aportada  al  proceso  con  violación  de  las  formalidades  legales  para  su  aducción,  o  la  rechaza porque a pesar de estar reunidas considera que no las  cumple   (falso   juicio   de   legalidad);   también,   aunque   de   restringida   aplicación  por  haber  desaparecido  de  la  sistemática procesal nacional la tarifa legal, se incurre  en  esta  especie  de  error  cuando  el  juez desconoce el valor prefijado a la  prueba   en   la   ley,   o   la  eficacia  que  esta  le  asigna  (falso juicio de convicción).   

Si   el   yerro   es   de   hecho, le corresponde indicar la modalidad  y  especie del mismo, es decir, esta clase de errores se pueden presentar cuando  el  juzgador  se  equivoca  al  contemplar o valorar el medio, bien porque omite  apreciar  una  prueba que obra en el proceso, ora porque la supone existente sin  estarlo   o   se   la   inventa   (falso   juicio  de  existencia);   o   cuando  no  obstante  considerarla  oportuna  y  legalmente recaudada, al fijar su contenido la distorsiona, cercena  o   adiciona  en  su  expresión  fáctica,  haciéndole  producir  efectos  que  objetivamente  no  se  establecen de ella (falso juicio  de   identidad);  o,  porque  al  apreciar  la  prueba  transgrede  los  postulados  de la lógica, las leyes de la ciencia o las reglas  de  la  experiencia, esto es, los principios de la sana crítica como método de  valoración  probatoria  -existente en el trámite de este asunto- (falso raciocinio).   

Cuando  el reparo se dirige por error   de   hecho  derivado  de  falso  juicio  de  existencia  por  suposición  de  prueba,  es  deber  del  casacionista  demostrar  el  yerro  mediante  la  indicación  correspondiente de la sentencia  donde  se  alude  a dicho medio que materialmente no obra en el proceso; y si lo  es  por omisión de prueba, le  compete  concretar  en  qué  parte  de  la  actuación  se  ubica  ésta,  qué  objetivamente  se  establece  de  ella,  cuál  el  mérito  que  le corresponde  siguiendo  los  postulados  de la sana crítica, y cómo su estimación conjunta  con  el  arsenal  probatorio  que  integra  la  actuación, da lugar a variar el  sentido del fallo.   

Si   lo   pretendido   es   denunciar   la  configuración  de  errores de hecho por falsos juicios  de   identidad  en  la  apreciación  probatoria,  el  recurrente  debe  señalar  qué  en  concreto  dice  el  medio probatorio, qué  exactamente  dijo de él el juzgador, cómo se tergiversó, cercenó o adicionó  haciéndole  producir  efectos  que  objetivamente no se establecen de él, y lo  más  importante, la trascendencia del desacierto en la declaración de justicia  contenida en la parte resolutiva de la sentencia.   

Y    si    se    denuncia   falso  raciocinio  por  desconocimiento de  los  principios  de  la  sana  crítica,  se  debe  precisar qué dice de manera  objetiva  el  medio,  qué infirió de él el juzgador, cuál mérito persuasivo  le  fue  otorgado,  señalar  cuál postulado de la lógica, ley de la ciencia o  máxima  de  la  experiencia  fue  desconocida,  y  cuál  el aporte científico  correcto,  la  regla  de  la lógica apropiada, la máxima de la experiencia que  debió  tomarse  en consideración y de qué manera; y, finalmente, demostrar la  consecuencia  del  desacierto  indicando cuál debe ser la apreciación correcta  de  la  prueba  o  pruebas  que cuestiona y que habría dado lugar a proferir un  fallo sustancialmente distinto al impugnado.   

4. El demandante anunció en el único reparo  propuesto  contra la sentencia proferida por el Tribunal la violación de la ley  sustancial  por  error  de  hecho  derivado  de  falso juicio de identidad, pero  omitió   indicar   en   cuál  o  cuáles  pruebas  recayó  el  desacierto  de  contemplación,    qué   dijo   de   ellas   el   ad  quem,  cómo  se  tergiversó,  cercenó  o  adicionó  poniéndolas  a  producir efectos que objetivamente no se derivan de las mismas,  y  tampoco  acreditó  la  importancia  del  yerro en la orientación del fallo.   

5. Faltando a los requisitos de precisión y  claridad  que  deben  acompañar  la  demanda  de  casación en la anunciación,  demostración  y  trascendencia  de  los  cargos  formulados contra el fallo, el  libelista  se  limitó  a  manifestar  que  la  autoría  y  responsabilidad del  procesado  Alfredo  Antonio  Vives  Lacouture   en  la  conducta punible de  violación  del  régimen  legal de inhabilidades e incompatibilidades se dedujo  en   las   instancias   con  criterios  “subjetivos,  traídos  al  proceso  de los cabellos”, sin expresar  cuál  o  cuáles  fueron  los  errores  de  juicio en que ha podido incurrir el  Tribunal  frente a tales aspectos y la incidencia de los mismos en el sentido de  justicia declarado en la sentencia.   

6. El demandante descalifica al ad  quem  por demostrar la inhabilidad que  se  predicó  del  acusado  en  su  intervención en el proceso licitatorio y de  contratación  que  llevara  a cabo con la Comisión Nacional de Televisión que  le  adjudicó a la firma por él representada la concesión para la operación y  explotación  del  servicio  público  de  televisión por suscripción en Santa  Marta,  porque  había  sido  condenado  en  los  Estados Unidos por tráfico de  estupefacientes,   antecedente   penal   que   no  sólo  se  demostró  con  la  certificación  expedida por la Oficina de INTERPOL del DAS con sede en Bogotá,  sino  con  los  documentos  trasladados  de  la  actuación  administrativa  que  adelantó  la  Procuraduría General de la Nación donde el Coordinador Grupo de  Asistencia  a  Connacionales  y  Promoción  de  Comunidades  Colombianas  en el  Exterior  informó  a  esa  entidad  de  control que el Consulado de Colombia en  Miami  a  través  del  oficio  C.G.  781/230  del  3  de  abril de 2003 puso en  conocimiento  que  la  Asesoría  Jurídica  de la Sede Consular pudo obtener la  siguiente información relacionada con el acusado:   

Delito por el cual fue condenado: posesión  con  intención  de  distribuir  cocaína. Sentencia: 8 años, 4  años con  libertad   vigilada.  Fecha  de  culminación  de  sentencia:  22  de  abril  de  1993.   

En relación con  la  libertad probatoria a que alude el art. 237 del cpp de 2000 que le sirvió a  los  jueces de instancia para demostrar los elementos constitutivos del delito y  la  responsabilidad  del  procesado, el casacionista no acierta en demostrar por  qué  la  inhabilidad  no  se podía acreditar con la prueba documental que daba  cuenta  de  la  sentencia  de  condena  proferida  contra Vives Lacouture,   antecedente  penal  que  el  inculpado admitió en sus intervenciones procesales  existió  sólo  que  creyó  que  el  mismo  solamente  operaba en el exterior.   

7.  El  recurrente  abandona  por pasajes el  error  de  identidad  que  postuló  para  adentrarse en una posible nulidad por  violación  al  principio  de  investigación  integral,  tema ajeno a la causal  primera  y propio de la tercera de la ley 600 de 2000. Aún así, no acredita la  trascendencia  que en el resultado final del proceso tendría la omisión de los  funcionarios  judiciales  que  tuvieron  a cargo el proceso de allegar copia del  fallo  proferido  por las autoridades judiciales de los Estados Unidos contra el  aquí   procesado   y  la  constancia  de  su  ejecutoria,  porque  como  quedó  establecido  los  jueces de instancia razonablemente de acuerdo con el principio  de  libertad  probatoria  encontraron acreditado ese aspecto con otros medios de  prueba    y,   de   otra   parte,   no   se  trataba de ejecutar ese fallo en Colombia como parece entenderlo  en  forma  equivocada  el  libelista  según  cita del artículo 240 cpp y de su  concordancia con los arts. 495 y ss.   

8.  Ahora:  en  lo  que tiene que ver con la  supuesta  transgresión  a  las  reglas  de  la  sana crítica en la valoración  probatoria  el  censor  omitió  indicar  en  cuál o cuáles pruebas recayó el  desacierto,  cuál el postulado de la lógica, ley de la ciencia o máxima de la  experiencia  desconocida  por  el  ad quem,  cuál  el  aporte  científico  correcto,  la regla de la lógica  apropiada  o  la máxima de la experiencia que debió tomarse en consideración,  tampoco  se  refirió a cuál debió ser la apreciación correcta de la prueba o  pruebas  y  por  qué  esa  valoración  permitiría  proferir  una sentencia en  sentido distinto a la impugnada.   

9.  Como  la  Corte  no  puede  suplir  las  deficiencias  ni  corregir  las  imprecisiones  de  la  demanda,  se  impone  su  inadmisión,  de  conformidad  con lo dispuesto por los artículos 212 y 213 del  Código  de  Procedimiento Penal, además que la Sala no encuentra violación de  garantías fundamentales que deban ser protegidas oficiosamente.   

A mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda de casación presentada  por el defensor del procesado Alfredo Antonio Vives Lacouture.   

Contra  esta  providencia no procede ningún  recurso.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO         MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ    DE  LEMOS                    

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                        JORGE                                LUIS                               QUINTERO  MILANÉS                              

YESID           RAMÍREZ  BASTIDAS                      JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                     

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

      

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

                Secretaria   

    

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