29277(12-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29277  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                               

                            Magistrado Ponente   

                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                            Aprobado Acta No. 57   

Bogotá, D. C., doce (12) de marzo de dos mil  ocho (2008).   

VISTOS  

Decide  la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos y de debida argumentación de la demanda de casación  presentada  por  el  defensor  del procesado JULIÁN VILLA VILLA en contra de la  sentencia  de  segunda instancia proferida por el Tribunal Superior del Distrito  Judicial  de  Cali,  mediante  la cual confirmó el fallo emitido por el Juzgado  Doce  Penal  del Circuito de dicha ciudad, en lo atinente a la pena principal de  veinticuatro  meses  de  prisión y veinticinco mil pesos de multa que le impuso  como  autor  penalmente  responsable  de  las conductas punibles de estafa     agravada    y    usurpación de tierras.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1. De acuerdo con las  diligencias,  Juan Bautista García, mediante escritura pública número 4757 de  9  de diciembre de 1997 de la Notaría Sexta de Cali, compró un lote de terreno  de  ciento noventa metros cuadrados, localizado en la carrera 2 E con calle 71 A  de  la  mencionada  ciudad, que colindaba con el predio número 022 de propiedad  de JULIÁN VILLA VILLA.   

Este  último  invadió  parte del terreno de  Juan  Bautista  García,  en  una  extensión aproximada de ciento veinte metros  cuadrados,  para  lo  cual  derribó  los  cercos existentes, e incluso realizó  ciertas construcciones y mejoras en los mismos.   

Adicionalmente,  JULIÁN  VILLA VILLA vendió  tal  extensión  de  tierra,  que  dividió  en lotes, a Fabio Alonso y Consuelo  Vinasco  Batero,  por  la  suma  de  $8’000.000,  así como a Ninfa Dabeida López Martínez, por la suma de  $12’000.000.   

2.  Debido  a  lo  anterior,  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  ordenó  la  apertura  de la  instrucción,  vinculó  mediante  indagatoria  a  JULIÁN  VILLA  VILLA  y,  en  resolución  que  calificó  el  mérito del sumario, lo acusó de las conductas  punibles   de   estafa   y  usurpación   de   tierras,  según  lo  establecido en los artículos 356 y 365 del decreto ley 100 de 1980,  anterior Código Penal.   

3.  Conoció  de la  actuación  en  la  etapa  siguiente el Juzgado Doce Penal del Circuito de Cali,  despacho  que condenó al procesado a la pena principal de veinticuatro meses de  prisión  y  veinticinco mil pesos de multa como autor penalmente responsable de  los   delitos   de   estafa   agravada   y   usurpación   de  tierras,  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  los  artículos 356, 372  numeral 1 y 365 del Código Penal anterior.   

Así mismo, lo condenó a la pena accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por un tiempo igual al de la pena  principal  y le concedió la suspensión condicional de la ejecución de la pena  privativa  de la libertad de que trata el artículo 63 de la ley 599 de 2000 por  un periodo de prueba de dos años.   

Igualmente,  lo  condenó,  por  concepto  de  daños  y  perjuicios  derivados  de la ejecución de las conductas punibles, al  pago    de    las    sumas   de   $45’805.200   a   favor   de   Juan  Bautista  García,  $11’000.000  a  favor  de  Fabio  Alonso y  Consuelo   Vinasco   Batero   y   $12’000.000 a favor de Ninfa Dabeida López Martínez.   

Por  último,  admitió  la  demanda de parte  civil  presentada  por  la  apoderada de la esposa y los hijos del ofendido Juan  Bautista García, quien en fecha reciente había fallecido.   

4.  Apelada  dicha  providencia  por  la  parte civil con el propósito de que se obtuviera un total  restablecimiento  del derecho, el Tribunal Superior de Cali dispuso (i)  ordenar  a la funcionaria de primera  instancia  que  requiriera  a  JULIÁN VILLA VILLA para que les devolviera a los  legítimos   propietarios   el   predio  materia  de  usurpación;  (ii)  modificar el fallo recurrido, en el  sentido  de  pagar  por  concepto  de  perjuicios  materiales  a  favor  de  los  legítimos  herederos  de  Juan  Bautista  García  la  suma  de $31’840.200;      y      (iii)   aclarar,  en  relación  con  la  admisión  de  la  demanda de constitución de la parte  civil,  que la viuda de Juan Bautista García actúa como representante legal de  su hija menor de edad.   

5. Contra el fallo de  segundo   grado,   interpuso   el   abogado   de   confianza   de   JULIÁN   VILLA   VILLA  el     recurso     extraordinario     de  casación.   

LA DEMANDA  

En  el  escrito  que  presentó  dentro  del  término  procesal  oportuno, el defensor, después de identificar a los sujetos  procesales     y     de    reseñar    los  hechos  y  antecedentes     del    caso    que    consideraba  relevantes,  planteó       el  siguiente             reproche:   

“[…]  la SALA PENAL TRIBUNAL SUPERIOR DE  CALI  el  doctor  MAGISTRADO  […], mediante el acta No. 182 de 27 de SEPTIMBRE  [sic]  fue  más  drástico de devolver las tierras a las personas FABIO ALONSO,  CONSUELO  VINASCO  BATERO  y  NINFA  DABEIDA LÓPEZ, estas personas ya tienen su  posesión  durante  lo  [sic]  ocho  años, y esto ya está URBANISADO [sic], la  doctora  [representante  de  la parte civil] NO LO A [sic] TENIDO EN CUENTA ESTA  POSESIÓN.   

”CARGOS   

”Los  cargos  a  tener  en  cuenta  es  la  posesión  de  estas personas que compraron a se [sic] ya ocho años y el tiempo  la  doctora  en  su  apelación  y  el doctor MAGISTRADO no lo a [sic] tenido en  cuenta la POSESIÓN y la URBANISACIÓN [sic]”.   

Por lo anterior, solicitó a la Corte casar el  fallo  impugnado  “y  en  su  lugar  tener  encuenta  [sic]  la  POSESIÓN  DE LAS  PERSONAS   FABIO  ALONSO,  CONSUELO  VINASCO,  NINFA  DABEIDA  LÓPEZ,  por  el  tiempo  de  OCHO  (8)  año  [sic]        de  POSESIÓN”.   

CONSIDERACIONES  

1. De la demanda de casación  

1.1.  De conformidad  con  lo  señalado  en  el  artículo  212  de la ley 600 de 2000, la demanda de  casación,  ya  sea  regular  o  discrecional,  deberá contener como mínimo lo  siguiente:   

“1.  La  identificación  de  los  sujetos  procesales y de la sentencia demandada.   

2.  Una  síntesis de los hechos materia de  juzgamiento y de la actuación procesal.   

3. La enunciación  de  la  causal  y  la formulación del cargo, indicando en forma clara y precisa  sus  fundamentos  y  las normas que el demandante estime infringidas” (subraya la Sala).   

Adicionalmente,   el   artículo   213  del  ordenamiento  procesal  en  comento establece que, si la demanda no reúne tales  requisitos,   la   Corte  no  la  admitirá  y  la  devolverá  al  despacho  de  origen.   

1.2. En el asunto que  centra  la  atención  de  la  Sala, se observa que el defensor de JULIÁN VILLA  VILLA  cumplió  con  los  requisitos  previstos  en  los  numerales  1  y 2 del  artículo  212  del  Código  de  Procedimiento Penal, pero no hizo lo propio en  relación  con  lo  señalado  en  el  numeral 3 ibídem, que trata acerca de la  enunciación,  formulación  y  sustentación  de  manera clara y precisa de los  cargos que se presenten en contra de la providencia impugnada.   

Lo anterior se deduce de la simple lectura del  único  apartado  del  escrito,  citado  en  precedencia, que puede considerarse  relevante para efectos del aspecto indicado:   

“[…] la SALA PENAL TRIBUNAL SUPERIOR DE  CALI  el  doctor  MAGISTRADO  […], mediante el acta No. 182 de 27 de SEPTIMBRE  [sic]  fue  más  drástico de devolver las tierras a las personas FABIO ALONSO,  CONSUELO  VINASCO  BATERO  y  NINFA  DABEIDA LÓPEZ, estas personas ya tienen su  posesión  durante  lo  [sic]  ocho  años, y esto ya está URBANISADO [sic], la  doctora  [representante  de  la parte civil] NO LO A [sic] TENIDO EN CUENTA ESTA  POSESIÓN.   

”CARGOS  

”Los  cargos  a  tener  en  cuenta  es la  posesión  de  estas personas que compraron a se [sic] ya ocho años y el tiempo  la  doctora  en  su  apelación  y  el doctor MAGISTRADO no lo a [sic] tenido en  cuenta  la  POSESIÓN  y  la  URBANISACIÓN [sic]”1  (mayúsculas  y negrillas en  el original).   

En  otras  palabras,  salta a la vista que el  demandante  no  enunció  reproche alguno en contra de la decisión adoptada por  el  Tribunal  Superior  de  Cali,  en armonía con cualquiera de las causales de  casación  previstas  en  el  artículo  207  de  la ley 600 de 2000 (violación  –directa      o  indirecta–  de  la  ley  sustancial,  ausencia  de consonancia con los cargos formulados en la acusación  o  sentencia  dictada  en un juicio viciado de nulidad), ni tampoco precisó las  normas  que consideraba infringidas, ni mucho menos desarrolló en forma clara y  coherente  los  fundamentos  tanto  fácticos  como  jurídicos  que apoyasen su  reclamo.   

Es  más,  lo  que  se  observa  es  que  el  demandante  tuvo como antecedente procesal un presupuesto equivocado, pues en el  fallo  de  segunda  instancia  se  advierte  que  el  ad  quem no ordenó que se  devolvieran   los   terrenos  usurpados  a  Fabio  Alonso  Vinasco  Batero,   Consuelo   Vinasco   Batero   y   Ninfa   Dabeida  López  Martínez,  sino  que,  en  virtud  del  principio de restablecimiento del derecho de que trata el artículo  22  de la ley 600 de 2000, dispuso que por intermedio de la primera instancia se  ordenase  entregar  “en un  término  de  72  horas  el  predio a quienes legalmente corresponde”2, es  decir, a los legítimos herederos de Juan Bautista García.   

1.3. En consecuencia,  la  Sala  no  admitirá  la  demanda  de casación presentada por el defensor de  JULIÁN VILLA VILLA.   

2. Casación oficiosa  

2.1.           Tradicionalmente,  la  Corte  ha manejado el criterio de que, en los  casos  en  los  que no podía admitirse la demanda de casación pero también se  advertía  la  vulneración  ostensible  de una garantía o derecho fundamental,  debía  disponerse  el  traslado  de  la  misma  al Ministerio Público para que  emitiera  el  respectivo  concepto  antes  de  hacer  cualquier  pronunciamiento  oficioso.   

Esta postura, sin embargo, fue abandonada por  la  Sala  a partir de la decisión de fecha 12 de septiembre de 20073,  en  la  que  estimó  que,  en  razón  de los principios rectores de celeridad, eficiencia y  eficacia  en  la  administración  de  justicia,  en  armonía  con el fin de la  casación  de garantizar la efectividad del derecho material (que a su vez es un  postulado  propio  del  Estado  Social de Derecho), lo consecuente era, frente a  este  tipo  de  situaciones,  subsanar  de  manera  inmediata  la  irregularidad  encontrada.   

Por  lo  tanto,  la Corte procederá, una vez  revisado  el  expediente,  a pronunciarse acerca de la afectación que encuentra  en este caso en el proceso de dosificación punitiva.   

2.2. El principio de  congruencia  entre  acusación y sentencia, que se deriva de una interpretación  sistemática  de  los  artículos  29,  235  numeral  4,  250  y 251 de la Carta  Política,  es  aquel  que  predica  una adecuada correlación entre la conducta  punible por la cual se acusa y la decisión definitiva adoptada.   

Con la entrada en vigencia de ley 600 de 2000,  el  legislador adoptó un régimen de congruencia que, en lo esencial, tiende al  denominado  sistema  naturalista,  que  fundamenta  la  correlación en el hecho  histórico  investigado,  por lo que el juez jamás podrá sustentar un fallo de  condena  en  el evento de que incluya acciones, comportamientos o circunstancias  que,  aunque  probadas  dentro  del  proceso,  jamás  hayan  hecho  parte de la  imputación fáctica contenida en la resolución de acusación.   

En relación con la calificación jurídica de  la  conducta en la providencia acusatoria, ésta puede ser modificada durante la  etapa  de  juzgamiento,  incluso  agravando  la  situación del procesado, si se  aplica  la  figura  de  que  trata el artículo 404 del Código de Procedimiento  Penal.   

No obstante, en los eventos en los cuales por  una  u  otra  razón se ha dejado de aplicar este mecanismo, el juez tendrá que  dictar  sentencia,  siempre  respetando  la imputación fáctica formulada, pero  teniendo  como  límite  la  imputación  jurídica  señalada en la providencia  acusatoria,  a  pesar  de  que  en  la misma encuentre un error en la misma cuya  variación afecte los intereses del procesado.   

En  este orden de ideas, si el juez evidencia  que  no  aparecen  consignadas  en la providencia acusatoria o en su equivalente  cualquier  circunstancia  específica  o genérica de agravación de la misma, y  en  general  cualquier  clase de adecuación típica que genere un incremento de  la  punibilidad  o  que  vaya  en  detrimento  de los derechos del procesado, no  podrá  deducirlas  en la sentencia únicamente con base en los hechos imputados  y  demostrados que fueron objeto de acusación, pues de lo contrario vulneraría  el principio de congruencia.   

2.3. En el asunto que  concita  la  atención  de  la  Sala,  la  Fiscalía  General  de la Nación, al  proferir  la  resolución  de  acusación  en  contra  de  JULIÁN  VILLA VILLA,  calificó  los  hechos  de conformidad con lo estipulado en los artículos 356 y  365    del    decreto    ley    100    de    19804  (esto  es, por los delitos de  estafa  y  de  usurpación  de  tierras) y, respecto de la  primera  conducta,  en  ningún momento a lo largo de dicha providencia imputó,  ni  fáctica  ni  jurídicamente  a  la circunstancia específica de agravación  prevista  en  el  numeral  1  del  artículo 372 del Código Penal, que alude al  factor  de  la  cuantía  en  los delitos contra el patrimonio, pues jamás hizo  alusión  concreta  alguna  al  detrimento  económico  sufrido por Fabio Alonso  Vinasco  Batero,  Consuelo  Vinasco  Batero  y  Ninfa  Dabeida López Martínez.   

El a quo, sin embargo, al momento de dosificar  la  pena,  tuvo en cuenta “las sanciones previstas en  los  artículos  356, 372 numeral 1 y 365 del anterior Código Penal”5,  por  lo  que,  al  concretar  la pena más grave individualizada,  consideró    que   correspondía   al   mínimo   imponible   de   estafa  agravada  de  dieciocho  meses  de  prisión,  a  la  que  le  incrementó  seis meses en razón del concurso con el  delito    de   usurpación   de   tierras,  para  un  total  de  veinticuatro  meses  de prisión6.   

Y  como el ad quem, al dictar la sentencia de  segunda  instancia, no reparó en esta conculcación al principio de congruencia  que  trascendió  desde el punto de vista punitivo en contra de los derechos del  procesado,  la  Corte  casará  oficiosa  y  parcialmente  el fallo del Tribunal  Superior de Cali de la siguiente manera:   

2.3.1.  Como quiera  que  la  intención del juzgador fue la de partir para  el  delito  más  grave  del mínimo imponible, éste  corresponderá  de  manera  indistinta a doce meses de  prisión,  ya  que  tanto  el  delito de usurpación de  tierras      como      el      de     estafa   previsto  en  el  Código  Penal  anterior  (que  su  escogencia  en  este  caso  resulta  más favorable para los  intereses  de JULIÁN VILLA VILLA) tienen como límite punitivo inferior un año  de pena privativa de la libertad.   

2.3.2.  Toda vez que  para  un monto de dieciocho meses de prisión el a quo le incrementó seis meses  en  razón  del  concurso  de conductas punibles, el incremento del ‘hasta     otro    tanto’  que  de  manera  proporcional  debe  realizar  la  Sala  respecto  de  la señalada pena de doce meses, corresponde a  cuatro  meses,  para  un  total  de dieciséis meses de  prisión.   

2.4. En relación con  la  pena  de  multa  por  el  delito  de usurpación de  tierras,  el  juzgador,  sin  justificación  visible  alguna,  impuso  en  contra  de  JULIÁN  VILLA  VILLA  una  de  veinticinco mil  pesos7,  cuando  los límites establecidos en el artículo 365 del decreto  ley 100 de 1980 se mueven entre los mil y los veinte mil pesos.   

Por lo tanto, la Sala, teniendo en cuenta que  el  a  quo  de  ningún  modo  motivó  el  criterio  por el cual impuso la pena  pecuniaria,  y  como  quiera  que  su  criterio  en  lo  atinente  a la sanción  privativa  de  la libertad era partir de los mínimos, individualizará la multa  en     la     suma    de    mil    pesos.   

2.5. En consecuencia,  la  pena  impuesta  en contra de JULIÁN VILLA VILLA se reducirá a dieciséis  meses  de  prisión  y  mil  pesos  de multa.   

Igualmente, se aclarará que la pena accesoria  de  inhabilitación  para el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas quedará  disminuida  en  un  tiempo igual a la pena de prisión  aquí modificada.   

En  todo  lo  demás,  el  fallo  impugnado  permanecerá incólume.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1.  NO  ADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de JULIÁN VILLA VILLA en  contra  de  la sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior  de Cali.   

2.  CASAR oficiosa y  parcialmente   el  fallo  de  segundo  grado,  en  el  sentido  de  MODIFICAR  la  pena  principal impuesta en  contra  de  JULIÁN  VILLA VILLA, que se le reducirá a dieciséis (16) meses de  prisión  y mil pesos ($1.000) de multa como autor responsable de los delitos de  estafa   y   usurpación de tierras.   

3.  ACLARAR  que la  pena  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones públicas quedará disminuida en  un  tiempo  igual  al de la pena de prisión aquí dosificada y que la sentencia  de  segunda instancia permanecerá incólume en todo lo demás que no fue objeto  de modificación.   

Contra  esta  providencia, no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  cúmplase   y   devuélvase  al  Tribunal  de  origen.   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                 MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE L.   

                                            Permiso   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS   

                                                                                                                                                  

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                            JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

Permiso  

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

Permiso  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria    

1 Folio 460 del cuaderno II de la actuación principal   

2 Folio 446 ibídem   

3 Radicación 26967   

4 Folio 314 del cuaderno II de la actuación principal   

5 Folio  417 ibídem   

6  Ibídem   

7 Folio ibídem     

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