29085(06-03-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29085  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado acta Nº  052  

Bogotá  D.C.,  seis (6) de marzo de dos mil  ocho (2008).   

V   I   S   T   O   S   

La Sala resuelve la admisibilidad del recurso  de  casación  interpuesto  por  el  defensor  de JORGE  HORACIO  ACOSTA  PRIETO contra la sentencia de segunda  instancia  proferida por el Tribunal Superior de Cundinamarca, el 30 de julio de  2007,  mediante  la  cual  confirmó  la  dictada por el Juzgado  Penal del  Circuito  de  Gachetá,  el  28 de septiembre de 2006, y lo condenó a las penas  principales   de   22   meses  de  prisión,  multa  de  $3.432.486.02  y  a  la  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  de la sanción privativa de la libertad, como autor de la conducta  punible de peculado por apropiación.   

Así  mismo,  le  concedió  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena.   

H E C H O S  

El   juzgador  de  primera  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“Cuentan los autos que en desarrollo de la  auditoria   adelantada   en   el   municipio  de  Junín,  por  la  Contraloría  Departamental  de  Cundinamarca, ordenada mediante resolución Nº 0505 del 9 de  noviembre  de  1991,  advirtiendo  un  faltante de Tesorería, dineros que no se  encontraban  consignados  en  bancos,  ni  caja  general,  ni  inversiones;  sin  embargo,  se  registraban   en  formatos  de rendición de cuentas, como si  realmente  existieran  en caja general, hechos que se presentaron desde enero de  1996;  por  tal  motivo,  la  Directora  Operativa  de  Investigaciones de dicha  Contraloría  Departamental,  compulsó  copias de la actuación administrativa,  con  destino  a  la  Dirección  Seccional  de Fiscalía de Bogotá, para que se  llevara a cabo la investigación permanente.   

“Es  bueno  señalar  que  el señor JORGE  HORACIO  ACOSTA PRIETO, Secretario de la Tesorería Municipal de Junín, para la  época  de  los  hechos,  realizó  tres  (3)  consignaciones por los siguientes  valores  $5.486.110,  oo el 25 de octubre de 1991, $4.000.000 el 26 de noviembre  del  mismo  año  y  $2.946.376.02 el 1° de diciembre de 1999, para un total de  $12.432.486.02,   es   decir,   el  mismo  dinero  que  había  sido  apropiado.  Posteriormente,  la  Fiscalía Seccional 02 de delitos contra la Administración  Pública  y  Justicia  de  Bogotá,  acusó  a  ACOSTA  PRIETO, por el delito de  peculado por apropiación”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Por  los anteriores hechos, la Fiscalía  Seccional  de Cundinamarca, Unidad de Delitos contra la Administración Pública  de  Justicia  y  Otros,  el  9  de  noviembre  de 2005, calificó el mérito del  sumario  con resolución de acusación contra Jorge Horacio Acosta Prieto por el  delito de peculado por apropiación.   

2. Como consecuencia de lo anterior,  la  etapa   del  juicio  la  tramitó   el  Juzgado  Penal del Circuito de  Gachetá  que,  luego  de  celebrar  la  audiencia  de  juzgamiento,  el  28  de  septiembre  de  2006,  condenó  a  Jorge Horacio Acosta Prieto a las penas  principales  de   22  meses  de  prisión,  multa  de  $3.432.486.02 y a la  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  de la sanción privativa de la libertad, como autor de la conducta  punible de peculado por apropiación.   

Así  mismo,  le  concedió  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena.   

Apelado el fallo por el defensor, el Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,  el  30  de  julio  de  2007,  lo  confirmó  en  su  integridad.   

L  A      D  E  M  A N D  A   D E   C A S A C I Ó N   

El defensor de Acosta Prieto, con base en la  causal  tercera de casación, acusa al Tribunal de haber dictado sentencia en un  juicio  viciado  de  nulidad  por violación del debido proceso y del derecho de  defensa.   

Luego  de  definir  el  concepto  de  debido  proceso,  anota  que  el fiscal, al momento de calificar el mérito del sumario,  debió  ceñirse  a  lo  reglado  por  los  artículos  398 y 442 del Código de  Procedimiento Penal.   

A  continuación  trascribe el artículo 398  del  Código  de  Procedimiento  Penal y anota que el instructor no cumplió con  dicho  mandato,  en  tanto  que  no  identificó  la cuantía de cada uno de los  peculados.   Así  mismo,  destaca  que  el  funcionario  tampoco  señaló  las  circunstancias  de  tiempo  en  que  sucedieron  los  hechos,  máxime cuando la  fiscalía  se  limitó  a  indicar  que el comportamiento punible lo realizó el  procesado  “durante varias oportunidades a partir de  enero de 1996”.   

Recuerda  que la investigación de carácter  administrativa  la  inició  la  Contraloría Departamental de Cundinamarca, que  hizo  un  consolidado de 1998 y 1999 en la tesorería de Junín, “situación  que  deja  en  incertidumbre los límites en el tiempo y  que      la      fiscalía      jamás      indicó     nítidamente”.   

Insiste  en  que  la  fiscalía  no  quiso  establecer  la  cuantía  de  cada  uno  de  los  peculados,  aspecto que era de  imperiosa  obligación,  máxime  cuando  se trataba de un concurso homogéneo y  sucesivo.  Además,  que  tal  aspecto  incidiría  en  la  dosificación  de la  pena.   

Así  mismo,  asevera que como quiera que en  este  asunto  el  valor  de  lo  apropiado  no superaba los 50 salarios mínimos  legales  mensuales,  tal  circunstancia habría conllevado a la extinción de la  acción    penal    por    razón    de    la   prescripción,   “teniendo  en  cuenta que las apropiaciones, por parte del procesado,  en  cada ocasión presentada, no superaron la cifra de $3.500.000 de acuerdo con  lo  expresado  por  él  mismo  ante  la  fiscalía  el  25  de enero de 2005 en  ampliación de indagatoria”.   

Por  último,  acota  que  en  este  asunto  también  se  desconoció  el  derecho  de  defensa, en la medida en que no tuvo  oportunidad  para  poner  en  conocimiento  de  los respectivos funcionarios las  irregularidades hechas en precedencia.   

En  tales  condiciones,  solicita a la Corte  casar  la sentencia impugnada y, en consecuencia, declarar la nulidad de todo lo  actuado a partir de la resolución de acusación.   

  CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

1.  De  acuerdo  con  el  resumen  hecho  en  precedencia,  surge  claro  que  la demanda de casación presentada a nombre del  acusado   no   reúne   los   requisitos   de  claridad  y  precisión  para  su  admisibilidad. Veamos:   

Si  bien es cierto que cuando se trata de la  causal  de  nulidad  la  jurisprudencia  de  la  Sala  ha sido lapsa en torno al  cumplimiento  de  los  requisitos formales para su admisión, de todos modos tal  liberalidad  no  conlleva  necesariamente a que la censura se quede en el simple  enunciado  y  que  la  Corte  entre  a  suplir  al casacionista, puesto que ello  implicaría  desnaturalizar  el  carácter  de  extraordinario  y  rogado  de la  impugnación.   

2. Aclarado lo anterior, observa la Sala que  el  actor  se  quedó  en  el  simple enunciado, en la medida en que el vicio de  actividad  invocado  no  se  demostró,  habida  cuenta  que  de  los argumentos  expuestos por el libelista no se advierte su existencia.   

En  primer  lugar, el actor no demostró que  efectivamente  el  fiscal  en la pieza enjuiciatoria no dio cabal cumplimiento a  lo  reglado por los artículos 398 y 442 de Código de Procedimiento Penal, esto  es,  que  no  se  reseñó  las  circunstancias  de  tiempo, modo y lugar en que  ocurrieron  los  hechos  y  que  no  se  atribuyó  la  calificación  jurídica  provisional,   

Dicho  de  otra  manera,  el  libelista  no  evidenció  que  efectivamente el instructor, al momento de calificar el mérito  del  sumario, no cumplió con indicar las circunstancias de tiempo, modo y lugar  en  que  ocurrieron  los hechos y que no plasmó la calificación provisional de  los  hechos,  yerro que impidió que su defendido ejerciera una adecuada defensa  de los hechos.   

Ahora  bien, se advierte que el casacionista  no  podía  cumplir con dicha carga, en tanto que parte de supuestos distintos a  los señalados en la sentencia.   

En  efecto,  como lo recuerda el juzgador de  primera  instancia,  que  en  los  hechos  y  en  la  parte  considerativa de la  acusación  no se hizo “mención a ningún concurso y  menos  discriminó  por  separado  el  valor  apropiado  en  cada  uno  de  esos  momentos…”,     determinando    “que   el   faltante   del   recaudo   había  arrojado  la  suma  de  $12.432.486.02”.   

En  tales  condiciones,  como los argumentos  expuestos  por el casacionista no consultan con lo declarado como probado en los  fallos,  surge  nítido  que  la  demanda  de  casación presentada a nombre del  procesado    carece    de    la   debida   claridad   y   precisión   para   su  admisibilidad.   

En fin, las anteriores deficiencias técnicas  llevan a la Sala a inadmitir la demanda.   

Por último, se advierte que del estudio del  proceso    no    se    vislumbra    violación    de    derechos   fundamentales    o    garantías    de    los   sujetos  procesales   que   determine   el   ejercicio  de   la   facultad   oficiosa   de  índole legal  que   al    respecto   le   asiste   a   la   Sala   en  punto  de  asegurar  su salvaguarda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,   

         R E S U E L V E   

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por el             defensor   de   JORGE   HORACIO  ACOSTA  PRIETO,  por lo anotado en  la     motivación    de    este    proveído.    En    consecuencia,  se  DECLARA  DESIERTO el recurso.     

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Contra  esta  decisión  procede recurso de  reposición.   

Cópiese,  notifíquese  y  cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                           JORGE   LUIS   QUINTERO   MILANÉS           

YESID   RAMÍREZ   BASTIDAS                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER  ZAPATA ORTÍZ  

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

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