29052(13-02-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 29052  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                     Aprobado acta No. 28     

                                     Magistrado Ponente:   

                                     Dr. AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMAN   

                                           

Bogotá,  D.  C., trece de febrero de dos mil  ocho.   

Se  pronuncia  la Corte sobre la colisión de  competencias  negativa  suscitada  entre los Juzgados Primero Penal del Circuito  Especializado   y   Segundo   Penal   Municipal   de   Depuración,   ambos  del  Bucaramanga,    para   conocer  del  proceso  seguido  contra  Harwin   David  Lamus  Vargas,  por  el delito de extorsión en el grado  de tentativa.   

Hechos.  

El  17  de diciembre de 2004, en la ciudad de  Bucaramanga,  Mariluz  Mungabusi  Maliza  recibió  una  llamada  telefónica  de  un  sujeto que la citaba al  parque  San  Pío,  con  el fin de enterarla personalmente de algunas cuestiones  urgentes.  La llamada se repitió el día siguiente, razón por la cual decidió  asistir,  encontrándose  en  el lugar con Harwin David  Lamus  Vargas, antiguo conocido suyo, quien le dijo que  iba   a  ser  contactada  telefónicamente  por  unos  sujetos  que  pretendían  secuestrar a su hija.   

El 19 de diciembre recibió una nueva llamada  de  un  individuo  que  le  exigió llevar el día siguiente, al mismo sitio, la  suma   de  $2’195.000.  La  víctima   acudió  a  las  autoridades  y  de  común  acuerdo  organizaron  el  operativo.  En  el  lugar  y  hora  de  la  cita  se  hizo  nuevamente  presente  Harwin    David    Lamus    Vargas,    quien  fue  privado de la libertad cuando recibía el paquete. Horas  después  fue también capturado Edinson Berbesi Ariza,  persona que habría colaborado realizando las llamadas  telefónicas.    

Actuación      procesal.   

1.  La  Fiscalía  inició investigación por  estos  hechos,  escuchó  en  indagatoria  a los implicados, y el 31 de julio de  2006  calificó  el mérito probatorio del sumario con resolución de acusación  contra    Harwin   David   Lamus   Vargas,  por  el  delito  de  extorsión  en la  modalidad   de  tentativa,  y  preclusión  de  la  investigación  a  favor  de  Edinson   Berbesi  Ariza1.   

2. El conocimiento del asunto correspondió al  Juzgado  Primero  Penal  del Circuito Especializado de Bucaramanga, que celebró  audiencia  preparatoria  el  23  de  enero de 2007 y audiencia pública el 11 de  abril  del  mismo  año,  quedando  el  proceso  a  despacho  a  partir del día  siguiente       para      dictar      sentencia2.   

3.  El  3  de  mayo, el Juzgado Especializado  ordenó  remitir  el  proceso a los Juzgados Penales Municipales de Bucaramanga,  para  su  conocimiento,  argumentando que el 29 de diciembre de 2006 había  entrado  en  vigencia  la ley 1121, que le quitaba a los Juzgados Especializados  la  competencia  para  conocer  del  delito  de  extorsión  en cuantía igual o  inferior  a  150  salarios  mínimos  legales  mensuales,  y como el monto de lo  exigido  en  el presente caso no excedía de 50 salarios, la competencia quedaba  radicada  en  los  Juzgados  Municipales,  de  conformidad con lo previsto en el  artículo    78    de   la   ley   600   de   20003.   

4.  El  Juzgado  Segundo  Penal  Municipal de  Depuración  de  Bucaramanga,  despacho  al  cual  correspondió  el  asunto por  reparto,   devolvió   el  proceso  al  Especializado  para  que  reasumiera  su  conocimiento,  asegurando  que  cuando se declaró incompetente, ya se hallaba a  despacho  para dictar sentencia, y que de acuerdo con jurisprudencia reciente de  la  Corte,  debía culminar el trámite procesal, de acuerdo con lo dispuesto en  el   artículo   40   de   la   ley   153  de  18874.   Alternativamente,  propuso  colisión negativa de competencias.   

5. El Juzgado Especializado se negó a conocer  del  asunto  y  lo remitió de nuevo al Municipal, por tener, en su criterio, la  condición  de  superior  de  éste, y no ser la colisión procedente,  por  prohibición  expresa  del artículo 94 del Código de Procedimiento. El Juzgado  Municipal  regresó  las diligencias insistiendo en su tesis inicial, apoyado en  nuevas   decisiones   de   la  Corte,  pero  el  Juzgado  Especializado  mantuvo  inmodificable  su  criterio.  Finalmente  el expediente fue remitido a la Corte,  después  de  que  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de Bucaramanga se  abstuviera  también  de  conocer  del  asunto,  argumentando  que  existía  un  conflicto   planteado,   que   debía   resolverse5.     

SE CONSIDERA  

1.           Competencia.   

La  colisión  que  corresponde resolver a la  Sala  en  esta oportunidad involucra un Juzgado Especializado y un Juzgado Penal  Municipal  del  mismo Distrito Judicial. Este conflicto, contrario a lo sugerido  por  el  Juzgado  especializado, es perfectamente posible, si se tiene en cuenta  que  para  que el instituto jurídico de la colisión se presente, basta que dos  funcionarios  judiciales se disputen el conocimiento de un determinado asunto, o  lo rechacen,    

“COLISION  DE  COMPETENCIAS.  Concepto. Hay colisión de competencias  cuando  dos  o  más  funcionarios judiciales consideren que a cada uno de ellos  corresponde  adelantar la actuación, o cuando se niegan a conocerla por estimar  que  no  es  de  competencia  de ninguno de ellos”6.   

La  excepción prevista en la primera parte  del  artículo 94 ejusdem, consistente en que no puede  haber  colisión  de  competencias entre un superior y un inferior, no  es  aplicable  al  caso  estudiado, porque la relación a que se  refiere      la      norma,      es     la     de     carácter     funcional,  es  decir, la que se presenta  por  razón de la función, y  los  Juzgados  Especializados  no  son  superiores  funcionales  de los Juzgados  Penales Municipales.   

La  legislación  no  dice  qué órgano debe  conocer  de  esta clase de conflictos. No obstante ello, la Sala viene asumiendo  esta  función,  en razón de la naturaleza del incidente, y en el entendimiento  de  que  el  artículo  18 transitorio de la ley 600 de 2000 apunta a establecer  que  todo  conflicto  donde  se  halle involucrado un Juzgado Penal del Circuito  Especializado,  sea  resuelto  por  la Corte, según se infiere de la expresión  asuntos   de   la   jurisdicción  penal,  que  el  legislador  utiliza,  sin  consideración  del  Distrito  Judicial    donde    se    suscita   el   problema7.   

2.  Solución  del  conflicto.   

2.1. El artículo 23  de  la  ley  1121 de 29 de diciembre de 2006, norma cuya entrada en vigencia dio  origen  a  la  controversia que es objeto de análisis, dice textualmente en los  apartes que resultan de interés para el caso:   

“Modifícanse los  numerales  6  y  7 del artículo 5 transitorio de la ley 600 de 2000, los cuales  quedarán  así:  Los  Jueces  penales  del  circuito  especializados  conocen, en primera instancia: … 7. Del concierto para cometer  delitos  de  terrorismo  y  de financiación del terrorismo y administración de  recursos  relacionados  con  actividades  terroristas,  narcotráfico, secuestro  extorsivo,  extorsión  o  para  conformar  escuadrones  de  la muerte, grupo de  justicia  privada  o bandas de sicarios, lavado de activos u omisión de control  (artículo  340  del  Código  Penal),  testaferrato  (artículo 326 del Código  Penal),  extorsión  en  cuantía  superior  a ciento  cincuenta    (150)    salarios    mínimos   mensuales   vigentes”.   

2.2.  La  Corte, al  analizar  los alcances de este precepto, ha dicho que el legislador sustrajo del  conocimiento  de  los  Juzgados Penales del Circuito Especializados el delito de  extorsión  en  cuantía  igual  o  inferior  a  ciento cincuenta (150) salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes, para asignarlo a los Juzgados Penales del  Circuito     ordinarios,     con     exclusión     de     los    Juzgados   Municipales.   

   

Ha  explicado  que  como la ley 1121 de 29 de  diciembre  de 2006 guardó silencio sobre la competencia para conocer del delito  de  extorsión  en  cuantía  igual  o  inferior a 150 salarios mínimos legales  mensuales,  debía  acudirse,  para  resolver el vacío creado, al artículo 77,  numeral  1°,  literal  b)  de  la ley 600 de 2000, que asigna competencia a los  Juzgados   Penales   del   Circuito   ordinarios   para   conocer   de   los  delitos  cuyo  juzgamiento  no  esté  atribuido  a  otra  autoridad,    en   aplicación   del   principio   de  residualidad:       

“Así mismo, es pertinente recordar que con  la  expedición  de  la  ley  600  de  2000,  artículos  77 y 78, el punible de  extorsión  (artículo 244  C.  P)  residualmente era de competencia de los Juzgados Penales del Circuito en  cuantía  superior  a  cincuenta (50) salarios mínimos legales mensuales; si el  monto   era  inferior  estaba  asignado  a  los  Juzgados  Penales  Municipales.  Normativas  que  fueron  derogadas  por  la  ley  733  de  2002,  disponiendo el  conocimiento  de  tales conductas antijurídicas en cabeza de los Jueces Penales  del  Circuito  Especializados;  que con la entrada en vigencia de la ley 1121 de  2006,   artículo   23,   variaron   solo   respecto  de  la  cuantía  para  el  Especializado,  cuyo  monto  era  superior  a  ciento  cincuenta  (150) salarios  mínimos.   

“Teniendo en cuenta que el artículo 78 de  la  ley  600  de 2000, fue modificado por el artículo 14 de la ley 733 de 2002,  en  la  actualidad  no  existe  precepto  que  radique  la competencia en algún  funcionario  jurisdiccional,  cuando la cuantía sea inferior a ciento cincuenta  (150)  salarios  mínimos;  luego  entonces,  debe aplicarse el artículo 77 del  referido  código  instrumental, literal b, del numeral 1°, el cual señala que  los   Jueces   Penales   del  Circuito  conocen  en  primera  instancia “de los  delitos  cuyo  juzgamiento  no esté atribuido a otra autoridad”, a    quienes    el    juez   especializado   debió   remitir   las  diligencias”8.   

2.3.  En  el  caso  analizado,  la  exigencia  extorsiva  a  las  víctimas ascendió a dos millones  ciento  noventa  y  cinco  mil pesos ($2’195.000),  suma  que  para  el  año  de 2004, cuando sucedieron los  hechos,  equivalían a 6,13  salarios mínimos legales vigentes9,  es decir, a  una  cifra  muy  inferior  a  la  requerida  por  la  ley  1121  de 2006 para la  activación  de  la  competencia  de  los  Juzgados  Especializados, quedando la  cuantía,  por  tanto,  ubicada  dentro del margen de competencia actual de  los Juzgados Penales del Circuito.     

2.4.    Esto  trasladaría  en  principio  la  competencia  a dichos Juzgados, en virtud de la  regla  de  aplicación  general  e  inmediata  de  las  normas  que  regulan  la  ritualidad  de  los  juicios,  prevista  en  los  artículos  6° del Código de  Procedimiento  Penal  y  40  de  la ley 153 de 1887. Pero esta fórmula procesal  está  limitada  por  el  instituto de la prórroga de  competencia,  que  impone  al  funcionario  que  viene  conociendo   del  asunto  retenerla,  cuando  se  está  frente  a  ciertas  las  eventualidades  exceptivas,  como  las  previstas en los artículos 40 de la ley  153  de  1887  segunda  parte  y  405 de la ley 600 de 2000 (55 de la ley 906 de  2004).   

La primera de las referidas normas, que es la  que interesa al caso en estudio, preceptúa:   

“Las    leyes   concernientes   a   la  sustanciación  y  ritualidad  de  los  juicios  prevalecen sobre las anteriores  desde  el  momento  en que deben empezar a regir. Pero  los  términos  que  hubiesen empezado a correr, y las actuaciones y diligencias  que    ya    estuvieren    iniciadas,   se  regirán  por  la  ley  vigente al tiempo de su iniciación”.   

2.5. La Sala, dentro  del  marco  de  una interpretación sistemática de esta disposición, ha venido  sosteniendo  mayoritariamente,  que  cuando  ya  se ha dado inicio a la fase del  juicio,  no  hay  lugar  a  variar la competencia por el advenimiento de una ley  procesal  que  la  modifique, en virtud del mencionado principio de prórroga    de   competencia   que   la  normatividad  consagra, y en  salvaguarda  de  los  postulados  de celeridad, eficiencia y economía procesal,  que   gobiernan   la   administración  de  justicia.  En  torno  al  punto,  ha  dicho:   

“La  prórroga  de  competencia es un sano  remedio  procesal  frente a los constantes e intempestivos cambios legislativos,  con  el  que  se  permite, además, que el Juez de mayor jerarquía en la escala  judicial   mantenga   la   competencia  para  continuar  el  trámite  hasta  la  terminación  del  proceso.  Dado  que  la  institución  aparece regulada en el  acápite  del  juicio, ella  puede  ser  aplicada únicamente en esta etapa del proceso, pudiéndose observar  que  la  legislación  procesal penal de 2000 mantiene la coherencia del sistema  jurídico  al  respetar  la regla según la cual en la ritualidad de los juicios  (i)  los  términos  que  hubieren  empezado  a correr, y (ii) las actuaciones o  diligencias  que  ya  estuvieren  iniciadas,  se  regirán por la ley vigente al  tiempo       de       su       iniciación”.10   

2.6.  En  el  caso  analizado,  la  resolución  de  acusación causó ejecutoria el 17 de agosto de  2006,  dándose  de  esta  manera  comienzo  a  la  fase  del  juicio.  El 20 de  septiembre  siguiente,  el  Juzgado  Primero Penal del Circuito Especializado de  Bucaramanga  avocó  al  conocimiento  del  asunto  y dispuso correr el traslado  previsto  en  el  artículo  400 del Código de Procedimiento. El 23 de enero de  2007   celebró   la   audiencia   preparatoria,   y   11   de   abril   la   de  juzgamiento11.   

2.7. La ley 1121, que  modificó  la competencia para conocer del delito de extorsión en los términos  ya  indicados,  fue expedida el 29 de diciembre de 2006 y publicada en el diario  oficial  No.46497  del  día siguiente (30). Esto significa que cuando entró en  vigencia  (diciembre 31), ya se había iniciado el juicio en el presente asunto,  y  que es, por tanto, el funcionario judicial que venía conociendo del mismo en  ese  momento,  el que debe finiquitar la actuación procesal, en aplicación del  instituto       de      la      prórroga      de  competencia.    

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S   U   E   L   V   E:   

Declarar  que  el  competente  para  continuar  conociendo  del proceso seguido contra Harwin  Davis Lamus Vargas por el delito de  extorsión  en  el  grado de tentativa, es el Juzgado Primero Penal del Circuito  Especializado de Bucaramanga.   

Comuníquese esta decisión al Juzgado Segundo  Penal  Municipal  de  Depuración  de  la  misma ciudad.       

CUMPLASE.  

SIGIFREDO ESPINOSA PEREZ  

ALFREDO            GOMEZ  QUINTERO            MARIA  DEL  ROSARIO GONZALEZ DE LEMOS   

AUGUSTO        J.        IBAÑEZ  GUZMAN           JORGE   LUIS   QUINTERO  MILANES   

YESID            RAMIREZ  BASTIDAS               JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

Permiso  

                           

                                               JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                             

                                                    Teresa Ruiz Núñez   

                                                       SECRETARIA   

    

1  Folios 20, 32, 39, 138 del cuaderno original 1.   

2  Folios 2, 7, 13 del cuaderno original 2.   

3  Folios 21 ibídem.   

4  Folios 27 y vuelto ibídem.   

5  Folios 38, 41, 46, 49 ibídem.   

6  Artículo 93 de la ley 600 de 2000.   

7 Cfr.  Radicados  19200 de 19 de marzo de 2002, 19354 de 30 de abril de 2002 y 27207 de  16 de mayo de 2007, entre otros.   

8  Colisión 27616 de 20 de junio de 2007, entre otras.   

9  El  salario  mínimo  mensual  para  el  2004 equivalía a $358.000 (Decreto 3770 de  2003).   

10  Colisión  27103 de 3 de mayo de 2007. Confrontar también Colisión 27952 de 25  de julio y 28392 de 26 de septiembre del mismo año, entre otras.   

11  Folios  148  de  cuaderno  original  1  y  2,  7  y  13  del  cuaderno  original  2.     

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