30694(02-12-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso No 30694  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JORGE LUIS QUINTERO MILANÉS  

Aprobado   acta  N°  348   

Bogotá,  D.  C., dos  (2) de diciembre de dos mil ocho (2008).   

V   I   S   T   O  S   

La  Corte  decide  de plano el incidente de  impedimento  propuesto  por  los  Magistrados  de la Sala de Decisión Penal del  Tribunal  Superior de Cali, doctores Leoxmar Benjamín  Muñoz  Alvear  y  Roberto  Felipe   Muñoz  Ortiz,  e  inadmitido  por  la  Sala  respectiva,  dentro  de  la  acción  de  revisión  instaurada,  a  través  de  apoderado,  por  el  sentenciado JORGE HUMBERTO BERNAL  COBO.   

SÍNTESIS  DE   LA  ACTUACIÓN  PROCESAL  RELEVANTE   

1.   El  Juzgado  Séptimo  Penal  del  Circuito  de Cali, mediante sentencia fechada el 30 de junio de 2006, condenó a  Jorge  Humberto Bernal Cobo  a  las  penas  principales  de  42  meses  de  prisión  y multa de 8,5 salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes, a la accesoria de rigor y al pago de los  perjuicios,  como  autor  de  los  delitos de falsedad material de particular en  documento  público, falsedad en documento privado y receptación, negándole la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria,  fallo  que,  según  constancia  secretarial, quedó ejecutoriado el 24 de julio  del             citado             año.1   

2.    Posteriormente,   Jorge  Humberto  Bernal  Cobo  presentó  acción  de tutela en contra de los Juzgados Séptimo Penal del Circuito y Sexto  de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad de Cali, por cuanto que nunca se  le  notificó de la existencia del proceso penal donde fue condenado, además de  que  no  conoció al coprocesado José Luis Hurtado Lorza y, por lo mismo, no es  verdad  que  con él haya realizado un negocio, sin dejar pasar por alto que por  razón  de  un  accidente de tránsito, el cual conllevó a la pérdida total de  su   vehículo,   hizo  el  traspaso  del  mismo  a  la  Compañía  de  Seguros  Suramericana,  desconociendo  qué  destino  le dio la aseguradora al mencionado  automotor,    Por    ello,   solicitó   la   nulidad   del   mencionado   fallo  condenatorio.   

Frente a las pretensiones del accionante, la  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Cali, integrada por los  Magistrados      Leoxmar     Benjamín     Muñoz  Alvear,   Roberto  Felipe  Muñoz  Ortiz  y Arnulfo Guerrero Guerrero (ponente),  mediante  sentencia  del  2  de  abril  de 2008, negó  por improcedente el amparo demandado, pues consideró  que  la  tutela no era una instancia adicional que permitiera la controversia de  derechos  que  habían  sido  definidos a través de un proceso que culminó con  una  sentencia  condenatoria, contra la cual tampoco se interpuso la apelación.   

Al respecto la mencionada Sala textualmente  dijo:   

“De lo anterior,  resulta  evidente que en el caso sometido a estudio de la Sala, no se utilizaron  los  mecanismos  de  defensa establecidos en la ley, como lo fue apelar el fallo  condenatorio  proferido por el Juzgado Séptimo Penal del Circuito en contra del  accionante,  pues  el  señor  Bernal Cobo  no  estuvo  presente  en  el  proceso,  motivo  por  el  cual fue  declarado  persona  ausente y debió ser representado por defensor de oficio con  el   fin  de  garantizarle  dentro  del  proceso  el  respeto  de  sus  derechos  fundamentales;  además  de  lo anterior hay que decir que contra las decisiones  judiciales  no  procede  la  acción  de tutela, salvo que se presente de manera  evidente   una   vía   de   hecho   –la  cual  se  configura  con  la flagrante vulneración del derecho  fundamental       constitucional       al       debido       proceso–,   lo  cual  no  se  puede  afirmar  –por    parte    del  actor–    simple   y  llanamente  porque  el  Juzgado Séptimo Penal del Circuito haya proferido fallo  de condena en su contra.   

“Por otro lado,  cabe  señalar  que en la actualidad el Juzgado Sexto Ejecutor, está realizando  las  gestiones  necesarias  con  el fin de establecer si el actor de la presente  acción,  es  la  misma  persona  que  condenó  el  Juzgado  Séptimo Penal del  Circuito  de  esta  ciudad,  por  tal  motivo  fue  que  el  señor Bernal   Cobo  fue  dejado  en  libertad  inmediata,  encontrándose  a la fecha el Juzgado Ejecutor en espera a que tanto  el  actor  –Jorge Humberto  Bernal   Cobo–  como  el  señor  José  Luis  Hurtado Lorza, se acerquen al despacho a fin de escucharlos  en  declaración  y establecer la plena identidad de la persona condenada por el  Juzgado Séptimo Penal del Circuito.   

“Finalmente, en  vista  de lo manifestado anteriormente, hay que decirle al actor que debe acudir  al  despacho  del Juzgado Sexto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  esta  ciudad,  a  fin  de ser escuchado en declaración y colaborarle al Juzgado  Ejecutor,      con      la     pronta     solución     del     caso”.2   

3.  De manera paralela a la acción de  tutela,   el   sentenciado   Jorge  Humberto  Bernal  Cobo, a través de apoderado y con apoyo en la causal  3ª  prevista en el artículo 220 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de  2000),    presentó   ante   el   Tribunal   Superior   de   Cali   acción  de revisión contra la sentencia  condenatoria  proferida  por  el  Juzgado  Séptimo  Penal del Circuito de dicha  ciudad,  toda  vez  que  con  posterioridad  al  citado fallo aparecieron nuevas  pruebas,  no  conocidas al tiempo de los debates, que permiten concluir sin duda  en             su             inocencia.3      

4.   Habiéndole  correspondido  por  reparto   conocer   de   la   mencionada  acción  de  revisión      al     Magistrado     Leoxmar   Benjamín   Muñoz   Alvear  y  encontrándose  las  diligencias  en práctica de pruebas, con base en la causal  6ª  contemplada  en  el  artículo  99  de  la Ley 600 de 2000, se declaró  impedido para seguir conociendo  de dicho asunto, para lo cual expuso los siguientes argumentos:   

“Mediante  providencia  de  tutela  en  primera  instancia  del  2  de abril de 2008 y como  integrante  de  la  Sala  de Decisión Penal que preside el Dr. Arnulfo Guerrero  Guerrero  y  en  mi  calidad de primer revisor conocimos de la demanda de tutela  propuesta  por  el  señor JORGE HUMBERTO BERNAL COBO contra el Juzgado Séptimo  Penal  del  Circuito de Cali y el Juzgado sexto de ejecución de penas y medidas  de  seguridad  de  esta  ciudad  cuyo motivo era la inconformidad respecto de la  sentencia  del  30  de junio de 2006 proferida por el Juzgado Séptimo Penal del  Circuito.   

“Analizada  de  fondo   la   materia   puesta  en  conocimiento  esta  Corporación  resolvió  DECLARAR  IMPROCEDENTE  la demanda de tutela presentada  por el señor BERNAL COBO.   

“En  efecto,  como    ya   manifesté   mi   opinión,  a  través  del  fallo,  de  primera  instancia,  frente  a este  proceso,  sobre  el  fondo  del  asunto materia de la  presente,  cual  al  decidir  la acción de tutela en  primera       instancia       analizamos      la  inconformidad  respecto  a  la sentencia condenatoria  del  30  de  junio de 2006 proferida por el Juzgado Séptimo Penal del Circuito,  considero,  me  hallo  incurso  en  la  causal 6 del Artículo 99 del Código de  Procedimiento  Penal,  por  tanto  me declaro impedido para resolver la presente  Acción  de  Revisión”.4    (Subrayas    ajenas   al  texto).   

A  su  vez,  el  Magistrado  Roberto  Felipe  Muñoz Ortiz, integrante  de   la   Sala   de   Decisión  Penal,  también  manifestó  su  impedimento para conocer de la mencionada  acción de revisión, según los siguientes argumentos:    

“Al igual que el  doctor  LEOXMAR  BENJAMÍN  MUÑOZ  ALVEAR, yo también hice parte de la Sala de  Decisión  en  calidad  de  segundo  revisor,  cuando  se dictó la Sentencia de  Tutela  de  primera  instancia  de abril 2 de 2008, siendo Magistrado Ponente el  doctor  RANULFO  GUERRERO GUERRERO, mediante la cual se declaró improcedente la  pretensión  del  señor  JORGE  HUMBERTO  BERNAL COBO en contra de los Juzgados  Séptimo  Penal  del  Circuito  y  Sexto  de  Ejecución de Penas de Cali, quien  alegaba  que  no  estaba  de  acuerdo  con la Sentencia del 30 de junio de 2006,  dictada    por    el   Juzgado   Penal   del   Circuito   mencionado.   

“En dicho fallo  de  tutela,  cuya copia antecede, manifestamos nuestra  opinión sobre la misma cuestión que ahora se debate  mediante  la  acción  de  revisión,  hallándonos incursos en la causal 6ª de  impedimento  prevista  en el artículo 99 de la Ley 600 de 2000, lo cual se pudo  evidenciar   en   la  declaración  rendida  por  el  señor  José  Ever  Ríos  Alzate”.5 (Se subrayó).   

5.   Por  su parte, la respectiva Sala  del  Tribunal  Superior de Cali, mediante providencia del 14 de octubre del año  en   curso,  no  aceptó  los  impedimentos  manifestados  por  los  Magistrados  Leoxmar   Benjamín   Muñoz   Alvear   y      Roberto     Felipe     Muñoz  Ortiz,  pues,  luego  de  precisar  que se invocó la  causal  equivocada,  considera  que  en  el  fallo  de  tutela  no  hubo ningún  pronunciamiento  sustancial  y  vinculante  que  ahora  permita  separarlos  del  conocimiento  de  la  acción  de revisión so pretexto de haber comprometido su  opinión,  máxime  cuando  no  se  detuvieron  en el estudio de los pretendidos  derechos fundamentales ni avanzaron en el fondo del asunto.   

En  otro términos, estima que el fenómeno  jurídico     de     la     “opinión”   no   se   ha   configurado   en  este  caso,  “porque   la   no   utilización   de   los  mecanismos  de  defensa  establecidos  en  la  ley,  los  relevó  de estudiar el sustrato material de la  tutela,  limitándose  la  intervención  judicial  a lo formal, no esencial, de  suerte  que no se vislumbra la manera como habrían comprometido su criterio, ni  se  observa  la  convergencia de alguna circunstancia indicativa de que hubiesen  dejado  de  ser  imparcial o ecuánime”.6   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

1.  El instituto de los impedimentos se  estatuyó  con  el  fin  de garantizar al conglomerado social que el funcionario  judicial  llamado  a  resolver  el  conflicto  jurídico,  es  ajeno a cualquier  interés  distinto  al de administrar una recta justicia y, en consecuencia, que  su   imparcialidad   y  ponderación  no  están  afectadas  por  circunstancias  extraprocesales.   

Por  tal  motivo,  la  manifestación  de  impedimento  del  funcionario  judicial debe ser un acto unilateral, voluntario,  oficioso  y  obligatorio  ante la concurrencia de cualquiera de las causales que  de  modo  taxativo  contempla  la  ley, para negarse a conocer de un determinado  proceso.   

Igualmente, dicha manifestación impeditiva  debe  estar soportada dentro de los cauces del postulado de la buena fe que rige  para  todos  los  sujetos  procesales  y para el funcionario judicial, pues este  instituto  no  debe  servir  para  entorpecer o dilatar el transcurso normal del  proceso   penal   o   para   sustraerse,  indebidamente,  a  la  obligación  de  decidir.   

2.   Así  mismo,  en  cuanto  a  los  requisitos  que  debe  contener  la  manifestación  de impedimento hecha por el  funcionario  judicial,  se  hace  necesario  que  la  Corte  recuerde  lo que la  jurisprudencia ha ilustrado al respecto:   

“El impedimento  es  un  instrumento para conseguir la exclusión del funcionario de determinados  asuntos         a        él        asignados7,   por  la  concurrencia  de  ciertas  circunstancias taxativamente establecidas en la ley, que tienen aptitud  suficiente  para  influir  en  sus decisiones, con el objeto de conseguir una de  las  finalidades  pretendidas  por  el trámite procesal, esto es, una decisión  imparcial,  ecuánime, objetiva y recta, a partir de asegurar que los juzgadores  únicamente   están   sujetos   a  la  Constitución  y  las  leyes.   

“La   declaración   de   impedimento   por  parte  del   funcionario   judicial   se  caracteriza  por  ser un acto unilateral,  voluntario,  oficioso  y  obligatorio  ante  la  presencia  de cualquiera de los  supuestos  de  exclusión,  que  se  encuentra  regida por la taxatividad de las  causales   de   impedimento   y   por   su   debida  fundamentación.   

“Por   ser  taxativas,  las causales invocadas deben estar previstas en la ley expresamente,  sin  que  haya lugar a analogías o a pretendidos afanes protectores de esquemas  por  encima de las garantías esenciales de carácter constitucional8;    en  consecuencia,  no  todo  escrúpulo,  incomodidad  o  inquietud  espiritual  del  juzgador   basta   para   separarlo   del   conocimiento   de   un   determinado  asunto9.   

“En virtud de la  fundamentación,  es  menester  que el funcionario, además de invocar la causal  en  la  cual basa su separación del proceso, exprese con precisión las razones  por  las cuales considera que se halla en el supuesto de hecho de la causal, con  indicación  de su alcance y contenido, capaz de alterar su capacidad objetiva y  subjetiva  para  decidir,  pues  por tratarse de un estado interno de ánimo que  otro  funcionario  habrá  de  valorar, sólo puede ser conocido a través de lo  expresado   por   el   sujeto   que   lo   vivencia10;   sin   esto,   o  con  un  enunciado  genérico  o abstracto, se presenta una motivación insuficiente, que  puede   llevar   al   rechazo  de  la  declaración  de  impedimento11.   

“Además de lo  anterior,  es  necesario  que  la  causa del impedimento sea real, es decir, que  verdaderamente  exista,  pues  resulta  insuficiente  la  sola  afirmación  del  funcionario  que  se  declara  impedido,  para  apartarse  del  conocimiento del  asunto.12”(Negrillas   ajenas   al  texto).13   

3.  Del mismo modo, frente a la causal  de  impedimento  aducida  por  los  mencionados  Magistrados,  es  decir,  haber  manifestado   su  opinión  sobre  el  asunto  materia  del  proceso,  contemplada  en  el  numeral  4° del  artículo  99  del  Código  de Procedimiento Penal, la cual, dicho sea de paso,  fue  equivocadamente  citada  o  confundida  por  éstos con la consagrada en el  numeral  6°, ha sido reiterada la jurisprudencia de la Corte en señalar que no  toda  opinión  sobre  el  objeto del proceso conlleva esa solución, sino sólo  aquella  que  se produce extraprocesalmente. Del mismo modo, se ha destacado que  la   opinión   capaz   de  tener  actitud  para  soportar  la  declaratoria  de  impedimento,  debe  tener  entidad,  ser  sustancial,  vinculante, de fondo, que  constituya  una  barrera  que  ate el juicio del juzgador y que le impida actuar  con    libertad    e   imparcialidad.   14   

Igualmente,    cuando    de        dicha        causal       de    impedimento     se     trata   surgida  por    razón     del    conocimiento    que    se    ha   tenido    frente   a   la   resolución  de   una   acción      de      tutela,     la     jurisprudencia     de     la   Corte  ha  dicho:   

“Ha reiterado la  jurisprudencia  de  esta  Sala  que la opinión erigida en motivo de impedimento  tiene   que   ser  sustancial,  vinculante  y  haberse  emitido  por  fuera  del  proceso.   

“Lo sustancial,  es   lo  esencial  y  más  importante  de  una  cosa;  en  asuntos  jurídicos,  se  identifica con el fondo de la pretensión o de la  relación   jurídico  material  que  se  debate.  Se  entiende  que  la  opinión  es vinculante cuando el funcionario judicial que la  emitió  queda  unido,  atado  o sujeto a ella, de modo que en adelante no puede  ignorarla  o  modificarla  sin  incurrir  en  contradicción.  Y  por  fuera del  proceso,   significa   que   la  opinión  sea  expresada  en  circunstancias  y  oportunidades  diferentes  a aquella que prevé la legislación procesal para el  asunto     del     cual     se     debe    conocer    funcionalmente.   

“Es  que sólo  por  excepción,  cuando  está  en curso un proceso judicial, el juez de tutela  ausculta  el  fondo  del  asunto,  pues,  precisamente,  para  no  dar  lugar al  impedimento,  por  regla  general  no  se inmiscuye en la labor funcional de los  jueces de instancia.   

“De no ser así,  bastaría  instaurar una acción de tutela, para que conozca de ella el Tribunal  Superior,  y  de  ese  modo  preconstituir una causal de impedimento, provocando  así  la  remoción  del  juez natural”.15  (Subrayas  ajenas al texto).   

3.   Con  fundamento en las anteriores  premisas,   procederá  la  Corte  a  dirimir  de  plano  la  manifestación  de  impedimento  hecha  por los doctores Leoxmar Benjamín  Muñoz  Alvear  y  Roberto  Felipe  Muñoz  Ortiz, la cual no fue aceptada por la  respectiva  Sala  de Decisión Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial  Cali.   

Dígase   desde   ya   que   examinadas  detenidamente  las  consideraciones  adoptadas en la sentencia de tutela fechada  el  2  de  abril  de  2008,  a través de la cual la Sala de Decisión Penal del  Tribunal   Superior   de   Cali,  integrada  por  los  Magistrados  Leoxmar    Benjamín   Muñoz   Alvear,  Roberto    Felipe    Muñoz    Ortiz   y   Arnulfo  Guerrero  Guerrero  (ponente),  resolvió  la  acción  constitucional  presentada  por  el  ciudadano  Jorge  Humberto  Bernal Cobos, no contiene pronunciamiento de  fondo  alguno  que  permita  deducir,  en  sana  lógica  jurídica, que hubo un  juicio   de   valor   que  conllevó  a  una  anticipada  opinión  por  parte  de  sus  integrantes y que,  consecuentemente,  perturbe  ahora  su  imparcialidad  para tramitar y fallar la  acción  de  revisión  también  instaurada  por  el  sentenciado  Bernal Cobos.    

Por el contrario, como quedó consignado en  los  antecedentes  de  esta  providencia,  la mencionada Sala en dicha sentencia  simplemente  se  ocupó  de indicarle al accionante que su pretensión resultaba  improcedente,  por  cuanto  que  la  tutela  no  podía  considerarse  como  una  instancia  adicional  que  permitiera controvertir los derechos que habían sido  definidos   a  lo  largo  de  un  proceso  penal  culminado  con  una  sentencia  condenatoria  ejecutoriada,  memos  aún  cuando  en  contra  de  la misma no se  interpuso el recurso de apelación.   

Como puede apreciarse, la mencionada Sala no  efectuó  pronunciamiento  de fondo respecto de las pretensiones del accionante,  es  decir,  no estudió si hubo o no trasgresión al debido proceso o al derecho  de  defensa  frente  a la afirmación del peticionario, según la cual, no se le  enteró  de la existencia del proceso penal que se adelantaba en su contra, como  tampoco  realizó análisis alguno en cuanto a la imputación que el coprocesado  José  Luis  Hurtado  Lorza le hizo frente a la negociación que involucró unos  documentos  apócrifos,  ni se refirió a los hechos relativos al destino que la  Compañía  de  Seguros Suramericana le dio al vehículo que era de propiedad de  Bernal Cobo y sobre el cual  se  declaró  la pérdida total por razón de un accidente y se hizo efectiva la  correspondiente póliza.   

En  consecuencia,  si  en  la  decisión de  tutela  no  se  hicieron  esos  pronunciamientos  y  sólo  se afirmó que dicha  acción  constitucional  no  era  una instancia adicional para reabrir un debate  culminado  con  una  sentencia  condenatoria,  contra la cual no se interpuso el  recurso  de  apelación, no encuentra la Corte motivo lógico para que ahora los  mencionados   Magistrados  Leoxmar  Benjamín  Muñoz  Alvear  y  Roberto  Felipe  Muñoz  Ortiz  indiquen  que  por el proferimiento de  aquella  sentencia  se  encuentra  comprometido  su  criterio  y,  por  ende, su  imparcialidad  frente  a  la  acción  de revisión, siendo evidente que no hubo  opinión alguna sobre el fondo del asunto.   

Además,  se  observa  que  los  escritos a  través   de   los   cuales   los   doctores   Muñoz  Alvear   y  Muñoz  Ortiz  expresaron  su impedimento para conocer de la acción  de  revisión,  son  genéricos,  abstractos y carentes de argumentación, pues,  sin  cumplir  las  exigencias  precedentemente  mencionadas,  en  manera  alguna  demostraron  a  la  Corte la relación de causalidad existente entre el hecho de  haber   dictado   la   sentencia   de   tutela   instaurada   por   Jorge  Humberto  Bernal Cobo y, por ello,  el  compromiso  de  su criterio frente a la afectación de su imparcialidad para  conocer    de    la    acción    de   revisión   presentada   por   el   mismo  ciudadano.   

En otros términos, no ilustraron a la Corte  cómo  las consideraciones, generales y específicas, que apoyaron la mencionada  sentencia  de  tutela fueron de tal magnitud y entidad que les impide conocer de  la  acción de revisión, como tampoco indicaron cuáles fueron las valoraciones  probatorias,  jurídicas  y/o procesales realizadas en aquel fallo que ahora, en  su  criterio,  comprometen  su ponderación, equilibrio e imparcialidad frente a  la  decisión  que  deben  adoptar  luego  de  culminar el trámite propio de la  multicitada  acción de revisión presentada por Jorge  Humberto Bernal Cobos.   

Tampoco  explicaron  a  la  Corte  en  qué  consiste  la  “opinión”  que  dicen  haber   manifestado  en  el  mencionado  fallo  de  tutela,  ni  correlacionaron  la  misma  con  las argumentaciones y la causal que sustenta la  demanda  de  acción  de  revisión  y,  menos  aún,  dedicaron  línea  alguna  tendiente  a  precisar cómo los hechos y las pruebas que motivaron dicho libelo  fueron  objeto  de  consideración  alguna, siquiera tangencial, en la decisión  que  resolvió  la  acción  de tutela, al punto que ahora les impide conocer de  dicha acción de revisión.   

En síntesis, como  así  lo  concluyó  la  correspondiente  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal  Superior  de  Cali,  carecen de fundamento los motivos  de  impedimento  expuestos  por  los  doctores Leoxmar  Benjamín  Muñoz  Alvear y  Roberto  Felipe  Muñoz  Ortiz, razón por la cual la  Corte declarará infundada la causal invocada.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA DE JUSTCICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

DECLARAR    INFUNDADO    el   impedimento   manifestado  por  los  doctores  Leoxmar Benjamín Muñoz Alvear     y    Roberto    Felipe    Muñoz  Ortiz,  Magistrados  de  la  Sala  Penal del Tribunal  Superior   de   Cali,  para  conocer  de   la   acción   de   revisión   presentada  por  el  sentenciado  JORGE HUMBERTO BERNAL COBO.  En    consecuencia,    se   dispone   que   intervengan   en   su   trámite   y  decisión.   

Contra  esta  providencia  no  cabe ningún  recurso.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen. Cúmplase.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Comisión de servicio  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ                                          ALFREDO     GÓMEZ     QUINTERO                         

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                     AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMÁN   

JORGE  LUIS  QUINTERO  MILANÉS                                          YESID     RAMÍREZ     BASTIDAS                                             

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

                                                                                                                                    

TERESA RUÍZ NUÑEZ  

Secretaria  

    

1 Ver  folios 8 y 9 a 27 del cuaderno del Tribunal.   

2  Folios 158 a 167 del cuaderno del Tribunal.   

3 Ver  folios 2 a 36 del cuaderno del Tribunal.   

4  Folios 156 y 157 del cuaderno del Tribunal.   

5 Ver  folio 169 del cuaderno del Tribunal.   

6  Folios 279 a 285 del cuaderno del Tribunal.   

7 Auto  de septiembre 1º de 1994.   

8 Auto  de julio 6 de 1999.   

9 Auto  de noviembre 11 de 1994.   

10 Auto  de  mayo  17  de  1999;  en  sentido  similar  auto  de  septiembre 1º de 1994.   

11  Auto  de  mayo 20 de 1997; en sentido similar auto de diciembre 2 de 1992 y auto  de febrero 22 de 1996.   

12  CORTE  CONSITUCIONAL.  Auto  022 de julio 22 de 1997. Magistrado ponente, doctor  Jorge Arango Mejía.   

13  Rad. 16947, auto del 19 de julio de 2000.   

14  Ver, entre otros, auto del 19 de julio de 2000.   

15  Auto de impedimento del 6 de abril de 2005.     

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