29051(21-01-08)

2008

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso No 29051  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Bogotá  D.  C., veintiuno (21) de enero de  dos mil ocho (2008).   

VISTOS  

Dentro del término previsto en el artículo  7º  de  la  Ley  1095  de  2006,  “por  la cual se  reglamenta   el   artículo   30   de   la  Constitución  Política”,  se  resuelve la impugnación interpuesta contra el auto del 4  de  enero  de 2008, mediante el cual un magistrado de la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Bucaramanga denegó el amparo de hábeas  corpus,  solicitado  por  el  ciudadano  ABEL ARMANDO  RINCÓN   SINUCO,   en   nombre   del   menor   de   edad   DARWIN  SAMIR  ARIZA  BARRAGÁN.   

ANTECEDENTES   

1.  En  la ciudad de Bucaramanga, el 1º de  enero  de 2008, el Departamento de Policía Santander dejó a disposición de la  Comisaría  de  Familia  al  joven  DARWIN  SAMIR ARIZA BARRAGÁN, de 17 años y  medio  de edad, quien fue sorprendió en flagrancia después que hurtó un bolso  con  efectos personales perteneciente a la señora Rita Tarazona de Jaime, luego  de amedrentarla utilizando una navaja que puso en su cuello.   

2. Formalizada la aprehensión del menor, el  asunto  correspondió  por sorteo al Juzgado Primero de Menores, Despacho que el  2  de  enero  de 2008 entrevistó al menor implicado, profirió auto de apertura  de   instrucción   y   lo  escuchó  en  exposición,  siguiendo  el  derrotero  establecido   en   los  artículos  178  y  siguientes  del  Código  del  Menor  (Decreto  2737  de  1989)1.   

Inmediatamente  después  el  funcionario  judicial  dispuso  mantenerlo en el Centro de Recepción del Menor Contraventor,  mientras se resuelve su situación jurídica.   

3.  Por  auto  del  4  de enero de 2008, el  Juzgado  Primero  de  Menores  de Bucaramanga definió la situación jurídica a  DARWIN  SAMIR  ARIZA  BARRAGÁN  y  le  impuso  la  medida provisional educativa  consistente  en  ubicación institucional,  en  la  Unidad Semicerrada Fundación Claret, de conformidad con  los    artículos    244    y   208   del   Código   del   Menor   (Decreto  2737  de 1989); por el presunto  delito  de  hurto calificado  que   tipifica   el   Código   Penal   (Ley  599  de  2000)   en   los  artículo  239  y  2402.   

4.  Inconforme  con  las  determinaciones  anteriores,  el  ciudadano  ABEL ARMANDO RINCÓN SINUCO acudió ante el Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,  con  el  fin  de  instaurar  la  acción pública de  hábeas  corpus a favor del  menor   DARWIN   SAMIR   ARIZA  BARRAGÁN,  aduciendo  que  padece  prolongación  ilegal de la libertad, por  las siguientes razones:   

-. La providencia que remitirlo al Centro de  Recepción   del   Menor  Contraventor  después  de  recaudada  su  exposición  “es     una    auténtica    vía    de    hecho  judicial”,  por lo cual procede la acción pública  de  hábeas  corpus, según  lo   indicado   por   la   Corte   Constitucional   en  la  sentencia  T-260  de  1999.   

-.  La detención del menor, después de la  exposición  (y  antes  de  resolverse  su situación  jurídica),  carece  de  fundamento  legal,  como  se  desprende  el  artículo  187 del Decreto 2737 de 1989, pues DARWIN SAMIR carece  de  antecedentes,  aceptó  los  cargos  y  tiene  arraigo  familiar, siendo, en  consecuencia    aplicable    en    su    caso    la   medida   de   libertad  asistida,  a que se refiere el  artículo 2007 ibídem:   

“La  medida de libertad asistida consiste  en  la  entrega  del menor a sus representantes legales, parientes o personas de  quienes  dependa, con la obligación de aceptar los programas, la orientación y  el  seguimiento  del  Juzgado  o del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar,  por  conducto  de  funcionarios  delegados  para  el  efecto  y el compromiso de  presentarse periódicamente ante el Juez.”   

-.  El  menor infractor vive con su señora  madre,  en  casa  ubicada  en  una  dirección  reconocida;  y haber aceptado su  responsabilidad,    lo    hacen   acreedor   a   la   medida   de   libertad    asistida,   “máxime  que  éste se encontraba al momento de cometer el ilícito  en  estado  de  embriaguez  o alicoramiento (sic), lo que lo hace inmerso en las  causales    de   inculpabilidad   de   nuestro   estatuto   penal”.   

Pretende  se  conceda libertad inmediata al  menor DARWIN SAMIR ARIZA.   

ACTUACIÓN  EN  EL  TRIBUNAL  SUPERIOR  DE   

BUCARAMANGA  

El  4 de enero de 2008, la Oficina Judicial  de  Bucaramanga  asignó  el  asunto al magistrado sustanciador de la Sala Penal  del  Tribunal  Superior  de  ese  Distrito Judicial, quien, por auto de la misma  fecha  decretó  inspección  judicial  al  expediente  radicado bajo el número  208-0002-00,    que    adelanta    el    Juzgado    Primero    de   Menores   de  Bucaramanga.   

En   desarrollo  de  aquella  prueba,  el  magistrado  sustanciador  constó  lo  siguiente:  i)  el  menor  fue  dejado  a  disposición  de  la  Comisaría  de Familia, por la policía nacional, luego de  ser  retenido por la ciudadanía, cuando despojó de su bolso a una señora: ii)  fue   enterado   de   los  derechos  del  capturado  y  suscribió  el  acta  de  notificación;   iii)  de  acuerdo  con  reconocimiento  clínico  a  cargo  del  Instituto  Nacional  de Medicina legal, el menor tiene una edad aproximada de 17  años  6  meses;  iv)  el  implicado  fue  entrevistado y rindió exposición en  presencia  de la defensora de familia y de una abogada defensora pública; v) en  la  diligencia  de  exposición  el  menor  aceptó  la  comisión del delito de  hurto  que  se le endilga;  vi)  posteriormente,  el  menor  confirió poder a una abogada de confianza para  que  asuma su defensa; vii) con fecha 2 de enero de 2008, el Juez y el Asistente  Social  entrevistaron  al menor y luego de oírlo en exposición, el funcionario  judicial  ordenó  mantenerlo en el Centro de Recepción del Menor Contraventor,  mientras  se  resuelve  su  situación jurídica; viii) la víctima del ilícito  rindió  testimonio, donde relató: “un muchacho me puso un puñal en la cara,  yo boté el bolso y grité…”.   

De igual manera, en la inspección judicial  se  verificó  que  mediante  auto del 4 de enero de 2008, el Juzgado Primero de  Menores  de Bucaramanga resolvió la situación jurídica del menor DARWIN SAMIR  ARIZA   BARRAGÁN,   a   quien   impuso  la  medida  educativa  de  ubicación  institucional provisional, en  la  Unidad  Semicerrada  de la Fundación Hogares Claret, prevista en el numeral  4º   del   artículo   204   y   208   del   Código   del  Menor  (Decreto  2737  de 1989), como coautor de  hurto     calificado.   

Entre   las   motivaciones   de   aquella  providencia   se   expone  que  se  trata  de  “una  transgresión  de  carácter  serio (sic) dada las circunstancia que rodearon la  infracción,  desplegada  por  un  joven  que  con  su  actuar demostraron (sic)  desajustes  de  comportamiento  si se atiende a la violencia desplegada sobre la  víctima…”.   

En  el  auto  que  resolvió  la situación  jurídica  fue  consignada  una   nota,  en  el  sentido  que  proceden los  recursos  de  reposición  y apelación; no obstante, en la inspección judicial  el  magistrado sustanciador no encontró solicitudes de libertad ni recursos que  se encontraren pendientes de resolver.   

LA PROVIDENCIA IMPUGNADA  

Mediante  auto  del  4 de enero de 2008, un  magistrado  de  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de Bucaramanga negó el  hábeas  corpus invocado a  favor  del  menor  DARWIN  SAMIR  ARIZA  BARRAGÁN,  luego  de  constatar que no  existió  irregularidad alguna en su aprehensión, ni en los términos dentro de  los  cuales  se ha dado curso al proceso ante la jurisdicción de menores, ni en  la  decisión  de  mantener  al  implicado  en el Centro de Recepción del Menor  Contraventor   después   que  rindió  su  exposición,  ni  en  la  medida  de  ubicación  institucional  que le fue impuesta al definirle la situación jurídica.   

En particular, explicó que el artículo 187  del    Código    del   Menor   (Decreto   2737   de  1987),  otorga cinco días para definir la situación  jurídica  después  de  recaudarse la exposición, pero que no obliga al Juez a  dejar   en   libertad  al  implicado  –pues  esa  norma  establece  que  si fuere el caso, se ordenará el  envío   del  menor  a  un  centro  de  observación  que  ofrezca  las  debidas  seguridades-.   

De otra parte encontró adecuada motivación  en  la  medida  educativa  consistente  en  ubicación  institucional,  que  el numeral 4º del artículo 204  ibídem  autoriza,  en  armonía  con el 208, cuando no sea recomendable aplicar  alguna de las otras medidas de protección al menor infractor.   

Observó  que  no  se  interpusieron  los  recursos  ordinarios de reposición y apelación contra alguna de las decisiones  tomadas  por el Juez Primero de Menores; por lo cual infiere que a partir de una  interpretación  particular  del  asunto,  el  accionante  intenta  que el joven  DARWIN  SAMIR  ARIZA  BARRAGÁN  recupere  su libertad, tratando de sustituir el  proceso  judicial  por  el  hábeas corpus, pretensión que resulta por completo improcedente.   

LA IMPUGNACIÓN  

Notificada en forma personal la providencia  anterior,  el  señor  ABEL  ARMANDO  RINCÓN  SINUCO  dentro  del  término que  establece  el  artículo  7º  de  la  Ley  1095  de  2006, presentó escrito de  impugnación,  donde  insiste  que constituye una vía de hecho el haber enviado  al  implicado  al  Centro  de  Recepción del Menor Contraventor después de ser  escuchado  en  exposición,  toda  vez  que,  lo  que correspondía en términos  legales  era devolverlo a su hogar, bajo la responsabilidad de su señora madre,  con quien reside.   

Asegura  que antes de definir la situación  jurídica  el  Juez  debió  aplicar  a  favor del menor alguna de las formas de  excarcelación  que  enlistan  los  numerales  1, 2, 3 y 5 del artículo 204 del  Código  del  Menor (Decreto 2737 de 1989),  en  su  orden: amonestación, imposición de reglas de conducta,  libertad  asistida  y  otras  que  contribuyan a la rehabilitación del menor; y  ello  es  así, dado que en atención a la ausencia de antecedentes, la conducta  general  del  menor,  la  presencia  de  su familia y que aceptó los cargos, se  hacía  evidente  que al definirle la situación jurídica podía decretarse una  de  las  anteriores medidas, en lugar de la ubicación  institucional.   

Agrega que el Juez Primero de Menores debió  ponderar  los  derechos  en  aparente  tensión,  vale  decir,  la  ubicación  institucional  y  las  otras  medidas,  frente  al  mayor  beneficio  para el implicado, ejercicio con el cual  habría  concluido  que  lo  más  conveniente  era  ampararlo con una decisión  diferente  a  la  ubicación institucional.   

Pretende  que  la Corte Suprema de Justicia  revoque   el   auto  proferido  por  el  magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  y  que, en su lugar, disponga la libertad inmediata de DARWIN SAMIR  ARIZA  BARRAGÁN,  condicionada  a  alguna  de las otras medidas previstas en el  artículo  204  del Código del Menor (Decreto 2737 de  1989).   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Al  tenor de lo dispuesto en el numeral 2º  del  artículo  7º de la Ley 1095 de 2006, el suscrito Magistrado es competente  para  resolver  la impugnación, contra el auto por medio del cual un magistrado  del  Tribunal Superior de Bucaramanga negó el hábeas  corpus   promovido   por   ABEL   ARMANDO   RINCÓN  SINUCO.   

1.  La  acción  pública  de  hábeas  corpus  participa  de una doble  connotación:  como  derecho  fundamental  y  como  acción constitucional, para  reclamar  la libertad personal de quien es privado de ella con violación de las  garantías   establecidas  en  la  constitución  o  en  la  ley,  o  cuando  la  restricción  de  la  libertad  se  prolonga de manera ilegal, más allá de los  términos   deferidos   a   la  autoridad  para  realizar  las  actuaciones  que  correspondan dentro del respectivo proceso judicial.   

Es  claro,  y  así  lo  ha  reiterado  la  jurisprudencia  de  la  Sala  de  Casación  Penal,  que si bien el hábeas   corpus  no  necesariamente  es  residual  y  subsidiario, cuando existe un proceso judicial en trámite no puede  utilizarse   con  ninguna  de  las  siguientes  finalidades:  i)  sustituir  los  procedimientos  judiciales  comunes  dentro  de  los cuales deben formularse las  peticiones  de libertad; ii) reemplazar los recursos ordinarios de reposición y  apelación  a  través  de  los  cuales  deben  impugnarse  las  decisiones  que  interfieren  el  derecho  a  la libertad personal; iii) desplazar al funcionario  judicial   competente;   y   iv)   obtener  una  opinión  diversa  –a  manera  de instancia adicional- de  la   autoridad   llamada   a   resolver   lo  atinente  a  la  libertad  de  las  personas.   

Significa lo anterior, que si la persona es  privada  de  su  libertad  por  decisión  de  la autoridad competente, adoptada  dentro  de  un proceso judicial en curso, las solicitudes de libertad tienen que  ser  formuladas  inicialmente  ante la misma autoridad; y que contra su negativa  deben  interponerse  los  recursos  ordinarios,  antes  de  promover una acción  pública     de     hábeas     corpus.   

Ello  es  así,  excepto  si  la  decisión  judicial  que  interfiere en el derecho a la libertad personal puede catalogarse  como  una vía de hecho o se  vislumbra    la    prosperidad    de    alguna   de   las   otras   causales  genéricas que hacen viable la  acción    de   tutela;  hipótesis  en  la  cual, aún cuando se encuentre en curso un proceso judicial,  el  hábeas  corpus podrá  interponerse  en  garantía  inmediata  del  derecho  fundamental a la libertad,  cuado  sea  razonable advertir el advenimiento de un mal mayor o de un perjuicio  irremediable,  en  caso  de  esperar  la  respuesta  a  la solicitud de libertad  elevada  ante el mismo funcionario judicial, o si tal menoscabo puede sobrevenir  de  supeditarse  la  garantía  de  la  libertad  a  que  antes se resuelvan los  recursos ordinarios.   

2. Lo antes anotado se infiere, además, de  lo  expresado  por  la  Corte  Constitucional en la Sentencia C-187 de 2006, que  estudió  el  proyecto  de  ley estatutaria de hábeas  corpus    (convertido  posteriormente  en la Ley 1095 de 2006), al tratar por  vía  de  ejemplo algunas hipótesis de prolongación ilegal de la privación de  la libertad, entre ellas, cuando la autoridad judicial:   

“omite  resolver  dentro de los términos  legales  la  solicitud  de  libertad  provisional  presentada  por  quien  tiene  derecho”.   

Aquello     significa    –se  reitera-  que  por norma general,  siempre  que  exista proceso judicial en curso las solicitudes de libertad deben  presentarse  primero  ante el funcionario de conocimiento, antes de instaurar la  acción   pública   de   hábeas  corpus;  pues  ésta  procederá  excepcionalmente  en  los  casos  antes  mencionados;  y  eventualmente,  si  la petición no es contestada dentro de los  términos  legales,  o  si,  a  su  vez,  la  respuesta  se  materializa  en  un  vía de hecho cuyos efectos  negativos  sea  necesario conjurar inmediatamente; y en todo caso, sin perjuicio  de los recursos ordinarios cuya promoción es insoslayable.   

3.  No está por demás recordar que en la  Sentencia  T-066  de  2006  (3 de febrero),  la  Corte Constitucional explicó la manera como ha evolucionado  la  jurisprudencia,  desde  la inicial noción de vía  de      hecho     hacia     otras     causales  genéricas de procedencia de la  acción de  tutela contra providencias judiciales:   

“En decisión posterior de Sala Plena se  adoptó  un  desarrollo  más  elaborado  y sistemático a cerca de las causales  específicas  que  harían  procedente  la  acción  de tutela contra decisiones  judiciales,  cuando quiera que ellas entrañen vulneración o amenaza a derechos  fundamentales.   

Así, estableció que:  

“(..)  Además  de  los  requisitos  generales  mencionados,  para  que  proceda  una  acción  de  tutela contra una  sentencia  judicial  es  necesario  acreditar  la  existencia  de  requisitos  o  causales   especiales   de  procedibilidad,  las  que  deben  quedar  plenamente  demostradas.  En  este  sentido, como lo ha señalado la Corte, para que proceda  una  tutela  contra  una sentencia se requiere que se presente, al menos, uno de  los vicios o defectos que adelante se explican.   

a.  Defecto  orgánico,  que  se  presenta  cuando  el  funcionario judicial que profirió la providencia impugnada, carece,  absolutamente, de competencia para ello.   

b.  Defecto procedimental absoluto, que se  origina  cuando  el  juez  actuó  completamente  al  margen  del  procedimiento  establecido.   

c.  Defecto fáctico, que surge cuando  el  juez  carece  del  apoyo  probatorio que permita la aplicación del supuesto  legal en el que se sustenta la decisión.   

d. Defecto material o sustantivo, como son  los   casos   en   que   se   decide   con   base   en   normas  inexistentes  o  inconstitucionales3  o que presentan una evidente  y grosera contradicción entre los fundamentos y la decisión.   

f.  Error inducido, que se presenta cuando  el  juez  o  tribunal  fue  víctima  de  un engaño por parte de terceros y ese  engaño   lo   condujo   a   la  toma  de  una  decisión  que  afecta  derechos  fundamentales.   

g.   Decisión  sin  motivación, que  implica  el  incumplimiento  de  los  servidores judiciales de dar cuenta de los  fundamentos  fácticos  y  jurídicos  de  sus  decisiones  en  el entendido que  precisamente   en   esa   motivación   reposa  la  legitimidad  de  su  órbita  funcional.   

h.   Desconocimiento  del precedente,  hipótesis  que  se  presenta,  por  ejemplo,  cuando  la  Corte  Constitucional  establece  el  alcance  de un derecho fundamental y el juez ordinario aplica una  ley  limitando  sustancialmente  dicho alcance. En estos casos la tutela procede  como   mecanismo   para   garantizar   la   eficacia   jurídica  del  contenido  constitucionalmente  vinculante  del  derecho  fundamental vulnerado4.   

i.    Violación   directa   de  la  Constitución.”5   “en  detrimento  de  los  derechos  fundamentales  de  las  partes  en el proceso, situación que concurre  cuando  el  juez  interpreta  una  norma  en  contra  del Estatuto Superior o se  abstiene  de  aplicar  la excepción de inconstitucionalidad en aquellos eventos  en   que   ha   mediado   solicitud   expresa   dentro  del  proceso6”.   

4.  Así  las cosas, como adecuadamente lo  explicó  el  magistrado  sustanciador  del Tribunal Superior de Bucaramanga, el  hábeas  corpus interpuesto  por  ABEL  ARMANDO  RINCÓN  SINUCO es improcedente por tres razones esenciales:   

i)  Ni  la  defensora  de  menores,  ni la  abogada  de  confianza  de  DARWIN SAMIR ARIZA BARRAGÁN formularon solicitud de  libertad,  al  interior  del proceso judicial que adelanta el Juzgado Primero de  Menores de Bucaramanga.   

ii)  No  fueron  interpuestos los recursos  ordinarios  contra la decisión de mantener a DARWIN SAMIR ARIZA BARRAGÁN en el  Centro  de  Recepción  del  Menor  Contraventor  después  que  fue recadada su  exposición;   ni  contra  la  medida  de  ubicación  institucional  decretada  al  resolver  su situación  jurídica.   

iii)  Las decisiones adoptadas por el Juez  Primero  de Menores de Bucaramanga, en modo alguno pueden calificarse como vías  de  hecho,  cuyos efectos negativos sobre la libertad personal del implicado sea  necesario conjurar inmediatamente.   

5.  El impugnante insiste en que remitir a  DARWIN  SAMIR  ARIZA  BARRAGÁN al Centro de Recepción de Menores, después que  rindió  su  exposición,  en  lugar  de  dejarlo con su familia en libertad  asistida, comporta una vía de  hecho,  que  da  lugar  al  hábeas corpus,  como  lo expuso la Corte Constitucional en la Sentencia T-260 de  1999  (22 de abril), que en  lo esencial es del siguiente tenor:   

“Según el derecho vigente, la garantía  de  la libertad personal puede ejercerse mediante la acción de Habeas Corpus en  alguno  de  los  siguientes  eventos:  (1)  siempre  que  la  vulneración de la  libertad  se  produzca  por  orden  arbitraria  de  autoridad  no  judicial; (2)  mientras  la  persona  se  encuentre  ilegalmente  privada  de  la  libertad por  vencimiento  de  los  términos  legales respectivos; (3) cuando, pese a existir  una  providencia  judicial  que  ampara la limitación del derecho a la libertad  personal,  la  solicitud  de  Habeas  Corpus  se formuló durante el período de  prolongación  ilegal  de la libertad, es decir, antes de proferida la decisión  judicial;  (4) si la providencia que ordena la detención es una auténtica vía  de hecho judicial.”   

Como se verá, sólo en opinión particular  del  accionante,  el Juzgado Primero de Menores de Bucaramanga incurrió en vía  de  hecho,  calificativo  éste  que  lejos  está de corresponder a la realidad  jurídico procesal.   

El  artículo  178  del  Código del Menor  (Decreto  2737  de  1989),  autoriza  al  Juez  de  Menores  para  que,  al iniciar la investigación por la  conducta  delictiva,  aplique  en  forma  provisional  alguna de las medidas que  estime  necesaria para la protección del menor, consagradas en el artículo 204  ibídem, a saber:   

-.  Amonestación   al  menor y a las  personas de quienes dependa.   

-.    Imposición    de    reglas   de  conducta   

-. Libertad asistida  

-. Ubicación Institucional  

-.  Cualquiera  otra  que  contribuya a la  rehabilitación del menor   

A  su  vez,  el  artículo  187  del mismo  estatuto  establece  que  antes  de  tomar  cualquier medida, el Juez deberá en  todos  los  casos  entrevistar personalmente y en forma privada al menor, con el  objeto  de  indagar  su  historia personal, su personalidad y sus circunstancias  socio familiares.   

En  el presente asunto, el Juez Primero de  Menores  entrevistó al joven implicado en el ilícito, el 2 de enero de 2008, y  tras  su  exposición  ordenó  mantenerlo  en el Centro de Recepción del Menor  Contraventor  mientras  se  resuelve  su situación jurídica; y posteriormente,  una  vez  definida  la situación jurídica, le impuso la medida de ubicación institucional.   

De acuerdo con el artículo 208 del Código  del   Menor   (Decreto   2737  de  1989),  la  ubicación  institucional “será  decretada  por  el  Juez  cuando no sea recomendable aplicar alguna de las otras  medidas  a  que  se  refiere  el  artículo  204, por las características de la  personalidad  del  menor  y su medio familiar, la naturaleza de la infracción y  las circunstancias en que se cometió”.   

En la parte motiva del auto del 4 de enero  de  2008,  a través del cual se definió la situación jurídica a DARWIN SAMIR  ARIZA  BARRAGÁN,  se analiza el testimonio de la víctima, según el cual, para  arrebatarle  su  bolso,  el  implicado la atacó con un puñal que le puso en la  cara,  circunstancia  ésta  que  aunada  a  la  ingesta de bebidas alcohólicas  llevaron  al  Juez  de  conocimiento  a  la  convicción  de  que  era necesario  mantenerlo  en  un  centro  especializado  a  partir  de  momento en que rindió  exposición.   

Ese  conjunto  de actuaciones y decisiones  del  Juez  Primero Penal de Menores de Bucaramanga lejos está de compaginar con  la  noción de vía de hecho, siendo esta una razón adicional para confirmar la  providencia  por  medio  de  la  cual  un magistrado del Tribunal Superior de la  misma   ciudad  negó  por  improcedente  el  hábeas  corpus,  incoado a favor del menor comprometido en el  ilícito penal.   

6.  En  el  mismo sendero jurisprudencial,  tendiente  a  descartar  la impertinencia de la acción pública de hábeas   corpus,   en  casos  como  el  presente,     auto    del    27    de    noviembre    de    2006    (radicación  26503),  al  resolver  una  impugnación,  el  magistrado  sustanciador  de  la  Sala  de  Casación  Penal,  indicó:   

“En  ese  orden  el  Habeas Corpus no se  constituye  en  medio  a  través  del  que  se  pueda  sustituir al funcionario  judicial  penal  que conozca del determinado proceso en relación con el cual se  demande  el  amparo  de  la  libertad; por eso al juez de Habeas Corpus no le es  dado  inmiscuirse en los extremos que son esenciales del proceso penal, no le es  posible  por ello cuestionar los elementos del punible, ni la responsabilidad de  los  procesados,  ni  la  validez  o  valor  de  persuasión  de  los  medios de  convicción,  ni la labor que a ese respecto desarrolle el funcionario judicial.  En  otros  términos  -y  como  lo  indicara  el  a  quo con apoyo en doctrina y  jurisprudencia  de  la  Corte-  el  ejercicio del Habeas corpus sólo permite el  examen  de los elementos extrínsecos de la medida que afecta la libertad, no la  de  los  intrínsecos  porque  éstos son del ámbito exclusivo y excluyente del  juez natural.   

Por    eso  “…resulta  extremadamente  nocivo  para  el  desarrollo sistémico del proceso  penal   un  entendimiento  que  no  armoniza  los  instrumentos  de  protección  constitucional  y  procesal  del derecho fundamental a la libertad, haciéndolos  coexistir  dentro  de  su  respectivo  ámbito  de  aplicación,  sino  que,  al  contrario,  entrega  prelación  a  uno,  subordinando  el otro a extremo que de  aceptarse  terminaría  en  su  extinción  al  convertir  lo  extraordinario en  corriente,    que   a   su   vez   es   su   propia   negación”,(Sentencias  de  segunda  instancia  14.752 y 17.576 del 2 de mayo y  del 10 de junio de 2003 respectivamente).   

“En lo que corresponde a la Corte Suprema  de  Justicia  ha  sido  clara en determinar que el juez constitucional de habeas  corpus  no tiene facultad para analizar los motivos que indujeron a la autoridad  judicial  para ordenar la privación de la libertad de una persona, limitándose  su  competencia  a  verificar  el  cumplimiento  de  las  formalidades  de rango  constitucional  y  legal  para  su  aprehensión  y posterior detención, por no  tratarse  de  una tercera instancia judicial, labor que debía cumplirse en todo  caso  de  manera  muy  estricta,  por  cuanto  el  afianzamiento  del derecho de  libertad  no  puede  apoyarse  ni  realizarse  con  el desconocimiento del orden  jurídico”,  (Sentencia de  segunda   instancia   15.955   del   11   de   diciembre   de  2003).   

Por ende, si los cuestionamientos que acá  se  formulan  por  el  accionante  hacen  relación  no a aspectos absolutamente  objetivos,  sino  a unos que indudablemente demandan una valoración de validez,  si  de  la  indagatoria  se  trata, o de persuasión si a la prueba mínima para  dictar  medida  de  aseguramiento  se refiere, es apenas obvio que la acción no  puede  tener  prosperidad  porque  definitivamente  el  establecimiento de ellos  concierne     al    funcionario    judicial    que    esté    conociendo    del  proceso.”   

7. Con tales lineamientos, aplicables en lo  atinente  al  caso que se examina, ha de decirse que, descartada por completo la  vía  de  hecho  u  otra circunstancia genérica similar, los fundamentos de las  decisiones  del  Juez  Primero  de  Menores de Bucaramanga deben cuestionarse al  interior  del  mismo proceso judicial, o a través de los recursos ordinarios, y  no   mediante   la   acción   pública   de  hábeas  corpus,   como   equivocadamente   parece   haberse  entendido.   

En  mérito  de  lo  expuesto, el suscrito  magistrado   de   la   Sala   de   Casación   Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,   

RESUELVE   

Confirmar  el  auto  del  cuatro  (4)  de  enero de dos mil ocho  (2008),  mediante  el  cual un magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior  de  Bucaramanga  negó  el  hábeas corpus  invocado  por el ciudadano ABEL ARMANDO RINCÓN SINUCO, en nombre  del menor DARWIN SAMIR ARIZA BARRAGÁN.   

Contra  la presente providencia no procede  recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Magistrado  

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Si  bien,  por  medio  de  la  Ley  1098  de 2006, se adoptó el nuevo Código de la  Infancia  y  la  Adolescencia,  su  implementación  en  los distintos distritos  judiciales  de  Colombia  es  de  manera  gradual, desde el 1º de enero de 2007  hasta  el  31  de diciembre de 2009, sin que hasta el momento empiece a regir en  el Distrito Judicial de Bucaramanga.   

2  Modificado por la Ley 1142 de 2007 (junio 28).   

3  Sentencia T-522/01.   

4 Cfr.  Sentencias   T-462   de   2003;   SU-1184   de  2001  y   T-1031  de  2001;  T-1625/00.   

5  Sentencia C- 590 de 2005.   

6  Cfr.    T-   1130   de  2003.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *